Capitulo 5. Lockhart hasta en la sopa.
- ¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! -dijo la profesora Sprout, que parecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella.
Los murmullos se elevaron entre los estudiantes. Hasta ahora solo habían trabajado en el Invernadero 1. En el Invernadero 3 había plantas mucho mas peligrosas e interesantes. David y Jessica torcieron el gesto cuando vieron como Lockhart cogía a Harry y se lo llevaba.
- Esta pidiendo a gritos que le eche una maldición. -dijo David.
- O podrías hacerle una de tus llaves de sumisión. -apunto Ron.- Seguro que grita mas alto que Malfoy. -Jessica se echo a reír.
Entraron en el invernadero. Olía a tierra mojada y estaba lleno de plantas de formas y colores diferentes. Encima de la mesa había macetas de barro en bandejas. Cada maceta tenia una planta de hojas verdes que parecía totalmente normal. En el techo, estaban colgadas unas flores rojas y negras de tamaño de paraguas. Al fondo del invernadero, sobre una larga mesa, se alzaban unas plantas sin flor cuyos tallos acabados en punta se mecían de lado a lado dándoles un aspecto siniestro.
La profesora Sprout estaba en el centro del invernadero, detrás de una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras. Cuando Harry ocupó su sitio entre Ron y Hermione, la profesora dijo:
- Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿quien me puede decir qué propiedades tiene la mandrágora?
Sin que nadie se sorprendiera, Hermione fue la primera en alzar la mano.
- La mandrágora, o mandrágula, es un reconstituyente muy eficaz - dijo Hermione en un tono que daba la impresión, como de costumbre, de que se había tragado el libro de texto.- Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada.
- Excelente, diez puntos para Gryffindor - dijo la profesora Sprout—. La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Pero, sin embargo, también es peligrosa. ¿Quien me puede decir por qué?
Al levantar de nuevo velozmente la mano, Hermione casi se lleva por delante las gafas de Harry. Al que si que golpeo fue a David que recibió un codazo en el hombro.
- ¡Vaya ímpetu! -exclamó Jessica mientras David se tocaba la zona golpeada.
- El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo oye -dijo Hermione instantáneamente.
- Exacto. Otros diez puntos -dijo la profesora Sprout.- Bueno, las mandrágoras que tenemos aquí son todavía muy jóvenes.
- ¿Llanto letal?. Sera el de Percy cuando no consigue el diez en un trabajo. -dijo Ron haciendo reír a Harry y a David.
- Coged unas orejeras. -ordeno la profesora Sprout. Hubo una titánica lucha para conseguir aquellas que no eran de peluche ni rosas. David fue uno de los que no pudo evitarlo y se tuvo que poner unas orejeras de peluche azul.
- Te quedan bien. -dijo Jessica riéndose. David la miro con cara de enfado. Para arreglar la situación, se alargo el pelo para que le cubriera las orejeras. Harry se le quedo mirando. - Ahora te pareces a Hagrid. Te falta la barba.
- Cuando os diga que os las pongáis, aseguraos de que vuestros oídos quedan completamente tapados -dijo la profesora Sprout.- Cuando os las podáis quitar, levantaré el pulgar. De acuerdo, poneos las orejeras.
Se arremango las mangas y de un tirón fuerte extrajo la planta de la maceta.
- ¡¿Qué coño es eso? -exclamo David. Nadie le oyó. Pero por las caras del resto de compañeros, todos pensaban lo mismo.
En lugar de raíces, surgió de la tierra un niño recién nacido, pequeño, lleno de barro y extremadamente feo. Las hojas le salían directamente de la cabeza. Tenia la piel de un color verde claro con manchas, y se veía que estaba llorando con toda la fuerza de sus pulmones. La profesora Sprout cogió una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentro la mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que solo quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó el pulgar y se quitó ella también las orejeras.
