Capítulo 21.

El Viejo Vicealmirante de la Marina caminaba de nuevo hacia aquella celda en la que muchísimos años atrás había visto a su hija encerrada. Pero esta vez era diferente. Ella ya no estaba entre los vivos. Ahora no era su hija, si no su nieto el que estaba entre rejas. Un nieto adoptivo que quiso tanto como a uno de sangre. Nada más llegar a las rejas de la celda con un pequeño atisbo de la luz que llevaba para poder ver, el pecoso alzó la vista. Estaba ensangrentado, demacrado, se notaba a la perfección hasta que punto había sido torturado. Tal y como en su día lo estaba su hija…

El moreno lo miró con un brillo extraño en los ojos y el Vicealmirante no pudo más que sentarse sobre la piedra fría del nivel 6 de Impel Down y suspirar con los brazos cruzados.

-Se lo prometiste…-fue lo primero que atisbó con el rostro cabizbajo. Ace le dedicó una extraña sonrisa.

-Si has venido para hacerme sentir mal viejo…puedes marcharte…-contestó el otro con un terrible odio. Sin embargo, Garp siguió.

-Le prometiste que volverías a buscarla…-susurró. Ace se mordió el labio afligido un instante.-no deberías de haberlo hecho…

-¿Por qué?-preguntó simplemente.

-Ella te ama…-el Vicealmirante lo observó con un poco de tristeza.-y la has defraudado…pensaba que eras un hombre de palabra Ace…-en el interior del moreno algo se resquebrajó.-No debiste enfrentarte a Teach solo…no tenías ni idea de hasta qué punto era de fuerte…y ahora mírate…

-Era mi deber viejo…-el moreno sonrió chulesco a pesar de su estado. Garp suspiró.

-Siempre fuiste un crío malcriado y egoísta, maldita sea Ace… ¿Qué se supone que debo hacer eh?-lo miró enfadado.

-No hagas nada…no quiero que hagas nada por mí…

-¿Y por Nerumi? ¿Qué debo hacer?-le preguntó el Vicealmirante serio. Ace chistó con la lengua. Aquella odiosa conversación lo estaba destruyendo por dentro. Sabía que Nerumi le esperaba, pero también sabía que nunca llegaría a aquella cita y ante aquello el maldito remordimiento le ahogaba sin control.-Ace…Nerumi está esperando un…-pero antes de continuar con lo que ya sabía, se mordió la lengua. Por mucho que le doliese la situación no debía soltárselo a aquel irresponsable así como así…

"Flash Back"

-¡Señor! ¡El correo!-un soldadillo entró en la oficina del Vicealmirante con un montón de papeles y de cartas que plantó sobre el escritorio. Por un instante Garp observó la enorme pila de papeles amontonados.

-¡Qué diablos! ¡Cómo va a ser esto mi correo! Bwajajaja ¡No sabía que tuviera tantísimos fans!

-¡Son facturas señor! ¡De la tienda de galletitas!-el soldado, correcto, le comentaba la jugada con una mano en la frente en señal de saludo.

-¡¿Qué? ¡¿Facturas? ¡Malditos liantes! Bwajajaja ¡Vete muchacho a hacer tu trabajo!-el soldadillo salió del despacho y el ruidoso marine empezó a pasar las cartas una por una. El chaval había tenido toda la razón. Eran facturas de la tienda de galletas. Por un momento, en su pasada de cartas, comenzó a reír. Hasta que dio con una que le resultó realmente llamativa.

El sobre era amarillento y no tenía la dirección de nadie, solo ponía en el dorso "Para el Vicealmirante Garp". Con curiosidad, abrió presto la carta y luego sacó el folio escrito a mano. La letra de una mujer. La firma del final de la cara: "Nerumi D.M". Nada más leer aquello el anciano comenzó a revisar la carta con rapidez.

