Renuncia: Ni Kingdom Hearts ni sus personajes me pertenecen, todo de Nomura-san.
Notas: Tabla#2 Besos, del foro Imaginative Signature.
Pareja: NaminéxRoxas VanitasxXion
Tabla besos - Beso robado
Vacaciones de verano. Había sido el último día de clases y todos decidieron iniciar la temporada tomando helados en el parque. Era una tarde despejada y calurosa, afortunadamente los árboles del parque al que se dirían tenían unas copas muy espesas, por lo que tendrían buena sombra.
Al girar la esquina Naminé se encontró a Roxas esperándola. Sus caminos se juntaban, así que decidieron ir caminando juntos. Ambos sonrieron al saludarse. Naminé miró por los lados, buscaba a alguien con la mirada. Preguntó por Ventus, ellos normalmente llegaban juntos y le extraño no verle.
–No se encuentra bien y ha preferido quedarse en casa. No pongas esa cara que no es nada grave, si no, no hubiera venido. Solo le duele la cabeza y esta cansado, debe ser un resfriado.
Se dio por satisfecha con la respuesta y decidió que cuando la reunión acabara, antes de volver a casa, se pasaría a comprobar su estado.
El camino se hizo bastante ameno. Los dos contaron lo que esperaban hacer ese verano. Roxas siempre decía lo mismo, se lo pasaría entero comiendo helados y dejaría los últimos siete días para hacer los deberes. Ese era su plan fijo cada año. Y los variables eran las típicas fiestas veraniegas de playa, días de piscina, torneos de Mario Kart, quizás alguna acampada de fin de semana todos juntos. A él le aburría horriblemente pescar, pero Sora y Riku por algún motivo lo encontraban entretenido, de modo que seguramente caería más de una larga tarde de pesca. Naminé escuchaba atenta, soltando pequeñas risas ante algunos comentarios de su amigo. Ella por su parte tenía planeado remodelar su habitación, pintar las paredes otra vez blancas, como a ella le gustaba, que ya empezaban a amarillear en algunas zonas. Obligaría a los gemelos a ayudarla con eso. Haría los deberes poco a poco y los últimos siete día ayudaría a Roxas. También se apuntaría a las fiestas playeras y escapadas. No fallarían este verano tampoco las pijamadas de chicas.
Ya habían entrado en la zona del parque, y a lo lejos podían ver a sus amigos en un banco. Riku y Sora sentados con Xion entre ellos y enfrente, de pie, Vanitas. Parecía que este estaba molestando a la pequeña de cabello negro, mientras Sora trataba que parara y Riku pasaba totalmente del tema. Naminé se fijó en cómo miraba Roxas al de ojos ámbar. Se estaba enfadando por segundos. La relación entre estos dos no era la mejor de todas, si no fuera porque Ven siempre le calmaba en más de una ocasión le habría cogido por el cuello. Al no estar su gemelo, ella se sintió obligada a adquirir su rol y evitar la ira de Roxas. Le cogió la mano y ambos pararon de andar, Naminé le miró seria.
–Solo están jugando, relájate. Fijate en Riku, si la cosa fuera seria se abría metido. No te dejaré que empieces el verano metiéndote en peleas –Roxas enseguida relajó el rostro y suspiró.
–Tienes razón, perd... –Una mirada furtiva se escapó hacia sus amigos y dejó caer su mandíbula – Wow...
Naminé sorprendida por la expresión miró al mismo punto. Su mandíbula cayó igual y sus ojos se abrieron como platos. Vanitas se había inclinado y sujetaba la cara de la chica mientras la besaba. Sora estaba congelado de la impresión y Riku seguía pasando del tema, seguro que puso sus ojos en blanco. Segundos después se separó, paso la lengua por sus labios y sonrió tan pícara mente como pudo. Xion por su parte quedó shockeada, mirándole sorprendida y con toda la sangre de su cuerpo en las mejillas. Vanitas dijo algo que no llegaron a oír y se dio la vuelta para marcharse. Naminé no aguantó más y corrió arrastrando a Roxas con ella.
