Capítulo 6
Ace había arrancado el bote y habían salido del puerto hacía horas. El viento le acariciaba la piel, el olor a sal abría sus pulmones. Mantenía los ojos cerrados, inmersa en sus recuerdos, en el pasado…El pecoso se conservaba de pie con la vista al frente y las manos en los bolsillos. La miraba de vez en cuando con una sonrisa en la cara. "Su futuro…", pensó…
-Ace.-al escuchar su nombre salió de sus pensamientos y la miró, aun tenía su sombrero puesto y una enorme sonrisa en el rostro.- ¿Qué hacías en Libertad?
-¡Ah eso! Fácil,-le devolvió la sonrisa-el Log Pose había dejado de funcionar a mitad de camino y esa fue la primera isla que encontré.
-Qué casualidad ¿no?
-Mucha porque tampoco me conozco todas las islas del Gran Line.
-Gracias por todo.
-Eres mi hermana pequeña, es mi deber protegerte.-volvió la vista al horizonte.
-Sí, supongo…-hizo una pausa-Oye, y ¿cómo es que estás solo? ¿Y tu tripulación ca-pi-tán?-recalcó aquella palabra con un tono altivo. Él soltó una carcajada.
-Dejé el oficio de capitán hace mucho tiempo Neru, ¿no has visto mi recompensa?
-Sí, ya me extrañaba que tuvieras una recompensa tan baja para ser un Capitán-lo picó.
-¡Oi! ¡No te pases de lista!-le reprochó. Nerumi soltó una carcajada.
-Y si no eres capitán, ¿qué eres?
-Un pirata.-le devolvió e golpe bajo. Nerumi lo miró con cara de pocos amigos.
-¡¿Ahora quién se pasa de listo?-intentó levantarse.
-¡Estás loca! ¡No muevas el bote así que nos caemos!
-Menos mal que controlas.-se cruzó de brazos con una media sonrisa en los labios, y a Ace se le subieron los colores, pero de rabia.-no, lo digo enserio.-lo miró desde abajo. El moreno suspiró para tranquilizarse.
-Soy de la tripulación de Shirohige.
-¡¿Qué? ¿Shirohige?-Nerumi lo miró alarmada.- ¿enserio?
-Sí…llevo la marca en mi espalda.
-Sí, la he visto antes pero… ¡uau eso es genial!-ante el asombro de la muchacha Ace sonrió satisfecho con su fama.
-Entonces eres un piratilla de la banda de Shirohige…-lo analizó de arriba abajo-¡Bah! No serás más que un principiante.-"¡Tres a uno!"Se dijo la joven triunfal en su interior. Ace se llevó la mano a la frente, estaba perdiendo de una forma apoteósica y mira que no era de esos…
-No Nerumi, soy Comandante de la 2ª División de los piratas de Shirohige.-la joven lo miró sorprendida.
-¿Comandante?-aquella pizca de seducción en su tono le puso los pelos de punta por un instante.
-Exacto.
-Eres impresionante…-reconoció.
-Vaya gracias. No está mal un halago después de todo lo que he hecho para sacarte de allí.
-Tienes razón, perdona comandante…
-No…no pasa nada…-que pronunciara de aquella forma su rango lo ponía nervioso, pero ¿y eso porque? Le gustaban mucho las mujeres, era cierto, pero con Nerumi estaba totalmente seguro de que no sentía absolutamente nada. Al fin y al cabo debía considerarla como su hermana...al menos eso pensaba…
Estaba anocheciendo y el Log Pose había marcado horas antes una isla que en aquel momento estaban pisando. Al parecer en ella aguardaba una pequeña aldea y por lo que comprobaron mientras caminaban bastante acogedora.
Tras una media hora recorriendo sus calles, un enorme rugido sonó en el estómago de la joven que enseguida se puso colorada.
-Vaya… ¡¿quién diría que no te has comido al que era tu futuro esposo?
-Ja ja ja, muy gracioso Ace.
