Hey acá estoy de nuevo con otro capitulo, ¿Cuantos capítulos quieren que suba esta noche? :)
Fioreeh-VCC: Bueno aun no, al menos no en este capitulo, ya sucedera...
Iluc: No te preocupes no la voy a abandonar, ya esta terminada así que solo es cuestión de tiempo para que suba los capítulos.
Gabriela Cruz: Ya pronto!
Como ya saben ningún personaje es mio. Todo lo subrayado está en español en el original. Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje.
Nota: Si alguien de acá, lee también RIDE, me demorare esta semana ya que los trabajos de la U se me aumentaron un montón...
Disfruten el capitulo :D
Capítulo 4
¡No puedo creer que finalmente lo encontré! No puedo creer que las viejas leyendas de mi nana fueran ciertas. Kurt caminaba hacia su casa aturdido sintiéndose emocionado y aplastado. Él había encontrado a su Coeur de Sang, él debería de ser el vampiro más feliz. Aun así ¿qué tenía de bueno encontrar a la Sangre de su corazón si él nunca lo volvería a ver de nuevo? Él no quiere nada conmigo. Incluso niega su atracción por los hombres, mucho más con los de mi tipo. ¿Qué voy a hacer? ¿Puedo ir por la vida sabiendo que él está afuera y no contactarlo? No, él se decidió. Si el were -si Blaine- no venía pronto a verlo, entonces Kurt iría a buscarlo. A él no le importaba pasar cada minuto de cada noche acechando el parque Bicentennial, él estaba determinado a encontrarse con el hombre y probarle que se pertenecían.
Pero ¿cómo le probaría eso? Si la sensación eléctrica de que y cuanto necesitaban tocarse no lo convenció, ¿Qué podría hacerlo? Debo de encontrar una manera, ¡No puedo renunciar! En todas las leyendas que su nodriza de sangre le había contado de niño, los pocos afortunados que encontraban su Coeur de Sang habían pasado por muchas pruebas y dificultades para estar con ellos por siempre. Pero al final eso valía la pena, siempre valía la pena si ellos vivirían una eterna dicha con su real amor.
Soy un romántico incurable, Kurt reconoció mientras entraba a la cochera de su casa y se dejaba caer en un sofá de piel. Una probada de amor y estoy débil y tonto como un humano. Y aun así, él no podía evitarlo. Él aún seguía sintiendo los brazos de Blaine rodeándolo, podía sentir su sabor, el calor de su boca y el olor de su pelaje y la especiada esencia de su piel. Él no podía evitar quererlo y a él no le iban a importar una maldita cosa las diferencias, solo quería sentir el cuerpo del otro hombre, duro y musculoso contra el suyo, oír que Blaine murmurara su nombre mientras ellos se unían. Mientras ellos jodían…
Un enérgico toque de la puerta lo sacó de sus fantasías. Kurt se enderezó y sacó sus manos del interior de sus pantalones Prada en donde trataba de hacer algo que posiblemente calmara el dolor de su pene. —Pasa… —gritó, antes de poder terminar la palabra su padre se apareció en el marco de la puerta.
A pesar de su avanzada edad, de sus buenos seis siglos, Burt Hummel se veía como un vigoroso hombre en sus cuarenta. Kurt había heredado los ojos de su madre, pero su cabello castaño era de su padre y ellos se veían muy parecidos. El señor Hummel era ligeramente más grueso que su hijo, pero él aún era un esbelto y elegante vampiro que podía moverse en silencio con la facilidad de alguien que ha estado en la tierra por más de medio milenio.
—Padre. —Kurt se enderezó. —¿A qué debo el honor?
—Tu madre y yo hemos hablado, Kurt. —Su padre se detuvo en la mitad de la pequeña pero ricamente decorada sala con sus manos detrás de su espalda parecía un general revisando la formación de los soldados.
—¿Si? —Repentinamente se le ocurrió a Kurt que él aún debía oler a werelobos. Él se levantó y se movió tan discretamente cómo fue posible para dejar el sofá entre él y su padre.
