Hola! Bueno, no tengo mucho que decir, solo que ahora he estado subiendo los capítulos así de rápido por que los tenía avanzados, pero a partir de este iré a paso lento, lento pero seguro... Espero que les guste!
Advertencias: Alfred, Arthur, Francia, Ludwig (con mucha cerveza en la escena y un Feliciano), también Lovino (de mal humor) y Antonio (lo que pone de mal humor a Lovino). Y MÁS! Aquí comienza la verdadera acción. No llega a ser lemon, pero tiene toques, si ya me entienden…
Disclaimer: Lamentablemente los personajes no son míos, son propiedad de Himaruya-sensei. Sin embargo aquí los tomo prestados para cambiar un… poco… la historia y hacer obvio lo que ya era obvio! VIVA USUK!
It's a kind of magic / Es un tipo de magia
It's a kind of magic / Es un tipo de magia
A kind of magic /Un tipo de magia
One dream one soul, one prize / Un sueño, un alma, un premio
One goal, one golden glance of what should be / Una meta, una mirada dorada a lo que debería ser
It's a kind of magic / Es un tipo de magia
One shaft of light that shows the way / Un rayo de luz que ilumina el camino
No mortal man can win this day / Ningún mortal puede ganar hoy
It's a kind of magic / Es un tipo de magia
The bell that rings inside your mind / La campana que suena en tu mente
It's challenging the doors of time / Es todo un desafíolas puertas del tiempo
It's a kind of magic / Es un tipo de magia
~ It's a Kinda of Magic - Queen ~
Cuando Arthur se fue después de la sorpresa, Alfred comenzó con su plan. Y que mejor manera de comenzar que entrando a la computadora a investigar. Su regalo tenía que ser especial.
Mientras Alfred investigaba, Arthur se debatía en el bus camino a casa. No podía creer que estaba sucediendo. Se había enamorado de ese tonto bobalicón* y no podía hacer nada por evitarlo, y tampoco lo intentaría. El sentimiento que tenía en su corazón, cada vez que pensaba en su sonrisa o sus azules ojos, le encantaba. Nunca se había sentido así.
Esos ojos, esos ojos eran muy parecidos a los de sus hermanos, eso dos gemelos con ojos celestes. Pero los ojos de Alfred eran diferentes. Tenían, vida, tenían ambiciones. Eran más profundos y eso le gustaba. Donde estarían sus hermanos? Donde estarían sus padres? No lo sabía y no le importaba, seguiría con su vida junto a Alfred.
Arthur estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que el bus había parado hasta que un gran chico se sentó a su costado. Era muy alto y corpulento. Tenía el cabello color beich** y unos potentes ojos lilas que resaltaban en su blanca piel. Tenía un largo abrigo color crema y una bufanda más larga aún del mismo color. Usaba botas militares negras y guantes de cuero marrón. Cuando Arthur lo vio supo quién era. Alfred ya se lo había descrito, era Ivan Braginski, un ruso líder de una banda callejera, se suponía que tenía su edad, pero era demasiado grande. Era el hombre que deseaba ver muerto al americano.
Arthur fingió no darse cuenta de que lo había reconocido y con mucha naturalidad se bajó en la siguiente parada. Sin embargo el ruso se bajó detrás él, haciendo que el inglés acelerara el paso, buscando un lugar para esconderse.
Caminaron así largo rato, Arthur seguido por Ivan, hasta que el oji verde viró en una esquina y se escondió en la primera tienda que encontró. Escondido entre los estantes, vio a el oji lila entrar, echar un breve vistazo y seguir por la calle.
Mucho rato después, cuando creyó que era seguro, fue a su casa y llamó rápidamente a Alfred.
-Creo que Ivan sabe dónde vives.- dijo Arthur, por el teléfono, después de relatar todo lo sucedido.
-Estás seguro? Esto no es bueno, No te hiso nada, verdad?- dijo Alfred, muy preocupado.