-Busquemos algún sitio para comer y para pasar la noche anda…
Al cabo de un periquete entraron en una especie de taberna-restaurante bastante llena.
-Oye, ¿no nos reconocerán?-le susurró la joven.
-Y si lo hacen ¿qué?-Ace le sonrió amplio y desafiante, que si algo le gustaba a él, era el riesgo-cálmate…-se acercaron a la barra. Tras ella una joven muchacha con el pelo negro como el carbón y los ojos violetas, miró a Ace con una enorme sonrisa.-Perdona, venimos buscando una habitación para pasar la noche…
-Dos habitaciones…-rectificó Nerumi. Ace la miró extrañado.
-Oi, que las pago yo…prefiero dormir en una aunque sea en el suelo…-se quejó.
-No se preocupe.-la camera plantó su enorme volumen de pecho sobre el mostrador para acercarse a Ace con una sonrisa. Al moreno se le bajaron los ojos hacia el escote, que de piedra no era, y Nerumi lo miró incrédula.-no tenemos habitaciones separadas, lo que nos quedan son habitaciones con camas dobles, ¿qué les parece?
-Pues…-el moreno no alzaba la vista. Nerumi le dio un pisotón y fue en ese momento cuando la miró a los ojos.-sí, una doble estará bien. Dígame cuánto vale.
-Claro…-"sin duda ella se insinuaba y bien…", pensó la de ojos verdes.
-Y por favor,-la joven se dio la vuelta y le dedicó otra de sus sonrisas. -tráigame tres platos de todo lo que tenga en el menú y mucha bebida.-ambas mujeres lo miraron sorprendidas.
-¿Está seguro señor?
-Ace…no tengo tanta hambre.-le susurró Nerumi.
-Pero yo sí…-y de pronto, su apoyo de brazos cruzados sobre la mesa falló y dio de bruces contra la misma, se había quedado totalmente dormido de nuevo. La camarera lo miró asustada.
-¡¿Qué le pasa? ¡¿Está bien?-Nerumi observó a Ace roncar, y luego a la preocupación artificial de la joven, con una ceja arqueada.
-¡Sí! Solo tiene sueño-lo excusó. La morena suspiró y se fue a la cocina a realizar el pedido.- ¿Se puede saber qué demonios te pasa…?-Nerumi se acercó a su cara. En ese instante el moreno se despertó de pronto y la joven lanzó un grito que hizo que todas las personas del local la miraran confundidos.
-Neru… ¿por qué gritas?-Ace la miró extrañado y como si nada.
-¡¿Quién tiene la culpa?-le contestó enfadada.
Quince minutos después, la mesa en la que se habían sentado, estaba llena de platos amontonados.
-¿Narcolepsia?
-Sí…hay veces que me pasa.-decía mientras se llevaba toda clase de alimento a la boca engullendo como un loco.-me duermo sin querer…-Nerumi miraba entre asombrada y atemorizada como comía.
-¿Es eso lo que te pasó cuando estabas en mi casa y te capturaron?
-Exacto.
-Am…pues con eso cualquier día me matas del susto, ¿sabes?
-Perdona mujer-le contestó tras beber de la jarra.
-¡Aquí tienen! ¡Tres postres!-la camera de antes los colocó en la mesa con una enorme sonrisa.
-Muchas gracias -aquella sonrisa por parte del moreno puso totalmente roja a la chica. Nerumi ignoraba aquella patética escena que hería su orgullo de mujer inteligente con los hombres.
Al terminar de comer, ambos se encaminaron cansados hacia su habitación, pero en el camino de subir las escaleras, la camarera lo llamó.
-Perdona,-Ace giró. Nerumi, que iba tres escalones más arriba, lo imitó.-eres Portgas D. Ace ¿verdad?
-Sí, el mismo-le volvió a sonreír.
-¿Tienes algo que hacer esta noche?-Nerumi miró a la morena con los ojos abiertos de par en par, acaso era aquello ¿una descarada cita?
