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Capítulo 2
Había cosas a la que tenían que acostumbrarse para sobrevivir
La mayoría de las veces, la estabilidad física y mental dependía de eso, así como la emocional, ya que era definitiva para reaccionar ante las situaciones
Por consecuencia, por ser tan débil como el resto de los seres, tuvo que hacer lo mismo
Y eso abarcaba, sobre todo, soportar aquel circo negro dos veces a la semana, en que su hermano de ojos verde botella era llevado afuera, a los grandes patios de la propiedad y lo sumergían en una tina de agua helada, ahogándolo, enterrándolo hasta la cabeza como si de un delincuente se tratara
Eso sin contar algunas funciones inesperadas, como sus arranques de ira, sus gritos en medio de la noche, esos pequeños detalles que ameritaban inyecciones de metrazol que le provocaba horrendas convulsiones
¿Qué estaban haciendo?
Por más pretextos de ayuda que se empeñaran en decir, lo único que lograban era acentuar con irónico sadismo la realidad que la golpeaba cada día
No podía hacer nada
Sí, no podía hacer más que ver cómo Alasdair se iba convirtiendo poco a poco en alguien que no era él
La vida se lo restregaba en la cara; su propia consciencia también; sus sentidos se mofaban y el resto del mundo la veía con una compasión asquerosa
Suponía que esto era lo que Dios había decidido para sus vidas
Si era así, de verdad era injusto
Tal y como lo era en ese momento, que ni ella, ni él, ni los sujetos que la acompañaban podían hacer algo verdaderamente coherente
No más de lo que los "médicos" del pueblo indicaron
Ya fuera como burla, experimento, o un acto de hipócrita bondad, a nadie le importaba, y eso era lo real, más cuando le comentaba a sus padres cómo habían transcurrido las sesiones, y sólo se comprometían a escuchar para no arruinar el perfecto mundo de status y comodidad en que vivían
Sus hermanos menores, Bryan y Ryan, hasta donde podían expresaban su apoyo a ambos, pero se veía opacado con ese manto de nerviosismo y miedo que los invadía cuando la idea de visitar al mayor se presentaba
No los culpaba, unos chicos de 15 años no debían grabar en su mente circunstancias de ese tipo
Ella misma "no debería", ya que los 18 años era la edad para "vivir" y "conocer las maravillas del mundo", pero de igual modo Alasdair, que a sus 20 años debía estar viajando, estudiando y llevando las riendas de la familia
En su lugar, estaba encerrando y sufriendo métodos bárbaros de curación
A nadie le importaba... pero a ella sí
Y por eso debía cargar con la existencia de los dos
Si este era el plan de Dios, era muy injusto
...
Miró, como tantas veces, la manera en que su hermano se resistía a ser sujetado y a ser jactado de "loco", una palabra que no paraba de escucharse de los labios de los hombres que se encargaban del "tratamiento"; se movía, retorcía, saltaba y empujaba, siempre ocasionando problemas para ser sometido; miraba a todos lados, decía cosas que nadie entendía, gritaba, su rostro se deformaba y optaba una posición amenazante, una que parecía vigilar sus costados y prepararse para derribar a quien se acercara
Como en tantas veces, un par de hombres no fueron suficientes, sino que se requirieron otros cuatro, enfrentándose a los ataques agresivos, pero increíblemente precisos que el enfermo ejecutaba
Un demente no podría tener tal tacto, lo sabía
Y lo único que podía hacer, era mirar
Mirar cómo varios golpes eran requeridos para atontarlo lo suficiente y sujetarlo, llevándolo afuera con rapidez; escuchar cómo maldecía y pedía ayuda de alguien que no existía; observar las heridas que en el transcurso de la noche se hizo, y cómo su gesto se atrofiaba por el color carmín que adornaba su boca
Eso, todo eso era cargar con la existencia de los dos
No era justo
...
...
A inicios del bosque rocoso que incluía su propiedad, algunas de las más fieles sirvientas habían preparado la tina que recibiría la ira de Alasdair
Enseguida que los vislumbraron vio cómo huyeron, dejándole a la mano lo que necesitaría, como toallas, o ciertas piezas de baño
Era como si todo mundo supiera que ella era la única que podía soportar eso
... tenían razón, porque dentro de los ideales que nunca se percibirían, tenía el de la lealtad
No abandonaría al pelirrojo en aquellas circunstancias
Y eso pesaba
...
