The Dark Angel UK

Hola a todos! Perdón la demora, pero aquí está el nuevo capítulo! Espero que les guste! ADVERTENDIA PARA MI QUERIDA KNOUBLAUCH! Querida mía, conociéndote te recomiendo que pases de este capítulo, dudo mucho que quieras ver (leer) lo que viene a continuación, lo digo por la pureza de tu joven mentecita de 15 años y porque me da vergüenza que leas esta parte (no es que me avergüence decir que me gusta el yaoi, todas mis amigas y familia, menos mis padres, lo saben, es solo que, bueno *se sonroja*). A tods ls amantes del lime (si, esto no es un lemon, todavía *sonrisa pervertida*) pasen por favor!

Advertencias:Unos ojos azules y verdes muy apasionados.

Disclaimer:Lamentablemente los personajes no son míos, son propiedad de Himaruya-sensei. Por favor, si Hetalia fuera mio las cosas serían muy diferentes, había mucho shonen-ai y también estaría Perú (VIVA MI PAÍS), Chile, Argentina y Brazil! VIVA USUK!

I came here with a load / Y vine aquí con una carga
And it feels so much lighter / y ahora se siente tan ligera
Now I met you / ahora uqe te conozco
And honey you should know / Y mi amor, tu deberías saber
That I could never go on without you / que no puedo seguir sin ti
Green eyes / Ojos verdes

~ Green Eyes – Coldplay ~

~ Capítulo 5 ~

Pasó un mes, un mes muy largo, entre correteos y nervios. Durante ese mes se habían salvado de Ivan por los pelos, en varias ocasiones. Habían tenido suerte, pero ya se les estaba acabando, pronto descubrirían sus departamentos. Tenía que tomar el plan de emergencia, tendrían que mudarse a otra parte.

Los días se acercaban al fin del mes, faltaba un mes más para la guerra de bandas. Una semana para el regalo de Alfred para Arthur. Una semana. Y esa semana pasó volando y llegó el día. Alfred fue a dormir a la casa de Arthur, estaba nervioso, pero listo. No estaría más listo que ese día en una semana más, ni en un mes y mucho menos en un año. Había llegado el momento.

- Hola Alfred, pasa. Deja tus cosas en mi cuarto.- dijo el inglés al ver a su amigo en la puerta.

- Hola Arthur. – respondió este, nervioso.

- Te espero en la sala.- dijo Arthur, notando a Alfred intranquilo.

- Está bien.- dijo este, yendo al cuarto de su amigo.

- Cuando llegó a la sala vio a Alfred sentado en el sillón más grande, leyendo un libro.

- Hm, Arthur, te acuerdas que te dije que te daría un regalo?- dijo el americano, muy nervioso.

- Si! Eso significa que me lo darás! – dijo Arthur, muy emocionado, quitando la vista de su libro rápidamente.

- Si. Verás, yo me aprendí esta canción para ti.- respondió este y empezó a cantar.

Honey you are a rock
Upon which I stand
And I come here to talk
I hope you understand

La voz de Alfred era melodiosa, dulce, pero Madura.

That green eyes
Yeah the spotlight, shines upon you
And how could anybody deny you

El sonido rodeaba a Arthur, entrando por cada poro de su piel.

I came here with a load
And it feels so much lighter
Now I met you
And honey you should know
That I could never go on without you
Green eyes

La canción se instaló en su alma, reconfortandolo dulcemente.

Honey you are the sea
Upon which I float
And I came here to talk
I think you should know

Tal vez Alfred lo había entendido, se había dado cuenta.

That green eyes
You're the one that I wanted to find
And anyone who tried to deny you
Must be out of their mind

Se había dado cuenta de todas las indirectas que le había mandado.

Because I came here with a load
And it feels so much lighter
Since I met you
And honey you should know
That I could never go on without you

La voz, esa voz lo hacia suspirar, suspirar como nunca lo había echo.

Green eyes
Green eyes

Honey you are the rock
upon which I stand

La voz de Alfred se fue apagando poco a poco. Miró el rostro de Arthur, quien tenía los ojos cerrados, con pequeñas lágrimas en los bordes.

- Es fácil hacerte llorar, sabías?- dijo Alfred, bromeando, nervioso, seguía muy nervioso.

- Es por tu culpa tonto.- dijo Arthur, limpiándose las pocas gotas que se habían atrevido a traicionarlo. Solo lloraba frente a Alfred, nadie más lo vería llorar, no mientras siguiera vivo.