"Querido abuelo:

Te preguntarás porque a estas alturas te escribo, el motivo está más que claro. Yo creo que sabes perfectamente cuál es. No te escribo porque me haya arrepentido de todo esto, te escribo por algo mucho más importante. Por Ace. Y porque llevo en mi vientre a un hijo con su sangre. Sé que te sonará a locura o escándalo, pero es así… Debes saber que estoy enamorada de él, debes saber que lo hice totalmente consciente de lo que podría pasar, pero…

Ya le conoces, no lo querrá. Estoy totalmente segura de que me despreciará hasta un punto terrible. El que piense que su sangre esta maldita es algo intocable. Yo también sé que es hijo de Roger. Él mismo me lo confesó. Tengo miedo. No sabes cuantísimo miedo a él y a su reacción. Siento ser tan directa…tan tajante…

Ojalá puedas perdonarme abuelo…

Aun así…te ruego que no se lo digas, me moriré si lo sabe…es posible que este niño no vea la luz y si nunca se entera mejor para todos…confío en ti. Y lo siento si mi decisión te parece un poco drástica pero no veo otra manera de hacer las cosas…Sabes que nunca te he pedido nada importante, pero esto lo es. Y si alguien le tiene que decir a Ace que estoy esperando a un hijo, esa debo de ser yo…

Abuelo, también sé que Ace está en Impel Down y puedo asegurarte de que a pesar de mi estado haré lo que sea necesario para que salga vivo de esa prisión y de esta maldita guerra que está a punto de llegar. Llegaré hasta lo ilimitado. Al fin y al cabo si decido tenerlo, él es el padre de mi hijo…

Te he escrito porque necesitaba confesarte todo esto y porque espero que nos eches una mano. Abuelo, Ace es tu nieto y aunque no sea de tu sangre pertenece a nuestra familia. No hagas que pierda también a una de las personas con la que quiero formar la mía propia…te lo ruego…

Gracias abuelo, confío en ti.

Nerumi D.M"

Garp cerró aquel sobre y miró la nada por un instante. Estaba horrorizado y abrumado por las múltiples confesiones de su pequeña nieta. ¿Nerumi embarazada de Ace? Aun era incapaz de procesar con lucidez aquella información. Pero para cuando se dio cuenta de lo que ocurría y de lo que estaba a punto de ocurrir, salió de su oficina disparado. Serio y algo enfadado. Con la firme intención de ir a ver a su nieto y poder acabar con su maldito orgullo…

"Fin del Flash Back"

-Nerumi está esperándote ahí afuera…-terminó. Ace suspiró.

-Siento no ser el tipo de hombre que hubieses querido para ella…-se resignó el otro. Al fin y al cabo era la única verdad. Siempre lo dijo. No la merecía. Jamás la mereció.

-Ace, Nerumi sabe que estas aquí…-aquello sí debía decírselo. Era su obligación.

Nada más saberlo un terrible nudo se formó en su garganta. Se mordió el labio inferior impotente y por un instante miró el suelo acongojado. Su mundo se derrumbaba. Y él había sido el destructor de sus sueños. No había cambiado nada desde que era un crío. Seguía siendo un monstruo para los demás… ¿Hasta qué punto la había defraudado? ¿Hasta qué punto podría aguantar aquel horrible dolor que sentía en su pecho? Él esperando allí sentado a la muerte mientras que ella se estaría muriendo por él allí fuera. ¿Hasta qué punto Nerumi estaría sufriendo por su causa? Siempre fue un hombre de palabra, le prometió que no le haría daño. Ella confío en él, pero ahora…

-Jamás quise engañarla…-susurró más para sí que para el viejo que logró escucharlo gracias al ambiente silencioso.

-Te creo…

-Así que solo te pediré que si pasa algo…la cuides o al menos mantengas a Luffy vigilado.-por un instante Garp sonrió.

-¿Te has enterado de todo lo que ha hecho tu hermano pequeño desde la última vez que lo viste…?

Unas horas antes de que se produjera aquel encuentro, en aquella isla llena de mujeres en la que Luffy y Nerumi habían caído desde que Kuma lo separara del resto de la tripulación, el cielo parecía resplandecer.

La noche había transcurrido con una agradable y divertida cena con todas las chicas. Ahora era el momento de descansar. Y allí estaban en aquel balcón observando la apacible noche en el horizonte. Nerumi mantenía aquella preciosa sonrisa en la oscuridad mientras se asomaba a la barandilla y el viento suave le removía el cabello castaño. En sus manos una taza de chocolate.

Por su parte, Luffy parecía tomarse aquel enorme trozo de carne que era como su postre. Mientras que Margaret se entretenía con una taza de té y la anciana revisaba el periódico del día.

-Abuela, ¿realmente te gustan los periódicos?

