Capitulo 7. El banquete de Halloween.
Llegó octubre y un frío húmedo se extendió por los campos y penetró en el castillo. La señora Pomfrey, la enfermera, estaba atareadísima debido a una repentina epidemia de catarro entre profesores y alumnos. Su poción Pepperup tenía efectos instantáneos, aunque dejaba al que la tomaba echando humo por las orejas durante varias horas. Como Ginny Weasley tenía mal aspecto, Percy le insistió hasta que la probó. El vapor que le salía de debajo del pelo producía la impresión de que toda su cabeza estaba ardiendo. Jessica se lo tomó mejor y mientras le duró el humo, soltaba cada dos por tres un pitido imitando muy bien a una tetera muggle para hilaridad de todos los que conocian este tipo de aparatos.
Gotas de lluvia del tamaño de balas repicaron contra las ventanas del castillo durante días y días; el nivel del lago subió, los arriates de flores se transformaron en arroyos de agua sucia y las calabazas de Hagrid adquirieron el tamaño de cobertizos. El entusiasmo de Oliver Wood, sin embargo, no se enfrió, y por este motivo Harry, a ultima hora de una tormentosa tarde de sábado, cuando faltaban pocos días para Halloween, se encontraba volviendo a la torre de Gryffindor, calado hasta los huesos y salpicado de barro.
Aunque no hubiera habido ni lluvia ni viento, aquella sesión de entrenamiento tampoco habría sido agradable. Fred y George, que espiaban al equipo de Slytherin, habían comprobado por sí mismos la velocidad de las nuevas Nimbus 2.001. Dijeron que lo único que podían describir del juego del equipo de Slytherin era que los jugadores cruzaban el aire como centellas y no se les veía de tan rápido como volaban. David no había asistido a las ultimas sesiones, ya que Wood decía que tan cerca del primer partido quería concentrarse en entrenar con los titulares.
- No os preocupéis tanto. Por muy rápidas que sean esas escobas, su buscador es Malfoy. -comento David mientras leía el Profeta.
- ¿Y que? -preguntaron los gemelos Weasley. Harry levanto la vista del plato y puso atención.
- Que Harry lo tendrá muy fácil para coger la snitch. -miro al moreno.- Cuando te lo encuentres solo recuérdale lo de su cabeza hinchada o lo del "Sharpshooter" y se desconcentrara el solito.
- ¡Este es nuestro chico!. -dijeron los gemelos mientras le daban palmadas en la espalda.- Ya has escuchado al pequeño cambiante Potter.
- ¡Ahh!. -suspiro George.- Me encantan las tácticas de moralidad ambigua. - David doblo el periódico y se lo devolvió a Katie.
- ¿Adonde vas? -pregunto Jess.
- He quedado en la biblioteca con Luna. Me ha pedido que la ayude con el encantamiento locomotor. -explico David mientras se ponía la mochila.
- ¿Y eso?
- No lo se, Jess. Supongo que Ginny le diría que se me dan bien los Encantamientos. Bueno os veo luego.
David andó a buen paso hasta la biblioteca. En la puerta se encontró a Luna que estaba apoyada junto a una estatua de una bruja de rostro serio. Llevaba su eterno collar de corchos al cuello.
- Hola Luna. -saludó David. Al escuchar esto, la chica pareció salir del trance en el que estaba.
- Hola David. ¿Que tal el día? -pregunto mientras se acercaba a el.
- No muy entretenido la verdad. Un día típico podríamos decir.
- Pues no creo que ayudarme haga que mejore mucho. -dijo Luna con aplastante sinceridad.
- Nunca se sabe. -dijo David alzando los hombros.- Habrá que probar.- Luna le miró con cara sonriente.
- Bien, profe -dijo riéndose.- ¿Que hacemos?.- David se quedo pensando un rato.
- La verdad que lo único que se me ocurre es aplicar un consejo que me dio mi profesora de metamorfomagia. Me dijo que cuando tuviera problemas aprendiendo cualquier tipo de hechizo, intentara hacerlo en un ambiente que conociera y en el cual me sintiera cómodo. -explico David.- Como no tenemos el ambiente ideal que seria tu casa, creo que deberíamos buscar el mejor sustituto posible.
- Entonces deberíamos ir a la sala común de Ravenclaw. -dijo Luna.
