DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: HOWL'S MOVING CASTLE ES PROPIEDAD DE WYNNE JONES DIANA.
Capítulo 11. En donde dos cuñadas planean como linchar a su cuñado. Parte II
—Bien, creo que lo primero que debemos hacer es presentarnos —comenzó a decir a Lettie—. Mi nombre es Lettie Suliman, ¿Cuál es el tuyo pequeño?
Matthew le dirigió una mirada a Sophie como buscando seguridad, después de todo no conocía a Lettie y se sentía un poco intimidado por tanta gente. Sophie asintió con una pequeña sonrisa, y el niño se animó a responder.
—Mi nombre es "Maziu" —saludó con una sonrisa tímida. Martha hizo un puchero que denotaba un gran "¡qué adorable!" y Lettie le devolvió una sonrisa dulce y amable.
—Un gusto en conocerte en Matthew —le extendió la mano y el aludido la tomó, algo dudoso, pero luego pareció adquirir confianza— ¿te gusta el Castillo?
—Pedo no padeze un castillo… —replicó el niño frunciendo el ceño un poco—. No tiene ni pinzezas ni deyes, ¡ni ziquieda tiene un cadabozo! (lo que traducido es "Pero no parece un castillo. No tiene ni princesas ni reyes, ¡ni siquiera tiene un calabozo!)—Los adultos estallaron en risas, incluso Sophie rió un poco ante la ocurrencia del niño.
—Vaya, vaya, eres muy observador, dulzura —manifestó Lettie recomponiéndose de sus risas—. No, en realidad no es un Castillo, pero no se lo digas a nadie, ¿sí? Es un secreto—. Su voz descendió con la última oración y se cubrió la boca de un lado de modo confidencial.
—¡Zí!—. Matthew asintió rápidamente, tomándose muy en serio el asunto. Lettie le ofreció una galleta, y dejó que se la comiera mientras avanzaba con su técnica para ganarse la confianza del niño.
—Y, ¿te gusta "el Castillo"? —interrogó haciendo comillas con los dedos
—¡Zí!
—Bueno, puedes visitarnos cuando quieras, ¿verdad Sophie?
Sophie sonrió tenuemente y dio su aprobación.
—Por supuesto, eres bienvenido cuando quieras acompañarnos.
—Calcifer también estaría muy feliz de recibirte —intervino Michael a modo de chanza, sabiendo que el aludido no estaba muy de acuerdo con ello. Todavía estaba resentido por lo del agudo llanto del niño un par de horas atrás.
—Sí, claro —respondió el fuego sarcásticamente desde su posición.
—Y si te molesta, puedes arrojarle agua encima~ —añadió Sophie guiñando un ojo.
—¡Que ni se te ocurra! ¡Recuerda que si muero, Howl-!
Calcifer se detuvo allí. Ya no existía contrato entre ellos, así que si llegaba a sufrir algún pequeño incidente acuático, Howl no saldría afectado. Mejor le era portarse bien entonces, o podría terminar ensopado en agua…
—Howl y tú ya no tienen ningún contrato —recordó Michael sonriendo con ironía—, así que más te vale que seas bueno con Matthew o te echaremos un cubo de agua encima.
Martha soltó una risita divertida. Lettie interrumpió el momento con un carraspeo, se estaban desviando del tema alejándola del propósito al que quería llegar.
—Como decía, eres bienvenido al Castillo cuando quieras, dulzura. Solo dile a tu madre que quieres venir, y te recibiremos con los brazos abiertos.
Lettie esperaba que el niño dijera algo para ella usar aquellas palabras en su favor y así continuar a la siguiente pregunta que esperaba hacer, pero el niño estaba muy concentrado en tomar otra galleta de su plato.
—Y… hablando de eso… —se animó a continuar la mujer, antes de perder la atención del niño por completo— ¿cómo se llama tu mami? Ya sabes, para asegurarnos de que sean ustedes quienes vienen al Castillo… —aquí comenzó a susurrar de nuevo, como si fuera un gran secreto el que estuviera a punto de contar—: Hay mucha gente malvada que quiere entrar al Castillo y robar los secretos del mago… por eso tenemos que asegurarnos quienes son nuestros invitados y así evitamos que esas personas malas entren.