-Las noticias no llegan al Calm Belt. Pero Nyo, nuestra emperatriz es una Shichibukai después de todo. Sería difícil para ella conocer lo que ocurre en el mundo si no hay periódicos.

-¿Y qué dicen las noticias de hoy?-Nerumi se interesó para luego llevarse a los labios un poco de chocolate.

-Pues…-y entonces la anciana soltó la primicia del día.

-¡ ¿Quéeee? Estas diciendo que todos los Shichibukai y la marina ¿Van a pelear contra los piratas de Shirohige?-Luffy miró a la anciana espantado. Nerumi se giró y observó el panorama. Por un instante el miedo volvió y una terrible intuición le sobrecogió el alma. Su vista empezó a nublarse y en su vientre una punzada. -¡¿Qué? ¡Eso es una locura!-gritó el menor.-es-es-espera…espera…tengo que procesar la información…-Luffy agarró algo un vaso de té del cual bebió al borde de un ataque de nervios.

-Cuál…es…el…motivo…-preguntó la joven con la voz desgarrada

-La batalla es inevitable...fue el Gobierno Mundial el que decidió esta situación...Shirohige es un hombre que no permitiría la muerte de un nakama jovencita…-la anciana miró a Nerumi seria. El cuerpo de la muchacha comenzó a temblar de forma repentina. La palidez se apoderó de sus mejillas.-el gobierno mundial ha anunciado la ejecución pública de uno de los subordinados de la élite de BarbaBlanca.-y los ojos verdes de Nerumi se inundaron en lágrimas de repente. Sus piernas aflojaban su posición firme.-Portgas D. Ace… Comandante de la segunda división de los piratas de Shirohige.

Y en aquel momento Luffy palideció. Y la taza que sostenía Nerumi cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos. Se llevó las manos a los labios mientras sus mejillas se inundaban en lágrimas. Y sus piernas perdieron su fuerza. Cayó al suelo sentándose sobre él. Luffy que vio aquel ataque ansioso de la joven se acercó a ella.

-Cálmate…en tu estado no debes ponerte así…

-¿En su estado?-Margaret preguntó aquello mientras observaba la preocupación de Luffy por aquella mujer.

-¡Es mentira! ¿Verdad?-gritó el menor.

-Por supuesto que no…la ejecución tendrá lugar en unos días.

-¡Anciana! ¡Es es mi hermano!-gritó mientras perdía los papeles. La mujer miró su reacción sorprendida.- ¡Ace es mi hermano mayor!

-¡¿Qué? ¡¿Tu hermano mayor?-las mujeres observaron el panorama aterradas. Luffy asintió.

-Oi…Lu…-de pronto la voz de Nerumi los sacó de la discusión.-tienes que hacer algo…-la ansiedad la cegaba junto con un mar de infinito dolor. Sus ojos abiertos de par en par y aquellas pupilas dilatadas delataban el horror.- ¡Es el padre de mi hijo tienes que hacer algo!-gritó histérica.

-¡¿Qué?-la anciana analizó petrificada la confesión de la muchacha de ojos verdes.-ese pirata tiene un hijo…Ace tiene un hijo…si Shirohige lo sabe… ¿qué puede ocurrir…?-se dijo a sí misma acongojada.

-Tenemos que hacer algo…por favor…por favor…-Nerumi estaba fuera de sí. El moreno se acercó a ella y la abrazó.

-Cálmate…

-Tenemos que hacer algo Luffy por Dios…-la muchacha se agarró desesperada a su ropa e incremento su llanto ansioso.

-Tranquila…haré lo que esté en mi mano para sacarlo de allí como sea.

-Hablaré con Nyo. Tiene que asistir a la guerra, quizás pueda hacer algo.-habló la anciana decidida. Luffy asintió serio mientras Nerumi se ocultaba en su ropa llorando.

-¿Has oído Neru? Voy a rescatarle…te lo traeré sano y salvo ya lo verás.-pero por instante y para sorpresa del muguiwara, la de ojos verdes negó.

-Voy a ir contigo.