-Pues…la verdad es que no, iba a dormir.-contestó él.
-Te apetecería salir a dar una vuelta, aquí cerca hay un local muy bueno. Podríamos tomar algo. Es temprano.-esta vez a Nerumi no le pareció una mujer tan tonta.
-Emmm…-el pecoso la miró y ella se encogió de hombros.
-Supongo que estaré bien…-intentó sonreír, pero una punzada se le había sobrevenido en el estómago. Como una aguja clavada sobre la tela al coser.
-Vale, vamos entonces.-Ace bajó las escaleras.
-¡Genial! Me llamo Yumi.-ella le tendió la mano y él se la dio.
-Nerumi,-alzó la mirada -buenas noches…-la de ojos verdes se mordió el labio.-vámonos.
-¡Sí! ¿Qué tal la cena estaba a tu gusto?-la escuchó preguntarle mientras salían de la taberna, sin duda aquella noche no compartiría habitación con su hermano mayor…y aunque no sabía exactamente porque, aquello le dolió…
…
Era más que pasada la media noche. Se giró entre las sábanas para fijar la vista en la cama de enfrente. Aun no había vuelto, y ella no parecía conciliar el sueño todo lo bien que debiera. Tenía que reposar, el viaje estaba siendo duro y bastante movidito y su herida aun no había sanado del todo.
Miró al techo y se llevó una mano a la frente, suspiró. Seguramente, él se lo estaba pasando de miedo con aquella chica tan guapa. La tristeza la embriagó. ¿Qué le pasaba? Se prometió a sí misma hacia más de medio año que no volvería a enamorarse… ¿entonces porque se preocupaba tanto por él? Que sí…estaba claro que el vínculo que los unía desde niños era más que evidente y un motivo razonable, pero…aquella preocupación la conocía a la perfección, y no era la que una hermana le precisa a su hermano mayor, era un desvelo más especial… ¿acaso estaba celosa? Cuando lo había vuelto a ver solo cuatro días atrás, cuando jamás había sentido nada por él… ¿Por qué? Se mordió el labio inferior con rabia. Aquello que invadía sus pensamientos era algo totalmente inaceptable…no podía hacerle daño…o al menos esa era la escusa que quería pensar…Sin embargo, estaba segura de que ella no era su tipo, no era altísima ni tenía una enorme delantera…y mucho menos podía competir con la forma de seducir que tendría cualquier mujer…Se cubrió la cara con las sábanas y dejó de pensar aquellas tonterías por un instante, ¿qué rayos le importaba que él estuviera con otra mujer? Él es libre de hacer lo que le plazca…por eso se llama a sí mismo pirata…
De pronto, llamaron a la puerta de la habitación y a Nerumi el corazón le dio un vuelco. Se destapó y salió de la cama para abrir la puerta. Seguramente era él que se había arrepentido de dejarla sola y… Pero cuando giró el picaporte, alguien la agarró de la muñeca, la giró y le colocó un pañuelo en la boca. Ella intentó gritar, pero poco a poco la vista se le fue nublando…hasta quedarse completamente dormida…
…
Subían las escaleras partiéndose de risa, eran cerca de las cuatro de la mañana.
-Shhh…cállate, vas a despertar a todo el mundo…-le susurró ella.
-Jajaja ¿pero no has visto la cara que ha puesto ese tipo? Le he dicho quién soy y ha corrido espantado.-ella soltó otra carcajada.
-Espero que mi cuenta si la pagues-ella lo miró amenazante cuando se paró delante de su habitación.
-Faltaría más.-Ace sonrió, la joven lo siguió.-Gracias me lo he pasado realmente bien esta noche.
-Me alegro…-la morena se acercó de forma seductora hacia él.- ¿y no te apetece entrar?-miró de reojo su puerta. Ace la observó intentando parecer desorientado.
-Estoy bastante cansado, pero gracias.-se metió las manos en los bolsillos del pantalón.
