Capítulo 9
Muchos años antes de que ambos nacieran, existía una ciudad en una isla del East Blue dónde se empezó a forjar una leyenda…
"Flash Back"
-¡Elizabeth vuelve aquí!-el Vicealmirante gritó con todas sus ganas a la jovencita rubia que salía corriendo calle abajo.
-¡Ni hablaaarr!-le respondió mientras le sacaba la lengua a la vez que corría.
El hombre al ver en su hija la desobediencia y burla hacia su persona, se puso rojo de ira y miró a la mujer que reía tras él con rabia.
-¡Marie! ¡¿Dime de quién ha sacado esta bravuconería mi hija?
-Creo que fue de su hermano mayor señor-respondió la mujer secándose las lágrimas de la risa.
-¡A donde va a llegar el mundo con tantos jóvenes insolentes! ¡Pienso meter a esa jovencita en la Marina hasta que aprenda a comportarse como quién debe ser!
-Creo que eso será imposible señor...
-¡Qué nos apostamos!
…
-¡Rayleigh!-la muchacha de apenas 17 años saludó al joven peli castaño que preparaba su pequeña embarcación para irse a pescar.
-¡Elizabeth! ¡Por fon llegas!-le tendió la mano y ella la agarró para saltar a la barca con la agilidad que le permitía el vestido.
-Siento haber tardado, mi padre estaba irritable.
-Algún día ese viejo descubrirá con quién andas y no saldré muy bien parado.
-¿Acaso le tienes miedo?-la de ojos verdes lo miró con fingida incredulidad.
-Me temo que le tendré miedo el día que dejes de burlarte de mí…
-Lo que tu digas, ¿nos vamos ya o qué?-puso los brazos en jarra.
-¡Deja de darme órdenes! ¿Crees que tengo ganas de llevarte a esa dichosa isla de ahí?-señaló a la isla que se alzaba unos kilómetros más al norte, no muy alejada de donde estaban en aquel momento,
-Esté bien, está bien…por favor, llévame.
-Aun no entiendo para qué demonios quieres ir allí.-el joven puso en marcha la balsa con desgana. La joven iba a protestar cuando de repente alguien llamó su atención.
-¡Oooooii! ¡Vosotros!-de pronto escucharon una voz a sus espaldas. Ambos se giraron y miraron incrédulos a un joven que los saludaba desde el muelle con una enorme sonrisa en la cara y un sombrero de paja.
-¿Quién es ese idiota?-preguntó la rubia con un pequeño tic en la ceja derecha.
-No tengo ni idea…¡ ¿Qué quieres?-gritó Silver.
-¡ ¿Sois pirataaas?
-¡ ¿Quée? ¡¿Piratas?-Elizabeth lanzó un grito de horror, pero al momento se recompuso.- ¡¿Acaso nos ves pinta de piratas?-el moreno del muelle se quedó pensativo un rato.- ¿Y ahora que hace…? ¿Por qué se lo piensa…?-susurró sin entender la situación.
-A lo mejor él si es un pirata.-sugirió Rayleigh.
-¡¿Qué? ¡Oh Dios mío seguro que viene capturarme!-rápidamente se escondió tras el joven de ojos marrones.
-¿Quieres estarte quieta? ¡Sal de ahí! ¿Quién querría capturarte? Ni que fueras una belleza…-ironizó.
-¡¿Qué has dicho?-alzó un puño amenazante-¡Repítelo!
-¡Si no sois piratas!-de pronto el muchacho del sombrero de paja llamó su atención.- ¡Uniros a mi tripulacióoonn!-proclamó a los cuatro vientos, los dos que estaban en la balsa lo miraron sorprendidos. Él sin embargo mantenía una enorme sonrisa y se agarraba el sombrero.
-Ni lo sueñes…-Rayleigh contestó mientras se acercaba un poco al muelle.
-¡Venga ya!-contestó el otro.- ¡Te haré mi subcapitán! ¡Mi segundo de a bordo!-le alzó un pulgar.
-¿Y por qué debería enrolarme en una tripulación como la tuya cuando ni siquiera sé tu nombre?-Elizabeth observaba curiosa la conversación entre los dos hombres.
-Mi nombre es Gol D. Roger.
-¿Y tu misión en este vástago mar es…?
-Quiero ser el hombre más libre del mundo, ¡ser el próximo Rey de los Piratas!-de pronto a la rubia le dio un vuelco al corazón, mientras que el peli castaño sonrió con amplitud.
-Está bien, te acompañaré.-la mujer miró incrédula a su amigo.-pero solo con una condición.-Roger sonrió satisfecho.
