DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: HOWL'S MOVING CASTLE ES PROPIEDAD DE WYNNE JONES DIANA.


Capítulo 12. En el que hay muchas explicaciones


Para el resto del mundo, la única manera de acceder al Castillo Ambulante era tocando a la puerta de cualquiera de los portales. Cuando eso sucedía, Calcifer avisaba de dónde estaban llamando, y entonces quien estuviera en casa procedía a abrir, moviendo el pomo de la puerta al color correspondiente.

Pero en esta ocasión, la puerta estaba abriéndose desde afuera. La mirada del grupo de personas en la sala del Castillo Ambulante se clavó allí, a la espera de la llegada de cierta persona.

La puerta se abrió finalmente con un crujido, incrementando el sentimiento de expectación en los presentes. La luz de la media tarde inundó la habitación, empezando a tornarse moribunda como señal del invierno que se acercaba, y luego se opacó por completo cuando una persona entró en la estancia.

Pero al contrario de lo que se esperaba, se trataba del mago Sulliman.

La mandíbula de Michael cayó al suelo, y las mujeres del grupo tuvieron reacciones similares. ¿Por qué estaba Ben Sulliman allí? Más importante aun, ¿cómo logró abrir la puerta del Castillo desde afuera?

—Buenas tardes —saludó el mago como si nada, ignorando las miradas estupefactas de los presentes—. Adelante —dijo a continuación, señalando al interior de la habitación.

La sensación de sorpresa acompañada por la incertidumbre adornó los rostros de Sophie y sus hermanas, cuando una voz femenina y suave habló.

—Con su permiso.

La dueña de la voz entró en el Castillo, revelando a una mujer de aspecto joven, quizá no mucho mayor que Sophie. Era un poco pequeña, de aspecto dulce y casi frágil. Tenía el cabello de un suave naranja cremoso, que reflejaba la luz del sol con un brillo hermoso que hacía lucir las puntas rubias. Sus ojos eran dorados y grandes, reflejando una mirada amable y dulce.

Michael no pudo evitar pensar en lo hermosa que parecía aquella mujer, y cuando ésta le devolvió la mirada con curiosidad, enrojeció de vergüenza y miró a otro lado.

—Buenas tardes, soy Maleena Lieutenant, la madre de Matthew.

Sophie se quedó sin habla, tan perpleja de ver a la mujer allí en el Castillo, que no se dio cuenta de que ella le extendía la mano a modo de saludo. Tras un carraspeo de Sulliman, volvió a la tierra y devolvió el saludo.

—G-gracias por venir —alcanzó a decir—, soy Sophie Pendragon…

Ambas mujeres estrecharon sus manos, y Sophie pudo sentir el toque cálido de su visitante, comprobando que Maleena era real y no un producto de su imaginación.

El resto del grupo se presentó, y Sulliman procedió a explicar brevemente lo que ocurría.

—Deben tener muchas preguntas y mucho de qué hablar, así que me limitaré a asegurarles que la dama aquí presente es la auténtica Maleena Liuetenant, y que ha accedido a venir hasta aquí y aclarar todo.

Las tres hermanas se miraron como si aun no pudiera creerlo, y Sophie logró articular un "gracias", para luego indicarle a Maleena que se sentara a la mesa. Sophie trajo una nueva taza y le sirvió té, mientras que Lettie arrastró a su esposo a una esquina solitaria de la habitación para hablar con él.

—¿C-cómo lograste contactarla? —le preguntó en susurros.

—Howl habló conmigo. Me habló de Matthew y la carta, así que juntos fuimos a Market Chipping. Nadie parecía conocerlo, pero el portero de la ciudad reconoció haber visto llegar a un niño con la misma descripción de Matthew, junto a una mujer esta semana. Cuando le preguntamos de donde venía nos indicó que provenían de Kingsbury, así que nos trasladamos hasta allá con un hechizo. El portero de Kingsbury sabía más de lo que imaginamos, al parecer Matthew y su madre suelen salir con frecuencia. Nos indicó donde podríamos buscarla, y al ir hasta allí le explicamos lo sucedido. La pobre estaba impactada, y accedió venir hasta acá y solucionar este enorme malentendido…

—¿Y dónde está Howl? —preguntó Lettie tras la explicación de su esposo.

