Capítulo 14
Nada más entrar se acercó a la cama airoso y la observó. Se mantenía con la mirada perdida en el techo, jadeando. Estaba completamente mojada, y las venas ya se le notaban incluso en las mejillas. Aun la veía temblando. Le costaba respirar. Ace se agachó enfrente de la cama para observarla más de cerca totalmente entristecido y derrotado. La realidad era…demasiado…dura…
-Nerumi…estoy aquí…-le susurró. La joven levantó un poco la mano hacia él, y ante el intento, el pecoso se lo facilitó agarrándosela. La tenía empapada y fría como el hielo. Con bastante esfuerzo Nerumi giró un poco el rostro para mirarlo y nada más hacerlo sonrió. A Ace definitivamente iba a darle algo, los ojos empezaron a escocer y la vista se le empezaba a nublar. "No Ace, debes mantener la cabeza fría…así no la ayudas…", se dijo mentalmente mordiéndose el labio angustiado.-aquí estoy…dime…-volvió a susurrar.
-¿Es…estás…en…enfada…enfadado…con…conmigo?-le habló con dificultad. Y entonces el moreno se sintió el hombre más miserable de la tierra. En vez de pesar en su salud, Nerumi solo había preocupado de su estúpido enfado de aquella mañana.
-No…por supuesto que no…ya no estoy enfadado Neru…lo siento…no debí haberme enfadado…lo hiciste para protegernos…no tienes la culpa de nada…no estoy enfadado, te lo prometo…-le sonrió con dificultad, pero sincero.
-Me…menos…mal…-susurró la joven que suspiró a duras penas aliviada.-o…oye… ¿qué…ha…ha dich…dicho…el…el médico…?
-Que te pondrás bien.-soltó. En realidad aquello lo decía más para convencerse a sí mismo que para otra cosa. Ella pareció reír.
-Q-que…men…mentiroso…eres…-sonreía a pesar del aspecto enfermizo que tenía.-que…las…lastima…ahora que…to…todo pa…parecía…ir…bien…-esta vez aquella sonrisa se convirtió en una amarga. Ace no podía más…agachó el rostro y suspiró con fuerza delatando así su angustia. Nerumi lo miró culpable.
-Ei…ei…-volvió a la sonrisa sincera-¿y…el…el gran…Ace…?-era increíble, aun en aquel maldito estado, tenía la facultad de burlarse de él. Ace sonrió amargamente. No la merecía. Si algún día llegase a alcanzarla, no la merecería…
-Perdóname…-susurró intentando calmarse.-todo esto es mi culpa…no te protegí lo suficientemente bien…soy un auténtico desastre…
-Ni hablar…-le susurró ella manteniendo aquella preciosa y enorme sonrisa en los labios.-la…la culpa…es mía…yo…me…me tragué…aquello…-de repente el moreno levantó la vista alarmado, toda señal de dolorosa pesadumbre desapareció casi de repente. Al parecer Nerumi sabía porque estaba así.-…me…me descubris…descubriste…esta mañana…-en aquel instante Ace recordó el momento en el que entró en la habitación y observó a Nerumi echándose algo a la boca con rapidez.
-¿Qué te comiste?-le preguntó casi alterado y preocupado a la vez.- ¿quién…quién te lo dio?
-E-ese…pirata…al que…que buscas…-al pecoso se le cogió un nudo en la garganta. Teach… él le había dado aquello que la tenía al borde de la muerte…maldita sea, ¿cómo no se dio cuenta antes? ¿Y si ese desgraciado lo había hecho queriendo? ¿Y si sabía que Nerumi viajaba con él y le dio aquello que fuese para matarla con intenciones? Por un momento la ira y el odio lo cegaron y no pudo más que contar hasta diez para relajarse. Respiraba hondo y con la rabia contenida.-lo…lo sien…siento…no…no te…enfa…enfades…por…por favor…-por las mejillas de Nerumi, a pesar de lo empapadas que estaban, comenzaron a caerle lágrimas. Ace alzó el rostro culpable de nuevo por su inutilidad.
-No, no estoy enfado contigo…-a pesar de su cara enfurecida, habló en un susurró suave.-pero dime…y esto es muy importante Neru…-quería que la muchacha se lo confirmara utilizando la mayor cantidad de sentidos posibles.- ¿qué era lo que te tragaste…?-la joven respiró con dificultad. De nuevo otro escalofrío.
