NickyColferC: Trato de no demorarme, solo falta un capitulo, el problema está en que se murió mi computador *y lo extraño* y ahí tenía toda la historia, igualmente lo que había empezado a traducir de Ride, por lo que también me eh demorado, pero ya empecé y espero actualizarla antes del fin de semana y me encantan los review!

Gabriela Cruz: No tardo, no tardo ... :D


Capítulo 17

Madre de Dios, un vampiro afuera en el día, nunca pensé ver tal cosa. —Elaine corrió hacia donde Blaine aún se encontraba acunando a su amante a través de la ventanilla del conductor. —¿Qué le sucede, Blaine? ¿Está enfermo?

—Es el sol. —Blaine vio rápidamente sobre su cabeza. No por nada llamaban a Florida el estado del rayo del sol, probablemente no eran ni las nueve de la mañana y el sol ya estaba ardiendo. —Realmente se supone que él no debe estar afuera —le explicó a

Elaine. —Puede estar afuera por breves momentos pero eso lo enferma realmente. Probablemente ha manejado desde Coconut Grove.

Elaine silbó. —Y con el tráfico de la mañana eso es mucho. ¿Qué podemos hacer por él? ¿Qué necesita?

—Necesita sangre y necesita estar en algún lugar oscuro. Pero no aquí. —Blaine vio sobre su hombro el bungalow de la manada con malestar. —El resto de los Locas pueden regresar en cualquier momento.

—Hay un motel en la esquina de Hibiscus y Grand —Elaine sugirió. —Lo vi mientras te buscaba, no es muy lindo, pero…

—Si, conozco el lugar. Es una bolsa de pulgas, rentan el lugar por horas, pero podemos usarlo. —Abrió la puerta y empezó a deslizarse dentro del Jaguar pero Elaine toco su hombro y lo detuvo.

—Espera, aún estas mal. Yo conduciré, pero no en ese.

—¿Qué? ¿Por qué no?

—Él ponchó una llanta. —Señaló con la cabeza la rueda delantera izquierda del Jag. —Y debió haber conducido así durante mucho tiempo. El rin esta arruinado.

Blaine vio la llanta y maldijo. ¿Qué más podía salir mal? Kurt se moriría si él no lo llevaba a algún lugar oscuro rápidamente. —Bien, abre la puerta del pasajero del Spyder y yo lo llevaré tan rápido como pueda. —Odiaba sacar al vampiro a la luz del sol, pero no sabía que más podía hacer.

Elaine asintió y corrió a abrir la puerta. Blaine se quitó su camiseta, estaba ensangrentada y sucia pero no tenía nada más qué usar y envolvió la pálida cara de Kurt. Entonces con un silente ruego, levantó al vampiro y tan rápido como pudo fue al otro carro.

Era bueno que Lauren no fuera pesado porque Blaine aún seguía débil. Pero el amor le dio fuerza y no pasó mucho tiempo antes de que estuviera acurrucado dentro del pequeño asiento del Spyder con el vampiro en su regazo.

—¿Listo? —Elaine preguntó y cuando él asintió, ella encendió el motor y presionó el acelerador. A pesar del traqueteado avance, Kurt ni se movió. Preocupado, Blaine acariciaba su cara y trató de llegar a él. ¿Kurt? ¿Bebé? ¿Puedes oírme? Pero aunque tocaba al otro hombre físicamente, mentalmente era como si le hablara a una pared. No podía alcanzar a Kurt en absoluto. No podía ni sentir en su interior si estaba bien. Eso era increíblemente frustrante.

Sorpresivamente se detuvieron y se dio cuenta que habían llegado a su destino. Elaine dejó el carro en el estacionamiento. —Voy a conseguir un cuarto. —Ella regresó en un momento sosteniendo unas llaves de bronce con un gran rectángulo de plástico blanco con el número cuarenta y dos pintado en negro. —Está en el primer piso, llevaré el carro al frente y tu corres y entras. —Ella encendió el carro y dio vuelta en U por un lado con la sombra del edificio. Entonces ella abrió la puerta del carro para que Blaine pudiera salir sin dejar de sostener a Kurt, que seguía completamente flácido.

La ligera respiración era un alivio cuando dejó al otro hombre sobre el barato cubre cama del oscuro cuarto. Ahora quizás Kurt podría recuperarse, mientras tanto él le daría lo que necesitaba, eso es. Blaine se giró hacia Elaine que estaba al lado de la cama viendo con preocupación a Kurt. —¿Aún tienes la pequeña navaja en tu bolsillo, la que siempre tienes en el llavero?

