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Capítulo 5
Las tardes en los campos de Cilmeri eran preciosas
Se trataba de un pequeño pueblo en el condado de Powys, Gales, con un terreno difícil, accidentado y mayormente rocoso, al grado de que transportarse a otras zonas eran complicado si no se conocían los caminos
Colindaban con Inglaterra, siendo que una estación de ferrocarril estaba a pocas horas de distancia... y a veces, solían recibirse visitas de algunos curiosos de todo Reino Unido, ya se que decía que la localidad estaba cerca del lugar en que el último príncipe de Gales, Llywelyn ap Fruffydd, murió en una escaramuza con soldados al servicio de Eduardo I de Inglaterra
Sus amistades y conocidos creían que su apellido venía directamente del heredero legítimo del país, y a pesar de que su propio padre desmitió tal rumor -o más bien, admitía no saberlo -, no faltaban personas que se dejaban llevar e intentaban adularlos. Gracias a eso, tenían conexiones dentro y fuera del condado, mencionando también que personas de importancia en Londres eran amigos de la familia
No era por quitarle crédito a su progenitor, quien desde que heredó la fortuna llevó con brillantez cada propiedad o propuesta referente al comercio, empero, tenían una mayor responsabilidad puesto que el apellido era el que retumbaba en las mentes
Naturalmente, era comprensible que se vieran involucrados en invitaciones a bailes, negocios, o a visitar grandes propiedades en Belfast, Dublín, Edimburgo, Cardiff... pero nada se comparaba a cuando podía ver el campo, así, sin más, con sus grandes extesiones de césped y árboles en la lejanía, abriendo su imaginación con el pequeño bosque en el se escondían las hadas, unicornios, duendes de los cuentos de su madre... y en las montañas a distancia, su padre aseguraba que vivían todavía algunos dragones
Nada podía ser mejor que mirar aquel enorme campo dentro de las propiedades familiares para rememorar cosas hermosas y añorar otras de real fantasía
Nada podía ser peor que mirar aquel enorme campo dentro de las propiedades familiares para rememorar cosas que ya no existían y añorar las que se fueron
A esas alturas, no sabía si lo hacía por inercia, masoquismo o coraje, ya que no había momento en esa vista en que no sintiera el peso de la vida caerle encima
Se le quedaban emociones encontradas que la obligaban a renovar sus energías
Buenas o malas era lo que evitaba cuestionarse
...
Todos, cuando eran pequeños, siempre insistieron en ir al bosque para hacerse amigos de las criaturas fantásticas que todavía vivían ahí, motivados por las bellas historias que su cariñosa madre les narraba antes de dormir, o por los dibujos de ellos que su talentoso padre les regalaba y colgaba en sus paredes
Por fin, luego de mucho rogar, la familia entera partió hacia allá, apenas conteniendo la emoción de descubrir nuevos seres, sobre todo por ir solos, sin sirvientes o mayordomos que les retuvieran cuando ni sus padres lo hacían
Alasdair, con sus 13 años, era un chico fuerte, vigorozo, intrépido que inmediatamente se colocó como el líder de la expedición
Autorizados por los mayores, que se quedaron en un claro acomodando algunas cosas para merendar, caminaron hacia el oeste guiados por una "brújula mágica" -fabricada por los gemelos- y que los llevarían a un paraje habitado por duendes
A pesar de que siguió con estusiasmo el viaje, lo que realmente quería era ver a un dragón, y eso no pasaría si no iban a las montañas, destino al que no la llevarían por razones obvias
Parecía que tendría que conformarse con los dibujos y cuentos que su padre le narraba
-¿Qué te sucede? -preguntó el pelirrojo mientras le regalaba una brusca caricia en la cabeza -No te ves muy animada
-Lo estoy
-Bueno, sí, pero no precisamente por "esto" -respondió con obviedad - Los duendes son los únicos que podemos buscar por ahora - ambos miraban como los más pequeños buscaban en las raíces de los árboles y entre los tréboles silvestres - Odio decirlo, pero no es posible ir por un dragón
-Lo sé -suspiró con resignación - Aunque papá quisiera llevarme, mamá no me dejará por ser una niña
-¡Que tontería! Es decir, no eres una inútil que no puede aguantar una caída, o que no puedas esconderte si caen bolas de fuego
-Cierto
-¡No necesitamos a mamá ni a papá!
