Otro capítulo más.

NickyColferC: Esta noche termino la historia :)


Capítulo 15

—¿Qué jodidos fue eso? —Thad demandó mientras sacaban a Blaine de la cajuela camuflada en la camioneta de Sebastian. Ellos lo habían lanzado allí después de amarrarle las manos con cinta plateada industrial que Sebastian conseguía de su tío. La cinta era costosa y especialmente hecha para amarrar a los miembros de la manada que caían de la gracia del were. Amarrado, en la oscuridad y debilitado por la plata, ese no era el mejor viaje de la vida de Blaine.

—¿Qué jodidos fue qué? —Sebastian vio molesto a Thad quien era demasiado tonto para saber cuándo debía cerrar la boca.

—Sabes qué. Nosotros íbamos a joder a esos muertos y entonces tú nos detuviste cuando ese tipo alto dijo que lo hicieras. Hiciste lo que dijo, como si fueras un robot y tú te retiraste como si fuera un juego de cartas. ¿Qué fue eso?

—Cállate de una jodida vez —Sebastian bufó. —Nosotros fuimos por Skulls y lo tenemos, eso es todo lo que importa. —Golpeó el brazo de Blaine para enfatizarlo y lo jaló rudamente lanzándolo a los pies del resto de la manada dentro del bungalow.

Blaine quería decir algo pero tenía cinta industrial también en su boca. Él trató de morderla aunque los filamentos de plata lo debilitaba más de lo que ya estaba. Problemas…él estaba en muchos jodidos problemas. La manada quería sangre y Sebastian estaba más que dispuesto a entregarlo a ellos. El líder de la manada había sido humillado frente a todo el mundo cuando cedió al juego mental del vampiro. Y él vería eso como culpa de Blaine.

¿Blaine? ¿Blaine, estás bien? La voz de Kurt que atravesaba su conexión era débil y difícil de oír. Blaine no estaba seguro si era por la distancia entre ellos o por la plata con la que lo habían amarrado. Aunque, él podía decir que Kurt estaba totalmente enfocado en él, con todo el volumen encendido. Lo que probablemente no era algo bueno considerando que la Nana les había dicho que sentirían el dolor del otro. Y si el moría… No. No va a suceder. Blaine alejó el pensamiento. Sebastian no lo haría no importaba lo enojado que estuviera, ellos tenían mucha historia juntos.

Estoy bien, le envió, tratando de oírse más fuerte de cómo se sentía. Uh, mira, Kurt, quizás sea mejor que lo apagues por un momento.

¿Y dejarte solo, atado y amordazado? ¡No! Iría contigo si pudiera pero mi padre me ató con restricciones de plata. Aunque encontrare la manera de llegar contigo, ¡lo haré!

Tu preocúpate por tu situación y yo me preocupo por la mía, bebé, Blaine le envió.

No, en serio, mon amour, llegaré contigo de algún modo, lo juro.

A través del lazo Blaine pudo captar un rápido flash de la preocupación de Kurt por él, también que otros hombres lo rodeaban. Kurt estaba de pie en un cuarto sin ventanas, era un hervidero de actividad. La gente entraba y salía, por lo menos tres de ellos trabajaban en vestir a Kurt con un elegante traje. Estaba usando ajustados pantalones negros, dentro de altas botas de piel y un saco largo de brocado verde con encaje en los puños y el cuello que cubrían los brazaletes de plata en sus muñecas. La ropa parecía de la época de las películas que su madrastra siempre le hacía ver a Blaine cuando le tocaba a ella elegir la película.

Qué jodidos te están haciendo ¿Por qué esa ropa? Te ves como de una vieja película y esa mierda, Blaine envió, feliz de tener una distracción de su propio inminente desastre.

Ellos me están preparando para presentarme ante el consejo, regido por los vampiros más antiguos. Ellos deben aprobarme antes de que mi padre me dé el título.

Hmm, ¿Supongo que no ayudó en nada al proceso de aprobación el que nos

encontraran juntos?

