ATLA no me pertenece, babys :3
¡Ódienme por la tardanza! Dios, pero no me odien más de lo que yo a mi ;D
¡Pero ya les traigo la letra F de este atrasado ABC! ¿No han visto "El Diario de la Princesa 1 y 2"? Porque este fic será una pequeña adaptación. Ok, este capítulo se ambientará en la segunda película, para ser más precisa. Es hora de que la princesa Toph sea reina, pero primero… Deberá contraer matrimonio.
P.D: Victorique-El nombre de la abuela de Toph-, no es real eso, obvio. Pero su nombre se pronuncia así: Victorica (lo saqué de un anime llamado Gosick, ¡me encanta!). Inventé todo excepto eso y el apellido de Toph, que viene (no sé si es enserio) del padre, ya que la abuela es la madre de él.
Gracias a katitabender por la sugerencia de la canción :3. Y esto es un Semi AU.
¡A leer cantando! ¡Yupi!
Letra: F
Canción: Freak the Freak Out
Artista: Victoria Justice
I'm so sick of it.
Your attention deficit.
Never listen
You never listen
I'm so sick of it.
So I'll throw another fit.
Never listen
You never listen
(Estoy tan harta de esto.
Tú falta de atención.
Nunca escuchan
Tú nunca escuchas
Estoy tan harta de esto.
Así que voy a lanzar otro ataque.
Nunca escuchan
Tú nunca escuchas)
…
Jamás pensé que llegaría aquí.
Después de terminar mis estudios en la Academia de Tierra-Control, y ser la mejor maestra tierra que haya existido, estoy oficialmente graduada.
Pero antes, no había imaginado que tendría que convertirme en princesa. No sabía, que al morir mi padre, me dejaría todo el cargo a mí, si mi madre no aceptaba.
Pero estoy lista, yo siempre estoy lista.
Toph bajó de la carroza, con ayuda de un guardia real. Ella, sonriendo, dijo: —Estoy bien, puedo bajar sola.
El guardia real negó: —Es por su bien, princesa. Recuerde que está cie…
—Estoy bien. Y usted recuerde que puedo ver con mis pies—le dijo, para dirigirse hacia el Palacio.
Le abrieron las puertas y uno de los guardias reales golpeó suavemente el suelo dos veces, para hacer un anuncio.
—Presentando, a: Toph Earth Bei Fong. Princesa del Reino Tierra—exclamó el guardia, justo a tiempo cuando la abuela paterna de Toph bajaba por las escaleras, con delicadeza y sutileza. Toph sonrió al sentirla.
Volvieron a anunciar: —Presentando, a: Victorique Dominy Fleire Bei Fong. Reina del Reino Tierra—exclamó el mismo guardia, y justo en ese momento, la abuela de Toph bajó lentamente de las escaleras, sonriendo. Toph rodó los ojos, sintiendo el paso ultra-súper-mega-lento de su abuela al caminar.
—Mi nieta… hermosa como siempre… ¿Qué tal el viaje? Espero que hayas disfrutado del viaje… porque te espera un tour y sentir tu habitación—la abrazó cariñosamente Victorique, provocando una sonrisa en Toph.
—Por lo menos, abue, tú si sabes cómo decirme las cosas—rió Toph, palmeando tranquilamente la espalda de Victorique.
Victorique sonrió y tomó de la mano a su nieta, llevándola –junto con los guardias de atrás- hacia su habitación.
—Te tengo una sorpresa…—le dijo Victorique a Toph, pero ella no la escuchó. Toph había sentido vibraciones raras, unos sonidos minúsculos desde una parte de la habitación, pero no podía definirlos.
Ignorando a su abuela, Toph se puso en posición de ataque y antes de que pudiera haber hecho algo, alguien le saltó encima, tirándola al suelo.
Duro, frío, de cerámica, y hermoso suelo.
—¿Qué mierdaaaa?—maldijo Toph, siendo aplastada por la persona. Ella estaba boca abajo, con la persona en su espalda. Riendo en su oído. Toph abrió los ojos. Esa voz…
—¡El vocabulario, Toph!—exclamó cortésmente su abuela. Pero había algo mal, su abuela la regañó… riéndose.
Pero… ¿qué…?
—¡Te extrañé como nunca antes, Tophie!—exclamó la persona, encima de Toph. Ella abrió los ojos como platos.
—¿Katara?—se levantó y sintió a la chica asentir con la cabeza—. ¡Katara! ¡Eres tú! ¡Dame un abrazo Reina Azucarada!—Toph abrazó a Katara, con fuerza. Luego se separaron y comenzaron a reír.
Victorique se acercó a ellas, con su secretaria-ayudante, Sumie Lee.
—Niñas, disfruten de la estancia. Katara, querida, tu cuarto está en el que ustedes creen, armario—rió, encantada de decir un chiste. Toph suspiró—. Bueno, me retiro, si necesitan algo, sus sirvientas están afuera. ¡Missie, Maidy Lee!—exclamó, y dos lindas sirvientas rubias aparecieron y sonrieron risueñas. Sus vibraciones son de confianza, pensó Toph.
