Ultimo capitulo de la noche... :)
como ya saben ningún personaje es mio. Todo lo subrayado está en español en el original.
Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje que en ocasiones pueden ser oídos por el otro mediante el lazo.
Capítulo 9
Kurt estaba acurrucado de lado en el asiento del Boxster Spyder sintiéndose miserablemente. Él estaba acurrucado debajo de una chaqueta negra que él había empacado para las horas del día. Pero a pesar de la protección, podía sentir que el sol lo estaba drenando. Era mediodía y el brillante sol estaba golpeando sin misericordia a través de las ventanas del pequeño carro deportivo como un dorado martillo a pesar de su polarizado.
—¿Estas bien? —Blaine le dio una mirada de soslayo mientras seguía tras el volante. Él parecía disfrutar manejar el costoso carro más de lo que lo había disfrutado Kurt. De hecho él había estado tan excitado por el Spyder que Kurt sintió envidia. La manera en que Blaine había pasado su mano por la brillante carrocería. La admiración que expresó ante los interiores de piel -Él no pudo evitar desear que al menos un poco de ese entusiasmo fuera dirigido a él. Claro que eso no iba a suceder, aunque Kurt podía sentir el deseo del otro hombre, Blaine había dejado más que clara su determinación de dejar sus encuentros en el pasado e ignorar la conexión entre ellos. Ante tan intensa determinación, no había mucho que Kurt pudiera hacer. Y ahora el sol estaba en lo alto. Apenas y tenía voluntad de intentarlo. De cualquier manera levantó la mano a sus sienes y las frotó. Mon Dieu, pero si me siento tan débil.
—Hey, hombre. Dije ¿que si estás bien? —La ansiedad de Blaine llegaba a él alterando sus ya destrozados nervios. El lobo había estado manejando desde que intercambiaron lugares en el momento en que el sol se asomó en el horizonte. Kurt había estado feliz de cederle el volante y estaba incluso más agradecido de no estar manejando ahora. Por la manera en que se sentía dudaba que pudiera caminar un metro, mucho menos tener la coordinación para manejar.
—Yo estaré bien —se decía a sí mismo, aunque estaba empezando a preguntarse si era verdad. Claro que la manera en que se sentía era su propia culpa. Su insistencia de seguir manejando durante el día en lugar de llegar a un hotel había sido estúpida. Aunque él era capaz de manejar la luz del día, eso lo drenaba terriblemente, mucho más de lo que hubiera esperado. Se sentía seco y deshidratado, su cuerpo entero era un desierto deseando sangre fresca. El problema era, que la sangre que deseaba era la de Blaine y el were había dejado muy en claro que él no estaba interesado en jugar al 'donador de sangre' de nuevo.
Kurt deseaba atreverse a bajar el vidrio de la ventana. El aroma en el carro -el caliente y salvaje olor del lobo- era casi más de lo que podía tolerar. Eso era tormento puro, estar tan cerca de lo que quería -el único cuerpo que necesitaba- y ser incapaz de saciar su sed. Y no era solo que estuviera sediento. Cada respiración con el cálido olor de Blaine, cada mirada a los duros músculos del cuerpo que estaba tranquilamente sentado a su lado, cada mirada a esos ojos dorados, hacía que el deseo de Kurt aumentara. Era casi una abrumadora necesidad por tocarlo, acariciarlo, saborearlo, que le exigía sostener a Blaine más cerca y encajar los colmillos en el cuello de Blaine mientras el pene de Blaine entraba profundamente en el cuerpo de Kurt, todo eso estaba siendo casi demasiado.
Es el único al que llamaba mi sangre, lo reconoce como mi Coeur de Sang incluso si él no lo hace. Debo ignorar eso. Pero ¿cómo podía ignorar una necesidad que estaba rápidamente convirtiéndose en algo tan vital como respirar? Eso casi hacia que Kurt se alegrara de sentirse tan débil para no poder hacer nada por sus apetitos carnales. Después de que rechazó su oferta de placer oral en la cochera que era su casa, Blaine estaba a la defensiva, sus emociones eran como una oscura nube de dudas y lujuria y vergüenza que lo cubrían con una invisible e impenetrable niebla. Él estaba siendo cuidadoso -muy cuidadoso- para mantenerse en su propio lado del carro, para lograr una suficiente distancia entre ellos.
