Siento la demora el día de hoy y por no haber actualizado el día de ayer, realmente lo siento, pero tuve que viajar para visitar a mi abuela por su cumpleaños, así que no pude actualizar, pero sin embargo acá estoy de regreso sin falta :)
Ningún personaje es mío. Todo lo subrayado está en español en el original.
Todo lo que este en negrilla y cursiva son pensamientos profundos del personaje que en ocasiones pueden ser oídos por el otro mediante el lazo o ser parte de la conversación telepática que comparten.
Capítulo 13
El tiempo que pasaron juntos en la casa de la Nana fue el más dulce en la vida de Kurt. Fue como lo que imaginaba que debía ser una luna de miel, una real luna de miel, no del tipo usual entre su gente en el que cada pareja llevaba una manada de humanos, lacayos y amantes para satisfacer apetitos físicos y carnales. En lugar de todo eso, eran solo Blaine y él, conociéndose el uno al otro aprendiendo los límites de su nuevo lazo.
Ellos se quedaban en la recamara de huéspedes y hacían el amor durante el día cuando el sol estaba demasiado brillante para que Kurt saliera, sin sentirse deshidratado. Durante la noche ellos recorrían las partes históricas de la ciudad como cualquier otro par de turistas. Blaine aún no se sentía confortable sosteniéndole la mano en público pero él a menudo le golpeaba el hombro a Kurt con su propia cariñosa manera y más de una vez él lo empujaba hacia una esquina oscura para un apasionante beso. Kurt estaba siempre feliz cuando su nuevo amante se arriesgaba a algo en público, eso le daba esperanzas de que algún día, pronto, a Blaine no le molestaría ser físicamente afectuoso cuando alguien pudiera ver. Claro, eso no podría suceder en Miami pero quizás si ellos se mudaran a algún lugar con una actitud más abierta. California o quizás incluso alguna parte de Europa…
Aunque él sabía que eso no era realista, Kurt se entretenía con sueños diurnos acerca de esas cosas. Él se imaginaba a Blaine y a él en una pequeña casa en algún lugar, quizás cerca del mar donde podrían oír las olas golpear la playa. En la pequeña y tranquila ciudad de la playa a nadie le molestaría si ellos se tomaban de la mano o se besaban en público. Blaine podría tener su propia tienda y construir motocicletas, un sueño que le había confesado a Kurt después de una deliciosa sesión haciendo el amor el segundo día en la casa de la Nana. Kurt podría escribir o quizás enseñar, dando clases en una escuela nocturna, en la universidad local. Aunque sus padres habían pensado que era estúpido y romántico, él había insistido en conseguir un título de literatura en Oxford hace algunos años. Se preguntaba ahora si el impulso para prepararse para tener un empleo en el mundo humano fue el primer paso para construir su propia vida…una vida lejos de sus padres y de la aristocracia del vampiro.
Él no se atrevía a decirle sus sueños a Blaine y se aseguró de mantenerlo en ese escondido y privado lugar, algo que era más fácil de decir que de hacer. El lazo de sangre estaba creciendo en profundidad y fuerza cada día. Los jóvenes arboles dorado y plateado se hacían más fuertes y sus raíces se profundizaban en los corazones de ambos, manteniéndolos inseparablemente juntos. Y aún así Kurt sabía que su apariencia era engañosa. El lazo aún era frágil, tan nuevo. Si Blaine decidía que no quería estar enlazado con otro hombre, si sentía que tenían que cortar el lazo antes de regresar a Miami… Pero Kurt no podía permitirse pensar en esas cosas. Empujó sus miedos a un lado tan rápido como aparecían y trataba de calmarse concentrándose en el amor que crecía entre ellos.
Y su creciente amor, nutría el lazo y de cierta manera Blaine lento pero seguro bajaría la guardia. Él se ofreció a dejar que Kurt bebiera de él cada día ahora, parecía realmente disfrutar el proceso y el placer que le daba a ambos. Él ni siquiera demandó que Kurt le mordiera en el interior del muslo en donde la marca seria invisible. De hecho, no parecía preocuparle acerca de las ultimas evidencias que tenía de amar a un vampiro -Un collar de marcas de colmillos decoraba la fuerte columna de su cuello- completamente.
Kurt no estaba seguro si era porque él intentaba quebrar el lazo entre ellos -con lo que las marcas de posesión se borrarían inmediatamente- o porque tenía la intención de que permanecieran juntos por un largo periodo lejos de los ojos curiosos de su manada. O quizás Blaine simplemente decidió no pensar en eso, que parecía ser la explicación más lógica. Los were eran extremadamente buenos para vivir el momento, una habilidad que Kurt deseaba tener. Entre más trataba de no preocuparse en que llegara a su fin su idílico tiempo juntos, mas estaba en su mente llenándolo de preocupaciones y dudas.
