DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: HOWL'S MOVING CASTLE ES PROPIEDAD DE WYNNE JONES DIANA.


Capítulo 7. En donde vemos que pasó con Michael. Parte II


Michael dio un paso atrás instintivamente. Tragó saliva, pensando en cómo responder a aquello.

¿Qué se suponía que respondiera? ¡Si ni él mismo estaba muy seguro de qué era lo que ocurría!

Claro que había leído la carta, pero no terminaba de creerse esa historia del todo. Sabía que Howl en el pasado había sido irresponsable, mujeriego, despilfarrador, deshonesto, vanidoso, egoísta, y mejor dejamos la lista hasta ahí por el bien de todos. ¿Pero un padre irresponsable? No podía imaginarlo.

¿Por qué?

Ah, porque conocía una de las mayores debilidades del mago.

Y no, no eran las mujeres.

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No, tampoco era el dinero. De hecho, muchas veces el mago no cobraba lo que debía por su trabajo, sino mucho más barato.

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Y no, tampoco el alcohol.

Eran los niños.

Aunque no lo demostrara, Howl adoraba a los niños. Michael lo había visto más de una vez, conjurar juguetes sencillos pero bonitos para los niños que a menudo pasaban por el Castillo. O darles algún dulce que sacaba quien sabe de dónde. Era más que obvio, de otra manera, ¿por qué, aun siendo Howl un mago tan temido y con tan terrible reputación, los niños no parecían temerosos de ir hasta el Castillo a buscar conjuros? Era una pregunta para meditar… A parte de eso, verlo con su sobrina Mari era para convencerse por completo de que los niños eran su adoración. Literalmente se derretía con cada tierna sonrisa que la pequeña niña le regalaba.

Además, él mismo había sido testigo del buen corazón de Howl hacia los infantes. Michael lo había perdido todo, sus padres y luego su casa, pero un día, cayó dentro del Castillo por accidente. Y Howl, a su manera (o sea, sin decir nada…) lo había acogido. Desde entonces había estado viviendo en el Castillo como el aprendiz de Howl.

Por todo eso, Michael no podía concebir la idea de un Howl que abandonaba a su propio hijo.

Pero entonces, ¿por qué no estaba en el Castillo entonces? ¿Por qué no se había quedado y así conocer un poco más a Matthew e intentar recuperar con él el tiempo perdido?

Eran preguntas para meditar también.

Pobre Michael, pensar en tantas cosas le secaron el cerebro…

Y mientras él pensaba, Martha seguía esperando una respuesta, aun sosteniendo el sobre blanco en la mano.

—¿Dónde está ese niño, Michael?

La respuesta era bastante sencilla, pero Michael temía que si respondía las cosas empeoraran. Pero no responder se vería peor, como si él fuera una especie de cómplice que encubre a un vil criminal que se ha fugado de la cárcel.

—No me digas que…. —el volumen de voz de la chica descendió bastante, de una manera que denotaba que se había dado cuenta de algo—. Tú ya lo sabías...

—¡No! —se apresuró a responder el muchacho—. ¡Yo no sé nada! ¡Yo no sé nada!

—¡Pero la carta estaba abierta en la mesa! —alegó la muchacha señalando al espacio donde poco tiempo atrás la carta había estado.

Y tras eso guardó silencio.

A Michael no le dio muy buena espina.

Ni cuando la muchacha, sumida en sus pensamientos y sin dejar de hacer molinetes con los dedos, parecía maquinar algo en su mente. Era como ver a un villano de película frotándose las manos incesantemente mientras planifica sus planes malvados de conquistar al mundo.

Para Michael, hubiera sido bueno que de hecho Martha fuera un villano de película que se frota las manos incesantemente mientras planifica sus planes malvados de conquistar al mundo. Porque, lo que pasaba por la mente de la chica no tenía nada que ver con establecer un nuevo orden mundial, esclavizar a la humanidad y exigirles aclamación, sino con todo lo que pasaba en aquellos momentos en el Castillo Ambulante:

Sophie no estaba.

