Mes amours este capitulo es para ustedes Fioreeh-VCC, NickyColferC, Invitado, Gabriela Cruz y Jason, Lo prometido es deuda.

Y gracias a todos los que leen la historia :)

Lo que siempre informo ningún personaje es mio. Todo lo subrayado está en español en el original. Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje.


Capítulo 7

—¡Blainy! Gracias a la santa virgen que estas bien. —Elaine lo jaló dentro de un apretado abrazo en el momento en que estacionó la motocicleta en la esquina. —¡He estado tan preocupada! Pero solo han pasado algunas horas desde que te fuiste así que esperaba que todo estuviera bien y me llamaras.

—Decidí mejor regresar. —¿Habían pasado solo algunas horas con el vampiro? se sintió como si él y Kurt hubieran estado juntos por días y días. Cómo Blaine había de algún modo logrado conocer al otro hombre mejor que a cualquier otro en su vida, ¿cómo había sucedido eso?

—¿Entonces ¿te sientes mejor? —Ella lo veía ansiosa. —¿El veneno se fue?

—Todo se fue —él le aseguró a ella.

Ai, tu cuello. —Ella tocó el lado de su cuello con la punta de sus dedos.

—¿Que con eso? —Blaine puso una mano en su cuello. Estaba un poco sensible pero ya no ardía ni hormigueaba.

—Nada…no es nada. —Ella frunció el ceño. —Los arañazos sanaron, pero no entiendo por qué aún puedo ver sus…sus… —Ella se interrumpió y se ruborizó.

—Las marcas de sus colmillos —Blaine terminó por ella rudamente. —Si él me mordió. ¿Cómo se suponía que iba a chupar el veneno para sacarlo?

—Claro… claro él tenía que morderte. No esperaba otra cosa. —Elaine carraspeó limpiando su garganta pero por su expresión, Blaine estaba seguro de que su madrastra conocía los salvajes rumores acerca de los vampiros y las otras cosas que les gustaban hacer mientras bebían sangre. Además del hecho que ella presentía que había algo entre él y Sebastian y quien sabe lo que estaría pensando de él ahora.

Elaine debió ver su inseguridad en la cara porque ella le palmeó el brazo y le dio una pequeña sonrisa. —No te juzgo, Blaine. Solo me preguntaba por qué los arañazos de la pequeña bruja desaparecieron de tu cuello y las marcas de los colmillos aún siguen ahí.

—Quizás porque son frescas…no sé. Es probable que para mañana ya hayan desaparecido. —Dijo Blaine.

Ella se mordió el labio. —¿Fue muy doloroso? Parece que hubieras llorado.

—Vamos Elaine no empieces con esa mierta…Quiero decir mierda. Claro que no lloré. —Se ruborizó consciente de sus húmedas mejillas. —No derramé ni una sola lágrima la noche en que entré en los Locas. Entonces ¿cómo es que un jodido…lo siento…un loco muerto va a hacer que pierda el control?

—No sé. —Ella frunció el ceño y estudió su cara. —¿Te dolió mucho? ¿Qué fue lo que te hizo?

No tanto como lo que le hice yo a él. Blaine alejó la vista incapaz de seguir viéndola a los ojos. —No mucho. Mira, realmente estoy cansado. ¿Le, uh, le dijiste a Papá en dónde estaba?

Elaine frunció el ceño. —Iba a hacerlo pero quise darte un poco más de tiempo. Pensé que si tu padre supiera…

Blaine asintió. —Sí, está bien, lo entiendo. Gracias. Si él supiera que prácticamente tuve sexo con un vampiro -y un vampiro macho- él podría perder completamente la cabeza. Olvidaría el desheredarme; Seria un jodido desmembrado antes de que el sol saliera.

Elaine acunó su mejilla. —Blaine…

—Realmente estoy cansado. —Se alejó del suave toque, encogiéndose de hombros a modo de disculpa. —Completamente exhausto. Creo que voy a dormir durante un mes. ¿Eso está bien para ti?

—Claro. —Ella sonrió. —Estoy tan feliz de que estés bien. Duerme cuanto quieras—Me asegurare de que nadie te moleste.

Eso quería decir que ella se interpondría entre él y su padre, eso era algo bueno. Blaine no creía que él pudiera enfrentar al viejo justo ahora, no después de las cosas que había hecho. Él sentía que su padre podría verlo en su cara o quizás solo de algún modo lo sabría. Sabría que su hijo era… ¿qué? Blaine no se conocía a sí mismo en este momento y él estaba demasiado agotado para tratar con eso ahora. Asintió hacia Elaine. —Gracias, Elaine. Eso sería genial.

