Capítulo 19.

Casualmente todos habían llegado al barco a tiempo, a excepción de cierto capitán que se había quedado por el camino…

-¿Y Luffy?-preguntó Vivi mirando el panorama.

-Ese atontado se volvió a quedar atrás-increpó Zoro con cara de pocos amigos.

-¡¿Cómo puede una belleza como tu ser la hermana de alguien como Luffy?-a el rubio no le entraba aquello en la cabeza. Nerumi sonrió.

-¿De verdad eres la hermana de Luffy?-Nami también la observó con curiosidad.

-Sí, lo soy.-la joven se inclinó un poco en señal de saludo.-mi nombre es Nerumi, encantada de conoceros. Espero que Luffy no os esté dando mucho la lata.

-No te pareces en nada a Luffy…-Ussop la analizó anonadado.

-Es verdad, parece mucho más responsable y educada. ¿Te quedarás?-preguntó Chopper animado.

-¡Siii!-gritó una voz conocida sacando a todos de su análisis.- ¡Y será nuestra nueva nakama!-de pronto Luffy hizo acto de presencia en el barco con una enorme sonrisa, después de tirar a Sanji y a Chopper al suelo con su Gomu gomu no.- ¿Quieres?-la de ojos verdes, que lo miraba sorprendida, se quedó un instante sin saber exactamente qué contestar.

-Pues…

-¡Sí!-Nami le agarró ambas manos a la muchacha de repente con las lágrimas saltadas-¡Una mujer que me entienda en este barco! ¡Quédate!

-Sí, será divertido tener a la hermana de Luffy con nosotros.-sonrió Ussop.

-Estoy de acuerdo.-comentó Zoro.

-¡Otra belleza a la que servir! ¡Será un honor!

-¿Ves?-Luffy amplió su sonrisa.

-Está bien entonces.-Nerumi asintió entusiasmada.

-¡Oye Luffy! ¿Tu hermano estará bien?-Chopper se asomó por la borda y observó de lejos el puerto.

-Por supuesto que sí, Ace siempre ha sido muy fuerte desde pequeño, jamás he podido ganarle.-sonrió el moreno. Todos los demás lo miraron sorprendidos.

-¡Y nunca lo conseguirás!-de repente el pecoso apareció de un salto en la baranda y se presentó a todos con una enorme sonrisa…

"Flash Back"

-Ni siquiera intentas huir.-sonrió el moreno en aquella cornisa. Luffy miró hacia la voz con fascinación.

-¡Ace!-el nombrado bajó de su lugar y después de hablar de sus recuerdos de niñez y echar un pulso como siempre solían hacerlo llegó la hora de ponerse serio. -Oi, Ace, ¿Cómo es que estás por esta parte del mar?-le preguntó el menor.

-Pues porque tengo una misión que cumplir,-bebió de su cantimplora para luego pasársela.-además me urgía encontrarte.

-¿Y eso?-Luffy cogió el recipiente al vuelo.

-Es Nerumi…

-¿Neru?-el pirata miró desconcertado a su hermano mayor.

-Sí…necesito que se quede contigo, no puedo llevarla conmigo a esa misión es demasiado peligroso…-Luffy sonrió.-necesito que la cuides y que la protejas. Sé que contigo estará bien.-aquello le hizo bajar el tono unas cuartas y aunque Luffy pareciera hacerse el tonto, sabía a la perfección a qué venía aquella cara. Conocía a Ace desde que era un niño y a Nerumi también.- ¿Lo harás por mí?-volvió a sonreír.

-¡No te preocupes!-gritó con una sonrisa para animarlo.-la protegeré con esmero Ace, te lo prometo…

-Gracias Lu…

"Fin del Flash Back"

Su trenza, al igual que algunos mechones sueltos del flequillo, bailaban con el viento que ondeaba en la cubierta de Merry, miraba el horizonte con ojos soñadores. Le entristecía aquella horrible idea de tener que dejarla allí, pero sabía que era la única solución. Aunque lo peor de todo era lo que venía después…la despedida…

Se acercó a ella sin que se diera cuenta con su sonrisa pícara hasta abrazarla por la espalda y darle un cálido beso en la mejilla. Ella dio un respingo, pero al comprobar que era él, se permitió el lujo de apoyar la cabeza en su hombro con una gran sonrisa en los labios. Últimamente había estado muy receptiva con él en todo el viaje hasta llegar donde se encontraban. Siempre que tenía la oportunidad de intimar con él, le besaba. Aunque solo llegase hasta ahí en aquel juego. Le encantaban sus labios, su sonrisa, su forma de ser…todo…Sin embargo, un horrible sentimiento de angustia le sobrecogía el alma…Pronto no habría más besos, ni caricias, ni su insistencia por tenerla, no volvería a escuchar otra declaración de amor ferviente de entre sus labios…todo se acabaría aunque ni tan siquiera hubiese empezado…

-Vaya-le dijo incrédulo de su reacción. La joven salió de su ensimismamiento.-Jamás pensé que te dejarás tocar de esta forma y más aún cuando alguien del barco puede vernos.-sonrió con picardía.