Pero en general era maravillosamente feliz, ambos lo eran. Solo dos cosas había hecho de su 'luna de miel' algo menos que perfecta para Kurt. La primera era que sin importar que tan a menudo hicieran el amor, Blaine seguía rehusándose a admitir su orientación. Él seguía insistiendo que estaba simplemente 'experimentando' y aunque él deseaba estar arriba de Kurt él absolutamente no estaba interesado en estar abajo.
Aunque el que su amante continuara negando la verdad de su relación pusiera triste a Kurt, él estaba dispuesto a dejarlo pasar. Se recordaba que Blaine había sido criado en una sociedad fuertemente homofóbica y además él no tenía impedimento por ser el de abajo, aunque en ocasiones le gustaría poder intercambiar, alguna vez. Aun así…pequeños pasos, se decía una y otra vez. Pequeños pasos. Eso puede tomar años antes de que él permita y admita sus reales sentimientos. Lo que realmente quiere…si nosotros tuviéramos años. Pero pensar de esa manera le causaba miedos y rápidamente lo sacaba de su mente.
La otra cosa que había manchado su tiempo con Blaine fue la llamada que tuvo que hacer a casa de su madre. Eso fue al tercer día de estar en casa de la Nana, después de esperar a que Blaine terminara de hablar a su casa en lo que pareció de algún modo tranquilizar a su madrastra. Cuando él colgó el teléfono, Blaine parecía molesto y derrotado. Aún así, al menos había tenido el suficiente valor para hacer la llamada. Kurt se había obligado a llamar a su casa, temiendo la frialdad de su madre y la ira de su padre. Sin embargo él sabía que tenía que contactarse con ellos si quería permanecer en Asheville sin ser molestado. Su padre podría tolerar su ausencia una noche o dos pero no más, Kurt necesitaba tener a su madre de su lado para que calmara las cosas. Y ella no lo haría a menos que él le llamara y la persuadiera a hacerlo.
Suspirando él sacó su teléfono celular y revisó sus contactos hasta que encontró el número de ella. Entonces con su corazón acelerado él marcó.
—¿Allo? —se oyó una voz familiar del otro lado de la línea.
—¿Carole? —Kurt preguntó.
—Claro, querido niño. ¿Dónde estás? Tu madre está a mi lado preocupada y tu padre hecho una furia.
No dejaría que Carole se enterara de los asuntos familiares y quisiera husmear en ellos. —Eso es exactamente por lo que llamo — Kurt dijo, tratando de controlar su irritación. —¿Puedes poner a mi mamá al teléfono, por favor?
—Bueno, está justo a la mitad de un juego de bridge. Dos de tus posibles consortes llegaron antes y ellas son tan encantadoras. Es una lástima que no estés aquí para saludarlas.
Kurt permaneció en silencio y contó hasta diez. Se recordó a si mismo que podría ser mucho peor. Si su padre hubiera decidido contestar el teléfono celular de su madre en lugar de la entrometida de Carole, un acto que sin duda hubiera terminado mal. Finalmente la amiga de su madre pareció entender el punto, o quizás ella simplemente se cansó de escucharlo respirar.
—Hay tan susceptible. Muy bien entonces, aquí esta ella —dijo. Después de un momento de silencio la fría y sofisticada voz de su madre llegó a través de la línea a su oído.
—Kurt, qué bueno que llamaste. —Lejos de oírse preocupada ella se oía simplemente aburrida. Entonces después de una pausa en lo que debió haber sido su turno en el juego de bridge ella habló de nuevo. —Supongo que sabes que tu padre está sumamente enojado.
—Carole lo acaba de decir. Por eso pensé que era mejor llamar y revisar.
—Mmm-hmm. De cualquier manera, ¿en dónde estás? Visitando a tu antigua nodriza, supongo, dado que me estuviste molestando hasta obtener la dirección la otra noche.
—Lo estoy. —Kurt no vio razón para negar eso. —Y planeo quedarme un poco más.
Su madre hizo un sonido de molestia de algún modo elegante. —¿Y supongo que esperas que calme las cosas con tu padre? No puedo hacerlo. De cualquier manera, no entiendo por qué sentiste la necesidad de salir corriendo a ver a esa vieja bruja, dejarnos solos en un momento crucial cuando vas a heredar el título.
—Quizás no quiera heredar el título —Kurt dijo, jugando por tiempo. —Quizás no me siento listo y necesito algo de tiempo para pensar.
—¿Y puedes pensar mejor en Asheville que en Miami?
—Quiero hablar con alguien con un corazón cálido que pueda escuchar sobre mis miedos y no me juzgue.
—¿Y tú vieja nodriza es la compasiva alma que necesitabas para esa basura sentimental? —Su madre resopló delicadamente. —Perdóname, querido, pero lo encuentro risible.
—¿Por qué? —Kurt preguntó. —¿Por qué te parece extraño que visite a la única mujer que me mostró algo de afecto? La única que me besó, y me sostuvo y me arropó cada amanecer en mi joven vida. La única que realmente me amó.
Hubo un largo momento de silencio él empezaba a temer que había empujado mucho las cosas y su madre simplemente colgaría. Pero entonces ella dijo, simplemente, —Si estas tratando de hacerme sentir culpable, por favor no te molestes, Kurt. Yo te crié y te traté completamente apropiado tomando en cuenta nuestro estilo de vida.
