-¡Maestra, maestra!- el pequeño de cabello violeta obscuro y ojos turquesa reclamaba su atención en medio del recreo. Le sonrió y se inclino hacia el huérfano que siempre buscaba una excusa para quedarse un rato más con ella en el salón.
-¿Qué pasa, Hiro-chan?- el niño sonrió con esa sonrisa suya desdentada, complacido de tener su completa atención en el salón semivacío que poco a poco se iba vaciando con los pequeños saliendo al patio a jugar.
-Mi abuela me a puesto onigiris extra, Tenten-sensei… ¿quisiera compartirlos conmigo?- la morena asintió sin dudarlo y tomo la manita que le ofrecía el pequeño de solo 8 años. Caminaron juntos al patio y acaricio los cabellos de Hiro sin poder evitarlo.
Capitulo Cuatro
Hasta ahora, mi vida es normal.
Al menos una vez a la semana, la abuela de Hiro Miyazawa le enviaba algo extra para compartirlo con ella. El chico era adorable y tenía amigos, pero de alguna manera desde que este había entrado a la academia había hecho buenas migas con ella.
Se sentó en una de las bancas que estaba dispuestas a los alrededores, bajo la sombra de un gran árbol. El niño no tardo en hacerle compañía y saco el almuerzo, extendiéndole a la morena un gran onigiri, ella le agradeció con una sonrisa y así comieron juntos. La verdad es que estaba un poco ida; Neji se había ido para cuando despertó a la mañana siguiente, se entero después que estaba fuera por una misión ANBU y ya era jueves. Suspiro con algo de frustración y tomo el onigiri que le había ofrecido el niño.
-¿Tenten-sensei, sucede algo? Se ve muy decaída esta semana…-los grandes ojos turquesa del niño la miraban con curiosidad, ella sonrió con disculpa y se rasco la cabeza preguntándose que había hecho raro esta vez- porque lo dices, Hiro-chan?- el niño simplemente se encogió de hombros y mientras daba una gran mordida a su almuerzo dijo aun con la boca llena- Por que no le arrojo ningún gis ni borrador a nadie esta vez, sensei!- y sonrió con algunos granos de arroz pegados a sus mejillas, pero aun así haciendo que ella dejara caer su cabeza abatida y diciendo entre dientes-No puedo creer que esto me afecte a tal punto!
El niño la miro extrañado, dando otra mordida a su almuerzo y masticando con curiosidad.
-.-.-.-.-.-.-.-
Sonó el timbre que anunciaba el final de las clases y todos los niños se precipitaron a la puerta entusiasmada. Sonreí y agradecí tener ese trabajo al tiempo que tomaba mis cosas y me dirigía a la salida también. Fuera de la academia los niños eran recibidos por sus padres y había cierto barullo entre tantos pequeños hablando, pero un tanto alejado se encontraba el pequeño Hiro, que miraba con algo de tristeza la escena. Me acerque a él y le dí un tirón de pelo cariñoso, haciendo que él me viera de inmediato- ¡Tenten-sensei! -¡Estaba esperándola!- me reí y le revolví el cabello con entusiasmo al tiempo que tomaba la manita que me ofrecía el niño.
No estoy segura de cuando había empezado a hacer eso, pero al salir de clases usualmente llevo al pequeño a su casa. Su abuela es una mujer agradable y que merecía el cielo sin dudar, pero que obviamente había tenido mejores años, pero que se hacía cargo con ahincó de Hiro después de que su hija y su esposo murieran en misión. Siempre he notado como el niño mira con nostalgia a los padres de otros niños, y siendo que yo misma soy huérfana no pude resistirme a él…creo que él es uno de los principales motivos por los que sigo en esta academia.