David siguió a Luna escaleras arriba hasta el ala oeste del castillo en la séptima planta. Así que no están tan lejos las salas comunes de Ravenclaw y Gryffindor, pensó David. Luna se paro enfrente de una puerta con una aldaba de bronce con la forma de un águila. Luna la toco y el águila abrió los ojos y moviendo el pico pregunto:
- Dos opciones igual de probables tienes, ¿cual eliges? -pregunto con voz cantarina.
- ¿Y esto? -pregunto David.
- Para poder entrar tienes que resolver el enigma. Si no lo sabes, tienes que esperar a que alguien llegue y lo resuelva por ti. Así uno aprende. -le explico Luna sin girarse.
- Creo que la se. -dijo David.- ¿Puedo contestar yo primero?.
- ¡Oh claro! - contesto Luna dejándole acercarse a la aldaba.
- La respuesta es: la opción mas sencilla.
- ¡Correcto! -graznó el águila abriendo la puerta. David dejó pasar primero a Luna.
Entraron en la sala común. Era espaciosa y aireada. Tenia mesas, sillas y estantes con libros. Las ventanas tenían forma de arco y permitían admirar una espectacular vista de las montañas que rodean Hogwarts.
- Es muy bonita. Un poco mas impersonal que la de Gryffindor pero muy bonita. -admitió David mientras se acercaba a la ventana mas cercana para ver mas cerca el paisaje donde destacaban las cumbres nevadas de las montañas.
- Hola Luna. -escucho David al fondo de la sala común. Luna estaba charlando con una chica bajo la estatua de Rowena Ravenclaw. Se acerco a ellas.
- ¿Parvati? -pregunto extrañado David- ¿Que haces tu por Ravenclaw?.- La chica miro a David y se echo a reír.
- Me has confundido con mi hermana gemela. Yo soy Padma Patil. Encantada, ¿tu eres?.
- David Manning, es un placer. -dijo David haciendo una reverencia. Padma se echó a reír al ver ese gesto.
- Manning, ¿que haces aquí?. -retumbo una voz burlona en la sala. David se dio la vuelta y vio como Terry Boot se acercaba.
- ¿Que tal Terry? -dijo abrazándole.- ¿Que novedades hay por la casa del águila?.
- Nada en especial. Y tu pequeño cambiante, ¿que me cuentas de los leones?.
- ¿Pequeño cambiante? -pregunto extrañada Padma.
- ¿No lo sabes? -Padma negó con la cabeza.- El señor Manning, aquí presente, es un metamorfomago.
- Además es muy inteligente. -intervino Luna.- Ha acertado a la primera uno de los acertijos de la puerta.- Ambos le miraron sorprendido.
- ¿Cómo es que no estas aquí?. No muchos magos de otra casa serían capaces de entrar aquí. -dijo Padma.
- Si te sirve de consuelo, el Sombrero estuvo apunto de enviarme a Ravenclaw pero cambio de idea y acabe en la casa roja y dorada.
- ¡Ya son dos alumnos que nos quita el Sombrero! -exclamo aparentando fastidio Terry.
- La otra es Hermione, ¿no? -inquirió Luna.
- Obviamente. -respondió Padma.
- La verdad es que yo tampoco me explico como es que no acabo en Ravenclaw. -apuntó David.- Padma, di un color.
- Azul. -dio girando los ojos como si fuera lo mas obvio. David cerro los ojos y transformo su pelo.
- ¡Vaya!. ¡Que pasada!. ¿Puedes enseñarme? -pidió con los ojos brillantes la chica.
- No puedo. Un metamorfomago se nace, no se hace. Tendrás que aprender por el método tradicional. -dijo en tono de disculpa. Una sombra de decepción paso por los ojos de la chica.
- No te disculpes. -dijo alegremente.- ¿Por cierto a que has venido?
- Luna me ha pedido que la ayude en el hechizo locomotor. -explico David.
- ¿Por que no nos has pedido ayuda a nosotros? -preguntaron a la vez Terry y Padma.
- Porque el mejor en Encantamientos es David. Y lo sabéis vosotros. -dijo Luna con su habitual sinceridad. Los dos chicos se quedaron perturbados con la respuesta.
- No has contado a Hermione. Saco mejores notas que yo el año pasado. -dijo David.
- En la teoría si, pero en el examen práctico la superaste. -explico Terry.
- ¿Como lo sabes? -pregunto David interesado.