Howl tampoco.

La carta estaba abierta.

Todo era claro para Martha: Sophie había encontrado la carta, confrontó a Howl, pero éste huyó como gallina, y ésta, dolida, se había ido sabrá Dios dónde.

—Sophie…

Michael supo por su entonación que ella lo había comprendido todo.

—Martha, no es lo que-

—¡Ese mago! —exclamó interrumpiéndole—. ¡Algo así debía pasar! ¡Oh, pobre Sophie! —se lamentó dejándose caer en la silla. Algunos segundos de silencio pasaron, y Michael no sabía qué decir—. Tú lo sabías, ¿verdad? Tienes que saber algo, has estado viviendo con él todo este tiempo…

—Yo no sé nada, ¡lo juro! —se defendió el muchacho—. Además, no recuerdo que él mencionara a ninguna "Margaret" alguna vez… Y tampoco recuerdo que alguna chica llamada así viniera a buscarlo…

—Tal vez no lo sabes porque nunca te habló de ella —apuntó Martha como hilvanando una teoría—. Además, aquí dice que la pobre mujer tardó cinco años en encontrarlo, así que debe ser por eso que nunca la hayas visto.

Michael se quedó mudo. La muchacha parecía estar en lo cierto. Y en el fondo de su mente, asomó la duda. Él mismo lo había visto muchas veces. Cuando alguna chica terminaba confesándole su amor al mago, y éste, aterrado, huía literalmente. Luego pasaba algún tiempo de paz, hasta que la chica o sus madres y tías lograban dar con el Castillo. Entonces, Howl huía de nuevo por la puerta trasera, y eran Michael y Calcifer quienes tenían que lidiar con tales mujeres. Podía recordarlo muy bien, las tías y madres armando todo un escándalo acerca de ese "mago-" (mejor censuremos aquí los adjetivos que usaban para calificarle) que había ilusionado a sus dulces e inocentes sobrinas o hijas, solo para luego romperles el corazón. Pero de nuevo, ¿Howl abandonando a su propio hijo? No podía creerlo. Pero la situación, así parecía sugerirlo, después de todo, el mago había salido hasta el Otro Lado, y Matthew seguía en casa.

—¡Tal vez Howl no sabía nada! —logró exclamar Michael golpeando un puño con la otra palma de su mano, al mismo tiempo que la idea se formulaba en su mente. Sí, podría ser eso. Eso explicaba por qué nunca se hizo cargo del niño, y las mismas palabras de la carta apoyaban esa teoría.

—Pero si así fuera, ¿no estaría pasando tiempo con él ahora? —inquirió Martha, todavía haciendo molinetes. Su voz sonaba a que en realidad no estaba segura si así deberían ser las cosas normalmente, pero que así era como ella lo imaginaba.

—No lo sé… —Michael se frotó las sienes derrotado. Intentar salvarle el pellejo al mago se le estaba haciendo difícil, porque aunque él tenía argumentos de peso para defenderlo, Martha tenía razón.

—Pobre Sophie… —se lamentó Martha, haciendo descender bastante el volumen de su voz.

En verdad le entristecía que luego de que su hermana había encontrado el amor y era feliz, algo como esto pasara. Cualquier mujer se entristecería bastante si se entera de que su esposo ha tenido un hijo fuera del matrimonio. Una cosa es saber de antemano de la existencia de un hijo o una hija de la pareja, y otra muy diferente, es enterarte de ello luego de que ya se han casado. Es como un tipo de traición dolorosa…

—Siento no poder aportar más información… —se disculpó el muchacho—. Howl salió hace ya un rato, y no sé cuando vuelva. Quizás fue a buscar a Sophie y está intentando solucionar las cosas… —Martha hizo un gesto de entendimiento ante esto, y alzó la vista para prestarle atención—. Ya sabes como son, cuando discuten uno nunca sabe cuando se reconcilian hasta que los ve tomados de la mano…

—Sí, tal vez tienes razón —concedió Martha—. Y, ¿Dónde está ese niño?