-¿Cuál?
-Hazla una mujer y luego me la devuelves tan cuerda como tú, ¿quieres?-pidió con puro sarcasmo. Rayleigh empujó a Elizabeth que cayó en los brazos del hombre del sobrero de paja.
-¡Idiota! ¿Acaso me estas apostando?
-Ojalá pudiera.-le soltó con desdén. De pronto la joven calló y se mordió el labio inferior, a diferencia de la protesta que solía soltar siempre. Rayleigh, amarró el bote al muelle y saltó sobre sus sólidas maderas. Luego le tendió la mano al moreno, el cual la agarró al instante.-me gustan las aventuras y el riesgo, estoy cansado de este pueblucho y de su gente. Tengo ganas de navegar. ¿Y por qué no? Describir el mundo con un loco como tú hará más interesante la partida. Viajaré bajo tu bandera.
-¿Sabes dónde te metes? Ya te he dicho que mi meta es ser el hombre más libre del mundo.
-Jamás pretendí ser pirata en mi vida, supongo que pensaba que no estaba a mi alcance, pero ahora…el mundo da muchas vueltas amigo.-sonrió con picardía. Roger lo imitó.- ¡¿Qué te parece si vamos a beber y me cuentas esa aspiración y ese sueño que pretendes alcanzar?-ambos se dieron la vuelta y empezaron a caminar.
-¡¿Y qué pasa conmigo?-gritó la joven que hasta entonces había sido ignorada.
-¡Ahí tienes la barca! ¡Deja de molestar! ¡¿No eres tan valiente?-ni siquiera se giró, simplemente le alzó la mano para despedirse de ella.
-¿Quién es? ¿No viene con nosotros?-le preguntó el moreno.
-Déjala, tiene su propio sueño hecho, y prácticamente la vida resuelta siendo quién es…-le contestó.
-Imbécil…-susurró la joven cuando habían caminado los dos una distancia considerable. De nuevo, volvió a montarse en la balsa, pero esta vez ella sola. Soltó amarras y partió hacia la isla, con el ceño fruncido…
Un poco más alejados del lugar, dos hombres habían observado la escena con enorme sonrisa en el rostro…
-¿Parece que la situación nos favorece no?-susurró el más alto con la voz ronca.
-Yo iré a por la chica…tu encárgate de Roger…
…
Elizabeth había anclado la pequeña balsa en la playa y se dirigía por un camino de arena hacia una casa que había colina arriba. Desde hacía algún tiempo había entablado una enorme amistad con una anciana llamada Hanon que vivía allí arriba en busca de la tranquilidad y la paz que el ambiente verde del césped sobre el campo podía ofrecerle. Le encantaba ir a aquel lugar repleto de naturaleza y de la libertad que los muros de su casa no le proporcionaban. Pero sobre todo, le gustaba visitar a aquella anciana por sus historias. Solía contarle infinidad de aventuras sobre el mar que se hallaba más allá de su vista, no en vano lo había surcado casi de punta a punta. Cuando era niña siempre había creído aquellas fábulas y aunque con el tiempo ya no fueran tan creíbles, no podía evitar que le encantara escucharlas y que provocaran en ella cierto grado de entusiasmo y rebeldía. En aquella ocasión y con motivo del octogésimo cumpleaños de la anciana, la rubia le llevaba en su bolso un pequeño obsequio. Cuando llegó a la casa abrió la puerta corredera sin llamar.
-¡Hanon-san he vuelto!-la anciana, que se entretenía haciendo punto en una hamaca, sonrió.
-¡Pequeña! Pensé que no vendrías está semana.
-He conseguido escapar Hanon, aunque tengo la sensación de que mi padre sospecha algo.-la joven soltó el bolso y se sentó en una silla.
-Sabes que no quiero causarte problemas con ese Vicealmirante que tienes por padre. No hace falta que vengas tan a menudo.
-¡¿Cómo que no? Y hoy con más motivo debía venir.-Elizabeth sacó de su bolso una cajita cuadrada envuelta y se la tendió con una enorme sonrisa-¡Felicidades!-la mujer se llevó las manos a la boca.
-¡Te has acordado!-iba a cogerlo cuando de repente, ambas escucharon un fuerte estruendo y observaron como una bala había traspasado la pared de bambú casi rozando sus cabezas -¡Al suelo!-la rubia obedeció.