- Estad tranquilos. Nuestras mandrágoras aun son jóvenes, por lo que sus llantos no son mortales. Sin embargo, os dejarían varias horas inconscientes. Así que todo el mundo con orejeras. -dijo con calma.- Cuatro por bandeja. Hay suficientes macetas aquí. La tierra abonada está en aquellos sacos. Y tened mucho cuidado con las Tentácula Venenosa, porque les están saliendo los dientes.
David y Jessica compartieron bandeja con Seamus y una chica de Hufflepuff, llamada Hannah Abbott.
- Me llamo Hannah Abbott. Tu eres David Manning, ¿no?.
- Si. Nos conocimos el año pasado. ¿No te acordabas? -pregunto el chico.-
- No te había reconocido con el pelo tan largo. -confeso ella. David lo regreso a su estado normal dejando a Hannah con la boca abierta.
- Es un metamorfomago. ¿No lo sabias? -pregunto Seamus al ver la reacción de la chica.
- No tenia ni idea. Es alucinante. -miro a Jessica.- Hola Jessica.
- ¿Qué tal Hannah? -la rubia no pudo responder.
- ¡Venga, al trabajo! -ordenó la profesora Sprout. Todos se pusieron las orejeras y empezaron a trasplantar las mandrágoras.
Era muy difícil, las mandrágoras no querían ni salir de la tierra ni luego entrar en ella. Se retorcían y quejaban como si fueran bebes de verdad. Cuando las sacabas de la tierra hacían fuerza para intentar volver a ella y agitaban los brazos en todas direcciones. Al colocarlas en una maceta nueva, intentaban escapar de ella alzándose por encima del borde con sus bracitos, hasta que conseguías enterrarla con tierra. Tampoco ayudaba mucho los constantes intentos de las Tentácula Venenosa por ahogarlos con su ramas. Al final, terminaron dividiéndose el trabajo. Jessica y Seamus se encargaban de defenderlos de las Tentácula mientras Hannah y David luchaban contra las mandrágoras.
Cuando acabo la clase, todos estaban cansados y doloridos. Se lavaron en la torre de Gryffindor y fueron a clase de Transformaciones. Los intentos por transformar un escarabajo en un botón fueron bastante infructuosos. La mayoría no se acordaba de nada de lo que habían dado el año pasado. Al final, solo Hermione salió de la clase con un puñado de botones. David y Jessica se habían quedado a medias. El "botón" de David aun tenia cabeza y alas, mientras que el de Jess aun tenia patas.
Entraron en el Gran Comedor para comer. David, Ron y Harry se abalanzaron sobre una enorme fuente de pasta que dejaron limpia entre los tres. Jessica y Hermione miraban, la primera riéndose y la segunda con el ceño fruncido, como los chicos despotricaban de Lockhart cuando Harry les contó para que le había retenido antes de Herbología.
- Pues tenemos clase con él esta tarde. -dijo Jessica para picarlos un poco mas.
- ¡Lo que me faltaba! -exclamo Harry mientras pelaba una naranja.
Terminaron de comer y salieron al patio. Estaba nublado. Hermione se sentó en un peldaño de piedra y volvió a hundir las narices en Viajes con los vampiros. Harry y Ron se pusieron a hablar de quidditch, y pasaron varios minutos antes de que Harry se diera cuenta de que alguien lo vigilaba estrechamente. Al levantar la vista, vio al muchacho pequeño de pelo castaño que la noche anterior se había puesto el sombrero seleccionador. Lo miraba como paralizado. Tenia en las manos lo que parecía una cámara de fotos muggle normal y corriente, y cuando Harry miró hacia el, se ruborizó en extremo.
- ¿Me dejas, Harry? Soy... soy Colin Creevey - dijo entrecortadamente, dando un indeciso paso hacia delante.- Estoy en Gryffindor también. ¿Podría..., me dejas... que te haga una foto? - dijo, levantando la cámara esperanzado.
- ¿Una foto? -repitió Harry sin comprender.