Kurt se preguntaba sobre la crueldad del destino, que había hecho no solo que se enlazara para toda la eternidad con un enemigo de su raza sino con un hombre que se rehusaba a reconocer sus deseos por alguien de su propio sexo. Tratar con uno de esos problemas podría ser manejable pero juntos creaban un casi insuperable obstáculo para formar cualquier tipo de relación. No es que Blaine quisiera una relación, era obvio que él deseaba disolver su parcialmente formado lazo y nunca verlo de nuevo. Ese pensamiento hacía que Kurt se sintiera como si le exprimiera el corazón con un férreo puño. Si solo el were pudiera admitir sus sentimientos, si solo pudiera permitirle a Kurt cruzar sus cuidadosamente construidas defensas…
Estaba tan enredado en su propia telaraña de miseria que Kurt apenas y notó cuando Blaine colocó la señal y dejó la interestatal. Él solo levantó la vista cuando el carro se detuvo.
—¿A dónde vamos? —Se movió para ver el maltratado edificio frente a ellos. Parecía algún tipo de hotel y restaurant. Un edificio de dos pisos con techo azul que había visto sus mejores días. En el letrero en la esquina de la sucia ventana del restaurant y de una tienda de regalos, se leía: Prueba y compra. Las frutas cítricas más frescas de Indian River!.
Blaine se encogió de hombros. —Alguna jodida ciudad en Carolina del sur.
—Pero… —Kurt luchaba con las palabras. —¿Por qué? ¿Por qué nos detenemos?
Blaine frunció el ceño. —Porque nosotros necesitamos un descanso, ambos. Te ves mal, mano. Te marchitas como una jodida flor bajo el sol. Necesitas estar en el interior por un momento, completamente fuera de la luz del sol.
Kurt quería decirle que estar en el interior no ayudaría, nada ayudaría excepto sangre. Pero él no tenía fuerzas. —Bien…seguiremos…pronto? —logró preguntar.
El were asintió. —Tan pronto como te levantes algo. Mira, puedes beber agua, ¿verdad?
Kurt asintió. —En cantidades limitadas. Eso ayuda, algo.
—Bueno. Te daré algo. —Le dio a Kurt otra preocupada mirada. —Me estacioné en la sombra. ¿Puedes caminar o necesitas que te lleve?
—Pensé que…no querías tocarme.
La cara de Blaine mostraba una mezcla de exasperación y ternura. —Mira sé que puedo ser un imbécil, pero solo no quería… —Negó con la cabeza. —De cualquier manera puedo hacer una excepción. No parece que vayas a saltar sobre mí, en la condición en que estás.
—No —Kurt aceptó. —Creo... creo que puedo caminar. Pero necesito un poco de ayuda…para salir?
—Seguro. —Blaine salió de su asiento y rodeó el carro en un instante. Kurt envidio sus fáciles movimientos. ¿Cómo sería estar a la luz del sol tan fácilmente como él lo estaba durante la noche? Eso debería ser tan liberador. Se sentía como un viejo mientras Blaine tomaba su brazo y suavemente lo sacaba del carro.
—Gracias —logró decir.
—De nada. ¿Estás bien ahora?
—Bien. —Pero esa era una mentira. A pesar de estar en la sombra, Kurt estaba muy cerca del sol. Se tambaleó cuando una oleada de mareo lo golpeó. El camino estaba un poco inclinado y sus piernas estaban entumidas como torpes palos que no querían sostener su peso.
—Aquí. —Repentinamente el cálido y musculoso brazo de Blaine estaba alrededor de sus hombros. —Apóyate en mí si lo necesitas. —La voz del were era gruesa y Kurt sintió una oleada de preocupación fluir de él.
—Gracias —murmuró de nuevo. Ante tan gran debilidad no había lugar para el orgullo. Se apoyó fuertemente en Blaine, confiando más en la fuerza del otro hombre que en la suya mientras caminaban hacia la tienda de regalos y restaurant.
El fuerte olor a grasa y comida frita los inundó cuando entraron, haciendo que Kurt tuviera nauseas. Las estanterías alrededor estaban llenas de chucherías y pequeños objetos de arte. Cráneos de cocodrilos mostrando los vacíos dientes, campanas hechas de concha, camisetas con ridículos letreros, era un lugar barato y de mal gusto pero al menos estaba fuera del sol. Con ayuda de Blaine, él se hundió con un suspiro de alivio en una maltratada silla de plástico azul en la esquina del fondo. Eran los únicos clientes aparte de un grupo de jóvenes en la esquina más alejada.
—¿Estas bien? —Blaine preguntó de nuevo. Esta vez Kurt solamente pudo asentir. Estaba rápidamente llegando al final de sus fuerzas pero parecía que nada podía hacer sobre eso.