–¿Habéis visto eso? –Dijo Sora a los recién llegados que asintieron –.Que momento. Xion deberías verte la cara –Se dirigió a su amiga colorada.
Xion se levantó de golpe, algo temblorosa todavía, se disculpó y fue en dirección contraria a la que se fue Vanitas.
–Pues si que empezamos bien las vacaciones, Naminé me tendrías que haber dejado que le partiera la cara –La chica rodó los ojos, de todas formas eso no hubiera solucionado nada –, No te molestes Sora –El chico se encogió de hombros, nunca se metía en las peleas de su hermano mayor.
–¿Y por qué la ha besado? ¿Y luego se va como si nada...?–Preguntó Naminé curiosa.
–Como si nada no, antes de irse dijo: "Es justo como dicen" –Aclaró Sora–, seguro que Xion le gusta, no le robas un beso a alguien que no te gusta.
–Pero lo que dijo no tiene ningún sentido.
–¿No lo sabes, Naminé? Dicen que los besos robados saben mejor –Dijo poniendo las manos en su nuca.
–Lecciones de amor Sora, hoy: besos robados –Se burló Riku –¿Qué sabes tu de eso? ¿Cuántos has robado?
–¡No te rías Riku!¡Esto es serio!
Los chicos empezaron a reír por el sonrojo repentino de Sora. Rápidamente cambiaron de tema de conversación pero Naminé no escuchaba nada. Se quedo analizando todo lo sucedido. El beso y la explicación de Sora. ¿Será verdad que si robas un beso sabe mejor? Por la cara que puso Vanitas al separarse de Xion podría decir que sí. Incluso, según Sora, él lo confirmó. Lo que no sabía era si a Xion le gusto, al irse no dijo nada pero no parecía enfadada, solo impresionada. Ya le preguntaría.
Así paso toda la tarde, perdida en sus pensamientos. Llegaron los que faltaban: Kairi, Olette, Hayner... Los helados empezaron a circular como si fueran pipas. A su alrededor se amontonaban las voces y las risas.
–Vamos Naminé –la rubia levantó la mirada, todavía distraída y se encontró a Roxas tendiéndole la mano –Querías ver a Ventus ¿No?
Le respondió con afirmación, cogió la mano y se levantó con su ayuda. Estaba por anochecer. Se despidieron de los chicos y caminaron de regreso por el mismo camino por el que llegaron. Se paró cerca de la casa de su acompañante, unos pasos más adelante Roxas se paró también, se giró y se acercó a ella. Él tenía todavía un palito de helado en la boca, se pasó todo el camino mordisqueandolo.
–¿Pasa algo?
Naminé negó con un gesto de cabeza, le quitó el palito de la boca con cuidado y lo dejó caer al suelo. Acortó la distancia de ambos. Tenía que probarlo. Había besado en otras ocasiones, y quería comparar. Alzó los talones de sus pies y se dirigió a su cara con los ojos cerrados. Juntó los labios con los suyos un instante después. Roxas no se movió, quedó tan sorprendido por la acción como Xion unas horas antes. Naminé comenzó a mover los labios con un ritmo lento, que a los pocos segundos fue correspondido. Rompió el contacto unos instantes después, y se dejó caer sobre sus talones para volver a sentir el suelo. Miró a Roxas, algo sonrojado, aunque por la oscuridad no lo podía asegurar, y con una expresión desconcertada, estaba bastante sorprendido con la situación. Naminé no pudo evitar una carcajada. Ya tenía respuesta.
–¿Sabes? Creo que lo mejor de un beso robado es la cara que se le queda al otro. Pero es verdad que sabe mejor, a sal marina –Ahora sí vio a Roxas colorado, sonrió –. Ven estará esperando. Vamos.
Y como si no fuera con ella comenzó a andar. Roxas por fin reaccionó y se giró a mirarla. ¿Qué acababa de pasar? De un par de zancadas logró alcanzarla y andó a su lado. Andaba muy erguido sin dejar de mirar al frente. Naminé volvió a reír y le cogió la mano, él se relajó y entrelazó los dedos. Se miraron y sonrieron.
–Sí, definitivamente, sabe mejor.