Eso ha complicado algo las cosas. Mi padre está tratando de calmarlos pero-

Un agudo golpe cruzó la cara de Blaine rompiendo la concentración de Blaine y perdiendo la tenue conexión.

—Mírame cuando te hablo. —Sebastian estaba justo frente a su cara y se veía enojado. —¿Qué jodidos está mal contigo? —Arrancó la cinta industrial de la boca de Blaine, llevándose piel con ella.

Blaine hizo un gesto de dolor y se sobresaltó. A través del lazo pudo sentir que Kurt sentía su dolor. Pensó en desconectar al vampiro pero de algún modo no podía, incluso aunque Kurt no pudiera estar con él físicamente. Blaine necesitaba el apoyo emocional que le enviaba por su lazo.

—¿Dije qué jodidos está mal contigo? ¡Contéstame! —Sebastian demandó.

—Nada. —Blaine escupió sangre de una herida en su labio. —Solo pensando, eso es todo.

—Sí, pensando acerca de cómo vamos a joderte. —Thad se rio y los otros lobos se unieron hasta que Sebastian levantó la mano para silenciarlos.

—Déjenos solos. Necesito hablar con Blaine por mi propia cuenta.

—¿Por qué necesitas estar solo con él? Pensé que esto era justicia de la manada. —Thad se veía malhumorado.

—Sí, pendejo, esta es justicia de la manada y yo soy su líder. Así que has con una jodida lo que digo o tú serás el siguiente después de que termine con él —Sebastian gruñó.

—Lo siento. —Thad y el resto de los lobos salieron del cuarto. Santana fue la última en salir. Ella le envió un beso a Blaine mientras salía.

Hasta la vista, cabrón.

—Perra. —Blaine gruñó.

—Bruja —ella le corrigió. —Tengo algo más de Veneno de Lobo con tu nombre tan pronto como Sebastian termine contigo.

Sebastian frunció el ceño. —No más de esa mierda, Santana. Eso es toxico para todos nosotros, no deberías estar jodiendo con eso. Deja a Blaine conmigo.

—Sí, líder de la manada. —Pero había un brillo de malestar en sus venenosos ojos oscuros cuando ella se fue, cerrando la puerta al salir.

Sebastian empezó a pasear. Blaine aún arrodillado en el duro piso de madera, sus brazos atados a su espalda, viéndolo con cautela. Podía sentir a Kurt en la parte de atrás de su cabeza, viendo y escuchando. El vampiro no dijo nada pero enviaba oleadas de confort y apoyo a través del lazo que hacían que Blaine se sintiera calmado incluso aunque sabía que nada de eso podría terminar bien.

—Bien —Sebastian dijo al final, deteniéndose frente a él. —Entiendo eso de que prefieras a los hombres. Supongo que siempre supe eso de ti.

—Lo sabias y lo usabas. —Blaine levantó la vista hacia él. —No trates de negarlo. Te gustaba tenerme enganchado pero nunca ibas a entregarte.

Sebastian frunció el ceño. —Estas jodido. No hables de esa forma.

—Sin embargo lo voy a hablar, porque jodidamente lo quiero. Dilo Sebastian, ¿siquiera ibas a darme una probada? O ¿solo lo hacías para mantenerme cerca y sostener tu posición como líder de la manada?

—Te dije, no hables de esa forma. Yo no soy…de esa manera. No soy un jodido gay.

Blaine se rio incluso a pesar de la herida en su labio. —Te oyes como yo hace dos semanas.

—Correcto, dos semanas, solo fueron ¡dos semanas! ¿Qué te sucedió? —Sebastian se arrodilló, colocándose al mismo nivel que Blaine. —¿Cómo pudiste hacer esto, mano? ¿Y con un jodido vampiro? ¿Estabas bajo uno de sus hechizos o algo así? Ya vi como ellos pueden hacer las cosas, tu realmente no querías hacerlo, la manera en que el otro me convenció para no pelear incluso aunque yo quería patearles el trasero. ¿Eso es lo que te hicieron?

