El resto del festival transcurrió sin incidentes remarcables. Finalizadas todas las ceremonias, Hinata salió del estadio con el vale para el local de té en las manos. Se alegraba de haberlo ganado, pero, mientras lo guardaba, presaba en la difícil decisión de determinar con quien compartirlo.
Volvía a su casa pensando en eso cuando, al girar una esquina, se encontró de frente a frente con Sasuke. Al verla, extendió el brazo y apartó la mirada. En la mano extendida pudo per un papel: el vale de ramen.
Ante esto, Hinata no supo cómo reaccionar, así que Sasuke anunció: "no pienses cosas raras, Hyuuga, solo vine a ver si te interesaba un cambio de premios. A mí el ramen no me importa para nada" Al escuchar esto, Hinata sacó su vale y lo mantuvo en las manos, no entendía porque al Uchiha le podía interesar un cambio de esas características.
Viendo las dudas de la chica, Sasuke decidió tomar la iniciativa alcanzando el vale para el local de té y substituyéndolo por el de ramen. Hecho esto se giró y se fue mientras Hinata, estupefacta, le observaba sin poder articular palabra.
Una vez en su casa, Hinata observaba el vale. Se supone que eso era lo que quería, el objetivo por el cual lo dio todo en la carrera, pero, entonces…. ¿A qué venía ese sentimiento de tristeza que le invadía el corazón? No podía entenderlo, pero desechó ese pensamiento con la excusa de no poder estar contenta de tenerlo por no haberlo ganado.
Al día siguiente fue en busca de Naruto, porque, al fin y al cabo, la razón de conseguir el vale era compartirlo con él. Pero en ese momento se sentía insegura, al fin y al cabo, ¿Por qué Naruto iba a querer ir a tomar ramen con ella? Y también ¿Por qué ella quería ir a tomar ramen con él?
Daba vueltas a estos pensamientos cuando llegó y parte de estos interrogantes se disiparon. De la puerta salió Naruto a toda prisa y su corazón se puso a latir con más fuerza y Hinata se quedó mirando cómo el rubio se alejaba. Cada vez que le veía le invadían le invadía una serie de sentimientos que no entendía. Quería que se fijara en ella, quería formar parte de su mundo aunque no podía explicar por qué.
Antes de irse, Hinata deslizó el vale de ramen por debajo de la puerta de la casa de Naruto. No sabía que a qué venían esos sentimientos, pero ese no era el día de averiguarlo.
