La situación era más tensa de la que hubiera deseado, en aquel auto yo no era el único inquilino, había 3 personas conmigo. Los miré de reojo, la verdad es que no me detuve a mirarlos minuciosamente pero el peliplata sentado a mi lado me puso muy nervioso, no dejaba de revisarme con su vista, de arriba abajo…mirada gélida y llena de locura y su lengua….bueno creo que trataba de imitar a las serpientes, los otros 2 se mantenían al margen, en los rincones.

- ¿Y tú que hiciste? ¿Secuestraste a tu madrasta en el sótano y la acompañaste en su lecho por 13 días? O tu novia te dejó y necesitas ayuda para superarlo – Escupió el sujeto de a lado, se había acercado demasiado a mí, con la intención de verme a los ojos – Se ve a simple vista que no deseas hablar – pausó con pose exagerada – Igual,…..soy Shadowprove – Extendió su mano firmemente con una sonrisa de oreja a oreja, como si sufriera un orgasmo con solo la idea de tocarme la palma, lo mire desganadamente – Bien, y ¿Tú eres?

- Cierra la boca – Exclamé – No tengo ganas de hablar, así que mejor aléjate y deja mirarme como un maldito pervertido

Shadowprove puso gesto de "no convencido" – Alguien se levantó de mal humor, y no soy yo…creo que tienes problemas, descuida estoy facultado para escuchar cosas deprimentes…¿Cierto Volt? – Pregunto al joven que se refugiaba en otro rincón, con una mirada perdida en el muro del auto - ¡Oye! No me ignores – Gritó infantilmente, creo haber escuchado un "disculpa un momento" no estoy seguro, solo sé que aquel loco se dirigió hacia el otro recluso llamado Volt para gritarle y tironearle del cabello. Debo admitir, que fue divertido, pero fue más divertido cuando Volt, joven alto y grueso con un cabello color naranja (tinturado me imagino), arrojó al peliplata hacia el rincón donde se encontraba acuclillado el "otro".

- ¡¿Eso es lo mejor que tienes?! – Preguntó algo desorientado, pero Volt encontraba más cómodo gruñir e ignorarlo – Es muy grosero de tu parte, ahora te haré malas caras – El sujeto sufría un grave caso de hiperactividad descontrolada y quedó más que comprobado cuando comenzó a sacar la lengua y halar los pliegues de sus ojos.

- Deja de hacer el idiota Shadowprove – De pronto, de la nada el chico del rincón derecho aflojó su lengua y dejó ver su rostro; para mí mala suerte su vista no divagó en el idiota, sino en mí – Spectra….

- Shun…- No volvió a dirigirme la palabra y Shadow comenzó a narrar la historia de su vida, todo parecía ser un invento, lo hubiera creído así, pero tanto Volt como Spectra aportaban detalles que lo hacían creíble. El resto del trayecto fue ajeno a mis sentidos.


Frederick Institution A.C.S así se llamaba aquel internado. Habíamos llegado hace unos 25 minutos, pero no se nos era permitido salir del vehículo hasta que el supervisor llegara. Shadowprove seguía empeñado de contar su historia e invitaba constantemente a Volt a que lo acompañara a cantar el himno de Tailandia; al parecer Shadowprove era hijo de un músico ambulante nacido en Tailandia que poso azares del destino terminó por casarse con una mujer de Gran Bretaña, hija de un panadero; entre otros sucesos que comentó: había muerto su padre, vivió con su madre hasta los 10 años y luego ella se había ido con traficante de metanfetaminas dejándolo a cuidado de su abuelo materno, años más tarde escaparía de casa por influencia de Spectra y Volt y serían atrapados por vandalismo en Nuevo México y deportados a Gran Bretaña y luego trasladados a Estados Unidos para un juicio por cargos de drogas.

El supervisor llegó, un hombre viejo y alto de frente prominente y ojos casi blancos, en otras palabras casi ciego. Nos fichó, fotografió y tomó las huellas digitales. Pasaríamos la inspección a manos de una enfermera que de mujer solo quedaba el lápiz labial rojo pasión de sus labios – Quítate la ropa y tira en el cesto cualquier objeto de metal y plástico

- Cielos, nunca he recibido una propuesta tan directa – Bromeó el peliplata, pero obedeció - ¿Te gusta lo que ves?

La enfermera haló de Shadow hasta ponerlo contra la pared y acto seguido lo inmovilizó – Sí que eres fuerte, estás disfrutando esto, porque yo sí

- Me gustará más cuando termine de ponerme los guantes – No logré ver más luego de aquello pero sí escuché sus gritos, lo cual solo logró ponerme mas nervioso de lo que ya estaba. Shadowprove salió del lugar con las piernas quebradas y mojado de pies a cabeza con algo de alcohol antiséptico

-¡No la hagas enfadar! – Me dijo antes de ir al centro de consejería donde le dirían la información necesaria. Narrar lo que pasó después sería malo para mi reputación (y qué reputación).