-No nada, pero voy a comenzar a tomar otra ruta, por si acaso. Avisa en la recepción del departamento que él no es tu amigo. Yo voy a hacer lo mismo.- dijo el inglés, tratando de tranquilizar a su amigo.
-Si, ya lo hice. Escucha, tenemos que hablar, pero cara a cara.
-Cuando y donde? – dudó Arthur, algo en la voz de Alfred lo inquietaba.
-Mañana, antes de clases en la plaza.- respondió el americano.
-Está bien, nos vemos ahí.- dijo Arthur, antes de colgar.
Toda la noche, tanto Arthur como Alfred, pensaron en que iban a decir. Alfred sabía que quería y Arthur tenía una idea de lo que se le pasaba por la cabeza de su amigo. El día siguiente sería muy largo.
Cuando la mañana llegó, Alfred y Arthur se alistaron para ir al colegio más temprano de lo normal. En el camino Alfred llamó al teléfono de Arthur y la guerra comenzó camino a la plaza.
-Pero tienes que entender, cejas.- gritaba Alfred por enésima vez.
-Primero, no me llames cejas, cerebro de hamburguesa. Y segundo, tu eres el que tiene que entender, No soy un niño, incluso soy mayor que tu, puedo cuidarme solo.- respondió Arthur, caminando a pasos apresurados y furiosos en dirección al lugar de encuentro.
-Yo tampoco soy un niño, puedo cuidarme solo, no necesito tu ayuda.- dijo Alfred estaba a una cuadra de la plaza.
-Como si no necesitaras mi ayuda.- murmuró Arthur, vendo al americano al otro lado de la cuadra.
-Estás diciendo que dependo de ti?- gritó Alfred, colgando el teléfono y tirándolo al suelo, por suerte era de los antiguos, luego, cuando lo recogerían, se irían corriendo al notar que el suelo estaba ligeramente roto.
-Sí, eso digo.- gritó e inglés, cerrando su teléfono y metiéndolo en su mochila.
-Claro, lo dice el niño que se quedó dormido en mi pecho como si fuera un bebe pequeño.- dijo Alfred, enojado.
-Eso no viene al caso. Y fue un accidente! – gritó Arthur, rojo como un tomate.
-Quien es el niño ahora? – rio, amargamente, Alfred.
-Sabes qué? No te entiendo. De la nada me dices que ya no puedo andar contigo y no me das ninguna explicación.- gritó Arthur, muy enojado, unas pequeñas lagrimas de frustración amenazaron con traicionarlo. Eso fue el golpe que derrumbó a Alfred.
-No, perdón, yo… Lo que pasa es que no quiero que te hagan daño, no lo permitiría. Y si te juntas conmigo, te vas a ver envuelto.- dijo Alfred, acercándose al inglés, mirando sus verdes ojos.
-Ya me parecía que era eso. Alfred no tienes que preocuparte por mi. Yo me puedo cuidar. Además que también te puedo ayudar, no es que crea que no puedes hacerlo tú solo, es más fácil cuando el grupo es más grande, aunque sea una persona más, ya no estás solo. Nos podemos cuidar mejor. Para que están los amigos si no?- dijo el oji verde, más aliviado.
-Pero te van a coger de carnada.- dijo Alfred, mirando el suelo.
-No tienes que preocuparte, no soy fácil de coger. Recibí un arduo entrenamiento en defensa personal. Además, si me atrapan, se que tu vendrás a salvarme.- murmuró Arthur, poniendo una de sus manos en el hombro de Alfred, haciendo que este suba la mirada. Entonces el americano abrazó a su amigo.
-Es que no loe entiendes? Sé que te puedes cuidar solo, pero si algo te malo te pasa, si derramas una sola gota de sangre o una sola lagrima de dolor, no me perdonaría! Nunca!- gritó Alfred estrechando a Arthur entre sus brazos.