—Y hemos llegado a una decisión. Hijo, es tiempo de que el titulo pase a ti.
—¿Qué? —Kurt lo vio incrédulo.
—Tú has estado muy bien desde que nos mudamos aquí, has hecho frente a los cambios admirablemente.
Quieres decir que no hemos tenido ningún enfrentamiento desde lo de Adam, obviamente. Kurt asintió ecuánime. —Sí.
—Y nos alegra que finalmente tengas un hobby. Y tuvimos a alguien que apreció tu pequeña colección de arte justo la otra noche y entendimos que tienes buen ojo.
Kurt estaba sorprendido. —Er, gracias, Padre. Pero aún no entiendo qué tiene que ver eso con que me pases el título.
—Todo y nada. —Su padre se movía efusivamente. —Simplemente ha llegado el momento. Pero con el título de Vizconde vienen muchas responsabilidades. Por ejemplo debes tomar una consorte, específicamente una esposa.
—No deseo una esposa. Prefiero a los de mi mismo género. —Kurt trató de mantener su voz firme pero su padre descartó su objeción.
—Lo haces. Pero tú puedes tener un matrimonio arreglado y solo visitar a tu consorte una o dos veces hasta que ella conciba. Entonces ambos pueden dejar de ser amantes y vivir como amigos, así es como tu madre y yo lo manejamos.
—Lo sospeché hace mucho —Kurt dijo secamente. —Pero yo no deseo vivir en un matrimonio sin amor.
—Eso simplemente es desafortunado. Como un Vizconde de la Sangre tú tienes la obligación de producir un heredero. Casarse es solo una manera de hacerlo.
—Aún no soy el Vizconde —Kurt le recordó. —Y para serte honesto, Padre, no me siento listo para esa responsabilidad. Acabo de cumplir cien años, lo sabes.
Su padre lo vio molesto. —A esa edad mi propio padre me paso el título. Puedes tomar el título y puedes casarte, Kurt, y terminamos con esto.
—Pero…
—Tu madre tiene un grupo de jóvenes ladies de Sangre elegibles, que vendrán a visitarnos dentro de dos semanas. Será mejor que te comportes bien y elijas a una de ellas para que sea tu esposa. Nosotros anunciaremos el compromiso la misma noche en que te trasferiré el título.
—Pero… —La cabeza de Kurt estaba revuelta, todo eso estaba sucediendo demasiado rápido. Trató de pensar en una excusa. —Pero el consejo, ¿no tienen ellos que aprobarme antes de que puedas cederme el título?
—Así es—ellos también vendrán. Los tres. —El padre de Kurt sonrió satisfecho. —Me costó una fortuna pero considero que vale la pena hacer las cosas apropiadamente.
Kurt sintió que debía decir algo pero se detuvo antes de ir demasiado lejos. Su padre no era un hombre sutil, él siempre tomaba decisiones absolutas y entonces procedía con gran firmeza sobre todo o cualquiera que se interpusiera en el camino a su meta. —Padre, por favor—Lo siento mucho pero no puedo hacer esto—no ahora y quizás nunca.
—¿Oh? —Su padre levantó una ceja, su voz fría y peligrosa. —Y por qué no, ¿puedes decirlo?
—Yo-yo creo que encontré a mi Coeur de Sang. Así que verás, que no puedo atarme a nadie más.
—Ya veo. —Su padre lo vio fijamente. —¿De quién estas obsesionado ahora? ¿Un jardinero? ¿El hombre que recoge la basura?
Un werelobo. Las palabras temblaban en la punta de la lengua de Kurt pero él no podía permitir que salieran. Su deseo de unir su vida con un miembro del enemigo más antiguo de su pueblo no sería considerado más que un tonto enamoramiento, eso podría verse como una locura. —Él es… No sé exactamente lo que es. Solo lo conocí recientemente —dijo, rogando por ganar tiempo.