—Oh, claro. —Ella la sacó y la apartó del resto de la llave. —Dices que necesita sangre, pero tú ya perdiste mucha por lo que se ve. Puedo…yo…hacerlo, ¿quieres que le dé algo de la mía?

Blaine estaba agradecido con ella por la oferta, pero la idea de que Elaine alimentara a Kurt, estaba mal…solo mal. —Uh, no, Mamá. De todas maneras, gracias. —Le dio una sonrisa. —La sangre es…bueno, es más que solo sangre, si me entiendes.

—Oh…oh sí. Ya veo. —Ella se ruborizó y asintió. —Bueno, ¿estarán bien?

—Eso creo. —Blaine bajó la vista para ver a Kurt que seguía acostado sin moverse. —Eso espero.

—Entonces los dejaré solos. Ten. —Ella dejó las llaves del Spyder en la maltratada cómoda de madera. —Tomaré un taxi para llegar a casa. Yo, uh, renté el cuarto por el resto del día y de la noche. Debe ser suficiente tiempo para que…él sane. —Sus mejillas se pintaron de rosa de nuevo. —Te amo, Blainey.

—También te amo, Mamá. —le dio un rápido y fuerte abrazo. —Gracias por venir a salvar mi trasero.

—Siempre. —Ella le sonrió y se dirigió a la puerta. —Has lo que tengas que hacer. Háblame después.

Tan pronto como la puerta se cerró detrás de ella, Blaine abrió la navaja de bolsillo e hizo un pequeño corte en su muñeca. Apenas y sintió un agudo dolor cuando la sangre comenzó a fluir del corte. Acunó la cabeza de Kurt en uno de sus brazos, presionó la herida en los pálidos labios del vampiro, permitiéndole que bebiera. Vamos, vamos, bebé,… por favor…

Al principio no hubo respuesta, pero entonces para el inmenso placer de Blaine, sintió una suave succión y sabía que Kurt estaba tomando algo de nutrientes. —Está bien —le murmuró, sosteniendo al otro hombre más cerca. —Toma lo que necesites, bebé. Solo toma lo que necesites.

Al final el vampiro dejó de chupar y Blaine apartó su muñeca. Los ojos de Kurt se abrieron y lo vieron. —Mon amour.

—Hey. —Blaine trató de sonreír, pero veía esos hermosos ojos azules y no sabía lo que había detrás y eso lo mataba. ¿Podría Kurt odiarme ahora? ¿Podría despreciarme por haber cortado el lazo?

—Nunca podría odiarte, Blaine. Sé por qué hiciste lo que hiciste.

—¿Oíste eso? —Blaine frunció el ceño. —¿Pero ahora? El lazo…

—Siento lo que tú sientes, una pálida sombra de tus emociones. —Kurt suspiró y se enderezó. —Y el lazo está roto de tu lado, del mío aún quedan remanentes, aunque temo que esté muriendo rápidamente.

Dios, Kurt, lo siento tanto. Pensé que iban a matarme y no quería que tú también murieras.

—Aprecio que trataras de salvar mi vida. Aunque hubiera preferido morir que vivir sin ti. —Kurt sonrió tristemente. —Vine tan rápido como pude, pero al parecer fuiste tú quien tuvo que salvarme a mí y no al revés.

Blaine se rio fuertemente. —Realmente mi madrastra salvó nuestros lastimados traseros. Si no fuera por ella yo hubiera muerto envenenado de nuevo con Veneno de Lobos y probablemente tu serias un crujiente criatura.

—Entonces ella es una valiente lady y debo agradecérselo.

—Sí, ella es genial. —Blaine asintió, sintiéndose incómodo. Quería alcanzar a Kurt, quería tocar al otro hombre, tenerlo en sus brazos. Pero ahora que Kurt estaba consciente, se sentía de cierta manera impedido. Era como antiguos amantes que no se habían visto el uno al otro por años, gente que tuvieron muchos buenos momentos en su pasado, pero nada que los ate en el aquí y el ahora. Es porque rompí el lazo, se dio cuenta. Es por lo que no tenemos conexión. —Entonces, uh… —Se limpió la garganta. —Entonces, ¿aún puedes sentirme? Porque yo no puedo sentirte en absoluto.

Kurt vio hacia sus manos. —Posiblemente porque fue tu lado el que se destruyó no el mío. No creo que eso pueda ayudar.

—Oh. Yo, uh, supongo que no. —Sintiéndose frustrado, Blaine se puso de pie y comenzó a pasear. Quería hacer algo, pero no sabía qué podía hacer. Ellos no podían seguir sentados hablando como extraños. Tenía que salir del cuarto, por lo menos durante un momento, o se volvería loco. Empezó a quitarse los jeans. —Espero que esta bolsa de pulgas tenga agua caliente. Necesito una ducha.

