Quinn y Judy se encontraban ya en el consultorio junto con el doctor, que revisaba los papeles pertenecientes a la rubia que se entretenía con el adorno del escritorio que tenia aquel hombre.
-¿Mama?
-¿sí? ¿Qué sucede cariño?-contesto rápidamente viendo como su hija se sentaba acomodando su espalda en la silla
-¿Alguna vez-pensó Quinn-el doctor te dijo ¿porque me desmayaba?
-No-contesto seria-nunca supo explicarlo, no había nada en tu cabezota para que diera un diagnostico acertado-sonrió su madre viendo como el hombre abandonaba la oficina por culpa de su teléfono celular
-¿mama?
-¿Qué?
-Sí, papa quedo en un psiquiátrico ¿yo también podría terminar ahí?-cuestiono preocupada la rubia por tener un futuro como el que llevaba Russel desde años atrás
-No. Quinn ¿que dice?s…tu padre estaba enfermo psicológicamente y tu no lo estas-le contesto con algo de miedo en su voz de no saber con exactitud si lo que decía era cierto
la rubia sonrió débilmente-si, no estoy loca-murmuro con poca convicción, hacia menos de un día su novia fallecía por un trágico accidente de trafico y ahora estaba allí esperando ser atendida por los doctores para luego cenar con Rachel
-Quinn acompáñame-entro el hombre a la oficina luego de unos minutos en los que se entretuvo con su llamada, Quinn se levanto para acompañarlo a una nueva habitación del hospital acompañada por su madre que sentía mas nervios que su hija, Quinn se recostó sobre una camilla viendo como los enfermeros la preparaban y la acomodaban con una mejor posición
-Bien, Quinn lo que voy a hacer es una resonancia magnética...La debes conocer-dio por hecho que la rubia lo sabia
-Si-contesto nerviosa
-Solo relájate ¿bien?-le sonrió dándole su apoyo para salir por una puerta que daba a un pequeño cuarto en la misma habitación
Quinn ingreso al equipo de resonancia acostada sobre la camilla mientras el doctor la animaba con un micrófono desde una pequeña habitación, el médico se encontraba junto a Judy que veía que en la pantalla de la computadora aparecía el cerebro de Quinn con tonos de color gris y negro. Fueron 35 minutos y la resonancia término, Quinn salió tranquila y espero a su madre en el pasillo, mientras esta hablaba con el doctor.
-Hay algo extraño en su cerebro, es como si…
-Hubiera archivado 2 cosas distintas en mi cerebro, por eso está sobrecargado-contesto Quinn entrando a la habitación, no tenia tiempo que perder allí.
-¿Qué?-pregunto sorprendida su madre
-Si…es eso Quinn… por eso los desmayos, y tu hemorragia nasal-explico el medico
-Entonces mi Quinnie… espera ¿Comenzó otra vez?-pregunto asustada
-Creo que está comenzando de nuevo, pero por ahora los desmayos no aparecen…hay que prevenirla
-pero ella no hace nada-explico Judy a punto de llorar-tiene una vida normal, tiene a su novia, tiene a sus amigos, a su madre
-¿Nunca se puso a pensar en la ausencia de su padre?
-¡No!...el no…Quinn heredo su enfermedad…y no es justo que ella lo vea en esas condiciones-afirmo mientras Quinn bajaba su mirada
-Señora Fabray, todavía no sabemos con exactitud si Quinn ha heredado la enfermedad de su padre-susurro la ultima parte el doctor mientras miraba a Quinn
-Pero y si la heredo-contraataco Judy nerviosa de que sus palabras se volvieran una realidad dura de aceptar
-El no tener a su padre consigo es un trauma que puede afectar al inconsciente de Quinn, por eso su cerebro almaceno 2 universos paralelos uno en el que se siente feliz y cómoda y otro que es su realidad-explico el doctor-Quinn necesita verlo...Hay que ver las reacciones que eso pueda producir
-mama, solo déjame verlo-rogó la rubia llamando la atención de su madre, Quinn no deseaba mas que ver a su padre nuevamente
-Quinnie-suspiro Judy acariciando el rostro sereno de su hija-está bien
Quinn sonrió feliz, luego de trece años ella podía volver a ver a su padre. Su padre el cual había sido internado en un psiquiátrico a los recién 5 años cumplidos de Quinn, el diagnostico de Russel era de un Trastorno límite de la personalidad junto con un comportamiento pasivo-agresivo. El doctor Stuart dejo entrar a Quinn en una sala con una mesa y dos sillas una en frente de la otra, ella se sentó y espero que trajeran a su padre. Russel entró en la habitación y se sentó frente a su hija, mientras Quinn sonreía emocionada por fin veía a su padre y no en fotos
-Hola papá-susurro Quinn
-Hola cariño-saludo emocionado su padre
-Hace tiempo que no nos vemos-sonrió la rubia mientras acariciaba la mano de su padre
-Es verdad… ¿cómo has estado?