-¿Seguro?-la joven que se mantenía a un palmo de su cuerpo, alzó un poco el rostro y para sorpresa del moreno, enlazó sus labios con los de él. Y por impulso correspondió al beso.
Al separarse, la muchacha sonrió esperando su respuesta. Él se mantenía aun con las manos en los bolsillos y la miraba de forma desinteresada. Sin embargo, a pesar de haber correspondido algo se le clavaba en su interior como un puñal, el remordimiento. De repente sintió por dentro que con aquel beso le había sido infiel a alguien que dormía arriba y que pocas explicaciones iba a darle sobre la noche.
-Lo siento Yumi, gracias por todo pero…me esperan arriba…-no supo con qué excusarse realmente, aunque su cara demostraba la más absoluta serenidad.
-¿Acaso esa chica…?
-¿Qué? ¡No, no!-levantó las manos alterado para después suspirar.-lo siento…pero no puedo corresponderte como desearías…-aunque en verdad deseaba corresponderla. Otras veces le hubiese dado igual cualquier tipo de prisa que tuviera. Si se le presentaba una oportunidad como aquella la aprovechaba, y bastante bien de hecho. Según Marco, a veces era demasiado "mujeriego", opinión que pocas veces tenía en cuenta, eso sí, jamás trató mal a ninguna mujer y de hecho nunca lo haría…No obstante aquella noche era distinto…no haría nada con Yumi…ya que con Nerumi allí se sentía…diferente…
-Es una lástima…-la joven lo miró con una sonrisa triste.-hasta mañana entonces.-abrió la puerta de su dormitorio y se despidió con una sonrisa mientras agitaba la mano. Ace la imitó. Una vez que la camarera entró, suspiró y se dijo a sí mismo que dejar pasar aquellas oportunidades no debía ser nada bueno para su salud.
Subió las escaleras y fue en dirección a la habitación que compartía con Nerumi, pero al llegar a la puerta, observó que estaba entrecerrada. Miró por el pasillo a un lado y a otro. Nadie. Entró extrañado y observó como su cama estaba vacía.
-¿Nerumi?-la llamó antes de entrar al baño en el que tampoco estaba.- ¿dónde se habrá metido esta mujer?
De pronto, y tras unos minutos en los que él se dedicó a analizar el paradero de la muchacha, alguien llamó de forma insistente a la puerta de la habitación. Ace la abrió y se encontró a Yumi que parecía haber corrido como nunca.
-Ace…-tragó saliva y respiró de forma agitada.
-Yumi, ¿qué pasa?
-Se trata de la chica que te acompañaba…-lo miró alarmada.
-¿Qué ha pasado?
-Iba a acostarme, pero bajé al restaurante para ver si estaba todo cerrado, hemos entrado por la puerta de atrás, así que…
-¡Al grano!-alzó la voz obviando sus modales sin querer.
-Sí perdona…-la morena le tendió una esfera de color marfil grande-es un pendiente que llevaba puesto cuando la vi por última vez lo he encontrado justo en la entrada de la puerta principal...
-¿Estás segura?-le preguntó el pecoso.
-Totalmente.-Ace cogió el abalorio.
-Ciérrame la habitación voy a buscarla.-bajó corriendo las escaleras y salió del local. No sabía a dónde se la habrían llevado…si es que se la habían llevado…pero preguntaría a la gente que aun estaba en la calle bebiendo o de fiesta…
…
Nerumi abrió los ojos poco a poco. Los párpados le pesaban y sentía un horrible frío sobre la piel. Notaba el acero de los grilletes apretando sus muñecas alzadas. Temblaba. Aun veía borroso, sin embargo, no quitó que pudiese darse cuenta de que estaba en ropa interior. Al ver su estado salió por completo del ensueño y miró alrededor en la oscuridad. Asustada. Intentó moverse, pero estaba atada con grilletes a la pared. Tiró de las cadenas para liberarse, pero nada…
De pronto, una puerta al frente se abrió y la luz de una vela alumbró la habitación, se quedó paralizada.