—Apropiado no es amor. —Kurt trató de mantener su voz tan fría como la de ella, pero el viejo dolor burbujeaba en su interior, haciéndolo aún más difícil. Tomó una profunda respiración, forzando a calmar sus emociones. —De cualquier manera, Madre no llamé para pelear contigo. Simplemente deseaba informarte que me quedaré con la Nana un poco más. Necesito algo de tiempo lejos de ti y de Padre y no deseaba estar presente mientras la casa se llena de dignas visitas y prospectos de consorte.
—Bueno será mejor que te aparezcas en algún momento. La ceremonia para pasar el título difícilmente podrá llevarse a cabo si tu papá no tiene a nadie a quien pasarle el título.
—Estoy consciente de eso, Madre. —Kurt suspiró. —Dile a Padre que no se preocupe por mí—No he olvidado mis obligaciones. Estaré en Miami la noche de la ceremonia. De cualquier manera si estaré en la ceremonia es totalmente otra cuestión. Pero no lo dijo en voz alta, su futuro con Blaine aún era demasiado incierto.
—Asegúrate de estar aquí. —Su madre se oía distraída. —Me tengo que ir, Kurt, hiciste que perdiera una mano.
—¿Puedes hablar con Padre?
Hubo un molesto e irritado suspiro del otro lado de la línea. — Muy bien, haré lo mejor posible para tranquilizarlo. Pero será mejor que llegues con tiempo para la ceremonia si sabes lo que es mejor para ti.
—Regresaré la noche de la ceremonia —finalmente dijo Kurt. —Y no antes.
Ella suspiró de nuevo. —Será mejor que estés aquí o yo no respondo por las consecuencias. Recuerda cariño. Tu padre tiene un temperamento caliente yo no lo presionaría si fuera tú.
—Claro que no. —Decir que su padre tenía un 'temperamento caliente' es como decir que el océano es un poco húmedo, su madre nunca había mostrado ninguna exageración como no mostraba afecto. En realidad ningún tipo de afecto. —Te hablaré después —Dijo Kurt.
—Si lo deseas. Oh Carole, no puedo creer que jugaras esa carta…
Dado que ella estaba más interesada en terminar la conversación, Kurt colgó sin decir adiós. Él dudaba que su madre lo notara o le importara, pero al menos ella podría tratar de mantener calmado a su padre y eso era lo que realmente importaba.
O eso se decía a sí mismo…
A pesar del viejo dolor que la conversación removió en él, Kurt había sido capaz de concentrarse en disfrutar el estar con Blaine. Lo único que esperaba era que su amante se sintiera de la misma manera pero sus días juntos estaban llegando a su fin, él sabía que el tiempo para la confrontación se acercaba. Antes de que pasara mucho tiempo Blaine tendría que tomar una decisión y Kurt estaba terriblemente asustado de descubrir cual seria.
Si alguien le hubiera dicho a Blaine que se iría de vacaciones con otro hombre y que ellos joderian como conejos y se acurrucarían en la cama y después hablarían acerca de sus esperanzas y sueños como una jodida banda de jovencitas y que amaría cada minuto de eso, bueno… Lo habría golpeado enviando sus dientes hasta su garganta. Esto era jodidamente demasiado ridículo, Blaine se decía a sí mismo, día tras día. Y aun así era demasiado maravilloso para detenerlo.
Cada vez que él despertaba en brazos de Kurt, se decía a si mismo que eso era el final que tenía que detenerlo ahora antes de que fuera más difícil. Y entonces Kurt abría esos grandes y hermosos ojos o murmuraba el nombre de Blaine, o le enviaba una oleada de deseo a través de su lazo y él perdía el cauce de las ideas. Solo otra hora, otro día…un poco más no me puede dañar, ¿no es así? En lo profundo él sabía que podía y que lo podía dañar un infierno. Entre más esperaran para romper el lazo sería peor. Pero él solo no podía soportar romperlo. No ahora. Aún no.
Ellos se acomodaron en una tranquila y cómoda rutina. Recorrían los alrededores de Asheville juntos, viendo los paisajes. Ellos una noche visitaron la mansión Biltmore y Kurt le describió como había sido cuando los originales Vanderbilts aún vivían ahí. Blaine estaba impactado al saber que el otro hombre tenía cien años, pero Kurt le explicó que los vampiros nacidos de la Sangre crecían más lentamente y que Blaine y él esencialmente tenían la misma edad. Ese hecho hizo que se sintiera un poco mejor a pesar de no estar seguro de qué pensar cuando Kurt le dijo que ellos tendrían la misma edad física y que envejecerían al mismo ritmo mientras estuvieran enlazados. —Tu línea de vida se igualará a la mía —Kurt le aseguró. —En lugar de morir a los noventa o cien años, puedes vivir siglos, ambos viviremos siglos, juntos.
