Renuncia: Ni Kingdom Hearts ni sus personajes me pertenecen, todo de Nomura-san.

Notas: Tabla#2 Besos, del foro Imaginative Signature. Gracias por los reviews, fav y follow a: S. HIsaki Raiden, Pandileta, Vrieris, AidenT12 y Kurai Pendragon (n.n)/

Pareja: AquaxTerra

Tabla de besos – Beso francés

Los pasillos del castillo le parecían terriblemente largos, pero tenía que recorrerlos para llegar al jardín y poder empezar con el entrenamiento. Paró unos segundos delante de la puerta de la habitación de Terra. Desde hacía unas semanas la encontraba cerrada, cosa que le extrañaba por que él normalmente la mantenía siempre abierta. Terra era muy despistado. Siguió su camino, ya le preguntaría más tarde por qué ahora la dejaba cerrada si antes no le importaba.

Al llegar a la zona de entrenamiento en el jardín, se encontró totalmente solo, ninguno de sus amigos habían llegado. Sin duda estarían vagueando aprovechando que el Maestro Eraqus estaba de viaje. Se encogió de hombros y empezó su entrenamiento.

–Si que te lo tomas enserio, Ven –Dijo Terra. Aqua caminaba a su lado saludando con la mano.

–¿Y vosotros qué? –Contestó algo molesto. Por su frente caían pequeñas gotas de sudor–. Pedazo de vagos, si el Maestro no hubiera salido estaríais tirados por el suelo del cansancio.

–No seas exagerado. Aprovecha tu también para descansar –El mayor de los tres se acercó a un árbol cercano, riéndose, y se sentó debajo, sobre el césped.

–¡No te rías! –Buscó la mirada de Aqua buscando apoyo y comprensión–. ¿Aqua? –Ella también estaba riendo–. ¿Tú también?

–Oh, vamos, Ven –Acarició su cabeza entrelazando el pelo rubio de Ventus en sus dedos–. Te estas esforzando mucho últimamente, esta bien que descanses.

Ventus suspiro rindiéndose. Aqua le cogió la mano y fueron a sentarse junto a Terra. Ella se sentó en medio de los chicos. El más pequeño apoyó la cabeza en el hombro de ella, que volvió a juguetear distraídamente con las hebras doradas de Ventus mientras hablaba con Terra del próximo examen.

Poco a poco, el cansancio se fue apoderando del cuerpo de Ventus. Le costaba mantener los parpados abiertos y los ojos comenzaban a picar, por lo que cedió y los dejó cerrados. Las caricias de Aqua no ayudaban a mantenerlo despierto, su respiración se volvió mas lenta y relajada. Casi sin darse cuenta se deslizó sobre el cuerpo de su amiga hasta quedar recostado sobre su regazo. Finalmente se durmió.

Al abrir los ojos se encontraba en su cama, en su habitación. Siempre pasaba, cuando se quedaba dormido por ahí, Terra le cargaba hasta su cama y le acostaba. Salió de la habitación para buscar algo de comer, estirando los músculos y bostezando mientras recorría los largos pasillos. Al girar una de las esquinas y seguir caminando vio la puerta de Terra abierta. Había olvidado preguntarle sobre eso. Sus ojos siguieron el camino y unos metros delante vio algo que le hizo pararse en seco. Terra tenía a Aqua acorralada contra la pared, sujetando sus manos por las muñecas. Por unos segundos se le pasó por la cabeza lanzarse sobre Terra, pero se dio cuenta enseguida que Aqua no se estaba resistiendo. Rápidamente se escondió tras la esquina y se asomó lo justo para no ser descubierto.

Las mejillas de Aqua estaban tan rojas como la sangre, su pecho subía y bajaba a un ritmo más acelerado de lo normal. Terra pegó su cuerpo más al de ella y bajo la cabeza para besarla. La estaba besando en los labios. No tardaron en profundizar el beso y, a pesar de la distancia, Ventus pudo ver claramente como la lengua del mayor se paseaba por los labios de su amiga y para después introducirla en su boca. Parecía que ambos disfrutaban pues no hacían el menor gesto para separarse. Los labios no estaban completamente unidos por lo que Ventus podía ver como se entrelazaban las lenguas. Se separaron después de un largo rato, seguramente para respirar, quedando unidos por un hilo de saliva.

Terra se separó de la pared, mientras se relamía los labios sonriente, y cogió la mano de Aqua, los dos caminaron despacio hasta llegar a su habitación. Después de entrar la puerta se cerró despacio, tratando de no hacer ruido.

Ventus salió de su escondite y se acercó hasta quedar enfrente de la maldita puerta. Quiso entrar, pero no lo hizo. Puso su mano en el pecho, el corazón le latía muy fuerte. Tenía la sensación de que había presenciado algo que no tendría que haber visto. Dio un gran suspiro y rozó la puerta con la punta de los dedos. Ya no tenía nada que preguntar, había descubierto la razón por la que esa puerta solía estar cerrada.