—Después de abrirnos la puerta salió con rumbo desconocido —dijo Sulliman con tranquilidad—. Volverá, no te preocupes por eso. Ahora, creo que sería conveniente dejarlas solas para que Sophie y Maleena hablen…

—No lo sé, preferiría quedarme con Sophie —explicó Lettie. Quería quedarse y apoyar a su hermana, aunque si ésta prefería quedarse a solas con Maleena, así lo haría.

—¿Dónde está Matt? —preguntó Maleena mirando a todos lados. Su mirada se encontró de repente con Calcifer, y se asustó por un momento, pero al ver que el demonio de fuego no hacía nada, se tranquilizó.

—Está jugando atrás —explicó Michael—. Iré a buscarlo.

Maleena extendió la mano hacia él en respuesta, queriendo que se detuviera.

—Creo que sería mejor que solo le echaras un vistazo…

Michael asintió y salió de la habitación, y Martha y Lettie iban a seguirle pero Maleena intervino de nuevo.

—Si ustedes desean quedarse, por mí está bien.

Martha y Lettie compartieron una mirada interrogativa, pero al ver que Sophie parecía estar de acuerdo, tomaron asiento también.

—Cuando Howl y el mago Sulliman fueron hasta el pueblo, estaba bastante sorprendida —comenzó Maleena. Su voz era suave y agradable de escuchar, y aun sonaba más joven de lo que Maleena aparentaba—. La verdad no había visto a Howl en años, así que fue agradable ver una cara conocida allí… Hace unos días me llegó una carta pidiendo mi ayuda en las afueras de High Norland con una mujer que enfermó gravemente. Verán, soy una enfermera retirada del ejército, así que pensaron que podría ayudarles…

—Lamento que haya tenido que interrumpir sus labores por venir hasta acá… —se disculpó apenada Sophie.

—Oh, no hay nada de qué preocuparse —le aseguró Maleena—. Descubrí que se trataba de la picadura de un Lubbock, no hay mucho que pueda hacer en ese caso… Hice que la enviaran con los elfos de High Norland, ellos son los únicos que pueden extraer los huevos de Lubbock de un humano… Así que de todas maneras iba a regresar a casa. La visita de los magos solo adelantó mi partida, pues de todas formas iba a volver mañana a primera hora —Maleena hizo una pausa, como pensando, y continuó—. He estado allá alrededor de una semana, y como no podía llevar a Matt conmigo, lo dejé con mi hermana.

»Mi hermana… bueno, ha sido un poco difícil mi trato con ella —Sophie notó un destello de tristeza opacando los ojos de su visitante, y como esta encerraba sus manos con fuerza en su taza de té—. Ella aun piensa que Howl es el padre de Matthew, ¡pero no es así! —la manera en que negó aquello fue tan desesperada, que todos se dieron cuenta de que en verdad Maleena no había enviado aquella carta.

—Entonces… no fuiste tú quien envió esa carta —concluyó Lettie.

—Oh, la carta —exclamó Maleena— ¿puedo verla?

Tras unos momentos buscando la carta que tantos problemas había causado, Maleena pudo leerla. Y al final, cuando terminó, su rostro había cambiado por una expresión que mezclaba el enojo y la decepción, pero mayormente enojo. Sophie se dio cuenta entonces, de que a pesar de que todo en aquella mujer indicaba amabilidad y dulzura, era alguien que también podía llegar a enojarse y que si tenía que demostrarlo, lo haría. No le pareció más la típica chica dulce que se aguanta todo y se queda callada, y eso le recordó un poco a sí misma.

—¡Demonios! —siseó por lo bajo bajando la carta— lo sabía. Es su letra, Angie la escribió —Angie era su hermana—. Margareth debió ser el nombre que se inventó para que nadie se diera cuenta. De verdad lamento todo este enredo, si no hubiera dejado a Matthew con ella esto no habría pasado.