-¿Ah, no?
-Te llevaré por uno cuando seamos grandes
...
-¿De verdad?
-¡Sí! Será uno de color rojo, con una personalidad complicada y que cambie de tamaño cuando lo necesites - sonrió con seguridad, como sólo él sabía hacerlo - Cuando crezcamos, nos escaparemos una noche, te harás su amiga, y regresaremos en la madrugada como si nada hubiese pasado~
-Lo dices tan confiado
-¡Obvio! - levantó el rostro con cinismo - Así que deja esa cara de antipática - le regaló una nueva caricia, pero más amable - Espera unos años y tendrás a tu dragón, lo prometo
Creyó en él porque siempre cumplía lo que decía, pero más que nada, porque le inspiraba una confianza que, para entonces, ya dudaba que se tratara de una normal
No podía darle un nombre, o saber qué era... para su infantil mente de 11 años, las cosas complicadas e invisibles resultaban ajenas, por eso hizo lo más coherente: dejarse llevar
Fue así como los juegos, las frases secretas, sus conversaciones y sueños compartidos representaron la perfecta incomprensión que la vida le dio
Sí, no entendía, sin embargo, no importaba cuando se sentía tan segura, comprendida y feliz
Resultaba irónico dado el carácter diametralmente opuesto que tenían: a vista de muchos, su relación de hermandad no podía funcionar, incluso en la de sus propios padres, que a pesar de no separarlos, procuraban que tuvieran actividades diferentes donde no hubiese una competencia explícita
No la hubo nunca, porque para seres como ellos, encontrar un digno rival requería inclinar la cabeza con respeto y mantenerse alerta: no para combatir o defenderse, sino para aprender y unirse cuando conviniera
El resultado fue que Alasdair se erigió como el carismático líder, y ella como la consejera endemoniadamente razonable
De ahí que surgieran planes para el futuro: no se casarían, permanecerían juntos, y tomando un poco de dinero, se irían a vagar por el mundo en busca de criaturas fantásticas; si llegaba el inevitable caso de contraer matrimonio, sus hijos jugarían juntos en las praderas y formarían algún tipo de sociedad secreta en que resolverían misterios; si a él lo mandaban a estudiar lejos, regresaría por ella y le mostraría todas las maravillas de los países; si ella se casaba antes, como regalo de bodas le traería un dragón de Rumania; quizá Bryan y Ryan los acompañarían en sus aventuras, pero sólo como cebo para alguna criatura a la que le gustara comer molestos hermanos menores -eso fue idea del grande, por favor-, o como adivinadores
Las charlas igualmente parecían interminables: la forma de las nubes, los colores de las flores, las guerras de libros e insignificantes manzanas representaban horas de debate aunque no era muy dada a hablar y el contrario se exasperaba con facilidad
Todo tomó un rumbo encantador... al grado de que el enigma de su infantil vida se torció y derivó en algo perturbador... claro, primero no lo creía, es decir, era totalmente natural querer a su hermano, admirarlo -a su manera-, tomarlo como un modelo y sentir que en su compañía ningún monstruo entraría en su habitación sin recibir una paliza...
Era natural querer permanecer junto a la persona que la comprendía
...
Pero ya no lo fue tanto cuando deseó cosas diferentes de él
El cambio vino con su adolescencia: a los 15 años, no podía mirarlo sin camisa puesto que le resultaba vergonzoso delatarse, ¿de qué? Que ya pensaba diferente de su pícaro carácter y físico envidiable
Resultaba humillante... y fue precisamente eso lo que le hizo darse cuenta de que el misterio ya estaba tomando forma
A sus 16, lo confirmó al sentir cómo se estremecía por la forma en que, en medio de un baile elegante, la invitó a bailar y osó besarle la mano con galantería para lucirse con las chiquillas que no le quitaban la mirada de encima
Aquello era amor
Y en el instante que le concedió tal nombre, en tal instante se lo guardó
No iba a enlistar las razones por las que no podía comentar el asunto
Lo selló, cosa que no significó borrarlo
No podía
...
...