-Más me preocupa que el mundo te vea débil a que lo hagan tu hermano y sus amigos…-suspiró.-y no deberías de acercarte a mí de esa manera…hablamos de mantener las distancias para no hacernos más daño ¿no?-contestó con tristeza. Entonces él se separó de su cintura y la giró para mirarla a los ojos, aquellos ojos verdes que sacudirían el corazón del hombre más impasible del mundo.

-¿Qué pasa? -le preguntó arqueando una de sus cejas y con los brazos en jarra.

-Nada…-contestó la joven sin dejar de mirarlo. Aquella voz rota lo desgarró por completo.

-Mientes…y bastante mal por cierto, como siempre.-intentó quitarle peso y tensión a la situación. Ella simplemente negó con la cabeza.-Vamos Neru…-intentó sonreír- aun no me he ido, todavía estoy investigando por aquí el paradero de Teach. Además no estés triste, Vivi ya lo está lo suficiente por todos y…

-Llévame contigo.-le cortó. ¿Y aquello de repente? Ace la observó un instante sorprendido. Pero no tuvo más remedio que suspirar.

-No puedo… necesito que lo entiendas Neru. No podría permitirme el lujo de ser derrotado y que te hagan daño.-la miró serio.

-¿Reconoces que no eres tan fuerte como pretendes aparentar entonces?-lo miró con picardía y superioridad cruzándose de brazos.

-¡NO! empieces que saldrás perdiendo.-le contestó acomodándose el sombrero.

-Llévame contigo.-volvió a insistirle, cambiando por completo el tema.

-Dejamos claro el tema Neru…ya has visto hasta qué punto es capaz de llegar Teach…no estoy dispuesto a ponerte en riesgo ni una vez más. Aquí estas a salvo…

-Ace…-rogó.

-Ni hablar.-respondió el otro secamente.

-Pero…-intentó oponerse.

-¿Acaso no confías en Luffy?-le preguntó interrumpiéndola.

-Por supuesto que confío en él. Y sé que no me pasará nada si me quedo pero…

-¿Pero…?

-No sé cuando volveré a verte, y tampoco tienes la seguridad de que eso ocurra. Me siento totalmente inútil pensando que quizás te vayas y no vuelvas, Ace…-oírla pronunciar su nombre tras decir aquello hizo que el corazón le diera un vuelco. Se mantuvo en silencio mirándola. Jamás la había escuchado hablarle así, ni siquiera en momentos mucho más íntimos como cuando estuvieron en Drum, acostados en aquella cama. Cuando le rogó que le dejase aclarar las ideas sobre sus dichosos sentimientos. Y aunque no le había dado respuesta aun, cada vez tenía más claro lo que sentía por él aquella mujer. Sin duda había encontrado en ella, la peor de las debilidades…enamorarse de una mujer, hacía que, como diría su abuelo, "pusiera cordura y los pies en el suelo a su locura y a sus ansias de sentir el mar", era como el mismísimo demonio para un hombre que se hacía llamar libre.

-Te prometo que volveré.-le dijo sin pensar, realmente ni él estaba seguro de lo que decía.-y luego te llevaré conmigo a explorar el mundo.

-¿Lo dices de verdad?

-Sí.- su sinceridad la abrumó por completo.-además no entiendo por qué no me crees, te lo prometí antes…cuando termine mi misión vendré a buscarte.-le sonrió en apariencia, pero Nerumi pareció tranquilizarse de sobremanera.-Sabes que siempre cumplo mi palabra…

-Entonces…te esperaré…-correspondió a ella con una tierna sonrisa.

Y así pasaron un par de días en el desierto. Se habían recorrido el río que se adentraba en Arabasta hasta llegar a la ciudad desierta y llena de muerte de Elumaru y después se habían introducido en desierto. Durante el trayecto, Ace comprobó como Nerumi parecía integrarse de lo lindo con la tripulación de Luffy, y también evidenció como su hermano pequeño apenas había parecido cambiar en años. Seguía siendo igual de loco e inconsciente.

Era divertido ver la cara que ponían todos cuando él se comportaba de forma tan diferente al menor. Mucho más educado y bien hablado, además de con unos modales exquisitos. Le encantaba dar buena impresión a la gente que debía de tener en alta estima. Sobre todo porque les había encargado a dos de las personas más importantes de su vida.

A medida que pasaban los días, aprovechaba en cualquier lugar para preguntar por el paradero de aquel maldito pirata tan terriblemente escurridizo e irritante. Al tercer día Ace comprobó que no estaba por aquellos mares de arena. Así que muy a su pesar, tuvo que sopesar aquella noche, en la que habían instalado un improvisado campamento a la orilla de una hoguera, tener que marcharse al día siguiente.

Ace no había encontrado ningún tipo de pista sobre el paradero de Kurohige, lo sabía a la perfección. Aquel día había estado serio y pensativo, apenas se había dirigido al grupo para hablar ni siquiera de forma didáctica. Y entonces fue cuando su preocupación aumento. Su intuición femenina le fallaba pocas veces, y aquella vez, como otras, le estaba dando la maldita voz de alarma. El pecoso se iría al día siguiente, estaba segura de ello…Sin embargo, ¿cuándo pensaba decírselo?