—Bien entonces. —Blaine asintió. —Voy a ir a orinar. Si el mesero viene mientras no estoy pídeme una hamburguesa con queso unas papas fritas y una coca. Y pide agua para ti, te ves como si necesitaras un galón.
Kurt no dijo que era un simple trago de la sangre del were lo que lo reviviría mucho mejor que diez galones de simple agua. Asintió de nuevo y apoyó la cabeza en la mesa. Mon Dieu, ¿voy a morir aquí? ¿Debería pedirle a Blaine que consiguiera una habitación hasta que estuviera oscuro de nuevo o seguir presionándome con la esperanza de que mi nana me pueda ayudar?
—Hey amigo.
La ruda voz masculina interrumpió sus desesperados pensamientos y Kurt se obligó a enderezarse y levantar la mirada hacia quien fuera que le hubiera hablado. —¿Si? —logró decir.
—Sí, será mejor que me mires mientras te estoy hablando. —Ese era uno de los jóvenes que estaban al final del comedor. Por la manera en que su amigo lo veía detrás de él, no estaba simplemente interesado en preguntar la hora.
Kurt estaba demasiado agotado para ser diplomático. —¿Qué quieres?
—Lo que quiero es no tener que ver a dos maricas sentándose en mi restaurant favorito. —El joven, que usaba una camiseta negra con un letrero en el que se leía "Pussy* Patrulla" en letras azul neón, se veía amenazador.
Kurt frunció el ceño, sintiendo que algo de su fuerza regresaba con la ira. —¿Discúlpame? ¿Quieres que mi compañero de viaje y yo mismo dejemos este establecimiento porque tú crees que somos amantes?
—Vi la manera en que sus brazos te rodeaban cuando entraron aquí. —El hombre escupió hacia un lado indicando su disgusto. —Nosotros no queremos que los de tu tipo ronde por estos lugares.
Por un momento todo lo que Kurt pudo hacer era verlo fijamente. ¿Ese hombre en serio le estaba pidiendo que dejara el lugar, solo porque Blaine le ayudó a entrar al restaurant? No le extrañaba por qué Blaine estaba tan preocupado acerca de cualquier tipo de contacto entre ellos -incluso toques no sexuales- si cada gesto de cariño sería tan fácilmente malinterpretado. ¿Qué estaba mal con la gente en este país? Debería hechizarlo, hacer que me ofrezca su muñeca. Incluso un pequeño trago de su sangre podría ser mejor que nada.
Lauren levantó la mirada, tratando de ver al otro hombre a los ojos. —Mírame —murmuró. —Y déjame mirarte.
—¿Qué? —el hombre con la camiseta con el letrero de "Pussy Patrulla" hizo gestos. —¿Qué jodidos -quieres conmigo para decir algo así?
—Solo mírame —Lauren insistió pero no pudo atrapar la mirada del hombre. Sus poderes de persuasión que eran devastadoramente poderosos en la noche estaban severamente disminuíos cuando el sol estaba alto.
—¿Qué sucede, Ray? —Uno de los otros hombres se acercó frunciendo el ceño. —El chico lindo se va a ir o va a causarnos problemas?
—El jodido está tratando de conquistarme. —El primer hombre se inclinó hacia adelante amenazadoramente, colocando su cara muy cerca de la de Kurt. —Pero ya le dije que no estoy interesado.
—Quizás debamos darle una lección. —El segundo hombre tomó a Kurt del brazo y lo jaló para que se pusiera de pie. —Un viaje hacia el concreto caliente podría escarmentarlo.
Kurt podía sentir que todas las cosas se salían de control. Él estaba en peores problemas ahora que los que había estado la noche en el parque cuando estuvo rodeado por la manada de Blaine. Y estaba tratando con simples humanos, a los que podría matar como moscas cuando el sol se pusiera. Pero simples humanos o no si él era lanzado fuera del restaurant y expuesto directamente al sol, seguramente moriría. Nacido de la Sangre o no, no había mucho que su cuerpo pudiera tomar y él ya estaba débil y sediento.
—Por favor —trató de decir pero ellos ya lo jalaban hacia la puerta. Afuera el sol era cegador, reflejándose en los cromados manubrios de varias motocicletas estacionadas al frente del restaurant. Trató de luchar pero fue inútil, su fuerza se había ido. Voy a morir ahora, pensó sintiéndose confundido. Morir sin siquiera realmente enlazarme con mi Coeur de Sang. Morir sin siquiera decirle que lo amo ni oír que él me diga que me ama. Claro que él podría probablemente vivir mil años más sin oír que Blaine utilizara esas palabras considerando como se sentía el were pero aun así…
—¿Qué jodidos piensan que están haciendo?
