— ¡Déjenme en paz! ¡Ustedes no me conocen!— gritó Aggie con sollozos, y salieron rayos verdes directos a las personas alrededor de ella. Una mujer salió herida.

— ¡Bruja! ¡Bruja!— gritó un hombre que parecía ser el esposo de la mujer, pues se había arrodillado ante ella.

Los presentes voltearon a ver a Aggie, soltaron un grito ahogado y comenzaron a canturrear:

— ¡Fuera bruja! ¡Fuera bruja!

— ¡Abran paso!— exclamó Norman, empujando a la gente y saliendo a defender a Aggie. —¡Ella no es una bruja ni un monstruo! ¿¡Es que no entienden?! La alteraron, y... Ella sólo es una niñita con un don muy especial. ¿Se acuerdan de el año pasado? ¡Es ella! ¡Por favor, sólo es una niña! ¡No estamos en el siglo dieciséis!

— ¡Fuera bruja!

— ¡Esperen, ese niño de allá la apoya!

— ¡Traición!

— ¡Deshonor!

A Norman le comenzó a dar vueltas la cabeza.

— ¡Ustedes no entienden!— exclamó. Le costaba trabajo concentrarse con todos los gritos de la gente.

Aggie estaba llorando.

— ¡Fuera bruja!

— Vámonos Aggie— dijo Norman al final. Tomó de la mano a su amiga y con esfuerzos lograron salir de la gente despavorida.

— ¿A dónde vas, Norman?—preguntó Neil acercándose.

— A mi casa.

— ¿Quién es ella?— preguntó señalando a Aggie.

— La niña que enfrenté el año pasado y que pudo haberme matado sin querer.

— ¡Genial! —exclamó Neil— ¿Puedo acompañarlos?

— Como quieras.

— ¡Genial! —repitió el pelirrojo.

—Sólo apúrate, ¿si?— dijo Norman.

Neil no respondió.

Al final llegaron a la casa. Norman empujó la puerta rápidamente y sentó a Aggie en el sillón.

— Quédate aquí. Voy a contactar a mis padres y...

— ¿Norman? —una voz aguda lo llamó proveniente de las escaleras. Norman volteó a ver y se encontró a su hermana Courtney. Traía el cabello rubio y suelto, con un vestido de fiesta morado y maquillaje por toda la cara. Se sorprendió al verla así. Normalmente su hermana no se ponía vestidos a no ser que fuera una ocasión extremadamente especial.

— ¿Qué... Qué es todo esto?— preguntó alterada— ¿Quién es ella? ¿Qué hace aquí? Argh, escucha, no es momento de una fiesta con tus amigos. Tengo una cita muy importante con Charlie y va a llegar en su auto en unos cinco minutos, va a pasar, y...

Se escucharon golpes en la puerta.

— ¡Llévate a tus amigos a otro lado!— exclamó Courtney.

— Vámonos— dijo Norman. Tomo de la mano a Aggie otra vez y subieron por las escaleras a su cuarto.

Norman cerró la puerta con llave.

— ¡Genial!— exclamó Neil— Nunca había venido a tu cuarto... ¡Mira todos los pósters que tienes! ¡Nada más faltarían videojuegos y sería el paraíso!

— Gracias, Neil, pero si me podrías ayudar con Aggie, sería mucho mejor— dijo Norman sentando a su amiga en la cama.

Aggie ya no lloraba. Norman la tomó de la mano derecha y le preguntó sí estaba bien.

En respuesta, Aggie soltó un gemido y separó su mano rápidamente.

— ¿Qué... ¿Qué pasa?— preguntó Norman alterado.

Ella se miró sus pálidas manos y vio que de la derecha manaba un líquido espeso y de color rojo oscuro.

— ¡Eso mismo te pregunto! ¿Qué...

—¡Rápido, Neil! ¡Ve por unas vendas, están en el baño!— exclamó Norman.

El pelirrojo hizo caso.

— No entiendo... ¿Cómo es que te lastimaste?— preguntó él.

— ¡No lo sé! —exclamó Aggie— ¡Tú dímelo!

— ¡Aquí están las vendas!— dijo Neil.

Norman se las arrebató, dio un rápido gracias y comenzó a vendarle la herida.

— Hay que mantenértela apretada— dijo—Forma un puño con tus dedos y manténlo con fuerza.

Aggie lo hizo luego de que Norman terminara.

— Gracias— dijo ella.

— Descuida— dijo él.

Luego de un rato de silencio, Norman volvió a hablar.

— ¿No crees... ¿No crees que tus propios poderes te hayan rebotado? Es decir... Lastimaste sin querer a una mujer, en ese momento te pudo haber rebotado, o...

— O fuiste tu, Norman— dijo Neil.

— Yo nunca le haría daño a Aggie— se defendió Norman un tanto ofendido.

— Tu fuiste el único que la tomó de la mano...

— ¡Norman! —llamó Aggie espantada.

— ¿Qué pasa?— preguntó el volteándola a ver.

— M-Mira... ¿Qué es esto? ¿Es normal?— Aggie levantó su mano.

En el vendaje yacía una palabra medio borrosa, pero entendible.

En el vendaje, escrito con sangre, se encontraba una advertencia:

CUIDADO

Norman, en un impulso, corrió hacia la puerta, la abrió y salió disparado hacia la sala, donde esperaba encontrar a Courtney y a su novio sanos y salvos.

Encontró a Courtney, pero no a su novio.

En su lugar, estaba un hombre enmascarado. Tenía a Courtney atrapada, con cuchillo en mano a punto de rajarle el cuello y obviamente, la vida.