—Lo que será genial es ver que no sigues en la cima del juego de nuevo. ¿No me dijiste que tenías un desafío con el cabrón de Thad mañana?

Blaine abrió más los ojos. —Lenguaje, Mamá.

Ella se rio y había una mezcla de alivio y preocupación en sus profundos ojos café. —Hey, algunas veces hay que llamarle a las cosas por su nombre, Blainy. Solo estoy diciendo que quiero que estés bien descansado. —Ella frunció el ceño. —¿Seguro que estas bien como para eso? quiero decir quizás tengas que hablar con el líder de la manada, ese Sebastian…

Blaine negó con la cabeza. Su madrastra no entendía. A pesar de tener los genes were, ella nunca había corrido con la manada. —No es como la escuela en la que puedes escribir una nota para no ir al gimnasio. Esto es un desafío, si no peleo, Thad se queda en mi puesto y me patean al fondo de la manada.

—Bueno, nosotros no queremos eso. Aunque…

—¿Qué? —preguntó cansadamente. Él seguía teniendo flashes, pequeñas imágenes de Kurt, incluso aunque él estuviera tratando duro, no podía sacar al vampiro de su mente. Solo quería irse a la cama, quizás con una buena noche de sueño, podría dejar todo atrás. Quizás.

—Solo me preguntaba… ¿por qué no dejas la manada? no es buena para ti, Blaine. Y la manera en que Sebastian te trata…

—Sebastian me trata bien —Blaine dijo firmemente. —Y no puedo dejarlo, Elaine. Una vez que estás en las Locas, tú estás de por vida, hasta que te expulsen o te mueras.

—Eso es lo que me temía. —Ella negó con la cabeza. —Solo desearía que no corrieras con ellos. Podrías ser un lobo solitario…tu padre lo es.

—Y mira a donde lo ha llevado eso. No tiene amigos ni estatus, todo lo que tiene es esta tienda.

—Él te tiene a ti y a mí —ella dijo tranquilamente. —Él tiene amor, Blaine. No creo que vayas a encontrar eso en las Locas. Ni a alguien que pueda corresponder tu amor.

Blaine negó con la cabeza. —Estoy muy cansado. No puedo hablar de eso ahora.

—Está bien, lo siento. —Ella palmeó su hombro. Solo me preocupo por ti. Eso es todo. Ve a la cama y logra descansar algo.

—Lo hare. —Él le dio un rápido abrazo con un solo brazo. —Gracias por todo. Me salvaste esta noche, lo sabes.

—No. —Ella negó con la cabeza. —Tu vampiro te salvó, quien quiera que sea. —Ella le dio una penetrante mirada y Blaine tuvo un incómodo presentimiento de que ella sabía exactamente como Kurt lo había salvado.

—Sí, bueno… —Él negó con la cabeza. —Uh, buenas noches.

—Buenas noches, Blainy. —Ella siguió viéndolo mientras el subía las escaleras hacia su departamento. Blaine se preguntaba cuánto había ella adivinado de lo que él había hecho esa noche. Y como podría evitar que alguien adivinara lo mismo.


Despertó de un extremadamente vivido sueño. Era de Kurt, él estaba hablando con una vampiro hembra mayor que se veía muy parecida a él. Al menos ella tenía el mismo color de ojos azules y la piel crema, aunque Blaine tenía la idea de que ella era considerablemente mayor. No sabía por qué pensaba eso, ella no lo aparentaba. Pero había en ella un aire de autoridad maternal, el mismo que tenía Elaine, eso le hacía pensar que ella era la madre de Kurt.

En el sueño Kurt estaba discutiendo con ella y entonces le preguntó algo -tratando de obtener algún tipo de información del otro vampiro, aunque Blaine no estaba seguro de qué era. El sueño entraba y salía, igual que una estación de radio que no estaba bien sintonizada. Eso era una maldita molestia porque él tenía la sensación de que lo que fuera que Kurt estaba diciendo era importante. Y además, quería ver al otro hombre de nuevo, incluso si solo era en sus sueños. Era de la única jodida manera en que podía verlo ahora, pensó Blaine, frotándose la cara con una mano, mientras se sentaba en la cama. Tengo que lograr sacarlo de mi cabeza, tengo que lograr olvidar que lo de anoche sucedió.

Una mirada al reloj digital a lado de su estrecha cama, mostraba que eran casi las siete de la noche. Dios, debo haber estado realmente cansado. Claro, ser envenado, sanado y su corazón desgarrado tomó demasiado del chico. Blaine empujó esos pensamientos a un lado, irritado consigo mismo. ¿No había decidido empujar los eventos de anoche fuera de su cabeza? Era el momento de ir a enfrentar el desafío con Thad.