—¡Nos vemos, Reina Victorique!—despidió Katara. Cuando ella se fue, Katara giró su cabeza hacia Toph muy lentamente. Con cara de te tengo unas… noticiaaaaas bastante pícara.
Toph sintió a Katara, y rió; ella conocía ese movimiento de cuello. —¿Y ahora qué me traes de nuevo, Kat?—preguntó.
—Pues…—pausó Katara, buscando las palabras adecuadas—. Tu eres la princesa del Reino Tierra, ¿cierto?—Toph asintió—. Y lo descubriste a tus dieciséis, ¿cierto?—un sipi de Toph—. Pues... una semana antes de tu vuelo, un chico súper sexy llegó a mi casa. ¡Es idéntico a mí! Piel morena, ojos azules, cabello castaño… ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí! Sokka. Él me dijo que yo era su hermana, de parte de mi padre, y que quería que fuera con él a la Tribu Real del Agua, para proclamarme… ¡La Princesa! ¡Ahh! ¡Toph! ¿No es genial?—gritó Katara, emocionada.
Toph, por la sorpresa, fijó su mirada vacía en ella, produciéndole a Katara unos ligeros escalofríos. —¿Qué pasa? ¿No te agrada la idea de que las dos seamos princesas?—preguntó ella, mirando a Toph más ida de lo normal.
Toph salió del trance: —Eh, sí. Me alegro por ti. ¿Qué decías del chico? ¿Cómo era? ¿Tan pronto le agarraste confianza, Katara?
—Bueno, es el príncipe de la Tribu Real del Agua, muy bonito lugar, por cierto, lo vi en una foto. Él es puntual, atractivo y bastante dulce. Tiene unos ojos como los míos, ¡con los mismos brillitos en celeste y todo! Es muy caballeroso, y afirma no tener novia. ¡Pero obvio le agarré confianza! Hicimos una prueba de ADN (me impresionó que él fuera por lo menos un poco moderno) y sí es mi hermano, de parte de mi papá. Me compró un bello vestido para mi proclamación… zapatos… un auto, Toph, ¡un auto! ¡Y es el mejor inventor! Tiene su propia línea de artículos tecnológicos, aviones, jets privados, autos deportivos… ¡Tiene un Jeep Comander Negro*! ¡Oh Toph, es increíble! Y también…
—¡Ya, suficiente! Quería saber si es enserio que él es el príncipe de la Tribu Real del Agua, pero ya quedó claro cómo era, realmente—bufó Toph, tirándose en su cama. Katara rió.
—Te agradaría mucho si lo conocieras, cuando conocí su faceta alocada (que según él, saca cuando está solo o con amigos), me impresionó mucho saber que él es igualito a ti—dijo Katara, retirando mechones salvajes de la blanquecina cara de Toph.
Toph rió, sarcásticamente. —¿A qué te refieres?
—Alocado, risueño, demasiado sarcástico, divertido, gracioso, terco, un poco gruñón, y muy hambriento, en especial de carne—admitió Katara, con una risita nerviosa. Toph bufó, provocando que el flequillo en su cara se levantara.
—Ajá, sí claro, eso lo veremos. ¿Controla el elemento agua como tú?—preguntó, irónica.
—Lamentablemente, no. ¡Pero es un gran espadachín! Espíritus, Toph, babearías si sientes esos brazos a tu alrededor, abrazándote… ¡Uy, no Katara! ¡Olvida eso cochina! ¡Piensa en Aang, Katara, piensa en…!
—¡¿Piensa en quién?! ¡¿Estás con Aang?! ¡Cuéntame eso!—preguntó asombrada Toph, riendo. Ya sabía que algún día Katara notaría la alfombra de baba que Aang soltaba por ella.
Katara rió, más nerviosa.—Bueno, sí, Toph. Él y yo estamos saliendo. Un día antes de conocer a Sokka, él me pidió el noviazgo. Ah, Toph, ¡Lo amo! Es tan dulce… encantador… tan… ¡Aang!—suspiró, enamorada. Entrelazó sus dedos, ubicándolos en su mentón con cara ilusionada.
Toph rodó los ojos.
—Bah, ¿quieres dar un tour? ¿O me ayudas a desempacar?—le preguntó a Katara, levantándose de la cama.
Katara asintió: —Las dos.
Terminaron de acomodar todo y se fueron, con sus brazos enganchados, hacia un tour con las sirvientas.
Toph descubrió, que para ser una princesa, tenía que aprender muchas cosas.
Le pusieron varias cosas que podía aprender, pero falló en cinco de diez.
Falló en tiro al arco; porque éste, la flecha, la puntería, la dirección y el blanco… no lo veía.
Falló en caminar con tacones; porque éstos, no la dejaban ver.
Falló en bailar lento; aunque sigue aprendiendo, es mala con los pasos.
Falló también en comer; porque ella tiene la delicadeza de comer como una bestia cuando tiene hambre, los cubiertos son de un metal que ella aún no dominaba a la perfección –apenas y los podía levitar-, así que no los tomaba; aunque se paraba derecha, le daba flojera y la silla le molestaba.
Y por último, falló en la equitación; porque no vería así, aunque intentó no lo logró, y porque, según ella, el caballo no le hacía caso.
