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Capítulo 6


Las mañanas en Londres no eran demasiado emocionantes, sobre todo cuando el imperante clima lluvioso predominaba hasta en los días de verano

Era muy raro que saliera el sol, o que se asomaran nubes blancas; si no era en cautiverio, no se escuchaba el canto de los pájaros, y las flores mantenían su belleza dentro de paredes, porque las plantadas en los parques se destrozaban por la caída agresiva del agua

Gracias a las pinturas y a las fotografías que se modernizaban cada día, no habría un hermoso paisaje que admirar en el interior de su despacho

Desventajas de tener trabajar en una de las ciudades más habitadas del mundo

Por consecuente, no era extraño el tumulto general, los ruidos, las discuciones, o la constante capa de humo que borraba el siempre inexistente cielo azul

Pero no se quejaba, porque dentro de los visibles inconvenientes, no negaba que le tranquilizaba en cierto modo, es decir, resultaba familiar, y conocer el ritmo le permitía desarrollarse tanto personal como profesionalmente

Sobre todo este último

Y así, entonces, era Arthur Kirkland, reconocido psiquiatra especialista en trastornos psicóticos, doctor en el campo de los psicofármacos, experto en el diagnóstico y tratamiento de casos clínicos, así como respetado psicoterapeuta en investigaciones sobre la recientemente llamada "esquizofrenia". Entre sus artículos aportados a la comunidad médica, estaban "Asociaciones lineales y no lineales de dimensiones de síntomas y función cognitiva en el primer episodio de psicosis", "Psicoterapia basada en la evidencia de las psicosis esquizofrénicas", o "Palmitato de paliperidona para la esquizofrenia"

Solían decir que era un genio, un erudito si consiguió tanto conocimiento y fama a sus 23 años, cosa que podría tachar de exagerada, pero estaría mintiendo miserablemente si afirmaba que tales halagos lo ofendían

No era cuestion de presumir, sólo de ser reconocido por todo lo que logró en tan poco tiempo

Una cosa así no debía ser mala, más cuando se mató estudiando, investigando y aprendiendo en las mejores universidades de Reino Unido...

No buscaba una recompensa por ello al ser algo que le fascinaba, sin embargo, se enorgullecía al aportar nuevos datos que enriquecían a la sociedad, ayudar en los estudios de caso, actualizarse con los nuevos fármacos, o simplemente recibiendo a pacientes en su consultorio particular

Era verdad que tenía mayores oportunidades de desarrollarse en varias partes de Europa, pero la Madre Patria siempre llamaba, por lo que no aguantaba demasiado tiempo lejos de casa, ¡y no era como si estuviera perdiendo el tiempo! Se mantenía ocupado con sus propios experimentos, en la construcción de sus artículos, y con sus clientes, pues aunque no lo pareciera, creía firmemente que algún día, tendría alguno que enriquecería de manera grandiosa su mundo

Podría decirse, tal cual, que estaba satisfecho y feliz con su vida

Se sentía como un sujeto que podía conquistar el mundo, si quería

Sonrió por tal prueba de soberbia

-Señor Kirkland - se asomó Therese, su secretaria - La señora Beilschmidt ya está aquí

-Sí, gracias, hazla pasar

Claaaro, nada como ver a una vieja amiga -más vieja que amiga- justo cuando regresaba de una conveción en Francia sobre transtornos de personalidad... ¡parecía un chiste, Dios!

¿Ahora que querría? ¿Que le presentara a un amigo? ¿Que la llevara a un baile con puros "cerebritos locos"? ¿O buscaría que hicieran alguna apuesta impropia de una "dama" de su categoría? ¡Acababa de casarse! No podía creer que Gilbert la dejara seguir con esas cosas... aunque bueno, los dos eran iguales... si les parecía divertido saltar de un puente, entonces ambos lo harían...

Seeeh, tal para cual, ya se habían tardado en dar el siguiente paso

Pero volviendo al punto, ¿qué se le ofrecería? Era raro que enviara un recado pidiéndole una cita: siempre llegaba sin más y se plantaba donde quería...

-¡Hola, mi querido Iggy! - entró de golpe, anunciándose muy francesamente - ¡Que bueno que has regresado del país del amor! Temía que ya te hubiesen violado~

-Primero, ¡soy Arthur! -sí, odiaba ese chillante apodo que le concedió -Y segundo, ¡jamás pasaría una cosa así!

-Ah~ lo dices porque no te animas a expander los horizontes de tu visión - cerró el ojo con coquetería - Podría gustarte, quien sabe~

-¡¿Por qué empiezas hablando de eso? - preguntó ya bastante irritado - Pensé que el matrimonio te haría más sensata

-Oh, lo ha hecho, te sorprenderías de lo que podría contarte

-Por favor, no lo hagas

-Iggy, eres muy aburrido, ¡pero no importa! -le hizo señales "amorosas" -¡No seas maleducado y dame un abrazo!