Se estiró experimentalmente y estaba feliz de encontrar que se sentía bien -Realmente, mejor que bien- jodidamente fantástico y listo para pelear. Nada le dolía o le quemaba o le molestaba y estaba explotando de energía. Él iba a derrotar a Thad y mostrarle a donde pertenecía; al fondo de la manada. Ese jodido pendejo no iba a saber qué lo golpeó.

Sonriendo cínicamente, Blaine estiró las piernas fuera de la cama. Rascándose el pecho, se dirigió al cuarto de baño del tamaño de una estampilla postal que apenar era lo suficientemente grande para tener un sanitario y un pequeño cubículo para la ducha. Abriendo el grifo del agua caliente él esperó un minuto a que el agua caliente saliera antes de entrar en la ducha. El agua caliente se sentía maravillosa resbalando por su cabello, hacia abajo por su cuerpo desnudo, como una caliente mano acariciándolo por todos lados. Blaine suspiró con placer mientras tomaba el jabón. Él no sabía qué era diferente en el día de hoy, pero cada cosa se sentía mejor -de alguna manera más nítido. Era como si alguien hubiera aumentado todos sus sentidos al máximo y lo dejara ronroneando como una de las motos que él construía en la tienda.

Mientras se enjabonaba, trató de imaginar el inminente desafío. Sin duda, Thad podía esperar que él estuviera muerto o tan afectado por el Veneno de Lobos, que él sería totalmente incapaz de pelear. Probar lo equivocado que estaba sería un jodido placer. Puedo ver la cara de esos cabrones cuando se den cuenta que voy a derrotarlo…

Pero en lugar de la escena en la manada, todo lo que podía ver era a Kurt. En su mente, él veía al vampiro paseando y murmurando algo consigo mismo. Él podía incluso decir lo que Kurt estaba usando. Una camisa de lino blanca, con algunos botones abiertos mostrando su plano pecho, y unos pantalones gris carbón que probablemente costaban más que la motocicleta de Blaine. Mientras él veía el vampiro pasaba su mano a través del corto y castaño cabello y decía algo en francés que se oía sospechosamente como una maldición.

Blaine frunció el ceño y negó con la cabeza, esparciendo gotas de agua de su cabello. ¿Qué estaba mal con él? Nunca había tenido una imaginación tan vivida con tantos detalles hasta de la ropa que el otro hombre usaba, además de ser capaz de imaginarlo hablando en francés. Blaine ni siquiera sabía francés. Español era un idioma que necesitaba para seguir en Miami, así que ¿por qué molestarse por algo más?

Él terminó de enjabonarse y enjuagarse el cuerpo, frotándose extra duro para lograr quitar el aroma de Kurt. Lo último que necesitaba era que Sebastian y el resto de la manada oliera al vampiro sobre él. Pero sacarse al otro hombre de la mente estaba comprobando que era mucho más difícil de quitar que el olor. Él seguía teniendo flashes de los vampiros sin importar cuan duro tratara de concentrarse en algo más. Kurt hablaba. Kurt señalaba, sus movimientos supernaturalmente fluidos y elegantes. Kurt paseaba y negaba con la cabeza…

Maldición, ¿qué está mal conmigo? Saliendo de la ducha, Blaine se frotó el húmedo cabello vigorosamente con una toalla y envolvió otra alrededor de su cintura. Tenía que terminar con esto. Tengo que dejar de pensar en él. ¿Cómo puedo luchar con esto? No hubo respuesta de ninguna parte y Blaine estaba más y más irritado mientras se secaba y se ponía unos jeans holgados y una camiseta roja. Él tenía que tener su mente bien antes de la lucha; No podía arriesgarse a estar distraído durante un desafío. Thad era un gran cobarde pero si él olía algo de debilidad él se iría a su garganta. Blaine no sería capaz de defender su lugar en la manada.

Seguía tratando de concentrarse y casi derriba a su padre al bajar corriendo las escaleras del taller hacia su motocicleta.

—Aquí estas. —Su padre le dio una desaprobadora mirada hacia el taller, que estaba vacío a esa hora de la noche. —Podrías ser útil en la tienda hoy pero Elaine decía que no te sentías bien. ¿Algo que comiste?

—Uh, si, debió de ser. —Blaine pasó una mano sobre su cabello. —Me sentía como mierda durante un tiempo. Pero estoy mejor ahora, gracias.

