A petición de Krito1389 8D.

Pareja: Sanji x Nami ~


CÚMULO DE PISCIS

CAPITULO 05: CELOS


Para Nami habían cosas que podía pasar por alto como las que no. Y era que las segundas eran las que más podían convertir su humor en una montaña rusa de emociones contradictorias que podían acabar con la persona que cometiera el error de encontrarse con ella.

Se preguntarán: ¿Qué cosa podía tener a Nami de esta forma?

La respuesta era simple: Sanji.

¿Pero por qué era Sanji el culpable? ¿Por qué nadie más? Eso era algo que la misma Nami no entendía, solo sabía que detestaba todo lo que se acercara a Sanji, especialmente si se trataba de una mujer. Aunque claro que no demostraría esta faceta, nadie tenía porqué conocerla, si alguien la descubría su orgullo se iría al suelo. Y eso era algo que no permitiría, su orgullo era primero antes que cualquier cosa, incluso antes que el dinero.

Ella tenía todo eso en mente en estos momentos, sin embargo, la realidad era que se encontraba siguiendo al rubio en cuestión. Había salido con todos a pasear en la isla y ella era la única con quien no había estado en todo ese tiempo, incluso el más odiado por el rubio había ido de compras con él. ¿Cómo era posible que la dejara de lado de esa forma? Era inaudito, ella también era su nakama.

El día anterior había ido a su habitación a dejarle algunas cosas que había mandado a pedir con Franky, fue entonces que lo escuchó hablando con una mujer a la que él decía que tenía una voz sexy luego de colgar sin darse cuenta de que Nami tenía la puerta entreabierta, al parecer iba a tener una cita con ella el día siguiente. Esa fue la gota que rebasó el vaso…

Y por eso estaba ahí, vestida con un abrigo con semejante calor, tapada con una bufanda y usando un sombrero con unos lentes oscuros que la hacían ver muy sospechosa, la gente no dejaba de mirarla con interrogación mientras caminaba a una distancia prudencial de Sanji. Fue donde vio a la cita del cocinero de su tripulación.

Una mujer de cabellos largos y rojos con unos hermosos ojos azules le hacía una señal con el dedo para que Sanji se acercara, él hizo lo que le pidió y ella al estar próximo de él tomo su corbata repasándola con sus manos de una forma que hizo sonrojar al cocinero.

¿Nos vamos~? – Preguntó coquetamente la chica.

Claro que si, Suna-chan. ~ - Sanji la siguió embobado por el camino. Nami mordía su bufanda con indignación. ¿Ahora resultaba que le gustaban las pelirrojas despampanantes? Se miró a sí misma, solo media unos míseros 1.69 centímetros a lado de la estatura tipo modelo de aquella mujer; su cabello era un desastre a lado de aquella; y más todavía, el sentido de moda de la acompañante de Sanji estaba años luz de ella. En resumen: no tenía cómo competir. Pero no por eso se rendiría, no dejaría a Sanji en las garras de aquella arpía. Se encendió completamente, las personas que estaban alrededor se alejaron con miedo, el fuego de su determinación era demasiado potente.

La pareja ya casi se perdía de su vista, debía apurarse y seguirlos. Con paso sigiloso llegó a un local que parecía ser una discoteca, hizo fila como las demás personas para entrar. Adentro había mucho ruido, personas bebiendo, otros bailaban, otros más hacían cosas que no podía siquiera describir por lo bochornoso que era. Centró su atención en Sanji quien se movía entre todo ese barullo, llevaba a Suna de la mano cosa que le molestó enormemente.

Era frustrante ver qué cosas como esas podían causar una gran molestia en su interior. ¿Cómo hacía antes para sobrellevar esto? Desde que había llegado a la isla había empeorado ese sentimiento. Ya que la idea de venir a vacacionar a ese sitio fue de ella, era una estrategia para acercarse a él sin que los otros tripulantes se percataran de ello. Aunque había otra razón que era la principal para ella, deseaba que él descansara un poco de todas sus tareas. Sabía que era cansado vivir a diario en ese trote de cocinero que rasgaba el puesto de "ama de casa" por no decir "ama de barco". Se dio cuenta de que estaba demasiado sumida en sus pensamientos y regresó a la realidad.

Tomó un lugar fijo para esconderse y poder ver lo que iba a acontecer. Sanji y Suna se pusieron a bailar en la pista, para Nami estaban demasiado cerca para su gusto.

