Capítulo 18.
"Flash Back"
Había cambiado su ropa habitual y elegante de vestidos que le exigían ponerse por unos simples pantalones cortos. Guardó algunos de sus objetos más preciados en su mochila y luego se miró al espejo para arreglarse el pelo apremiante.
-¿Tienes alguna cita?-la voz de Rayleigh y la visión de su figura a través del espejo la hicieron sonreír.
-Por fin apareces.-la rubia se giró de brazos cruzados mientras se apoyaba en el tocador.-llevo media hora esperándote.
-Lo siento, Roger quería comerse su primer almuerzo.-rió divertido.-ese loco me llevará a la tumba estoy seguro.-se acercó a ella y la agarró de la cintura.
-Parece que os divertís mucho ¿verdad?-sonrió la de ojos verdes.
-Para eso está la vida…-Silver le dio un beso en la frente.- ¿Y tu respuesta?-Elizabeth sonrió picaresca ante la pregunta.
-Así que vienes aquí para exigirme respuestas y no tienes ni siquiera el valor de darme un beso…-jugó. Ante la picardía Rayleigh sonrió de lado antes de agarrarle de la barbilla y fundirse en un cálido beso sobre sus labios. Al separarse abrió los ojos y la observó morderse el labio con dulzura.
-Aun no estoy segura…-respondió en un susurro.
-Si lo que tienes es miedo, no te preocupes…te protegeré…
-No es eso Rayleigh…-la joven se apartó de su abrazo para dar una pequeña vuelta a la habitación.
-¿Y entonces?-esta vez el fue el que se apoyó en el tocador.- ¿dónde está aquella Elizabeth luchadora y rebelde? ¿La niña que no se conformaba con esta vida? La mujer que buscaba con ansias la libertad…
-No es el miedo a lo desconocido lo que me acongoja…siempre he sabido que este mundo no es para mí…-suspiró para encararlo.-pero tienes que entender que mi familia está aquí…
-¡Oh tranquila! Estoy seguro de que tu padre en cuanto se entere ponga cielo, mar y tierra patas arriba con la única intención de encontrarte.-sonrió pensando la escena.
-Lo sé…os causaré problemas…-lo miró entristecida.
-Eso le dará emoción a la aventura.-el peli castaño sonrió y le besó la frente en su abrazo.
-¿Tú crees?-la rubia lo observó con cara de circunstancia.- ¿piensas que todo saldrá bien?
-En cuanto quieras volver a tierra iré contigo…-Elizabeth sonrió.
-Eso es algo que pongo en duda…
-Ni hablar. No te voy a dejar escapar.-le devolvió la sonrisa. Fue el momento en el que ella se separó de su abrazo y lo observó feliz.
-Está bien.-Rayleigh sonrió amplio.-vayamos al mar. Probemos esa maldita libertad que tanto ansiamos...
…
Oscuridad. Aquel lugar estaba invadido por la oscuridad y la humedad. Se oía las gotas de agua caer sobre la piedra del suelo. Se escuchaba el eco de la respiración y el sonido de las cadenas de los permanecían tras las rejas de aquella horrible prisión…
Ya nada era igual. Desde que la tripulación se separó tras alcanzar un sueño maravilloso, todo se vino abajo e incluso el mundo comenzó a cambiar. Sabía a la perfección que en cuanto aquel hombre pisara el patíbulo se formaría una nueva era. Una era en la que el mayor sueño por conquistar sería aquel título que él llevaba aun delante de su nombre con gran orgullo. Se había recorrido todo el mar para ser libre, así que no en vano el mundo lo había reconocido como tal. Como el Rey de los piratas.
Sin embargo, todo había cambiado…
Caminaba entre aquellos muros con una pequeña lumbre entre sus manos. Al pasar los demás prisioneros se acercaban a sus rejas para observarla. Aquel lugar era horroroso. Demasiado para un hombre que ella, al contrario del mundo, consideraba bueno…
Con una terrible angustia en el pecho y un nudo en la garganta aligeró el paso. Sabía que no podía permanecer allí por mucho tiempo. Su padre le había otorgado un espacio pero no muy largo. La Marina sabía quién era ella y se arriesgaba a ser arrestada e invada a la muerte junto con él.
Poco a poco se acercó al fondo del pasillo donde se encontraban unas enormes rejas. Nada más hacerlo se sentó en el suelo, soltó la lumbre a un lado y agarró entre sus manos los barrotes, para después alzar el rostro con una terrible expresión de dolor.
