Mes amours ultimo capitulo de la "noche", acá ya es de madrugada :P
Lo que siempre informo ningún personaje es mio. Todo lo subrayado está en español en el original. Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje.
Realmente espero que disfruten el capitulo... *WANKY*
Capítulo 6
Un caliente y dulce sabor igual que el cobre y la canela llenó la boca de Blaine mientras que sus dientes perforaban la pálida piel. Eso era familiar, después de todo él había saboreado la sangre en su primera cacería cuando tenía trece años, pero diferente al mismo tiempo. Dios, ¡tan bueno!¡Increíble! La sangre del vampiro era como ambrosia, igual de dulce, mejor, era como el licor más adictivo que Blaine hubiera probado en su vida. Con eso surgió un poder y un deseo y una simple palabra entró en su cerebro…mío.
Gruñendo posesivamente. Él cerró sus brazos alrededor del delgado pero musculoso cuerpo y jaló al vampiro incluso más cerca. Podía sentir sus penes deslizándose juntos, lubricados por la lujuria y necesidad y también por la delgada capa de presemen que escurría de ambos. No soy gay, su mente repetía. No soy gay. Solo…hago esto para sanarme. Eso es todo. Él se apegó a ese pensamiento mientras seguía chupando el cuello del vampiro. Pero sin importar lo que se dijera a sí mismo no podía convencer a su pene que no estaba teniendo el mejor momento de su vida.
No era solo el sentir el cuerpo de otro hombre contra el suyo, era algo más que eso. Algo acerca de la manera en que Kurt se ofrecía, el sumiso gesto de ofrecer su cuello para los dientes de Blaine, eso lo tenía al borde. Él había visto en el pasado, cuando otros lobos tomaban a una hembra, la manera en como al descubrir los cuellos llevaba a los lobos a copular en un frenesí de jodida-lujuria. Pero él nunca lo había experimentado por sí mismo, hasta ahora.
Mientras la caliente sangre fluía hacia su garganta él sentía sus fuerzas regresar y el deseo surgir y recorrerlo. Con un rápido movimiento él se giró y entonces estaba arriba del vampiro con su boca aún pegada al pálido cuello. Kurt no ofrecía objeciones ante la nueva posición. De hecho, él gimió y acercó más a Blaine, envolviendo sus piernas alrededor de las caderas de Blaine y empujándose hacia arriba, conectando profundamente las pelvis. —Sí, mon amour. Toma lo que necesites—todo lo que tengo es tuyo. Sí.
Así es como él actuaria si yo estuviera en su interior. Si yo lo estuviera jodiendo. La imagen de sí mismo enterrado hasta la empuñadura en el irresistible cuerpo de Kurt le llegó al cerebro igual a un cometa cruzando el cielo, y rápidamente, Blaine la empujó alejándola. Pero solo con ese breve pensamiento, junto con la sensación de estar desnudo, contra el musculoso cuerpo debajo de él fue suficiente para enviarlo sobre el borde. Podía sentir a Kurt levantándose para encontrarse con él y con un bajo gruñido se empujó hacia abajo, frotando duro y dejando que su doloroso pene se deslizara contra el eje del vampiro.
No debería hacer esto. No debería…Pero la deliciosa fricción del pene del otro hombre contra el suyo era demasiado para que incluso la culpa lo abrumara, el semen subió de sus bolas y lo disparó en chorros, salpicando duro ambos cuerpos. Como si respondiera al orgasmo de Blaine, el vampiro se corrió también. Gimió, moviéndose repentinamente, y entonces Blaine sintió algo caliente y húmedo agregarse. Dios, se corrió…se corrió tan duro… Y entonces todos los pensamientos estaban perdidos en la ciega intensidad de sus mutuas liberaciones.
Por un gran momento su mente siguió en blanco. Entonces la oleada de placer descendió y su cerebro comenzó a trabajar de nuevo, la enormidad de lo que acababa de hacer lo golpeó. Nunca había sentido nada igual a esa liberación que acababa de tener, solo que la había tenido con otro hombre, y encima de eso el otro hombre era un vampiro. Dios, ¿qué jodidos está mal conmigo? Liberó el cuello de Kurt y se rodó fuera viendo el blanco techo.