- Mira Arthur, tal vez sueñe extraño, pero hay algo muy importante que quiero decirte.- dijo el americano, recordando la mayor razón para todo su espectáculo.

- Dime Alfred.

- Veras yo… yo… me… yo me… yo-me-he-enamorado-de-ti-y-se-que-es-raro-por-que-los-dos-somos-chicos-pero-creo-que-eso-no-importa-nunca-me-interesaron-mucho-las-mujeres-y-simplemente-tu-me-cautivaste-y-no-pude-evitarlo-y-cuando-cantaste-para-mi-esa-vez-en-mi-departameto-decidí-decirte-la-verdad-así-que-aquí-me-tienes-me-gustas-Arhur! – dijo el americano a toda velocidad, tanta que el inglés no pudo entenderlo

- Alfred, no te entiendo, habla más lento

- Que tú me gustas.- repitió Alfred, pero esta vez su tono fue muy bajo y el oji verde no lo pudo escuchar.

- Que? No te escuche.- dijo Arthur, confundido.

- QUE TU ME GUSTAS ARTHUR! ME HE ENAMORADO DE TI!- gritó Alfred, desesperado.

- Alfred…

- Sé que yo no te gusto, ahora debo repugnarte, pero tenía que decírtelo, perdón. Entiendo si me votas de tu casa ahora.- lo interrumpió Alfred, mirando el suelo.

- Alfred…- Arthur se paró del sillón.

- Lo sé, lo sé, te repugno, verdad? Me odias!- gritó Alfred, dolido.

- ALFRED! – dijo el inglés, esta vez el gritando. Al ver que el americano no lo interrumpiría de nuevo siguió. – Yo no te odio, Alfred tonto. Nunca te odiaría, todo lo contrario. – Arthur estaba rojo como un tomate, un tomate español, o quizás uno italiano, proveniente del sur.

- No me odias? – murmuró el oji azul.

- No, no te odio.- dijo el oji verde abrazando a su ex mejor amigo, luego añadió.- tú también me gustas Alfred.

- Yo también…

- Si, tonto. No te diste cuenta? Las indirectas, los sonrojos, las escusas para estar contigo más rato, todo! – dijo Arthur mirando los ojos del americano.

- Entonces todo lo hacías porque te gusto?

- Si, cerebro de hamburguesa, eres un poco lento en esas cosas, sabes?

- A ya veo, entonces, tú me gustas, yo te gusto.- dijo Alfred, riendo, un fuerte alivio inundó su pecho, ya no se sentía en la guillotina.

- El sentimiento es mut… - intentó decir Arthur, pero sus palabras fueron interrumpidas por los labios de Alfred.

Esos labios que había visto tanto tiempo, que había querido solo para él, ahora eran suyos. Alfred estaba en su cielo personal. Los labios de Arthur sabían a te de limón, sabían a pureza, a tranquilidad, sabían a sabiduría, sabían a Arthur, su Arthur.

Y Arthur no se quedaba lejos, estaba disfrutando al máximo también el contacto entre los dos. Esos labios que sabían a café, a risas, a alegría, a energía, a astucia, sabían a su Alfred, ese americano tonto que lo tenía tan loco. Ahora era todo suyo.

Después de un rato tuvieron que separarse a buscar aire desesperadamente, sobre todo Arthur quien no había tenía tiempo de tomar mucho al ser cogido por sorpresa. Pero ese tiempo no duró mucho, pues después de verse unos segundos a los ojos llameantes de deseo, reanudaron los besos y las caricias. Así fue como terminaron en el sofá y de no ser porque los dos aún se encontraban un poco inseguros, habrían dado el siguiente paso. Ambos lo darían cuando supieran que el otro (y ellos mismos) estaba seguro de llegar al siguiente nivel, a la siguiente base.

Esa noche durmieron juntos, abrazados, felices, tranquilos, se sentían protegidos, seguros de todo peligro. Nadie, ni siquiera Ivan podría separarlos ahora. Ni la mismísima muerte.

~ Fin Capítulo 5 ~

América: Alfred F. Jones

Inglaterra: Arthur Kirkland

Rusia: Ivan Braginski

Alemania: Ludwig Beilschmidt

Italia N: Feliciano Vargas

Prusia: Gilbert Beilschmidt

Italia S: Lovino Vargas

España: Antonio Fernando Carriedo

Bélgica: Emma Hepburn

Holanda: Vincent Hepburn

Francia: Francis Bonnefoy

Taiwán: Lin Ying Ling