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Capítulo 4


Muchas personas no lo notarían, pero algo que siempre pasaba, era que alguien quedaba fuera del elenco de la sátira

Por una parte, significaba un grandioso alivio

Por otra, la calma venía a transformarse en frustración

A final de cuentas, lo único que contaba era que no podía intervenirse, condenándose no sólo a mirar, sino desde afuera, lejos de la carpa de grises colores y brillos opacos, en una banca alta donde leves movimientos distinguían sus pupilas

Los gemelos de la familia Llywelyn venían a representar dicho papel

En el asiento alto, lejano, comparado al que las equilibristas usaban en sus actos, se encontraban suspendidos en un sitio del que no podían bajar, apenas respirando para mantenerse y no caer de cara al suelo, mirando y mirando las nubes de tormenta que se acumulaban y luchaban por quitarles la vista sobre el teatro montado a kilómetros

Ni siquiera gritando o animando lograban hacerse un lugar, mucho menos ser notados por los protagonistas y hacerles saber que había público que se moría por dar consejos para convertir todo en algo colorido y hermoso

Le gritaban a la nada en medio de las nubes

Y sólo podían hablarse entre ellos, observarse entre ellos y esas emociones atoradas en la garganta por no poder bajar

Pero en cierto modo lo entendían

Parecía algún tipo de castigo que se ganaron con ahínco, ya que de niños se alejaron de su hermano mayor debido al miedo y a la ignorancia... sí, claro, ¿y ahora, años después, querían regresar para apoyarlo puesto que la luz de la razón les provocó una sincera preocupación?

Si la inocente juventud era un factor que provocaba pecados, entonces se arreglaría si Dios hiciera a todos adultos

No sabían si toda la familia representaba uno de sus experimentos fallidos

...

...

Sin embargo, estar a esa distancia les permitía llevar un registro

Solían decir que mirar las cosas demasiado cerca evitaba tener una perspectiva más general

No sabían si era verdad, pero en su caso, al menos podían ver cómo varios elementos se desarrollaban alrededor del sujeto principal y la manera en que afectaba recíprocamente, como una reacción en cadena

Llamaron a la bitácora "El cesto de manzanas"

El cesto era la mansión; las manzanas, ellos

Alasdair era la que se estaba pudriendo, pero elementos aceleraban la reacción, como las moscas que rondaban y depositaban sus huevecillos

Los médicos y sus tratamientos era, respectivamente, las moscas y los huevecillos

Lamentablemente no se trataba de un fenónemo aislado, sino que tanto la descomposición de uno, como las amenazas de los otros, afectaban al resto

Todos se estaban pudriendo

El estado del pelirrojo afectaba, primero que nada, a Gwyneth

A su seria, fría y devota hermana mayor

Muchas señales delataban el suceso, por ejemplo, su estado físico:

Gracias sus habilidades para escabullirse, lograron ver al de ojos verde botella días anteriores: tenía unas ojeras bastante marcadas, piel pálida verdosa, y sus orbes cansadas, pero que no detenían el constante movimiento vigilante; era mucho más delgado de lo que podían recordar, y por el color de tez, fueron más notables los rasguños en su rostro, sus orejas, el cuello, los hombros, el pecho, las piernas y los brazos, donde líneas frescas de carmín apenas se recuperaban; el cabello desordenado, las manos siempre detenidas en un mismo gesto, su mirada aterrada y los labios deformados en algún gesto que no le conocían, indicaban que no se sentía seguro y vivía un estado constante de temor

La habitación tampoco ayudaba mucho: a pesar de conservar muchos muebles y varias cosas intactas, el desorden general daba la impresión de que era un laberinto donde salían esas voces que tanto juraba escuchar; la cama desarreglada y el papel tapiz rasgado en lugares cercanos, arrojaba que ese cuarto se convirtió en uno de sanatorio con menos personas y más objetos costosos

En proporción, la rubia reflejaba lo mismo, aunque con mayor discreción y cordura: las ojeras eran igual de profundas, empero, eran escondidas tras un ligero maquijalle que resaltaba lo hermoso de sus facciones; siempre había sido delgada, con el corset más, aunque su falta de apetito le valía una debilidad preocupante e irónicamente atrayente; no era de las que expresaban su angustia con golpes a sí misma, pero eran notables varios puntos rojos en sus manos, señal de que se pinchaba con las agujas de bordar o con las plumas para escribir debido al descuido; dejar sus rubios cabellos sueltos era cosa del pasado, y ahora se lo recogía en un moño francés muy sobrio, acompañada por vestidos de colores demasiado oscuros para su edad; no había algún cambio notable en su mirada, pero parecía estar siempre alerta

Ya ni siquiera leía con fascinación los libros con leyendas de dragones, sino que permanecía atenta, prestando atención a los sonidos que Alasdair emitía en las jornadas

Su recámara, en proyección, seguía ordenado y bien iluminado... sin embargo, se llenaba de polvo, de un ambiente gris, aburrido, muerto...

Se estaba pudriendo igual que él

...