—Claro. —Kurt lo vio desnudarse durante un momento y luego alejó la vista.

Él ya ni siquiera puede verme. Blaine sintió lagrimas formarse en sus ojos y parpadeó para alejarlas. Él lo había causado. Él fue el que arruinó todo lo que había entre ellos. E incluso pensando que era por salvar la vida de Kurt aun así se odiaba por eso.

Blaine entró al pequeño cuarto de baño y abrió el grifo de la ducha. En un momento se formó el vapor y él entró bajo el chorro del agua caliente, sintiéndose aliviado. Al menos él podría lavar la sangre y el sudor de estas últimas horas. Era un pequeño consuelo estar limpio de nuevo, pero quedarse bajo la ducha dejando que el agua caliente cayera sobre sus hematomas y adoloridos músculos era mejor que ver en la cama al hombre que ya no podía tener.

Se enjabonó y se enjuagó pero estaba renuente a salir. ¿Qué podría decir si regresaba a la recamara? ¿Qué podría hacer para penetrar la inevitable barrera entre ellos? Nada. No puedo hacer ni una jodida cosa. Podemos terminar aquí y ahora porque nunca será lo mismo de nuevo, nunca.

—¿Blaine? —La suave voz lo sobresaltó. Se giró y vio a Kurt parado del otro lado de la delgada cortina de plástico blanca de la ducha.

—¿Si?

La silueta de Kurt se veía elegante detrás de la cortina. La vista llenó a Blaine de dolor por el anhelo. Dios, lo quiero tanto. Pero nunca podría tenerlo de nuevo.

—Yo… —Kurt dudó. —¿Puedo unirme a ti?

Eso era lo último que Blaine hubiera esperado. —Uh, seguro. Claro. —Abrió la cortina y Kurt se desnudó rápidamente y entró.

—Gracias. —Entró con sus brazos alrededor de sí mismo en un extremo de la pequeña tina de baño.

—Ven, ahí no te llega el agua. —Blaine se movió para intercambiar posiciones pero la bañera era tan pequeña que no había manera de pasar sin tocar al otro. Antes de saberlo, Kurt estaba en sus brazos con su cabeza apoyada en el hombro de Blaine.

—Mon amour —murmuró suavemente al oído de Blaine. —Entiendo si deseas que terminemos esto aquí y ahora, sé que sería mucho menos doloroso para ti si ya no nos vemos más.

Blaine sintió como si un puño de hierro apretara su corazón. —Menos doloroso. Si, supongo, dado que nunca podremos restituir el lazo. —Sabía que debería dejar ir a Kurt, dado que el otro hombre prácticamente le estaba diciendo que era tiempo de terminar las cosas, pero de alguna manera no podía. —Bebé. —Él acercó más a Kurt, sus cuerpos se moldeaban juntos bajo el chorro de agua caliente. —Lo siento…lo siento tanto —murmuró. —He sido un idiota. Un jodido pendejo. —Lagrimas ardían en sus ojos y esta vez él no trató de parpadear para alejarlas.

—No hables así de ti mismo. Hiciste lo que sentías que era necesario —Kurt le murmuró suavemente.

—De eso no estoy hablando, o no totalmente de eso. —Blaine tomó una profunda respiración. —Yo…todo este tiempo que hemos estado juntos te he estado mintiendo y a mí mismo. Diciéndome que no soy gay. Que realmente no quería estar contigo y que solo estaba experimentando. No fue hasta que ellos me lanzaron al suelo con las manos atadas a mi espalda y creí que me matarían que me di cuenta de lo que sentía -lo mucho que te necesitaba- lo mucho que aún te necesito.

—Yo también te necesito. —Kurt acarició con su nariz el cuello. —Tanto que aún incluso ahora que nuestro lazo está roto, aún te deseo.

A Blaine se le quedó atrapado el aire en la garganta. —Yo también te quiero, bebé. —Apartándose un poco, acunó la mejilla de Kurt y lo vio fijamente. Las gruesas pestañas del vampiro estaban húmedas de agua o de lágrimas -no podía decir qué era- y sus ojos azules llenos de congoja y necesidad. —Dios, eres tan jodidamente hermoso —Blaine murmuró.

—Como tú, aunque estoy preocupado por tus moretones. —Kurt rozó suavemente su mejilla. —Pude sentir cuando te golpeaban. Estaba tan preocupado, tan asustado, pero mi padre no me dejaba salir, hasta que renuncié al nombre de mi familia y al título frente al concejo. —Sonrió tristemente. —Entonces él no pudo alejarse de mi lo suficientemente rápido, ordenó que me lanzaran al rayo de sol hasta que muriera.