Matthew parpadeó un poco sorprendido. Lettie asintió seriamente dándole mayor credibilidad a sus palabras. Dirigió la mirada a Sophie, y ella asintió con un gesto serio que denotaba verdad en aquellas palabras. Aunque claro, después de todo, Lettie no mentía. De hecho, sí habían seres malvados queriendo entrar al Castillo, incluso Howl había visto que un demonio malvado intentaría entrar en el futuro.
—Por eso cuando vengas, tú y tu madre deben decirnos sus nombres para que Sophie sepa que es seguro abrirles —intervino Martha—. Así que está bien si nos dices como se llama, pequeño. No se lo diremos a nadie, ¿verdad?
Todos asintieron ante la pregunta final.
—Así que… ¿cómo se llama tu mami? —continuó Lettie.
Matthew pareció por un momento reacio a responder, pero aquel grupo de personas le parecían confiables, así que respondió la pregunta.
—Ze llama Maleena —se animó a responder finalmente Matthew.
La sorpresa fue igual para todos.
—¿Maleena? ¡En la carta decía que se llamaba Margareth! —le susurró Sophie a Lettie, la confusión dejándose notar en su voz. Lettie le hizo un gesto con la mano para que guardara silencio y esperara a ver si Matthew decía algo más.
—¡Vaya, que nombre tan bonito! —exclamó Lettie sonriendo— Es un nombre muy común hoy día…-
—¿Qué es "común"? —interrumpió el niño confundido. Lettie aprovechó la oportunidad que se le presentó.
—Bueno, común es algo que se ve mucho, en todas partes. Por ejemplo, el nombre de tu mami es muy común, es decir, que muchas mujeres y niñas también se llaman así —Matthew asintió en señal de entender—. Por eso, necesitamos que nos digas su apellido, o al menos como es ella, así no nos confundirnos… ¡imagínate que una bruja malvada se llame Maleena también y la dejemos entrar al Castillo pensando que es tu madre que te ha traído de visita! —Lettie dijo aquello con tal dramatismo que por un momento convenció hasta a sus hermanas y cuñado.
Matthew por su parte negó velozmente con la cabeza, preocupado de que en serio una bruja malvada se hiciera pasar por su mamá.
—¡No, no!
—¿Nos dirás entonces, cuál es el nombre completo de tu mamá? —inquirió Lettie aun sosteniendo aquella entonación dramática en su voz.
—Maleena Le… Le —el pequeño pareció confundido por un momento, pero tras cerrar sus ojos un breve instante, reveló la información restante— Lieutenant.
Tras eso, el tiempo de atención del pequeño terminó. Tomando una galleta procedió a comérsela, inocente del efecto de sus palabras.
Sophie estaba impactada. ¡Ese no era el nombre de la carta!
Intercambió una mirada con Lettie, y Michael se removió incómodo en su asiento, ante la mirada incrédula que su novia le dirigió.
—Oh, bueno, lo anotaré entonces en nuestra… —Lettie se detuvo un momento como pensando— Nuestra lista de invitados especiales.
La intención de Lettie era atraer la atención del niño con eso, pero al parecer el pequeño ya empezaba a aburrirse de la "fiesta del té" a la que lo habían llevado y apenas le prestó atención.
El momento se tornó un poco incómodo para los adultos del grupo. El silenció tomó el lugar, apenas interrumpido por el sonido de las galletas siendo masticadas por Matthew. A Lettie se le agotaron las ideas. Ahora más que nunca necesitaba más información, ya que la de la carta estaba errada. Necesitaban averiguar más, pero no podían presionar al niño a hablar.
—Y dime, campeón —para sorpresa de todos, Michael fue el siguiente en intervenir. La verdad no tenía ni la más mínima idea de que era lo que estaba haciendo, así que optó por imitar la entonación usada por Howl cuando se dirigió a Matthew esa mañana—. ¿Te gustaría que invitáramos a tu papá?
La mención de la palabra "papá" pareció atraer de nuevo la atención de Matthew, y, en respuesta, sonrió ampliamente ante la pregunta.
—¡Zí!
—Bien —continuó Michael—, ¿recuerdas como se llama? Ya sabes, para agregarlo a nuestra lista de invitados especiales…
La respuesta fue una expresión de confusión y duda.
—El mago Howl… —Matthew no pudo seguir más allá, al desconocer el apellido.
Michael tragó grueso. Realmente el niño creía que Howl era su padre.
—Ehm... no… bueno… yo me refería a… a…
—¿Tu mami y tú viven solos? —se apresuró a preguntar Martha, poniéndole fin a los tartamudeos de su novio.