La noche había caído de nuevo en el desierto, a la mañana siguiente partiría para cumplir con su objetivo. Aun no se lo había dicho a ella, ni siquiera a su hermano menor, por lo que cuando Nerumi se fue a la tienda a dormir, él se dirigió hacia Luffy.

-Lu… ¿puedo hablar contigo?

-Sí, claro…-le contestó el moreno con una sonrisa de oreja a oreja. Ambos hermanos, se fueron a un lugar más alejado del campamento, donde apenas quedaba alguien despierto. Ace se sentó sobre unas rocas que daban a la bajada de la duna que los resguardaba del viento. Luffy lo siguió.-Dime… ¿qué ocurre?

-Es posible que dentro de poco me marche.-tampoco estaba dispuesto a decirle cuando. Luffy lo miró sin sorprenderse. Sabía de su hermano que le daría la noticia antes o después, lo que no esperaba era que se lo dijera.-y necesito pedirte un enorme favor…-Luffy sonrió.

-Nerumi…-dijo. A Ace le sorprendió lo perspicaz que a veces podía resultar su hermanito.

-Sí…necesito que cuides de ella por mí.

-¡Eso no tienes ni que pedirlo Ace! Me lo dijiste cuando nos encontramos no hace falta que me lo pidas de nuevo-alzó un puño al cielo estrellado

-Sé cómo eres de atolondrado y me preocupa.-sonrió de medio lado como solía hacer cuando un reto se interponía en su camino.-no me fío de ti.

-¡Oh vamos! ¡Es una de mis nakamas favoritas!-sonrió. Ace lo siguió.-te prometo de veras que la cuidare por ti siempre…

-Me harás un enorme favor…-el moreno se levantó.-será mejor que descansemos, mañana nos espera otra maldita caminata.-se giró sobre sus pies para comenzar a ir hacia el campamento, pero de nuevo el menor lo llamó.

-Ace.-el nombrado se giró y lo miró arqueando una ceja. El muguiwara se llevó ambas manos a la nuca y rió entre dientes.-no te preocupes todos los piratas tienen debilidades.

¿Se ha dado cuenta? El pecoso lo miró sorprendido un instante para luego sonreír con orgullo. Sin duda su hermano era impresionante.

-Lo sé Lu…por eso pongo tanto empeño en cuidar de mi debilidad…-le confesó. Que al fin y al cabo era su hermano pequeño, tenía todo el derecho de saberlo. Y sin decir nada más, se dirigió hacia el campamento con una sonrisa en los labios…

Minutos antes de aquella conversación, la joven bostezó cansada y se revolvió en su túnica. Sin embargo, a pesar del sueño que tenía no quiso perderse el espectáculo que estaban dando los nakamas de Luffy y ahora sus nakamas.

-Nerumi, ¿duermes con nosotras no?-le preguntó la peli naranja con una enorme sonrisa. La de ojos verdes asintió.-bien yo voy al catre entonces. Hasta mañana chicos y a ver si paráis de hacer el ganso de una santa vez…-dicho aquello la navegante se adentró en su tienda.

Y en aquel momento, Vivi se acercó a él con una enorme sonrisa.

-¿No te sorprende?

-¿Mmm?-Ace alzó la vista hacia la peli azul.

-Luffy-san…Al principio yo también estaba sorprendida…Luffy no actúa como un capitán cualquiera…-sonrió mirando la entrañable escena junto a la hoguera.-es normal que un capitán pirata sea alabado por su tripulación…pero esta misma tarde estaban peleando todos como locos por un poco de agua…-Ace sonrió bajó la sobra de su sombrero.-pero… ¿sabes qué? Después de estar con ellos un tiempo, he empezado a comprenderlos un poco…

-Esa es la forma que tiene Luffy de hacer las cosas…-le contestó el pecoso con la mirada oculta bajo su sombrero.-No ha cambiado nada desde que era un niño…y aunque sea así la gente siempre termina reuniéndose alrededor suyo…Es un hermano menor muy tonto, pero tiene su cierto encanto…

-Oh, así que ya lo sabías…-Vivi lo miró sorprendida.

-Lo conozco desde que era un crío…Pero gracias…-alzó un poco la vista hacia el grupo que dormía.-por preocuparte por él…-Vivi le sonrió y observó como Nerumi se levantaba y les echaba a los cuatro una manta por encima.

-Ella es muy guapa…-volvió a hablar la peli azul.-tiene suerte de tenerte…-Ace volvió a alzar la vista hacia Vivi con sorpresa. Al parecer disimulaba fatal aquello que sentía por la peli castaña.-supongo que esta noche dormirá contigo, ¿no?

-Intentaré que sea así…-volvió a sonreír.

-Luffy-san la cuidará bien…

-Gracias…-y la princesa se giró para ir derecha a su tienda mientras bostezaba.

Fue entonces cuando Nerumi pasó por su lado en dirección a la tienda de las chicas.

-¿Aprovechando el tiempo con la princesa?-le preguntó irónica.

-Por supuesto…-él mantuvo su sonrisa pícara. Ella sonrió altiva.

-Me voy a la cama…hasta mañana…-iba a andar cuando él la nombró.