Madre de Dios. —Blaine acarició su cabello, amaba la manera en que los húmedos risos se sentían contra sus dedos. —Estoy tan jodidamente apenado, bebé. Tú hiciste todo por mí y yo arruiné todo.

—No lo hiciste. —Kurt giró su cabeza y besó tiernamente la palma de Blaine. —No me arrepiento de nada de nuestro tiempo juntos.

—Supongo, que eso se termina ahora.

—Sí. —Kurt bajó la vista.

—Supongo que esa es la mejor manera —Blaine dijo tristemente. —Quiero decir, supongo que nuestras líneas de vida no se emparejaran ahora sin el lazo. Tú serás eternamente joven y tendrías que verme envejecer y morir. Eso no es jodidamente bueno.

—¿Realmente crees que esas cosas me importan? —Kurt lo vio fijamente y esta vez Blaine estaba seguro que la humedad en sus ojos eran lágrimas. —Mon Dieu, Blaine, me conoces mucho mejor que eso.

—Bien, si no te importa, debería. Me importas. Necesito que seas libre. —Esta vez fue Blaine quien alejó la mirada. —Quiero decir, quizás haya alguien más ahí afuera para ti. Otro Coeur de Sang. Si quieres tratar de buscarlo…

Los ojos de Kurt brillaban. —¡No quiero nada de eso! Si nuestro tiempo juntos ha terminado no creas que es porque prefiero a otro. Tú eres al único que quiero, Blaine, nunca dudes eso ni por un segundo.

Blaine sonrió tristemente. —Entonces, bien, bebé, te creo. —Unió su boca a los llenos labios de Kurt y le dio un suave beso. Kurt correspondió el beso con sorprendente pasión, casi con desesperación.

—Blaine —murmuró. —Mon amour. Sé que debes irte, pero no puedo dejar de pensar que nunca te tocaré de nuevo ni me sostendrás en tus brazos.

—Me siento de la misma manera. —Blaine lo abrazó fuertemente y le mordió suavemente bajo la línea de la mandíbula. —Sé que no será lo mismo sin el lazo, pero te quiero…te necesito tanto. Quizás una última vez nosotros podríamos…?

—Si —Kurt contestó, antes incluso de que él pudiera terminar la pregunta. —Sí, me gustaría más que cualquier cosa.

—Bueno. —Blaine lo besó de nuevo, con más urgencia esta vez. —El agua se está poniendo fría. ¿Qué dices de movernos a la cama?

—Por favor. —Kurt lo besó de nuevo y Blaine casi siente el anhelo viniendo del otro hombre. Si el lazo siguiera, yo podría saber exactamente como él se siente, lo que necesita…No, tengo que dejar de pensar en eso. Aun así era difícil olvidar la profunda intimidad que ellos habían compartido, difícil de suprimir el anhelo de sentirlo de nuevo.

Se secaron y se dirigieron a la cama, subieron juntos y se besaron frenéticamente, mientras su pasión crecía. Pero junto con la pasión, Blaine podía sentir su frustración crecer. Eso era enloquecedor, la sensación de estar tan cerca, tanto como podían y aun así no estar lo suficientemente cerca. Kurt y él, estaban pecho con pecho, ingle con ingle, podía sentir el más delgado eje del otro hombre contra el suyo frotándose duro mientras Kurt se Arqueaba bajo él, invitándolo a entrar. Y aun así…sentía como si solo estuvieran raspando la superficie. La intimidad física no parecía ser suficiente, no sin el lazo mental y emocional que habían tenido tan profundamente.

Al final ellos se separaron, jadeando. —Necesito más —Blaine cerró las manos en un puño. —De algún modo, necesito tenerte de manera más profunda. ¡Maldición!

Kurt negó con la cabeza. —Me siento de la misma manera, mon amour, pero es todo lo que tenemos ahora. Debemos hacer lo mejor con esto.

—Lo sé, pero es como si hubiera una invisible pared entre nosotros y no puedo alcanzarte. No puedo evitar sentir eso… necesito de algún modo estar más cerca de ti.

—Entiendo eso. —Kurt abrió las piernas invitadoramente hasta que las caderas de Blaine se acomodaron entre sus muslos. —Puedes estar tan cerca como quieras estar.

—Físicamente, sí. Pero eso no…no es lo mismo. —Blaine negó con la cabeza con frustración —Quiero sentirte, Kurt, sentirte dentro de mí. De la manera que solía ser.

Kurt lo vio tristemente. —Me temo que eso no va a regresar, Blaine.

—Quizás, no. Pero hay una manera de estar más cerca.

—Como te digo, tómame. No podemos estar más cerca que eso.

—No. —Blaine lo vio directamente. —Dije que te quiero dentro de mí.