La familiar voz sacó a Kurt de sus vagabundos pensamientos y levantó la vista para ver a Blaine frente a las puertas de vidrio bloqueándolas.
—Mira, Ray, es el otro marica —bufó el hombre que había agarrado a Kurt primero.
Blaine se tensó. —¿De qué estás hablando?
—Nosotros vimos como ustedes dos pajaritos del amor se apoyaban en el otro cuando entraron aquí —bufó el primer hombre. —Y ahora nosotros le ayudamos a salir por la puerta. No necesito estar aquí tratando de comer y ver a dos homos besándose.
—Sí, arruina el apetito. —El segundo hombre sacudió rudamente a Kurt. —Él va a salir y te sugiero que lo sigas a menos que quieras que te saquemos la mierda.
—La mierda me la sacaste en el momento en que pusiste las manos en mi… en Kurt. —La voz de Blaine era un bajo gruñido y sus ojos repentinamente eran dorados de lobo. Él dio un paso al frente. —Déjalo ir ahora o te golpearé tan fuerte que saldrás de aquí con las piernas quebradas.
Ray, el hombre con el letrero "Pussy Patrulla" en la camiseta levantó el mentón desafiante. —¿Si, jodida madre? quiero ver que lo intentes.
—Ray. —El otro hombre se oía nervioso. —Mira sus ojos. ¿Qué jodidos? Eran verdes y ahora son amarillos.
—Y serán negros para cuando terminemos con él. —Ray dio un paso al frente. —Vamos, marica.
—Tú lo pediste. —Repentinamente Blaine era un borrón moviéndose con ira. Kurt sintió que ambos hombres soltaban sus brazos y entonces Blaine golpeó al primero en el abdomen y al segundo en el mentón. Ambos se cayeron como bolsas de ropa sucia, golpeando el suelo.
Para entonces Kurt también estaba cayendo. Ya nadie lo sostenía y él no tenía fuerzas para sostenerse por sí mismo. Él hubiera caído al suelo con sus atacantes si Blaine no lo atrapa y lo levanta en sus brazos. —¿Blaine? —Apenas pudo verlo a los ojos. —¿Dónde…?
El lobo negó con la cabeza. —Te llevaré a un cuarto. Necesito sacarte totalmente de la luz del sol y de esos cabrones para que puedas descansar.
No importa a donde vayamos. Es demasiado tarde. Pero Kurt no tenía fuerzas para decir las palabras. Dado su extremo agotamiento. Dejó caer la cabeza en el hombro del were y cerró los ojos.
Cuando recuperó la consciencia él estaba en un cuarto oscuro y frio sobre una gran cama tamaño King. Blaine estaba inclinado sobre él con un vaso en la mano. —Ten, prueba algo de esto.
Kurt obedientemente le dio un trago pero el agua fría solo hizo que aumentara su sed. Haciéndolo consiente de lo terriblemente sediento que en realidad estaba, sentía su garganta como fuego por la necesidad. Gimiendo el alejó el vaso. —No ayuda. Lo hace…peor.
Blaine frunció el ceño y dejó el vaso en la mesita de noche con un golpe que causó que algo del agua se derramara. —¿Agua no es lo que necesitas?
Sin hablar, Kurt negó con la cabeza.
—¿Entonces qué?
—Tú sabes…qué. —Las palabras salieron con gran dificultad. Cerró los ojos de nuevo, quería regresar a la inconsciencia, pero Blaine tronó sus dedos frente a su cara.
—Hey, quédate conmigo. ¿Necesitas sangre? ¿Verdad?
Kurt asintió.
—Bien. —Blaine se puso de pie. —Iré a encontrar a algún puto. No sé en dónde a esta hora del día, pero en algún lado habrá alguien que no le moleste ser tu snack si la paga es buena. —Se giró para irse y Kurt sacó fuerzas de algún lado.
—Espera.
—¿Qué? —Blaine frunció el ceño y se sentó en la cama al lado de él. —No debes tratar de hablar, mano. Estás demasiado débil.
—Muriendo. No quiero…estar solo. —Kurt tomó su mano y estaba gratamente sorprendido cuando Blaine le permitió tocarlo e incluso entrelazar fuerte los dedos.
—No hables de esa forma. No vas a morir. Ya te dije encontraré a un donador…
—Otra sangre…no es buena. El lazo…necesita… —Kurt no podía seguir pero por la expresión de Blaine, él lo había entendido.