Era difícil alegar enfermedad tomando en cuenta la mejor constitución de los were. Los were sanan exponencialmente más rápido de cualquier enfermedad o lesión que los humanos, así que decir que se necesitaba todo un día para recuperarse de una intoxicación por alimentos era casi como decir que un humano necesitaba una semana para recuperarse de un dolor de cabeza. Aun así esa fue la historia que Elaine le había dado y él necesitaba pegarse a eso.

—Uh-huh. —Su padre le dio una dura mirada. —Algo que comiste mi culo. Probablemente solo saliste a jugar con Sebastian y el resto de esos sarnosos perros mestizos a los que llamas manada toda la noche y querías quedarte dormido.

—Hey, los Lunas Locas son la manada más fuerte de los alrededores —Blaine protestó, saliendo automáticamente a defender a la manada. —Deberías estar argulloso de que esté con ellos.

—Estaré realmente orgulloso cuando empieces a traer tu cuerpo aquí. —Su padre sacudió la llave de tuercas que estaba usando para enfatizar el punto.

Blaine se sintió enfurecer ante el argumento familiar. —Hago todo lo que me pides te pago renta por esa mierda de departamento. —Señaló hacia las escaleras con el mentón. —Solo porque prefiero construir motocicletas que pasar todo mi tiempo reparando las quebradas no es razón para que te enojes.

—Necesito que alguien se encargue de este lugar cuando yo me retire, Blaine, sabes eso. Y necesito que me ayudes en lugar de que corras con los 'luna locas' todo el tiempo. Tú y ese maldito Sebastian con el que siempre estas, si no te conociera bien, pensaría que son un par de homos.

Blaine sintió sus mejillas arder. —Mira, papá. No son así las cosas entre Sebastian y yo.

—Bien. ¿Qué es lo que te gusta de ellos? De cualquier manera ¿qué hace la manada por ti? Nunca serás líder de la manada, sabes eso.

Blaine frunció el ceño. —Y tampoco quiero encargarme de la Chop Shop. Dios, Papá. Quizás quiero algo más de mi vida además de heredar este lugar. ¿Siquiera has pensado en eso?

—¿Algo más, huh? ¿Y qué podría ser eso?

—Quiero… —Repentinamente la imagen de Kurt llegó a su cerebro y no lo dejó. Blaine lo vio como había estado anoche, desnudo y caliente, moviéndose debajo de él mientras le ofrecía su cuello a Blaine. Si, mon amour. Toma lo que necesites…

—¿Qué es lo que quieres? Anda suéltalo.

—Quiero… —Kurt. El nombre llegó a la punta de la lengua y para su horror, Blaine casi lo dice en voz alta. Haciendo un gran esfuerzo para sacar la imagen de su cerebro que insistía en aparecer, se obligó a seguir. —Quizás quiero mi propio lugar. Donde pueda construir motocicletas todo el día, en lugar de arreglar las viejas y grasosas motocicletas que trae la gente.

Eso era algo que había estado pensando desde hace mucho, pero era la primera vez que lo decía. Blaine no sabía por qué él había buscado una confrontación ahora, quizás solo estaba tratando de hablar de cualquier cosa menos del vampiro y lo que él y Kurt habían estado haciendo anoche, pero de algún modo las palabras salieron.

—¿Tu propio lugar? ¿Vas a cambiarme? —Su padre se reía furiosamente. —No sabes cómo llevar un negocio. Estás demasiado ocupado aullándole a la luna y marcando tu territorio para aprender cómo manejar una tienda de motocicletas.

—¿Si? Bueno no es que tu exactamente me quieras aquí para que pasemos tiempo de calidad padre-hijo justo ahora —Blaine le contestó. Montando su motocicleta la encendió. Su padre gritó algo más, pero el ruido del motor de la motocicleta le impidió oírlo. —¿Qué? —Blaine acunó una mano tras su oído. —Lo siento, no puedo oírte. Supongo que hablaremos de eso más tarde.

La cara de su padre se volvió roja, y salió del taller tras él, aun gritando, pero Blaine no le dio oportunidad al viejo de enfrentarlo. Él aceleró la motocicleta y entró en el atardecer, dejando que la poderosa motocicleta lo alejara de la vieja discusión y del viejo dolor.

Dios. Negó con la cabeza mientras el viento volaba entre su cabello y de cierta manera lo calmaba. La pelea con su padre no era la primera de ese tipo y no sería la última. Lo que realmente le molestaba era la manera en que Kurt seguía entrando en su cerebro y no podía apartarlo. ¿Qué está mal conmigo? Casi digo su nombre. Casi le digo todo por mí mismo. ¿Por qué no puedo evitar pensar en eso? ¿Por qué no puedo sacarlo de mi cabeza?