Cuando llegaron al sitio requerido, con sólo ver la bañera, el mayor volvió a luchar con una fuerza admirable... pero hasta los más arrebatados intentos tenían límites, y el de él fueron los hombres que lo inmovilizaron con la ayuda de su propia ropa, que fue quitada con la habilidad digna de un verdugo
Sabía que hasta un criminal inspiraría mayor compasión, así que no pudo más que observar ese desinterés en las pupilas del resto, distinguiendo esa repugnacia por alguien como su hermano
Solía ser que, a personas que no les importaba, atendieran a sujetos grandemente queridos
Alasdair lo era, al menos por ella, y eso era suficiente
Por eso no apartó la vista en ningún momento, viendo cómo el agua helada le pegaba como cuchillas afiladas y deformaba sus facciones con bizarra agresión; escuchó su grito de dolor, los que le siguieron mientras se acostumbraba, las frases que soltaba sin terminar, el temblar de sus huesos y sus dientes castañeando
Incluso podría decirse que sintió la exacta falta de energía cuando desplomó la espalda en el frío metal, corriendo inconscientemente el cuerpo más adentro de la tina para terminar de ahogarse al fin
Si moría, a nadie le interesaría
Dio la orden de que lo sacaran, y con una pérfecta apatía, fue obedecida
Lo jalaron y pusieron de pie con toda la falta de tacto que existiera
Con toda la delicadeza que existiera, lo envolvió en una suave toalla color marfil, atreyendo el cuerpo helado al suyo, en un primer intento de darle calor
Inmediatamente lo encaminó a casa, rechanzando la insistencia de sus empleados en que no fuera sola y sus argumentos de que existía el peligro de que se pusiera agresivo, como en tantas ocasiones anteriores
No deshechaba la idea, pero no tenía la convicción para aceptar ahora
No cuando todo era ejecutado con la más descarada hipocrecía de la tierra... es decir, ¿se preocupaban por ella, pero por él no? Tales seres no merecían dar sugerencias de protección y cuidado
No quería escucharlas
...
Fue así como llegaron a la enorme morada, en que rápidamente subieron las escaleras y volvieron al cuarto
Lo acostó en la cama y lo cubrió con varias mantas en lo que traían algunas compresas calientes que pidió desde que salieron, junto con un té que ella misma preparaba; no perdió tiempo para atender la herida de su muñeca, que para su alivio, no había sido tan profunda
Él se dejó guiar con una apacibilidad que no recordaba en algún tiempo, despertando la cuestión de si estaba consciente
Y eso la angustió
No podía hablarse de su hermano si no había retos, quejas, comentarios sarcásticos de por medio... y a comparación de sus ataques de ira, que sólo conseguían ponerla alerta, verlo sosegado le impulsaba el débil instinto de abrazarlo y ponerse a llorar, como cuando era niña
Y si eso pasaba, no habría un hermano mayor que la reconfortara y prometiera pelear contra los monstruos para protegerla
No podía prometerle lo mismo, sobre todo cuando incluía aquellas inyecciones que le provocaban una calma forzada
Aunque carcomía verlo así, parecía lo mejor
No quería creer que el mundo funcionara así
...
Pocos minutos después se oyeron toques de la puerta. Acudió de prisa y tomó con diligencia la bandeja que una joven sirvienta le trajo
Cerró y dejó las cosas sobre un buró
Se apresuró en preparar la bebida
Si no podía hacer nada con el tratamiento, al menos haría lo posible para confortarlo después
-Alasdair - llamó previamente antes de acercarle la taza - ¿Quieres un poco de té?
-No
-Por favor
-No
-Te ayudará
-Dije que no
Estaba enfermo, no lo negaba... pero distinguir ese modo en que retenía su ira cuando le hablaba, era señal de que sobrevivía un poco su antiguo ser, ¿verdad? Un lunático no escatimaría en sus arranques
Ese tipo de detalles, dolorosos en su totalidad, le hacían pensar que no todo estaba definido
-Lo necesitas
-¡No es cierto!
-No actúes como si fueras un niño
-Tú no me das órdenes - se tapó los ojos con el antebrazo -Estoy bien, estoy bien, estoy bien...
