Laliho~ Muchísimas gracias por sus comentarios. Como en ésta ocasión me tardé un poquito más, lo he hecho más largo.

¡A leer!


*Capítulo ocho*

Fuerza colosal

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De acuerdo, esa no era su idea de una investigación discreta. ¿Pero qué más podía esperar Lucy Heartfilia del equipo más fuerte de Fairy Tail? Tendiendo muy presente que en él se encontraba Natsu Dragneel. El mayor alborotador de todos los tiempos. Claro, todo menos discreción. Era por eso que se encontraba ahora en esa situación.

Suspiró por novena vez esa noche. Erza y Gray habían salido justo después de instalarse a conseguir más información. Mientras a ella le encomendaban ser la niñera del chiquillo pelos de chicle y su gato hablador color azul. No es que eso la molestara, pero tenía la ferviente creencia de que podía ser más productiva, al mismo tiempo que seguía de cerca al dúo maravilla.

La noche se pronunciaba más y la oscuridad se hacía aún más espesa. Scarlet y Fullbuster no llegaban. Natsu ya había incinerado unos cuántos muebles y Happy no hacía amago de limpiar el desastre que su cena marina a medio terminar representaba sobre la mesa de centro.

El peli rosa se quejaba, a más no poder, de lo aburrido que estaba. Pero había prometido a su pelirroja líder esperar allí, hasta su retorno. No tenía más alternativa, puesto que ésta le había amenazado con no dejarle ver a Lucy una semana entera.

¿Qué tanto más pueden tardar? — susurró viendo por la ventana, mientras con la impaciencia moviéndole los dedos, pulía sus llaves. Costumbre que hacía poco había adoptado.

Natsu se dejó caer sobre una colchoneta. Observándola. Se daba cuenta de que el cabello de Lucy había crecido otro poco, que ahora lo sujetaba en una coleta, seguía vistiendo sus conjuntos entallados y cortos, con la excepción de que calzaba botas únicamente. No más zapatillas ni sandalias. Éste detalle llamó su atención. Él sabía que su amiga disfrutaba de hacer bonitas y modernas combinaciones con su ropa. Aunque él realmente no comprendiera ello. Y sin más, preguntó.

Luce, ¿por qué ya no usas tus zapatos de tacón o tus sandalias? Te gustaban mucho.

¿Eh? ¡Oh! Son un inconveniente durante las misiones. No me dejan correr y cosas por el estilo. Sting me aconsejó cambiarlas. — respondió con naturalidad. Recordar cuánto le había insistido Eucliffe después de la misión del gorila gigante, alegando que era para su seguridad e incluso halándola a una zapatería antes de volver a Magnolia, le hizo sonreír.

No obstante, para el hijo de Igneel la mención del maestro de Sabertooth le produjo las agruras de siempre. ¿Por qué siempre tenía que salir su nombre a flote? Algo iba a replicar cuando Lucy se levantó estrepitosamente de la silla en la estaba, tirándola. La rubia llevó al instante sus llaves al cinto y echó carrera por las escaleras al exterior de la casa.

Happy y Natsu se miraron sorprendidos. Yendo tras ella.

Afuera, Lucy alcanzaba a escuchar una especie de murmullo, muy bien entonado.

¿Una canción? — se preguntó.

¡Lucy!

¡Silencio!— ordenó con suavidad. Cerró los ojos, el cántico era lejano, tan sutil. — Natsu, ven un momento. — pidió. El peli rosa hizo caso, aún sin comprender el proceder de su amiga — Tus sentidos son más agudos, cierra tus ojos y concéntrate en tus oídos— dijo, ella puso sus manos sobre los párpados cerrados del chico— Dime, ¿escuchas una canción?

No respondió en seguida. Hizo lo que Heartfilia le había pedido, le costó tan sólo unos segundos percibirlo, mientras más se concentraba más fuerte se escuchaba.

Puedo oírlo.

¿Puedes llevarnos al lugar de donde proviene?— preguntó esperanzada.