-Veo que te has despertado muñeca…-susurró el hombre de forma chulesca. Se encontraba justo delante de ella. Se acercó poco a poco y Nerumi pudo verle con más claridad el rostro. Era de piel morena, alto y delgado, el pelo gris oscuro, los ojos hundidos y una gran cantidad de pendientes en zonas como las orejas, además de dos enormes tatuajes. A Nerumi le pareció que tenía toda la pinta de un caza recompensas.
-¡¿Quién eres? ¡¿Qué quieres de mí?-volvió a intentar zafarse de su atadura cuando vio con horror como aquel hombre estaba a tres palmos de ella. Él sonrió malévolo y la agarró de la barbilla con brusquedad.
-Una pieza tan hermosa no debería quedarse sola por las noches…-le soltó la barbilla con fuerza, Nerumi lo miró con odio.
-¡¿Qué quieres de mí?
-Me han mandado a buscarte preciosa…tu madre es muy generosa cuando se trata de dar dinero por ti.-ante la confesión del caza recompensas la joven tembló de pánico.-sin embargo, he pensado que antes de llevarte de vuelta puedo divertirme un poco…-Nerumi observó la poca ropa que llevaba encima.
-No…por favor…-el hombre se acercó más a ella y le dio un mordisco en el cuello, mientras que con sus manos rodeó sus pechos aun con el sujetador puesto. Nerumi cerró los ojos aterrada mientras unas lágrimas descendían por sus mejillas. Solo era capaz de pensar en un nombre…"Ace"…
…...
Con algo de ayuda, y atando muchos cabos, fue hacia la salida del pueblo con un nudo en el estómago y el corazón en un puño. No tenía ni idea de cuándo se la habían llevado y francamente temía por su vida. Desde luego aquel mundo no estaba hecho para ella…
Estaba furioso e intentaba no descontrolar su ira para pensar con claridad, aunque aquellas facetas eran más del primer comandante que de él mismo, sin embargo, no le quedaba otra. Era eso o podría echar su búsqueda a perder.
Mientras corría, chistó con la lengua y resopló un par de veces a la vez que pensaba seriamente quién era el miserable que se la había llevado y el porqué diablos lo había hecho. Estaba claro que si la tocaba el más mínimo pelo ya no solo se llevaría una buena paliza por su parte, que de hecho era lo que tenía en mente nada más encontrar al tipo, si no que dejaría el mundo de los vivos aquella misma noche. No estaba dispuesto a dejar que alguien se la llevase sin más, no estaba dispuesto a soportar que se burlaran de él y de su orgullo, y mucho menos que le hiciesen daño a ella y se largaran como si nada…a ella no la tocaría nadie mientras él estuviese vivo…
Salió al bosque y empezó a orientarse, pisadas, ruidos…todo era importante. Si no se daba prisa posiblemente llegaría tarde, y no se lo perdonaría jamás…
…
Nerumi le logró asestar una patada al hombre para que se alejara de ella.
-¡Ni se te ocurra ponerme una mano encima de nuevo o…!-el caza recompensas se acercó a ella y la empujó contra la pared con fuerza. Le agarró los muslos y le levantó las piernas del suelo, una a cada lado de su cintura.
-¿O vendrá tu príncipe azul? ¿Quizás?-Nerumi miraba aterrada y asqueada cada caricia que le proporcionaba aquel indeseable.
-Estoy segura de que te dará tu merecido
-¿Quién? ¿Hiken? Jajajaja no me hagas reír guapísima. Tiene que dar gracias a que no estaba en la habitación de lo contrario lo hubiese pasado mal…-le acariciaba el cuerpo clavándole un poco las uñas.
-No le llegas ni a las suelas de los zapatos-lo miró con rabia, enfrentándolo.
-¡Qué conmovedor!-el hombre recorrió con una de sus manos la parte interior del muslo derecho, mientras se aproximaba a su zona más íntima.
