Capitulo 4. La otra historia del Sauce Boxeador.

La legión de zombis que bajaba por las escaleras de la Madriguera no tenían nada que envidiar a aquellos que mostraba George A. Romero en "La noche de los muertos vivientes". Tenían tanto sueño que no había fuerzas ni para quejarse, hecho que sorprendió a la señora Weasley.

Algunos chocaban en las escaleras, medio vestidos, sosteniendo en la mano un trozo de tostada, y el señor Weasley, al llevar el baúl de Ginny al coche a través del patio, casi se rompe el cuello cuando tropezó́ con una gallina despistada.

Tras muchas luchas para conseguir que todo el mundo tuviera preparado todo el equipaje subieron al coche. Las modificaciones del señor Weasley en el Ford Anglia permitían que la ingente cantidad de equipaje entrara perfectamente.

El señor Weasley arrancó el coche y salieron del patio. Harry se volvió para echar una ultima mirada a la casa. Apenas le había dado tiempo a preguntarse cuando volvería a verla, cuando tuvieron que dar la vuelta, porque a George se le había olvidado su caja de bengalas del doctor Filibuster. Cinco minutos después, el coche tuvo que detenerse en el corral para que Fred pudiera entrar a coger su escoba. Y cuando ya estaban en la autopista, Ginny gritó que se había olvidado su diario y tuvieron que retroceder otra vez. Cuando Ginny subió al coche, después de recoger el diario, llevaban muchísimo retraso y los ánimos estaban alterados.

Para desgracia de Jessica que quería volver a volar, la señora Weasley se negó rotundamente a utilizar esa capacidad. Llegaron a Kings Cross a las once menos cuarto. El señor Weasley cruzó la calle a toda pastilla para hacerse con unos carritos para cargar los baúles, y entraron todos corriendo en la estación. Iba a ser un problema, con la prisa que llevaban, intentar atravesar la barrera del anden nueve y tres cuartos sin que los muggles lo notaran.

Pasaron primero los señores Weasley con Ginny y Percy. Después entraron Jess y David, seguidos inmediatamente por los gemelos dejando a Harry y Ron para el final.

- David, Jessica, ¿podéis cuidarme de Ginny? -pidió la señora Weasley. Arthur estaba trasladando los baúles ayudado por los gemelos.

- Claro que si, señora Weasley. -respondió Jessica con una sonrisa. Molly la abrazo.

Entraron en un compartimento ya ocupado por una chica rubia, cálidos ojos grises y de piel pálida. Llevaba un curioso colgante hecho de algo que parecían corchos.

- Hola Luna. -saludo alegremente Ginny a la chica. Al parecer ya se conocían de antes.

- Hola Ginny. -dijo Luna sin dejar de mirar como el cielo empezaba a nublarse según avanzaba el viaje del Expreso de Hogwarts.- ¿Quienes son tu amigos?.

- ¡Oh!. Son David Manning y Jessica Quake. En realidad son amigos de mi hermano Ron. -explico triste la pelirroja.

- Ginny, nosotros también somos tus amigos. -dijo David.

- Oh, que amable eres con Ginny. -comento Luna mirándolos por primera vez. - ¡Vaya!. ¡Que suerte tienes!. Has visto alguna vez en tu vida un shierd. -dijo señalando a Jessica.

- ¿Un que?- pregunto la chica desconcertada.

- Es un pequeño animal del tamaño de un gato. Son muy tímidos y veloces pero si alguien les cae bien, se muestran a esa persona y le hacen un regalo. A ti te cambiaron el color de tus ojos como regalo. -comentó totalmente convencida. Jessica miro a David y a Ginny consecutivamente. La pelirroja alzo los hombros en señal de que esto era lo normal.

- Oye, estaría bien tener uno de mascota. –comentó David.

- No creo. Cada día te despertarías con un aspecto totalmente diferente. Divertido al principio pero terminaría siendo un problema. -respondió Luna volviendo a mirar por la ventana.