- Con ella podré demostrar que te he visto - dijo Colin Creevey con impaciencia, acercándose un poco más, como si no se atreviera.- Lo sé todo sobre ti. Todos me lo han contado: como sobreviviste cuando Quien-tú-sabes intentó matarte y como desapareció el, y toda esa historia, y que conservas en la frente la cicatriz en forma de rayo (con los ojos recorrió la línea del pelo de Harry). Y me han dicho que si revelo el negativo en la poción adecuada, la foto saldrá con movimiento. -Colin exhaló un soplido de emoción y continuó- Esto es estupendo, ¿verdad? Yo no tenía ni idea de que las cosas raras que hacía eran magia, hasta que recibí la carta de Hogwarts. Mi padre es lechero y tampoco podía creérselo. Así que me dedico a tomar montones de fotos para enviárselas a casa. Y seria estupendo hacerte una. -Miró a Harry casi rogándole.- Tal vez tu amigo querría sacárnosla para que pudiera salir yo a tu lado. ¿Y me la podrías firmar luego?
Al ver como Malfoy se acercaba acompañado de sus sempiternos guardaespaldas Crabbe y Goyle, los cuales estaban cada vez mas anchos y eran una prueba evidente de que el hombre también puede evolucionar hacia atrás, cogió a Colin de los hombros y le separo de Harry.
- Hola Colin, soy David. Encantado de conocerte. Acabas de decir que si revelas el negativo de una foto con una poción especial, esta sale en movimiento, ¿no?.
- Si, eso he oido por ahí. -confirmo Colin.
- Pues me gustaría que me hicieras un favor. Mira a ver si puedes encontrar algo para hacer que una foto ya hecha pueda adquirir movimiento. Si lo haces, quizás pueda conseguirte algo de Harry. -la cara del chico se iluminó y afirmó con la cabeza.
Regresaron a donde estaban el resto. Allí Crabbe y Goyle se estaban riendo con una risita idiota.
- Échate al retrete y tira de la cadena, Malfoy -dijo Ron con cara de malas pulgas. Crabbe dejó de reír y empezó a restregarse de manera amenazadora los nudillos, que eran del tamaño de castañas.
- Weasley, ten cuidado -dijo Malfoy con un aire despectivo.- No te metas en problemas o vendrá tu mamá y te sacará del colegio. -Luego imitó un tono de voz chillón y amenazante.- "Si vuelves a hacer otra..."
Varios alumnos de quinto curso de la casa de Slytherin que había por allí́ cerca rieron la gracia a carcajadas.
- A Weasley le gustaría que le firmaras una foto, Potter -sonrió Malfoy.- Pronto valdrá más que la casa entera de su familia.
- Oye Malfoy mas bien deberías de tener cuidado tu. ¿No querrás que te vuelva a hacer chillar como un howler?-dijo David adelantándose. Draco sacó la varita y le apuntó en el pecho.
- No volverás a tocarme, sangre sucia. -Harry tuvo que parar a Ron que se abalanzaba sobre Malfoy con los puños cerrados. -¡Incendio!
Una línea de fuego salió de la varita de Draco dirigiéndose hacia David. Este hizo un giro esquivándolo y con un giro de muñeca la varita saltó de su funda.
- Creo que deberías de lavarte la boca. ¡Fregotego! -un rayo blanco golpeó a Draco. Enormes pompas de jabón empezaron a salir de su boca provocando que el rubio tuviera que ponerse de rodillas para poder escupir el jabón. Crabbe y Goyle quisieron acercarse hasta David pero fueron detenidos cuando Jess y Ron les apuntaron con sus varitas haciendo que retrocedieran.
- Chicos, se acerca Lockhart. -aviso Hermione mientras señalaba hacia un arco de piedra por donde se acercaba el profesor.
- Parece que se ha acabado la diversión. -dijo David apuntando a Draco.- ¡Finite! -las burbujas dejaron de salir inmediatamente y Draco se levanto.