Él alzó el rostro y la admiró sorprendido. Aun no se explicaba como había llegado hasta allí aquella mujer que le abrió los ojos ante una de las emociones que cualquier pirata debería de evitar sobre todas las cosas, el amor. Con un nudo en la garganta se levantó de su asiento y se acercó a los barrotes. La observó alzar su mano hacia él y él la agarró con fuerza.
-Elizabeth…-susurró el moreno.
-Roger… ¿cómo estás?-su voz rota.
-Riéndome del mundo.-le soltó con gracia.
-No digas tonterías… ¿por qué lo has hecho? Decidimos disolver la tripulación pero no contaste nada de…
-Mi tiempo ha terminado Elizabeth…-las mejillas de la joven comenzaron a mojarse de agua salada.
-Eso es una absurdez…
-Es hora de forjar una nueva Era…y en tu vientre se encuentra una persona que forjará esa nueva Era…-le sonrió. La rubia lo miró sorprendida.
-¿Cómo lo sabes?
-Tu padre está deseando ver a su nieto…-suspiró.-es una locura que hayas venido en tu estado.
-Tenía que hacerlo…eres mi capitán…eres mi amigo…
-Ese maldito Rayleigh tiene una suerte fabulosa…siempre lo supe…desde que te tuvo en sus brazos por primera vez…
-No digas esas cosas…por favor…-el llanto incrementaba.
-Elizabeth…-guardó silencio por un instante pensando bien lo que iba a decir a continuación.-Rouge está embarazada…-lo soltó. Ya no podía callárselo más. Iba a morir y debía decírselo. Ella debía saberlo.
-¿Cómo?-la de ojos verdes lo miró sorprendida.- ¿Rouge espera un hijo?
-Mío…-contestó Roger. La rubia se mordió el labio, temblorosa y agachó el rostro.-pero no se lo digas a nadie. Sabes a la perfección lo que supondría.
-Lo sé.-intentó sonreír en aquel mar de lágrimas.
-¿Puedo pedirte un favor?-ella asintió.
-Cuídalo…-de pronto, la voz de aquel pirata fuerte y valiente se quebró.
-Roger…
-Rouge lo pasará mal. Y estoy seguro de que el niño también. Sabes que la amo…por favor…ayúdala…no te lo pediría si no fuera importante…-el moreno se agachó frente a ella y le acarició la mejilla.
-Por supuesto que lo haré, Rouge es mi amiga…la ayudaré en todo lo que necesite…te lo prometo…-le sonrió mientras acariciaba su mano apoyada en su mejilla. Roger sonrió.
-Dijiste que a tu primera hija la llamarías Hanon como aquella anciana a la que querías tanto, ¿cierto?-Elizabeth volvió a su llanto mientras asentía.
-Si tienes una segunda con ese idiota de Rayleigh…llámala Nerumi…
"Fin del Flash Back"
Dos días después, el pecoso había cumplido con su objetivo, llegar a Arabasta en un tiempo record, no en vano había estado sin dormir unas cuantas horas más de la cuenta. Pero era necesario. Si Luffy se marchaba de aquella isla, sería imposible encontrarlo y muy a su pesar, no podía llevar a la peli castaña con él. Dejarla con Lu era lo más seguro después de lo que le pasó son Kurohige y la maldita Akuma no mi que le proporcionó y que estuvo casi a punto de arrebatársela.
-Ace…-su suave vocecita lo sacó de sus pensamientos-tengo sed, hambre… ¡y hace un calor infernal!-la joven de ojos verdes se quejaba de nuevo cual niña pequeña. El moreno la observó divertido.
-Ya te dije que Arabasta era calurosa.-sonrió.
-Esto es el infierno…-suspiró-no es un calor normal… ¡con lo feliz que era yo en la isla de Reiko! Con nieve por todos lados…-la joven gestualizaba en su explicación del paisaje nevado y Ace soltó una carcajada.
-Tranquila, pronto encontraremos una taberna fresquita en la que comer.-de pronto la joven se detuvo en el camino y extendió una mano. En su rostro una seriedad extraña. Ace se giró y observó aquella mano extendida, un tanto desconcertado.
-¿Qué te pasa ahora? ¿Ya estás delirando con el calor?
-¡Quiero dinero!-exigió. El pecoso casi se cae al suelo redondo.
-¡¿Qué? ¡Ni hablar! ¡No soy rico!-gritó cuando pudo recomponerse.-deja de delirar.
-¡Pero necesito ropa adecuada para el desierto! ¡Andaaa no seas tacañooo!-Ace resopló ante su carita de súplica. Y rezó para que su mente no volviera a perder el rumbo. Últimamente perdía la batalla cada vez que le ponía aquella carita de ruego y no le hacía ninguna gracia.
-Me niego-se cruzó de brazos.