La idea de vivir cinco o seis o siete siglos le parecía extraña a Blaine y un poco irreal. ¿Podría el lazo entre ellos realmente detener el tiempo? O al menos hacerlo tan lento que Kurt y él prácticamente podrían estar juntos para siempre. Y lo más importante, ¿quería que ellos estuvieran juntos para siempre? No importa lo que quiera, realmente no. Porque no podemos estar juntos, no cuando regresemos a nuestras vidas normales. No quería admitirlo, ni siquiera para sí mismo, pero se encontraba que estaba más y más renuente a terminar su extraña pero maravillosa relación. Pero renuente o no, eso tenía que terminar. No había manera de que pudiera regresar a Miami con las marcas de Kurt en su cuello, no había manera de que pudiera admitir ante la manada y su viejo lo que el vampiro significaba para él.
El reconocimiento de que finalmente tendría que romper el lazo pesaba sobre él, pero Blaine trató de no pensar acerca de eso. Él vivía el momento, disfrutando su tiempo juntos al máximo, en cuanto pudiera, se rehusaba a pensar en el futuro.
Kurt lo hacía concentrarse en el presente fácilmente. Él nunca presionó a Blaine a que hablara acerca de su relación, como probablemente lo haría una chica. Y a pesar de ser un vampiro y un hombre era un jodidamente increíble amante. Escuchaba a Blaine y no se burlaba cuando le hablaba acerca de abrir su propia tienda y vivir en un lugar diferente al departamento en la cochera de la Chop Shop. Sin mencionar el hecho de que cuando se reía con esa suave y melodiosa voz o tocaba el brazo de Blaine murmurando su nombre, o las otras cientos de pequeñas cosas, hacían que Blaine quisiera sostenerlo más cerca y nunca dejarlo ir. Pero tengo que dejarlo ir. Pronto… Él empujaba lejos el pensamiento cada vez que se acercaba, y cada vez aparecía más y más frecuentemente.
En sus momentos de debilidad, principalmente después de hacer el amor, Blaine comenzaba a fantasear acerca de ellos dos huyendo juntos. Sabía que era estúpido e irreal, Pero seguía teniendo esas imágenes en su cabeza, Kurt y él viviendo en cualquier otro lugar, quizás una pequeña casa en las montañas en donde realmente hubiera nieve en invierno. Algún lugar en donde todo el mundo estuviera en sus propios asuntos y no les importara una mierda que dos hombres vivieran juntos. Blaine no estaba muy seguro de que Kurt pudiera hacerlo, aunque sabía que tenía un elegante título de Oxford. Pero se imaginaba que el trabajaría en su propia tienda todo el día y pasaría las noches con Kurt haciendo el amor, hablando, cocinando, que era algo que Kurt disfrutaba y extrañamente era bueno considerando que los vampiros no comen. Había preparado varias comidas para Blaine en la no usada cocina de la Nana que se veía como comida de un canal de televisión y parecía disfrutar ver a Blaine comerla.
Eso era completamente irreal y Blaine lo sabía, pero entre más estaban juntos, más la idea se resistía a dejarlo. Sabía que tendría que renunciar a su lugar en la manada, pero después de una lenta y perezosa tarde haciendo el amor con Kurt ser el segundo lobo en las Locas no parecía tan caliente. Mientras que su trabajo con su viejo, él podría contratar a un nuevo mecánico y rentar el departamento de la cochera… No, eso es estúpido. Ni siquiera pienses en eso, eso nunca funcionaría. Además, yo podré renunciar a las cosas pero Kurt es de la jodida realeza. No puedo pedirle que abdique o como jodidos se llame el que solo huya conmigo.
Además de lo irreal de su plan, había otras personas que podrían salir lastimadas si Kurt y él solo huyeran en el atardecer juntos. Sebastian seria uno. A Blaine no le importaba el resto de la manada pero Sebastian había sido su mejor amigo desde el quinto grado y no creía que pudiera irse sin al menos tratar de explicarse. También pensó en Elaine. Su madrastra parecía genuinamente molesta cuando él le llamó para decirle en dónde estaba y con quien.
—No puedo creer que te estés quedando con una pandilla de muertos —ella siguió diciendo. —Sé que uno de ellos te salvó la vida pero no me gusta la idea de que sigas con ellos. No es seguro, Blaine. ¿Qué si ellos te convierten en uno de ellos?
—Eso no va a suceder —trató de asegurarle—Kurt le había prometido que su lazo de sangre lo hacía completamente imposible. Pero de algún modo Blaine no sentía que pudiera explicarle a su madrastra que su lazo sexual-amoroso con el vampiro evitaba que pudiera convertirlo en uno de ellos. Sin embargo las palabras de confort que trató de darle habían fallado.
El hecho de que nada de lo que le pudiera decir parecía persuadirla de que estaba completamente bien, molestó a Blaine, lo molestó mucho. Él amaba a Elaine y quería decirle la verdad, toda la verdad acerca de lo que sucedía con Kurt y él. Pero no había manera de que pudiera decirlo por teléfono. Y no había manera de que ella no creyera que le habían lavado el cerebro entrando en una relación no natural a menos que él pudiera demostrarle en persona que seguía siendo el mismo.