Su cerebro estaba en eso de nuevo mientras manejaba automáticamente a la guarida de los Locas. Todo lo que podía ver era a Kurt. El vampiro estaba quitándose la camisa, su pálido, y suave pecho, no tan musculoso como el de Blaine, aun así perturbadoramente hermoso. Los pezones de Kurt eran de un pálido, rosa pálido y Blaine se encontró preguntándose qué tan sensibles serian. Él no tuvo oportunidad de chuparlos pero se preguntaba si a Kurt podría gustarle eso, gustarle que tuviera su boca ahí. Deja eso. ¡Deja eso! Deja de pensar así. Eso está mal, él está equivocado y de cualquier manera tú no eres gay. ¡Olvídalo!

Pero él no podía.

Para cuando llegó al bungalow en Liberty City él estaba completamente confundido. Seguía viendo a Kurt en su cabeza y al siguiente momento no estaba pero siempre regresaba de nuevo. Era como si su cerebro fuera una radio que estaba mal sintonizada en una cierta estación. Si Blaine pudiera, se alejaría de la manada hasta poder entender qué infiernos estaba mal con él, aclararlo. Pero él no podía perder el desafío o él perdería su lugar como segundo lobo ante Thad.

Blaine estacionó la motocicleta, cuadró los hombros y subió los escalones del frente. Entre más rápido entre más rápido le pateare el culo y me iré. Se estaba concentrando duro en el trabajo que estaba por hacer y lo rápido que podría hacerlo que casi no ve a Santana hasta que ella salió de entre las sombras y se colocó entre él y el marco de la puerta.

—Bueno, bueno, Skulls. ¿Cómo te sientes?

La repentina aparición de ella trajo a Blaine a la realidad. —¿Cómo crees que me siento, bruja?

Ella abrió más los ojos mientras veía el punto donde ella lo había arañado. —Un infierno mucho mejor de lo que deberías. —Ella levantó la mano para revisarlo pero Blaine le atrapó la muñeca y la presionó duro.

—Uh-uh. Mantén tus jodidas manos fuera de mí, puta.

—Déjame. —Ella jaló su mano atrapada en el puño y chilló como una gata enojada.

Blaine soltó la muñeca y la vio fijamente. —Ahora si no mantienes tus manos lejos de mí, la próxima vez que me toques, olvidaré las enseñanzas de mi madrastra de ser amable con las chicas. ¿Lo entiendes?

Cabrón. Jodete.

—Como quieras. —Blaine pasó al lado de ella y entró al bungalow. Él no se sorprendió ni un poco al ver a toda la manada reunida en la pequeña sala, pero al menos en esta ocasión también estaba Sebastian.

El líder de la manada estaba sentado aparte del resto de los lobos en un gran sillón de piel con descansabrazos. Cuando Blaine entró él levantó la vista del juego que estaba jugando en su teléfono e inclinó la cabeza casualmente. —¿Qué tal, Skulls?

—No mucho. Solo aquí para patearle el trasero a Thad. —Blaine buscó en el cuarto al alto lobo, que parecía claramente incómodo. Mientras él lo veía, Santana se acercó a Thad y le murmuró algo al oído. Thad se veía furioso y le murmuró algo en respuesta.

Blaine había sospechado que el tercer lobo había estado involucrado en que lo envenenaran, y esto dejaba malditamente en claro que él había tenido razón. Aun así le enojó que Thad hubiera recurrido a trampas para tomar su lugar, un real lobo de las Lunas Locas debería estar por encima de esas mierdas.

—Oh si, oí que mi primo te desafió. —La voz de Sebastian quebró su línea de pensamiento y vio al líder de la manada guardar el teléfono en su bolsillo.

Blaine cuadró los hombros. No le gustaba que Sebastian hubiera mencionado el lazo de sangre entre él y Thad, pero eso no cambiaba nada en lo que a él se refería. —Sí, lo hizo. Así que terminemos con esto.

Sebastian señaló con la cabeza hacia la puerta. —Afuera, atrás. No agreguemos más basura a este lugar que ya tiene basura.

—Bien. —Blaine tomó el camino, el vello de la parte de atrás de su cuello se erizó con la tensión. Él podía sentir la mirada del resto de la manada en él y oír los murmullos. ¿Cuántos otros sabrían acerca de Santana y el Veneno de Lobos? ¿Cuántos están aquí solo para verlo morir porque él es diferente? Soy más diferente de lo que ellos piensan. Él tuvo otro flash de Kurt de anoche cuando le dijo, bésame y dime que no me quieres como yo te quiero a ti. Blaine trató de sacarlo de su mente pero la imagen regresó mientras él empujaba la puerta y se dirigía al patio trasero del bungalow de los Locas.

