Introducción
En un castillo en el antiguo Egipto, se libra va una guerra entre las personas del Reino de Ebe y Kahina y unos seres oscuros, llamados Vampiros. Dentro de el castillo dos jóvenes corrían para refugiarse de la inminente guerra.
- esconde te aquí y por nada del mundo salgas, Kiya -dijo el chico de ojos rojos como la sangre y cabello negro-
- espera, Ebe, este es el cuarto de armas, no puedo quedarme aquí -respondió la joven de cabello largo y sedoso color castaño y ojos miel- si vienen para acá creerán que soy un vampiro y me mataran -
- no si los muerdo primero -respondió mientras mostraba sus colmillos y asustaba en su acompañante- no te asustes, a ti no podría morderte -dijo abrazando la-
- pero lo harás, una noche vendrás y me morderás o sino otro vampiro lo hará -dijo separándose de el-
- no te vayas de aquí -dijo saliendo de la habitación-
La joven contemplo la habitación, viendo cada uno de las espadas y otros instrumentos para la guerra, se acerco a la ventana y contemplo por un momento como los vampiros se abalanzan sobre las personas para comerlas o convertirlas en vampiros. Sin mas valor para seguir observando se alejo de la ventana, se dirigió a la puerta y la abrió un poco para ver asía afuera y observo como un pequeño hombre de piel morena corría con muchos papeles en su mano, cuando iba a gritar le para que se ocultara en el mismo lugar que ella, vio como dos vampiros caían encima de el. Rápidamente cerro la puerta y se oculto en un armario de allí, de repente oyó como abrían la puerta de la habitación, "aquí huele a humano" oyó, cerro los ojos y de un momento a otro se encontró fuera de el armario.
- suelten me -grito Kiya-
- esta parece que es la chica que pidió la Reina Kahina -dijo uno de los vampiros mientras lamia el cuello de la joven-
- calmate, no podemos comerla a ella, se la tenemos que llevar a la Reina -dijo otro mientras limpiaba la sangre de su rostro-
- entonces, vamos -
La llevaron a la sala principal donde se encontraban los tronos de los reyes.
- aquí esta, Majestad -dijo el vampiro que sostenía a Kiya-
- gracias, dejen la hay y vayan se -dijo Kahina, que se encontraba de espalda viendo por la ventana- dime, ¿te gusto? -
- disculpe, no entiendo -respondió-
- ¿que si te gusto estar con mi esposo todo este año?, dime: ¿que se siente despertar todas las mañanas con el hombre que amas? -le dijo Kahina a Kiya, mientras se voltea va y aparecía enfrente de ella-
- yo... no se de lo que habla, Majestad -respondió notablemente nerviosa-
- tu no sabes mentir, dime la verdad -dijo mientras la tomaba por el cuello- tu no mereces la vida eterna... -dijo tirándola en el piso, para luego sacar una daga y apuñalar la- ...tu mereces la muerte -dijo desapareciendo-
- Ebe, ayudame -susurro la joven mientras su mano descansaba sobre la herida-
Aquel susurro llego a los oídos del joven Rey, para luego salir corriendo así la habitación donde había dejado a su amada, pero al no conseguirla hay, empezó a buscarla por todo el castillo, hasta conseguirla tirada en el suelo sangrando.
- ves, te dije que me matearían -dijo Kiya al encontrarse en los brazos de Ebe-
- ¡¿Quien hizo esto?! -pregunto mientras la levanta en brazos y la llevaba otro lugar-
- Kahina... -respondió casi sin voz-
- luego me encargare de ella, tranquila, te llevare con los hechiceros, ellos te curaran -dijo en un tono tierno-
Entraron por pasajes secretos del castillo hasta llegar a una recámara oscura solo iluminada con antorchas en el medio de la habitación se encontraba un grupo de hombres y mujeres. Ebe, les explico lo que había pasado y les pidió que curaran a su amada pero ellos solo respondieron que no podían.
- ¡¿como que no pueden?! -pregunto Ebe-
- lo siento Su Majestad, pero va contra las leyes, además seria muy riesgoso, lo único que podemos hacer, es hacer un hechizo para que ustedes dos reencarnen y puedan estar juntos en otra vida -respondió uno de los hechicero- pero también reencarnara Kahina. La Reina y usted, Su Majestad, serán convertidos en estatuas, ya q en estos momentos la única persona que puede derrotar a Kahina y al espíritu dentro de ella se encuentra muchos siglos adelante... -
- entiendo, pero...¿qué pasará con Kiya? -pregunto mientras sostenía su mano-
- Ella morirá, así lo quieren los Dioses y así sera, pero reencarnara y se encargara de proteger que nadie durante los próximo siglo encuentre a Kahina -dijo una hechicera q se preparaba para recitar el hechizo-
- esta bien -respondió Ebe-
Y así se hizo, Kahina y Ebe fueron transformados en estatuas, al Kahina convertirse en estatua todos los vampiros cayeron en un profundo sueño y los habitantes de Egipto los enterraron muchos metros bajo tierra y se encargaron de echar fuera de su país a todo ser mágico que encontraran y a raíz de esto todos los países lo hicieron, hasta que los seres mágicos no pudieron más que crear un mundo solo para ellos y sus futuros hijos.
Siglos adelante en un mundo magico que en el mundo humano solo serian cuentos. Un hombre de larga barba de un tomo gris claro casi llegando a blanco, ojos de color ambar y verde con unas pronunciadas arrugas adornando su rostro serio. Este observaba la mesa al frante siyo; encima de esta se encomtraban hojas amarillentas con resetas de posiones otras con hechizos aparentemente creados por él, también casi al vorde de la mesa se encontraban botellas unas grandes y otras pequeñas con líquidos extraños de diferentes colores.
Parandose de la silla en la que estaba antes sentado volteo detras de el donde y se coloco frente a unos ataudes de madera claramente carcomida por la putrefacción de esta, dentro de esta se encontraba un joven de piel palida que lo unico que delaba su edad era unas pegueñas arrugas en su rostro. El viejo se hacerco al hombre dentro del ataud y con el pulgar levanto delicadamente el labio superior para dejar ver un largo y afilado colmillo, volteo volviendo a la mesa para tomar una de las botellas con un líquido verde y regresar a su posición anterior, con su mano derecha abrió la boca del vampiro colocó la botella en los labios de este y con una leve inclinación el líquido se adentro en la boca de este hasta llegar a la garganta. El viejo se alejo un poco al ver como el vampiro se retorcia en el ataud para terminar rompiendolo y callendo al suelo, allí rapidamente abrio los ojos mostrando sus ojos rojos brillantes que sin vista de movimiento ahora miraban al viejo con hambre.
- Lo eh logrado, eh despertado a un vampiro -susurro el viejo-
Continuara...