Supongo que regresaré a Miami de una u otra manera, se dijo a si mismo con resignación. Claro que siempre había planeado regresar, pero la sola idea de tomar el Spyder de Kurt y dirigirse, al norte, este u oeste o a cualquier lado menos al sur le parecía una opción mucho más atractiva. Atractiva pero jodidamente irreal. Sigue el programa y deja de ser un pendejo llorón. Esa cosa con Kurt tiene que terminar y terminará pronto. No hay manera de que pueda continuar y aún así tener una vida normal. No hay manera de que regrese con marcas en el cuello y deje que todo el mundo sepa que he estado jodiendo con un vampiro.
Esa era la dirección de los pensamientos en su cabeza mientras estaba parado en la ventana viendo la brillante luna una noche antes de que su tiempo terminara. Sintió a Kurt a través de su lazo antes de que el otro hombre se acercara por detrás y rodeara con sus brazos su cintura. Sintió la tristeza, incertidumbre y anhelo de Kurt cuando lo tocó. Las fuertes emociones le causaron un nudo en la garganta, que trató sin éxito de tragar.
—Mon amour. —El suave beso en la parte de atrás de su cuello hizo que un estremecimiento recorriera la espalda de Blaine.
—¿Si, bebé? —El término cariñoso era más y más fácil que saliera de sus labios y el casual afecto entre ellos no parecía ser extraño. Dios, cuanto he cambiado en un par de semanas. Desearía poder seguir de esta manera pero sé que no puedo… Cuidadosamente mantuvo sus pensamientos guardados que no cruzaran el lazo mental que compartían.
—Esta debe de ser nuestra última noche aquí. Si voy a regresar a tiempo para la ceremonia de mi padre y tú a pelear el desafío en tu manada, debemos partir mañana tan pronto como oscurezca.
—Si, lo sé. —Blaine había tratado de alejar esos pensamientos pero era cierto, su tiempo estaba casi agotándose. Giró la cara hacia Kurt. —¿Realmente vas a casarte con una chica? ¿A quién elijan tus padres?
—No quiero hacerlo. Sería una mentira atarme a otro ahora que he encontrado mi Coeur de Sang. Pero de cualquier manera el que acepte el título y me case con la consorte que mis padres hayan elegido depende de ti.
—¿Por qué de mí? —Blaine frunció el ceño.
—Porque si tú eliges romper el lazo entre nosotros, bien puedo hacer lo que mis padres desean. —Se encogió de hombros, pero había dolor en su mirada. —No voy a tener nada por qué vivir, por eso todo lo que haga con mi existencia carecerá de sentido.
—Dios, Kurt, no me presiones, ¿huh? —Blaine sintió surgir una oleada de frustración.
—Por favor, Blaine, he tratado de ser paciente pero ahora debo saber. ¿Cuál es tu decisión? —La voz de Kurt se quebró en la última palabra.
Oír la agonía en la voz del otro hombre lo hizo sentirse el peor de los imbéciles. —Kurt… — Él pasó la mano a través de su oscuro cabello, que estaba un poco más largo para su gusto. —Maldición, ¿tenemos que hacerlo ahora?
—Eso temo. Si vas a romper el lazo, necesitaré tiempo para recuperarme antes de emprender el viaje. Y tú también, como Nana nos advirtió, es una experiencia dolorosa en más de un nivel.
—Si, si, lo sé. —Blaine soltó el aire. —Ella siempre está diciendo mierta como esa cada vez que está a mi alrededor.
—Ella teme que salga lastimado. —Kurt lo vio directamente. —¿Y tú, Blaine?
—Madre de Dios. —Blaine se apartó de los brazos del otro hombre y comenzó a pasear frente a la ventana. —He pensado mucho en eso. Un infierno. Kurt, sé que quiero estar contigo.
—Entonces quédate conmigo. Permite que estemos juntos, no rompas nuestro lazo.
—No podemos hacer eso. Lo sabes, no puedo regresar con la manada o a la tienda de mi padre viéndome así. —Señaló los perfectos juegos de marcas de colmillos que decoraban su cuello.
—No, supongo que no puedes. —Kurt bajó la mirada. Blaine trató de explicar. —Sería un jodido suicidio, mano. Sabrían enseguida lo que hemos estado haciendo, o al menos lo supondrían. Si mi viejo no me mata, la manada seguro como el infierno que lo hará, no hay nada peor que ser un maricon en mi mundo. Excepto ser el amante de un vampiro.
—Entonces, ¿al menos admites que somos amantes? —Kurt se oía amargado.
Blaine se tensó incómodo. —No sé lo que somos pero lo que seamos no es algo que ninguno de los que hacen parte de mi vida pueda aceptar. Quiero decir, mi madrastra podría, pero incluso ella enloqueció con la idea de que esté con un muerto.