—Dios, necesitas mi sangre. ¿Eso es lo que tratas de decir?
Kurt asintió. —Perdóname…el lazo…tú eres el único…solo tu…
—¿El lazo nos quiere juntos y hace que yo sea el único del que puedas beber? —Blaine frunció el ceño. —¿Por qué no me lo dijiste?
—No podía. —Kurt negó con la cabeza. —Tú no tienes…tú no tienes que alimentarme. Solo…solo quédate conmigo. No quiero…estar solo.
—Dios, Kurt. Claro que tengo que alimentarte. ¿Qué jodidos? ¿Crees que voy a dejar que mueras? —Una mezcla de preocupación e ira irradió de Blaine como calor.
—Creí que dijiste que…no donarías sangre.
El lobo suspiró. —Al parecer tendré que hacer otra excepción. —Se quitó la camiseta sobre su cabeza y se inclinó para ofrecerle su cuello a Kurt. El cálido aroma a pelo y especias era fuerte e hizo que la boca se le hiciera agua y el pene se le pusiera duro a Kurt. Mon Dieu. Te quiero, mon amour. Te necesito tanto…
Pero justo cuando los colmillos salían con la anticipación, Blaine se alejó.
Kurt gimió suavemente. Seguramente, el were no sería tan cruel. Mejor morir sabiendo que no habría ningún tipo de ayuda a que le ofreciera lo que él necesitaba -La sangre vital de Blaine- y se la retirara en el último instante.
—Espera un segundo. —Blaine frunció el ceño. —Lo siento, sé que estas hambriento. Pero mira, no quiero que me muerdas donde alguien pueda ver las marcas. Yo pasé un tiempo infernal tratando de explicar tu pequeña y amorosa mordida y no quiero regresar a casa viéndome como si hubiera sido usado como un jodido alfiletero.
—¿La parte interior de la muñeca? —Kurt vio esperanzado los musculosos antebrazos del otro hombre. —¿Los codos?
Blaine negó con la cabeza. —No es bueno. Tendría que usar camisa de manga larga. Y nadie me creería que tengo frio. No en el jodido Miami.
—No —Kurt aceptó débilmente. Él estaba rápidamente perdiendo la esperanza. —¿Muslo? —preguntó, sabiendo que Blaine estaría rehusando el lazo. Pero aparte del cuello, la parte interior del muslo ofrecía el mejor acceso a los grandes vasos sanguíneos.
Blaine por un momento se veía preocupado, pero se puso de pie y se bajó los jeans. —Bien. Pero no jodidos divertidos asuntos.
Kurt asintió. —Claro que no.
—Bien, entonces. —Blaine se quitó los jeans junto con los zapatos y calcetines. Él estaba desnudo y su eje ya estaba medio duro, una vista que Kurt cuidadosamente no vio fijamente. —Lo siento. —La voz de Blaine era un gruñido avergonzado. —Yo, uh, usualmente voy al natural.
—Está bien. —Kurt palmeó la cama a lado de él esperanzadoramente. —Por favor.
—Sí, bien. —Blaine cuidadosamente subió a la cama, apoyándose en la cabecera. —¿Puedes, alcanzarme?
—Sí. —El cálido y salvaje olor estaba llenando sus sentidos de nuevo y con eso, Kurt encontró una pequeña cantidad de fuerza. Se sentía como un hombre en medio del desierto arrastrándose hacia un pequeño oasis, pero él logró acomodarse entre las piernas abiertas de Blaine con un poco de torpes movimientos. Sin embargo cuando llegó a la parte interna del muslo del were, abrió la boca y sintió que los colmillos bajaron completamente a su lugar.
—Uh, ¿Eso duele? —Blaine estaba viendo cautelosamente los colmillos. —Quiero decir la primera vez estaba inconsciente.
—No duele —Kurt le prometió. Sus sentidos de vampiro estaban funcionando, acercándose a la rica arteria femoral bajo la superficie de la bronceada piel de Blaine. —Solo placer.
—Bien, solamente…
Kurt mordió.
—¡Madre de Dios! —Las palabras salieron del were cuando los colmillos de Kurt perforaron su piel. Blaine había esperado que fuera doloroso, esos colmillos se veían jodidamente agudos y a él nunca le habían gustado ni las inyecciones. Lo que no esperaba era la ola de puro placer, igual que un rayo que golpeó directamente a su pene.