—Kurt no me hizo nada solo me enamoré —Blaine dijo suavemente. —Lo encontré en el parque la noche que me enviaste a tomar tu lugar y ahí estaba… no sé, la conexión fue instantánea. Su gente le llama a eso 'Coeur de Sang'. Es como si tuvieras un alma gemela por ahí de la cual no sabías nada pero que una vez que lo tocas… —Se encogió de hombros. —Eso es. Tu solo lo sabes.

—¿Saber qué? —Sebastian se veía confundido.

—Que debes estar junto a él, que te pertenece. Que nunca podrás estar con nadie más. Y entonces después que él me chupó el Veneno de Lobo con el que la pinche puta de Santana me infectó, nosotros tuvimos una más profunda conexión. No quería eso, pero al final no pude evitarlo. Infiernos, después de un tiempo no quería evitarlo. —Él suspiró. —Mira, Sebastian, quería decirte acerca de esto. Nosotros hemos sido los mejores amigos desde quinto grado, imaginé que debía avisarte que dejaba la manada en lugar de solo irme. Esa es la única razón por la que regresé.

—No puedo dejarte salir solo así, Blaine. Sabes eso. —Sebastian negó con la cabeza.

Blaine suspiró. —Sí, eso era por lo que iba a tratar de hablar contigo en privado. Sin el resto de la manada. Pero no podía quedarme, tenía que ir con Kurt. Él me necesita.

A Blaine le pareció que Sebastian estaba entre la rabia y la confusión pero finalmente la rabia ganó. —Él me necesita —lo imitó salvajemente. —¿Puedes jodidamente escucharte? Él es un vampiro, estamos hablando de un, muerto. Nosotros los cazamos pateamos sus muertos traseros y los matamos. Mírate. —Señaló despectivamente las marcas de los colmillos en el cuello de Blaine. —Dejaste que te usara como un jodido juguete para morder. Dejaste que te jodiera y que te mordiera y…y…eso es detestable.

—Realmente yo lo jodía cuando él me mordía. Así es como lo hacemos. —Blaine sabía que estaba empeorando su situación, echándole gasolina al fuego, pero no pudo evitarlo. Sebastian lo había mantenido enganchado literalmente por años, jadeando detrás de él como un perro entrenado. Ya no soy más tu perro, mano. Y nunca lo seré de nuevo.

—Tu hijo de puta. —Sebastian lo golpeó de nuevo. Tan duro que la cabeza de Blaine se fue hacia atrás y él vio estrellas. —Eres un jodido enfermo.

—Sí, correcto, como si nunca hubieras querido a otro hombre. —Blaine le sonrió cautelosamente con sus dientes manchados de sangre. —He visto tu cara cuando expulsabas a un lobo de la manada y lo obligabas a chupar tu pene. Amabas cada jodido minuto de eso.

—¡Cállate! —Sebastian gritó. —Estas jodido ¡estas enfermo!

—Es verdad —Blaine le gritó. —Es cierto y lo sé. Pero ¿quieres saber la cosa más enferma? Por años me pregunté si pudiera gustarme, ser quien estaba de rodillas frente a ti, chupándote. Quería eso. Te quería. Pero tú nunca me dejaste tenerte, Sebastian, así que encontré a alguien más que quisiera. —Su voz bajó y vio fijamente a su mejor amigo a los ojos. —Alguien que me amara como tú nunca pudiste.

La cara de Sebastian era de rabia y dolor sus manos en un puño a sus lados. Viéndolo, Blaine se dio cuenta que el were realmente tenía lágrimas en sus ojos. Él nunca había visto a su normalmente frio y controlado líder de la manada, verse tan totalmente fuera de control. No debí decir todo eso y presionar más. Pero era algo que había esperado decir durante años y era demasiado tarde para retractarse ahora.

—Así es. —Sebastian se puso de pie y cruzó sus brazos sobre su pecho. —Quería ayudarte, Blaine, pero no me dejas una jodida opción.