—Está bien. —Sebastian se detuvo al frente una vez que todos los were se habían reunido entre la sorprendentemente alta hierba, el patio estaba rodeado de una cerca de madera de unos tres metros de alto -la única concesión de la manada para mantener a los humanos ignorantes de lo que ellos hacían. No es que hubiera humanos en el vecindario que se atrevieran a ver el patio de las Locas, con barda o sin ella.

—Estoy listo. —Blaine se acercó al líder de la manada, deseando lograr aclarar su mente. Si él tenía que pelear mientras seguían las imágenes de Kurt entrando en su cabeza, suponía que iba a estar jodidamente distraído.

—¿Thad? —Sebastian vio al otro lobo quien se movía nervioso y finalmente se acercó.

—Sí, estoy bien, líder de la manada.

—Bien. —Sebastian asintió. —Entonces, ¿pelo o piel?

—Pelo —Thad dijo inmediatamente, antes de que Blaine pudiera abrir la boca. Blaine frunció el ceño; Thad era ligeramente más grande en su forma de lobo de lo que era en su forma humana pero si él pensaba que el tamaño le daría una ventaja, él estaba letal y jodidamente equivocado.

—¿Skulls? —Sebastian lo vio y Blaine se encogió de hombros.

—No importa. Le patearé el trasero de cualquier manera.

Sebastian levantó la vista hacia la luna casi llena. —Correcto entonces, cambien. Y que gane el mejor lobo.

Blaine estaba llamando a la Madre Luna, que estaba en lo alto del cielo, antes de que el líder de la manada dijera las palabras. Pero para su desilusión, en lugar del poder canalizado igual que una línea plateada, todo lo que podía sentir era la boca de Kurt en la suya. En lugar de ver la pálida luz de luna, él veía los ojos azules del vampiro y lo oía murmurar algo en su suave y sensual francés.

¿Qué infiernos? ¿Qué sucede? ¿Qué está bloqueándome esta vez? No era el Veneno de Lobos, estaba seguro de eso. Ya no tenía la sensación de tratar de subir una alta montaña, esforzándose en hacer algo que no podía hacer. Había algo más que interrumpía su lazo con la Madre luna, Como estática interfiriendo a una señal de radio.

Todo sucedió en una fracción de segundo y antes de que él pudiera intentarlo de nuevo, Santana se colocó frente a Sebastian y levantó la mano. —¡Alto!

Sebastian le frunció el ceño, un bajo gruñido salió de su garganta. —Soy el líder de la manada y tu ni siquiera eres un real lobo. ¿Cómo te atreves a interrumpir un desafío?

—Perdóname, líder de la manada, pero tengo una buena razón. —Ella inclinó la cabeza en señal de sumisión pero Blaine pensó que vio una alegría en sus venenosos ojos marrones. Algo está planeando— ¿pero qué?

—Bien, entonces di tu jodida razón. —Sebastian se veía más molesto que realmente enojado, eso no le sorprendía a Blaine. El líder de la manada de los Locas siempre se controlaba hasta el último y explotaba en rabia y violencia. El truco era saber hasta cuanto empujar, y Blaine no creía que Santana hubiera descubierto eso aún. Ella estaba sobre frágil hielo lo supiera o no.

—Solo que no sería un desafío justo, líder de la manada. —Ella le dio a Sebastian una gran e inocente mirada. —Y creo que no lo sería, porque Skull no puede cambiar.

—¿Qué? ¿Por qué piensas eso? —Sebastian frunció el ceño.

Blaine cruzó los brazos sobre su pecho. —Porque ella me envenenó con Veneno de lobos ayer. —No había manera en que ella pudiera saber sobre las imágenes de Kurt que interferían su cambio, entonces ella debía pensar que él aún tenía restos de veneno en su sistema.

—¿Qué? —Sebastian lo vio a él y a Santana. —¿Es eso cierto?

Ella asintió. —Eso fue totalmente accidental. Había estado mezclando medicinas para mi tía y supongo que algo debió de haberse quedado en mis uñas. De cualquier manera, no fue mucho pero puede ser suficiente para evitar que cambie.

—Accidente mi culo. Eso fue suficiente para matarme. —Blaine la veía fijamente. —Que es lo que querías, ¿no es así, pinche puta? —Él no podía imaginar por qué Santana lo estaba diciendo, quizás ella estaba tratando de salirse dando su propia versión antes de que él lo hiciera. Pero él sería un maldito si dejara que ella pareciera inocente después de lo que había hecho.

—¿Si fue suficiente para matarte, por qué sigues aquí? —Santana dio un paso hacia él. —¿Qué hiciste para sacar el veneno?