Pero en dominar un elemento, saludar, tener paciencia, vestirse –difícil para ella- y sentarse como se debe; lo logró. Difícil en lo demás, pero en lo primero, presumió a montones su dominio de la tierra; e hizo que todos… se los tragara la tierra.
Aunque, aún estaba enojada con el caballo al cual afectuosamente llamó Estúpido.
Toph se encontraba dando un paseo por los rincones del castillo, sintiendo y descubriendo nuevos lugares, diciéndose a sí misma que para llegar a ser mejor reina, tenía que conocer más de cerca su palacio.
Hasta le dio risa pensar en que muy pronto la llamarían reina.
De pronto escuchó voces lejanas, que poco a poco por su buen oído, se iban acercando. Ella se aproximó más a lo que sintió una rejilla, y escuchó a su abuela hablando con otras personas, como una especie de reunión.
—Toph será reina muy pronto, y para ello, no necesita casarse—oyó a su abuela, y se sorprendió. ¿Casarse? ¿Para qué? Toph enfureció. ¡No me casaré jamás! ¡Ni lo sueñen!
Sin embargo, oyó a un adulto que por la voz le pareció gordo: —Para obtener el trono, la princesa deberá contraer nupcias, en 30 días, como parte de la antigua tradición. Es parte del consejo aceptar esas reglas, y parte de la realeza también.
Toph enfureció más, y soltó un gruñido, pero se tapó la boca con las manos, cuando todos se callaron de repente, ya que lo escucharon.
—Mi nieta no se casará con un desconocido, debe encontrar el amor verdadero como lo hice con su abuelo, y no por obligación—dijo su abuela, y Toph exclamó un ¡sí! Que por accidente volvieron a escuchar los adultos.
—No se casará con un desconocido, sino con mi nieto—añadió un anciano, que a Toph no le gustó su voz, sonaba a trampa, a codicia. Ella de inmediato le tomó desconfianza.
—¿Su nieto? ¿Y quién es usted, señor?—preguntó con desconfianza su abuela.
—El duque de la Nación del Fuego, Azulon—dijo—. Ya estoy muy viejo como verán, y mi hijo procedió a ser el Rey, pero su hijo también lo será y para eso, sería una gran idea casarse con una nación vecina y aliada en riquezas, para mejor futuro en ambas—explicó el anciano, y Toph quiso escupir por lo idiota que sonaba eso.
Pero su abuela suspiró y a Toph no le gustó eso: —No quiero que ella se case sin amor, es como un pecado, pero debo admitir que su idea es… aceptable—Toph se fue de ahí, con lágrimas en los ojos, antes de que su abuela dijera eso. Victorique suspiró—. Pero primero, le diré a mi nieta qué piensa, y si no acepta, pues perdóneme; pero mi nieta será reina con o sin esposo.
Finalizada la reunión, Victorique se retiró a buscar a Toph, pero ésta corría sin un rumbo fijo, por todo el castillo.
Llegó a su cuarto, tomó una almohada y la tiró al suelo, enojada con lágrimas en los ojos.
¿Casarme? ¿Con el príncipe Zuko? ¡Ni loca! ¿Por qué mi abuela me hace esto? ¡Es culpa de ese anciano! ¿Y ella aceptando? ¿Quién se puede enamorar de verdad en 30 días? Esto es una trampa…
—¿Toph? ¿Estás bien?—Katara entró a la habitación, y se preocupó al ver a su amiga con lágrimas en los ojos, y el ceño fruncido—. ¿Por qué lloras?
Toph parpadeó saliendo de sus pensamientos. Se secó las lágrimas.
—Katara, creo que voy a casarme.
—¿Con quién?
—No lo sé.
—¡Felicidades, sobrino!—le anunció el consejal Iroh a su sobrino Zuko, entrando a su habitación.
—¿Por qué, tío?—preguntó su sobrino, riendo.
Iroh se rascó la panza, dejando las formalidades de consejal a príncipe por un momento. —Tu abuelo Azulon me acaba de decir que te casarás con la princesa del Reino Tierra. Hoy se realizará una fiesta allá, y podrás conocer a tu futura esposa—Iroh esperó ver la sonrisa de Zuko, pero en cambio, vio disgusto.
—¿Me comprometió a una desconocida?—Zuko estaba sorprendido y disgustado. Odiaba que su abuelo se metiera en su vida privada y le eligiera a las novias.
—Sí, pero a una aliada. La princesa del Reino Tierra—dijo Iroh.
—Pero tío… yo creo en el matrimonio por amor, no por obligación…—agregó Zuko entristecido.
—Te apoyaré en lo que necesites, sobrino. Si crees que esto está bien, o mal, sabrás que es lo correcto—su tío le puso una mano en el hombro, dándole apoyo. Zuko no pudo sentirse peor: ¿comprometido a una princesa? ¿Y ahora cómo haría con la chica que lanzaba dagas a los blancos de la arquería por las mañanas?
Pero a mí me gusta la chica lanza dagas…
Después de la larga charla de Toph y Katara sobre el "supuesto prometido", se alistaron para la fiesta que se celebraría en el jardín laberinto, por cuestiones de príncipes y princesas.
Le dijeron a Toph que ahí conocería a su "prometido".