-Para...no sigas…por favor…si mi madre me quiere viva o muerta, prefiero que me arrebates lo que me queda de vida…pero…te lo suplico…no…
-No sin antes divertirme preciosa te lo he dicho antes…-la interrumpió, ella había cerrado los ojos con fuerza ante el contacto-si veo que te portas bien vivirás, si no, no tendré reparo en matarte…-le susurró al oído. De pronto, introdujo sus dedos y ella soltó un grito.
…..
Había escuchado el grito de una mujer cerca de donde estaba. "Nerumi…" pensó el moreno mientras corría hacia el lugar en el que lo había escuchado. Poco a poco se acercó a un claro del bosque donde había una pequeña casa vigilada por unos tres hombres. De nuevo volvió a escuchar otro grito y se mordió el labio pensando rápidamente en un plan ingenioso.
Mientras tanto dentro, la de ojos verdes se resistía a que continuara con el contacto y más aun a que terminara por quitarle la poca ropa que le quedaba.
-¡Basta! ¡Basta!-gritó. El caza recompensas se hartó de sus pataletas, la miró furioso y le asestó un tortazo en la mejilla derecha. Tan fuerte fue el golpe que la joven se quedó inconsciente y con un hilo de sangre en el labio. Iba a seguir con sus quehaceres cuando escuchó una enorme explosión fuera de la casa, y después una cortina de fuego…
Se había hartado de esperar a esa brillante idea que podía llegar en cualquier momento. Él siempre fue un hombre salvaje y de acción así que sin pensárselo dos veces, había achicharrado a todos los guardianes de la casa y calcinado parte de ella. El caza recompensas salió y lo miró con una sonrisa de suficiencia, mantenía los brazos cruzados.
-Hiken pensaba que no vendrías nunca.
-Suéltala…-la ira se reflejaba en el brillo de los ojos del moreno al tras luz del fuego. Sin pensárselo dos veces, prendió ambas manos en fuego creando en ella dos enormes lanzas y apuntando de forma directa al corazón del caza recompensas-¡Shinka Shiranui!-las lanzó hacia él con todas sus fuerzas, sin embargo, el hombre las esquivó con bastante agilidad. Aunque mientras las estaba esquivando, no se dio cuenta de que el pirata se había acercado con una rapidez sobre humana. No le dio tiempo a reaccionar cuando recibió un puñetazo en la boca del estómago lanzando al captor de Nerumi a unos metros más allá de la casa. El hombre se levantó a duras penas.
-No entiendo porque te pones así…-se levantaba del suelo mientras se limpiaba el hilo de sangre que salía de sus labios. Sonrió con suficiencia-su madre la quiere de vuelta y no creo que se lo haya pasado mal…-aquella última frase le sonó bastante mal al moreno.
-¿Qué le has hecho?
-Solo hacer que se sintiera bien…-el caza recompensa alzó la mano y desprendió un impresionante campo de fuerza que lo golpeó. A partir de aquel golpe y en especial de aquella frase, el pecoso dejó de controlar sus impulsos para matar a aquel hombre…
Había pasado bastante tiempo desde que había comenzado a luchar. Su contrincante se hallaba abatido en el suelo. Sus heridas dejaban ver a la perfección que estaba muerto. Él tenía bastante más rasguños de los que se esperaba, pero poca importancia les dio. Se preocupó más en buscarla a ella dentro de la casa.
-¡Nerumi!-no contestaba. Siguió buscándola hasta que la divisó inconsciente en el suelo, rodeada de tablones calcinados y rotos. Se acercó a ella y la agarró.-Neru…-tenía un aspecto horrible y temblaba de frío.-despierta…-le susurró el moreno que le daba toquecitos en la mejilla.-eh vamos…arriba…-nada.-no me hagas esto…vamos…vuelve conmigo…eh…-nada. Fue entonces cuando el pecoso temió por si aún seguía en aquel mundo.