-Oi…Neru…-la joven lo miró interrogativa.-duerme en mi tienda esta noche.

-¿Qué?-lo miró incrédula.-Ni hablar dijimos que nada de contacto…

-Vamos…Sabes que no te lo rogaré dos veces…-los chicos volvieron a despertarse por un instante y comenzaron de nuevo con fiesta.-Por favor…-Ella simplemente resopló y siguió su camino. Por un instante, la sonrisa del pecoso cambió a otra de culpabilidad…

Aquella noche, no dormían en el Merry, pero no sabía cómo, el moreno la había convencido con una simple frase para que durmiese en su tienda. Y no había tenido más remedio que acceder, al fin y al cabo tenía la horrible intuición de que al día siguiente ya no estaría allí…de manera que no se quedaría durmiendo aun…

-Hace un frío terrible aquí por las noches… -Nerumi se abrazaba a sí misma envuelta en su túnica a la vez que se echaba sobre algunas mantas que habían colocado sobre la arena del desierto para taparse. Se sentó sobre las mantas y se quitó la túnica dejando al descubierto unos pantalones blancos. Su pelo, recogido en una trenza, lo llevaba entrelazado con una cinta blanca, al igual que el top estrecho que estaba atado al cuello por un colgante de bolas doradas con cinta celeste. Se desató las sandalias, y se echó sobre el lado derecho de las sábanas. Tapándose un poco. Cerró sus ojos verdes mientras esperaba por él.

Unos instantes después, él entró en la tienda con una sonrisa en los labios, por el gran espectáculo que habían ofrecido Luffy, Ussop y Chopper antes de que se quedaran definitivamente durmiendo. Se quitó el sombrero dejándolo caer al suelo y se desenvolvió el pelo con la mano para después quitarse su túnica y los zapatos. Se tumbó sobre las mantas con los brazos cruzados tras la cabeza mirando al techo de la tienda. Algo de brisa se colaba entre las hebras de la tela, lo que hizo que se tapara y girara hacia ella. Abrió los ojos ante la sorpresa de tenerla tan cerca y en un acto instintivo apartó los mechones castaños de su rostro dormido.

Lanzó un suspiro y una sonrisa triste se dibujó en su cara. No volvería a verla…temía que jamás lo volviera a hacer…pero…se lo había prometido…haciendo que se armara así de fuerza para llevar a cabo con éxito su tan ansiada misión.

Estaba completamente metido en sus pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta de que aun le acariciaba la mejilla con la mano izquierda, y que ella había abierto los ojos para mirarlo con dulzura ante aquella caricia.

-¿Buscas algo?-le preguntó haciendo que se sobresaltara y apartara su mano.

-¿Qué?-la miró confuso y ella soltó una carcajada al aire.-te he despertado Neru…perdona.-ella sonrió y él la siguió.

-No importa…no estaba durmiendo…-miraba al techo de la tienda algo sonrojada -te esperaba…

-¿A mí?-le contestó incrédulo.

-¿Y a quién si no? Quería hablar contigo, pero estabas bastante contento con la fiesta de los chicos así que pensé que no era el momento de hablar.-De pronto se tensó, ¿acaso sabía ella que al día siguiente se marchaba?

-¿Y de qué quieres hablar a estas horas?-le preguntó temeroso.

-¿Te marchas mañana no es cierto?-acertó…y de lleno…maldijo por completo su suerte.

-Sí… -fue su respuesta oculta entre las mantas. Oyó como ella suspiró profundamente y se preparó para el reproche que le esperaba.

-¿Por qué no me lo has dicho?-notó con claridad el enfado de la de ojos verdes en su pregunta arisca y tragó saliva.

-Lo cierto es que…-comenzó a duras penas-iba a decírtelo…pero no sabía como Neru…no quiero hacerte daño…-y se volvía blando entre aquellas paredes de tela. Adiós al pirata duro que hacía unos minutos hablaba con la princesa.

-¿Y por eso te lo guardas Portgas D. Ace?-que pronunciara su nombre completo con aquella ira le puso los pelos de punta. Así que pensó otra estrategia de huida, y sin dejarla protestar se incorporó apoyando algo de su cuerpo en el de ella y agarrándole las muñecas por encima de su cabeza, de manera que le fuera imposible escapar. -¡Ace! ¡Suéltame ahora! Vas a hacerme daño… Ace por favor…-forcejeaba intentando escapar de su atadura y de aquella sonrisa pícara que tanto le gustaba. -¡Suéltame por favor!

-Ni hablar… además, no sé porque te esfuerzas, sabes que en fuerza vas a perder…-volvió a sonreír con picardía mientras algunos mechones ondulados de su pelo cubrían su rostro sonriente. Ella simplemente lazó un suspiro parando el forcejeo para después apartarle la mirada con tristeza. En aquel momento su sonrisa cambio por un rostro serio. -¿Tan fácil te rendirás hoy? ¿No piensas fastidiarme con una de tus pataletas?

-¿Para qué?...-le contestó con tristeza-para que te rías y luego te marches dejándome sola…

-Neru… ¡no digas tonterías! Te prometí que volveré en cuanto pueda. ¿Acaso no confías en mí?