Matthew asintió.
—Entonces tu papá no vive contigo… —intervino Lettie.
Matthew negó con la cabeza.
—¿Pero lo has visto antes? —Presionó un poco Lettie. Quería asegurarse que en verdad Matthew no tuviera una figura paterna conocida.
El niño negó de nuevo, pero esta vez, con inocente entusiasmo, añadió: —¡Pero hoy lo conocí!
Un silencio tétrico inundó el lugar.
En verdad, según parecía, Matthew nunca antes había visto a su padre (Howl). Éste nunca se había encargado de él. Incluso, hasta podrían Matthew y su madre, haber atravesado problemas económicos gracias a las conocidas huidas del mago…
Esos pensamientos y más, se repetían en las cabezas de las mujeres del grupo, en especial, la de Sophie. ¡Qué dura debió haber sido la vida para esa pobre mujer y su hijo!
—¿Ya vamos a tedminad? —preguntó Matthew de repente, trayendo a la tierra esta vez al grupo que le acompañaba.
—Bueno… creo que ya hemos terminado —intervino Lettie—. Puedes ir a jugar si lo deseas, dulzura.
Matthew se bajó de la silla -con algo de dificultad dada su altura- y tomó los juguetes que Howl había conjurado para él horas atrás, y que Michael ahora le ofrecía con una sonrisa que ocultaba su perturbación. El niño se perdió por un pasillo, permitiéndoles a los adultos –y adolescentes- del grupo un momento a solas para soltar el aire que habían estado conteniendo en los pulmones.
Y en el caso de Lettie y Martha, con la nueva información recibida, pensar en cómo linchar a Howl…
—¡Ese mago desgraciado! —maldijo Lettie— ¡Sabía que había algo sucio tras su él! ¡Ya verá! ¡Le romperé el cuello como a una gallina!
—Creo que eso es un poco exagerado… —intervino Michael un poco nervioso, pero Lettie lo interrumpió.
—Pobre Matthew… nunca conoció a su padre… —se compadeció Martha, imaginando a un pequeño niño preguntando una y otra por su padre al ver a otros niños con uno, sin recibir una respuesta positiva.
—¡Pobre Matthew no, pobre de Howl cuando lo encuentre! —exclamó Lettie— ¡Le haré pagar! ¡Por lo que le hizo a Sophie y a ese niño!
—Nunca pensé que diría esto —comenzó a decir Martha—, pero… ¡Howl pagará por esto! ¡Nuestra hermana no se merece esto! ¡Le haré pagar por todas y cada una de las lágrimas que le hizo derramar a Sophie!
¡Sophie!
Entre tantas maldiciones y planes de asesinato, se habían olvidado de que Sophie seguía allí.
—Sophie… —la voz de Lettie descendió varias octavas, suavizándose de forma protectora y comprensiva— Lo lamento tanto…
—¿A dónde vas? —inquirió Martha un poco preocupada, al ver que Sophie se levantaba de la silla y se encaminaba hacia la puerta.
—Buscaré a esta mujer… Maleena Lieutenant. Quisiera hablar con ella.
—¡Espera Sophie! —le detuvo Lettie—, ¡ni siquiera sabes cómo luce!
—Creo que con su nombre será suficiente. Además, no deben haber muchas madres solteras con un niño de esa edad…
—Pero con la guerra… —intervino Lettie, sin llegar a terminar de explicar su punto.
—Bueno, no debe haber muchas madres solteras con un niño de cinco años y que se llamen Maleena Lieutenant… —respondió Sophie con un poco de firmeza. Oh no, Lettie y Martha ya conocían esa mirada. Determinación, Sophie no se detendría ahora.
A menos que…
La campanilla ubicada por encima de la puerta dio un pequeño tintineo, pero lo suficiente para atraer la atención de todos. El pomo de la puerta giró por sí solo hacia el color naranja, abriendo el portal que llevaría a la mansión deshabitada en el valle. Solo una persona era capaz de abrir la puerta al Castillo desde cualquier portal sin necesidad que desde adentro se moviera el pomo hacia cualquiera de los colores.
Y esa sola persona, era Howl Pendragon.
El apellido de la madre de Matthew es la palabra inglesa para "teniente".
Gracias por leer y comentar ¡hasta el próximo capítulo!
—Fanfiction, 22 de Febrero de 2014.