—¿Blaine? ¿Estás bien? —Los azules ojos de Kurt repentinamente le bloquearon la vista del techo.
—Tan bien como puedo estar, supongo. —Blaine repentinamente se dio cuenta que el vampiro estaba realmente cerca y que ambos seguían desnudos. Se enderezó rápidamente, deslizándose lejos del otro hombre. Pero el movimiento hizo que se mareara y colocó su cabeza entre sus manos para tratar de evitar que el cuarto girara.
—Me siento como si fuera a vomitar.
—No te muevas tan rápido. Aquí, acuéstate de nuevo, tu cuerpo necesita tiempo para metabolizar mi sangre.
—No quiero acostarme. —Blaine sabía que se oía infantil y testarudo pero no pudo evitarlo. La posición era todo en la manada. Para deliberadamente permitirse ser vulnerable acostándose de nuevo mientras el otro hombre se inclinaba sobre él, eso estaba contra cada instinto que tenía. Ahora que estaba lo suficientemente bien para sentarse, no podía mostrar debilidad.
Kurt no luchó contra eso. En su lugar frotó la espalda de Blaine suavemente, sus manos acariciaban lentamente de arriba a abajo la espalda de Blaine, hasta que Blaine se estremeció. Él vio al vampiro, frunció el ceño. —¿Puedes dejar de hacer eso, hombre?
—¿No deseas que te toque? —Kurt se oía herido y Blaine sintió una punzada de culpa que rápidamente fue reemplazada por ira.
—No, no lo deseo. Después de lo que acabamos de hacer… —Se interrumpió inseguro de como terminar.
—Nosotros solo te sanamos —Kurt puntualizó, su voz era suave no acusadora. —Ese mutuo placer es un simple efecto secundario.
Blaine frunció el ceño. —¿Un efecto secundario, huh? Entonces ¿nosotros teníamos que estar jodidamente desnudos mientras nos mordíamos el uno al otro o yo estaría muerto? Lo siento hombre, pero no te creo eso.
—Nosotros teníamos que estar desnudos para que mi calor te llegara —Kurt dijo pacientemente. —Aunque no voy a negar que la experiencia fue más que placentera.
—Bueno para mí no. —las palabras salieron de los labios de Blaine antes de pensarlas.
El vampiro no dijo nada pero su mirada fue hacia la evidencia de sus mutuos orgasmos que aún manchaba el abdomen de Blaine.
—¡Maldición! —Blaine vio alrededor buscando algo con que limpiar su vergüenza pero Kurt negó con la cabeza.
—Dame solo un momento. —Salió de la cama y desapareció dentro del pequeño pero lujosamente decorado cuarto de baño. Blaine oyó el agua correr y entonces el vampiro estaba de regreso con una toalla mojada. Regresó a la cama y se la ofreció. —Supongo que no me permitirás limpiarte.
—Puedo hacerlo por mí mismo. —Blaine tomó la caliente toalla y se frotó con ira su plano abdomen.
Kurt lo vio por un momento antes de hablar. —Siento que te enojes pero no puedes negar la conexión entre nosotros.
—No hay una jodida conexión. —Blaine lanzó la toalla a un lado.
—Vine porque necesitaba ayuda. No porque quisiera hacer…lo que hicimos.
—Parecías disfrutarlo tanto como yo lo hice.
—Yo estaba medio muerto. Fuera de mi mente. ¡No sabía lo que estaba haciendo! —Las palabras sonaban falsas pero a Blaine no le importaba. Él necesitaba una razón una explicación, una excusa. A pesar de todos los prohibidos pensamientos que habían corrido en su cerebro desde la primera vez que había tenido una erección y se enteró de lo que su pene buscaba, él nunca realmente había actuado en ninguno de ellos antes. Y no iba a actuarlos de nuevo. No había manera de que hubiera hecho esa mierda si hubiera estado en mi sano juicio.
—Lo siento si te sientes de esa manera. Lo que sea que puedas pensar, mi intención era solo curarte, no aprovecharme de ti. —El tono de voz de Kurt era frio y cuando Blaine levantó la mirada vio que la preocupación en los ojos azules del vampiro había sido sustituida con distancia.