Kurt levantó su mentón. —¿Entonces qué? ¿Cuál es tu decisión? Hemos tenido buenos momentos pero ahora necesitamos regresar a la realidad y no puedes hacerlo con mis marcas en ti, así que vas a romper el lazo y nunca volveremos a vernos de nuevo.
—¿Qué es lo que quieres que te diga? ¿Que podemos decirle a todo el mundo en nuestras vidas que se jodan, y nos vamos a vivir jodidamente felices juntos? No funciona de esa manera Kurt. No en mi mundo.
—Bien. —Kurt asintió de modo cortante. —Si esa es la manera en cómo te sientes, entonces terminemos con esto ahora.
—Kurt, vamos…
—No. —El vampiro cruzó sus brazos sobre su pecho. —Quieres ser libre de mi -del lazo- entonces hazlo. Arráncalo, destrúyelo.
Rabia y frustración burbujeaban en su interior, demasiado caliente para contener. —Maldición, estúpido hijo de puta, ¡sabes que no quiero hacer esto!
—Si, pero de cualquier manera lo harás. —La voz de Kurt era distante, sus ojos fríos. —Todo lo que te pido es que lo hagas rápidamente. No prolongues más este dolor. Solo hazlo.
—Bien. Lo haré. —Cerrando los ojos, Blaine buscó dentro de sí mismo la parte de él que estaba atada a Kurt. En su mente vio los dos árboles. El dorado y el plateado, sus ramas entrelazándose. Tan hermoso. Tan frágil. No quiero hacer esto. Pero tengo que hacerlo. Solo arrancare mi mitad, no quiero hacer un lio de eso. Se tensó esperando el dolor, Blaine se imaginó tomar el árbol dorado por el delgado tronco, entonces lo jaló.
El dolor fue inmediato e intenso lo pudo sentir muy en el centro de su pecho, como si trataran de sacarle un diente sin utilizar anestesia. Pero no era solo el dolor físico. Mientras jalaba, sentía una oleada de perdida, de angustia tan abrumadora que le quitó la respiración y abrió los ojos. No solo es mi dolor, se dio cuenta. Kurt también lo está sintiendo.
Si, mon amour, no puedo evitar sentirlo. Kurt levantó la vista hacia él, y Blaine podía decir que estaba tratando de mantener su rostro inexpresivo, pero había lágrimas en sus ojos azules.
Dios, Kurt…
¡Termina esto! Si lo vas a hacer no te demores. No sé cuánto más pueda aguantar esto. Kurt cruzó sus brazos sobre su pecho y se abrazófuerte como si estuviera tratando de evitar desmayarse.
Esto es doloroso, tengo que hacerlo rápido. Blaine cerró los ojos y trató de nuevo. El dolor que sentía al terminar su lazo era fuerte, muy jodidamente fuerte. Cayó de rodillas. Aunque el dolor que venia del centro de su ser era la peor cosa que Blaine hubiera sentido, el dolor de Kurt era incluso peor. Sentir la agonía del otro hombre y saber que él era la causa, saber que él estaba lastimando a la persona que más quería en el mundo era horrible. De hecho, era jodidamente demasiado.
Blaine abrió los ojos de nuevo. Kurt ya no estaba de pie, estaba acurrucado en el suelo como un animal herido, su cara una máscara de silente agonía, con chorros de lágrimas bajando por sus mejillas.
—Kurt…bebé… —Blaine no pudo sostenerse. Se arrastró hacia el otro hombre y lo sostuvo entre sus brazos. —No puedo hacer esto. Jodidamente no puedo hacerlo.
—Entonces no lo hagas. Solo…no lo hagas, por favor, mon amour. —Kurt enterró la cara en el hombro de Blaine y Blaine lo acercó más. Envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Kurt lo sostuvo con fuerza.
Estar cerca ayudó y gradualmente el dolor comenzó a disminuir. Era como si las perdidas raíces del árbol dorado lentamente comenzaran a repararse hundiéndose dentro del alma y el corazón de nuevo. Blaine no sabía qué tanto ellos se sostuvieron el uno al otro pero dentro de él se hizo una silente promesa; Un voto para sí mismo y para Kurt. No voy a intentar hacer esto de nuevo. Es demasiado, demasiado malo. No quiero perderte de esta manera.
—¿Blaine?
La suave voz de Kurt hizo que viera al hombre en sus brazos. —¿Si, bebé?
—¿Quieres hacer eso? ¿Realmente? ¿Dejarás el lazo intacto y no tratarás de romperlo de nuevo?
Blaine asintió. —Sí. Lo siento. No sabía que podría ser tan malo. Tan…tan definitivo.
—Nana no los advirtió. —Kurt se enderezó pero no hizo ni un solo movimiento para salirse de su regazo. —¿Dices que solo porque duele demasiado es que lo vas a dejar?
—No solo por eso —Blaine le dijo. —Es… No quiero sacarte de mi vida. La santa virgen sabe qué jodidos va a suceder, pero lo que sea estaremos juntos.
—Te amo. —Kurt lo besó, un dulce y tierno beso que envió oleadas de amor y deseo que lo inundó. —Mucho, Blaine, mucho, mucho.