- Alguna ventaja tendrá que Flitwick sea el jefe de nuestra casa. -dijo Padma con un sonrisa cómplice.
- Pues McGonagall no creo que suelte prenda. -dijo riéndose el metamorfomago.- Bueno chicos ha sido un placer, pero tenemos cosas que hacer. Nos veremos por el castillo y si queréis pasaros por la torre Gryffindor os recibiré encantado.
Se sentaron en una esquina de la larga mesa que ocupaba gran parte de la sala común. Las sillas eran mas cómodas de lo que parecían en un principio. Luna se sentó a la derecha de David y se quedo mirándole con la cabeza ligeramente ladeada.
- Empecemos. La teoría sobre como hacer el hechizo estoy seguro que la sabes. Lo único que te puedo dar son ciertos consejos que, aunque los recibí para ayudarme con la metamorfomagia, valen para cualquier tipo de magia. El primer consejo es que estés en un lugar donde te sientas cómodo y por eso estamos aquí.
- ¿Y el segundo? -pregunto Luna.
- El segundo es que a la hora de hacer un hechizo que se resista intentes conectar con él.
- ¿Conectar? -pregunto Luna extrañada. David se quedó un momento callado pensativo.
- Se me ocurre que podrías probar a hacer el hechizo de locomoción sobre un objeto al que tengas un especial cariño... ¡o mejor!... sobre un objeto que te gustaría o te hiciera gracia verlo moverse de un lado para otro. Esa "conexión" especial puede ayudarte a que lo realices mejor. -explicó David.
- Podría funcionar... -dijo Luna mientras miraba a las montañas. Era bastante extraño enseñar a Luna. Te escuchaba pero su mirada soñadora te hacia dudar que se hubiera enterado de lo que le estabas contando. Sin duda, una chica particular, pensó divertido David.
Luna se quito su collar de corchos del cuello y lo dejo encima de la mesa. Saco su varita mágica, era muy fina y la madera tenia pequeñas vetas de color azul oscuro. En cuanto la vio entendió porque había elegido a Luna. Era tan especial como ella.
- ¡Collar locomotor! -exclamo apuntando al collar. Este se levanto unos centímetros de la mesa y se quedo allí levitando.
- Ahora Luna dirige con la varita hacia donde quieras mover el collar. -dijo David en voz baja para no desconcentrarla.
Luna movió la varita haciendo una movimiento circular. El collar empezó a moverse con lentitud siguiendo la ruta marcada, al llegar a la mitad del recorrido dejo de moverse.
- Bien Luna. Lo has cogido. Ahora solo tienes que concentrarte durante todo el recorrido. Te será mas fácil si visualizas antes de lanzar el hechizo, el recorrido que quieres que haga el collar y lo mantienes mientras haces el movimiento. Venga Luna, se que puedes hacerlo. -dijo animándola. Ella esbozo una sonrisa sin mirarle. Cerro los ojos un momento concentrándose.
- ¡Collar locomotor! -exclamo abriéndolos. El collar volvió a levantarse unos centímetros. Luna entrecerró los ojos poniendo un rictus de concentración y volvió a mover la varita en un movimiento circular. El collar empezó a moverse a mayor velocidad que antes pero se paro en cuanto supero la mitad del recorrido. - ¡Vaya! -exclamo la rubia.
- Bien hecho Luna, vamos por buen camino. Solo queda practicar y practicar. -la felicito David.
Al final de la tarde, Luna tenia prácticamente dominado el hechizo. Ya dominaba perfectamente el movimiento del collar y había empezado a practicar con una de las sillas de la sala común.
- ¡Silla locomotor! -exclamo Luna apuntando a la silla en la que estaba sentado David. Hizo un movimiento brusco con la varita y la silla salió disparada haciendo que David aterrizara de manera dolorosa con el culo en el suelo.
- ¡Buena Luna!. -grito Terry Boot mientras aplaudía e intentaba, sin éxito, aguantarse la risa.
- ¡Boot!. ¡No vas a tener castillo para correr!. -dijo aparentando estar cabreado mientras se levantaba lo mas dignamente que podía. Pensándolo bien había sido una gran broma y una manera esplendida de demostrar, por parte de Luna, que ya dominaba el hechizo. Se giro hacia la chica que se había quedado mirando a la silla como si ella no hubiera hecho nada. Era tan buena su máscara que, por un segundo, David estuvo apunto de creerse que había sido sin querer.