- David, ¿y Harry, Ron y Hermione?. -pregunto Jessica.

- No lo se. -mintió rápidamente mientras giraba la cabeza haciendo como que buscaba una rana de chocolate para que no se le notara. -Supongo que estarán todos en otro compartimento. Harry y Ron entraron justo después de los gemelos y se encontrarían con Hermione en los pasillos.

El viaje fue bastante entretenido. David estuvo entreteniendo a las chicas con sus cambios de aspecto. a Ginny le hizo especial gracia ver la cara del chico llena de pecas como si fuera un Weasley más y la pidió varias veces. Luna miraba los cambios sin hacer ningún comentario ni petición. Parecía como si estuviera en otro mundo, pensando en sus cosas.

Cuando llegaron al final del trayecto, el cielo estaba totalmente encapotado por lo cual el farol de Hagrid se veía mas que nunca.

- ¡Los de primero!. ¡Los de primero conmigo! -se oyó al fondo. Ginny y Luna se despidieron de David y Jessica y se marcharon en dirección hacia donde estaba Hagrid.

- Espero que no les llueva, porque si no van a tener un paseíto por el lago... -dijo una voz a su espalda. David y Jessica se dieron la vuelta y vieron que la voz provenía de Hermione Granger. Había crecido unos cuantos centímetros y tenia el pelo mas rizado que nunca.

- Hola Hermione. -dijo David transformando su pelo como el de la chica.

- ¡Vaya!. -dijo sorprendida.- Por lo que veo has descubierto este verano el "interruptor".

- ¡Esta insoportable!. -comento bromeando Jessica.- No ha parado en todo el verano en cambiar de aspecto cada cinco minutos.

- Tonks me dijo que tenia que practicar mucho. -dijo el chico continuando la broma. Hermione estiro la cabeza para mirar por detrás de los dos y arrugo el gesto.

- ¿Donde están Harry y Ron? -pregunto la morena.- ¿No han venido con vosotros en el tren?.- Ambos le miraron con cara de sorpresa.

- ¿No han venido contigo? -pregunto Jessica desconcertada.

- No. Los perdimos al pasar la barrera del anden nueve y tres cuartos. Hemos supuesto que se habían encontrado contigo en el tren.

- Pues no. No los he visto desde el día que estuvimos en el Callejón Diagon comprando las cosas. -comento Hermione preocupada mientras iban caminando hacia los carruajes que le llevarían a Hogwarts.

- ¡Que raro!. ¿Que les ha podido pasar? -pregunto David haciéndose el preocupado. De repente se oyó un gemido de sorpresa por parte de Jessica.

- ¡Que caballos mas raros tiran de los carruajes! -exclamo la chica acercándose con cuidado hasta quedar a unos cinco metros.

- Nada tira de los carruajes, Jessica. Van solos. -exclamo Hermione. David se giro y el también pudo ver a los caballos. No tenían ni pizca de carne, y el negro pelaje se pegaba al esqueleto, del que se distinguía con claridad cada uno de los huesos. La cabeza parecía de dragón y tenían los ojos sin pupila, blancos y fijos. De la cruz, la parte más alta del lomo de aquella especie de animales, les salían alas, unas alas inmensas, negras y curtidas, que parecían de gigantescos murciélagos. Eran bastante tétricos.

- Hermione, yo también los veo. -le dijo David a la morena.

- ¿Si?. -pregunto sorprendida.- Pues yo sigo sin verlos.

Subieron al carruaje que estaba ligeramente mojado, saludaron a Neville, Seamus y Parvati que ya estaban dentro. Hermione y Jessica seguían discutiendo sobre lo que tiraba del carruaje. Los otros tres se incorporaron a la conversación. Seamus y Parvati dijeron que nadie tiraba de los carruajes mientras que Neville juraba que del carruaje tiraban caballos.