Frunció el ceño y tomó las puntas de su vestido, se preparó para caminar, sopló su flequillo que le tapaba la cara, Katara se lo acomodó mejor, y las sirvientas se pusieron a sus dos lados y sostuvieron la sombrilla para Toph.
Mucha mortificación para la princesa, ya que debía saludar cortésmente a cada consejal y rey o reina de la fiesta.
Y eran muchos.
Pasando el tiempo un cantante entretuvo al público con una canción delicada, y Toph sentía que moriría de aburrimiento. Rodó los ojos detrás de su abanico, sacudiéndolo un poco delicadamente. Le pidió a sus sirvientas un momento a solas, y asegurando que tendría cuidado, partió al centro del jardín laberinto, en donde yacía una fuente que según ella; le aclaraba la mente escuchar las gotas del agua.
Suspiró y frunció el ceño al recordar su compromiso sin permiso, el cual le daba asco. Se levantó y sacudió un poco el vestido, pero sus pies captaron movimientos inusuales. Se puso en posición de ataque, y cuando detectó las vibraciones, lanzó una roca hacia la persona.
En cambio, el príncipe Sokka cortó en dos la roca con un movimiento de espada.
Rió un poco. —Es un placer verla, princesa Toph Bei Fong, me han contado maravillas de usted. ¿Me permite preguntarle… por qué el proyectil hacia mí?—preguntó con calma, sonriendo al verla confundida.
Toph quiso vomitar de tan horrible vocabulario. Para ella.
Ella se cruzó de brazos: —Vaya, me encantaría responderle eso: Creí que era un enemigo. ¿No le han contado ya mi forma de ver? No sabía que era usted y ni siquiera lo conozco—Toph arqueó una ceja.
Sokka rió: —Pero yo sí la conozco a usted, señorita. Soy el hermano biológico de su amiga la princesa Katara, me llamo…—él se estaba inclinando, cuando ella terminó la oración.
—Sí, sí… Sokka de la Tribu Real del Agua, es un gusto—ella resopló y Sokka se rió.
—Sí… Katara me dijo cómo eras. ¿Se ve que tengo que dejar de hablar así, verdad?—Toph asintió—. Perfecto, a mí también me molesta, pero así me criaron. Y bien, Toph, ¿creíste que venía a matarte? Pues bien, me contaron tu "tipo" de vista, y debo decir que… ¡Me encanta!
Toph se sentó de golpe en la banca de la fuente, aturdida. Qué fácil le es dejar las formalidades ante un desconocido…
—Eh… ¿te gusta que yo vea por los… pies?
—¡No sólo eso, tu tierra control! ¡Katara me contó todo y te juro, que si no fuera por este traje ajustado, te retaría a un duelo!—Sokka estaba emocionado, había escuchado desde hace mucho los rumores de la princesa que es la mejor maestra tierra del mundo, y estaba loco por conocerla. Y se había cumplido su sueño.
Toph sintió la felicidad y sinceridad en sus vibraciones, dándole a ella alivio: —Pues claro, y te derrotaría en un segundo, principito.
Sokka frunció el ceño: —¿Principito?
—Sí, ¿te molesta?—Toph se apoyó en la banca y cruzó las piernas, como desinteresada.
—¿Eres así con todos?
—Sí.
—¿Hasta con tu abuela?
—Sí.
—¿Te molesta el vestido?
—Ahhhh… sí.
—¿Es cierto que te casarás con Zuko?
—Sí... espera, ¿con quién?
Sokka la acorraló de improviso en la banca, acercando peligrosamente su rostro al suyo y poniendo a Toph muy nerviosa. La miró detenidamente, y sonrió al verle los rosados labios.
Toph quería lanzarlo a miles de metros lejos de ella, pero debía admitir que la cercanía no la dejaba pensar en otra cosa que no fuera ¿Me quiere besar? Y se apoyaba como podía en la banca, tratando de no caerse. Sentía su cara muy caliente, y el aliento de él chocando con el de ella.
—E-eh, q-quítate…—ella respiraba agitada, pero intentaba no respirar demasiado para no incomodarlo. Tenía que admitir también que se molestaría mucho si él se apartaba, de alguna manera a ella le gustaba eso. Se golpeó mentalmente. ¿Por qué pensaba así? ¡Apenas lo conocía!
Sokka se aproximó más a ella, teniendo que sostenerla por la espalda, suavemente, para que no se cayera.
—Tienes carácter… y eso lo amo en una mujer—le susurró en la oreja, provocando un escalofrío en ella.
El príncipe se acercaba más a sus labios, y ella trataba de alejarlo. Pero al rozarlos, chilló y lo trató de empujar, pero ganó que los dos cayeran a la fuente, juntos.
Sokka ayudó a Toph a salir de la fuente, y mirando con una sonrisa la cara enojada de ella.
Toph se exprimió la tela del vestido y caminó a zancadas, furiosa. Sokka se apresuró a alcanzarla, pero ella lo paró con un muro de tierra. Él iba a cortar el muro con la espada, pero ella abrió una "ventana" en el muro, fijando sus ojos ciegos en la cara de él (al percibirla con las vibraciones), con la cara sonrojada al extremo y un ceño muy fruncido.