- Luna, ya dominas el hechizo. -sentencio riéndose David.
La lluvia seguía azotando las ventanas, que se veían oscuras, aunque dentro todo parecía brillante y alegre. La luz de la chimenea iluminaba las mullidas butacas en que los estudiantes se sentaban a leer, a hablar, a hacer los deberes o, en el caso de Fred y George Weasley, a intentar averiguar qué es lo que sucede si se le da de comer a una salamandra una bengala del doctor Filibuster. Fred había "rescatado" aquel lagarto de color naranja, espíritu del fuego, de una clase de Cuidado de Criaturas Mágicas y ahora ardía lentamente en la chimenea, rodeado de un corro de curiosos.
- ¿Que esperáis que pase? -pregunto David mientras mantenía, a base de golpes de varita, el fuego vivo para que la salamandra no se muriera.
- Pues la verdad es que es una incógnita. Suponemos que habrá explosiones y que la salamandra saldrá volando, pero no descartamos algo mas espectacular. -le respondió Lee mientras sacaba un par de bengalas.- ¿Azul o naranja? -les pregunto a los gemelos mientras se las enseñaba.
- Naranja -respondió Fred mientras apuntaba a la salamandra exclamando: ¡Accio salamandra!- La salamandra salió volando del fuego dejando un rastro de chispas incandescentes. Aterrizo en la mesa entre los gemelos.
- ¡Ven bonita!. Mira que rico manjar tengo aquí. -dijo a la salamandra mientras dejaba la bengala encima de la mesa y se alejaba varios pasos.
La salamandra se acerco a la bengala olisqueando, la agarro entre su dientes de un mordisco y con un latigazo de su lengua se la trago con un solo movimiento. En cuanto desapareció en la boca del lagarto se oyó una pequeña explosión y la salamandra salió disparada sin control por toda la sala común entre las risas de los presentes.
Harry estaba a punto de comentar a Ron y Hermione el caso de Filch y el curso Embrujorrápid, cuando de pronto la salamandra pasó por el aire zumbando por encima de sus cabezas, arrojando chispas y produciendo estallidos mientras daba vueltas por la sala. La imagen de Percy riñendo a Fred y George hasta enronquecer, la espectacular exhibición de chispas de color naranja que salían de la boca de la salamandra, y su caída en el fuego, con acompañamiento de explosiones, hicieron que Harry olvidara por completo a Filch y el curso Embrujorrápid.
Halloween llego tan rápidamente que David apenas se había dado cuenta. Todo el colegio estaba preparando la fiesta de Halloween; habían decorado el Gran Comedor con los murciélagos vivos de costumbre; las enormes calabazas de Hagrid habían sido convertidas en lámparas tan grandes que tres hombres habrían podido sentarse dentro, y corrían rumores de que Dumbledore había contratado una compañía de esqueletos bailarines para el espectáculo.
- ¿Esqueletos bailarines? -pregunto Jess.- ¡Suena genial!
- Seguro que bailan mejor que algunos. -dijo Parvati mirando a los chicos. Por el tono del comentario, David agradeció que vaya a ser Harry su pareja en el Baile de Navidad en cuarto.
- Aun no se como voy a ser como bailarín, pero me declaro culpable de no saber bailar bien. -bromeo Seamus levantando la mano.
- Eso si que es poner la venda antes de la herida. -dijo Neville mirando a Jess que le dio la razón con la mirada.
Bajaron por las escaleras hacia el Gran Comedor. A pesar de haber visto y participado prácticamente en todo el proceso de decoración, esta seguía siendo igual de impresionante. Todo se quedaron con la boca abierta. Al final, el rumor de los esqueletos bailarines era cierto. Eran seis esqueletos de deslumbrantes huesos blancos que se movían con una gracia inusitada. Como era de esperar Parvati salió disparada para verlos desde mas cerca. El resto se sentaron en la mesa donde quedaron deslumbrados por el brillo dorado de los platos y copas. El techo reflejaba un cielo nublado que descargaba una ligera lluvia. A ratos aparecía un claro por donde se asomaba la luna. Esta brillaba fuertemente como si quisiera demostrar que, a pesar de estar tapada, seguía siendo la reina del cielo nocturno.
El profesor Dumbledore dedico unas palabras a todo el salón antes de que sacara su varita y conjurara un fénix fantasmal que fue el pistoletazo de salida de la cena.