- Pues tenemos un empate a tres. -dijo David intentando calmar los ánimos.

Los coches, traqueteando, avanzaban en caravana por el camino. Cuando pasaron entre los dos altos pilares de piedra, adornados con sendos cerdos alados en la parte de arriba, que había a ambos lados de la verja de los jardines del colegio que estaban completamente a oscuras. El castillo de Hogwarts, sin embargo, se erguía ante ellos: un imponente conjunto de torrecillas, negro como el azabache contra el oscuro cielo, con alguna que otra ventana muy iluminada en la parte superior.

Todos entraron en el Gran Comedor bullendo de hambre. El reencuentro con los amigos y compañeros ocuparon el tiempo de todos, mientras esperaban a que los de primer año terminaran de cruzar el lago.

- Hola David, Jess. Ya me han contado lo que te ha pasado este verano. -dijo Percy.- Hablo en nombre de todos los Gryffindor para darte nuestro mas sentido pésame y reiterar que si necesitas algo no temas en pedirlo. -Jessica miro hacia todos los componentes de la mesa de los leones, que asintieron con la cabeza, sonriendo para intentar animarla y así confirmar lo que había dicho Percy. La chica intento hablar pero no pudo. Tal muestra de cariño la había dejado con la boca seca y el corazón encogido.

- Gracias a todos, chicos. Sois geniales. -respondió David por Jessica mientras la abrazaba. Ella les sonrió para reafirmar lo que acababa de decir el metamorfomago.

La atmosfera se mantuvo así en una mezcla entre cariño e incomodidad que se rompió cuando las puertas del Gran Comedor se abrieron para que entrara toda la fila de alumnos de primer año comandada por la profesora McGonagall. No les habían llovido por lo que al menos venían secos. Las caras de todos reflejaban la inquietud ante la Ceremonia de Selección. Las que parecían mas tranquilas eran Ginny y Luna. Ginny ya sabia a lo que se iba a enfrentar y además con los precedentes que había en su familia no era muy complicado adivinar que entraría en Gryffindor. La tranquilidad de la rubia, según la teoría de David, era debido a su carácter soñador.

La profesora McGonagall coloco el taburete con el Sombrero Seleccionador enfrente de todos. El silencio fue automático. El sombrero se enderezo y abriendo su rasgadura en el ala comenzó a cantar.

Soy mas viejo de lo que parezco.

Ya que mas de mil años tengo.

A todos he visto pasar

Y dentro de sus cabezas he mirado yo

A Helga y su tejón

A Rowena y su águila

A Godric y su león

A Salazar y su serpiente

Por mi ha pasado nuestro director

Y ahora vosotros esperando con ilusión

En cuatro grandes casas podéis estar.

Los rojos y dorados Gryffindors.

Con su valor como ondeando cual pendón.

Los azules y bronces Ravenclaws

Cuya inteligencia es singular.

Los amarillos y negros Hufflepuff

Trabajadores y fieles sin igual.

Los verdes y plateados Slytherin

Orgullo y astucia unidos allí están.

Así que casa para los indecisos no hay

Aunque ahora sea como os sintáis

En vuestra cabeza ponedme sin temor

Y mi decisión será atinada, como no

Aunque siempre hay una condición

Tenedlo claro en la mente.

Vuestros deseos siempre tendré presente

Sin mas tardanza ni dilación

¡Que de comienzo la Selección!

El aplauso del Gran Comedor resonó hasta el cielo y se oyó algún silbido procedente de los gemelos Weasley. El Sombrero complacido hizo una gran reverencia todas las mesas y se quedo rígido.

- ¡Buena canción! -dijo Lee Jordan sobresaliendo por encima del resto de las voces.

La profesora McGonagall que se acercaba al taburete con una lista en la mano, torció el gesto al escuchar a Lee.

- ¡Creevey, Colin! -dijo con voz clara.