—Aléjate de mí, maldito pervertido idiota, o sino—arrastró las palabras con furia, en una fuerte amenaza que crecía desde su garganta, intentando tragarse el nudo que tenía—, te juro que te golpearé y torturaré con toda mi tierra control, y créeme… cuando te digo…—bajó el muro en un movimiento y acercó su cara a la de él, amenazante—… que te dolerá mucho, principito.
Se alejó de él, y se sacudió el cabello. Cuando su cara quedó embarrada del cabello en ella, bufó: —Te metiste conmigo, y no es correcto meterte conmigo—dijo, y se fue chorreando agua, con frustración.
Sokka sonrió y se dispuso a irse, pero encontró el abanico mojado de ella, lo tomó y sonrió más: —Te convertiste en mi nuevo reto, Bei Fong—sacudió el abanico retirando el agua restante—. Y serás mi victoria favorita.
Toph estaba ignorando a su abuela, la cual le estaba reclamando y dando sermones relacionados con "no arruinar el vestido", "una princesa jamás se comporta así" y el que más le provocó rabia "te metiste a la fuente con un desconocido", en donde Katara alzó el dedito pidiendo permiso para hablar.
—Disculpe la interrupción, reina, pero el "desconocido" creo que fue…
—Sokka de la Tribu Real del Agua.
Victorique la miró perpleja, incapaz de creer semejante cosa. Katara creyó que el "desconocido" sería el prometido de ella, pero se le cayó la quijada al escuchar el nombre de su hermano biológico.
—Ah, esto es mejor aún, ¡te metiste en una fuente con el príncipe de la Tribu Real del Agua! ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Y si los estaban espiando unos reporteros? ¿Te imaginas que salga en las noticias? ¡Arruinaría todo! ¡Dime por favor que no sentiste ningún reportero…!—la reina estaba desesperada, su nieta la había decepcionado por primera vez.
O eso creía.
—Abuela, ni loca haría eso.
Toph estaba sentada en el extremo de su cama, con sus ojos ciegos dirigidos a ningún lugar en específico. Vestía una bata verde de seda y tenía el cabello suelto pero todavía un poco húmedo. Estaba furiosa, pero mostraba seriedad. Y hablaba con sequedad.
Victorique miró a Katara, como pidiendo el favor de hacer hablar más a su nieta. Katara asintió.
—Tophie, ¿qué pasó entonces? Tu abue no se calmará sino lo dices—habló suavemente su amiga, cepillándole el cabello con dulzura.
Toph arrugó la nariz. Era un hábito que tenía cada vez que se enojaba y tenía que dar información que no deseaba dar. Cuando odiaba algo, cuando le disgustaba algo. Y su abuela relajó las facciones de su cara, cuando vio la carita de su nieta. Se sentó y se tomó el tabique de la nariz con los dedos, frustrada.
—Estaba sentada en la fuente, tranquilita, cuando sentí que alguien llegaba y me puse en posición, pero era el idiota de tu hermano que al principio me cayó bien, porque descubrí que me admiraba—pausó e hizo una mueca cuando Katara se disculpó por jalarle el cabello—. Pero me cayó mal cuando de pronto…
Toph pausó, no quería contar la parte del casi beso, así que suspiró y mintió.
—Cuando de pronto el idiota tropieza y me lleva con él en eso, y caímos a la fuente—Toph se cruzó de brazos, aún enojada.
Victorique frunce el ceño de la manera más elegante posible. Katara suelta el cabello de Toph, echando su cabeza hacia atrás y mirándola como ¿hablas enserio?
—Me voy. No quiero hablar más de esto…
—¿Ah, sí? ¿Y no quisieras hablar de mi compromiso? ¿AH?—le exigió Toph, volteándose hacia la voz de su abuela con los brazos cruzados.
Katara se dio una palmada en la frente. Excelente.
Victorique se giró hacia Toph, curiosa: —¿A qué te refieres, Toph?—preguntó, con tranquilidad. Será… ¿Qué los ruidos en la ventilación de la reunión era ella? Oh dios…
Silencio. Toph no quería responder.
—Querida, escucha, sé que no quieres hacerlo, así que no te obligaré. Déjame decirte que la idea no me gustó… Es que es parte de una antigua tradición…
—¿Entonces porqué aceptaste?
—No acepté, dije que lo pensaría.
—¿Porqué lo harías si sabes cómo soy?
—Es que… pensé que te enamorarías de él como me pasó a mí…
Más silencio. Toph se fue calmando poco a poco. Su abuela sólo extrañaba a su esposo, y no quería que ella sufriera en un matrimonio sin amor.
—¿Pero sabes qué? ¡Tú elegirás a tu esposo! Te traeremos pretendientes y podrás elegir el que más te guste según su vibración y… y…
—No me quiero casar.
Victorique suspiró: —Lo sé, querida. Pero aún tengo que buscar la manera de que pruebes que puedes reinar sin esposo, y hasta que lo consiga, por favor; ayúdame a encontrarte por lo menos… un noviecito, amigo… ¿sí?—suplicó, acariciándole el brazo.