—Sebastian…

—No. No digas nada más. —Girándose, él se dirigió a la puerta y la abrió. —Todo el mundo regrese aquí. Es el momento de la justicia de la manada. Y es momento de darle un jodido significado a esto.

Blaine, ¿está todo bien? ¿Qué sucede? La voz de Kurt se oyó a través de la conexión.

No lo sé bebé, pero creo que va a estar mal. Quiero apagarlo ahora, totalmente apagado. No quiero que veas esto. Tampoco quiero que lo sientas.

Nunca. Tu dolor es mi dolor, no quiero dejarte.

Pero que si… Blaine no quería decir eso, pero tenía que decirlo. ¿Qué si ellos me matan? Te matarían a ti también. Odio decir esto, pero quizás… quizás es tiempo de romper el lazo.

¿Qué? No, me juraste que nunca harías eso, que nunca lo intentarías de nuevo. Kurt se oía casi desesperado. Por favor, Blaine…

Blaine iba a contestar pero entonces Sebastian lo pateó, rompiendo la concentración.

—Presta atención, tu juicio está aquí, maricon.

Blaine pensó decir que no era el único maricon del cuarto pero decidió no presionar más las cosas. En lugar de eso, vio a Thad y a la manada llenar el cuarto, sus ojos amarillos de lobo, llenos de deseos de sangre. Solo soy el extranjero entre ellos. Se dio cuenta mientras la manada lo rodeaba. Durante años corrí con las Locas pero nunca fui uno de ellos. No realmente.

Sebastian llegó frente a él, gritándoles a los otros lobos que se quitaran de su camino. Él vio a Blaine, sus ojos rojos y su boca temblando de odio. —Blaine Anderson…Skulls, has sido acusado de confraternizar con el enemigo. El were fue atrapado con un vampiro -un vampiro macho- y él ha admitido que ha estado haciendo… todo tipo de mierdas enfermas con él. ¿Qué jodidos tienes que decir por ti mismo?.

Di lo que necesites decir para que logres seguir con vida. Niégame y lo que somos el uno para el otro, No me importa, sálvate, mon amour. La voz de Kurt era un urgente murmullo en su cabeza.

No. Ya no puedo mentir. Esto es lo que soy.

Blaine levantó el mentón y las palabras que había estado negando para sí mismo, repentinamente fluyeron de sus labios. —¿Qué puedo decir por mí mismo? Que lo amo. Amo a Kurt y quiero estar con él, si eso significa que no puedo correr con las Lunas Locas, entonces que así sea.

—Bien, si es la manera en que lo quieres. —Sebastian tomó una profunda respiración, sus ojos llenos de dolor y rabia. —Blaine, has sido mi segundo por años y mi amigo por mucho más que eso. Jodidamente odio expulsarte pero-

—¿Qué? —Thad interrumpió. —Eso es una débil mierda, hombre, nosotros necesitamos matar a este pinche cabrón.

—¡Hijo de puta! —Sebastian se giró hacia su primo y lo golpeó en la boca. Thad, trastabilló hacia atrás y cayó de culo. Levantó la vista, sus ojos más abiertos y heridos.

—Hey, ¿qué jodidos? —escupió sangre al piso.

—Soy el líder de la manada aquí —Sebastian bufó. —Yo tomo las decisiones y si no cierras tu jodida boca yo la cerraré por ti, permanentemente.

—Bien, bien. Dios —Thad murmuró. —Solo estaba diciendo…

—Bien no lo digas. Solo mantén tu jodida boca cerrada y déjame terminar con esto. —Sebastian tomó una profunda respiración y cerró los ojos. Se quedó en silencio por un gran momento hasta que cerró los puños y dejó de temblar. Cuando se giró dándole la espalda hacia Blaine y abrió los ojos, eran negros botones que no mostraban ninguna emoción.

—Uh, ¿líder de la manada? —uno de los lobos preguntó inseguro.

Sebastian señaló con la cabeza a Blaine. —Mátalo.