-Pero...
-¡Demonios, ya te dije que estoy bien! Si no quieres creerlo, ¡es tu problema! ¡Deberías largarte como todo el mundo lo ha hecho!
Y siguió repitiendo la frase...
No sabía si para ella, para él, o para las voces que "se escuchaban" en la habitación
...
...
¿Cuánto tiempo había pasado desde que comenzó aquella sátira? ¿Meses, años? No podía recordar, pero si no hacía alusión a los días, tal vez sí al estado del pelirrojo, que se degraba y caía a una velocidad sorprendente
Quedaba ya muy poco del vigorizante cinismo de su hermano mayor...
-Sí, maldición, ya te dije que estoy bien... -empezó a hablar, quitándo su extremidad y viendo el techo - ¿Crees que me gusta estar en todo esto? Yo no soy el problema... no, no, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir? ¡Como te gustar estar jodiendo con eso, maldita sea!
¿Qué estaría oyendo que lo alteraba tanto, y al mismo tiempo lo calmaba?
-Oh, sí, gran consuelo que me das, ¿podrías irte a la mierda y dejar de molestar? - chistó - Oh, claro, claro, mira la cara de estúpido feliz que tengo, ¿quieres que sonría más, o así está bien? -le dirigió una mirada, como si le pidiera un comentario -No, no parece que no le doy esa impresión - volvió otra vez las orbes - Puta, si te llego a encontrar, juro que te romperé la cabeza... ah, que considerado, ¿ahora me ayudas? Mira, ¡qué bien me siento! Ya puedes ir a joder a la puta que te parió, ¿contento? - suspiró -Al menos me darías un descanso... ¡NO, NO DESCANSO EN ESTA HABITACIÓN! Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio -le miró otra vez - Gwyneth, ¿crees que me gusta estar aquí? - antes de que abriera la boca, le habló a "la nada" - ¡Ya lo ves! ¡No se necesita ser un genio para notar el sarcamo! Púdrete, tú y todo el mundo de mierda...
Calló de pronto
...
...
Y pasó los minutos en un estado catatónico, quieto, soltando el cuerpo de golpe y apenas respirando...
...
...
-Estoy bien - dijo de nuevo - No soy un maldito inválido al que se le debe hacer todo, ¡puedo caminar, por Dios! Puedo derribar esta casa si tan sólo quisiera... ¡YA, CARAJO! ¡¿ME VES CON UNA PUTA SONRISA, O QUÉ?
... Se acomodó de lado, mirando a la pared...
...
...
Respiraba como si estuviese dormido... pero enseguida se volteó, parpadeando varias veces
Movió un poco el labio en una gesto divertido, casual, como hacía antes de que todo esto empezara
-Si te veo desde tan temprano aquí, voy a comenzar a pensar cosas - se estiró, pareciendo que acababa de despertar de una buena noche de descanso - Ya sé que no puedes vivir sin mí, pero necesito mi espacio, ¿qué van a decir las chismosas sirvientas si te ven saliendo de mi cuarto a estas horas? - sonrió mostrando los dientes con picardía - Bueno, aunque a mí no me importaría~
Suspiró
Estas idas y vueltas la estaba enloqueciendo
-¿Gwyneth?
-Nada -se levantó - ¿Qué te parece si mando a alguien a que suba tu desayuno?
-¿En la cama? - se revolvió el cabello - Debí hacer algo muy bueno como para que los viejos lo permitan -se estiró de nuevo -Ok, bien por mí
-¿Qué se te antoja?
-Nah, pídeselo a Margareth, ella sabe
-Está bien
Caminó a la puerta
No aguantaba esa fachada momentánea
-Gwyneth
-¿Hm?
-¿No se te olvida algo?
Miró cómo se señalaba la mejilla con un descaro divertido
¿Cuántas veces se repitiría eso?
Se acercó, y bajando el rostro lo suficiente, depositó un sencillo beso de "Buenos días"
-Buena chica~
Le daba esperanza, pero se la quitaba con innsana crueldad cuando recaía
...
Salió del lugar con ensayada calma y bajó al comedor, donde la familia se reunía sin falta para desayunar
Esto no podía seguir así, ni por él, ni por ella
¿Qué podía hacer?