-¡Por supuesto que sí!-esta vez se atrevió a mirarlo a los ojos con rabia. Aun la tenía a su merced cogida de las muñecas, pero ya no las apretaba tanto como antes para que no escapara de él. Ace vio como las lágrimas de Nerumi caían sin control sobre su rostro sonrosado. Aquello le desgarró el alma. Sabía que era un hombre que vivía sin remordimientos pero… dejarla allí con Luffy… lo hacía sentirse horrible…

-Neru…-se atrevió a pronunciar sin hacer caso de las consecuencias.-es la última noche que estaré contigo…-ocultó su rostro bajo el flequillo de una forma sombría.-por favor…no me lo hagas aun más complicado…

-Tengo un mal presentimiento Ace…tengo la sensación de que si lo encuentras…si encuentras a ese pirata todo acabará…y no quiero que acabe Ace…no quiero…-él le había soltado las muñecas y se había incorporado sentándose sobre las mantas, ella lo imitó aun con lágrimas en sus ojos.

-No pasará nada Nerumi… -no se atrevía a mirarla.-no quiero irme recordando como derramas tus lágrimas por alguien como yo…no es justo…así que deja de llorar por favor…- en ese instante ella lo abrazó por la espalda haciéndolo sobresaltar y mirarla de la sorpresa.

-Prométeme que estarás bien y no te pasará nada… ¡prométemelo!-le suplicó.

-Sabes que no puedo prometerte una cosa así…-el silencio se hizo durante unos minutos hasta que ella dejó de abrazarlo, él se dio la vuelta y comprobó cómo se secaba las lágrimas intentado sonreír.

-Lo siento… soy una tonta por pedirte algo así…me he dejado llevar por completo…-rió. Aquellos cambios de humor de la joven le mataban, se dijo con una sonrisa, pero le restó importancia a aquello tan repentino al verla sonreír feliz. Él la siguió bastante más animado agarrándola de las manos. -Me has protegido durante todo este tiempo…has estado conmigo sin pedirme nada a cambio…no debo comportarme así…no es justo…-alzó la vista un instante para fijarse en aquellas pupilas negras. En sus labios una sonrisa.

Sin embargo, las palabras dejaron de surgir. Y en aquel ambiente apacible se miraron a los ojos durante unos instantes, la intensidad de sus miradas comenzó a hacer que el fuego de la llama que ambos habían prendido el uno por el otro se extendiera como en otras ocasiones. Poco a poco sus rostros se acercaron, lentos y ansiosos de alcanzar labios ajenos, sin dejar de mirarse el uno al otro. El beso no se hizo de esperar, y la lentitud de sus pasos luego pasó a la más apasionada de las escenas. Un beso que rompería la inseguridad de Nerumi por lo que sentía hacia él. Un beso que llegaría a hacer que Ace Hiken se derritiera y no por el fuego que emanaba en sus venas de la Akuma no mi. Un beso como el que no se habían dado hasta ahora.

Al cabo de unos instantes que parecieron horas, se separaron para respirar, pero no se alejaron el uno del otro. Él siguió acariciando su mejilla derecha y ella con sus dedos enredados en el pelo que caía sobre su nuca.

Decidido y sin pensar en lo que vendría después, la tumbó sobre las mantas cogiéndola de la cintura, quedando en la postura que minutos antes tuvieran. El corazón del moreno latía con fuerza sobre el movimiento rítmico del pecho de Nerumi por su respiración agitada. Aun seguían hechizados en los ojos del uno y del otro. Él le apartó el flequillo ondulado de su rostro y ella le acarició la espalda con las yemas de sus dedos teniendo cuidado de no arañar.

Y así, manejando a la perfección su arte de seducción, Nerumi se encogió de hombros hundiéndose en las mantas sonriendo con picardía y mordiéndose el labio inferior, gesto que hizo que el corazón de Ace se agitara con fuerza fuerte.

-No sigas Nerumi…por favor…-le dijo totalmente acalorado.

-Si no he hecho nada… ¿Por qué te pones así?-le contestó ella en un susurro seductor que lo volvía loco. Entonces la joven se incorporó hasta alcanzar sus labios en un apasionado beso que después la llevaría a hablarle al oído de él…-¿Puedo pedirte algo?-le susurró al oído haciendo que se incorporara hasta que se sentara en el suelo, ella lo siguió mientras hacia un camino con sus dedos juguetones desde el estómago de Ace hasta su cuello para después revolverle el pelo que caía sobre su nuca abrazándole, él simplemente se dejaba llevar en cada uno de aquellos gestos.

-Claro…puedes pedirme lo que quieras…-susurró mientras cerraba los ojos esperando su respuesta al oído.

-Hoy…quiero dejarme tocar…-él moreno cambió su cara por una de total sorpresa abriendo los ojos con desmesura.