Desafortunadamente, fue en ese mismo tiempo en que los cambios en su personalidad se notaron
Desde niño gustaba de pasar horas en soledad y encerrarse en su habitación hasta el anuncio de la cena, pero comenzó a hacerlo más seguido, a enojarse si alguien le preguntaba un por qué, o si le ofrecía otro plan de entretenimiento; hubo semanas en que permanecía enclaustrado, negándose a bajar al comedor o recibir a alguna sirvienta que le llevara la merienda; si escuchaba pasos o toques en su puerta, insultaba de forma desproporcionada
Vinieron los arranques de ira: el mínimo error en sus propias labores, en las de los demás, estallaba en groserías, palabras venenosas y pensamientos hirientes; se desesperaba con mucha facilidad, caminaba por todo el lugar sin parar, maldecía al aire y emitía una aura amenazante cuando clavaba los ojos; si alguno intentaba tranquilizarlo, no se hacían esperar los desprecios y las malas oraciones... incluso la llegó a lastimar con comentarios que no venían al caso
Conllevado a eso, la violencia física no quedó atrás: no tenía consciencia al lastimar a una sirvienta, a un mayordomo, e intentarlo con ellos, que por instinto intentaban defenderse y se alejaban
Lo que pasaba casi siempre después, era que, de pronto, se quedaba estático, mirando a ningún punto en particular; no decía nada, no balbuceaba o daba señales de querer una conversación... sólo se quedaba así, "perdido"
Si ya era preocupante, lo fue más cuando amanecía y lo observaban con rasguños frescos y moretones en su cuello, mejillas y manos, o que se quejaba de dolores en el cuerpo; afirmaba que no tenía idea de qué lo ocasionaba, que no había hecho nada, que "sólo se dormía, como siempre"
Vino a ser un duro golpe una tarde en que toda la familia estaba reunida en la sala ejerciendo sus actividades favoritas -leer, bordar, dibujar y escribir- , y que en frente de su cara, con una naturalidad impresionante, su hermano se empezó a morder los dedos sin parar, hasta sacarse sangre y pintarse los labios de carmín
Quedaron en silencio... y con una auténtica sorpresa, preguntó por qué demonios le veían así
Su padre fue el que tuvo el tacto -y el valor- de cuestionarle...
Se miró con normalidad, respondiendo que no estaba haciendo nada; el más grande enfrió su tono e interrogó de nuevo, siendo que le respondió con las frases que vendría a cambiar el mundo concebido
-No lo hago a propósito, es que quiero que se callen
-Pero estamos en silencio
-¡No ustedes! Si no esas voces que no dejan de parlotear, ¿no las escuchan?
No, no las escuchaban
...
En menos de dos semanas, su condición empeoró y tuvo que ser encerrado en su pieza, aislado de su familia y amigos, condenándolo a ser visitado por los médicos, ser la comidilla de sus experimentos y someterse a bárbaros tratamientos
...
Desde que supo que se enamoró de él, sólo pasó medio año para la deformación del ser querido; ahora debía atender a alguien que tenía su misma apariencia, pero con un carácter desconocido, impredecible y agresivo
Ya no era Alasdair, el joven hermoso, valiente y fuerte que le arrancó suspiros dignos de una niña ilusionada...
... qué bueno que nunca le profesó su devoción de manera verbal
Hubiese sido más doloroso...
...
...
Y como todos los días, justo como en ese momento, tuvo ganas de llorar a pesar de saber que no vendría a consolarla, o a llamarla tonta por temerle a los monstruos
Sólo le temía a uno, a él, pero cariño, tristeza e impotencia se mezclaba con ese terror, haciéndola incapaz de abandonarlo
Se estaba volviendo loca
...
Y quizá hubiese derramado lágrimas de no ser por su sentido de alerta, que le hizo escuchar muchos ruidos, voces histéricas y golpes provenientes de la casa
Sin perder tiempo, se levantó de la fría piedra y echó a correr sujetando la falda de su vestido, sintiendo el pasto mojado bajo los tacones de sus botas, junto con ese aire helado del viento vespertino
Juraría que le cortaba las mejillas a medida que avanzaba
...
Entró al lugar, esquivó a las sirvientas que intentaba detenerla y subió las escaleras, corriendo a la habitación donde seguramente se llevaba a cabo la lucha
No se equivocó: apenas llegó, visualizó a cuatro de sus más fuertes trabajadores sujetar con esfuerzo al pelirrojo y comenzar a atarlo a su cama con unas correas de cuero especialmente diseñadas, pero eso no fue impedimento para que removiera como un animal embravecido y gritara de pura rabia
Hubiese sido una escena "cotidiana", de no ser por su rostro...