Kurt frunció el ceño. —Seguramente estas bromeando. Me has dicho varias veces que nunca consentirías tal cosa. Incluso recuerdo haber oído que preferías morir a ser penetrado por otro hombre.

—Eso fue antes. —Blaine lo besó de nuevo. —Cuando me mentía. Kurt… —Acunó la mejilla de Kurt y lo besó de nuevo. —Si esta va a ser nuestra última vez juntos, quiero que sea especial. Quiero recordarla para siempre.

Kurt lo veía dudando. —No sé si sea el mejor momento para buscar novedades.

—No es eso, no es solo acerca de hacer algo nuevo. —Blaine lo vio a los ojos. —Esto es porque quiero que estemos tan cerca como podamos estar, incluso sin tener el lazo. Yo quiero…quiero darte algo que nunca le he dado a nadie. Por favor, bebé…Te quiero dentro de mí, tómame. Jodeme.

Kurt gruñó suavemente. —¿Cuándo lo dices de esa forma, como puedo negarme? Pero ¿estás seguro?

—Absolutamente. —Para probar lo que decía, Blaine se giró y se acostó sobre su abdomen con las piernas abiertas. Viendo sobre su hombro a Kurt. —Vamos, bebé. Jodeme.

—Blaine… —Su nombre salió de los labios de Kurt como una súplica y repentinamente el cuerpo del vampiro estaba sobre él. Cubriéndolo.

Blaine tuvo un momento de pánico, hasta que se dio cuenta que Kurt no estaba tratando de penetrarlo, aún no. Él lo estaba besando lentamente, recorriendo la columna de Blaine, lamiéndolo y mordisqueando puntos sensibles de su espalda, hasta que Blaine pensó que se volvería loco.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó cuándo Kurt llegó a la cima de su trasero, lamiéndolo, mordisqueándolo y besándolo.

Kurt levantó la vista. —Preparándote. Nunca has hecho esto antes, ¿correcto?

—Si, como te lo dije. —Blaine asintió.

—Bueno, entonces, si voy a tomar tu virginidad, debo de hacerlo lentamente.

Blaine soltó una carcajada. —Dios, Kurt, no tienes que hacerlo sonar como si fuera una chica.

—No hay nada vergonzoso en entregarse totalmente a tu amante por primera vez. —Kurt lo besó de nuevo, mordisqueándolo ligeramente hasta que Blaine se sobresaltó y gimió.

—Abrirte tú mismo, permitirte abrirte para ser penetrado es algo difícil y valiente. Simplemente quiero que sea lo más placentero posible.

—Estás haciendo más que un gran trabajo. —Blaine se sobresaltó de nuevo, cuando Kurt comenzó a besarlo entre los globos de su culo. —Dios, eso se siente bien.

—Eso puede sentirse incluso mejor si te relajas —Kurt prometió. —Cierra los ojos y déjame trabajar en ti.

—Cualquier cosa que digas, eres el jefe. —Obligándose, Blaine tomó una almohada y la colocó bajo su cabeza y brazos. Entonces cerró los ojos y trató de recordar respirar mientras Kurt seguía provocándolo allí abajo.

Todas las caricias, mordisqueos y besos eran geniales pero no fue hasta que Kurt separó sus piernas y algo caliente y húmedo estuvo en contactó con sus bolas que gimió y vio alrededor.

—¿Qué jodidos estás haciendo?

—Saboreándote. —Kurt sonrió, desde su lugar en los pies de la cama. —Relájate y disfruta.

—Estoy tratando. Solo que nunca, uh, me habían saboreado ahí, antes —Blaine admitió.

—Oh, aquí tampoco, supongo. —Sin advertencia, Kurt lo abrió completamente y plantó un caliente, y húmedo beso directamente sobre su botón rosa.

—¿Qué jodidos? —Era una intensa sensación y él veía lo que Kurt estaba haciendo, realmente lo estaba besando ahí… eso era casi demasiado para manejar.

—Relájate —Kurt murmuró suavemente. —Relájate y déjame saborearte.

—Besar y saborear son dos cosas diferentes —Blaine puntualizó jadeando. —Exactamente ¿hasta dónde vas a llevar esto?

—Todo el camino —Kurt le aseguró. Bajando la cabeza de nuevo, usó la punta de la lengua para penetrar la escondida entrada de Blaine.

—¡Madre de Dios! —Blaine casi se sale de su piel.

Kurt levantó la vista de nuevo. —Aceptaste dejar que te penetrara, Blaine. ¿Te estas arrepintiendo de tu petición?

—Pensé que solo ibas a joderme con tu pene —Blaine protestó débilmente. —No tenía idea de que querías, uh, usar también tu lengua.