¡¿Le está tocando el trasero?! ¡Desvergonzada! – Gritó sin darse cuenta, en eso Suna miró en su dirección, pero Nami logró ocultarse a tiempo. Tenía que controlarse o llamaría demasiado la atención, lo que menos quería era ser descubierta.

¿Qué sucede, Suna-chan ~? – Sanji estaba en el cielo mientras tanto.

N-Nada. Sigamos bailando, Sanji-chan. ~ – Contestó Suna con una sonrisa tranquilizadora mientras rodeaba con sus brazos el cuello de él.

¡Demasiado cerca! – Los ojos de Nami pasaron a ser dos llamaradas que amenazaban con quemar el local y todo lo que se atreviera a estar cerca. La bebida que se estaba tomando segundos atrás comenzaba a hervir a quien sabe cuántos grados centígrados.

¿Señorita, está bien? – Preguntó el bartender aterrado.

¡Perfectamente! ¿Por qué? – Los ojos de Nami mostraban una expresión homicida.

¡Le creo…! – El bartender dejó de preguntar por el miedo.

No, no estoy bien… ¿Quiero un Spirytus, por favor? – Pidió Nami con tristeza.

N-No sé de qué habla. – El bartender se negó.

Sé que lo tienen, hace un rato vi como traían unas cajas algo sospechosas que decían Spirytus. – Dijo ella perspicazmente.

Tch… está bien, pero no le digas a nadie. ¿Lo aguantarás? – Preguntó el hombre preocupado de que le pudiera afectar a Nami.

Uso ese licor para hacer gárgaras todas las mañanas. ¡Tráelo ya! – Exigió impaciente.

Está bien… - Se retiró para prepararle el trago a la chica que se veía que ya no tomaría en cuenta nada de lo que le dijera.

20 MINUTOS DESPUÉS…

¿Entiendes lo que te digo? Siempre va detrás de la primera mujer que se le cruza a pesar de que dice que me ama y todo eso. ¡Me saca de quicio! ¡¿Cómo quiere que lo tome en serio?! – Decía Nami totalmente borracha, ya llevaba 10 tragos de Spirytus.

A mí lo que me cuesta entender es cómo diablos puedes estar de pie después de 10 copas… - El bartender la miraba incrédulo.

Eso es fácil. Yo tengo mucha resistencia al alcohol. – Dijo ella jugando con su copa.

Todo esto suena como si estuvieras enamorada de ese mujeriego. – Dijo él.

¡De ninguna manera! ¡Eso es imposible! – Ella lo negó rotundamente mirándolo amenazadoramente.

¡No se enoje! Pero es lo único que puedo pensar… La primera prueba es la razón por la que estés aquí. ¿No lo crees? – Preguntó él tratando de hacerla de darse cuenta de lo obvio luchando por no huir despavorido de su puesto.

¿La razón por la que estoy aquí? – Nami se quedó pensativa.

Si. ¿Por qué te has molestado en seguirlo hasta aquí? – Le dio un vaso de agua.

Eso es porque… - Cuando Nami pensaba contestar una mujer se sentó en la barra justo al lado de ella.

Oye, dame un Whisky. – Pidió una pelirroja que se le hacía familiar. Al mirarla bien se dio cuenta de que se trataba de Suna, la mujer que estaba con Sanji.

¡Oh, pero si es Suna-chan! ¿Cómo va el negocio? – El dependiente le entregó su trago sobre una servilleta mientras le hacía conversación, tenía tiempo de no verla.

Muy bien. ~ Creo que atrapé un pez gordo esta vez. – Comenzó a hablar ella.

"¿Pez gordo?" – Nami tomó con sus manos su undécimo trago sin perder atención a lo que decía la chica a lado de ella.

Al parecer es un Mugiwara, pensaba que por el cartel Kuroashi no Sanji era alguien difícil de atrapar, pero más fácil no puede ser. Solo tienes que ser una mujer hermosa para dejarlo atrapado en tu telaraña. – Dijo ella como si nada.

¿Mugiwara? ¿Aquellos piratas que destruyeron Enies Lobby? Ten cuidado. – Dijo el bartender.

Lo llevaré a mi casa y lo drogaré para llevarlo al cuartel de la marina más cercano. Quizás juegue con él un poco y lo torture. – Rió la mujer al pensar en todos los métodos de tortura que podía utilizar sin problemas, estaba segura que la Marina no se quejaría del estado en que llevara a Kuroashi. Eso fue más de lo que Nami pudo aguantar, no la dejaría salirse con la suya. Por eso golpeó la barra con fuerza para llamar la atención de los dos.