...
... dibujaba una mueca... retorcida en furia, en desesperación, frustrada y... demente, aunque carente de un motivo, como si sólo quisiera ver arder el mundo...
Al toparse con su mirada verde botella, distinguió que incluso a ella quería verla arder
La odiaba
...
Solamente... se quedó quieta, sin más ni más, apenas siendo consciente de la manera en que le administraban el metrazol, las agresivas convulsiones, la forma en que se arqueó su espalda, el sonido de los dientes temblando, y el silencio sepulcral luego de que se quedó quieto de golpe, como muerto
Se preguntaba si no lo estaba desde hacía tiempo
-¡Señorita, no debería estar aquí! -dijo de repente una voz que no reconoció del todo- Por favor, baje con los señores
-¿Qué sucedió?
-A-Ah... es que... bueno, se escucharon muchos golpes, y cuando subimos a revisar, el joven Alasdair golpeaba su cabeza contra la pared sin parar...y-ya hasta sangraba... y recibimos la orden de contenerlo
"La orden"
...
...
Giró en su lugar y bajó, no para reunirse con la familia, sino para llegar al despacho de su padre
...
Una vez ahí, sacó de un cajón del escritorio principal una agenda de cuero negro. La abrió, revisó varias notas, y cogiendo un papel, copió algunos datos que necesitaba
Guardó todo, salió y subió a su propia recámara
Debía escribir algunas cartas
Un par de días después, abandonó su hogar alrededor de las 6:30 am. en compañía de una maleta
Llevaba cambios de ropa, algunos documentos que la identificaran y dinero, mucho dinero, indispensable para su viaje y el objetivo de él
Buscar a alguien que pudiera ayudar a su hermano
Era cierto que no conocía a médicos especialistas en la materia, ni contaba con el apoyo de los grandes contactos de su padre - claramente porque no sabía de su escape-; no tenía intenciones de degradar a la familia, ni humillarse ella misma, pero... simplemente ya no podía quedarse a mirar
Y por eso se iba a Londres a intentar lo que muchos le decían que era inútil
Quizá lo era, no lo negaba...
...
Llegó al establo y preparó con prisa a su caballo predilecto, Rhyfel, quien se mantuvo muy callado y permanecía manso para no perder tiempo
Era un animal de color blanco grisáceo de tamaño mediano, largas patas resistentes, y ojos negros con luces verdes
Quizá no era muy fuerte, pero sí veloz, y eso era lo que necesitaba
Amarró su equipaje, puso la silla y montó, saliendo disparados hacia el campo y saltando sin problema la barda que limitaba la propiedad
Ir al pueblo levantaría sospechas, además de que era una vuelta innecesaria hacia el camino que llevaba a los límites del terreno, así que tomó una ruta hacia las montañas para cortar; era peligroso, pero confiaba en la habilidad de Rhyfel y en la propia
Si lo pasaban con éxito, en menos en una hora estarían cruzando Powys, y en otra media, llegaría a la estación de tren de Builth Wells, justo a tiempo para abordar el tren...
Apretó contra sí el boleto cuidadosamente guardado en su pecho que sus hermanos menores le dieron el día anterior
Recordar sus muecas de complicidad y aliento, junto con esas sonrisas de apoyo, la hacían sentir que estaban con ella, bendiciendo la misión que se encomendó
Eso la alegró a pesar de existir la posibilidad de que todo fracasara
...
Pero atendiendo otro aspecto, ya estaba asegurada su estancia en la capital: le escribió a Françoise Bonnefoy, una vieja amiga de la infancia que recien había regresado de su Luna de Miel, para pedirle asilo en lo que duraba su viaje. Recibió su afirmación en telegrama la mañana previa, más la promesa de que iría por ella a la estación y la ocultaría, a cambio de que fueran de compras en cuanto llegara
Su carácter alegre, y muy maduro cuando se requería, sin duda sería un alivio... y siendo una mujer tan sofisticada, social y elegante, como toda francesa de buena posición, era posible que conociera a alguien que pudiese ayudarla
No sería capaz de comentarle el asunto con detalle, pero su amistad y que años antes hubiese estado también enamorada del pelirrojo, sin duda la motivaría a auxiliarla
...
Galopó un poco más a prisa
No todo estaba perdido
O eso quería creer