Blaine vio con culpa a los fríos ojos y a la mancha de sangre en el cuello del vampiro en donde él lo había mordido. —Mira… —Suspiró y pasó una mano por su cabello. —Lo siento. Sé que estoy siendo un jodido cabrón. Es solo que no quiero que pienses que tenemos ningún tipo de… relación. Quiero decir, Dios, soy un were y tu un jodido vampiro. Y además, no soy gay.
—Entonces sigues diciendo eso. —Kurt salió de la cama y comenzó a vestirse. —En ese caso supongo que deberás regresar con tu novia.
—No tengo novia —Blaine bufó. —No tengo a nadie.
—Y aparentemente, tampoco quieres tener a nadie. ¿Eres feliz pasando la vida solo? —Kurt levantó una elegante y arqueada ceja.
—Hago lo que tengo que hacer. —Blaine cuadró sus hombros. —¿Dónde está mi ropa?
—Aquí. —Kurt se la lanzó y se quedó con las manos en las caderas mientras Blaine comenzaba a vestirse.
Blaine frunció el ceño. —¿Te molestaría no verme, hombre? Me enloqueces.
—Un momento estuvimos tan cerca cómo se puede estar sin hacer el amor y ahora ¿ni siquiera deseas que te vea? —Kurt levantó sus manos. —Mon Dieu. No puedes ser mi Coeur de Sang. Eso debe ser algún tipo de error.
—¿Qué es eso del 'core day sang'? que sigues diciendo —Blaine preguntó, mientras luchaba con sus jeans. —¿Es alguna cosa de vampiros? Porque-
—Nada de lo que necesites preocuparte. —Kurt bajó la mirada, aparentemente estudiando la costosa alfombra oriental a sus pies. —Nada acerca de mis necesidades te preocupan ahora.
Blaine no sabía qué decir. Estaba inundado por la culpa un momento y en el siguiente por la ira. ¿Cómo se atrevía el vampiro a actuar como algún tipo de jodida victima solo porque Blaine no había caído rendido por él rogando su incondicional y eterno amor? Entonces de nuevo, él salvo tu vida, murmuró una pequeña voz en su cabeza y la culpa lo inundó de nuevo. —Mira. —Salió de la cama un poco inestable y se dirigió hacia el vampiro. —Lo siento, yo solo… —Él levantó una mano para tocar el hombro del otro hombre, pero Kurt la tomó entre las suyas. Inmediatamente una oleada de deseo inundó a Blaine, amenazando en ahogarlo en calientes profundidades.
—¡Dios! —Trató de alejarse pero Kurt no lo dejó. Blaine se dio cuenta con pánico que el vampiro era un poco más fuerte de lo que él era.
—Detente. —Kurt habló suavemente pero su voz llevaba la intensidad y fuerza que Blaine escuchó. —Espera —dijo el vampiro viéndolo a los ojos. —Solo permítete sentir.
—¿Sentir qué? No siento nada. —Pero eso era mentira y él lo sabía. La ola de electricidad entre ellos era igual que la primera vez que ellos se tocaron. Realmente, más fuerte, Blaine se dio cuenta. Era como si lo que ellos habían hecho realmente hubiera intensificado el deseo por el vampiro. Lo quiero más que nunca, pensó deprimentemente. Madre de Dios, ¿Qué jodidos estoy haciendo?
—¿Por qué te resistes? —Kurt lo veía intensamente. —¿Esto es porque nuestros pueblos son enemigos o porque ambos somos hombres?
—No sé… ambos. —Blaine estaba comenzando a sentirse desesperado. —Me tengo que ir.
Kurt jaló su mano. Por un momento Blaine se resistió y entonces le permitió al vampiro acercarlo más. —Por favor… —Las palabras lo desgarraban. Él nunca había rogado en la manada. Nunca se humilló para rogarle a nadie, ni siquiera a Sebastian. Pero él no podía evitarlo.
—Dame un beso. Un simple beso y te dejo ir. —Kurt lo veía directo a los ojos. —Bésame y dime que no me quieres como yo te quiero.