…
Si, deben de estarse preguntando por qué demonios soy maestra en la academia siendo que obviamente tengo un nivel más alto. Todo empezó hace 10 meses con 22 días para ser exactos. El maestro de armas de la academia murió de vejez y le pidieron como misión sustituirlo temporalmente. A pesar de que han encontrado posibles nuevos candidatos, me da la impresión de que me vieron tan cómoda que me han seguido dejando aquí…pero también sé que de un momento a otro pueden llamarme a otra misión y poner a un maestro permanente. Es por eso que disfruto cada día en esta misión, que se me antoja tan tranquila y agradable a comparación de la vida que llevo normalmente.
-Tenten-sensei!- mire de inmediato al niño, que aparentemente llevaba un rato llamándome. –Que pasa, Hiro-chan?
-¿me preguntaba si tiene algo que hacer hoy? No quiere quedarse a comer en casa?- Los ojitos esperanzados del niño me dan retorcijones en el estomago, dios, no sé cómo voy a dejarlo! En verdad no tengo nada más que hacer hoy y aun que se que está mal que me apegue mucho a él, acepto su invitación a lo que él responde con un gritito de felicidad.
Entre a la casona de estilo japonés antiguo y me quite los zapatos, junto al pequeño que se quitaba los zapatos con tirones, para dejarlos en la zapatera de un lado y después extenderme con alegría las pantuflas que usaba yo. Me reí mientras me las ponía y comentaba con entusiasmo al niño.- Tranquilo Hiro! ¡Deberías usar ese entusiasmo con el estudio!
La risa suave y cansada de la señora Miyazawa se unió al ruido de la casa y el niño rápidamente se lanzo a abrazar a la pequeña y menuda anciana. Me incline ante ella y esta me palmeo la cabeza con la ternura tan característica de ella. –Que felicidad que hayas podido venir el día de hoy, querida mía…Hice tempura especialmente por ti.
Me sonroje…la verdad es que no termino de acostumbrarme a esa atención continua que me da la señora. Y no, no me refiero a la atención extra explosiva de Guy y Lee.
El tiempo siempre pasa rápido cuando estoy en esta casa, así que antes de que me diera cuenta ya estaba sentada en el porche comiendo sandia junto a la señora Miyazawa y el niño que no dejaba de mostrarle sus nuevos dibujos.
-…entonces querida, tú conoces al chico Hyuga, no es así?- me atragante con mi mordisco de sandia, el tema que había logrado olvidar toda la tarde regreso a mi mente de inmediato. Asentí aun tosiendo.
La mujer rio quedamente y asintió.- Es que la señora Miyako, que vive a dos casas y a veces viene a verme, me estaba contando que el jovencito se cambio hace poco a uno de los edificios que pertenecen a su esposo…aparentemente es algo reciente porque ella lo vio llegar apenas hace dos semanas. –la mujer se tomo el mentón- también me comento que no lo ha vuelto a ver desde entonces, tu sabes algo, Tenten?
-Humn…-la verdad es que esa información me había agarrado por completo de sorpresa.- Según yo, el vive en la mansión Hyuga, no tenía idea que viviera solo.
La señora miro por sobre su hombro.- Vaya…ya es bastante tarde. Disculpa Tenten, te entretuvimos demasiado otra vez.- La verdad es que ese lugar me hacía sentir en casa…pero tenía razón, ya era tarde, me levante un poco avergonzada por haber abusado de la hospitalidad de esa señora otra vez, mi sonrojo debió delatarme porque la anciana rio quedamente y me palmeo el hombro.- Ven cuando quieras pequeña. Sabes que siempre eres bienvenida aquí.
Nos despedimos en el recibidor mientras el niño trataba de convencerme para quedarme a dormir, pero eso si sería un abuso absurdo a la familia, así que negué vehementemente. Hiro estaba casi al borde de las lágrimas, lo convencí diciéndole que de todas maneras lo vería mañana; Insisto, no sé cómo voy a separarme del pequeño.
Camine con calma a mi departamento, acababa de terminar de caer el sol y ya comenzaban a verse las estrellas. Me pregunto seriamente cuando va a regresar Neji…aun que tampoco estoy muy segura de que está pasando con nuestra pasada relación.