—Está durmiendo en mi alcoba.

Martha asintió, y tras un gesto de aprobación de Michael, subió las escaleras para encontrar al niño.

—No le dijiste que Howl salió en realidad para Gales —observó Calcifer con voz aflautada desde su puesto.

—Ni yo mismo sé dónde queda eso. ¿Cómo se lo explicaría a Martha? Además, cuando sale para allá se tarda más tiempo de lo usual—. Se defendió el muchacho alzándose de hombros.

—¡Michael! —exclamó Martha desde las escaleras, sorprendiendo al muchacho y al demonio del fuego por igual—. ¡Acabo de ver a Howl! ¡Y Sophie no está con él!

Michael se giró con rapidez en dirección a Martha. Ésta terminó de bajar los escalones velozmente, hasta encontrarse de frente con su novio. Luego, lo tomó de las muñecas y lo arrastró escaleras arriba mientras seguía vociferando.

—¿¡Ves!? Llegué a la habitación y cuando vi la ventana abierta, me acerqué para cerrarla para que la corriente de aire no molestara al niño, ¡pero cuando me asomé vi a Howl! —explicaba Martha mientras llevaba a Michael hasta la ventana. Pero al darse cuenta de algo, se alarmó totalmente—. ¿¡Dónde está el niño!?

Michael casi sintió una gota gorda resbalar por su nuca. Todo intento de defender al mago se había perdido. Esa no era su habitación. Era la habitación de Sophie y Howl. Una habitación que, de cierta manera era como la puerta que conducía a cuatro sitios diferentes a la vez. Con la diferencia que, si mirabas por la ventana, encontrarías como escenario el patio de la casa de la hermana de Howl. Y claro, hasta hacía pocos momentos atrás que Howl había regresado a aquella casa a guardar el auto.

—Martha, este no es mi cuarto —explicó el muchacho. O intentaba, porque Martha seguía bastante alarmada.

—¡Sophie no está con él!

—Bueno, no, pero…

—¿¡Qué tal si fue hasta Kingsbury!?

Michael enarcó una ceja confundido.

—¡Sophie siempre se pierde en Kingsbury!

Entonces Michael entendió por qué Martha estaba tan nerviosa. Claro, Kingsbury era la capital, y como toda capital, era ENORME. No recordaba que Sophie saliera allá sola, y entendió el motivo entonces. Si no conocía aquel sitio, podía perderse al doblar cualquier esquina. Peor aun, podría no encontrar la casa que llevaba al Castillo.

Justo cuando las cosas no podía empeorar…

Martha ni siquiera esperó a Michael, sino que bajó a toda prisa las escaleras. Y, antes de que Michael se diera cuenta de lo que hacía, comenzó a reunir cosas que ella le pedía:

Espejos, o al menos superficies que reflejaran cosas, agua, velas de Trost, un daguerrotipo del pórtico de la casa de Lettie, y un polvo dorado cuyo nombre tan largo le era difícil pronunciar.

Finalmente, cuando todo pareció estar listo, Martha le pidió su ayuda.

—Vi esto una vez en uno de los libros de la señora Fairfax. Sirve para comunicarse a largas distancias, pero no sé cómo hacerlo… Si logramos hacerlo, podremos comunicarnos con Lettie y avisarle que Sophie está en Kingsbury. Así podría ir a buscarla antes de que se pierda…

Michael hizo memoria un momento. Aun Howl no le había enseñado a hacer un conjuro tan poderoso, pero si leía las instrucciones podía hacerlo sin ningún problema. Luego de revolver en las estanterías en búsqueda del libro que podría contener el conjuro de comunicación, encontró un viejo ejemplar gastado y de pastas tan duras que podría noquear a alguien. Ojeó el libro unos minutos, y luego permaneció otros cinco minutos leyendo en su mente y asegurándose de aprenderse todas y cada una de las palabras.