Nerumi dio un pisotón a la arena bajo sus pies y chistó con la lengua. Él simplemente se giró para seguir caminando. La peli castaña infló sus mofletes de aire y se cruzó de brazos igualmente mientras lo observaba caminar. Hasta que se le ocurrió una magnífica idea. Y con paso firme se acercó hacia él hasta que estuvo a la altura oportuna.
-Ace.-lo llamó. El joven paró su camino y se giró con resignación.
-¿Qué pa…-pero Nerumi no lo dejó terminar. En un rápido movimiento se incorporó un poco hasta alcanzar sus labios y besarlo con dulzura. En respuesta, él la agarró de la cintura para atraerla y profundizó el beso.
Y para la joven fue el momento perfecto para introducir su mano en el bolsillo del pecoso y arrebatarle la cartera. Tras realizar con éxito aquella ardua tarea, se separó del beso y le dedicó una enorme sonrisa.
-¿Nos vamos?-él moreno asintió. Aun estaba desconcertado por la reacción de la de ojos verdes. Ella echó a andar y él la siguió.
-Voy a echar de menos tus besos…-confesó con las mejillas encendidas. Nerumi sonrió con tristeza. Y de pronto un extraño silencio invadió el ambiente hasta que ella lo rompió.
-Oye Ace…-por un momento el moreno miró preocupado aquel rostro cabizbajo de la joven.-si Luffy está aquí…y si yo me quedo con él…quiero que se acabe esto ya…-el pecoso se mordió el labio. La joven tenía toda la razón del mundo. Quería hacerle el menor daño posible cuando se fuera, pero…
-Siento no poder llevarte conmigo…
-No importa…ya te lo dije en su momento, soy una intrusa en tu mundo…no quiero estorbarte…
-No eres ningún estorbo…Si fuera de vuelva a mi barco, te llevaría conmigo y le propondría a padre que fueras nuestra nakama…-por un instante sonrió ante la idea.-pero…
-Debes cumplir tu misión ya lo sé…lo entiendo…por eso lo mejor es dejar de hacernos daño...ya sabes…mantengamos las distancias-susurró y observó de reojo como el moreno suspiraba con tristeza. Así que, alzó el rostro con una enorme sonrisa.-Aun así, no te preocupes, con Luffy me lo pasaré bien.
-Estoy seguro.-el pecoso le devolvió la sonrisa como pudo pero con sinceridad. Sin duda era la mejor elección. Si le pedía a su hermano menor que la protegiera, sabía que lo haría a toda costa. No obstante, tendría que volver a contarle a alguien su debilidad y aquello le incomodaba de sobre manera.
-Aun así…a pesar de que todo esto se acabe…-su voz lo sacó de sus pensamientos.-quiero volver a verte algún día…
-En cuanto acabe mi misión te buscaré antes de volver al barco.-contestó sin pensar en lo que le podría suponer cumplir aquella misión.-te lo prometo Neru…
Quién le diría a él en aquel momento que nunca podría llegar a cumplir aquella promesa, aunque siempre hubiese sido un hombre de palabra…
…...
Smoker estaba dando la lata desde que llegó a Arabasta, aunque él parecía que ni siquiera se daba cuenta de la situación en la que se encontraba. Corría con todas sus ganas para llegar hasta aquel olor maravilloso que se esparcía por todas las calles de aquella ciudad costera de Nanohana…
Mientras tanto en una pequeña taberna de aquella misma ciudad, todos observaban al pecoso dormir sobre aquel plato de comida, mientras a su lado Nerumi almorzaba con una enorme sonrisa en los labios de felicidad.
-Señorita… ¿su acompañante está bien?-el tabernero le preguntó asustado. Sin embargo, ella asintió con aquella enorme sonrisa sin dejar de comer. Mientras que detrás un par de mujeres miraban escandalizadas su comportamiento.
-Es posible que hayan tomado algún tipo de fruta del desierto…esa que es una araña pero se asemeja a una fresa, quizás él esté muerto y ella se esté volviendo loca…-le susurró una a la otra. Sin embargo, la joven de ojos verdes que las había oído se giró y las miró con cara de pocos amigos. Inmediatamente las mujeres la miraron asustadas.
De pronto el pecoso se despertó y todos lo miraron asustados.
-Me volví a quedar durmiendo…-miró a Nerumi con una sonrisa tras tragarse la comida de la boca.
-No me digas…-le soltó con ironía. Sin embargo, nada más volver a coger un trozo de carne, volvió a quedarse frito sobre el plato. La peli castaña soltó una carcajada mientras los demás observaban perplejos el panorama.