—¿Por qué no debería? Quiero saborearte todo, quiero llevarte en la memoria por siempre. —Kurt lo vio fijamente mientras bajaba la cabeza de nuevo y lamia suavemente el botón rosa de Blaine. Entonces, sin advertencia, empujó la lengua profundamente a través del anillo de músculos, haciendo que Blaine gimiera y se moviera antes de poderse detener.

Dios, bebé, eres jodidamente bueno.

—Me alegra que aprecies mis talentos. —Kurt le dio una media sonrisa y entonces volvió a lamer y mordisquear la sensible área. Parecía que lo tomaba para siempre. Lavó las bolas de Blaine suavemente con su lengua, chupó cada una dentro de su boca antes de volver a empujar profundamente la punta de su lengua por la vulnerable entrada de Blaine. Finalmente Blaine se dio cuenta que estaba gritando.

—Kurt, vamos me estas volviendo loco.

—Esa es la idea. —Pero al final, Kurt detuvo su asalto oral y tomó sus descartados pantalones. Arrodillándose detrás de Blaine, sacó una pequeña botella del bolsillo de sus pantalones, urgió a Blaine a separar más las piernas.

Dios. —Blaine quería reírse pero su boca estaba repentinamente seca. —¿Llevas lubricante a todos lados?

Kurt se encogió de hombros. —Estaba en el bolsillo de la ropa que usaba cuando llegamos anoche. Cuando me obligaron a cambiarme para la ceremonia, lo mantuve conmigo. Eso…me recordaba que ni tu ni yo sabríamos cuando nos veríamos de nuevo.

—Aw, bebé…. —Repentinamente se le formó un nudo en la garganta a Blaine. —Parece que fueron días. No puedo creer que solo hayan sido horas.

—Tranquilo, mon amour. No te pongas triste ahora, incluso si es nuestra última vez juntos. —Kurt acarició suavemente la baja espalda. —Relájate y déjame prepararte para que me recibas.

—Correcto. —Blaine apoyó su cabeza en sus brazos y cerró los ojos. Muy pronto sintió el húmedo y frio lubricante sobre su botón rosa. Entonces Kurt empujó lo que parecía ser un lubricado dedo dentro de su virginal culo.

—Estás tan apretado —Kurt murmuró mientras lo jodía suavemente entrando y saliendo. —Tan caliente y listo para recibirme.

—Estoy listo. —La minuciosa jodida con la lengua que le dio su amante tenía a Blaine más que listo para ser jodido con algo considerablemente más grande. —No te demores tanto, bebé —le murmuró, abriendo más sus muslos, cuando Kurt introdujo un segundo dedo. —Te quiero dentro de mí.

—Me demoro para hacer esto bien. —Kurt seguía empujando sus dedos dentro y fuera y abriéndolos como tijeras. Él parecía estar buscando algo adentro. Cuando su dedo rozó un profundo punto en el interior de Blaine, hizo que gimiera y se sobresaltara. Al parecer lo había encontrado. —Te gustó eso, mon amour? —murmuró, golpeando de nuevo el punto.

Dios, ¡Sí! —Blaine se sobresaltó de nuevo. Cada vez que Kurt lo tocaba ahí él sentía ser electrocutado de placer.

—Bueno. —Kurt retiró lentamente los dedos. —Porque voy a tocar ese punto en particular cada vez que empuje mi pene en tu interior. —Palmeó la cadera de Blaine. —Gírate.

—¿Qué? ¿Por qué? —Blaine hizo lo que se le dijo, aunque estaba confundido. —¿No es más fácil de hacer boca abajo?

—Posiblemente pero deseo ver tus ojos mientras te lleno con mi pene. —Kurt acomodó una almohada bajo las caderas de Blaine y le abrió las piernas. —¿Estás listo para mi ahora? mon amour. ¿Listo para sentirme en tu interior? ¿Jodiéndote?

Y aunque esa había sido una de sus más grandes pesadillas, o quizás uno de sus más vergonzosos sueños, Blaine no dudó. —Sabes que lo estoy. ¿Qué estás esperando, bebé? —gruñó sin aliento. —Jódeme. Te quiero dentro de mí ahora.

—Como desees. —Kurt alineó la cabeza de su pene con la entrada de Blaine y en un solo, lento y suave empuje, entró.

—¡Joder! —Blaine sintió tensarse, sus músculos se tensaban alrededor de la desconocida invasión. —Dios, espera un minuto, Kurt. Sólo espera un minuto.