Toph sonrió sin ganas. Ayudaría a su abuela. Además, ella era Toph Bei Fong, ¡podía reinar sin nadie a su lado! Y jamás admitiría que… cuando su abue le dio la propuesta de buscar marido… pensó en el príncipe del Agua y en ese lindo beso que hubiera podido pasar…
Uy, no, asco. Quita eso de tu mente, niña.
Toph estaba comiendo helado, mientras miles de vibraciones varoniles súper sexys (según su amiga) pasaban y se iban en fila en frente de ella, con los no de ella.
—¡Oh dios Toph! ¿Por quéeee?
Toph rodó sus ojitos blanquecinos al oír la queja de Katara, cuando vio marchar al último chico.
Después de que su abuela le dijera que eligiera un chico, ella se dedicó a botarlos a todos, eligiendo como marido a su helado de chocolate con maní.
—No me gustó ninguno, abuela, ¿algo más?—habló Toph, con un deje de fastidio en su voz.
¿Cómo no estaría fastidiada? Varios de los chicos le hicieron propuestas de amor (faaaalso amor), cartas (que rompió), flores (que desechó), y negocios y más propuestas. Hasta uno se quejó de que era el más hermoso y no merecía que lo rechazaran (ella lo llamó gay), y ella con un movimiento de muñeca, lo lanzó lejos.
Su abuela se tuvo que tomar dos pastillas seguidas, por el estrés y las ganas de gritarle a su nieta.
—Muy bien, querida—Victorique tosió con elegancia—. Ahora, puedes irte.
—¿Enserio? ¿Puedo irme? ¿Por-
—¡Veeeteee!—la dama volvió a toser con elegancia—. Digo, tuviste mucho ajetreo hoy, puedes irte a descansar.
—Eh-
—¡Ahora!
Sin más, Katara jaló a Toph y se la llevó lejos.
—¿Casarnos tú y yo?—preguntó el príncipe Zuko, después de haber llegado por una convocatoria por la propia princesa y haber escuchado su propuesta.
—Creo que es la única manera—resopló Toph, bajando la cabeza.
Un silencio muy grande se formó en aquel jardín, en donde se habían ubicado el príncipe y ella.
—¿Pero está segura, princesa? A usted la veo como su abuela, usted tiene el poder de rechazar esto, de hacer lo que quiera…
—¿Y tú…? Digo, ¿y usted? Es el príncipe de la Nación del Fuego, yo creo que tiene más poder que yo—afirmó Toph.
Zuko suspiró.
—Mira, Toph—suspiró él, dejando al lado las formalidades—, yo sé que no te quieres casar, y no te obligaré, pero si es lo que deseas, lo haremos. Pero si es lo que tu pueblo desea, tú decide. Sé que tengo mucho poder y eso, pero… me gusta otra chica y aunque no me haga caso, yo quiero hacer lo posible para gustarle. Y sé que suena ridículo, pero…—suspiró de nuevo—. Tú tienes a todo un Reino en la palma de tu mano—le sujetó la mano y abrió su palma. En ese momento Toph notó vibraciones lejanas—, y tienes más poder que todos los Reinos y naciones, Toph. Lo que tú o tu abuela decidan, se debe hacer. Además, ni tú ni yo estamos listos para el matrimonio, aunque tengamos dieciocho años—él rió—. Bueno, soy mayor que tú. Pero escucha, no temas ni te rindas, puedes callar a estos viejos en un solo movimiento de tierra control, y sé que eres la mejor. Así que… ¿qué dices?
Toph le sonrió sincera, cerrando su mano y suspirando lentamente. Tengo el poder, tengo el poder, tengo el…
De pronto Toph sintió las vibraciones lejanas acercándose, y era en multitud. Agudizó su oído y escuchó periodistas. Gruñó y Zuko se alejó un poco, asustado. Toph se levantó y en posición, esperó a los periodistas. Cuando escuchó el rumor que estaban publicando, resopló y los derribó con tierra control, sonriendo.
Zuko rió, un poco nervioso.
Toph se dispuso a descansar un poco en los escalones del castillo, escuchando un poco de música con sus audífonos. Se distrajo al sentir unas vibraciones conocidas y gruñó en protesta, quitándose los audífonos para escuchar mejor las vibraciones.
Sokka sólo se acercó a ella con una sonrisa falsa, cuando en realidad estaba quejándose.
—¿Qué quieres aquí? ¡Es mi castillo, imbécil!—le susurró Toph con enojo.
—Katara me invitó. Dijo que harían una pijamada y que yo podría ser el sirviente…
—¡Vete de aquí! ¡Me tienes harta, maldito acosador!
—Baja la voz, princesa.
Toph se levantó del escalón y bajó furiosa. Sokka creyó sentir un ligero temblor en el suelo.
—¿Qué baje la voz? ¡¿Quieres que baje la voz?! ¡Baja tú ese tono de engreído conmigo! ¡Desde que me empujaste a la fuente, no me dejas en paz!
—Eso no es cierto, esa fue la única vez que nos vimos ¡y yo no te empujé!—se quejó Sokka—. Nos caímos por accidente…
—¡Cállate! ¡Eres un fasti…!
Sokka la jaló por la muñeca y la besó, pegándola a su cuerpo y aprisionándola, para que no huyera. Toph lo comenzó a golpear y forcejeó, pero shit, él besaba muy bien. Se rindió y profundizó el beso pasando los brazos por su cuello, bajando luego por su pecho.