—Creo que sí puedo hacerlo —aseguró el muchacho.

Acto seguido, siguiendo las instrucciones, acomodaron los espejos que consiguieron en tres círculos, dejando los más grandes en el círculo exterior. En todo el medio encendieron las velas, tres también, y esperaron que el reflejo se proyectara en todos los espejos. Finalmente, pusieron el daguerrotipo en medio de las tres velas, y le esparcieron el polvo dorado encima. Michael pronunció una larga oración llena de palabras como provenientes de otro idioma, y se hizo el silencio.

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Entonces, una imagen comenzó a reflejarse en los espejos. Poco a poco se fue haciendo más nítida, como cuando se limpia un cristal empañado. Pero no era una sola imagen, sino más bien parecía que era una imagen que se distribuida entre todos los espejos, como si fuera un rompecabezas donde cada espejo aportara una parte de la imagen. Y, cuando la imagen se completó, mostró otra habitación, también repleta de espejos, y un hombre pelirrojo y alto de pie frente al espejo más grande. Era el mago Sulliman, el esposo de Lettie, la hermana de Sophie.


N/A:

Annabel Fairfax, personaje canon del libro. Era una poderosa bruja, al principio, Martha fue enviada a su casa para aprender magia. Pero como no le gustaba, cambió de lugar con su hermana Lettie.

No sé si en la historia original poseerían cámaras, así que puse un invento anterior, el daguerrotipo. Eso era un aparato fotográfico que obtenía imágenes en placas metálicas.

Trost es un nombre tributo a mi anime/manga favorito, Shingeki no Kyojin.

Digamos que para el momento en que Martha se asoma a la ventana, Howl estaba devolviendo el automóvil a su lugar. Así que lo narrado en el capítulo anterior y el cinco suceden simultáneamente, mientras lo narrado en este pasa después de eso. El que viene después, sucede inmediatamente a este y el cinco. Ya verán por qué… Por cierto, el próximo capítulo se titulará "En donde vemos que pasó con Sophie, Parte 2."

Sinceramente, ¡muchas gracias por el gran apoyo que me han dado! Sus reviews me alegran el día~ en verdad gracias por el apoyo, me alegra saber que les ha gustado y que piensen que la historia es amena, agradable, interesante acorde a la personalidad de cada personaje, y todas esas cosas lindas que han dicho. Hacen que me ponga como tomatito… o/ω/o

Y como hoy tengo un poco más de tiempo, contesto reviews por acá~

Jime OtakuHime: Sí… por eso también me animé a dar mi aporte a este fandom, y de hecho, he planeado una historia más para seguir aportando~

Wilmari Santana:Bueno, en realidad hay más historias que continúan la original, pero por desgracia están en inglés… Pero sí voy a continuar~ de ninguna manera borraría la historia luego de que ustedes se han entusiasmado y la han estado siguiendo…

Diana Brower:¡Gracias por tus lindos reviews! Y sí, seguiré actualizando, entre sábados y domingos. Honestamente quisiera poder subir varios capítulos, y así terminar la historia antes de que nos llegue el 2014… veré si puedo, así que atenta~

Junisme: ¡Gracias! Y sí, la seguiré hasta el final~

Kumikoson4:Sí, en efecto fue un capítulo de transición, pero pronto escucharemos la versión de Howl, también tiene derecho a defenderse xD Y hablando de Michael pagando los platos rotos, ¡pronto veremos eso! En cuanto a lo de Sophie en Gales, de verdad que sería un buen lugar para el cierre de la historia… ¡lo tomaré en cuenta!

Tsukoyomicerezo27:Jeje, sí, de hecho la historia es mayormente humor, aunque también incluye algo de drama y otro género que no menciono para no hacer spoilers xD jajajaja lo de "cusco" me hizo reír mucho… sí, esto es una lección -tardía- sobre medir las consecuencias de sus acciones…