Será sencillo. — afirmó con esa gigante y confiada sonrisa suya, recibiendo a cambio la de Lucy.

Happy, tienes que llevar a Erza y a Gray a nosotros, ¡te lo encargo por favor!

¡Aye, sir!

Yo te sigo, Natsu. — exclamó dejando ver el brillo de confianza y ferocidad en sus chocolatosas irises.

El Dragon Slayer tomó su mano y la hizo correr. Lucy no veía más la espalda de su amigo, puesto que ahora corría a su lado.

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Messer-sama, están por llegar.

¡LEID, ¿YA LA HAS ENCONTRADO?!— gruñó aún más furioso.

Me temo que no, Messer-sama. No hay ningún rastro que indique que ella ha dejado la cueva. —explicó la mujer con los nervios a flor de piel.

¿Cómo es eso posible?— interrogó al aire. Cuando el suelo bajo ellos se estremeció.

Por tres flancos distintos apareció Fairy Tail, con los dragones gemelos de Sabertooth acompañándolos. Messer se acercó hasta ellos.

¡Bienvenidos sean!— exclamó con los brazos abiertos, esparciendo por todo el aire su hediondez— En especial ustedes, matadragones.

Los tres dieron un paso más al frente.

Bonita manera de invitar a la fiesta. — se burló Eucliffe, puesto que ni Rogue ni Gajeel tenían ánimos de hablar.

Vaya, vaya. ¡Quién diría que serían tan amables de traer un regalo más con ustedes! — dijo divertido, siendo secundado por las risas toscas de sus subordinados.

Basta de tus estupideces, ¿dónde está ella?— cuestionó Gajeel, apretando un puño, estando a punto de sostenerle por la capa. Cuando otros tres sujetos aparecieron, interponiéndose.

No pongas tus asquerosas garras sobre el amo— dijo uno, con ojos desquiciados y baja estatura.

Esa no es manera de hablar a los invitados, Lok.

Mis más sinceras disculpas, amo.

¿Y bien?— insistió Rogue— ¿Dónde está la chica?

El resto permanecía en guardia. Mira preguntaba a Warren si había logrado dar con Levy. Pero no recibió respuesta. Estaban fuera de alcance. Se lamentó en silencio.

¿El pequeño y lindo ratoncillo? ¡Lo siento tanto! No se los puedo devolver. — dijo restándole importancia, aunque en realidad se sintiera intranquilo por ello. No es que pensara que la chiquilla representara una grandiosa dificultad, pero era su escudo en caso de tener que huir.

¡Ya nos tienes aquí, déjala ir!— rugió el pelinegro menor. Evidenciando su desesperación.

No sé qué clase de villanos nos hayas creído, pero no jugamos limpio en absoluto. Lo siento pequeño. — admitió Messer, divertido por el rostro ceñudo de todos los presentes. — Que empiece el juego. — susurró, posteriormente tronando los dedos.

Cuatro de sus subordinados rodearon a las hadas que acompañaban a los Dragon Slayer. Mientras el antes nombrado Lok y el grandulón Felsblock, permanecían al lado de su señor. Haciendo frente a los invitados de honor.

Si nos subestiman estarán en grav…

Graves problemas, sí, sí. — Gajeel se sobó ligeramente los nudillos. Messer había terminado impactado contra el frente de la cueva.

Terminemos esto rápido. — sentenció Cheney, activando el Impulso de las Sombras.

A continuación, se vieron enfrascados en una ajetreada contienda.

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Levy escuchaba atenta el escándalo de afuera. No podía distinguir voces, pero presentía de quiénes se trataban. Después de todo sí habían ido a buscarla. Pero no por ello se confiaría. Estaba consciente de los límites de su fuerza, pero los preparativos de su plan estaban por culminar, sólo un poco más y podría echarles una mano, usando a su favor la distracción del gremio enemigo. Esperaba que su cuerpo pudiera resistir el consumo de tanta magia para al menos permitirle salir de allí.

