Aprovechando mis ganas de escribir hoy, vengo a darme un paseo por este fic 8D.

Pareja: Sanji x Luffy


CÚMULO DE PISCIS

CAPITULO 04: DULCES


Sanji escuchó como sonaba insistentemente el teléfono de su habitación del hotel, miró el reloj que marcaba las 2 de la madrugada. Se preguntaba quién demonios podía llamar a esas altas horas. Con sumo cuidado de no terminar de despertarse para recobrar el sueño una vez que colgara, tomó el aparato y contestó.

Hola. – Dijo con voz monótona.

Hola, pensaba que no me ibas a contestar, cariño. ~ -Sanji se levantó al escuchar una sexy voz por el teléfono, era tan profunda pero a la vez era tan graciosa y lo mejor de todo, era una mujer.

¿Y-Yo? Lo siento. No era mi intención. ¿Dónde estás~? – Aunque no sabía de quien se trataba quería conocer a la preciosidad que era dueña de esa voz.

No te muevas de ahí, Honey. Yo iré hasta dónde estás. ~ - La llamada se cortó y Sanji se puso ansioso, una belleza venía a verlo en su habitación, quizás estaba soñando. Eso era lo único que lo podía explicar. Luego de quince minutos de una larga espera por fin la puerta fue tocada.

Sanji se había puesto su mejor gala para recibir a la hermosa visitante nocturna que se tomaba la molestia de venir a verlo a esas horas de la madrugada. Con elegancia caminó a la puerta y abrió sin fijarse en el ojo mágico para dejar pasar a la persona, fue entonces que se dio cuenta de que todo había sido una cruel trampa.

¡Sanji! – Un pelinegro entró corriendo antes de que Sanji pudiera reaccionar y se tiró en la cama.

¡Luffy…! ¿Acaso tú…? – Sanji estaba pálido.

Sí, yo fue el que hice esa voz. – Sonrió el pelinegro confirmando las sospechas del rubio.

¡¿Cómo pudiste…?! Pensaba que era una mujer hermosa... – Se recostó en la puerta cerrándola de paso mientras se deslizada hasta quedar sentado en el suelo.

No puedo creer que te lo creyeras, solo puse una voz más profunda. – Dijo incrédulo Luffy mientras se tapaba con la sábana de Sanji, sabía que tendría un castigo por atreverse a engañar al cocinero de su barco.

Ya ves que sí. – Sanji se acercó tronando los dedos, le daría una lección a Luffy. Una que nunca olvidaría.

¡Espera! ¡Es que si no lo hacía no me ibas a dejar pasar! – Luffy se excusó.

¿Ah sí? Obvio que no, son casi las tres de la mañana. Nadie que esté en sus cabales deja pasar a alguien a su habitación a estas horas. – Si Luffy no decía algo útil lo patearía hasta el otro lado de la isla.

Es que quería pasar un rato contigo… - Luffy hizo un puchero.

¿De verdad? ¿Y por qué a esta hora? – Sanji encendió un cigarrillo y se sentó del otro lado de la cama. Se quitó el saco y la camisa para quedar en una ligera camiseta, se puso el pantalón de pijama después de deshacerse de su pantalón negro.

Porque es normal que sea a esta hora. – Dijo Luffy como si fuera lo más lógico.

Claro que no es lo normal. – Replicó.

Claro que si, para una fiesta de carne se necesita que sea en la madrugada. – Contestó Luffy.

¿Una fiesta de carne? ¿De qué diablos hablas? – Ya Sanji no entendía nada.

Si, esas chicas de escuela hablaban de esas fiestas que se hacen con sus amigas y eso. – Dijo Luffy.

Sospecho que te confundiste. ¿No estarás hablando de una fiesta de pijamas o sí? – Sanji preguntó algo temeroso de acertar a lo que Luffy quería darle a entender.

¡Oh, eso era! Aunque no entiendo por qué de pijamas. ¿No es mejor de carne? – Luffy inclinó un poco la cabeza de lado interrogativamente.

Ya entiendo. ¿Y entonces donde está la carne? – Sanji se revolvió el cabello sin saber que más decir, ya era inútil tratar de echarlo de su cuarto. Luffy no se iría hasta tener su "fiesta de carne".

No pude conseguirla, así que traje dulces. – Se quitó su sombrero y se lo ofreció a Sanji, este estaba lleno de golosinas de todos los sabores.

¿Entonces ahora es una fiesta de dulces? ¡Aún mejor! Aunque yo hubiera preferido licor. – Sanji sonrió.

Recuerda que aún soy menor de edad, pero el otro año podemos shishishi. – Dijo Luffy sonriendo también tomando de sorpresa a Sanji, era increíble que se pensara beber si se trataba de él.

¿Y ahora qué hacemos señor fiesta de carne? – Sanji inspeccionaba los dulces, habían de sabores que nunca había probado. Muchos de ellos cuando era un niño se moría por probarlos.

¿Un duelo de dulces? – Dijo Luffy dubitativo.

Jajajaja. ¿Cómo es eso? – Realmente no le extrañaba esa respuesta, sabía que Luffy no sabría qué hacer después por estar confundido con las fiestas de pijamas.

Tu adivinas que dulce tengo a mi espalda, si pierdes me lo comeré delante de ti. – Contestó Luffy.

¿Y si gano yo? – Preguntó Sanji.

Pues… ¿Me lo como? – Al final Luffy solo quería comer.

¡Como si te fuera a dejar! – Dijo molesto Sanji. - ¿Qué tal si ponemos esto más interesante, Luffy?