-No…no sé…exactamente…que…que era…te…tenía…la forma de…un…un par de…cerezas…pe…pequeñas y…de…de co…color…azul…os…oscuro…-suspiró y cerró los ojos. Estaba exhausta de tanto hablar. Ace analizó un instante lo que la joven le había dicho, y rápidamente cayó en la cuenta. Una fruta. Teach le había dado a Neru una Akuma no mi…no cabía la menor duda. Pero a juzgar por cómo la había descrito, no parecía muy "común"… Además del estado en el que se encontraba la joven. Cuando él comió la suya, ni siquiera notó los cambios al principio. Solo se acostumbró a su uso.-no…-volvió a hablar con dificultad y Ace la observó de nuevo entristecido.-…no tenía…in…inten…intención de…comérmela…pero…-de pronto parecía ahogarse con su propio aire.
-Shh…calla...no hables más…no pasa nada Neru,-le susurró el pecoso.-no es tu culpa…no querías preocuparme. Deja de torturarte de esa manera…la culpa de todo la tiene ese maldito desgraciado.-dijo con un terrible oído e ira.-juro que el día en que lo encuentre lo mataré con mis propias manos como sea…-Nerumi pereció sonreír ante aquella afirmación.
-Por mí…no…no lo…hagas…-susurró de nuevo.-y-yo…no…no creo…qu…que la…venganza…se…sea algo…bueno…to…todo…se…se paga…antes o…después…así que…-lo miró casi suplicándole.-no…no lo…hagas…por…mí…-de nuevo el aire comenzó a ahogarla.
-Para Neru…terminarás haciéndote daño…-le susurró.
-¿Más…más aun…?-Ace suspiró y le acarició la frente empapada.
-Neru deja de hablar…tienes que descansar… ¿vale?-le sonrió.-tal vez…tal vez con lo que me has dicho el médico pueda saber cómo curarte…-se intentaba convencer.
-¿Y…si no…?-y de nuevo la joven comenzó a llorar. Ace tragó saliva y la miró derrotado.
-Te pondrás bien…ya…ya lo verás…-susurró con un hilo de voz como pudo. De nuevo los ojos le empezaban a picar a horrores. No lo vería, ni hablar, y mucho menos iba a aceptarlo. Ella no se iría así como así. Se pondría bien.
-A…Ace…-pronunció.-si…si me…me…
-Nerumi por favor…-el pecoso la interrumpió.
-Me…muero…-continuó sin hacer caso a la interrupción.-di…dile a…
-Para, para por favor…-el comandante casi suplicaba.-vas a quedarte conmigo.-soltó.-te pondrás bien y te quedarás conmigo aquí en este mundo…-a la de ojos verdes aquella afirmación le resultó casi una imposición. Y sonrió complacida.-No te irás a ninguna parte, no lo permitiré. Te quiero Neru…-sinceridad. Él había sido sincero con ella. Y le debía lo mismo…
-Con…confío…en…ti…-habló.-si…di…dices…que…será…así…-poco a poco fue cerrando los ojos.-así…será…
Y con un leve suspiro la joven volvió a quedarse totalmente dormida. De pronto, el frío parecía menguar así como sus temblores, y por primera vez en todo aquel oscuro día el moreno se sintió feliz.
Permaneció allí un buen rato. Aferrado a su mano con una sonrisa triste en los labios mientras le apartaba algunas ondas mojadas de la frente. Allí era donde quería estar. A su lado. No en la habitación de enfrente o en la taberna o en el mar. Quería estar allí. Mañana, tarde y noche…sin embargo, aquel rato no se hizo, para su desgracia, muy largo, pues el médico hizo acto de presencia minutos después.
-¿Se ha dormido?-Ace se limitó a asentir, aun se mantenía extasiado mirándola. Velando por su seguridad, por su vida…Ella confiaba en él y él haría que ella no se fuera, aunque para aquello tuviese que llegar hasta el infierno y hablar con el diablo, o hasta el cielo y hablar con Dios…-¿Qué le ha dicho?-preguntó el doctor que aun seguía allí expectante. El moreno se incorporó un instante y le contó lo de la fruta. Y por un momento, el propio doctor soltó una sonrisa de felicidad.- ¡Creo que he estudiado algo de eso! He visto esa fruta u otra parecida en un libro que hay en la biblioteca de esta misma clínica. Creo que hubo un caso similar hace años, una fruta extraña, con efectos raros al consumirla…-Contentó por su descubrimiento, pronunció su sonrisa.- ¡Qué bien muchacho! ¡Ya estamos más cerca!-el pecoso no podía creérselo, por fin después de un día horroroso habían obtenido algo. Algo realmente bueno. Ace no pudo contener una enorme sonrisa. Quizás aquella fuera la señal que llevaba todo el día esperando…y de nuevo, la esperanza le embriagó el corazón y el alma…
…
Sin embargo, al día siguiente se despertó exhausto y ojeroso. Nerumi, que parecía haber mejorado algo antes de la cena, volvió a recaer después con peores síntomas que por la tarde. Estaba muchísimo peor. Su corazón latía cada vez con menos fuerza y ante la falta exacta de información de aquella fruta, él solo podía esperar, velar por ella e incluso al final del segundo día comenzó a resignarse.