-¿Qué? ¡Ni hablar!-gritó el capitán enfadado.- ¡le prometí a Ace que no dejaría que te pasara nada! ¡Es muy peligroso! no vendrás…

-Luffy…es el padre de mi hijo…te lo ruego…déjame luchar por él…sé donde esta mi límite…Luffy… ¡no hagas que me quede aquí sintiéndome la mujer más impotente del mundo por no poder ayudarle!-le gritó destrozada. "No como aquella vez…"-sabes que si algo le pasase yo…

-Hasta qué punto puede el amor cegar a los mortales…-habló la anciana con una amarga expresión de dolor…

Abrió los ojos lentamente. La luz del sol se colaba por las cortinas de la ventana. Se incorporó un instante sobre el colchón y observó toda la habitación revuelta con una enorme sonrisa. Había sido una noche maravillosa. Giró la cabeza en su búsqueda y nada más encontrarla amplió su sonrisa.

Su cuerpo desnudo cubierto por las sábanas blancas, aquellos rizos castaños esparcidos por la almohada y aquellos hermosos labios carmín hacían de ella la imagen de una diosa. Con ganas de comérsela a besos, no pudo resistirse a morder aquel hombro al descubierto y ella sonrió en sueños al contacto.

Todo había salido bien. Tal y como prometió, volvió presto a verla en cuanto acabó con aquella misión. Aun recordaba como ella se había lanzado a sus brazos nada más verle. Como había rodeado su cintura con sus piernas en aquel salto, como él la había agarrado de la cintura, como se habían besado con pasión hasta quedarse sin aliento. Y ni siquiera le importó el mundo, ni el qué dirán de los que los observaban embobados y sorprendidos.

Ahora todo le daba igual…la tenía de nuevo a ella y eso era lo único que importaba…lo único que quería en aquel momento….

Eso era…Ella…

Y entonces sucedió. En un leve susurró al oído, le exigió la recompensa prometida.

-Me dijiste que serías mía en cuanto volviera…

Y ella sonrió inocente y atrevida entre sus brazos para dedicarle un mismo susurro a él.

-Esta noche…-le contestó mordiéndose el labio inferior con dulzura.

Y así había ocurrido. Nada más entrar en aquella habitación, que Luffy les dejó, no había tenido ningún reparo en comérsela con los ojos o acercarse lentamente a ella cuando no estaba mirando para susurrarle al oído como podía quitarle centímetro a centímetro toda aquella tela que cubría su piel. Y luego seguir la jugada con un beso en su nuca mientras cogía algo de aire para tranquilizarse, oler su aroma a azahar y apartar sus rizos castaños hacia la izquierda para regodearse en su cuello. Y ni siquiera pudo con aquel leve juego mucho más. Se había acercado a su oído deseoso de tenerla y sin pensárselo le había susurrado…

-Te deseo…-para luego sonreír sabiendo que ella se mordía el labio inferior mientras entrelazaba sus manos nerviosas.

Y entonces comenzó con el juego desabrochándole dos botones de aquella camisa blanca que llevaba puesta. Los justos para deslizar el hombro de la camisa hasta su codo para que pudiera morderlo y besarlo con dulzura. Después fue bajando su mano hasta llegar a los siguientes botones. Esta vez fueron tres. Los justos para que la camisa descendiera por su suave piel hasta quedarse colgada sobre su delgada cintura. Esa con la que había estado soñando desde que se fue, desde la última vez que la había tocado. Y así deslizó sus manos por su pecho para regodearse en cada centímetro que tocaba bajo aquel sujetador de encajes que sabía perfectamente que se había puesto para aquella noche. Solo para él.

La temperatura de la de ojos verdes subía a la par que las pulsaciones de su corazón al tocarla, y parecía ser que el contacto sobre aquellos pechos no le tranquilizaba en absoluto. Así que lentamente pero con decisión, el pecoso había deslizado su enorme mano por su vientre hasta encontrar la apertura del pantalón y colarse por sus braguitas. Y entonces ella soltó un gemido, efímero y deleitable, y él sonrió suficiente ante aquella expresión de placer. Así que sin más aumentó el ritmo mientras mordía su cuello y con la otra mano acariciaba sus senos.

Pero por un momento ella le frenó. Como la última vez, quería su parte. Quería tomar el control. Así que se giró hacia él deseosa, y en respuesta, él no pudo más que quitarle los botones de aquella camisa que segundos después se acomodaba en el suelo. Ella le sonreía a la vez que él parecía volverse torpe intentando desabrochar el pantalón mientras que la de ojos verdes se entretenía en quitar aquel viejo cinturón. Sabiendo los dos lo que vendría después de aquello.