-¿Qué?-jamás la había tocado. Jamás había llegado tan lejos con Nerumi aunque fuese lo que más quisiese. Siempre pensó que se iría sin saber que se sentía al tenerla de esa forma entre sus brazos. Sin embargo…ella…-¿Estás segura?-le preguntó aun algo nervioso y totalmente desconcertado. Ella se apartó de él y con sus dos manos se desprendió del lazo blanco que ataba su pelo largo y ondulado, haciendo que el pecoso, sin pensárselo dos veces, se lanzara hacia ella besándola con pasión y acercándola a su cuerpo. Y cuando terminó el beso susurró…

-Sí…estoy totalmente segura…-lo miraba a los ojos con dulzura y una inocencia que lo hacían estremecer.-hoy…-le susurró de nuevo al oído-esta noche…me dejaré tocar…dejaré que me hagas tuya hasta el amanecer…dejaré que hagas estremecer mi cuerpo mientras hacemos el amor…-realmente aquello le pareció el más maravilloso de los sueños...

Y antes de que Nerumi pudiera decir algo más, Ace la tumbó entre las mantas y comenzó a besarla sin siquiera pararse a cuestionar el porqué de aquella decisión de la chica. Le dedicó tiempo a explorar el interior de su boca para después pasar al suave y sedoso cuello, en el cual los mordiscos que le daba de vez en cuando, hacían que se aferrara más a su espalda. Colocó sus manos sobre la cabeza de la chica, pero esta vez no para molestarla, sino todo lo contrario…quería admirarla, admirar esa parte que Nerumi tan bien había escondido y por lo visto reservado solo para aquella noche…solo para él…

-Quizás no sea como te lo esperas…-le dijo a la vez que le sonreía con picardía y el flequillo le tapaba algo los ojos.

-Mientras seas tú…no me importa nada…-le contestó decidida y las caricias no se hicieron de esperar, y entonces Ace comprobó hasta que punto Nerumi confiaba en él, hasta que punto estaba dispuesta a entregarse, hasta donde estaba dispuesta a llegar por él…

Al cabo de unos minutos de besos y roces superficiales, el moreno se atrevió a desatar el top de la joven y a despojarla de sus pantalones blancos dejándola en una fina lencería con encajes. La miró con una enorme sonrisa de arriba abajo.

-¿Qué pasa? -le preguntó la joven con las mejillas sonrojadas, al ver que él se había detenido a observarla. -¿Nunca has visto a una mujer en ropa interior?-la sonrisa del moreno se amplió.

-No a una mujer tan bella, no a ti…Neru…-le contestó.-necesito admirarte…-aun aprisionaba sus muñecas y la miraba a los ojos, pero en un rápido gesto de su cabeza, ella le apartó la mirada y la sonrisa pícara volvió al rostro de Ace.- ¿te avergüenzas?

-No…-contestó entre una risita nerviosa, sin embargo sus mejillas sonrosadas delataron lo contrario. Entonces él se echó sobre ella con cuidado de no hacerle daño y comenzó de nuevo con las caricias y los besos más íntimos. Desabrochó el sujetador y sus manos, que habían soltado las muñecas de la joven, rodearon sus pechos, los cuales besó y mordisqueó con dulzura, haciendo que ella lanzara pequeños gemidos de placer…

Siguió la exploración besando su abdomen y su estómago, sin soltar sus pechos, mientras ella agarraba con nerviosismo las mantas bajo su cuerpo. Estaba llegando a ese punto… a su punto más íntimo…él bajó sus manos y acarició sus firmes mulsos, mientras lamía toda la zona de su estómago saboreando así cada centímetro y cada poro de su piel…se acercó peligrosamente a su punto débil y comenzó a juguetear con la cinta de encaje de sus braguitas. El pulso se le iba a salir por los aires…notó como Ace agarraba la ropa interior que le quedaba y se la quitaba con delicadeza, mientras la miraba acalorado y con la respiración agitada, ella simplemente había cerrado los ojos con fuerza.

Al principio notó como él la miraba, medio cubierta por las sábanas rojas que combinaban a la perfección con sus mejillas, mientras que él sonrió al ver que permanecía con los ojos cerrados aferrándose a las mantas del suelo con las manos. Aprovechó el momento para quitarse el pantalón pirata vaquero, quedándose en ropa interior, luego se acercó a sus labios y la besó, notando como Nerumi, que aun mantenía los ojos cerrados, daba un respingo del susto ante aquel beso apasionado.

-¿Nerviosa?-le susurró.

-Un poco…-sonrió con timidez esta vez abriendo sus ojos verdes.

-Seré delicado…al más mínimo daño me lo dices…quiero que estés relajada así que cálmate…-ella asintió, cerró los ojos y suspiró. Ace sabía a la perfección lo cohibida que podía sentirse Nerumi. Al fin y al cabo él sería el segundo hombre al que se entregara y con el que lo hacía casi un año después de estar con Jake.

Y sin siquiera darse cuenta, él había bajado una de sus manos hacía aquella zona íntima, jugueteó un poco hasta encontrar el lugar idóneo, y al hacerlo, introdujo sus dedos con fuerza. Nerumi arqueó su cuerpo contra el de él y se aferró a su espalda lanzando un fuerte gemido al viento del desierto que se colaba en la tienda.