—Ah Kurt… —No sabía qué decir. Decir a otro hombre que lo amaba, aunque lo sintiera, aún así, pasaba de su nivel de confort.
No tienes que decirlo, siento que lo sientes. Kurt lo besó de nuevo y entonces le sonrió. —Bien, entonces, debemos tener un plan para el futuro. ¿Qué vamos a hacer?
—Buena jodida pregunta. —Blaine se pellizcó fuerte el puente de su nariz tratando de alejar el dolor de cabeza que trataba de formarse detrás de sus ojos. —Creo que es seguro decir que nuestra antigua forma de vivir está terminada. De cualquier manera, la mía lo está. No puedo regresar a la manada viéndome de esta forma, y no puedo imaginar tampoco que me den la bienvenida en la Chop Shop, no después de que el viejo vea en mí tus marcas.
—Yo esperaba que tú me permitieras marcarte porque intentabas mantener el lazo intacto. —Kurt acarició la garganta de Blaine, enviando una oleada de placer que recorrió su columna.
—Infiernos, quizás lo estaba, no sé. Aunque seguro como una jodida que no lo sabía en ese momento.
—Quizás lo sabias en tu corazón, incluso si no lo sabias en tu mente. —Kurt le sonrió. —Mi vieja vida también terminó. Mis padres nunca aceptarán que te elija a ti como mi pareja.
—Estas seguro que quieres hacer esto, ¿renunciar a todo? — Blaine lo veía inseguro. —Quiero decir, yo perderé mi lugar en la manada, eso apesta, pero puedo tratar con eso, y puedo trabajar durante un tiempo con mi viejo, bueno hasta que consiga mi propio lugar. Pero tu…todas tus conexiones, tu dinero, uh, trono.
—Sería un Vizconde, no un príncipe. Y sé eso, Blaine, feliz lo cedo, todo eso. —Kurt acarició su mejilla. —Tú eres todo lo que me importa ahora. Mi título, tierras y fortunas… estarían vacías sin ti.
—Me alegra que te sientas de esa manera. No creo que pudiera adaptarme exactamente a la corte de los vampiros.
—Casi tan bien como yo podría ajustarme a tu manada — Kurt dijo secamente. —Entonces, la pregunta permanece: ¿A dónde vamos a ir y qué vamos a hacer?
Blaine se encogió de hombros. —Bueno, no podemos quedarnos en Miami ni en ningún lugar cercano a la manada. No dejas las Locas voluntariamente. Estás dentro de por vida, hasta que mueres o te expulsan. Así que tendremos que ir a cualquier otro lugar, un estado diferente. Infiernos quizás todo un jodido diferente país.
—A algún lugar en donde a nadie le importe lo que somos y lo que significamos para el otro. —Kurt se oía pensativo. —He oído que la costa este de tu país es más tolerante. ¿Quizás, California?
Blaine asintió. —Seguro, ¿porque jodidos no? Será duro al principio, pero tengo algo de dinero ahorrado. Puedo trabajar en otra tienda de motocicletas en algún lado y ahorrar algo hasta tener mi propio lugar. Quizás tú puedas enseñar o algo así.
—Había pensado en eso… cuando me permití tener esperanzas de que nos quedáramos juntos. —Kurt lo besó y le sonrió. — También tengo algo de dinero, en un banco de Suiza, una cuenta que mi padre no puede tocar. Puede llevarme algo de tiempo acceder a él, pero entre tanto podemos vender el carro. Eso puede darnos suficiente para vivir un tiempo mientras las cosas se arreglan.
Blaine negó con la cabeza. —Odiaría que tuvieras que vender tu dulce vehículo, mano.
—No me importa. Nada me importa, excepto que sigamos juntos. —Kurt lo besó de nuevo y suspiró.
—¿Qué sucede? —Blaine acarició el suave cabello castaño del hombre en sus brazos y lo vio ansioso.
—Solo quisiera que pudiéramos tomar el carro esta noche e irnos sin ver atrás. Pero siento que eso es imposible.
—Sí. —Blaine asintió con pesar. —Hay algunos cavos sueltos. Necesito hablar con Sebastian, necesito decirle que me voy incluso aunque no le diga el por qué.
—¿Él entenderá? —Kurt frunció el ceño ansioso.
Blaine se encogió de hombros. —¿Quién sabe? Pero él es más cercano que el resto de la manada. No le debo una jodida al resto de la manada pero a Sebastian… él ha sido mi mejor amigo desde quinto grado. Debo decirle algo. E incluso más que a él, tengo que hablar con Elaine, mi madrastra.
—Ella no está muy feliz con nuestra relación, ¿no es así? — Kurt le dio una penetrante mirada.
—No, no lo está. Ella se preocupa por mí de la misma manera que tu Nana se preocupa por ti. —Blaine jaló a Kurt a un breve beso y le dio una directa mirada. —Pero creo… espero que ella al conocerte entienda. ¿Podrías hablar con ella?