Un chico de pelo marrón y ojos castaños se adelanto nervioso, sentándose en el taburete. La profesora McGonagall le puso el sombrero que le tapo los ojos.

- ¡Gryffindor! - grito el sombrero tras treinta segundos de deliberación. El chico se levanto rápidamente tras quitarse el sombrero y fue hacia la mesa de los leones que le recibieron con calidez.

- Harry y Ron aun no han llegado. -dijo Hermione preocupada mirando hacia la puerta del Gran Comedor.

- Tranquila Hermione. Conociéndolos seguro que no les ha pasado nada grave. -contesto Jess intentando calmar a la morena.

- Estoy seguro que lo peor que les puede pasar es que lleguen tarde, se encuentren con Snape y les castigue. -comento David como quien no quiere la cosa. El chico volvió a atender a la Selección.

- ¡Lovegood, Luna! -anuncio McGonagall. La chica se acerco con mirada curiosa al taburete. Se sentó en el y se quedo mirando al Gran Comedor como si no hubiera nadie allí.

- ¡Ravenclaw! -grito el Sombrero Seleccionador instantes después de que McGonagall se lo pusiera. Luna se levanto del taburete y sin cambiar el gesto fue andando hacia la mesa donde se sentó al lado de Terry Boot. Hermione se inclino hacia Jess y David.

- Esa chica vive en su pompa. -comentó.

- ¡Oh si!. La hemos conocido en el tren. Como podría definirla... -dudo Jess mientras buscaba un adjetivo adecuado.

- Particular. -dijo David completando la frase.

- Si, esa es la palabra. -afirmo Jess.- Aunque me pareció una chica muy maja. Particular, como ha dicho David, pero muy agradable.

Los gemelos Weasley se cambiaron de sitio sentándose al lado de David.

- ¡Eh, pequeño cambiante!. ¡Atento ahora!. -dijo Fred dándole una colleja. David volvió su vista a la Selección tocándose la cabeza donde le había dado el pelirrojo.

- ¡Weasley, Ginevra! -dijo McGonagall cerrando el pergamino. Ginny era la ultima de todos los de primero. El Sombrero apenas había rozado su pelo cuando grito ¡Gryffindor!.

Todos los Weasley, junto a Hermione, David y Jessica se levantaron aplaudiendo furiosamente. Ginny se sentó en un sitio junto a Jessica que la abrazó.

- No te diré que enhorabuena, porque se veía venir. -dijo David. La mirada que le echo Ginny provoco que los gemelos se separan ligeramente del chico.

- ¡La heredera de mama!. ¡Huid todos! -grito George alarmado mientras escondía la cabeza debajo de la mesa provocando las risas de aquellos que conocían a la señora Weasley.

- Tranquila Ginny, seguro que David estaba de broma. -dijo Jess echándole una intimidante mirada al metamorfomago.

- Por supuesto. - respondió mientras hacia que su pelo se acortara y se hiciera amarillo. Esto provoco una mezcla de risas y sorpresa en la mesa.

Dumbledore se levanto de la mesa de los profesores. Era increíble como ese simple gesto hizo que el Gran Comedor se callara.

- ¡Bienvenidos a Hogwarts otro año mas!. Se que es un rollo pero es inevitable que os lo cuente. A los de primero y a algunos mas veteranos les recuerdo que los bosques situados en los alrededores del castillo están prohibidos, al igual que hacer magia por los pasillos. -a nadie se le escapo la mirada dirigida a los gemelos Weasley.- También hay una enorme lista de objetos prohibidos que podéis consultar al señor Filch, nuestro celador. Como estoy seguro que todos estamos hambrientos. ¡A comer!

Los platos de oro se llenaron de una abundante cantidad y variedad de comida. Durante los primeros minutos, apenas nadie dijo una palabra, todos estaban muy ocupados callando los variados rugidos de sus estómagos. Jessica iba a coger un muslo de pollo cuando apareció la cabeza de Nick Casi Decapitado.