-Shhh…no tan fuerte…-le susurró.-no querrás despertar a los demás ¿no?-ella asintió acalorada al comprobar que él había empezado aquel juego con bastante ritmo y sin frenar. El moreno mostró su sonrisa más seductora al ver la cara de placer de Nerumi. Jamás había disfrutado tanto…

Al cabo de unos instantes, las tornas cambiaron, ella ya no se sentía insegura y tímida con él, sino todo lo contrario, esta vez le tocaba a ella actuar…si no, sabía que con él habría consecuencias de aquella afrenta. Así que, decidida, se encamino a acariciar sus brazos y a jugar con la lengua por su fuerte torso. Hasta llegar abajo…abajo…

-¿Puedo aventurarme?-le preguntó risueña y con picardía sentada sobre él, acariciando aquella zona por encima de su ropa interior.

-Lo estoy deseando…-le contestó entrecortadamente y tragando saliva por la rapidez de su pulso. La joven sonrió y apartándole la ropa interior le hizo un sinfín de juegos placenteros, mientras Ace cerraba los ojos y la agarraba del pelo exigiendo su recompensa por el trabajo hecho.

Cuando no pudo aguantar más, la cogió de los brazos haciendo que se acercara a él para besarla con fuerza y haciendo que las tornas volvieran a cambiar.

Lo había envuelto en besos y caricias que hacían volverlo loco.

-Ace…-le susurró entre gemidos y una respiración agitada-no hay nada…tengo miedo de que…

-Tranquila…-le acarició el pelo reconfortándola.-te prometo que si pasa algo, acarrearé con esa responsabilidad.

-No te pediré cuentas y lo sabes…sé que no lo querrás…

-Shh…no es el momento Neru por favor…ya te lo he prometido, no voy a echarme atrás…además ¿Qué pasará? Tendré cuidado…-hizo una pausa en la que le regaló una sonrisa reconfortante-¿Lista? -preguntó.

-Sí-contestó la joven sin titubear.

Al momento Ace se introdujo por completo en su cuerpo, embriagándolo todo de mil sensaciones. Ella escondió su cabeza en su hombro fuerte mientras se mordía el labio inferior con fuerza hasta hacerlo sangrar para después caer algo exhausta sobre las mantas.

-¿Estás sangrando?-le preguntó Ace sin frenar la carrera que le hacía unirse a ella mientras le apartaba las gotas de sangre se sus labios sonrosados.

-Es…por…-suspiró-que…no…puedo…dios…-se aferró a las sábanas con fuerza-gritar…-terminó intentando sonreír en medio de aquel frenético movimiento. Ace por su parte sonrió.

-Te dejaría gritar hasta la muerte, pero no quiero que corten esto…-trago saliva, y aun así seguía con la misma energía e intensidad.- ¿no…?-la joven asintió con la cabeza y Ace aprovechó el momento para cambiar a otra posición más cómoda…

Sonrió con suficiencia. Había ganado la guerra. Y la idea de verla como días antes soñara ya no era simple ilusión. La realidad la tenía delante. Aquella que se mordía el dedo para no gritar y mantenía los ojos cerrados mientras su cuerpo desnudo se movía y estremecía bajo el suyo, era la auténtica Nerumi, no una simple imaginación…Y por primera vez en mucho tiempo sintió que la verdadera felicidad estaba junto a ella y que quizás fuera una aventura mucho más maravillosa que el mar…

…..

La abrazaba con fuerza y exhausto, mientras que ella se agarraba a su torso. Notaba como suspiraba cansada y por lo que a él le parecía, feliz… sonrió mientras le acariciaba el brazo que ella había dejado por fuera de las sábanas y le apartaba algunos mechones castaños y rizados de la cara. Aun notaba el pulso acelerado, que poco a poco parecía calmarse.

-¿Qué tal?-rompió el silencio en aquel susurro,

-En el cielo…-le contestó con voz soñadora a lo que él amplió su sonrisa.

-Aun no me creo que hayas podido conmigo…

-Será porque no eres tan fuerte como sueles decir…todos los hombres poderosos tienen debilidades.

-Y sobre todo ante una mujer como tu…-sonrió el pecoso.

-Admítelo…-le exigió la joven alzando el rostro divertida.

-Eres mi mayor debilidad…-él le acarició la mejilla con dulzura.

Y fue entonces cuando ella en un gesto juguetón, cogió su sombrero poniéndoselo y lo miró risueña apoyando sus brazos sobre su pecho. Ace rió.

-Te queda muy bien-le dijo bajándole el sobrero para que no pudiera ver. Ella lo levantó un poco con la mano y sonriendo se lo quitó poniéndoselo a él.

-A ti te queda mejor…-sonrió, mientras él se lo colocaba en su sitio. De pronto, entre la tela de la tienda empezó a entrar algo más de claridad…el cielo pronto se regresaría al celeste y fue entonces cuando se acordó de que faltaban pocas horas para el amanecer…y su sonrisa se volvió triste…y el rostro de Ace se tornó serio.

-Neru…-comenzó a decir tras algunos minutos de silencio. Su mirada se mantenía fija en su pecho. Su expresión entristecida. Aunque de pronto, alzó el rostro e intentó sonreír-verás…yo…-pero ella lo interrumpió sellando sus labios con el dedo índice de su mano derecha y se acercó a él haciendo que la nariz del uno y del otro se toparan.