- Pagarás por esto, Manning. -amenazó el rubio mientras se alejaba de allí antes que llegara el profesor.
Lockhart llegó y tras obligar a Harry a hacerse una foto con él para Colin, lo separo del resto.
- Chicos, tengo que hablar con el señor Potter. Id a clase. Empezamos en diez minutos. -ordenó Lockhart mientras se alejaba con Harry ondeando su túnica color turquesa.
Caminaron hacia la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Ron iba especialmente cabreado.
- ¡Ron! -gritó Jess cogiéndole para que se calmara.- ¿Qué significa eso de sangre sucia?.
- Es lo más insultante que se le podría ocurrir —dijo Ron, volviéndose para mirarla.- Sangre sucia es un nombre realmente repugnante con el que llaman a los hijos de muggles, ya sabes, de padres que no son magos. Hay algunos magos, como la familia de Malfoy, que creen que son mejores que nadie porque tienen lo que ellos llaman sangre limpia. Desde luego, el resto de nosotros sabe que eso no tiene ninguna importancia. Mira a Neville... es de sangre limpia y apenas es capaz de sujetar el caldero correctamente.
- ¡Oye no te metas con Nev! -le defendió la chica.
- ¡Lo siento!. Solo era un ejemplo. -se defendió Ron.
- Es horrible y un sinsentido. Aun no han inventado un conjuro que nuestra Hermione no sea capaz de realizar. -dijo Jess haciendo que la morena se sonroje.
- No, si al final, el hechizo que le hice era el necesario. -cerró la conversación el chico. Ya habían llegado a la clase. Entraron en ella y sacaron la montaña de libros de Lockhart de la mochila colocándolos encima de la mesa. David y Ron usaron los libros como barrera para impedir la visión del Lockhart de carne y hueso.
Unos minutos después aparecieron Harry y Lockhart. Harry se sentó en el sitio que Ron y Hermione le habían reservado entre ellos y aplico la misma táctica de David y Ron haciendo el también una barricada con ellos. Cuando todos estuvieron sentados, Lockhart se aclaró sonoramente la garganta y se hizo el silencio. Se acercó a Neville Longbottom, cogió el ejemplar de Recorridos con los trols y lo levantó para enseñar la portada, con su propia fotografía que guiñaba un ojo.
- Yo. -dijo, señalando la foto y guiñando el ojo el también.- Gilderoy Lockhart, Caballero de la Orden de Merlín de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las Fuerzas Oscuras, y ganador en cinco ocasiones del Premio a la Sonrisa más Encantadora, otorgado por la revista Corazón de bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue con mi sonrisa con lo que me libré de la banshee que presagiaba la muerte!
Esperó que se rieran todos, pero solo hubo alguna sonrisa.
- Veo que todos habéis comprado mis obras completas; bien hecho. He pensado que podíamos comenzar hoy con un pequeño cuestionario. No os preocupéis, solo es para comprobar si los habéis leído bien, cuánto habéis asimilado...
Cuando terminó de repartir los folios con el cuestionario, volvió a la cabecera de la clase y dijo: - Disponéis de treinta minutos. Podéis comenzar... ¡ya! Harry miró el papel y leyó:
1. ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart?
2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?
3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?
Así seguía y seguía, a lo largo de tres paginas, hasta:
54.¿Qué día es el cumpleaños de Gilderoy Lockhart, y cuál seria su regalo ideal?
Media hora después, Lockhart recogió los folios y los hojeó delante de la clase.
- Vaya, vaya. Muy pocos recordáis que mi color favorito es el lila. Lo digo en Un año con el Yeti. Y algunos tenéis que volver a leer con mayor detenimiento Paseos con los hombres lobo. En el capitulo doce afirmo con claridad que mi regalo de cumpleaños ideal seria la armonía entre las comunidades mágica y no mágica. ¡Aunque tampoco le haría ascos a una botella mágnum de whisky envejecido de Ogden! Volvió a guiñarles un ojo pícaramente.