-Bien-contesto generando que su pulso se acelere, de nuevo aquel mareo en su cabeza y aquel sonido ensordecedor
-¡No! ¡Quinn!-grito Judy mientras entraba a la habitación con paso apresurado
-¡Tienes que morir!...¡no puedes cambiar tu destino!-gritaba Russel mientras ahorcaba a su hija-todo cambio conlleva un gran problema-le susurro al oído
-Suéltala Russel-grito Stuart mientras dos guardias lo trataban de agarrar, se soltó del primero y el segundo lo golpeo con su garrote en la cabeza y este cayó al piso con una herida grave, Quinn se abrazaba a su madre y el médico las llevaba hacia afuera de la habitación
-Lo siento Quinnie-sollozaba mientras la rubia solo se aferraba a su madre con su rostro desencajado ¿que haba ocurrido? ni siquiera lo recordaba
Russel falleció en aquel momento, los médicos del hospital no pudieron salvarlo, la sangre que había perdido generado por aquel golpe era muy crítica, Quinn solo lo había visto una sola vez y ahora ya no estaba, se sentía culpable, y no podía explicar porque su padre la ataco. Las palabras que Russel habría pronunciado mientras trataba de matar a la rubia le habían quedado en su cabeza resonando-''No puedes cambiar tu destino''- él lo sabía, ella entonces había heredado la enfermedad de su padre y ahora su madre ya lo sabía, Stuart se lo afirmo mientras Judy lloraba desconsoladamente.
Ya la noche había llegado a Lima y la rubia junto con su madre entraban a su hogar, ambas en silencio.
-¿Quieres comer algo?-pregunto la rubia su madre solo se sentó en sillón mirando el televisor apagado, estaba muy callada luego de lo ocurrido-¿Mama?-cuestiono y se acerco al no recibir respuesta-Que sucede?-Judy solo la miro y acaricio el pelo rubio y ondulado de su hija
-Tengo miedo de perderte Quinnie-le confeso dejando que sus lagrimas contenidas cayeran sin control
-Eso no va a pasar...Yo no soy como él. Él estaba loco, yo no-le aclaro queriendo calmar aquella tristeza que arremetía a su madre, solo suspiro abrazando con fuerza a Judy que sollozaba sobre su pecho como una niña, como Quinn cuando había perdido a Rachel.
Quinn se preparo algo para comer y Judy se fue a su cuarto a dormir, Quinn la fue a ver y ya estaba dormida junto a las fotos de las vacaciones pasadas, Quinn las guardo, y tapo con una frazada a su madre, se retiro hacia su cuarto y se sentó en su cama respirando hondo, pensando hasta que el sonido del celular la desconcertó, era Rachel
-Hola amor-contesto la rubia tratando de no sonar afectada por aquel día ajetreado -Siento, no haberte avisado sobre nuestra cena-Quinn hizo una pausa al ver que la morena no respondía-mi padre falleció
-¿Qué?-exclamo sorprendida al recibir aquella noticia-Lo siento ¿estás bien? ¿Quieres que vaya a verte?-se apresuro a preguntar preocupada por su novia
-Te amo, lo sabes-contesto Quinn, antes de contestarle una negativa a su pregunta, en verdad prefería estar sola
-Si lo sé, yo también lo hago. Te amo demasiado-le respondió sabiendo la respuesta a su anterior pregunta
-sabes mañana será un gran día para ti-le indico
-¿porque?
-Mañana te vas a sorprender de lo romántica que puede llegar a ser Quinn Fabray-sonrió la rubia ante la idea que se la había ocurrido
-Bueno...Me gusta esa parte de ti, espero con ansias el día de mañana
-¿Amor?-le hablo seria
-¿sí?-contesto Rachel sorprendida por el cambio del tono de voz de Quinn
-¿Puedes acompañarme mañana al velatorio de mi padre?