El médico le había permitido permanecer con ella las 24 horas si era preciso. Al parecer comprobó que le muchacho no era para nada un impedimento a la hora de realizar su trabajo. Al contrario, se mantenía firme y serio. Además sabía del afán de la joven por él y tenerlo a su lado quizás la haría más fuerte para intentar salir adelante.
Pero al final de aquel terrible día, Ace no tenía ni fuerzas para hacer o decir nada, simplemente se concentraba en agarrar la mano mojada de Nerumi y observarla con tristeza. Aquella fluidez del agua de su cuerpo incluso la hacían gemir de dolor de vez en cuando. Negó, una y otra vez se lo había negado, ella no se iría. No quería dejarla marchar aunque le dijeran que la realidad era totalmente distinta. Y ella confiaba en él, en su palabra, se lo había prometido, y él no era hombre de no cumplir sus promesas.
Aquella noche del segundo día entre unos terribles dolores, Nerumi volvió a despertarse temblando. Y nada más abrir los ojos Ace se acercó a ella invadiendo su intimidad.
-Fr…fri…frío…-susurró exhausta. El pirata cogió una toalla y la secó lo mejor posible. Luego volvió a colocarle una manta seca sobre el cuerpo. A pesar de que Nerumi estaba despierta, él no habló, se limitó a cubrir sus necesidad y volver a sentarse para agarrar su mano.- ¿Y…y e…esa…ca…cara…co…comandante…?-susurró con un hilo de voz.
-Lo siento, hoy ha sido un día duro, perdona.-Ace intentó sonreír. ¿Qué pasaría si de verdad no pudiese cumplir su promesa?
-E-es…por…mi…cul…culpa…lo…lo sien…to…-Esta vez Ace intentó ampliar su sonrisa.
-Qué va. Es la poca comida que me sirven en el hospital y las horribles camillas para dormir. Sabes que soy de estómago sin fondo y sueño pesado.-bromeó. Aquello hizo sonsacar una pequeña y frágil sonrisa en los labios de Nerumi. Sin embargo, él sabía a la perfección que aquello que acababa de decir era un factor de su estado, pero no el más importante. Estaba así por ella, por su enfermedad, y la falta de solución. Estaba así porque por primera vez, aunque no lo aparentaba, estaba aterrado. Tenía miedo, un horrible miedo de perderla…
-A…Ace…-lo miró con los labios entreabiertos.- ¿pue…puedo…p-pe…pedir…pedirte…u-un…fa…favor…?-preguntó para después toser.
-Claro, lo que quieras. Estoy a tu disposición. ¿Qué te falta?-le contestó todo lo amable que pudo.
-Be…besa…bésame…-susurró al tiempo que soltó un poco de aire entre temblores. El pecoso la miró sorprendido. Se esperó cualquier cosa menos aquella petición. Y sin pensárselo dos veces, acercó su rostro al de ella suavemente para besarle con delicadeza los tiernos labios mojados. Unos labios, que sintió terriblemente fríos, unos labios que temblaban débiles. Nada tenían que ver con los otros que lo habían besado un hacia un par de días atrás. Con pasión, fuego, calidez y viveza.
Se separó poco a poco, no quería atosigarla sabiendo el trabajo que le estaba costando respirar. Al retirarse observó su rostro enfermizo. Aquellos labios que había besado eran de un tono más morado que rosa. Tenía la piel terriblemente pálida y blanquecina, llena de pequeñas venitas azules por las mejillas. Los ojos, ahora cerrados, estaban hundidos y los párpados morados. Un nudo más fuerte aun se le cogió en el pecho. Se mordió el labio con tristeza. Sabía que ella no le perdonaría jamás. No podría cumplir su promesa. Aquella noche del segundo día, Ace aceptó la realidad…
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Jajajaja perdón por ser taan perversa xD pero estos capítulos se quedan lo más interesante, lo sé. Aun así, intentaré actualizar cuanto antes! Gracias por los reviews chicas! Esta brujita pide perdón jajaja
Un besitoo! :)