Minutos más tarde y cuando ya ambos habían terminado de comer, el moreno sacó el cartel de su hermano y lo colocó sobre la barra enseñándoselo al tabernero.
-Oiga, me gustaría saber si este pirata ha estado por el pueblo. Es fácil de reconocer lleva un sombrero de paja…-sin embargo, antes de que el hombre de detrás de la barra contestara, una voz que conocía a la perfección habló a su espalda.
-Parece que no tienes ningún problema a la hora de comer en público, Portgas D. Ace…
Nerumi se giró en su asiento para mirar al individuo y nada más hacerlo, la palidez cubrió su cara. El tipo, que parecía un buen fumador, pertenecía a un bando que la buscaba desde que salió de casa. La Marina. Con el susto en el cuerpo observó como Ace mantenía la total tranquilidad.
-¿Acompañado?-Smoker sonrió con picardía.-me temo señorita D. Mero que no sabe con quién esta. Es un pirata de Shirohige…será mejor que venga conmigo, yo la llevaré a casa…
-Aquí nadie se irá a casa-el moreno se giró y sonrió con chulería al capitán.
-Oh ya veo…-Smoker acentuó su sonrisa y pronunció.-Debilidad…-recalcando cada una de sus sílabas. A Nerumi se le cogió un pellizco en el estómago y se mordió el labio.
-Jah! No digas tonterías.-Ace volvió a hablar.-El que ella esté aquí no te interesa en absolutamente nada…Estoy aquí porque busco a mi hermano pequeño…Así que nos dejarás marchar a los dos…
-No estoy interesado en tu cabeza, pero me temo que no puedo hacer eso…-de pronto Smoker recubrió su brazo derecho de humo. Nerumi se alarmó y agarró ambas mochilas. Ace sonrió con satisfacción-porque yo soy de la marina y tú eres un pirata…
-Que razón tan aburrida…-chistó con la lengua con su chulería innata. La de ojos verde se levantó de su asiento y se alejó un poco de la escena.-entonces nos divertiremos un poco…
Pero antes de que pudiera empezar aquella terrible batalla, un gritó se escuchó a las afueras de la taberna, y alguien entró prácticamente volando dándole un cabezazo a Smoker y posteriormente estampándose contra Ace y abriendo un boquete al fondo del local, hasta romper unas cuantas paredes. Nerumi observó perpleja la situación desde su posición. Dejando al chico, que había entrado de aquella forma, pidiendo comida como un loco y jugando con los cubiertos.
-Luffy…-susurró la joven con una enorme sonrisa.- ¡Luffy!-lo nombró gritando para luego sentarse a su lado. El muguiwara la observó desconcertado por un instante mientras la analizaba.- ¡Soy Nerumi! ¡Tu hermana!-Luffy abrió los ojos de par en par y amplió su sonrisa de forma considerable.
-¡Neruuu!-la abrazó para luego soltar una carcajada.- ¡¿Qué haces aquí? ¡¿Cómo estás?
-Pues…-de pronto Ace apareció del agujero y lo miró con una enorme sonrisa.
-¡Lu!-gritó-¡Oi, Lu…!-sin embargo su discurso fue interrumpido por el hombre que incrustó su cabeza en el suelo con una ira sobrenatural.
-¡Muguiwaraaaa!-corrió hacia él y Luffy agarró de la mano a Nerumi para salir de allí.
-¡Espera Lu…!
Y después de algunas peleas aquí y allá con Smoker, finalmente dieron con los demás componentes de la tripulación.
-¡Por fin apareces!-gritó una Nami histérica.- ¡Nos has vuelto a meter en líos!-de pronto le dio un coscorrón. Nerumi miró animada el ambiente.
-¡Luffyyy!-de pronto Sanji la señaló.-¡ ¿Quién esa preciosidad? ¡¿Qué hacías con ellaaa?
De pronto Smoker volvió a aparecer, pero antes de que lanzara de nuevo un ataque, una enorme llamarada de fuego se interpuso.
-Ríndete…Puede que tú seas de humo pero yo soy de fuego…
-¡Ace!-Luffy lo miró con una sonrisa.-es Ace…
-¡Váyanse ahora los alcanzo!-gritó con una enorme sonrisa en el rostro.
Y sin pensárselo dos veces todos echaron a correr.
-¡Luffy aun no me has contestado!-gritó Sanji enfadado.
-¿Quién es Luffy? ¿Estará bien?-preguntó la peli naranja refiriéndose a él que les había ayudado a escapar.
-¡Son mis hermanos!-gritó con una enorme sonrisa de felicidad.
-¡ ¿Qué?-gritaron todos al vez mientras corrían…-¡ ¿hermanoooss?