- Hola Nick. -saludo Dean Thomas mientras se llevaba a la boca un trozo de salchicha.

- Buenas Dean. - respondió mientras atravesaba totalmente la mesa.- ¿Que tal el verano a todos?- Todos, excepto David y Jess, respondieron con distintas variaciones de "bien". Nick no noto este detalle y se centro en los nuevos Gryffindor.

- ¡Otro Weasley!. -dijo al ver a Ginny.- Tu debes de ser Ginny, Bill me ha hablado mucho de ti. –A Ginny se le iluminaron los ojos al escuchar esto, Bill siempre había sido su hermano favorito.- Encantado señorita. -intento cogerla mano para besársela pero lo único que provoco fue un escalofrió en la chica. Nick giro la cabeza decepcionado.

- Nick, ¿sabes algo de Harry y Ron? -pregunto Hermione.

- Si, ahora que lo preguntas, si. Peeves va comentando por ahí que Harry y Ron han llegado a Hogwarts volando con un coche, que se han chocado contra el Sauce Boxeador y que han hecho... como se dice... ¡Ah!... un aterrizaje de emergencia junto al lago.

Las exclamaciones y silbidos de admiración se elevaron cual globo de helio. A partir de ese momento, solo hubo un tema de conversación. Se podía observar desde la cara preocupada de Ginny; pasando por la mayoritaria opinión de lo alucinante que era y los comentarios de autoculpamiento de los gemelos por que no se les había ocurrido a ellos antes esa idea; para finalmente ver la cara de cabreo de Hermione que seguramente estaba pensando en todas las reglas que habían roto y en las posibles consecuencias que traería esta acción.

Con el estomago mas lleno y la cabeza mas adormilada salieron todos en dirección a la sala común de Gryffindor. David entro en la habitación y vio como Aenea se acercaba a el con una carta. Desato el sobre de su pata y acaricio a la lechuza que salió por la ventana en dirección a la lechuceria. Abrió la carta, era de sus padres.

Hola cielo. Sentimos mucho no haber estado en King Cross para despedirte antes de que cogieras el tren. La culpa no ha sido nuestra. La conferencia se alargo mas de lo que pensábamos en un principio y luego nos encontramos con una huelga de pilotos que nos dejo una semana mas allí en casa de tu tío Alex. La verdad es que nos lo hemos pasado muy bien, fuimos a ver un Packers-Giants y a tu tío a un show de wrestling. Como te podrás imaginar, perdió. ¡JAJAJAJA!. Pero dio un gran combate, eso si. Ya estamos en casa. Cuéntanos que tal las vacaciones en casa de los señores Weasley. Espero que te hayas portado bien.

Un beso, mama.

Cuando termino de leer la carta, se quito un peso de encima. Aunque no lo había mostrado, se había preocupado un poco cuando no vio a sus padres en King Cross. De repente, se abrió la puerta y entraron Seamus, Neville y Dean discutiendo sobre los rumores acerca de la llegada y accidente de Harry y Ron. Justo detrás aparecieron los susodichos.

- ¡Increíble! - dijo Seamus sonriendo.

- ¡Formidable! - dijo Dean.

- ¡Alucinante! - dijo Neville, sobrecogido.

Harry no pudo evitarlo. El también sonrió. David se acerco a ellos y les cogió por los hombros sentándolos en la cama mas cercana, la de Dean.

- Contadnos como ha sido todo y no omitáis ningún detalle por vergonzoso que sea. -dijo David.

- A ver por donde empiezo... -dijo Ron haciendo memoria y un poco el interesante.

- La barrera. -apunto Harry.

- ¡Ah si!. Después de que pasaran los gemelos por la barrera, nosotros intentamos cruzarla pero nos estampamos contra ella como si no estuviera encantada. -explico Ron.