Ron miraba a Lockhart con una expresión de incredulidad en el rostro; Seamus Finnigan y Dean Thomas, que se sentaban delante, se convulsionaban en una risa silenciosa. David y Jessica se miraban entre si con el misma expresión que Ron. Hermione, por el contrario, escuchaba a Lockhart con embelesada atención y dio un respingo cuando éste mencionó su nombre.
- ... pero la señorita Hermione Granger sí conoce mi ambición secreta, que es librar al mundo del mal y comercializar mi propia gama de productos para el cuidado del cabello, ¡buena chica! De hecho, - dio la vuelta al papel- ¡está perfecto! ¿Dónde está la señorita Hermione Granger?
Hermione alzó una mano temblorosa. Jessica seguía sin creerse el comportamiento de la lógica y sensata Hermione hacia el profesor. ¡Se había convertido en una fan loca más!
- ¡Excelente! -dijo Lockhart con una sonrisa- ¡Excelente! ¡Diez puntos para Gryffindor!
De debajo de la mesa sacó una jaula grande, cubierta por una funda, y la puso encima de la mesa, para que todos la vieran.
- Ahora, ¡cuidado! Es mi misión dotaros de defensas contra las más horrendas criaturas del mundo mágico. Puede que en esta misma aula os tengáis que encarar a las cosas que más teméis. Pero sabed que no os ocurrirá nada malo mientras yo esté aquí. Todo lo que os pido es que conservéis la calma. Cuando toda la clase estaba con el corazón en un puño, Lockhart levantó la funda.
- Sí, -dijo con entonación teatral- duendecillos de Cornualles recién cogidos. Seamus Finnigan no pudo controlarse y soltó una carcajada que ni siquiera Lockhart pudo interpretar como un grito de terror.
- ¿Sí? - Lockhart sonrió́ a Seamus.
- Bueno, es que no son... muy peligrosos, ¿verdad? - se explicó Seamus con dificultad.
- ¡No estés tan seguro! - dijo Lockhart, apuntando a Seamus con un dedo acusador.- ¡Pueden ser unos seres endemoniadamente engañosos! Los duendecillos eran de color azul eléctrico y medían unos veinte centímetros de altura, con rostros afilados y voces tan agudas y estridentes que era como oír a un montón de periquitos discutiendo. En el instante en que había levantado la funda, se habían puesto a parlotear y a moverse como locos, golpeando los barrotes para meter ruido y haciendo muecas a los que tenían más cerca.
- Está bien —dijo Lockhart en voz alta.- ¡Veamos qué hacéis con ellos! - Y abrió la jaula.
Se armó un pandemónium. Los duendecillos salieron disparados como cohetes en todas direcciones. Dos cogieron a Neville por las orejas y lo alzaron en el aire. Uno de ellos cogió del pelo hasta que la chica lo petrifico con su varita.
- Vamos ya, rodeadlos, rodeadlos, solo son duendecillos... - gritaba Lockhart. Se remangó, blandió su varita mágica y gritó: - ¡Peskipiski Pestenomi!
No sirvió absolutamente de nada; uno de los duendecillos le arrebató la varita y la tiró por la ventana. Lockhart tragó saliva y se escondió debajo de su mesa, a tiempo de evitar ser aplastado por Neville, que cayó al suelo un segundo más tarde, al ceder la lámpara. Sonó la campana y todos corrieron hacia la salida.
Harry, Ron, Hermione, David y Jessica salían los últimos cuando Lockhart los atrapo antes de que alcanzaran la puerta.
- Ya que estáis aquí, os dejo la misión de meter en la jaula los que quedan. -dijo Lockhart mientras salía por la puerta esquivando un tintero lanzado por uno de los duendecillos.
- ¿Tu te crees?. ¡Es un inútil! -bramó Ron mientras golpeaba con su varita a uno de los duendecillos que intentaba cogerle de una oreja.