-Bonita noche ¿no crees?- Pegue un brinco del susto y mira tras de mí, donde vi a Kankuro sonriéndome.- KANKURO! He has sacado un buen susto!- El chico respondió comenzando a reír a carcajadas mientras yo lo miraba feo.- Debiste verte Tenten! ¡Saltaste casi un metro! JAJAJAJAJA pffft- pausa para respirar- aaah…no estoy tan feo Tenten.-
Respondí dándole un manotazo.- Estaba pensando ¿si?- él se sobo la cabeza mientras seguía riendo un poco.- Estoy hospedándome allí.- me dijo mientras me señalaba una posada cercana.- ¿No me acompañas un rato? Traje sake de la aldea de la arena…- sinceramente eso me tentó en serio, el sake de allá es muy bueno, así que puse una mano en mi mentón pensando en si era buena idea tomar cuando mañana es Viernes y debo ir a dar clase- ¡Bueno, si solo es un poco no está mal!- dije entre mis pensamientos a lo que el soltó una carcajada y puso un brazo sobre mis hombros con esa familiaridad que habíamos creado desde hace tanto tiempo. Sinceramente, aun que Kankuro y yo no fuéramos pareja, podía considerarlo un gran amigo (No el mejor, porque mi mejor amigo es Lee). Entramos a la posada y salude amablemente al encargado, que nos saludo con entusiasmo. Y antes de que lo pensara mucho ya estaba sentada junto a Kankuro tomando sake y hablando sobre nuestro pasado.
-…y entonces le dije "Hey imbécil, no te acerques a ella, es mi chica" ¿Y VISTE LA CARA QUE PUSO!- comenzó a reír descontroladamente, mientras yo también reía al recordar al chico que había tratado de ligar conmigo en ese bar en La arena- No se lo podía creer! Pero es que Tenten, la verdad es que esta linda, la gente no me creía que estaba contigo nunca, ufff, que clase de trato es este para un ninja elite como yo?!- puso una pose dramática y me guiño el ojo. Yo solté una carcajada y le di un zape.- Anda ya Kankuro! No empieces con tus cosas!- el se encogió de hombros y dio un sorbo más a su sake antes de levantarse y tomar una caja plana, que me entrego.- Te lo envía Temari, como su boda se acerca te envió el kimono para que lo uses…menciono algo sobre tu pésimo gusto para los kimonos, pero a decir verdad yo no entiendo a la mujeres y para mi todos son iguales.- Se encogió de hombros y volvió a tomar de su sake mientras yo me inclinaba y sacaba la prenda de su caja. La verdad es que Temari tiene buen gusto con la ropa (no digo que yo no lo tenga, eh!) y el kimono morado con flores de ciruelo rosas, con mangas largar remarcando mi soltería (gracias, Temari, tu siempre tan amable…comienzo a ver tus intenciones.) y el obi rosado era precioso. Vi la nota al fondo de la caja y la saque comenzando a leerla ante la atenta mirada de Kankuro.
"Hey Tenten,
Te envió el kimono para que te pongas algo decente en mi boda, que será en La Arena. NO, no tienes permitido faltar. Asegúrate de llegar al menos dos días antes de la ceremonia, pues te quiero tener en mi despedida de soltera para poder emborracharme a gusto.
Te quedaras en mi casa, así que te espero.
Atte.
Sabaku no Temari."
Al fondo de la caja también estaba la invitación de la boda. Me salió una gota en la cabeza al pensar que Temari más bien me había ordenado hacer un montón de cosas en vez de invitarme a su boda. Sonreí, pues así es ella, una de mis mejores amigas. Mandona y todo, es una gran persona.