-Siempre contigo Quinn, lo sabes. Por supuesto que voy a estar allí contigo-contesto Rachel con un tono suave
-Gracias-le susurro
-Ok! Te dejo descansar, te amo Quinn
-Yo también Rachel...te amo-se despidió y colgó el teléfono mientras del otro lado de la línea Rachel sonreía por la sorpresa de su novia luego recordó a Russel y solo se dispuso a descansar, mientras que Quinn solo se acostó y releía su libro favorito.
Era de mañana, Judy ya estaba despierta y vestida con un vestido negro, desayunado un café la rubia bajo las escaleras y la vio allí sentada con su rostro algo sereno luego de su ataque de la noche anterior
-Hey! ¿Cómo has dormido?-pregunto Judy
-Buen día!-saludo Quinn abrazando a su madre logrando que esta se sorprendiera mientras solo la recibía con amor. no quería ni siquiera pensar en perderla, era su hija, lo mas preciado y lo único que le quedaba.
-¿Estás bien?-Pregunto Judy acariciando los brazos de la rubia
-Si...Lo estoy-contesto con una pequeña sonrisa en su rostro angelical
-Ok! Prepárate…. Así… vamos al-Judy le costaba terminar la oración
-Lo sé-afirmo su hija que tomo una manzana que había en la mesa dentro de un canasto bien decorado
Quinn y Judy se encontraban solas en el cementerio, Rachel no había llegado, el cura estaba recitando unas palabras para despedir a Russel mientras Quinn recordaba lo doloroso que había sido perder a su novia en su otra vida y ahora perdía a su padre, Rachel la sorprendió a Quinn tomándola de la mano y poniéndose junto a ella, la rubia sonrió débilmente. Rachel estaba ahí con ella como siempre. Judy se despidió de ellas luego de aquel momento en que se despidió de su esposo, aquel que la había enamorado con su sonrisa y su simpatía, el cual había cambiado luego de tener a su única hija,Quinn que ahora salia del cementerio junto con su novia.
-¿Estás bien?-cuestiono la morena al ver el rostro de su novia
-sabes, es increíble que haya muerto…me siento tan culpable. Mi mama tenía razón, no tenía que verlo
-Amor no es tu culpa-contesto Rachel acariciando la mejilla de la rubia-es el destino-le indico generando un leve escalofrío en la rubia
Quinn se acordó nuevamente de las palabras de Russel, y entonces comprendió que cada persona tenía un destino y esa era la ley de la vida y nadie podría cambiarla, pero porque Quinn lo había logrado o ¿no?
Quinn y Rachel comenzaron a caminar y se fueron a una plaza, la plaza cerca del Mckinley y se sentaron en el mismo sitio una vez mas
-Amo este lugar-susurro al sentir las manos de su novia en su abdomen
-Yo también-le respondió regalandole un beso sobre su cabeza
-¿Cuáles son tus planes para hoy Fabray?
-Mmm… a ver, tenía pensado Restaurant vegano
-A ti no te gusta la comida vegana-respondió rápidamente
-quien dijo que no-rió Quinn entre dientes-Ok, no es que me encante, pero ya me acostumbre a las verduras y tu lo amas, deja de interrumpir mis planes-sonrió la rubia al ver que su chica se había levantado de su posición para mirarla
-Bien-refunfuño acomodándose de nuevo en los brazos de su novia
-Ahora te enojas-suspiro la rubia al ver que su chica no dejaba que la tocase
-No-contesto seria mirando hacia el frente
-¿Rach?-dijo Quinn que empezó a recorrer el cuerpo de la morena con sus manos
-¡basta!-protesto Rachel riendo ante aquel contacto y tomo las manos de la rubia entre las suyas
-Ok…yo paro-le contesto-pero si me das un beso-la chantajeo, la morena se dio la vuelta para quedar frente a la rubia y le dio un beso corto, Quinn protesto tirando a Rachel al pasto verde que rodeaba aquel parque. Rachel reía mientras que Quinn comenzó a besarla con frenesí y pasión, la morena le tocaba el cabello suave y ondulado de la rubia y su cuerpo se retorcía ante aquel momento. Aquellos besos eran únicos, jamas se cansaría de besar a Quinn Fabray.
Fin del Capítulo 5