—¿Quererte? Ni siquiera te conozco ni una mierda —Blaine protestó pero él no pudo evitar ver los rojos y los llenos labios del vampiro. No pudo evitar recordar el primer beso que ellos compartieron, el calor, la intensa hambre de eso. La ola de pura lujuria cuando su boca se encontró con la de Kurt.
—Tu corazón sabe que eres mío como mi corazón sabe que soy tuyo. —El vampiro no se movía. —Bésame, Blaine. Déjame saborear tus labios una vez más si estas tan determinado a irte.
—Yo… —Él no quería hacerlo pero al mismo tiempo era todo lo que quería hacer. Joder, estoy hecho un lio. Sintiéndose más confundido que nunca en su vida, Blaine jaló al otro hombre hacia él. No debería estar haciendo esto. Esto esta jodidamente mal. Entonces ¿por qué sentía que era tan correcto cuando sus labios se encontraron y Kurt se abrió para su exploradora lengua? —Dios— gimió dentro de la boca del otro hombre. Kurt contestó acercándose más y profundizando el beso.
Eso era tan picante, y el ligero sabor a cobre de nuevo y esta vez Blaine se dio cuenta que eso era sangre, su sangre. Y su boca probablemente sabría a la sangre de Kurt. Por alguna razón el pensamiento causó que surgiera otra ola de lujuria que lo recorrió y enterró una de sus manos en el corto cabello negro del vampiro y la otra se enredó en la costosa camisa que Kurt estaba usando, acercándose. El deseo se convirtió en una casi frenética necesidad mientras se presionaba duro contra el otro hombre, besándolo duro y lujuriosamente, esta vez no se detuvo cuando uno de los colmillos del vampiro se asomó entre sus labios.
Dios tan bueno. Tan jodidamente bueno… Él no se detuvo -no podía detenerse- hasta que se encontró cayéndose y repentinamente estaba en la cama y arriba de Kurt en un enredo de piernas y brazos. La caída pareció golpearlo y darle algo de sentido común y se enderezó tratando de desenredarse, pero Kurt lo sostenía firmemente.
—Quédate. —La voz del vampiro era baja y seductora, pero no había vulnerabilidad en la mirada que llegaba al corazón de Blaine. —Quédate y haz el amor conmigo. He esperado por ti mucho tiempo. Déjame tocarte. Déjame amarte, Blaine.
—Yo-yo no puedo. —Las palabras le sabían a tierra en la boca pero él se obligó a decirlas de cualquier manera. —No puedo hacer…esto. No contigo.
—¿Porque soy nacido de la Sangre? ¿Por qué soy vampiro?
—Eso y…porque eres un hombre. —Blaine negó con la cabeza. —Mira, yo solo no puedo. Eso no…eso no es correcto.
—¿Que no es correcto? ¿Que puede haber mal en el amor?
Blaine pasó una mano por su cabello. —¿En este caso? Todo. Mira, Kurt, me tengo que ir. Mi mamá está realmente preocupada por mí. Ella creerá que estoy muerto o algo así.
Al final el vampiro lo liberó. —Entiendo. Pero ¿cuándo puedo verte de nuevo?
Blaine salió de la cama incluso aunque no quería hacerlo. Él estaba duro de nuevo, su pene tensaba los holgados jeans que usaba y la idea de desgarrarlos y empujarse profundamente dentro del cuerpo del otro hombre mientras Kurt gemía y se retorcía debajo de él no salía de su cabeza.
—¿Cuándo puedo verte? —Kurt preguntó de nuevo.
—Nunca. —Blaine negó con la cabeza. —Yo no puedo…no puedo joderte de esa forma. —Él se giró y se alejó rápidamente, pero Kurt era supernaturalmente más rápido. Él ya estaba en el marco de la puerta de la recamara cuando Blaine llegó.
—Blaine…—Había lágrimas en sus ojos—reales lágrimas. Cualquier lobo en la manada que mostrara debilidad causaría que se burlara de él y que lo llamara queer o mariposa. Pero Blaine no sentía ese impulso ahora. Él solo quería jalar al otro hombre más cerca y sostenerlo. Pero si lo sostengo, no podré dejarlo esta vez. Me quedaré como él quiere. Y bueno… Él no podía dejar de pensar acerca de lo que podría hacer si se quedaba y cedía a sus impulsos. La urgencia de confortarlo y tocarlo, sostenerlo y ser sostenido era tan fuerte que él no se atrevía a detenerse, no se atrevía ni siquiera a decir una palabra. En lugar de eso se empujó por un lado del vampiro y se dirigió hacia la puerta del exterior tan rápidamente como pudo.