Y entonces el pantalón de la joven cedió a sus manos cayendo también al suelo mientras ella sonreía triunfante al saber su victoria con aquel cinturón para luego colocarse de rodillas, bajar lo restante y llevarse su intimidad a sus labios. Y él simplemente suspiró. El calor empezó a apoderarse de su cuerpo, de su ser...La mente se le nublaba. El deseo le cegaba.

Sin embargo ella parecía recrearse. ¿Quería su recompensa no? Pensó con una sonrisa mientras seguía su labor y observaba cómo las piernas del pecoso se ponían tensas a la vez que suspiraba intensamente con los ojos cerrados.

Hasta que llegó un punto en el que él no aguantó más. Era suficiente. Ahora le tocaba a él jugar. Así que sin pensárselo dos veces la empujó y la tumbó sobre la cama para luego subir hacia ella acariciando sus piernas, parando incluso estratégicamente para escucharla gemir de nuevo mientras se entretenía haciendo eses con su lengua en su zona más íntima. Y ella agarró las sábanas con fuerza hasta un punto en el que llegó al clímax de forma inevitable. Y él sonrió. Como lo había echado de menos.

Con su sabor en sus labios el pecoso había recorrido su ombligo hasta llegar de nuevo a sus pechos y recrearse en ellos con la mayor de las dulzuras para luego subir a su boca, a sus labios. Y besarlos con todos aquellos sabores que tanto les gustaba compartir, para después colocarse sobre sus caderas mientras ella comenzaba a rodear con sus piernas su cintura.

Y después simplemente pasó. Él se introdujo en ella con suavidad al a vez que en su rostro se mostraba una sonrisa picaresca y de satisfacción, sobre todo al observarla. Ella se mordía aquel dedo con las mejillas sonrosadas, la respiración alterada y el sudor en la frente. Como aquella vez…como la última vez. Y entonces pasó. Con ritmo y fuerza él se había empezado a mover sobre ella.

La noche avanzaba y por delante les quedaban desvelos, cientos de arremetidas, cientos de gemidos y decenas de orgasmos, y al final un suspiro, una sonrisa y un te quiero…

El de ella…

Sonrió tras recordar todo aquello acontecido la noche anterior. Y de nuevo observó fascinado su debilidad. Tenía que llevársela de allí aunque Luffy no estuviera de acuerdo. La quería con él en su barco hasta el momento en el que pensaran que sus vidas debían de tomar otro camino. No la dejaría escapar por nada en el mundo.

Se acercó a sus labios y la besó mientras ella dormía como un ángel. Sin embargo, casi al momento del nuevo contacto, la joven comenzó a desperezarse con gracia mientras abría sus esmeraldas. Después de un par de suspiros y pasadas de manos por sus ojos, volvió el rostro hacia él mostrándole una tierna sonrisa.

-Buenos días…-le habló con ternura.

-Buenos días.-le sonrió él mientras le acariciaba su brazo descubierto.- ¿has dormido bien?-ella asintió con una impresionante sonrisa.-te noto muy contenta, ¿hay algún motivo?-por un instante se hizo el desentendido. Ella rió y asintió.

-Hay un pirata…un comandante…-recorrió su torso desnudo con sus dedos juguetones mientras reía.- ¿sabes? Me vuelve loca…-el pecoso rió.

-Entonces tiene que ser un sin vergüenza con suerte.-le siguió el juego, ella volvió a soltar otra maravillosa carcajada para luego agarrar su mano.

-Y lo es…-se incorporó un poco apoyando su cabeza sobre su mano izquierda mientras lo miraba divertida y con el pelo castaño revuelto.-puede que tenga la oportunidad…-esta vez sus dedos delinearon el tatuaje del brazo del moreno.-de tenerme una vez más…-aquel tono seductor y juguetón le hicieron perder de nuevo el juicio y abalanzarse hacia ella para aprisionar sus manos a ambos lados de su cabeza.

-Me provocas, me tientas y me consigues…-le habló con el tono chulesco que le caracterizaba.- ¿A él también?-Nerumi volvió a reír mientras asentía.

-Pero no te preocupes…de los dos tu eres mi comandante favorito…

-Seguro…-de nuevo aquella sonrisa que tanto le gustaba de él.