—Correcto. —Kurt acariciaba su abdomen, calmándolo y acunó el medio erecto pene de Blaine con una mano. —No es fácil la primera vez —murmuró, acariciando el adolorido eje suavemente. —Estas siendo abierto por el pene de otro hombre. Siendo penetrado… es increíblemente difícil.

—Tienes razón. —Blaine hizo un gesto de dolor, pero al menos sintió que la contracción pasaba. Él aún estaba tenso en donde Kurt lo estaba penetrando, pero al menos él no sentía como si fuera a morir de una contracción muscular en un muy vergonzoso lugar. —Se siente, un poco mejor ahora —admitió. —Pero aún no genial.

—Lo estará —Kurt le aseguró suavemente. —Si puedes abrirte lo suficiente para mí, lo disfrutarás. ¿Estás listo para que me empuje ahora?

Dios, pobre tipo, probablemente muere por moverse pero no quiere hacerlo hasta estar seguro de que no me lastima. Blaine sintió una oleada de amor y esperaba que Kurt pudiera sentirla con los remanentes de su lazo. —Sí, puedes empujarte ahora, bebé. Solo…tómatelo con calma.

—Será un placer. —Moviéndose cuidadosamente, Kurt se retiraba a excepción de la punta de su pene. Entonces se deslizó dentro de nuevo, pero en otro ángulo esta vez.

Blaine se sobresaltó y gimió cuando la cabeza del pene con forma de ciruela golpeaba el punto especial de nuevo, enviando ondas de choque de placer a través de todo su cuerpo. Aun moviéndose y deliberadamente, Kurt se empujaba todo el camino dentro y fuera una y otra vez.

Repentinamente todo el dolor que Blaine había sentido estaba completamente olvidado y solo quería más, más de ese increíble agudo placer. Más de Kurt dentro de él. —Bebé, por favor. —Tomó los antebrazos del otro hombre que sostenían sus muslos, rogando por más.

—¿Si, Blaine? —Por la expresión de Kurt, él sabía exactamente como estaba afectando a su lobo. Blaine estaba feliz de que algo de su propio placer encontrara la manera de atravesar la casi totalmente rota conexión. —¿Si, mon amour? —Kurt murmuró de nuevo, cuando no recibió respuesta. —¿Qué es lo que quieres? ¿Qué necesitas?

—Más —Blaine jadeó, arqueando la espalda, empalándose en el más delgado eje de su amante. —Más de ti, bebé. Puedo tomar esto, necesito que realmente me jodas ahora. Profundo y duro.

—Tan profundo y duro como lo desees, mon amour —Kurt le prometió. Sus ojos azules medio cerrados por la lujuria. —Puedo llenarte con mi pene y correrme profundamente en tu apretado culo.

—Dios, ¡sí! —Blaine gimió. —¡Lléname—jodeme!

—Como desees. —Retirándose, Kurt se empujó de nuevo, mucho más profundo y duro sintiendo como si alcanzara el corazón de Blaine con la punta de su pene. Entonces lo hizo de nuevo y de nuevo, llenando a Blaine completamente hasta que él gemía y levantaba las caderas buscando más.

Dios, tan bueno. Tan jodidamente bueno. Su mente balbuceaba incoherencias. Blaine podía aún sentir la invisible pared entre él y Kurt pero de algún modo parecía estar más delgada, o quizás era que solo no le molestaba tanto. Él nunca había tenido ese placer antes, la sensación de estar a merced de su amante. Pero él estaba descubriendo que le gustaba, le gustaba un infierno mucho. Ser abierto, ser penetrado por el hombre que amaba era como nada que hubiera experimentado, pero al mismo tiempo, él no podía tener suficiente de eso. Y cada empuje de Kurt, cada caricia del pene de Blaine, manteniendo el ritmo establecido empujaba a Blaine más y más arriba, más y más duro.

—Voy a correrme pronto, bebé. No puedo evitarlo —Blaine gruñó mientras su amante entraba en él.

—Yo también estoy cerca. Cerca de llenarte con mi semen. —Los ojos de Kurt brillaban y sus colmillos se extendieron completamente. Repentinamente Blaine sabía que él necesitaba marcarlo para que su hacer el amor fuera completo.

—Muérdeme. —Arqueó el cuello, exponiendo su garganta para los colmillos de su amante. —Hazlo cuando te corras, cuando ambos nos corramos.

—¿Estás seguro? —Kurt lo veía dudoso. —Me acabas de dar de tu sangre.

—Joder, ¡hazlo! —Blaine demandó. —Quiero sentir tus colmillos y tu pene en mí al mismo tiempo. Sentirte dentro de mí, por todos lados.

—Muy bien. —Con una estocada final, Kurt se empujó duro y profundo dentro del cuerpo de Blaine. Al mismo tiempo que acariciaba el eje de Blaine, clavaba sus agudos colmillos en la tierna y vulnerable carne del cuello de Blaine.