- Solo quiere que cojamos experiencia practica. -contestó Hermione azorada.
- ¡Eso seguro! -exclamo Jess mientras petrificaba a otro mas.
- Por si os quedaba alguna duda, ese tío no ha hecho nada de lo que cuenta en sus libros. -comento David. Todos menos Hermione afirmaron con la cabeza. Un duendecillo estaba sacando de la mochila de David el álbum de fotos que había cogido su madre de casa de Jessica. - ¡Eso si que no!. ¡Electro! -un rayo golpeó al duendecillo que cayo desplomado al suelo dejando un olor a pollo frito en el ambiente.
- ¡Me tienes que enseñar ese hechizo! -exclamó Ron acercándose a David que estaba guardando el álbum en la mochila, para después cerrarla firmemente.
Tardaron mas de diez minutos en incapacitar a todos los duendecillos. David se acerco a la mesa de Lockhart y cogió un par de cuestionarios.
- ¿Para qué los quieres? -pregunto Harry extrañado.
- Para rellenarlos, para que si no. -explico David mientras le guiñaba un ojo. Se marcharon a la sala común. En ella se había creado una entretenida discusión sobre cual era la mejor forma de definir a Lockhart en la cual participaban prácticamente todos los Gryffindor hombres. Las mujeres se limitaban a echarles miradas asesinas cada vez que escuchaban un adjetivo que no se ajustaba a sus creencias, lo cual pasaba siempre. David se sentó en uno de los sillones y saco uno de los cuestionarios.
- Venga chicos. Ayudadme a rellenar uno de estos. -dijo enseñándolo. Todos los hombres se quedaron petrificados al ver eso - Venga no seáis tímidos. Pregunta 2: ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart? -se quedó pensando un rato- ¿Cual creéis que encaja mejor?. ¿Enamorarse de si mismo o descubrir una poción moldeadora de pelo extra fuerte? -al escuchar esto, todos se dieron cuenta de que como estaba rellenado la encuesta.
- Creo que la correcta seria poder tener la habilidad suficiente para transformar cualquier pared en un espejo para mirarse. -apuntó Jess provocando una carcajada general.
- ¡Qué buena! -exclamó Seamus sujetándose la mandíbula.
- Este un trabajo para nosotros, ¿verdad hermano? -dijo Fred mientras se sentaba al lado de David.
- Sin duda. -respondió George que se sentó al otro lado del metamorfomago.- Continua leyendo David.
- Pregunta 3: ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?
- ¡Esta es difícil!. No se me ocurre ninguno. -comento Seamus.
- ¡Que dices Seamus!. ¡Esta tirado!. –dijo Dean poniendo gesto solemne- El mayor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart es encontrar el camino a clase cada día sin perderse. -los que habían podido recuperarse empezaron otra vez a reírse sin poder evitarlo.
Los siguientes cuarenta minutos fueron una continua cascada de risas y mala leche. Uno de los momentos cumbre fue cuando Neville, demostrando una imaginación inusitada, provoco que a todos se le saltaran las lagrimas de la risa al responder a la pregunta 37.
- Esta es la ultima pregunta: ¿Qué día es el cumpleaños de Gilderoy Lockhart, y cuál seria su regalo ideal?
- Esta es mía. -comento Fred.- Su regalo ideal... un espejo que cada vez que se mirara le dijera lo guapo que estaba.
- No descartes que ya lo tenga. -apuntó Jess.
George cogió los tres folios del cuestionario y los pegó con un giro de varita en el tablón de la sala común. Un alumno de séptimo se acerco al tablón y realizó una complicada floritura sobre los folios que brillaron con una luz azulada. Neville se acerco al tablón para ver que había pasado pero no pudo ver nada raro. Se giró hacia el de séptimo.
- ¿Qué has hecho? -le pregunto.
- Es que me he reído tanto con las respuestas que quiero que durante los próximos años todos los nuevos Gryffindor puedan leerlo. Le he hecho un encantamiento de presencia permanente. El cuestionario se quedara ahí para siempre. Bueno, McGonagall o Dumbledore podrían quitarlo...