El señor Hummel hizo un gesto descartándolo, apartando el amor de la vida de Kurt como si fuera una molesta pequeña mota de polvo. —Quien sea será mejor que lo olvides y esa tontería acerca del Coeur de Sang porque tal cosa no existe. Sé que tu vieja nodriza de sangre te llenó la cabeza con tonterías pero olvídalas ahora que eres mayor. —Frunció el ceño. —A menudo he deseado haber sabido las tonterías que ella te decía. Si hubiera tenido idea de que ella te diría todas esas tonterías románticas nunca la hubiera convertido. Ella no merecía ser recompensada considerando el daño que te ha hecho.
—¿Tú la convertiste? —Esas eran noticias nuevas para Kurt. Él había pensado que su nodriza humana había muerto de edad hace muchos años.
Su padre frunció el ceño. —Era su deseo y en ese momento pensé que me había servido fielmente. De hecho, ella se estableció en este país, en algún lugar en las montañas al norte de aquí.
—Pero…no hay montañas en Florida, ¿aquí donde? —Kurt lo veía inseguro.
—¿Cómo voy a saber dónde tienen sus montañas en este atrasado país? Lo último que oí, es que ella se dirigía a un lugar llamado Asheville. Solo lo recuerdo porque está localizado en el estado de Baltmore ¿Recuerdas que tu madre tiene primas que son Vanderbilts?
—Si, supongo. —Kurt no pudo evitar pensar que se estaban alejando del tema entre manos. —Padre, en cuanto tus planes de pasarme el título—
—Los planes siguen en su lugar, todo está arreglado y harás lo que te dije —su Padre dijo firmemente. —No vine aquí a preguntarte si querías el título, Kurt. Vine aquí para decírtelo. En dos semanas, será el momento de que elijas una consorte y te conviertas en el siguiente Vizconde de la Sangre.
—Pero ¡no quiero! —Kurt se aferró al respaldo del sofá con ambas manos. Las cosas estaban fuera de control. —¡No quiero!
La expresión de su padre era como de una tormenta. —Puedes. O yo encontraré a ese Coeur de Sang tuyo y lo clavaré en la pared más cercana.
—Pero…
—Su muerte será muy lenta, Kurt. ¿Has entendido?
—Lo he entendido. —Las palabras sabían a ceniza en la boca de Kurt, pero ¿qué más podía hacer? Su padre tenía maneras de descubrir las cosas. Kurt no podía condenar al hombre que acababa de conocer -un hombre que aún no quería tener nada que ver con él, hasta donde él sabía- seguramente moriría porque él deseó desafiar a su padre. Su única opción era renunciar al título que venía con el nombre de su familia, la riqueza, las tierras y las conexiones. Era un paso sin precedentes que no estaba dispuesto a tomar, no basado en un breve encuentro. Tengo que pensar en otra manera de tratar con eso. Aunque no tengo idea de qué hacer.
Sin embargo la única cosa que él sabía, es que ahora que había encontrado a su Coeur de Sang él no podía atarse a ningún otro. Él no podía y no mancharía la Sangre de su Corazón con un matrimonio sin amor solo porque su padre deseaba que él tomara el título de la familia.
Pero ¿cómo iba a salir de esto?
Blaine pasó todo el siguiente día atontado. Él no podía pensar, no podía comer, seguía cometiendo errores estúpidos en la tienda hasta que su padre le dijo —Vete de una jodida vez de aquí hasta que pongas tu mente en orden.
Aún seguía confundido mientras manejaba su motocicleta al sitio habitual de reunión de la manada, un apaleado y viejo bungalow en Liberty City el cual ya había pasado de sus mejores días. Muchos mejores días.
Blaine estacionó la motocicleta al frente de la casa sin preocupaciones. El vecindario estaba lleno de traficantes de drogas, prostitutas y ladrones pero nadie era tan estúpido para meterse contra una manada de werelobos. Técnicamente el mundo humano era ignorante de su real naturaleza pero los Lunas Locas habían hecho sentir su presencia en más de una ocasión con letales consecuencias. El resultado fue que los otros habitantes del barrio sabían algo de lo supernaturales que eran, incluso aunque no sabían exactamente qué. En ese momento Blaine podría dejar un reloj de oro en el camino frente a la casa de la manada y nadie lo tocaría.