Eso se hace cuando ves a una vieja amiga luego de tanto tiempo~

-Más vieja que amiga

-¡¿QUÉ?

-Nada, nada, estás más hermosa desde la última vez que nos vimos

Se acercó, y en efecto, le dio un significativo abrazo

Por muy insoportable que fuera a veces, Françoise era una de las pocas personas en las que confiaba

-Qué bueno es verte -sonrió con malicia - ¡Tenía tantas ganas de saber los detalles de la Luna de Miel de la señorita Soy-un-alma-libre-y-nunca-de-los-nunca-me-meteré-en-eso-que-llaman-matrimonio!

-¡¿Cómo osas recordármelo, asqueroso truán? - "lloró" dramáticamente - ¡Era una chica inocente y tímida que no sabía lo que decía!

-Yo cambiaría ese "inocente" por un "pervertida", y "tímida" por "atrevida" - ensanchó más su sonrisa - ¿Ahora qué? ¿Quieres que vayamos a beber y te desahogarás por las desgracias que trae tu estado? ¡Ya quiero ver cuando resultes embarazada!

-Ah~, serás el primero en saber cuando un pequeño casanova venga a nuestras vidas - lo dijo con una verdadera sonrisa, así que ya no podía molestarla con eso, ¡demonios! - Pero... bueno, ya tendremos tiempo para hablar- su gesto cambio a uno más serio, cosa que lo extrañó - Ahora pasemos a algo más profesional, ¿de acuerdo?

La vio caminar a la puerta y abrirla para que alguien más pasara

...

...

Cuando se dio cuenta, tenía frente a sí a...

-Buenos días - hizo una leve reverencia -Soy Gwyneth Llywelyn... es un placer conocerlo

... a la chica más hermosa y perfecta que hubiese visto en la vida

N-Ni siquiera en Francia, España, Rusia, Holanda o Italia había mujer... que pudiera compararse a su aura elegante, sencilla y apasible

De n-ningún lugar recordaba unos ojos azules tan profundos y vacíos, un cabello rubio platinado suave y brillante, una boca color durazno tan refinada y tentadora

Su talle era grácil, delicado; sus rasgos, encantadores; sus discretas joyas, junto con el sencillo vestido azul rey oscuro, la hacía resaltar de manera extraordinaria

"Perfecta" era la única que encajaba para describirla

-¡Por Dios, Iggy! - el comentario cantarín lo sacó de su obvia reflexión -No la dejes con la palabra en la boca, ¡se supone que eres un caballero!

-A-Ah, sí, lo siento - sonrió con encantadora educación - Buenos días, soy Arthur Kirkland - y como detalle que no podía faltar en su presentación, tomó su enguantada mano con delicadeza, y depositó un leve, pero halagador beso -El placer es mío, señorita Llywelyn

No supo si ese levísimo rojo en las blancas mejillas se debía precisamente a lo que acababa de hacer, empero, sólo le hizo pensar que era aún más hermosa

-Bien, con las presentaciones hechas... - habló con toda naturalidad - Tal vez deberíamos ponernos cómodos: hay cosas de qué hablar

Mientras las damas se acomodaban en los cómodos sillones, dio a instrucciones a Therese que trajera algo de té, y le pidió que fuera tan cuidadosa, que al final terminó haciéndolo él

No era por desconfianza, nada más quería que todo saliera bien

...

Ya con lo necesario, se unió a sus invitadas mientras su secretaria dejaba las cosas en una pequeña mesa y preparaba las bebidas

-Te decía, Arthur, que hoy hemos venido por un asunto meramente profesional

-Está bien, soy todo oídos

La mayor dirigió una mirada significativa a la de ojos azules, quien tras suspirar, con toda seguridad comenzó a hablar

-Dr. Kirkland, gracias a Francoise, he sabido sobre el trabajo que ejerce y varios de sus reconocimientos en el campo de la psiquiatría, de sus investigaciones y métodos de terapia - no desviaba la vista, pero no se mostraba retadora -Soy de un pueblo pequeño, pero confío lo suficiente en mi amiga para creer que, en efecto, usted es el mejor en el ramo de su profesión

Manejaba cierta retórica, aunque lo hacía más ligero y muchísimo menos agotador

Que delicia

-Bueno, mentiría si afirmara que soy el mejor, pero cuento con varios estudios que respaldan mi reputación

-Por eso quiero preguntarle si tiene tiempo, e interés, para tratar a un paciente que parece presentar algunos síntomas que describen sus artículos

-No lo sé, necesitaría verlo para saber si es un caso que me concierne, o si requiere otro tipo de ayuda

-Por supuesto

-Quizá podría traerlo esta misma tarde

-Respecto a eso, Iggy - lucía un poco nerviosa, cosa que no le gustó -¿Estás muy cansado del viaje?

-... no mucho

-Entonces, no tendrías inconvenientes para ir a Cilmeri, Gales, ¿verdad?

-... ¿cuándo?

-¡Ahora mismo!

...

...

-¿Disculpa...?