- ¡Esto cada día esta mas bueno! -exclamo Jess mientras devoraba una porción de rosbif. David la miro mientras reía cuando vio la caricatura que había hecho Dean del profesor Flitwick. Le hacia muy feliz que Jess volviera a reír y que sus ojos volvieran a estar iluminados. Sabia que nada era igual pero... era una gran noticia.
- ¿Nos echamos una foto?. -dijo la chica mientras sacaba la cámara que le regalo el año pasado David. Todos se levantaron inmediatamente armando un bullicio al dejar caer los cubiertos en la mesa.
- Decir Halloween. -dijo Jess mientras les enfocaba.
- Espera un momento. Faltan dos personas. -dijo David que se dirigió corriendo hacia la mesa de Ravenclaw. - ¡Terry, Luna! ¡Venid corriendo a echaros un foto!
Los dos chicos se miraron entre si y se levantaron de la mesa, siguiendo a David hasta la mesa de los leones.
- Ahora si que estamos todos. -exclamo el metamorfomago.
- ¡Espera!. -exclamo Ginny.- ¿Donde están Harry, Ron y Hermione?.
- Están en el cumpleaños de Nick Casi Decapitado. Es el 500 aniversario de su muerte. -todos la miraron sorprendidos.- Se lo escuche decir a Hermione en la sala común. -respondió Jess mientras tocaba unos botones en la cámara.- Le prometieron que irían.
- ¿Como se me ocurriria ir?. Menudo rollo que fue. -resonó la voz de Hermione en la cabeza de David.
Jess apretó el botón rojo de la parte superior de la cámara y se coloco en medio del grupo entre David y Neville. Un flash destello en medio del Gran Comedor cuando la cámara hizo la foto. Jess cogió la cámara y se vio rodeada de muchas voces pidiendo verla. Como pudo pulso el botón de proyección y la foto apareció en medio de todos.
Los gemelos Weasley, cuyas caras pasaban de la seriedad mas absoluta a las muecas mas graciosas; Lee Jordan que apenas miraba a la cámara riéndose al ver como Seamus conseguía, no sin esfuerzo, asomar la cabeza entre Neville y Dean; Parvati y Lavender, a las que la foto las había pillado retocándose el pelo; Luna, que estaba mas preocupada en mirar hacia que o quien sabe donde; Terry sacando pecho en un intento de resaltar el escudo de Ravenclaw; Ginny, que a pesar de haberla pillado girando la cabeza, había conseguido mirar a cámara en el instante justo y el movimiento de su pelo rojizo quedaba realmente genial; un brazo daba paso a la cabeza de Hagrid que se había infiltrado por detrás de todos; Jess, la única que había posado; y, por ultimo, David, que al principio aparecía con los ojos cerrados para después abrirlos y que su pelo se transformara en una masa puntiaguda de color naranja brillante.
- ¡Que guay! -exclamaron Lee y Seamus.
- Salgo movida -se quejo Lavender.
- Es una foto en movimiento Lav. -dijo Ginny sin dejar de mirar como su pelo giraba. Todos empezaron a pedir una copia como locos, acosando a la pobre Jess que intentaba complacerlos mientras impedía que los empujones tiraran la cámara al suelo.
De repente, la cámara salto de las manos de Jess y se dirigió hacia la mesa de los profesores donde fue cogida por el profesor Dumbledore que soltó una sonora carcajada al ver la foto. Se la paso a McGonagall y Flitwick que sonrieron de forma menos entusiasta pero igual de contentos. El pequeño profesor de Encantamientos hizo un par de giros con la varita y 17 copias en papel de la foto salieron volando hasta aterrizar en las manos de cada uno de los integrantes de la misma y en los tres profesores que la habían visto. Con otro giro de muñeca, la cámara volvió mansamente a las manos de Jessica.
David se fijo como Hagrid le enseñaba la foto a la profesora Sinistra de Astronomía mientras Flitwick hacia lo mismo con la profesora Sprout y Dumbledore con la enfermera Pomfrey. McGonagall se limito a guardarla en uno de los pliegues interiores de la túnica verde esmeralda que llevaba hoy. También comprobó con perversa delicia como los intentos de Lockhart por ver la foto eran infructuosos.
- Dean, acércame la salsa de tomate. -pidió David mientras se llenaba el plato de salchichas. El moreno se inclinó para coger el asa de la salsera cuando esta salió disparada hacia David, derrapando mientras esquivaba las fuentes puestas encima de la mesa. Frenó bruscamente enfrente de David haciendo que la mitad de la salsa cayera encima de la túnica de David.