Metió las llaves de la motocicleta en su bolsillo y subió los escalones del frente, su mente aún a millones de kilómetros de ahí. Su olor, su sabor… la manera en que se sentía contra mí, tan jodidamente duro. Duro como yo lo estaba. No, tengo que dejar de pensar en eso. Tengo que dejar-
—Bueno, hola, Skulls. —Esa era Santana y ella estaba bloqueando la puerta. Blaine trató de esquivarla, pero repentinamente estaba sobre él igual que un gato en celo.
—Maldición no de nuevo, Santana —Él gruño. —¿Cuándo va a entrarte en la cabeza que no quiero joderte?
—¿No quieres, huh? —Ella seguía colgada a él, una mano en la parte de atrás de su cuello, sus ojos brillando como veneno.
—Bueno, eso está bien, Skulls. Porque no tienes que joder para que yo pueda joderte. —Sin advertencia ella clavó sus uñas en un lado de su cuello lo suficiente como para que sangrara.
—¡Ow! Mierda, Santana. ¿Qué jodidos? —Blaine ya tenía suficiente de esa mierda. Hembra o no, él no iba a dejar que ella lo usara como un poste para arañar. Jalando los brazos de ella de su cuello, él la alejó rudamente. Santana cayó al suelo de culo, sobre la madera del porche, pero cuando levantó la vista se estaba riendo.
—Te dejé algo para que me recuerdes. Disfruta el resto de la noche, jodido cabrón.
—Loca pinche puta. —Negando con la cabeza, Blaine entró en la casa, los arañazos en un lado de su cuello hormigueaban y pulsaban. ¿Qué infiernos estaba mal con esa perra? Si ella no hubiera entrado gracias al sexo él le pediría a Sebastian que la expulsara permanentemente. De cualquier manera él aún podía hacerlo, había más de una razón para expulsarla de la manada, el faltarle el respeto al segundo era una seria ofensa.
—Así que aquí está nuestro valiente líder que abandonó a la manada a la mitad de una cacería anoche.
Las palabras golpearon a Blaine sacándolo de su irritación y levantando la vista para ver a Thad viéndolo fijamente. Peor la mayoría de los de la manada estaban al lado de él, como si ellos estuvieran jodidamente esperando a que Blaine llegara.
—No abandoné a la manada, me encargué del líder del grupo. Quien por cierto no reveló nada —agregó rápidamente. No había manera de que le dijera a Thad o a alguien más -ni siquiera a Sebastian- la dirección en Coconut Grove que le había dado Kurt. En el pasado él hubiera entregado al vampiro en un segundo, infiernos, él podría ser el primero en la línea para matar al hijo de perra. Pero Kurt era diferente. Y solo porque Blaine estuviera determinado a no verlo de nuevo, no significaba que quisiera que lo acecharan y lo redujeran a una pila de cenizas bajo el sol.
—Así que estás diciendo que no me diste el mando enviándome a una jodida búsqueda vana con un propósito. —Thad obviamente aún seguía enojado.
Blaine se encogió de hombros casualmente. —Te cedi el lugar. Lo que hicieras con él es tu asunto. Así que ¿qué fue lo que hiciste, Thad? Yo asesiné a mi vampiro —¿tu acabaste con el resto del grupo?
—No, nos jodimos porque el grupo no estaba y tú lo sabias. Nosotros olfateamos por todos lados y nunca atrapamos otro olor.
Blaine frunció el ceño porque si era cierto, él había estado buscando al grupo de vampiros antes de que Thad encontrara a Kurt y él no había visto ni olido nada. Pero él no podía admitir eso ahora. —Mira, yo no puedo ser el único que los vio. ¿Dónde está Wes? Él dio el grito de alarma en primer lugar. —Él encontró al delgado lobo, casi a la derecha de Thad, viéndose como si quisiera ser invisible. —¿Bien, Wes?