-Ace…gracias por volver…

-Te lo prometí…soy un hombre de palabra, ¿recuerdas?

Y en aquel momento tuvo la tremenda necesidad de besarla. Cerró los ojos y se acercó lentamente a sus labios…sin embargo, una fuerte punzada en la cabeza hizo frenar aquel deseo. Un terrible dolor que parecía incrementarse por momentos, hasta que abrió los ojos agobiado…

El sudor en la frente, en sus labios un regusto a sangre, en su cuerpo el dolor de las torturas. El ambiente tétrico contrastaba totalmente con el momento vivido hacía unos segundos antes de cerrar los ojos. Un momento maravilloso, un instante idílico. Sin embargo, sus muñecas estaban encadenadas a la pared. El cuerpo le pesaba y la respiración se le entrecortaba. Por un instante la buscó con la mirada ansioso y casi con desesperación.

-Ace-san…-lo llamó una voz. La voz de un hombre que compartía con él aquella dichosa celda. Alzó la vista. Jimbei lo observaba preocupado,-¿se encuentra bien? Estaba durmiendo y le he oído pronunciar el nombre de Neru…-lo observó extrañado.

-Estoy bien Jimbei…-contestó con la voz ronca.

¿Dormido? Así que aquello… ¿solo había sido un sueño? Por un momento toda la poca felicidad que le había producido aquel instante, se desvaneció. El dolor le corroía y una terrible angustia invadió su pecho. Se mordió el labio inferior con tristeza. Evitando por todos los medios derramar aquellas lágrimas que pedían a gritos ver la luz. No había cumplido su palabra, y lo más probable era que no la volviera a ver antes de morir…

Ella…

Era un cuerpo perfecto. Un sinfín de temblores en un giro de piernas. Pecados innombrables reflejados en unos ojos verdes esmeraldas. Un deseo oculto tras aquella hermosa sonrisa. Su perdición disfrazada de una inocente chica de dieciséis años…

Así era ella…

La que le sacaba de sus casillas continuamente. La que le rompía los esquemas. La que le hacía perder la cabeza con dos palabras al oído. La que en su momento estuvo dispuesta a quedarse a su lado en cuanto llegó. La que había venido y le había agarrado con fuerza su mano sin que nadie se lo pidiera.

Así era ella, la niña de sus ojos…y de pronto sonrió amplio al recordarla…

Era un maldito veneno que hacía con él cuanto se le antojase. Era el despertar después de una noche de pasión con una enorme sonrisa en los labios de felicidad…

Y suspiró…Era el momento…Magellan abrió la puerta…su traslado a la muerte era inminente…ya no había vuelta atrás…se iría con el pensamiento de haberla dejado marchar para siempre…con el remordimiento de un encuentro que jamás se produjo como en su sueño…

Pero lo sabía…algún día volvería a verla en el otro mundo…la esperaría con los brazos abiertos…para volverla a ver entre sus sábanas y observarla mientras cerrara los ojos para intentar dormir…si es que lo hacía…

Comenzó a andar por los pasillos hasta el ascensor que inmediatamente comenzó a ascender…

Su pequeño secreto…su secreto a voces…

Así era ella, y lo sabía…y le encantaba…

-Perdóname…Neru...

Fin

...

Aquí el último capítulo de esta parte de la historia! Las continuaciones ya están publicadas así que espero, para todos y todas los/as que no lo hayan leído se pasen y las disfruten como esta. Espero que le haya gustado este fic tan maravilloso, aunque perdones por el final... Es un poco triste lo se... pero bueno...

Les dedico este fic a todas aquellas personas que me han apoyado dese el principio, a todas aquellas que me dejaron un comentario, a aquellas que no lo han hecho pero que han estado siempre ahí disfruntado esta historia a cada momento, dedicandome algo de su valioso tiempo...

Gracias a ustedes he podido dar rienda suelta a mi imaginación de esta forma. Quizás nos veamos por aquí pronto ¿Quién sabe? Todavía me queda mucho que escribir...

Pero hasta entonces, espero disfrutar mientras tanto de todas esas historias maravillosas que sois capaces de idear vosotros...

Un beso enorme y hasta la próxima :)

Eri.

PD: Fic dedicado a mis mejores amigas...Porque tanto ellas como yo pusimos nuestra ilusion por escribir en ti y en tu maravillosa sonrisa Ace...