—Mi madrastra es enfermera, lo sabes. —Blaine frunció el ceño.

—Uh-huh. Entonces, ¿ella te chupó el cuello y extrajo el veneno?

Blaine sintió su estómago hundirse y otro flash de Kurt inclinado sobre él llego a sus ojos. —¿Qué? No. Ella me dio algunas medicinas. Fui jodidamente afortunado de que ella pudiera hacer algo o tu pequeño plan hubiera funcionado. —Él la vio de nuevo.

—Uh-huh. Bien, eso tiene sentido. —Santana asintió pensativamente. —Excepto por el hecho de que no hay cura para el Veneno de Lobos una vez que llega a tu sistema. Tienes que sacar el veneno, como se chupa el veneno de una serpiente. Pero eso podría matar al otro were. Infiernos eso podría incluso enviar a un jodido humano tres metros bajo tierra. De hecho… —Ella le dio a Blaine una diabólica mirada. —La única persona que puede ayudar con el Veneno es un no muerto.

¿Cómo sabe ella eso? ¿Qué tanto sabe? El corazón de Blaine comenzó a acelerarse en su pecho pero logró mantener una cara inexpresiva. —¿De qué jodidos estás hablando?

—Si, Santana ¿Qué jodidos dices? —Sebastian frunció el ceño hacia ella. —Ve al jodido punto para que podamos continuar con el maldito desafío.

Santana lo rodeó. —El punto es que Skulls aquí ha estado jodiendo con un jodido vampiro.

—¿Qué? —Sebastian la vio con tanta incredulidad como Blaine lo hacía. —¿Qué jodidos te hace pensar eso?

—Él se quedó solo con ese vampiro que encontramos anoche, y me dejó encargarme de la manada. —Thad se adelantó. —Me envió con el resto tras el grupo de vampiros—solo que no había ningún grupo. Entonces desapareció y no regresó hasta anoche con esa historia que había matado al vampiro.

—Solo estás enojado porque no fuiste tú quien lo mató esa noche. —Blaine esperaba oírse calmado, pero en su interior tenia las tripas hechas nudo. Él veía fijamente a Santana. —Yo aún soy el segundo lobo y tu estas dando fuertes y jodidas declaraciones. ¿En dónde están las pruebas?

—Justo a la derecha de tu cuello. —Ella señaló el punto que había visto antes, el punto en donde ella lo había arañado.

Y el punto en donde Kurt me había mordido. ¡Mierta! ¿Las marcas seguirán ahí? ¿Qué puedo decir sobre eso? Deberían estar sanadas para este momento, infiernos deberían estar sanadas desde anoche. Blaine colocó su mano en el cuello, tratando de pensar. —Estas llena de mierda, Santana. Si crees que vas a usar el veneno que usaste en mi como una prueba de que soy…

—¿Un jodedor de vampiros? —Santana colocó su mano en la cadera y arqueó una ceja hacia él. —Todos nosotros sabemos que eres un maricon, Skulls.

Blaine sintió su cara arder mientras imágenes de Kurt llegaban a su mente de nuevo. —Oh, entonces ¿ahora soy un maricon porque no quiero joder contigo, Santana? si ese fuera el caso entonces la mitad de la manada debe de ser gay. Será mejor que cambiemos el nombre al de las Mariposas ahora y terminemos con esto. —Obtuvo algunas risas inseguras del resto de la manada pero no tantas como hubiera sucedido en el pasado. Ellos están cambiando, Blaine se dio cuenta de eso. Ellos están contra mi ahora, todos contra mí. Él siempre había caminado sobre una delgada línea siendo el segundo lobo porque era diferente, porque él era un gringo. Pero ahora las acusaciones de Santana parecieron afectarle directamente, él de algún modo cruzó la línea y comenzó a convertirse en el enemigo.

—Correcto, correcto, suficiente con esta mierda. —Sebastian levantó las manos como si se preparara para una pelea. —Declaro este desafío inválido.

—¿Qué? Por qué; Yo estoy listo para derrotarlo. —Thad se adelantó furioso, viendo a Sebastian. —¿Por qué siempre estás de lado de él? Él ni siquiera es tu sangre, yo si lo soy.

—Sí y también eres un jodido pendejo si piensas que voy a dejarte seguir con el desafío sin tener las cosas claras. —Sebastian señaló con el dedo a su primo. —No hagas que yo mismo patee tu culo, Thad. Sangre o no sangre te iras al fondo de la manada si no cierras tu jodida boca.