Acercó con cuidado, pero sobre todo con muchísimo miedo, la mano al cuello de la joven para medirle el pulso. Al contacto con el punto, se tranquilizó de sobremanera. Aun latía con y bastante ritmo. Seguramente se habría desmayado por el shock, aun así, la poca ropa que llevaba encima y su piel helada no presagiaba nada bueno si continuaba allí. Así que la cogió en brazos con cuidado y se encaminó hacia la taberna en la que supuestamente deberían estar descansando.
…
Yumi se había salido al porche de la taberna, aunque fuera en pijama. Miraba a un lado y a otro de la calle buscándolo. En su interior, rezaba porque todo hubiese salido bien y volviera pronto.
-Este sin saber es horroroso…-se mordía las uñas. Había empezado a refrescar más de la cuenta. Y es que pronto aquel paraje otoñal se convertiría en uno invernal poco agradable para sus habitantes. Se encogió de frío y tras unos minutos, miró a su derecha de nuevo. El corazón le dio un vuelco cuando lo vio acercarse con la muchacha entre los brazos. Yumi fue en su busca.- ¡Ace! ¿Cómo está? ¿Qué le han hecho?-miraba el aspecto de Nerumi alarmada. El moreno sonrió.
-Tranquila, está bien, solo bastante helada. ¿Podrías ir abriéndome paso entre las puertas?
-Por supuesto.-subieron a la habitación y al entrar, Yumi abrió más la cama y Ace echó a Nerumi sobre ella para después taparla. El moreno se sentó cansado y suspiró.
-¿Estás bien?-la de ojos violeta lo miró preocupada. Él se limitó a asentir.-Voy a prepararos un chocolate caliente a los dos.
-Gracias Yumi.
-No te preocupes, los clientes son lo primero.-le sonrió. Iba a tocar el picaporte para salir cuando se dio la vuelta.-Esa chica, al igual que tu tiene recompensa…deberíais ser más cautos.-Ace la miró extrañado.
-Nerumi, ¿recompensa?-"¿Ya tenía recompensa cuando hacía apenas unos días que la había sacado de casa?" pensó. Aquello le pareció increíble.
-Sí y bastante alta.-la muchacha salió de la habitación.
Él se acercó a la cama de la peli castaña y se sentó al borde. La miró con una sonrisa de culpabilidad. Si había llegado a aquel estado era más por su descuido de dejarla sola que por otra cosa. Le acarició la cara y le apartó el pelo, parecía que el calor le estaba volviendo al cuerpo, su tono de piel era más oscuro.
-Me has tenido totalmente en vilo…-le susurró al oído.-no volveré a dejarte sola…lo prometo…
Se levantó de la cama y fue hacia el baño para darse una buena ducha. Quince minutos más tarde llamaron a la puerta de la habitación.
-El chocolate.-sonrió la joven con una bandeja, un par de tazas y una cafetera.
-No deberías molestarte tanto Yumi, es tardísimo y mañana supongo que estarás en pie al amanecer.
-No te preocupes.-soltó la bandeja en la mesita de noche.-estoy segura de que ella lo ha pasado peor.-miró a Nerumi que seguía dormida.- ¿No se ha despertado?-el moreno negó.-Bueno, me voy a la cama entonces…-fue hacia la puerta-si necesitáis cualquier cosa ya sabes cuál es mi habitación.
-Muchísimas gracias Yumi.
-Deja de dármelas pirata, no seas pesado.-la joven sonrió y salió de la habitación.
Ace aprovechó el momento para ponerse el pijama y beberse su taza de chocolate. De pronto, observó a Nerumi moverse en sueños y tuvo la sensación de que algo iba mal. Se acercó de nuevo al lecho y la llamó.
-Neru…-le agarró la mejilla derecha. -Oi, Nerumi…vamos, despierta. Neru…-la zarandeo un poco con suavidad.-Nerumi despierta por favor…-de repente la muchacha abrió sus esmeraldas verdes de par en par y miró a su alrededor asustada. Había comenzado a temblar. Y parecía respirar de forma entrecortada.-Neru, tranquilízate…-la joven miraba a todos lados espantada.-Vamos cálmate…-él volvió a acariciarle la mejilla, fue en ese momento cuando lo vio.