Blaine jadeó ante el dulce y doloroso placer de la doble penetración. Él se sintió abierto como nunca antes y más cercano de Kurt que lo que se había sentido con nadie en su vida. Él arqueó su espalda y empujó su pene en el puño de Kurt. Derramándose en el momento exacto que sintió el eje del otro hombre llenarlo con su semen.

Correcto, bebé. Lléname. Jódeme, tómame, hazme tuyo. Incluso si nosotros nunca estemos juntos de nuevo. Nunca olvidaré lo mucho que te amo, lo mucho que amo tenerte en mi interior.

Tan hermoso cuando te abres a mí. Tan perfecto cuando me dejas llenarte, mon amour. Te amare siempre, incluso si siento que tenemos que separarnos. Nunca olvidaré el regalo que me has dado. El regalo de ti mismo.

Blaine oyó las palabras alto y claro y no con sus oídos. Sus ojos, fuertemente cerrados con placer se abrieron. —Espera un minuto. ¿Qué…acabas de decir?

Kurt apartó su boca del cuello de Blaine, sus labios aun ligeramente rojos. —No dije nada. Estaba bebiendo de ti.

—Pero creí oírte…tu decías que era uh, hermoso y que nunca olvidarías el regalo que te daba.

Los ojos de Kurt se abrieron más. —No dije eso…pero lo pensé. Te amo, mon amour.

Yo también te amo, Blaine lo envió automáticamente. Por un momento ambos se congelaron, viéndose el uno al otro.

¿Eso…puede ser? Kurt obviamente temía tener esperanza. Blaine se sentía de la misma manera, pero él no pudo evitar, seguir, tratándolo con cautela.

—No sé —dijo en voz alta. —Déjame… —Cerró los ojos y sintió su interior, probando cuidadosamente donde él y Kurt habían estado unidos un breve y hermoso tiempo. Encontró el árbol plateado -la mitad del lazo de Kurt- pero al principio no pudo encontrar evidencia de su propio árbol dorado que él había arrancado de raíz y destruido.

Entonces vio eso.

En su mente él vio un pequeño brote dorado. Parecía más una planta que un árbol y estaba tan delgada y vulnerable que casi le quitaba el aliento. Crecía en la tierra de su corazón, en el vacío lugar en donde había estado su mitad del lazo que él había asesinado. Crecía y se curvaba hasta que una pequeña punta tan delgada como un hilo se envolvía cuidadosamente en una de las raíces del árbol plateado.

Su lazo se estaba restaurando.

Blaine abrió los ojos y podía decir por la expresión de Kurt que su amante vio lo mismo.

—No puedo creerlo —Kurt jadeó. —El lazo…está creciendo de nuevo. Aún es tan pequeño y frágil pero crecerá.

—Será jodidamente mejor que creas que crecerá. —Blaine lo jaló y lo besó duro en la boca. —Crecerá porque nunca nos separaremos de nuevo.

La cara de Kurt irradiaba. —Me gusta eso, mon amour. En primer lugar nunca quise que nuestros caminos se separaran.

—Ni yo —Blaine admitió. —Pero creía que no sería justo pedirte que te quedaras.

—Y yo pensé que no deseabas estar más conmigo y tratar con la frustración del lazo perdido.

—Loco vampiro. —Blaine mordisqueó el labio inferior de su amante cariñosamente. —Deberías saber que lo que más quería era estar contigo.

—Y yo contigo. —Kurt correspondió el beso y le sonrió, pero había lágrimas en sus ojos. —Sabes lo cerca que estuvimos de decirnos adiós. Y todo porque no teníamos el lazo que nos ayudara a comunicarnos. Todo lo que podía sentir era tu dolor e irritación—No sabía que aún deseabas estar conmigo a pesar de esto.

—Bueno, ahora lo sabes. Y creo que necesitamos trabajar en una más efectiva comunicación, verbal y no-verbal. Sabes a lo que me refiero. —Blaine giró sus caderas, recordando que su amante aún estaba unido a él, Kurt gruñó.

—Realmente, mon amour. Creo que este es el mejor tipo de comunicación.

—Jodidamente cierto. —Blaine lo hizo de nuevo y lo besó. —Vamos bebé. Jódeme más. Lléname y márcame como tuyo por siempre.

—Por siempre —Kurt repitió, sonriendo a pesar de sus lágrimas. —Y esta vez nunca dejaré ir a mi lobo.

La respuesta de Blaine fue un beso. Pero mientras ellos hacían el amor, él sentía el delgado hilo comenzar a crecer y sabía que estarían juntos de nuevo.