—Yo, uh… —Wes se tensó nervioso. —Puede ser que me haya equivocado. Realmente nunca vi más de un vampiro. Pero sabes, como ellos siempre viajan en grupos pensé…
—Bueno, supongo que te equivocaste —Thad lo interrumpió. —Había solo un vampiro anoche en el parque y no lo vimos de nuevo después de que nos enviaste en la dirección equivocada. De cualquier manera. ¿Qué le sucedió al hijo de puta, Skulls?
—Ya te dije, lo maté. —Blaine se frotó un lado de su cuello de nuevo, frunciendo el ceño. El lugar en donde Santana lo había arañado pulsaba y empezaba a arder. Se acordó de un caso realmente serio con hiedra venenosa cuando él era muy joven antes de que sus genes despertaran y él se hiciera inmune a la mayoría de los venenos.
—Entonces ¿por qué no te reuniste con el resto de la manada? —Thad seguía presionando.
—¿Qué eres? Algún tipo de jodido abogado interrogándome. —gruñó. —Puedes meterte la rutina de 'La ley y el orden' por el culo, no voy a contestarte. ¿Dónde jodidos está Sebastian?
—En asuntos familiares. —Thad se veía complacido. —Y esta vez me dejó a cargo.
Blaine lo sintió como una patada en el estómago, no iba a dejar que lo jodiera sabiendo como a Sebastian le preocupaba favorecerlo a él en lugar de a su primo. —Bravo-jodido-imbécil. Finalmente creciste para estar en la mesa de los adultos. ¿Quieres que te saque la silla?
En el pasado ese tipo de lenguaje hubiera enojado a Thad pero ahora él veía a Blaine con una sonrisa. —¿Qué te parece el desafío del que hablamos anoche, Skulls? ¿Estás listo para eso? ¿Quieres iniciarlo?
De hecho, Blaine estaba comenzando a sentirse enfermo y el ardor, las punzadas y el dolor del cuello era cada vez peor. Pero sería un maldito si dejaba que Thad lo supiera. —No hay problema, vamos. —Dio un paso en dirección a Thad y para su satisfacción vio como el otro lobo cambiaba la sonrisa por una expresión nerviosa. —¿Bien? Vamos, cabrón. O ¿eres un jodido cobarde?
Eso era algo que Thad no podía dejar pasar, no en frente de toda la manada. —Hey, Te derrotaré en cualquier momento en donde sea, hijo de puta. Pero no hasta que Sebastian esté aquí, para asegurarme de que sea una pelea justa.
—Bien. —Para ser honestos, Blaine estaba feliz de no pelear ahora. Entre más se quedaba ahí peor se sentía. —¿Qué te parece mañana en la noche?
—Él debería haber regresado para entonces. —Thad asintió y Blaine no pudo evitar notar la alegría en sus negros ojos. ¿Qué jodidos estaba sucediendo? Quería quedarse y descubrirlo pero repentinamente sabía que tenía que salir de la casa, alejarse del resto de la manada. Él iba a vomitar o se desmayaría y él no quería verse débil frente a Thad y los lobos que ahora parecían respaldarlo.
—Nos vemos entonces. —Le tomó todo lo que tenía salir de la casa y bajar los escalones. Dios, ¿Qué está mal conmigo? Él tenía una vaga idea de que algo le había hecho la pinche puta de Santana cuando lo arañó, pero sus pensamientos estaban nublados ahora, difícilmente se sostenía.
Casa, tengo que llegar a casa. Su madrastra sabría qué hacer. Además de llevar los libros de su papá, ella era una de las pocas personas que él conocía que tenía entrenamiento en medicina were. Ella tenía un título de enfermera en una escuela de humanos y entonces tomó otro curso en un lugar de Arizona en donde están concentradas grandes manadas de lobos. Elaine podría ayudarlo… él lo esperaba.
Se me vino una pregunta mientras terminaba de editar el capitulo... ¿Les gustaría que dejara spoilers? o prefieren así como va?