-¿Quién diablos ha disparado…?-susurró mientras se arrastraba para mirar entre las rendijas de la pared. Y a través de ellas observó como un hombre de mediana edad con una pinta terrible de pirata volvía a apuntar a la pared con la lengua fuera y entrecerrando un ojo. De pronto otro disparo. La rubia volvió a agachar la cabeza.
-Viene a por ti jovencita, sal por la puerta de atrás inmediatamente….-susurró Hanon.
-¿Qué…? ¡Ni hablar! ¡No voy a dejarte sola con ese perturbado!-de pronto otro disparo. Y unos segundos después la puerta de la casa se abrió de par en par.
-¡Aquí estás!-El hombre gritó y miró con el ceño fruncido a la rubia. Elizabeth se incorporó y se colocó delante de la anciana.
-¡Corre por amor a Dios!-le gritó Hanon.
-Pero…-Elizabeth la miró con culpabilidad.
De pronto el pirata volvió a apuntarlas, la anciana se dio cuenta y antes de que apretará el gatillo, se colocó delante de la muchacha…y de pronto…un disparo y un susurro…
-Corre…
…
-¡Buajaaa! ¡Qué hartón de comer!-Roger se relamía los labios cuál gato al terminar su rico pescado.
-Esa taberna es la mejor de la ciudad sin duda.-sonrió Silver mientras caminaba con ambos brazos tras la nuca.
-Qué razón.-le contestó.
-Será mejor que busquemos ese dichoso barco que quieres, porque en mi balsa pocos mares veremos.-sonrió pesaroso.
-¡Cierto! Aunque… ¿estás seguro?
-Ya te he dicho que sí…-Roger lo miró con sospecha.- ¿Por qué diablos me miras así?
-Pues por…-de repente un disparó rozó la cabeza de ambos chicos que miraron apremiados al frente.
-¡Gol D. Roger! Que placer volverte a encontrar…-el del sombrero de paja lo miró extrañado.
-¿Quién es ese?-le preguntó a Rayleigh mientras que el pirata frente a ellos se había caído redondo al suelo.
-¡¿Cómo que quién soy?-se incorporó furioso.- ¡Soy Fugem el pirata más temido del East Blue!-gritó mientras ponía una pose heroica.
-¿Qué le pasa a ese tío?-le susurró Silver a su capitán.
-No sé…
-¡No me ignoréis!-les volvió a gritar.- ¡Tú! ¡Maldito Roger! ¡Te llevaste mi barco y lo hundiste con mi tripulación dentro!
-¡Aaaah! ¡Ya lo recuerdo!-se chocó las palmas con una sonrisa.- ¡Lo siento fue un error!-bajó la cabeza en posición de disculpas. Sin embargo, el pirata rojo de cólera volvió a alzar el arma y disparó al aire.
-¡Menos risa! ¡Devuélvemelo!-de nuevo apuntó al moreno.
-Oi… ¿recuerda que me dijiste en la taberna que me mostrarías tus habilidades?-Rayleigh lo miró con una sonrisa pícara y se desenfundó la espada que llevaba a la espalda.
-¡Lo he entendido!-con una velocidad imperceptible Silver atacó al pirata causándole una brecha en el brazo donde tenía el revólver, haciendo así que tirara el arma al suelo y él también sacase su espada. Mientras tanto no vio como Roger se le acercaba y le propinaba un puñetazo lanzándolo contra la pared más cercana.
-¡Jajajaja!-Fugem comenzó a reírse mientras se levantaba de suelo y se sacudía los escombros.- ¡No sé si te conviene luchar!-ambos se pusieron en guardia.-Si no me devuelves un barco…Tu amiga tiene las horas contadas…
-¡¿Qué?-Roger abrió los ojos de par en par y Rayleigh se giró para mirar horrorizado la isla que se alzaba a su espalda.
-Elizabeth…-susurró, de pronto un vuelco al corazón.
-¡Rayleigh!-el moreno lo llamó mientras se remangaba la camiseta. El peli castaño observó a su capitán.-encárgate de ella…voy a matar a este tipo…-Roger estaba furioso, lo notó inmediatamente en su mirada asesina.- ¡Y protégela con tu vida! Es mi nakama…
-Mierda…-sin cuestionar porqué la había llamado así, Rayleigh se enfundó la catana a la espalda y corrió hacia la balsa más cercana para llegar a la isla lo antes posible…
"Fin del Flash Black"
...
Graciaas a tod s mis lectores y a tod s los que me han dejado algún comentario!
Espero que este capítulo os guste ^^. Tenía ganas de escribir algo de esta mini historia y me pareció realmente interesante incluirla aquí.
Nos vemos! :D