Ya casi está listo— susurró, en un escondite.

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¡Estamos cerca!— anunció Natsu en un grito.

Está más lejos de lo que creí, hemos llegado a los límites de la ciudad. — susurró Lucy, atenta a los alrededores.

Lu, es allá abajo. — le dijo, señalando un pasadizo subterráneo y rocoso.

Vamos. — él la miró intrigado— ¿Qué pasa, Natsu? — preguntó curiosa.

Pensé que dirías que era mejor esperar a Erza y a Gray. Para ir todos juntos, no sé si me entiendes…

Podríamos hacer eso, pero perderíamos tiempo. Los niños dependen de esto, Natsu. Sé que a veces puedo no ser confiable cuando se trata de enfrentar al enemigo, pero puedo hacerlo ésta vez. Por favor. — afirmó angustiada.

Eso no es verdad, Lu. Tú siempre nos ayudas y…

— Y termino siendo rescatada en cada ocasión. Pero hablemos de esto en otro momento. Los pequeños nos aguardan. — no dijo nada más, se introdujo a la guarida del enemigo sin rechistar.

El peli rosa fue tras ella, algo azorado. ¿Lucy se sentía una carga estando con ellos? Era posible, y pudiera que apenas él se diera cuenta del sentir de su amiga.

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¿Ya casi llegamos, Happy?

Es por allá, Erza. — contestó el Exceed, señalando unas aún lejanas edificaciones rocosas.

¡Andando!— apresuró el mago de hielo.

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No debía haber dicho eso. Se reprendió mentalmente. Rescatarme es tan natural para ellos que no se dan cuenta. Y eso es aún más frustrante. Bajaba con cuidado cada escalón, sintiendo la presencia de Dragneel a su espalda. Estaba atenta, sabía y recordaba que era imprescindible estar alerta en casa del enemigo, pero tampoco podía dejar de temer. Temía volver a ser una carga.

'Demuéstrales de qué estás hecha, Rubi-Lu'

'Pero tú me prometes que les salvarás el trasero a esos tres, que volverás entera y dispuesta a pasar un día entero conmigo'

Estúpido Stingy— susurró muy quedo, con cariño y una sonrisa. Quisiera o no, las palabras del rubio ejercían un abrumador poder en ella. Confiando en su fuerza más que ella misma. Había hecho una promesa, la cumpliría.

El canto era más fuerte que nunca. Y muy cerca se escuchaban los llantos de varios niños. Se ocultó tras una roca, con el pecho a tierra. Haló al DS para acomodarlo a su lado. Asomaron por un pequeño hueco que había entre dos grandes piedras.

Al fondo del lugar, sentada a manera de meditación había una mujer, hermosa y con perfil materno, sin embargo, la maldad era evidente en sus facciones. Los tres niños que habían sido raptados esa noche eran conducidos hacia unas jaulas, con el resto. Parecían hipnotizados. Ella entonaba la canción. Lucy prestó atención a la letra y le pareció que sonaba a un hechizo.

Heartfilia comenzó a pensar en una estrategia. Un proceso que se vio frustrado por Natsu, quien ya se encontraba frente a la mujer, amenazándole.

Soy tan ingenua.

¡Entrégalos!

La susodicha se puso en pie, con la expresión impasible. Llevó los brazos a sus caderas, respiró profundo y dio un bramido aturdidor. La onda sónica fue tan, que el confiado Natsu terminó estrellado contra el techo del recinto.

¡NATSU!

Una centella roja pasó presurosa a un lado de la rubia. Erza equipada con la Tenrin no Yoroi atacó de frente a quien robaba a los niños de la ciudad.

Lucy, quédate atrás.

¿Gray? Estás de broma. Tú ayuda a Erza, yo me encargo de los niños.

Pero…

No pudo replicar. Lucy se movió a través del dificultoso terreno. Vio a Natsu regresar al enfrentamiento. Cantique se quitó a los tres con el mismo ataque. Quedando Heartfilia en la mira. Una nueva tanda de ondas sónicas iba ahora hacia ella.