Katara llegaba para llamar a Toph y seguir con la pijamada, pero se detuvo al ver la escena, sonrió, retrocedió y se fue.
Los príncipes necesitaban aire y se separaron, quedando a escasos metros de volver a besarse. Toph estaba en un trance, sonrojada y con las manos en el pecho fuerte de él, pero despertó al darse cuenta de la situación, se separó de él y lo golpeó en el brazo con fuerza. Sokka se quejó.
—¡Te odio!—exclamó Toph, sonrojada. Subió escaleras y no pudo evitar escucharlo a él decir:
—Y yo a ti.
Suspiró, sintiendo un dolor en su pecho. Lo ignoró y se perdió en su habitación.
I scream your name!
It always stays the same.
I scream and shout!
So what I'm gonna do now is
Freak the freak out.
Hey!
(¡Yo grito tu nombre!
Siempre sigue siendo lo mismo.
¡Yo grito y luego callo!
Así que lo que voy a hacer es
Perder el control
¡Hey!)
Al terminar la pijamada Toph se quedó despierta, con la mirada perdida hacia el techo. No dejaba de pensar en la respuesta de Sokka, y le molestaba el dolor en su corazón. A pesar de eso, su abuela la había alegrado con la noticia de que no se casaría, pero aún así, debía hablar con los ancianos que quisieron eso. Y… aún sentía ese dolor.
Se levantó y con cuidado de no despertar ni pisar a nadie, con la guía de sus vibraciones se encaminó (a pesar de estar vestida con su pijama) hacia la reunión de los ancianos, a la que su abuela está asistiendo ahora.
—¿Quedamos en que se casará, sí o no?—preguntó un señor pasado de edad, con una peluca blanca vieja y llena de pelusas. Todos a su alrededor tenían las mismas pelucas (para sentirse más importantes) aunque eran menos viejos—. ¿Quién está a favor de que la princesa se case?
La mitad de los señores alzaron la mano, junto con el Duque de la Nación del Fuego, Azulon. Pero la reina Victorique y sus aliados ni se inmutaron. En eso, se escuchó una pequeña sacudida de la tierra y Toph entró a la sala, en pijama y sorprendiendo a todos.
—¡Yo no me voy a casar, jamás! ¡Y ustedes, ancianos, no me harán cambiar de opinión!—dijo, furiosa, y levantó una roca del suelo, rompiendo la cerámica. Victorique se levantó de su asiento, preocupada.
—¡Toph, cielo, cálmate! ¡Estábamos arreglando eso!—la intentó calmar.
—¡A la mierda todo!
—Princesa, soy el Rey Hakoda de la Tribu Real del Agua, es un placer decirle que no se casará—se presentó un señor moreno, de ojos azules como el zafiro y porte musculosa, reciente barba crecida combinando con su cabello café claro. Hablaba con tranquilidad, intentando convencer a Toph.
—¿Y quién, si se puede saber, certificará eso?—preguntó ella con desconfianza al haber escuchado su apellido, bajando la roca bruscamente y destrozando más de la cerámica.
—Yo, Toph.
¡Esa maldita voz!
Sokka se presentó en la sala, con porte segura y un poco nervioso al ver a su padre en la sala, pues él nunca querrá admitir lo que sentía en frente de su padre y los demás ancianitos, hasta en frente de la reina Victorique.
—Tú—señaló Toph, pues sus vibraciones no ocultaban ni ignoraban los pasos del píncipe—. ¿Cuántas veces te tengo que decir que te alejes?—espetó, con fiereza.
—Quiero pedirte que te calmes, Toph, vengo a ayudarte.
—¿Tú? ¿A mí?
—Sí—admitió—. Pues, a mí también me quieren comprometer con la princesa de la Tierra Kyoshi, y… bueno… no quiero—le susurró, un poco nervioso.
Toph rió irónica. Qué imbécil.
—Padre—Sokka se dirigió hacia su padre, inclinándose ligeramente para saludarlo. El Rey asintió—. Quiero aclarar que estoy del lado de la princesa Toph. Yo tampoco me quiero casar con Suki.
Todos los señores soltaron una exclamación de sorpresa, y el Rey Hakoda formó una delgada línea con su boca, asimilando. Victorique suspiró, ya veo.
—¿Por qué, hijo? ¿No que te gustaba?—preguntó el Rey, ligeramente confundido, pues veía sonrisas en su hijo y la princesa de vez en cuando.
—Nunca me gustó, padre. Es una amiga, y yo pienso que a las amigas, no se les debe obligar a algo que no deben, sea como sea—se volteó hacia Toph, mirándola, tratando de que captara su mensaje.
—Y estás del lado de la princesa Toph… dices… bueno, quizás pueda hacer algo al respecto—el Rey Hakoda se levantó, provocando un mal presentimiento en Sokka y Toph. Victorique descifró algo en la mirada del Rey, y adivinó—. Ustedes dos, ¿se desean casar?