- Perdimos el tren, así que decidimos usar el coche volador del padre de Ron para poder llegar a Hogwarts. Metimos los baúles y las lechuzas en el maletero y echamos a volar, como quien dice. Descendíamos como cada hora, mas o menos para ver por donde iba el tren y si lo seguíamos. Cuando ya llegábamos a Hogwarts empezaron los problemas. -dijo Harry mirando a Ron para que siguiera.

- Y menudos problemas, empezamos a perder altura. El coche nunca había volado durante tanto tiempo y lo forzamos demasiado. Cuando estábamos entrando en los terrenos el motor se paro con un estruendo horroroso y nos precipitamos contra el Sauce Boxeador. Por suerte, solo lo rozamos. Aun así una de las ramas nos golpeo en uno de los lados, haciendo que empezáramos a caer dando vueltas como si estuviéramos en un caldero excesivamente removido. El trastazo hubiera sido para verlo, si no fuera porque el motor se volvió a encender justo a tiempo para que Harry consiguiera enderezar el morro y poder hacer algo parecido a un aterrizaje cerca del lago. -termino Ron.- ¿Se me ha olvidado algo? -le pregunto a Harry.

- Si. Que el coche empezó a hacer ruidos raros y nos echo de el junto a todo nuestro equipaje para luego marcharse hacia el Bosque Prohibido. Intentamos entrar al castillo sin que nadie se diera cuenta pero nos topamos con Snape. Y el resto os lo podéis imaginar. Amenazas de expulsión que al final no ocurrieron, ya que eso dependía de McGonagall y un bonito castigo para cada uno.

- ¿No os han quitado puntos? -pregunto Seamus.

- No, toda una suerte. -comento Ron.

- ¡¿Como que suerte? -chillo Hermione indignada entrando en la habitación.

- ¡Hermione!. ¡Es la habitación de los chicos!. ¿Que haces aquí? -protesto David. La mirada de la morena hizo que todos los presentes tragaran saliva acojonados.

- ¡Cállate David si no quieres que te incluya a también en la bronca que les voy a echar a estos! -contesto malhumorada señalando a Harry y Ron. Viendo la situación, Seamus, Neville, Dean y David decidieron ahuecar el ala para no ser victimas de la ira de la morena.

- ¡INSENSATOS! ... ¡COMO SE OS HA OCURRIDO! ... -se oía gritar a Hermione desde la sala común. - ¡PODRIAIS HABEROS MATADO! ¡PEOR! ¡OS PODRIAN HABER EXPULSADO!

- No quisiera estar ahí arriba. -comento Neville. Todos asintieron.

Cinco minutos después, Hermione salió con la cara roja, acalorada y muy enfadada de la habitación de los chicos. Sin mirar a nadie mas, subió a la habitación de las chicas. Los chicos volvieron a subir a la habitación donde Harry y Ron, pálidos como la cera, se estaban poniendo el pijama. Un par de miradas por parte de Harry y Ron evitaron cualquier tipo de comentario jocoso por parte del resto. Al final todos se fueron a la cama.

- El correo llegará en cualquier momento. - comentó Neville- Supongo que mi abuela me enviará las cosas que me he olvidado.

Efectivamente, Harry acababa de empezar sus gachas de avena cuando un centenar de lechuzas penetraron con gran estrepito en la sala, volando sobre sus cabezas, dando vueltas por la estancia y dejando caer cartas y paquetes sobre la alborotada multitud. Un gran paquete de forma irregular rebotó en la cabeza de Neville, y un segundo después, una cosa gris cayó sobre la taza de Jessica, salpicándolos a todos de leche y plumas.

- ¡Errol! - dijo Ron, sacándola por las patas. Errol se desplomó con un sobre rojo y mojado en el pico.

- ¡No...! -exclamó Ron mientras señalaba el sobre rojo. A Harry y a David no le parecía que tuviera nada de particular, pero Ron y Neville lo miraban como si pudiera estallar en cualquier momento.