—Por favor —Kurt murmuró detrás de él. —Por favor no te vayas.
Blaine apoyó la cabeza contra el marco de la puerta. La madera se sentía fría y sólida contra su caliente piel. Le tomó todo lo que tenía no girarse. No puedo. Jodidamente no puedo hacer esto. Tengo que salir ahora mientras aún pueda. Él quería ver a Kurt, quería ver esos hermosos ojos azules una vez más. Pero él ni siquiera podía confiar en sí mismo de no hacer más, si él veía a Kurt y veía la necesidad que él mismo sentía reflejada en la mirada del otro hombre él podría perderse. Perderse para siempre.
—Blaine… —La voz de Kurt peligrosamente cerca.
—No puedo. —Las palabras desgarraron la garganta de Blaine al salir. A ciegas colocó la mano en la labrada puerta de madera y la empujó para salir a la caliente noche de Miami, dejando a Kurt en el interior.
El mundo parecía nublarse y salir de foco mientras trastabillaba por los matorrales hacia su motocicleta. ¿Sería a causa de algún efecto secundario de la sangre del vampiro o quizás algo del Veneno de Lobos que aún seguía en su sistema? Pero cuando Blaine levantó la mano para frotarse los ojos, sus dedos encontraron humedad.
Kurt no era el único que estaba llorando.
Kurt se hundió desalentado en el sofá mientras oía la motocicleta de Blaine alejarse en la distancia. Había estado tan cerca, realmente había sostenido a su Coeur de Sang en su manos y entonces lo había perdido por una tontería eso era insufrible. Alejó las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano. Mi padre podría no considerarlo una tontería. Los were han sido nuestros enemigos desde tiempos inmemoriales.
Eso era cierto. A pesar de la inestable tregua que existía entre los were y los de su tipo en el viejo mundo, la desconfianza entre los pueblos era muy profunda y se había enraizado en los actos de violencia y de sangre en el pasado. Pero Kurt estaba seguro de que esa no era la única razón para que Blaine se hubiera ido tan apurado. Eso era porque ambos somos hombres. Él cree que está mal enamorarse de alguien de su propio sexo.
La sola idea de rechazar un amor basado en el sexo era imperdonable para Kurt. Él había sido educado en una sexualidad permisiva de la Corte de la Sangre, donde casi nada estaba prohibido. Nada excepto amar a tu enemigo. Eso era también cierto. Si su Padre y Madre tuvieran la más ligera sospecha de que había caído enamorado desesperadamente de un lobo…bueno, Kurt ni siquiera quería pensar en las consecuencias. Suficiente decir que estaría en juego mucho más que arriesgar el título de la familia. De hecho, él había estado pensando que había sido un riesgo que Blaine estuviera en el departamento de la cochera. Su padre pudo haber entrado en cualquier momento. Pero Lauren no pudo evitarlo. Cualquier riesgo, cualquier peligro, no importaba cuán grande fuera valía la pena. Blaine valía la pena.
Suspirando, él recordó la presión del cuerpo del otro hombre contra el suyo. El lobo olía a cálida piel, y a pelo y a especias -un salvaje olor que hacía que los sentidos de Kurt hormiguearan y su pene se endureciera. Él también lo sentía. Él me quiere como yo lo quiero. La boca de Blaine había estado tan caliente -sus besos desesperados- casi rabiosos. Él lo besaba y lo tocaba como si fuera un hombre muriéndose de hambre al que le ofrecen comida por primera vez.
Eso hizo que Kurt se preguntara si el lobo incluso habría tenido un amante antes. Quizás los habría tenido pero Kurt podía apostar que él no había tenido un amante masculino. ¿Cuánto tiempo habría estado hambriento? Kurt no era bueno juzgando edades pero sabía que la edad de los were era más lenta que la de los humanos, aunque no tan lenta como la de su propio tipo. Blaine debería estar en la mitad de sus veintes, y si él había alcanzado su madurez sexual en la adolescencia…Él habría pasado años. Años y años anhelando lo que sentía que no podía tener. Porque era prohibido para él.