Él estaba, repentinamente, dolorosamente duro, pulsando de necesidad, su espalda arqueada, sus manos aferrándose al barato respaldo sintético, mientras la húmeda sensación continuaba. Dios, él no podría tomar mucho más de eso, él se iba a correr…iba a correrse duro… Pero él no lo haría. En cada segundo pensaba que él estaría perdido y no podía, solo seguía ahí al borde del deseo, incapaz de liberarse. Él estaba débilmente consciente de los suaves sonidos de succión y las sensaciones que lo jalaba mientras Kurt bebía de su muslo e incluso estaba consciente de la mejilla del vampiro rozando su pene. Pero todo eso estaba al fondo de la enorme ola de placer que lo recorría igual que una corriente eléctrica y aun así él no podía permitirse correrse.
—¡Dios, Kurt! —gimió. —¡Por favor! ¿Qué jodidos estás haciéndome?
Finalmente el vampiro levantó la cabeza. —Solo tomando lo que me ofreces, mon amour. —El placer comenzó a debilitarse en el segundo en que sus colmillos dejaron el muslo de Blaine, dejándolo con una dolorosa erección. Pero al menos ya no sentía la onda eléctrica de deseo.
—¿Terminaste? —Blaine pasó su temblorosa mano a través de su cabello. —Porque eso fue jodidamente intenso, hombre. No sabía cuánto más podría aguantar.
Kurt se lamió los labios en un sensual y distraído gesto. —Estoy bien satisfecho. Gracias.
—De nada. —Por alguna razón, Blaine no podía dejar de ver al otro hombre. En la penumbra del cuarto del hotel, con todas las sombras, el vampiro parecía brillar con una luz interior que era casi iridiscente. Sus ojos azules le recordaban a Blaine dos lunas llenas y su boca tan roja…tan invitadora. El pene de Blaine pulsó. Dios él estaba tan duro. —Kurt —se oyó decir. —¿Recuerdas…uh, recuerdas cuando dijiste que querías, tú sabes, chuparme?
El vampiro le dio una lenta sonrisa que hizo que el estómago de Blaine se moviera. —Pero claro, mon amour. Y aún lo quiero.
—¿Lo quieres? —Blaine preguntó estúpidamente. Él sentía que no podía pensar correctamente, probablemente porque toda la sangre de su cuerpo salía de su cerebro hacia su pene.
—Con una condición. —Kurt lo vio repentinamente serio. —Quiero que me veas. Que me veas tomar tu pene con mi boca. Que me veas chuparte y lamerte. Que me veas tragar hasta la última gota de tu semen y que sepas que soy yo -otro hombre y un vampiro- quien te está dando placer. No puedo dejarte pretender que no es verdad.
Por un momento Blaine dudó. La verdad sea dicha, cerrar los ojos y pretender, o al menos no pensar en eso, era exactamente lo que planeaba hacer. Pero una parte de él -una parte que estaba tan profundamente enterrada que casi nunca salía- le gustaba la idea de ver. No debería hacer esto, no debería querer esto, le advertía la pequeña voz en su cerebro pero él estaba cansado de escuchar esa pequeña voz, cansado de ser controlado por eso. —Bien —dijo al final. —Pero tú te desnudas también. No es que vaya a hacer… nada. Pero si yo voy a ver…
—Quieres ver todo —Kurt terminó por él. —Claro, mon amour. —Él se puso de pie grácilmente y comenzó a desnudarse.
Blaine no estaba seguro si era por la protección de la oscuridad del cuarto o por la sangre que había ingerido el vampiro pero Kurt parecía haber perdido la torpeza y debilidad fácilmente y ahora se quitaba su voluminoso abrigo y su ropa de diseñador. Dios, él era asombroso. Tan jodidamente caliente. El inesperado pensamiento vino cuando él se permitió admirar el cuerpo del otro hombre. Kurt tenía un cuerpo delgado de nadador no era ni de cerca tan musculoso como él lo era, pero aun así era más que hermoso, moviéndose como un gato se acomodó entre las piernas de Blaine de nuevo.
—Mírame —murmuró, acunando el pulsante eje de Blaine en una mano y levantando la vista para ver a Blaine a los ojos.
—No puedo alejar mis jodidos ojos de ti. —Su voz estaba gruesa del deseo. —Solo, uh, se cuidadoso con los colmillos. ¿Bien?
—No te preocupes. —Los ojos de Kurt brillaban como joyas azules en la oscuridad. —Te aseguro que tengo la suficiente practica para saber lo que estoy haciendo. Aunque no creo haberlo querido tanto antes. —Él bajó la cabeza y lamió el eje desde la punta del pene hasta la dolorosa base.