-Si te entiendo Alfred tonto. Yo haría lo mismo en tu lugar, pero no es lo correcto. Yo cuidaré tu espalda mientras tu cuidarás la mía.- contestó el inglés, palmeando la espalda de su emotivo amigo.
-Pero…
-Está bien. Vamos a clases, si no llegaremos tarde.- dijo Arthur, separándose un poco del oji azul para mirarlo fijamente a los ojos.
Caminaron rápidamente para llegar a tiempo, pero cuando llegaron a la entrada se encontraron con una terrible sorpresa:
Ivan
Lentamente caminó hacia los dos chicos. Algo nervioso, Alfred miró a Arthur, quien puso su mano en su hombro, apoyándolo. Ivan se fue acercando lentamente, sin embargo pasó de largo al americano y se concentró en el inglés.
-Tu eres Arthur Kirkland, el amiguito de este imbécil, no?- dijo el ruso, su voz era suave, pero esto hiso que un leve escalofrió recorriera la espalda del oji verde.
-Y que si lo soy?- respondió este, sacando pecho, tenía que mostrar confianza, no podía dejarse intimidar.
-Que buenos amigos te consigues cachorro. Nos volveremos a ver.- dijo Ivan, riendo un poco, mientras observaba atento al inglés.
Cuando se fue los dos chicos entraron corriendo al colegio, demasiado nerviosos para hablar, una sola mirada decía todo, "miedo".
Durante el almuerzo hablaron de nuevas rutas que debían tomar para evitar a toda costa a Ivan y su pandilla de maleantes. Y decidieron que cada cierto tiempo el uno se iría a dormir a la casa del otro por una temporada indefinida. E incluso planearon alquilarse un nuevo departamento entre los dos y dejar los otros atrás, en caso extremo. Luego de comer fueron a sus salones, pero en el camino se vieron atraídos por una gran multitud. Después de pasar entre toda la gente llegaron a ver lo que todo el mundo miraba: Eran unos anuncios sobre una guerra de bandas.
"Los invitamos a la guerra de bandas del colegio Clinton New Way. Los tres primeros puestos tendrán premios sorpresa.
El concurso será abierto con la banda de profesores "Pru + Ger x Ita"
Integrantes: Gilbert Beilschmidt, Ludwig Beilschmidt y Feliciano Vargas.
También estará la banda "Tomatoryoshka". Integrada por los profesores Antonio Fernando Carriedo y Lovino Vargas, con ayuda externa de Emma Hepburn y Vincent Hepburn.
Todos los estudiantes de tercero hasta quinto de secundaria están invitados a participar. El número mínimo de participantes es dos y el máximo es de seis.
Esperamos sus inscripciones.
Atte. La Directora Knoblauch"
Rápidamente Alfred miró a su amigo, quien observaba el suelo, indeciso. Después de un rato levantó la cara, con una sonrisa, y asintió. Alfred, emocionado, escribió sus nombres como grupo y le puso "USUK" a la banda.
-"USUK"?- dudo Arthur, mientras escuchaba el nombre que le había dado su amigo a su nuevo grupo.
-Si. US de United States y UK de United Kingdom. No te gusta?- pregunto Alfred, algo apenado.
-No, no es que no me guste. Y por qué US tiene que ir antes que UK?
-Suena mejor.- respondió el americano, con un sonrisa sincera en el rostro.
~ Fin Capítulo 4 ~
América: Alfred F. Jones
Inglaterra: Arthur Kirkland
Rusia: Ivan Braginski
Alemania: Ludwig Beilschmidt
Italia N: Feliciano Vargas
Prusia: Gilbert Beilschmidt
Italia S: Lovino Vargas
España: Antonio Fernando Carriedo
Bélgica: Emma Hepburn
Holanda: Vincent Hepburn
Francia: Francis Bonnefoy
Taiwán: Lin Ying Ling