—No entiendes, Padre. ¡Debo de ir con él! Ellos van a matarlo. —Kurt luchaba empujándose contra las restricciones en sus manos una y otra vez, salvajemente con ansiedad y miedo. Los brazaletes de plata en sus muñecas lo hacían sentirse enfermo y débil pero no le importaba. Tenía que llegar con Blaine, tenía que detenerlos, tenía que-

Un agudo dolor cruzó su cara quebrando el pánico que lo había atrapado y se dio cuenta que su padre lo había golpeado. —Contrólate, Kurt. Al menos trata de comportarte con algo de dignidad.

—Pero…ellos van a matarlo. —Ese era el único pensamiento en su cabeza, eso y la horrorosa frustración de estar atrapado aquí, detenido contra su voluntad por su propia familia, mientras que en algún lugar de la vasta y aglomerada ciudad, Blaine estaba atado sin esperanza y sin él. No le importaba que eso pudiera matar también a Kurt, él solo no quería que muriera solo. No quería que sus últimos momentos fueran sin el hombre que amaba. —Ellos van a matarlo —dijo de nuevo, débilmente.

—Bueno. Eso me ahorra el problema de hacerlo yo mismo. Ahora déjame ver… —Su padre examinó el saco de brocado y el lazo de la corbata en su cuello. —Creo que te ves respetable, un poco salvaje, si un poco salvaje. El concejo no necesita saber nada de esas tonterías.

—Eso no son tonterías, eso es amor —Kurt dejó de luchar y se enfrentó a su padre directamente. —Lo amo, Padre. No quiero el título, ni las tierras ni las riquezas que vienen con eso. No significan nada si no puedo tener a Blaine a mi lado. Yo renuncio a eso. Renuncio a ti.

Su padre lo golpeó de nuevo y entonces le arreglo la corbata. —Es suficiente. No quiero oír tales desvaríos.

—Pero tienes que dejarme ir—Soy mayor de edad y he renunciado a mis derechos al nombre y al título. —Kurt trató de alejarse. —Dame las llaves de estas malditas restricciones de plata y déjame libre.

—No puedo hacerlo. —Su padre dijo fríamente. —Esa rabia es simplemente un signo de tu locura ¿Por qué tienes que ir con ese were? Si no hubiera reunido al consejo interrumpiría la ceremonia. Pero como están las cosas debemos seguir con esto. Espero que cuando el perro muera, tus síntomas pasen.

—Tu padre tiene razón, cariño. —Su madre llegó a verlo, radiante en un vestido plateado Vera Wang. —Es hora de que superes ese pequeño caso de amor juvenil y avances con tu vida. Ya escogí una encantadora chica para tu consorte, a ella no le molesta ni un poco si tienes a un hombre en la cama a tu lado. En tanto no tenga pulgas. —Ella olfateó.

—No puedo avanzar, Blaine es mi vida, más de lo que crees. —Kurt los vio a ambos. —No entiendes, tenemos un lazo. Si él muere, yo muero ¿eso no significa nada para ustedes?

—Uff. —Su madre movió la mano desestimándolo. —Puedes sobrevivir a la muerte de un lazo de sangre, la gente lo hace todo el tiempo.

—Este no es un lazo ordinario —Kurt protestó. —Blaine es mi Coeur de Sang.

—Déjate de tonterías, no hay tal cosa, no importa lo que te dijera tu vieja nodriza. —Su padre vio a su madre fijamente. —Tú debiste decirme que él fue a verla, mira todo el problema que nos ha causado.

—¿Cómo iba a saber que él se había ido con un sarnoso were? De cualquier manera, no me culpes a mí, estoy segura que sacó tu pésimo gusto por ciertos hombres de ti.

—¿Cómo te atreves? Nunca he llevado a mi cama a un were. —Su padre frunció el ceño. —Esto va más allá del pésimo gusto y entra al reino de la locura que sin duda sacó del lado de tu familia.

Kurt no podía soportar sus riñas más. —Madre, Padre, por favor, Blaine me necesita, debo ir.