Blaine gimió y cerró las manos en un puño ante el repentino placer. —¡Mas!
—Lo bueno de todo esto, es la espera. —Kurt le dio una lenta y caliente sonrisa. —¿Te gusta lo que ves?
—Me gustaría más si viera todo mi pene dentro de tu boca. —Blaine no sabía de dónde salieron las palabras pero eran ciertamente verdaderas. —Maldición, Kurt, no sigas jodidamente provocándome.
—Como desees. —El vampiro bajó la cabeza y repentinamente el pene entero de Blaine fue tragado dentro del cálido y húmedo cielo. Él gimió alto mientras sentía que enredaba su lengua expertamente alrededor del eje antes de tomarla incluso más profundamente y entonces se obligó a detenerse. Él había sido mamado antes por chicas y una cosa que ellas odiaban era llevar el pene a su garganta. Pero cuando Kurt levantó al fin la cabeza, vio placer en sus ojos no irritación.
—No temas empujar —murmuró depositando un suave beso en la cabeza del pene en forma de ciruela de Blaine. —Recuerda, mon amour, somos igualmente fuertes. No puedes lastimarme y me gustaría que jodieras mi boca.
El aliento se quedó atrapado en la garganta de Blaine. —¿En serio?
—Mucho —Kurt le aseguró. —Empuja tan duro como quieras, déjame saber que lo disfrutas. Lo disfrutas ¿No?
Blaine asintió. —La mejor jodida mamada que he tenido —sinceramente le dijo.
Kurt asintió, sonriendo. —Y aún no hemos terminado. —Le dio a Blaine una larga e intensa mirada. —No te detengas hasta que te corras, Blaine. Quiero tragar hasta la última gota.
—¡Dios! —La lenta y sexy voz del vampiro y sus calientes palabras, lo estaban volviendo loco de deseo. Enredó sus dedos a través del corto cabello castaño de Kurt, e instó al otro hombre a bajar de nuevo. Kurt gustosa y prontamemente chupó a Blaine hasta la raíz de nuevo, sus labios se presionaron contra la ingle de Blaine y su cabeza bombeaba arriba y abajo con obvio placer.
Por un buen momento, Blaine resistió la urgencia de empujarse y solo lo veía. Ese era un hombre -un hombre chupándolo, un hombre tomando su pene tan profundamente en su boca y trataba de hacer que se corriera. Eso está mal, murmuró la voz en su cerebro -la voz de su padre, la voz de su manada. Pero mal o no, esa era la más hermosa y erótica vista que Blaine alguna vez hubiera visto y él no podía detenerse.
Con un bajo gruñido, él se empujó hacia atrás y luego hacia adelante, suavemente al principio. Los dedos de Kurt se aferraban a sus muslos y él presionó hacia atrás, encontrándose con Blaine jodiendo su boca con sus propios impulsos.
Él quiere esto, Blaine se dio cuenta maravillado. Él realmente quería eso. Él disfrutaba eso. Eso era difícil de comprender. La única mamada macho-macho que había visto en el pasado era cuando un lobo era degradado, siendo expulsado de la manada. Recordaba las agonizantes miradas y la vergüenza que irradiaba del hombre forzado a tomar el grueso pene sin circuncidar de Sebastian dentro de su boca. No lo animaba, en su mayor parte el lobo avergonzado solo se había quedado ahí dejando que el líder de la manada jodiera su boca hasta correrse. Esa fue la única manera en que Blaine había podido imaginar cómo sería un encuentro con alguien del mismo sexo. Pero Kurt le estaba mostrando que podía ser más, mucho más.
Blaine se empujó de nuevo, un poco más duro esta vez, y fue recompensado con un pequeño gemido de puro placer mientras el vampiro chupaba incluso más duro. Claramente Kurt no estaba bromeando cuando le dijo a Blaine que él podía tomarlo todo. Se sentía tan malditamente bien, tan húmedo y caliente y perfecto. Y la vista del otro hombre inclinado sobre él era tan jodidamente caliente, tan caliente que Blaine no pudo resistir el empujarse de nuevo, incluso más duro. Antes de darse cuenta él tenía ambas manos enterradas en el corto cabello de Kurt y estaba empujando con su cadera tan duro como podía.
El intenso placer que había sentido mientras Kurt estaba bebiendo de él regresó pero esta vez Blaine podía decir que sería capaz de correrse. De hecho, él casi lo hacía ahora, el calor la húmeda succión y la vista del otro hombre chupándolo tan ansiosamente, rápidamente lo estaba empujando a un punto sin retorno.