Kurt trató de imaginar como él podría sentirse si nunca se le hubiera permitido seguir sus instintos naturales y tocar a otro hombre. ¿No estaría él hambriento por tener la dura carne de un hombre entre sus dedos, desesperado por la deliciosa fricción de otro pene contra el suyo? Así era como Blaine había actuado las pocas veces que se había permitido tomar lo que Kurt le ofrecía. Como estaba de hambriento por el toque de otro hombre del que no podía tener suficiente.
Oh mon amour, Kurt pensó tristemente. ¡Cuánto me alegraría poder satisfacer tu apetito! Puedes tener tanto como quieras toda la larga noche. Puedo chuparte y acariciarte y dejar que me tomes tan a menudo como desees. También podría tomarte, si lo deseas. Pero incluso en sus fantasías más salvajes, él no podía imaginar que Blaine quisiera eso. Someterse a otro macho, permitir que otro hombre entre en su cuerpo…no, él sin duda vería eso como el último pecado. La última vergüenza. Sin embargo, a Kurt no le molestaba la idea de siempre ser el de abajo, abrirse a otro hombre no lo asustaba ni le molestaba y si había un hombre al que le permitiera deseoso estar dentro de él, ese sería Blaine.
Puedo bien olvidarme de esas fantasías. Probablemente nunca lo vea de nuevo, menos hacer el amor con él. Kurt suspiró y pasó su mano a través de su cabello. Él no podía soportar no ver a Blaine de nuevo, pero ¿qué podía hacer si el lobo se rehusaba a estar con él? Le daré algunas noches, al final se decidirá. Entonces lo buscaría de nuevo. No puedo soportar que esté en el mundo pero no en mi vida. Hay una conexión entre nosotros -Sé eso. Siento eso. Y Blaine podría sentirlo también si él solo se permitiera abrirse a la atracción de otro hombre.
De hecho, Kurt podía sentir su conexión ahora. Cerrando los ojos, apoyó la cabeza en el respaldo del sofá e imaginó al lobo en su mente. Casi podía ver a Blaine, recorriendo la noche en su motocicleta, la poderosa máquina rugía entre sus piernas y sus ojos estaban húmedos con lágrimas… ¿Lagrimas? Espera un momento. Kurt se enderezó y abrió sus ojos. ¿Podría él realmente estar llorando? ¿De dónde saco esa idea?
Frunciendo el ceño, cerró los ojos de nuevo y trató de imaginar a Blaine en su mente. Él vio al lobo de nuevo. Otra imagen de él apoyado sobre los cromados manubrios de su motocicleta, el viento moviendo su cabello rizado. Kurt casi podía sentir ese viento, frio y suave contra su húmeda y con fiebre mejillas. Pero él también podía sentir algo más. Dolor…confusión… ¿Por qué soy de esta forma? ¿Por qué lo quiero tanto? ¿Por qué no puedo ser un jodido normal como todos los demás?
Kurt abrió los ojos de nuevo, impactado. ¿Había realmente oído los pensamientos de Blaine? Había habido una débil estática como si recibiera la trasmisión de una fuente distante, pero él estaba seguro de que esa imagen del lobo no era producto de su vívida imaginación. Él ahora estaba sintonizado con Blaine, viendo al mundo a través de sus ojos, sin embargo imperfecto. Cuando él se concentraba. Eso significaba que probablemente Blaine también estaba sintonizado con él. ¿Pero ahora?
—¡El intercambio de sangre! —Kurt se levantó y comenzó a pasear al lado del sofá. —¡Mon Dieu! ¿Qué he hecho?
Y más importantemente, ¿cuáles serán las consecuencias cuando Blaine se dé cuenta de lo que ha sucedido? ¿Se alejaría o regresaría a encontrar la causa de sus nuevas circunstancias? Kurt tenía esperanza porque ahora al menos ellos tenían un lazo, estaría en profundos problemas si nunca viera al were de nuevo.