¡Puerta de El Reloj, Horologium, ábrete!— el espíritu hizo su aparición, refugiando dentro de sí a Lucy. Logrando resistir el ataque.

¡Karyuu no Tekken! (Puño del dragón de fuego)

¡Ice make: Aisu Hamaa! (Martillo de hielo)

¿Acaso intentan robarme mi juventud?— exclamó con un tono lúgubre.

¿Juventud?— susurró Erza.

Ella quiere a los niños para robarles su… ¿juventud? ¡Es una bruja!— gruñó Gray, en guardia.

Estaba loca, eso seguro. Ahora comprendían más o menos qué es lo que quería conseguir con esos pobres niños. Lucy se enfureció. Separar a esos pequeños de sus padres… por un fin tan mezquino.

Puerta del León, Leo. Ábrete. — musitó, sacando la llave. Loki iba a brincarle encima como cada vez que lo invocaba, pero se dio cuenta de los sentimientos de su dueña, poniéndose serio. — Puerta de la Cabra, Capricornio, ábrete.

Ninguno necesitó palabras, se pusieron a la par con el resto del equipo.

Acaben con ella, por favor.

Fairy Tail se vio de nuevo atacando. Con mayor fuerza, con mayor exactitud. Lucy agachó a la altura de las jaulas. Los niños ahora conscientes la miraban entre miedosos y esperanzados. Ella sonrió para transmitirles calma. Sujetó las barras con ambas manos, con la intención de abrirlas, recibiendo el impacto de una poderosa magia.

No puede ser. Puedo intentar abrirlo aquí mismo, pero… no es seguro. — se sobó las manos. — Tranquilos, ya mismo los saco de aquí. Puerta de la doncella, Virgo. Ábrete.

¿En qué puedo ayudarla, princesa?

¿Puedes cavar un túnel fuera de aquí? Lo más alejado que puedas. Por favor. — solicitó, aún pensando en lo demás.

Virgo empezó con su labor de inmediato. No quería aceptarlo, pero abrir tres puertas de las más fuertes comenzaba a hacer mella en su cuerpo con rapidez. Se puso de pie, cubriendo las jaulas.

Sus compañeros se la estaban viendo duras contra la oponente. Y tanto Loki como Caprico ayudaban con lo máximo de sus poderes.

Al menos pueden mantener una batalla por más tiempo. — sonrió orgullosa.

Un nuevo ataque se dirigía a Lucy. Cantique se dio cuenta de sus intenciones.

¡LUCY!— chillaron todos sus amigos, pues no alcanzaban a llegar hasta ella.

Horologium. — el reloj se puso de nuevo como escudo, repeliendo con dificultad, pero exitosamente el ataque.

Princesa, está terminado.

Gracias— sonrió— Tauro, ábrete. — el grandulón apareció con esas dos simples palabras. Cuatro puertas doradas y una plateada. La cabeza le daba vueltas— Tauro, Virgo, saquen las jaulas de aquí.

Sus dos espíritus obedecieron al instante, desapareciendo por el túnel. Esto despertó la furia de Cantique. Quien se arrojó con mayor ferocidad sobre ellos, apaleándolos un poco en el proceso. Un chillido de guerra afloró de la hermosa mujer, Lucy cerró la puerta de Horologium, caminando hacia ella, reuniéndose con el resto de su equipo.

Lucy, ¿estás bien?— musitó preocupado, Leo. Sosteniéndola para que no cayera.

Mejor que nunca. — sonrió— Chicos, ¿puedo sugerir un último ataque combinado?

Trabajando. — respondió Natsu, muy alegre.

Pero si me mueve, estaremos en problemas. — acotó Fullbuster, con un tono algo burlesco.

No si yo la retengo. — sacó su Fleuve d'etoiles, dio dos pasos atrás, Cantique ya se preparaba para un nuevo ataque, el golpe definitivo. Fairy Tail se reubicó, dejando a Lucy ser el señuelo. Cantique fue hacia ella sin dudarlo, estando a un escaso metro de ser atrapada, desplegó su látigo, envolviendo con él, por completo, el torso de la mujer. — ¡Ahora chicos!