Y entonces Kurt acunó sus bolas. El toque extra y la vista prohibida de los labios del otro hombre rodeando su pene era demasiado. El intenso placer estaba llegando a su punto máximo, formándose dentro de él y Blaine sintió el caliente semen hacer ebullición desde sus bolas y disparar en duros chorros dentro de la garganta de Kurt.
—¡Kurt! Dios, ¡tan jodidamente bueno! —Blaine gruñó empujándose incluso más profundo. Él nunca había sido mamado por alguien que realmente quisiera tragarlo. Viendo el delgado cuello de Kurt moverse mientras chupaba golosamente, tratando de obtener incluso hasta la última gota de semen, justo como había prometido, casi hace que Blaine se corriera de nuevo. La sensación era increíble, el sentimiento de pertenencia de tener algo que quiso toda su vida, aunque nunca hubiera sido capaz de admitirlo antes. Incluso la culposa voz en el fondo de su cabeza no podía negar el placer que sentía al dejar que Kurt lo chupara y lo hiciera correrse.
Y entonces al final terminaron y Blaine sentía que comenzaba a suavizarse. Kurt debió sentir lo mismo porque él se alejó lentamente y de algún modo, renuente, después de ordeñar el pene de Blaine hasta la última gota. Entonces él se acomodó en el borde de la cama con sus brazos abrazando sus rodillas y viendo a Blaine a la cara.
Blaine frunció el ceño. —¿Por qué me miras de esa forma?
—Estoy esperando a ver tu reacción. —Definitivamente había un sentimiento de cautela y preocupación viniendo del vampiro desde el otro lado de la cama. —En el pasado te hubieras arrepentido de habértelo permitido y te volverías agresivo conmigo.
Blaine trató de reírse y no pudo porque el vampiro tenía razón. —Entonces ¿temes que intente golpearte porque me has dado la mejor mamada de mi vida?
Kurt solo asintió.
—Maldición. —Blaine suspiró y pasó sus manos por su cabello. —Supongo que debería quererlo…pero de alguna manera no lo haré. —Negó con la cabeza. —Estoy cansado de todo esto. Cansado de tratar de no sentir lo que siento. Por un momento solo quiero olvidar que regresaré a casa. Olvidar lo que mi viejo pueda decir, o lo que la manada pueda pensar.
Mientras decía las palabras, sabía que eran verdad. Él había desperdiciado mucha energía tratando de no querer a Kurt, tratando de no pensar cuan mal era querer a otro hombre de esa manera, estaba emocionalmente exhausto. —Ya no puedo jodidamente seguir peleando. —Dijo con una voz baja, viendo hacia sus manos. —No sé si es por el lazo entre nosotros o qué, pero…estoy cansado de esto. Solo estoy cansado.
—Claro que lo estás. —Kurt se movió lentamente sentándose al lado de él. Lentamente como si estuviera tratando de que una mascota tigre no lo mordiera, él deslizó su mano hacia la de Blaine, Blaine lo dejó, viendo estúpidamente mientras sus dedos se entrelazaban. Dios, estoy sosteniendo la mano de otro hombre. Pero de algún modo él no podía sentirse molesto con ese pensamiento.
—¿Qué sucede conmigo? —La voz no parecía la suya.
—Nada malo ni equivocado. —La voz de Kurt en su oído era suave tranquilizadora. —¿Podrías…puedes dejarme abrazarte, Blaine? ¿Sostenerte por un momentito?
Blaine cerró los ojos un momento y lo imaginó. Dos hombres, desnudos, en los brazos del otro. Eso debería sentirse mal, ¿entonces por qué la idea le parecía tan increíblemente correcta? —Si —finalmente dijo. —Sí, puedes abrazarme.
Kurt deslizó sus brazos alrededor de él y lo acercó. Después de un largo y tenso momento, Blaine se relajó contra el otro hombre. Ellos se deslizaron lentamente hasta quedar acostados y él encontró su cabeza usando de almohada el hombro de Kurt y sus brazos rodeando la cintura del otro hombre. La piel de Kurt era tan suave y sedosa y el olor era limpio y de algún modo confortable. Cerrando los ojos de nuevo, Blaine permitió que la respiración del otro hombre lo arrullara y se durmió.
*Pussy: Originalmente gatito, vulgarmente coño, vagina.
SPOILER
—Puedo…uh, ¿te molestaría si te toco?
—No necesitas preguntarme eso.
—Entonces ¿te gusta morder tanto como ser mordido?
—El juego de la sangre, a menudo se mezcla con el juego del amor