—Bueno, gracias por aclararlo —agradeció Sophie sinceramente. Parecía que la reunión terminaría, pero aun había un asunto que la molestaba. Maleena había dicho "ella aun piensa que Howl es el padre de Matthew", ¿significaba eso que no lo era? Sophie repasó mentalmente su pregunta, buscando las palabras adecuadas para no sonar entrometida—. Pero, ¿por qué su hermana haría algo así?

Maleena dejó salir un medio bufido, una media exclamación.

—Ella está completamente segura de que Howl es el padre de Matt. Pero le he dicho cientos de veces que no, pero no me cree. Sigue insistiendo en que él es el padre y que también debería hacerse cargo, y esta vez aprovechó la oportunidad de que yo no estaba para traerlo hasta acá y dejárselo. Nunca pensé que llegaría tan lejos, estoy muy decepcionada… nunca debí dejar a mi pequeño con ella.

—¿Por qué está ella tan segura de ello? —intervino Lettie.

—Bueno, es una larga historia —respondió Maleena rascándose la mejilla—. La verdad Salí con Howl por muy poco tiempo, pero mi familia tomó muy en serio la relación. Ellos creían que lo mejor para mí era que las cosas fueran al siguiente nivel, y yo quería que ellos estuvieran satisfechos… pero cuando hablé con Howl sobre ello se evaporó. Nunca más volví a saber de él hasta ahora.

—Lo siento… —se lamentó Sophie al recordar todas aquellas historias de Calcifer y Michael sobre las novias desconsoladas de Howl. Pensó en cómo se debía sentir aquella mujer ahora que veía a Howl casado, pero eso solo la hacía sentir más pena por ella. ¿Acaso Maleena aun sentiría algo por él?

—Oh, descuida, en realidad fue un alivio para mí.

La mandíbula de las hermanas Hatter casi toca el suelo del asombro.

—¿¡Qué!? —exclamaron al unísono. La expresión impactada de las mujeres le pareció gracioso a Maleena.

—Sí —respondió conteniendo una suave risita—. En primer lugar nunca quise salir con él. Sin ofender, pero cualquier chica con dos dedos de frente no saldría con un hombre tan arrogante, ególatra e irresponsable como él. Pero mi familia pensaba diferente, y querían casarme con él a toda costa, ya saben el prestigio de ser un mago reconocido y todo eso les bastaba para querer comprometerme con él, además de que era la excusa perfecta para alejarme de mi trabajo como enfermera de combate. Así que comencé a salir con él, no niego que no fue emocionante y que era muy atractivo, pero no me sentía enamorada de él. La verdad ya estaba enamorada de alguien más —admitió un poco avergonzada— pero mi familia nunca lo habría aceptado, además nuestra relación no hubiera sido bien vista por nuestros superiores. Por otro lado, él tampoco parecía al tanto de mis sentimientos, así que pensé, y en el fondo quería, que pudiera enamorarme de Howl y olvidarme de Lance.

»Así que cuando mi familia comenzó a presionarme sobre casarme con Howl, les seguí el juego y traté de hacer lo posible para que Howl me amara de esa manera… y a la vez yo pudiera hacer lo mismo. Al final, cuando le dije que sería bueno si dábamos ese paso, se acobardó. Lo busqué los primeros días, sin éxito. Tan ocupada estaba en ello, que no me había dado cuenta de lo feliz y libre que me sentía al no estar "atada" a él. Me di cuenta de que nunca podría amarlo como a Lance, por más que lo intentara. Así que, dejé de buscarlo, y una noche sin que mi familia se diera cuenta, tomé unas pocas pertenencias y regresé al ejército. Dejé mi uniforme a propósito, así ellos no sabrían a donde me había ido.

»Veo que parecen sorprendidas… —Maleena sonrió comprensivamente— pero sí, estuve en la milicia. Me uní siendo bastante joven, cuando se permitió el ingreso de mujeres, queriendo darlo todo por mi país… fue difícil, pero fui aceptada. Solo tres veces estuve en combate real, bajo el mando del Teniente Lance Lieutenant, pero luego fui removida al área de atención médica por él. Dijo que mis habilidades en medicina y rescate salvarían vidas, y que por ello no podían arriesgarse a perderme, así que no volví a combatir de nuevo —dijo aquello con expresión soñadora, como recordando viejos tiempos—. Pero antes de que empezara a laborar como enfermera, me enfermé y tuve que irme a casa. Me dieron permiso para quedarme el tiempo que fuera necesario, fue entonces cuando mi familia expresó su deseo de que me casara. Howl apareció entonces, y se convirtió en el candidato perfecto para casarme, y así mantenerme fuera de la milicia para siempre.