Thad gruñó, sus ojos flasharon amarillo-lobo pero Sebastian gruñó más fuerte, sus labios se retrajeron mostrando sus dientes mientras daba un paso hacia su primo. Abruptamente Thad le dio un suave gimoteo y se apartó, dejando de verlo fijamente. Blaine sabía que si hubiera estado en su forma de lobo, estaría sobre su espalda ofreciéndole el abdomen y el cuello al líder de la manada en señal de sumisión. Así que él solo bajó la cabeza y se apartó. Santana fue lo suficientemente inteligente para irse con él y el resto de la manada también desapareció, con el silente consentimiento. Pronto Blaine estaba solo con el líder de la manada entre la muy crecida hierva del patio con la casi luna llena en lo alto del cielo sobre ellos.

—Bien. —Sebastian se giró hacia él, frunciendo el ceño. —Ahora ¿qué jodidos es todo esto, Blaine?

Blaine se encogió de hombros, tratando de verse cool. —Santana está llena de mierda. —Esa era de cierta manera una mentira, la primera que le había dicho al líder de la manada y él esperaba que Sebastian no lo oliera en él. Había hecho lo mejor que pudo para mantener la respiración calmada y su cara neutral, pero su corazón estaba acelerado y sus palmas estaban empapadas. Si Sebastian se daba cuenta él sabría que mentía…

—Si, ella usualmente así es. —Sebastian le dio una intrigada mirada. —Entonces, ¿ella realmente trató de envenenarte?

Blaine asintió cautelosamente. —Tenía esas mierdas en sus uñas y me las clavó. Mi madrastra dijo que apenas y llegué a tiempo con ella.

Sebastian entrecerró los ojos. —¿Y las marcas en tu cuello?

Marcas de colmillos. Aún siguen ahí. —El vampiro en el parque me mordió antes de vencerlo.

—Entonces ¿por qué aún no han sanado? —Sebastian se oía escéptico.

Blaine se encogió de hombros, tratando de verse indiferente. —¿Cómo infiernos debo saberlo? Nunca infiernos había sido mordido por uno de esos jodidos antes. ¿No sé cuánto tarda una mordida de esos en sanar? —Dentro de su cabeza seguía sintiendo la boca de Kurt contra su garganta y entonces su boca en la de Kurt, el cuerpo del otro hombre contra el suyo frotándose uno con el otro, empujando al otro más arriba y más arriba… Dios tengo que dejar de pensar en eso.

—Bien. —Sebastian asintió pero él aún fruncía el ceño suspicaz. —Si lo que Santana dice es cierto—¿no puedes cambiar ahora?

—No, no puedo —Blaine dijo secamente. Y tan pronto como salga de aquí voy a ir a descubrir por qué jodidos no.

—Bien, entonces es bueno que haya invalidado el desafío. Pero si conozco a Thad, él buscará revancha pronto. Puedo darte una semana, dos máximo para que resuelvas esta mierda.

—Eso debería ser tiempo suficiente. —Blaine levantó el mentón. —Yo le mostraré su lugar. Quiero que hagas algo sobre Santana, ella casi me asesina.

En el pasado Sebastian hubiera estado de acuerdo con él. Santana hubiera salido de la manada en un segundo. Pero ahora el líder de la manada solo frunció el ceño y negó con la cabeza. —¿Has oído el viejo dicho 'que lo que no te mata te hace más

fuerte?'

—Sebastian…

—Mira, Blaine. —Sebastian colocó una mano en su hombro y lo vio a los ojos. —No sé lo que sucede contigo ahora y no quiero saberlo. Solo quiero a mi segundo lobo a mi lado sin toda esa mierda. Así que arréglalo ¿bien? Arregla esta mierda antes de que yo tenga que arreglarlo por ti. ¿Entiendes?

Blaine vio los oscuros ojos de su mejor amigo y no vio la usual calidez en ellos. Los ojos de Sebastian eran planos y sin brillo a la luz de la luna. —Si— dijo lentamente. —Sí, lo entiendo, Sebastian. No problema.

—Bien. —Sebastian palmeó su mejilla gentilmente. —Ahora vete con una jodida de aquí, regresa a tu casa. No quiero verte de nuevo hasta que estés listo para pelear.

Blaine asintió y se giró para irse, pero su casa era el último lugar que tenía en su mente. Kurt estaba haciendo otra aparición en su cabeza, esta vez estaba desnudo y húmedo en la ducha. La imagen hizo que Blaine estuviera tan duro como una roca incluso aunque él sabía que estaba mal. El vampiro le debía una explicación e intentaría conseguirla esa noche.


Voy a dejar spolier solamente cuando deje un capitulo para otro día, mientras actualice el mismo día, no lo haré :)