- ¡Perdón! -exclamó Luna.- Se me fue la mano al frenar. -toda la mesa estalló en risas al ver a David manchado en tomate. Ginny sacó la varita y exclamó: ¡Fregotego!. El tomate desapareció inmediatamente dejando la túnica como nueva. David las miro a las dos orgulloso de sus progresos.
- Pues parece que soy buen profesor. -comento pavoneándose hasta que Jess saco su varita y le echó encima lo que quedaba de salsa. David se giro y la miro enfadada mientras ella se partía de risa junto a los demás. Intento echarla la bronca pero Jess, previendo esa reacción, le miro poniendo cara de buena haciendo que el enfado del metamorfomago se diluyera.
- ¡Fregotego! -exclamo David apuntándose a si mismo. La túnica volvió a quedar limpia. - Me conoces demasiado bien, sabes que soy incapaz de enfadarme contigo si me miras con esos ojitos de niña buena. -la dijo inclinándose hacia ella para que nadie mas la oyera. Ella le sonrió como respuesta.
La cena se acababa y pasaron a los postres. Sin la participación de Ron, David se proclamo campeón, en la categoría masculina, de la competición de devoradores de profiteroles.
- Era previsible. -comento Jess.
- Ladies and gentleman, bienvenidos a la competición de devoradores de profiteroles en categoría femenina. -comento Lee Jordan al mas puro estilo presentador de boxeo.- Esta noche tenemos un record de participantes. Pasamos a las presentaciones. Fred, George por favor.
- Primera concursante. Representando a la casa Gryffindor, cazadora del equipo de Quidditch, pido un aplauso para... ¡Angelinaaa Johnsooon! -exclamo Fred mientras George lanzaba chispas con la varita.
- A su derecha, también representando a la casa Gryffindor. Debido al historial familiar, es considerada la máxima favorita... ¡Ginnyyyy Weasleyyyy! -presento George a su hermana.
- Representando a la casa Hufflepuff, según las informaciones que tenemos puede ser la gran tapada, demos una calurosa ovación para... ¡Susaaan Bones! -grito Lee Jordan usando su varita como micrófono.
- Y por ultimo, la gran sorpresa, nadie esperaba que fuera a presentarse. Representando a la casa Ravenclaw, la amante de lo desconocido... ¡Lunaaaa Lovegoood! -terminó las presentaciones Fred.- Devolvemos la conexión a Lee Jordan.
Todos los hijos de muggles y aquellos que daban Estudios Muggles se rieron con ganas al escuchar esta ultima frase.
- Gracias Fred. Antes de que comience la competición, mientras los entrenadores de cada participante dan los últimos consejos a sus representados, veamos como están las apuestas. -decía Lee mientras se acercaba a David y Neville que habían sido nombrados por los gemelos los responsables de las apuestas. -David, Neville, ¿como están las cuotas?.
- Buenas noches Lee. -dijo Neville metiéndose muy bien en el papel.- Como ha dicho George antes los antecedentes de la familia Weasley marcan la diferencia. Así, la victoria de la pelirroja se paga a un sickle y medio por cada sickle apostado. Aunque al principio de la noche, los apostantes se inclinaban mas por Angelina que por Susan, las ultimas informaciones y rumores han hecho que en este momento tanto Angelina como Susan tengan la misma cotización, cuatro sickles por cada uno apostado.
- Finalmente, si lo que os gusta es el riesgo y queréis salir del banquete con una buena cantidad de relucientes monedas, vuestra opción es Luna. La victoria de la Ravenclaw se paga la nada despreciable cifra de diez sickles por cada uno apostado. -comento David intentando poner un tono profesional.
- Gracias chicos. Recuerdo que solo quedan cinco minutos para que se cierren las apuestas. ¡Aprovechen la ocasión!
Cinco minutos después, Neville cerraba la caja de las apuestas y daba la señal para que comenzara el concurso.
- ¡Apuestas cerradas! -exclamo Lee.- ¿Están las señoritas preparadas? -todas afirmaron con la cabeza.- Recordamos a todos los que se hayan incorporado tarde que estamos en el concurso de devoradores de profiteroles en categoría femenina. Las participantes tendrán un minuto para comer todos los profiteroles que puedan. La ganadora pondrá su nombre en el Pergamino de los Vencedores junto al de leyendas como los campeones del año pasado: Ron Weasley y Katie Bell.