—Será un honor conocer a alguien a quien quieres de corazón. Espero que ella pueda ver que tengo solo amor por ti después de que hablemos. ¿Pero qué con tu padre?
Blaine negó con la cabeza. —Creo que mejor dejaré que Elaine se lo diga cuando nos mudemos de la ciudad y tratemos de hacer nuestra propia vida. Decirle que estoy… uh, con otro hombre probablemente le dé un ataque cardiaco o alguna mierda de esas.
Kurt frunció el ceño. —Desafortunadamente creo que la reacción de mis padres puede ser incluso más extrema. Sin embargo debo regresar y hablar con ellos. Tengo que formalmente renunciar a reclamar el título de mi padre, las tierras y la riqueza y también el nombre de la familia.
—Dios. ¿Tienes qué hacer todo eso?
—Sí. Debo dejarles en claro que no hay ninguna posibilidad de que puedan persuadirme o nunca nos libraremos de ellos. Mi padre nos cazaría hasta el fin de la tierra, a menos que haga esto.
—Y pensé que mi viejo estaba mal. Dios. —Blaine negó con la cabeza. —Bien, entonces regresamos, les diremos a todo el mundo que los dejamos y tomamos la carretera. ¿Se oye bien?
—Sí. —Kurt colocó su cabeza en el hombro de Blaine. — Desearía no necesitar regresar.
—Si, lo sé, bebé. Pero tenemos que hacerlo.
—Entonces desearía que ya hubiéramos terminado con nuestras obligaciones y estuviéramos manejando hacia el oeste con el viento moviendo nuestros cabellos y tu mano en mi muslo.
Blaine no pudo evitar sonreír. —Suena bien.
—Más que bien. —Kurt acarició con su nariz el cuello, y presionó un suave beso en el punto justo bajo su oreja. —Hazme el amor, Blaine. Te necesito dentro de mí.
Las calientes palabras junto con la caliente boca de Kurt en su cuello era suficiente para tener a Blaine duro y pulsando bajo la bragueta de sus jeans. —Me tendrás, bebé —gruñó y empujó a Kurt al suelo…
Viendo hacia atrás, Kurt pensaba que ese había sido el sexo más apasionado que habían tenido.
Blaine nunca había sido tan tierno con él. Usualmente ellos hacían el amor con urgencia, con una necesidad de satisfacer un hambriento fuego que ardía brillantemente en ambos, especialmente en el were que había sido privado del toque de un hombre por tanto tiempo. Pero esta vez Blaine se tomó su tiempo, besó a Kurt por todos lados, recorriendo su cuerpo con su boca y lengua hasta que Kurt creía que podía explotar. Cada vez que él trataba de besar o acariciar a Blaine, su lobo negaba con la cabeza y murmuraba. —No, déjame hacer esto. Solo relájate y disfruta, bebé.
Kurt entendía que era la manera en que su amante estaba tratando de reparar el daño causado al intentar romper el lazo. Y era también la manera en que Blaine le mostraba lo que no podía decir, que él amaba a Kurt con todo su corazón.
Al final Blaine se colocó entre las piernas abiertas de Kurt y acomodó la cabeza de su pene hacia la entrada de Kurt. —Tan jodidamente caliente —murmuró con voz ronca mientras se deslizaba profundamente, haciendo que Kurt gimiera y arqueara la espalda. —Tan apretado. Y todo mío. Eres mío, Kurt. Mío.
—Y lo soy para siempre. —El aliento de Kurt se quedó atrapado en su garganta mientras el grueso pene de Blaine golpeaba el punto en su interior que envió chispas de placer a su columna. —Ah mon amour, ¡Amo sentirte en mi interior!
—Y jodidamente amo estar ahí. —La voz de Blaine era un posesivo gruñido. —Quédate conmigo, Kurt. Trataré de aguantar. Quiero estar dentro de ti tanto como pueda.
—Has lo que desees, soy tuyo. —Kurt dijo las palabras con todo su corazón. Ahora que Blaine había prometido no romper el lazo, él podía relajarse y disfrutar entregarse completamente.
—Dios, Kurt. Te necesito tanto. Te quiero tanto. —Ante la verdad de sus palabras, Blaine se empujó profundamente, su mirada nunca dejó la cara de Kurt. Él parecía intentar darle placer, acarició el pene de Kurt con el mismo ritmo de sus empujes, que eran lentos, profundos y deliberados.
Kurt no sabía cuánto duraron, parecía que para siempre, Blaine lo llenaba una y otra vez, sus miradas fijas, sus corazones latiendo como uno, con el lazo extendiéndose entre ellos, cada caricia, cada beso, cada jadeo era exponencialmente magnificado. Cuando ambos se corrieron, Kurt dijo las palabras que él sabía que Blaine no podía decir en voz alta. —Te amo, mon amour, mucho. Mucho, mucho. Nunca me dejes.
Blaine lo besó, tomando su boca con profunda hambre haciendo que Kurt gimiera. —Nunca lo haré. —Ambos se perdieron en el abrumador placer y más palabras no eran posibles.