¿Cómo haremos eso? – Luffy le prestaba atención.

Si yo logro adivinar el sabor del dulce te daré un beso de castigo, si logro hacerlo cinco veces seguidas comeré el dulce de tu boca y serás mi almohada hoy. – Dictaminó Sanji haciendo que Luffy se pusiera pálido, la idea de esto era que el Mugiwara se fuera de su cuarto con miedo. Era un plan perfecto, sabía que Luffy no aceptaría.

Bien, es un reto. Y los retos me gustan. – Dijo Luffy sudando frío por los nervios que trataba de disimular.

¿Aceptas? – Sanji no lo creía, en verdad Luffy estaba tan aburrido que aceptaba algo como eso.

¡S-Si! – Era obvio que estaba asustado.

Como quieras. – Sanji le entregó el sombrero con los dulces a Luffy para que empezara el juego.

Bien, comenzamos. – Luffy miró en su sombrero y se decidió por tomar uno.

Es Piña. – Dijo Sanji.

Así es… - Dijo Luffy sorprendido.

Lo sabía. ~ – Sanji jaló a Luffy sin darle tiempo de prepararse y le plantó un fugaz beso en la boca. El corazón del pelinegro saltó al menos 20 metros de altura con esa acción.

¡Oye, deja que me prepare! – Luffy ocultó su rostro para evitar que Sanji viera que estaba avergonzado por el repentino beso.

Si lo hacía no ibas a querer y sería peor para ti. ~ -Sanji comenzaba a disfrutar el juego, ver a su capitán apenado por algo era algo digno de fotografiar con sus ojos y guardarlo en su mente.

Está bien, esta vez no perderé. – Luffy ahora se tapaba con la sábana para evitar que Sanji pudiera hacer trampa, en caso de que la estuviera haciendo.

Es… ¡naranja! – Gritó Sanji.

Así es… ¡Espera! – Ahora el beso fue con más fuerza, pero más breve que el anterior. Luffy se tapó la cara esta vez, desde el lugar de Sanji podía ver claramente como sus orejas enrojecían también.

El siguiente capitán-san. ~ - Sanji se relamía los labios, esta noche tendría a quien abrazar.

¡Aquí está! – Luffy tomó otra golosina, pero esta vez trató de buscar una que fuera más difícil de adivinar.

Es sabor sandía. ~ – Dijo coquetamente el cocinero.

¿Cómo adivinas? Si, es sandía. – Luffy tragó saliva.

Para mí es muy fácil. – Ahora Sanji puso sus manos en las mejillas de Luffy acercándolo lentamente a él, fue más lento y cálido que los otros, tanto que hizo que el estomago del pelinegro sintiera un cosquilleo muy extraño que no podía entender. Para terminar el beso, Sanji tocó su barbilla para hacer que lo mirara y volvió a su lugar.

S-Siguiente. – Ahora solo se le veían los ojos a Luffy desde ese lado de la cama, se había tapado totalmente.

Sanji se concentró. – Limón. ~

Es limón. – Luffy se quitó la sábana para dejar acercarse a Sanji quien sin perder tiempo se tiró sobre él para cobrar su beso.

Una más y serás mi almohada. ~ - Sanji tocó el cabello de Luffy y regresó a su lugar otra vez. El pelinegro buscó con esmero en su sombrero, debía encontrar una que fuera difícil de adivinar o sino su boca sería ultrajada por el cocinero erótico del barco.

Esta te será difícil shishishi. – Luffy podía saborear la victoria, ni siquiera él podría adivinar ese sabor.

Es sabor… - Sanji se quedó pensando un rato hasta que sonrió de una forma que heló la sangre a Luffy. – Café. ~

¡¿Cómo?! – Luffy no cabía en su propia sorpresa, Sanji era increíble.

Soy un cocinero. ¿Creíste que podías vencerme~? Ahora cobraré mi premio. – El cocinero tomó la golosina de café y la metió en la boca de Luffy.

¡Espe…! – Ya era tarde, Sanji había sellado sus labios con los suyos propios. Él estaba degustando el dulce dentro de su boca con tanta hambre que sus lenguas se encontraban en medio del baile furioso. Le encantaba el sabor en la boca del pelinegro, pero más que todo lo cálido que estaba ahí. Sanji lamía hasta los labios de Luffy para no perder detalle de lo que ahí sucedía, esto era tan irreal que hasta el rubio dudaba que estuviera sucediendo en realidad, pero el hecho era que las golosinas de café serían sus favoritas. Solo si estaban en la boca de Luffy.

Y cuando ya no hubo un dulce que saborear, Sanji abrazó a Luffy algo somnoliento. Miró al pelinegro que se encontraba bastante rojo, él parecía no haber esperado que el rubio lo venciera de semejante forma, sin ganar alguna de todas las rondas.

La próxima vez te venceré, Sanji. – Dijo Luffy con una sonrisa de autosuficiencia que no entendía, Sanji pensaba que no lo iba querer intentar más.

¿Todavía quieres jugar? Sabes que soy invencible. – Dijo Sanji acariciando el cabello de Luffy.

Claro, cuando encuentro un buen rival me divierto… - Los ronquidos de Luffy se hicieron escuchar. Sanji lo abrazó mientras lentamente caía en los brazos de Morfeo también. De ahora en adelante, su política sería jugar a las fiestas de dulces en sus momentos de ocio con Luffy.


Si ewe, fiestas de dulces eh~

A Luffy le gustó el juego al final XD.

Espero que les haya gustado :3.

Buenas noches ~ *Huye a dormir*


DEATH GOD RAVEN :3