¡Guren Karyu Ken!

Samurai Armor.

¡Ice make: kyanon!

¡Regulus!— gritó Loki, mientras Caprico se abalanzó en un ataque físico.

Cantique se desplomó inconsciente. Erza y Gray le ataron bien para poder ponerla en manos del Consejo. Heartfilia encontró difícil mantener en pie.

Cierra las puertas, pronto. — pidió Loki, dolido de verla en una condición casi deplorable.

Yo me hago cargo de ella, no te preocupes. — dijo Natsu, cargándola en su espalda.

Gracias chicos. Lo hicieron excelente. — felicitó ella, cerrando después ambas puertas. — Los niños están con Virgo y Tauro. ¿Podemos ir?

No los hagamos esperar más. — concordó Scarlet, sonriente.

Cuando los encontraron, las jaulas habían sido disueltas. Ambos espíritus celestiales cuidaban de los raptados. La rubia cerró las puertas, agradeciendo de antemano. Y juntos, como el quipo que eran regresaron a la cuidad, con los niños sanos y salvos.

Eso fue increíble, Luce. — escuchó al peli rosa decir, antes de perderse en la inconsciencia del sueño.

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Ya estaban hartos. Esos tipos no parecían la gran cosa, pero debían admitir que débiles no eran. Sting y Rogue comenzaban a jadear. La magia de sus oponentes era un poco problemática.

En el instante en el que los tres Dragon Slayer estaban por surtir una nueva carga de puñetazos contra el enemigo, el piso tembló, un montón de runas emergieron de la tierra, para en seguida detonar una fuerte explosión, que destruyó la cueva de inmediato. Y a ellos los arrojó lejos.

Fairy Tail reaccionó rápido, reagrupándose y cubriéndose tras los árboles más cercanos. Sting, Gajeel y Rogue cayeron forzosamente, pero intactos, unos metros más allá del origen. Pero Messer, Lok y Felsblock no fueron lo suficientemente ágiles como para cubrirse, cayendo aparatosamente, dejando a la mayoría de ellos sin conciencia.

De entre la humareda una pequeña silueta salía. Caminando torpemente. Rogue y Gajeel la reconocieron.

Messer la vio con incredulidad.

¡Levy! — gritó Cheney a voz grave, rebasando a Redfox en su carrera.

Rogue. — la peli azul se ancló al cuello del moreno, cuando éste estuvo tan cerca. Él la abrazó con apremio.

Camarón… ¿Estás bien? — quiso saber Gajeel, sin desprenderla de los brazos del otro. Permaneciendo preferiblemente, arrodillado frente a ellos, acariciando la azulina cabecita.

Lo estoy, tontito. Gracias. — estiró los labios en una sonrisa.

Sus demás compañeros se acercaron a ella, contentos y por supuesto sorprendidos. Era obvio que la autora de semejante ataque había sido ella, pero…

¿Cómo? — preguntó Freed, por la curiosidad de todos.

Quondam Script: Blast. — respondió, orgullosa.

¿Escritura antigua? — exclamó sorprendido el peliverde. Aquella magia era poderosa y aún más compleja que el Solid Script— Eres mi heroína. — susurró aún más impresionado.

Levy no dijo más. No pudo. Se dejó vencer por el agotamiento en la calidez del abrazo de Cheney.

Me pregunto si tú también lo estás haciendo tan bien, Rubi-Lu. Pensó Eucliffe mientras terminaba de apilar al enemigo que los había tomado por idiotas.


Me disculpo si como casi siempre hay tropiezos en cuanto a algunas palabras y demás.

Yo adoro a Lucy y a Levy, por eso me gusta la idea de hacerlas crecer, para que dejen de llamarlas débiles.

Mil besos. Rizel~ Espero sus lindos revs.