—Tú no vas a hacer nada de eso. —Su madre sonrió y le palmeó la mejilla. —Ahora sé buen niño y has lo que te decimos.

—Nosotros vamos a enfrentar al consejo ahora y te comportaras apropiadamente si sabes lo que te conviene. —El padre de Kurt vio al enorme vampiro, al rastreador que encontró a Kurt. —Quédate justo detrás de él y asegúrate que haga lo que se le dice.

—Entonces él levantó el brazo hacia la madre de Kurt que lo tomó con una inclinación de cabeza.

—Vamos, cariño, es un gran día para nuestra familia. —Ella le dio una brillante sonrisa a Kurt.

—Tu madre tiene razón. Y si haces algo para arruinar esto o para deshonrar el nombre de la familia, veré que te arranquen la piel. —El padre de Kurt le dio una última mirada y entonces se giró y salieron del cuarto en donde lo habían vestido y detenido.

—Vamos niño. Has lo que papi dice. —El rastreador lo guio a la puerta con sus manos firmemente en los hombros de Kurt manteniéndolo de pie. Para entonces, Kurt necesitaba apoyo, apenas y podía mantenerse de pie, menos caminar.

Podía sentir el eco del dolor a través del lazo con Blaine, ellos estaban pateándolo, golpeándolo, su lobo estaba en agonía. Kurt sentía cada golpe, cada patada, las sentía pero se rehusaba a apagar la sintonía con Blaine. Él mantuvo el enlace tan abierto como pudo y le enviaba tanta fuerza como podía reunir a través de su amor. Se fuerte, iré contigo. No sé como pero iré a liberarte y estaré contigo, mon amour.

No hubo respuesta del lado de Blaine. Solo dolor.


—¡Mátenlo! Dije mátenlo, Jodidos pendejos. ¡Pero qué jodida manada es esta!

Sebastian probablemente era el que gritaba pero Blaine apenas y podía oírlo. Su oído were se había ido, probablemente de ser pateado en la cabeza tantas veces. Su vista estaba nublada y un ojo estaba tan hinchado que estaba cerrado y el otro nublado por la sangre.

Voy a morir ahora. Lo siento, Kurt…lo siento mucho, pero no puedo permitir que mueras conmigo. Te amo mucho. Él pensó en las palabras pero estaba demasiado débil para enviarlas a través de la conexión. Demasiado débil para hacer algo más que acurrucarse adolorido y sangrando. Trató de cubrirse de los peores golpes pero sus brazos seguían atados a su espalda. Y él estaba tan jodidamente frio. Podía sentir a Kurt enviándole su amor y su fuerza a través de la conexión y eso ayudó pero no fue suficiente. Nada podía ser suficiente ahora. Cuando su propia manada se volvió contra él. Él había sido golpeado antes cuando fue admitido en las Locas pero no se comparaba a esto. Esto era…esto iba a causar su muerte. Y la de Kurt también si él no hacía algo acerca de eso.

Con lo último de su fuerza, Blaine buscó en su interior y agarró el delgado tronco dorado enraizado en su corazón. Eso va a doler como el infierno. Eso era cierto, eso iba a doler más que nada de lo que su manada le había hecho. Pero tenía que hacerlo.

Te amo, Kurt. Debí de habértelo dicho antes, siento no haberlo hecho. Pero te lo digo ahora…te amo. De algún modo él fue capaz de enviar el mensaje. Tenía una nublada imagen de Kurt frente a una mesa con gente alrededor. El vampiro tenía una agonizante expresión en su cara, sin duda porque podía sentir el dolor de Blaine. Bueno, ya no iba a sentir nada más, y no iba a morir, Blaine jodidamente se encargaría de eso.

Te amo, le envió, y entonces se abrazó a sí mismo, aferrándose al agarre mental del delgado árbol dorado y lo jaló con todo lo que pudo.


—Hey aquí, pequeño. Muévete. —murmuró el rastreador.