-Ace…-susurró mientras se le escapaban dos rastros de lágrimas y un terrible sollozo. Instintivamente, el pecoso la abrazó de forma protectora.
-Tranquila, ya ha pasado todo. Estas en la taberna, conmigo en la habitación, ya está todo bien, cálmate Neru…-la joven parecía estar en shock. Con la mano que le quedaba libre, Ace agarró la taza de chocolate y se la dio.-bebé un poco, te sentirás más tranquila anda…
Nerumi obedeció agarrando con poco pulso la taza. Se llevó el chocolate a los labios mientras Ace le despejaba la cara de todo tipo de lágrimas. Hubo silencio. Un buen rato de silencio. Él simplemente se limitaba a mirarla con una sonrisa reconfortante y ella a beber. Y cuando terminó de hacerlo, pareció estar mucho más tranquila.
-¿Mejor?-ella asintió. No quería preguntar lo que se imaginaba que había pasado después de desmayarse. Una y mil cosas horribles se le pasaban por la cabeza como en una película. Respiró hondo, y cuando lo vio levantarse de su lado para soltar las tazas en un sitio más firme, se echó en la cama de lado mirando la pared.
Al verla acostada, se echó en su cama con un brazo tras la cabeza. Lo mejor era esperar un poco más a que se calmara para poder hablar con ella y preguntarle quién era el tipo que se la había llevado y que era lo que quería de ella. Quizás el día siguiente sería el mejor para preguntar aquel tipo de cosas, sin embargo…
-Ace…-lo llamó con un hilo de voz, él giró la cara para mirarla.- ¿Hasta dón…hasta donde llegó…?-preguntó tartamudeando.
-Llegué a tiempo, así que cálmate. No te hizo nada más de lo que…-calló. No quería que volviera a ponerse mal por el trauma de lo que le habría hecho antes aquel hombre. Y mucho menos pensar en lo que había ocurrido antes de que él llegara. La culpa le reconcomía sin querer por saberse poco avispado. Por haberla dejado sola…
-Gracias…-susurró. Se notaba hasta que punto estaba avergonzada.
-No me las des, fue culpa mía todo lo que pasó. En vez de quedarme aquí, me fui de fiesta…soy un irresponsable…lo lamento muchísimo.-ella no contestó, solo se limitó a suspirar.-no volveré a quitarte el ojo de encima Neru, tranquila…
-¿Por qué me llamas Neru…?-el moreno la miró sorprendido desde su posición.
-Cuando eras niña te llamábamos así… ¿recuerdas?-sonrió.-para acortar…pero es un diminutivo cariñoso.
-Pero ya no soy una niña…
-Pues no, pero…
-Aun así…-lo interrumpió-soy de feliz de escuchar ese diminutivo de tus labios de nuevo…-al moreno le dio un vuelco el corazón.
-Me…me alegra oír eso…-respondió lo más apresurado posible para que no se notara su desconcierto. De nuevo silencio.
-Oye… ¿podrías hacerme un favor? Estoy asustada y solo será por esta noche…
-Dime.
-¿Po…podrías dormir con…migo?-ante la proposición al pecoso se le subieron los colores.
-Pues…
-Lo entiendo, no importa…
-¡No! No…no he dicho que no quiera.-se levantó de su cama y se acercó a la de ella para sentarse en el borde.-pero, ¿estás segura?
-Por favor…-contestó con un hilo de voz tembloroso.
-Está bien…-iba a echarse y observó como Nerumi le dejaba espacio. Ella aun miraba a la pared. El pecoso se recostó y se colocó en la misma posición que en su cama mientras bostezaba. De pronto, la muchacha se dio la vuelta, se abrazó a él y susurró…
-Gracias…