-Ace…Te quiero…-susurró. Él abrió los ojos con desmesura al escuchar aquellas palabras. Se había confesado al fin, y eso que sabía que sentía algo por él, pero desde que estuvo al tanto, aquella noche en Drum, sobre el porqué jamás quiso decirle aquella palabra, había perdido la esperanza un poco. Se dio cuenta de que Nerumi tenía miedo. Un miedo terrible a que le hicieran daño por su culpa. "No puedo estar contigo…porque no quiero hacerte daño…" eso le dijo el día que le preguntó el porqué se negaba a aceptar lo evidente. Pero ahora ella…

-¿Cómo?-preguntó. Quería escucharlo de nuevo, estar seguro de no estar soñando. Ella sonrió al ver su cara de alucinación.

-Ace…-se retiró de él un poco y volvió a pronunciar su nombre con dulzura infinita-te quiero…estoy enamorada de ti…te amo…te quiero desde la primera vez que te volví a ver…No eres ningún capricho…-ya no pudo más. El sentimiento hacia él era inaguantable e inquebrantable. Hiciese lo que hiciese el "daño" estaba hecho. Y se sentiría terriblemente mal si no le confesaba aquello antes de que se marchara de su lado…Si tenía que llorar luego, lloraría. Él merecía verdaderamente la pena. Le había devuelto la luz y el amor y él se merecía lo mismo, y mucho más…Se acabaron los rodeos, se acabó ocultar, se acabó mentir…

Ace sonrió de alegría y se cubrió el rostro con ambas manos sacándolo así del temor de que fuera un sueño. Y feliz, le acarició la mejilla y fue directo a sus labios pero ella lo detuvo.

-Espera…-dijo seria la joven.

-¿Qué pasa Neru?-le preguntó confuso al ver la seriedad de la muchacha.

-Te he elegido…a ti y solo a ti, y eso significa que para mí de ahora en adelante serás el único, nadie más me tocará jamás salvo tu, nadie jamás tendrá mi corazón y mi alma exceptuándote a ti. Solo tú Portgas D. Ace eres dueño de mí y de mi vida y no dudaré en llegar hasta lo ilimitado por ti si fuera necesario algún día, sobre todo si algo te pasase.-iba a contestar cuando volvió a interrumpirlo-pero…necesito, que me prometas que seré única para ti, por favor…

-Sabes que no hace falta que te prometa eso Nerumi…daría mi vida por ti…sería capaz de hacer cualquier cosa si llego a saber algún día que estas en peligro…Sería capaz de arrebatarle la vida a quién fuera necesario…-ella sonrió.

-Lo sé, aunque no deberías de pasarte…Por eso mismo, sé que me lo has dicho pero eso no significa que no tenga miedo…necesito algo de seguridad Ace…un escalón en el que apoyarme y pisar fuerte para no derrumbarme cuando no estés a mi lado…necesito que me lo prometas…yo ya he elegido, ahora tu…

-Está bien-dijo sin titubear- te lo prometo… prometo que serás la única… prometo que no habrá otra mujer que no seas tú la que me tenga a su plena disposición.

-Escucha…yo…no quiero asentar tu aventura con esto…quiero que sigas siendo libre…pero…-le acarició la mejilla para luego incorporarse liada en sabanas y acercarse a su bolsa de viaje, sacando un objeto de ella. Volvió a acercarse a él, sentándose a su lado, y le tendió el objeto.

Se trataba de una pulsera fina y redonda de rayas rojas y blancas, en uno de esos trozos estaban escritas sus iniciales, su nombre. Ace la cogió.

-Mi madre me la regaló antes de morir…me refiero a…Elizabeth…y aunque ni siquiera me acuerdo bien de ella y de lo maravillosa que era, es el único recuerdo que he tenido suyo desde que se fue…-se detuvo en su discurso unos instantes, tratando de no llorar-Has estado conmigo todo este tiempo en las buenas y en las malas sin pedir nada a cambio, jamás me lo había pasado tan bien como viajando contigo,-alzó el rostro mientras una lágrima rebelde recorría su mejilla sonrosada.-Q-quiero que seas libre Ace…pero…-entonces ella cogió la pulsera colocándosela en la misma muñeca que el Log Pose-quiero que me lleves contigo siempre…¿vale?-le sonrió con lágrimas en las mejillas, haciendo así que se contrastaran todos aquellos sentimientos que tenía. De todas formas, después de aquella noche ya no habría vuelta atrás…

Él simplemente acercó su cuerpo, cubierto por aquellas sábanas, al suyo y la abrazó con fuerza, para besar luego su pelo castaño que acariciaba con dulzura. Aquello sin duda, le había partido el alma…y sabía que la mitad de ella se quedaría en el barco de Luffy…

...

Hasta aquí el capítulo 19! Después de esto aviso de que tan solo faltan dos capítulos, así que el siguiente será el penúltimo de esta historia.

Gracias a Zilion por sus maravillosos comentarios y gracias a todos mis lectores y lectoras. Vosotros/as habéis hecho posible esta historia :)

Nos vemos en el siguiente! Un enorme beso... :D

PD: Para los que leyeron Imprescindible, estoy segura de que este capítulo les sonará... :)