Primero, dame otro trago más; segundo, me preguntaste por qué lo había seguido a él hasta aquí. ¿Verdad? – Nami se levantó de su puesto abruptamente con el undécimo trago en su mano. Suna y el bartender se quedaron sin entender a qué venía el repentino dialogo de la pelinaranja.

Sí, eso hice. ¿Ya entendiste lo que quería decirte? – Preguntó el bartender poniendo a su disposición el trago número 12.

Lo seguí hasta aquí porque siempre hay zorras como esta de aquí que piensan que les permitiré llevárselo y hacer lo que les venga en ganas con él. ¡¿No entienden que deben pasar sobre mi cadáver primero?! – Nami vertió el contenido de su trago número 11 en la boca de Suna haciendo que esta cayera al suelo inconsciente por lo fuerte que estaba el licor.

Eres muy útil. Me hiciste entender de una forma fácil. Te debo una. ~ - Nami tomó el trago 12 en sus manos y se retiró de la barra dejando a un bartender totalmente espantado por lo que había sucedido.

Yo no hice nada… - Él dijo en un hilo de voz.


Qué extraño, Suna-chan se está tardando. – Sanji dijo en voz alta, ella le había dicho que iría un momento a la barra porque tenía sed, pero ya habían pasado más de 20 minutos. Se preguntaba si le había pasado algo malo. Ahí fue que su vista lo llevó hacia la muchedumbre, más en especifico a una figura que caminaba hacia su dirección. La joven tiró su sombrero y lentes en el suelo, fue entonces que él reconoció la identidad de la figura femenina.

¿Nami-san? – Sanji dijo sorprendido de verla ahí, estaba seguro que ella no le gustaban aquellos sitios. Nami no dijo nada hasta que estuvo parada en frente de él con un vaso en la mano.

Sanji-kun… - Dijo ella con un sonrojo en sus mejillas que no pasó desapercibido por Sanji que por alguna razón que no entendía tragó saliva. Ella no lo miraba, el suelo parecía ser más interesante para Nami en esos momentos o eso aparentaba.

Dime… - Dijo él sin saber qué más decir.

¿Aceptarías mis sentimientos por ti? – Dijo ella con una sonrisa siniestra.

¿Sentimientos…? – No estaba seguro si él había escuchado bien, pero parecía una confesión. Era probable que sus cigarrillos tuvieran algo extraño que causara este tipo de alucinación.

Si, Sanji-kun. ~ - Ella pisó su pie como una salvaje haciendo que Sanji abriera la boca por el dolor y fue entonces cuando ella hizo la misma operación que con Suna. Vertió el trago en la boca del rubio.

¡Mmmmhhhh! – Sanji sentía su boca arder.

Es así como me siento en estos momentos, Sanji-kun. – Ella tomó su bufanda y la envolvió alrededor del cuello del cocinero para atraerlo hacia ella después que se hubiera tragado el licor.

¡Tus sentimientos queman…! – Ya se sentía mareado así que fue fácil ser manejado por Nami.

¡Esa es la idea ~! - Ella lo besó negando cualquier cosa en contra que tuviera que decir el rubio, en caso de que hubiera algo que tuviera que agregar.

¡Me gustan! – Felicitó después de separarse por la falta de aire.

Vamos, aún hay más que hacer esta noche… - Ella lo jaló con fuerza hacia la salida.

AL DÍA SIGUIENTE…

Entiendo que estén borrachos, pero podrían haber dormido en sus respectivas camas… - Zoro se quejaba con una vena de fastidio en su rostro, estaba siendo aplastado por Nami y Sanji que lo usaban de cama por así decirlo mientras él parecía una oruga atrapada en su capullo.

Mmmm no molestes, marimo. – Dijo Sanji abrazando más a Nami.

Si, cállate, alga inútil. – Se quejó Nami mientras se acomodaba sobre el brazo de Sanji para seguir durmiendo.

¡Al menos déjenme salir, par de idiotas! – Era inútil, no escaparía de su prisión de sabanas y cadáveres del alcohol…


El alga robó cámara en este capítulo XDD, ok no ._. Solo de imaginarlo me da risa.

Espero que les haya gustado, especialmente a Krito1389 83.

Nos vemos ~


DEATH GOD RAVEN :3