Otro suceso, era el que se presentaba cuando médicos venían a verlo, y eso incluían los tratamientos

El paciente entraba en un completo estado de histeria gritando cosas, maldiciendo otras, removiéndose en la cama al grado de que debían atarlo... a veces se salía tanto de sí, que le inyectaban alguna porquería que lo hacía temblar agresivamente y lo desplomaba al final de golpe, como si estuviese muerto

Ocasiones, si estaba lo suficientemente dispuesto, contestaba las preguntas que le hacían, desviándose de las oraciones por "responder" a voces invisibles y siempre terminar con afirmar "No estoy loco"

Y claro, los días del tratamiento luchaba con impecable fuerza y maquinación, despertando el frío desprecio y la ira de golpear en aquellos que afirmaban ayudarlo. Al terminar, lo dejaban tirado sin ningún tipo de consideración

Ni siquiera un perro sería tratado así

La chica lo sabía, porque al final, al igual que él, no podía hacer nada ni convencer a nadie de que eso no era lo adecuado, optando más por callar y seguir con fervor el cuerpo del más grande, intentando confortarlo luego de los duros tratos

Y sólo quedaba la impresión de que ambos parecían recibir los daños por igual, ya que los impregnaban con la misma frialdad, crueldad y desconsideración posible

Se estaba pudriendo igual que él

...

Podrían seguir y seguir los ejemplos... pero un efecto que estaba trayendo también, era la posición:

Alasdair estaba en el fondo deformándose y apestando, aplastado por el resto para que, a vista de l público, las demás frutas lucieran apetecibles

Estaba cargando con el peso de todos... aunque no lo hacía solo, ya que Gwyneth intentaba bajar y hacerle compañía

Como consecuencia, siendo que su hermano reducía su tamaño por la paranoia, le dejaba la carga a su acompañante

No solamente se descomponía y trataba con las mismas moscas, sino que el resto, sin querer, hacía que aguantara la ignoracia

En ese estado, ¿cómo no esperaban que pronto los primeros huevecillos brotaran de ella?

-Gwyni... ¿está todo bien?

-¿Podemos pasar?

-¿Eh?

Estaban siendo muy egoístas en dejar que las cosas se desarrollaran así, ¿pero qué podían hacer cuando no se les permitía bajar de aquel asiento entre las nubes de tormenta?

Tal vez tirarse, aunque murieran por el impacto

Por eso, como una ocasión especial, se armaron de valor y caminaron al cuarto del pelirrojo, quien estaría dormido debido a varias dosis que le habían dado para "conciliar el sueño". Como era de esperarse, la de ojos azules se hallaba ahí, por lo que no tendrían demasiado que arriesgar

Quizá ese era el error

Abrieron despacio la puerta, lo suficiente para asomar primero sus cabezas

Tal acción era infantil, pero les alegró que eso, junto con su presencia, provocara que la rubia sonriera muy ligeramente

-¿Es terreno seguro? Nunca se sabe

-No quiero que me lancen un zapato otra vez

-Adelante - el comentario anterior era evocado a ese tiempo en que él estaba bien y, en efecto, lo recibió con una bota en la cara por entrar sin permiso - Está dormido

La rendija se hizo más grande, y finalmente entraron, cerrando con el mismo cuidado

Estaba sentada en una silla cerca de la orilla izquierda de la cama, y a pesar de eso, tenía suficiente vista de la entrada, así que fue más o menos lo primero que vieron en el interior

Lo segundo fue al enfermo, que soñaba plácidamente... o forzadamente, según su punto

Llegaron hasta ella y se colocaron a sus lados, teniendo de frente al mayor

-¿Cómo está?

-Peor

Cierto: los gritos que escucharon antes fueron especialmente atemorizantes

-¿Y tú?

Su silencio se acompañó de una sonrisa cansada

No la culpaban que lo estuviera

-¿Qué dice el médico?

-¿Ya saben lo que tiene?

-No, insisten en que es algún tipo de demencia precoz

-¿Para un tipo de 20 años?

-Sí, claaaro~, y yo soy la Reina Isabel con un trasero perfecto

-Yo quiero ser Watson y tener un perro al que puedar drogar cuando quiera

No, el ambiente no estaba para hacer bromas... pero era el único recurso que tenían para intentar hacerla sentir "normal" en medio de ese circo y de ese tosco cesto de manzanas

-Y... ¿cómo se portó?

-¿Sufrió algún cambio?

-Para mal

...

...

-Yo... no puedo evitar pensar que hay algo de nuestro viejo hermano en él - bajó la mirada - Ocurren momentos que... parece atrapado

En momentos como este, agradecían egoístamente estar tan lejos del escenario, porque así no podían compartir una tristeza tan palpable

Por lo mismo, no estaban comprometidos a decir algo que la confortara

La familia era un experimento fallido de la divinidad

-Gwyneth, sabes que no...

-Sí

-Pero no deberías...

-También lo sé... -suspiró - Esto sólo es un circo

...

Y sólo pudieron abrazarla al mismo tiempo

No podían decirle que no eran capaces de ayudarla

-¿Sabes? Tenemos un rato libre antes de que papá nos obligue a estudiar

-Así que si no te molesta, ¿crees que podríamos...?

-De acuerdo - correspondió su gesto al acariciarles las manos - Pónganse cómodos

Se sentaron en la alfombra, recargando la cabeza en la suave tela de su vestido con olor a narcisos, lluvia y jazmín

Si no podían evitar que se pudriera, al menos no tendrían que mirar tan de cerca el escenario

Que egoísta

Todos eran un error