- ¿Qué pasa? - preguntó Jessica.

- Me han enviado un vociferador - dijo Ron con un hilo de voz.

- Será mejor que lo abras, Ron - dijo Neville, en un tímido susurro.- Si no lo hicieras, seria peor. Mi abuela una vez me envió uno, pero no lo abrí y... - tembló- fue horrible.

Harry contempló los rostros aterrorizados y luego el sobre rojo.

- ¿Qué es un vociferador? - dijo Jessica que parecía muy interesada. Pero Ron fijaba toda su atención en la carta, que había empezado a humear por las esquinas.

- Ábrela - urgió Neville.- Será cuestión de unos minutos.

Ron alargó una mano temblorosa, le quitó a Errol el sobre del pico con mucho cuidado y lo abrió. Neville se tapó los oídos con los dedos. David y Harry se miraron sin comprender por qué lo había hecho hasta una fracción de segundo después. Por un momento, creyó que el sobre había estallado; en el salón se oyó un bramido tan potente que desprendió polvo del techo.

- ... ROBAR EL COCHE, NO ME HABRÍA EXTRAÑADO QUE TE EXPULSARAN; ESPERA A QUE TE COJA, SUPONGO QUE NO TE HAS PARADO A PENSAR LO QUE SUFRIMOS TU PADRE Y YO CUANDO VIMOS QUE EL COCHE NO ESTABA...

Los gritos de la señora Weasley, cien veces más fuertes de lo normal, hacían tintinear los platos y las cucharas en la mesa y reverberaban en los muros de piedra de manera ensordecedora. En el salón, la gente se volvía hacia todos los lados para ver quien era el que había recibido el vociferador, y Ron se encogió tanto en el asiento que solo se le podía ver la frente colorada. David y Jessica intentaban taparse los oídos para no quedarse sordos, pero la voz de la señora Weasley era implacable.

- ... ESTA NOCHE LA CARTA DE DUMBLEDORE, CREÍ QUE TU PADRE SE MORÍA DE LA VERGUENZA, NO TE HEMOS CRIADO PARA QUE TE COMPORTES ASÍ, HARRY Y TÚ PODRÍAIS HABEROS MATADO...

Toda la mesa de los leones se iba alejando de la posición de Ron para evitar tamaño volumen.

- ... COMPLETAMENTE DISGUSTADO, EN EL TRABAJO DE TU PADRE ESTÁN HACIENDO INDAGACIONES, TODO POR CULPA TUYA, Y SI VUELVES A HACER OTRA, POR PEQUEÑA QUE SEA, TE SACAREMOS DEL COLEGIO.

Se hizo un silencio en el que resonaban aun las palabras de la carta. El sobre rojo, que había caído al suelo, ardió y se convirtió en cenizas. Harry y Ron se quedaron aturdidos, como si un maremoto les hubiera pasado por encima. Algunos se rieron y, poco a poco, el habitual alboroto retornó al salón.

- ¡Dios mio!. Una bronca de Hermione y otra de tu madre. Te compadezco. –dijo David apoyando su mano en el hombro de Ron, que estaba avergonzado.

Comentarios.

Hola a todos. He tardado un poco mas en subir este cuarto capitulo debido a los malditos examenes de la universidad que aun no he acabado.

El agradecimiento de hoy va dirigido a ficlius por su review. Bro (me ha encantado esto, jajajaja), no creo que sea tan genial como dice ni mucho menos que sea uno de los mejores fics. Pero oye esto siempre anima, asi que gracias.

Como ya comente en el capitulo anterior, a Ron no se le ha roto la varita. Es nueva y no es plan de que se quede sin ella. Tambien querria que me dierais vuestra opinion sobre que os ha parecido la cancion del Sombrero Seleccionador. Ha sido bastante complicado de escribirla. Adelanto que el Sombrero tendra un gran importancia este año. Ya lo vereis.

Un bratzo, xotug.