Hubo un silencio tan, pero tan incómodo, que Toph no pudo evitar sonrojarse al máximo, pero se enojó al recordar el "y yo a ti" de odio que Sokka le dijo. Levantó una roca enorme de la cerámica y la levitó con brusquedad hacia el rey Hakoda, deteniendo la roca a un centímetro de su nariz.
—¡Que se case con su noviecita! ¡Si me llega a tocar yo…!
—Si de verdad quiere ser reina, deberá seguir todas las leyes, princesa—retó Hakoda, sonriendo al ver cómo bajaba la roca y se estrellaba contra la pared, dejando un hueco en ella.
—Padre, no me quiero casar… con nadie—suspiró el príncipe.
¡Ódiame, imbécil, ódiame!
—Sólo quiero novia, alguien con quien compartir gustos y un sentimiento especial. No matrimonio, lo cual sólo sería ocuparnos de las Naciones y no vernos casi por estar ocupados en ser reyes—Sokka cerró los ojos—. Lo siento, padre, pero antes de ser Rey, preferiría conocer más chicas, y ver quién me gusta.
—¿Quieres elegir a tu futura esposa?—le preguntó su padre. Toph se frustró.
—¡Quiero acabar esto de una buena vez!—espetó ella.
—Quiero a Toph.
Silencio.
—¿Q-Qué?
—¡Esto es ridículo!—hirvió en furia el Duque Azulon—. ¿Noviazgos? ¿Elegir? ¡No, señor! ¡Estamos hablando del futuro de las naciones, no de un capricho de adolescentes!
—Azulon, pido que se retire, mi hijo y la princesa tienen mucho de qué hablar—lo detuvo Hakoda—. Hasta yo me retiraré. Suerte, hijo mío—le sonrió, levantándose del asiento y haciéndole señales a los demás señores, para que se fueran retirando. En efecto, todos se fueron y Victorique le sonrió a su nieta.
Suerte, le susurró y Toph no pudo sentirse peor.
Sokka suspiró y se sentó en el suelo, invitando a Toph a hacer lo mismo. Ella obedeció.
—T-Tú…—Toph no sabía qué decir.
—Sí, te quiero a ti. No como esposa, sino como novia—sonrió, divertido.
—P-Pero me dijiste que…
—Fue mentira, Toph. Soy de los que siguen la corriente—pausó—, ¿entiendes? "seguir la corriente" jajajajajajajaja… no, ¿verdad?—Toph ni se inmutó—. Lo siento, es un chiste de Tribu Agua…
—Mejor cállate y bésame.
—¿Qué…?
Toph lo tomó de la camisa y lo besó, mientras Sokka la abrazaba y sonreía entre el beso.
Las trompetas, gritos de Katara y la música real se escuchaba en ese momento tan importante para el Reino Tierra.
Se coronaba a la nueva reina, Toph Bei Fong.
Ésta bajaba lentamente de las escaleras, luciendo una sonrisa victoriosa, como si lo que está viviendo ahora fuera una de sus victorias en el Estruendo Tierra.
La reina, Victorique Bei Fong (para no decir su largo nombre), bajaba al compás de su nieta en la escalera de la izquierda, luciendo su elegancia y su corona, la cual pasaría a Toph.
Al bajar las dos, y posicionarse frente a frente con elegancia y simpleza, los guardias levantaron sus armas y otros saludaron a las mujeres con el bastón al suelo. El papa que coronaría a Toph la guió a la silla real, ella se sentó y cuando sintió las vibraciones de Sokka colocándose al lado de su hermana, sonrió. El papa anunció:
—Ahora eres la reina del Reino Tierra, Toph Bei Fong—decía, mientras le colocaba la corona a Toph en la cabeza, ella se levantaba y se le otorgaba el bastón y la esfera de oro.
Sokka le sonrió, zapateando silenciosamente el suelo para saludarla. Ella sonrió.
—Presentando a: Toph Earth Bei Fong, reina del Reino Tierra.
Los guardias saludaron al estilo militar y alzaron armas, para crear un arco y darle la bienvenida a su nueva reina. Toph sonrió agradecida, pues, ya su frustración se convirtió en alivio y felicidad.
Easy come, easy go
Can you hear me?
(Lo que fácil llega, fácil se va
¿me oyes?)
¡Wooooooohhhhhhooooooo! (?!
*Jeep Comander Negro: Es un Jeep súper wow (?) que vi en el libro Hush, Hush, de Becca Fitzpatrick. Ah, investiguen, me da polera escribir más xDDDD
¡Al fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnnnnn! ¡Señoras y señores, al fin lo terminé! Ahora sí, mátenme, porque el siguiente tardará por los menos un poco menos, creo *le lanzan cuchillos y ella los esquiva* jeje.
Dios, ¡demasiado difícil! Y peor porque la película no la pasaban casi xD ¡Espero lo hayan disfrutado! Quise centrarme más en Toph, y el peso que cagaba encima, espero que les gustara este Tokka :3. Se los hice con 18 páginas en Word para que lo vieran como un pago por tardarme tanto :'D (y la inspiración que llegaba… ufffff)
¡Nos leemos y deséenme suerte con el siguiente!
PD: ¿no leyeron mi nuevo fic? No es de ATLA pero… Kill la Kill adhksjahfjdsa *-*
Kisses, Nie :333