»Pero tras separarnos, volví al ejército. Mi familia no sabía nada, y terminaron asumiendo que había huido con Howl para poder estar con él sin tener que casarnos, pues les había hecho creer que en verdad quería casarme con él y que haría lo posible para estar a su lado. Sin embargo me había ido hasta la base del ejército, con la intención de luchar de nuevo. Fui recibida de inmediato, y pensé en volver a combatir, pero no me fue posible… —el rostro de Maleena se iluminó, y sus mejillas tomaron un ligero tono rosa— Lance y yo nos casamos en secreto, bueno, en secreto para mi familia. Todo ese tiempo también me había amado, y cuando volví, temiendo perderme pidió la aprobación del Comandante Sanders para casarnos. Fue algo bastante sencillo pero hermoso, todos nuestros compañeros y líderes estuvieron allí… Pronto quedé embarazada de Matthew, así que me retiré de nuevo a los servicios de enfermería. Estuve allí hasta fines del embarazo, y terminé dando a luz en la clínica que habíamos establecido para los heridos. Sin embargo las cosas se habían tornado más peligrosas durante ese tiempo, así que temiendo por nuestras vidas, Lance me envió de regreso a casa.

»Fui a casa de mi hermana, pues no sabía cómo decirles a mis padres todo lo que había hecho. Pensé que nunca me perdonarían, pero al final cuando supieron todo tuvieron una mejor reacción que mi hermana. Como todos habían asumido que había huido con Howl, pensaron que el bebé era suyo. Eventualmente mis padres me creyeron, pues ni Howl ni yo tenemos ojos azules, en cambio Lance sí. Pero mi hermana nunca me creyó, y no paró de decir que estaba encubriendo a Howl. Sin embargo dejó el asunto en paz por un tiempo, así que pensé que lo había olvidado. Pero ahora veo que no… estoy tan apenada… Lo que hizo debió traerles un montón de problemas a Sophie y a Howl.

—Está bien, no tienes que disculparte —le contestó Sophie, dándole un ligero apretón de manos. Había escuchado con atención todas y cada una de las palabras de Maleena, y podía ver qué era verdaderas. Y ahora que lo pensaba, de verdad, esos ojos azules de Matthew solo pudo haberlos heredado de su verdadero padre—. Gracias por haber venido y aclararnos todo, no sé que hubiera hecho si no hubiera sabido la verdad.

—Yo sí —intervino Lettie— arrancarle la cabeza a Howl. Y si no lo hubieras hecho tú, lo hubiera hecho yo.

Maleena soltó una risita divertida, aunque en el fondo algo le decía que Lettie no mentía.

—Supongo que ya es hora de irme —dijo Maleena mirando hacia la ventana, cambiando el tema— empieza a anochecer y no quisiera quitarles más tiempo.

Sophie le dio las gracias una vez más, y se levantó para ir a buscar a Matthew y a Michael. Justo estaba desapareciendo por el pasillo cuando la campanilla encima de la puerta sonó, sobresaltando a Maleena, quien se puso en guardia como cuando estaba en la guerra. Simplemente algunos hábitos nunca mueren.

El pomo giró por sí solo en el color que abriría el portal hacia la mansión en el fondo del valle, y la puerta se abrió. Esta vez, sí se trataba de Howl quien abría la puerta del Castillo desde afuera. Y venía acompañado.


El nombre del padre de Matthew es prácticamente un juego de palabras… Lance es un nombre, pero, en inglés británico "Lance Corporal" significa "soldado de primera clase". El apellido Lieutenant hace referencia a "teniente", el cargo que le puse a este personaje.

Bueno, con esto puedo decir que solo nos queda un paso para el tan gran esperado final. De antemano gracias por haberme seguido hasta aquí.

—Fanfiction, 08 de Marzo de 2014.