-Aun falta un mes para la boda, pero Temari ya se está asegurando de que todo salga como ella quiere…el imbécil de Shikamaru la está pasando bomba- dijo eso ultimo con sarcasmo y yo me reí al imaginar al pobre de Shikamaru aguantando el carácter de Temari en este momento.-Son una linda pareja…- dije pensando en lo bonitos que se ven juntos. Kankuro me miro intensamente y yo comencé a sentir como poco a poco mi cabello se erizaba y el ambiente se comenzaba a hacer cargado.-…que pasa, Kankuro?-
Lo siguiente que hizo tengo que admitir que me lo esperaba a medias.
El chico se inclino hacia mí y me beso lentamente. Yo con la naturalidad que se crea a fuerza de costumbre (una vieja costumbre que alguna vez tuve) enrede mis dedos entre su cabello castaño, quitando por completo la prenda que cubría su cabeza. Sentí como sonreía mientras seguía besándome y yo por un momento me deje llevar por completo. Metió sus manos por debajo de mi blusa y comenzó a tocar uno de mis pechos, yo en automático me arquee y jadee un poco, separándome de su boca, momento que el aprovecho para correr a mi cuello y comenzar a dar mordiscos…hasta que el paro en seco y se separo un poco de mi para mirarme entre sorprendido e indignado.
-Tenten…tienes chupetones en el cuello…-el rojo me cubrió toda la cara, estoy segura de eso porque sentí toda mi cara ardiendo. Me separe de inmediato de el al visualizar a Neji.- Con quien has estado, Tenten?- mire a otro lado, no podía verlo a la cara. Kankuro me tomo una muñeca y paso su pulgar por el leve enrojecimiento que aun quedaba desde mi primer encuentro con Neji y aun que al inicio miro con paciencia, repentinamente me tomo los hombros y movió mi blusa, viendo en su totalidad los chupetones que tenia de mis encuentros con Neji. Kankuro me miro como si no se lo pudiera creer y finalmente hablo, después de solo haberme observado durante casi dos minutos.
-Tu no eres así…tu no estarías con alguien solo porque sí…explícame…-me sentí como una mujer vulgar, lo juro. No pude mirarlo más tiempo y simplemente me solté y corrí fuera del lugar a todo lo que daban mis pies. Salte de tejado en tejado mientras lagrimas se amontonaban en mis ojos. ¿Que había estado a punto de hacer? O peor ¿que es lo que estoy haciendo?
Llegue a la puerta de mi edificio y subí las escaleras desganada, limpiándome las lagrimas que habían logrado correr por mis mejillas y cuando finalmente llegue a la puerta de mi departamento vi un sobre en el tapete de entrada. Lo tome y entre a mi hogar, tirando las llaves sin ningún cuidado sobre la mesita de un lado y abriendo de manera desordenada el sobre.
Dentro había una carta de mi casera, y lo que leí me dejo de piedra.
"Departamento 406, Señorita Tenten:
Siento informarle que la Señora Misa Honda acaba de fallecer. El departamento en el que usted se hospeda es parte de una herencia y dado que el contrato establecido está a nombre de la señora Honda, queda anulado. Mi nombre es Shiro Agatsuma y soy el abogado que representa al señor Kyo Honda, el heredero en cuestión. Siento informarle que mi cliente pide de la manera más atenta que abandone el departamento a más tardar el lunes.
Disculpe las molestias que esto le ocasiona, esperando tener una respuesta positiva de su parte.
Con respeto,
Shiro Agatsuma- Abogado en representaciones Kyo Honda."
Grite enojada e incrédula, arrojando la carta y tapando mi cara con mis manos, en un gesto de histeria pura. Me pegue contra la pared y me fui resbalando de a poco, hasta llegar al suelo…podía sentir el contacto frio de las baldosas contra mi piel.
-El día de hoy es jueves….diablos, no puedo creer que aun i siquiera llega el fin de semana- solté una risonada sarcástica y me deshice los chonguitos de un tirón, tapando mi rostro del que se veían lagrimas secas.
No supe en qué momento me quede dormida.