Durante los días siguientes, David ayudó a Harry a evitar a Lockhart. Parecía que el profesor tenia un sexto sentido para localizar al moreno. Harry no tenia suficiente tiempo para agradecer el conocimiento sobre los múltiples pasadizos secretos del castillo que, aprendidos de los gemelos Weasley, tenía el metamorfomago.
- Otra vez que me salvas. -le agradeció por enésima vez Harry a David tras volver a escabullirse de Lockhart por un pasadizo que conectaba la cuarta planta con la primera.
- Te he dicho que no me lo agradezcas. -contesto quitándole importancia.- Yo tampoco soporto a Lockhart.
- ¿Como es que sabes tanto del castillo? -le pregunto Harry mientras se dirigían hacia el Gran Comedor.
- Fred y George me enseñaron. -explico David.- Lo que no entiendo es de donde habrán sacado ellos ese conocimiento.
- Exploran mucho el castillo. Ron ha contado que cada dos por tres les castigaban por andar merodeando. -comento Harry.
- Debe ser eso. -admitió David.
- Da igual como lo sepan, lo importante es que es muy útil. -concluyó Harry mientras entraba en el Gran Comedor para la cena.
El Gran Comedor estaba prácticamente lleno. Se notaba que era viernes, incluso en los profesores, que charlaban más relajados. Se sentaron en la mesa de Gryffindor donde estaban Ginny y Ron. Al ver a la benjamina de los Weasley, David se fijo en ella para ver si empezaban a notarse los efectos del diario de Riddle. No parecía por ahora. Por otra parte, el efecto de Harry en Ginny era el mismo. En cuanto le vio acercarse a Ron, tiró el zumo de calabaza que estaba bebiendo. David se sentó al lado de ella.
- Hola Ginny. ¿Qué tal tu primera semana? -Ginny levantó la cabeza del plato.
- Hola David. Bien, mejor de lo que pensaba. Creía que se me iban a dar peor las clases. -dijo mientras cogía una servilleta para secar el zumo.
- Déjame a mi. Ya lo limpio yo -le dijo David mientras sacaba su varita - ¡Fregotego!. -el zumo desapareció dejando un olor a jabón. Ginny se le quedo mirando sorprendida.
- Lo aprendí este verano. Se lo vi a tu madre y le pedí que me lo enseñara. -explico- Es que yo también soy un patoso.
- ¿Me lo enseñas? -pidió Ginny.
- Claro que si. Saca tu varita.- Ginny tardo menos de cinco minutos en aprenderlo. Con razón se va a convertir en una bruja tan poderosa, pensó David al ver la rapidez de aprendizaje de la chica.
- ¡David! -le llamó alguien detrás suya. El chico se dio la vuelta. La cara seria de Oliver Wood apareció mirándole fijamente. - ¡Mañana entrenamiento de quidditch!
- De acuerdo. -respondió el chico.
- ¡A las ocho de la mañana! -avisó Wood mientras se dirigía hacia donde estaba Harry.
Todos los integrantes del equipo se juntaron alrededor de Harry y Ron.
- ¡Esta loco!. ¡A esa hora no estoy ni vivo! -exclamaba Alicia Spinnet
- ¡Es un masoca! -afirmó Angelina Johnson.
- Mas bien obsesivo. -apuntó Katie Bell.
- Sera mejor que nos vayamos pronto a dormir si mañana queremos estar despiertos... que lo dudo. -comentó David.
- Tendremos que dejar la visita a Hagrid para mas tarde. -dijo Harry a Hermione.
Comentarios.
Agradecimientos del capitulo para Aizea Brooke Onix por añadir a sus favoritos tanto este fic como el del primer año. Gracias Aizea.
La verdad es que no tengo mucho que comentar sobre este capitulo. Espero que os guste.
Un bratzo, xotug.