Kurt levantó la vista y vio que estaba frente al comedor formal en la villa de Coconut Grove. Sentados ante la mesa se encontraban los tres antiguos vampiros, todos nacidos de la Sangre, claro. A un vampiro hecho nunca se le hubiera permitido estar en el consejo. Sentados en el otro extremo de la mesa había otra gente, vampiros y humanos que eran el sequito de su padre. Todos ellos esperaban en silencio. Esperando a que la ceremonia iniciara.

Kurt los vio pero sus caras estaban nubladas. Todo lo que podía ver era que Blaine estaba tirado en un charco de sangre, en un sucio y duro piso de madera mientras los lobos de su antigua manada lo pateaban hasta matarlo. Blaine, aguanta…aguanta. Yo lograre llegar contigo de algún modo. Pero el rastreador lo sostenía tan fuerte y otros dos enormes vampiros que obviamente su papá había contratado cuidaban la única salida del cuatro. Él estaba atrapado.

—Nos hemos reunido aquí para transferir el título de Vizconde de la Sangre a Kurt Hummel —dijo uno de los ancianos miembros del concejo. —Como todos saben-

—No quiero el título. —En el interior Kurt sentía los hematomas y la sangre de su amado mientras él se esforzaba en permanecer de pie y hablar alto y claro para asegurarse de que no hubiera ningún error.

—¿Discúlpame pero…qué? ¿Qué es lo que acabas de decir? —El más antiguo miembro del consejo, quien estaba cerca de los mil años, frunció el ceño hacia Kurt.

—Yo, Kurt, aquí y ahora y para siempre renuncio y abdico al nombre de Hummel y al título de Vizconde de la Sangre Kurt dijo rápidamente. Entonces se oyeron murmullos alrededor del cuarto y por la esquina de su ojo pudo ver la cara de ira de su padre pero a él no le importaba. Nada le importaba solo lograr liberar a Blaine.

—Kurt… —Su madre empezó pero Kurt aún no había terminado.

—Encontré a mi Coeur de Sang y él es un were. Un werelobo. —Dijo claramente. —Formé un lazo de sangre con él y no tengo interés en elegir una consorte entre las damas que mi padre convocó aquí. —Señaló con la cabeza hacia un lado del cuarto en donde se encontraban sentadas un trio de encantadoras jovencitas de la Sangre. Todas ellas vestidas impactantemente como su madre y sus ojos bien abiertos a causa del shock. Kurt no podría haber hecho más para arruinar los planes de su padre si hubiera anunciado que prefería el incesto o la bestialidad.

Ahora me dejaran salir; Estoy en camino. Blaine, ¿puedes oírme? ¡Podré llegar contigo pronto! Pero no sentía a su amante y no lo entendía, Ambos estaban usando restricciones de plata que seguramente debilitaban la conexión. Maldiciendo las restricciones alrededor de su muñeca, intentó de nuevo. ¿Blaine? estoy contigo. Sostente, mon amour. ¡Sostente a la vida! Sin embargo no sintió que lo reconocía. Entonces…

Te amo, Kurt. Debí habértelo dicho antes, siento no haberlo hecho. Pero te lo digo ahora…te amo.

Te amo, también, yo -Y entonces el dolor comenzó. Lauren se cayó de rodillas mientras sentía que Blaine arrancaba de raíz su conexión, Su propio fin. El árbol plateado que había hecho raíces en su corazón la primera vez que habían hecho el amor estaba intacto. Pero Kurt sintió que comenzaba a secarse, igual que una planta se seca por falta de sol o lluvia.

A ambos. El lazo nos necesitaba a ambos unidos para sobrevivir. Estaba débil, y unas fuertes manos lo sacaron del cuarto del consejo.

Blaine, él envió, sabiendo que era inútil pero no era capaz de evitar intentarlo. Blaine, por favor…por favor.

Pero no hubo respuesta, del lado de Blaine el lazo estaba roto, incluso el dolor se había ido y había sido reemplazado por una horrible desorientación. Kurt se dio cuenta con creciente dolor que no podía oír ni sentir a Blaine en absoluto.

El lazo estaba roto y nunca podría ser reparado.