- ¡Coooomienza el concurso! -exclamó George mientras giraba su varita emitiendo un bocinazo.
Las chicas se abalanzaron sobre los profiteroles. Cada una tenia su estilo particular.
- ¡Aquí tenemos a Ginny, que esta usando la clásica táctica Weasley denominada "ni respirar", inventada por nuestro tío Bilius y perfeccionada por el campeón del año pasado, Ron Weasley!.-comentaba George emocionado.- ¡Mientras tanto vemos como la señorita Bones aplica la clásica pero siempre útil, "de dos en dos"! ¡Ojoo al ritmo de Angelina en la magnifica aplicación de la estrategia "martillo de Thor", los entendidos en quidditch verán la similitud con la jugada del cazador del mismo nombre! ¡Por ultimo, tenemos a la señorita Lovegood que lleva un ritmo sostenido de engullimiento mientras intenta despistar a las demás participantes con su mirada perdida!
- ¡Deberíamos de ponerle un nombre a esta estrategia! -apuntó Fred. -Solo quedan cinco segundos.
- ¡TIEMPO! –gritó Lee por encima de los murmullos de todos los presentes. - Ahora veremos el numero de profiteroles comidos por cada participante.
El plato de Susan se iluminó y proyectó en el aire en letras amarillas el numero 23.
- ¡Veintitrés profiteroles para la señorita Bones! -anuncio Fred. El siguiente plato en iluminarse fue el de Ginny que proyecto también el numero 23 en rojo.
- ¡Tenemos un empate temporal señores! ¡No tiren sus boletos de apuestas aun! -el plato de Luna empezó a brillar y un azul numero 26 apareció ante la vista de todos.
- ¡Vaya la incorporación de ultima hora puede dar la sorpresa, atentos a la señorita Lovegood! -el plato de Angelina empezó a brillar provocando que todos los presentes aguantaran la respiración.
- ¡TREINTA! -exclamó George al ver el numero proyectado. -¡Ya tenemos ganadora!. Un fuerte aplauso para... ¡ANGELINA JOHNSON!
Una estruendosa ovación resonó por el Gran Comedor mientras Lee Jordan se acercaba a la ganadora y la levantaba el brazo como signo de victoria.
El ruido y el bullicio del Gran Comedor se trasladaron por las escaleras cuando salieron del mismo al finalizar el banquete. Angelina y David andaban un poco mas retrasados debido a la ingente cantidad de profiteroles que llevaban encima.
Al llegar a la segunda planta, algo brillaba en el muro delante de ellos. En el espacio entre dos ventanas, brillando a la luz que arrojaban las antorchas, había en el muro unas palabras pintadas de más de un palmo de altura.
LA CAMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA. TEMED, ENEMIGOS DEL HEREDERO.
- ¿Qué es lo que cuelga ahí debajo? -preguntó una chica de Hufflepuff, con un leve temblor en la voz
La Señora Norris, la gata del conserje, estaba colgada por la cola en una argolla de las que se usaban para sujetar antorchas. Estaba rígida como una tabla, con los ojos abiertos y fijos. Se hizo el silencio entre la masa de estudiantes, que presionaban hacia delante para ver el truculento espectáculo.
Luego, alguien gritó en medio del silencio:
- ¡Temed, enemigos del heredero! ¡Los próximos seréis los sangre sucia! - Era Draco Malfoy, que había avanzado hasta la primera fila. Tenia una expresión alegre en los ojos, y la cara, habitualmente pálida, se le enrojeció al sonreír ante el espectáculo de la gata que colgaba inmóvil.
Comentarios.
Hola a todos. Este capitulo se lo dedico a Yessica por su interés y sus reviews.
Respondiendo a la propia Yessica: Puedes dejarme los reviews que quieras en los capítulos del fic del primer año. Serian igual de utiles. Me place que te haya gustado lo de la hermana de Moody.
Este capitulo creo que era necesario que lo hiciera ya que Rowling nunca ha descrito como seria necesario una cena de Halloween. Tampoco es que este capitulo tengan unas descripciones imponentes, pero siendo como es el banquete de Halloween uno de los importantes del año creo que se merece tener protagonismo.
Espero que os guste y que comenteis lo que creáis oportuno.
Un bratzo, xotug.
