Capitulo 8. Reflexiones a dos bandas.

- ¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa? -atraído sin duda por el grito de Malfoy, Argus Filch se abría paso a empujones.

Vio a la Señora Norris y se echó atrás, llevándose horrorizado las manos a la cara.

- ¡Mi gata! ¡Mi gata! ¿Qué le ha pasado a la Señora Norris? - chilló. Con los ojos fuera de las orbitas, se fijó en Harry.- ¡Tú! -chilló.- ¡Tú! ¡Tú has matado a mi gata! ¡Tú la has matado! ¡Y yo te mataré a ti! ¡Te...!

- ¡Argus! -había llegado Dumbledore, seguido de otros profesores. En unos segundos, pasó por delante de Harry, Ron y Hermione y sacó a la Señora Norris de la argolla.

- ¿Que la habrá pasado a la gata de Filch? -pregunto Jess a David.

- No lo se. -mintió él. Hablo mentalmente con Hermione. -¡Joder Hermione! Es terrorífico, ¿tu también te quedaste así de rígida, como si estuvieras muerta?

- No lo se. Solo vi a través del espejo los ojos del basilisco justo después de escribir en la hoja la palabra "Cañerías". Luego desperté en la enfermería con Harry y Ron alrededor de mi cama. -respondió Hermione.

- Parece que la han petrificado. -comento Percy.

- ¿Cómo ha podido ocurrir? -pregunto Seamus.

- Hay infinidad de maldiciones, pociones y criaturas que pueden producir este efecto. -explico desconcertado.

Dumbledore acercó la punta de su nariz larga y ganchuda a una distancia de apenas dos centímetros de la piel de la Señora Norris. Examinó el cuerpo de cerca con sus lentes de media luna, dándole golpecitos y reconociéndolo con sus largos dedos. La profesora McGonagall estaba casi tan inclinada como el, con los ojos entornados. Snape estaba muy cerca detrás de ellos, con una expresión peculiar, como si estuviera haciendo grandes esfuerzos para no sonreír. Y Lockhart rondaba alrededor del grupo, haciendo sugerencias.

- Puede concluirse que fue un hechizo lo que le produjo la muerte..., quizá la Tortura Metamórfica. He visto muchas veces sus efectos. Es una pena que no me encontrara allí, porque conozco el contrahechizo que la habría salvado.

Los sollozos sin lágrimas, convulsivos, de Filch acompañaban los comentarios de Lockhart. El conserje se desplomó en una silla junto a una mesa, ambas invocadas por McGonagall, con la cara entre las manos, incapaz de dirigir la vista a la Señora Norris. Pese a lo mucho que detestaba a Filch, Harry no pudo evitar sentir compasión por el, aunque no tanta como la que sentía por sí mismo. Si Dumbledore creía a Filch, lo expulsarían sin ninguna duda.

Dumbledore murmuraba ahora extrañas palabras en voz casi inaudible. Golpeó a la Señora Norris con su varita, pero no sucedió nada; parecía como si acabara de ser disecada.

- ... Recuerdo que sucedió algo muy parecido en Uagadugú, -dijo Lockhart- una serie de ataques. La historia completa está en mi autobiografía. Pude proveer al poblado de varios amuletos que acabaron con el peligro inmediatamente.

Finalmente, Dumbledore se incorporó.

- No está muerta, Argus -dijo con cautela. Lockhart interrumpió de repente su cálculo del número de asesinatos evitados por su persona.

- ¿Que no está muerta? -preguntó Filch entre sollozos, mirando por entre los dedos a la Señora Norris. -¿Y por qué está rígida?

- La han petrificado -explicó Dumbledore. - Ah, ya me parecía a mí... - dijo Lockhart.- Pero no podría decir como...

- ¡Pregúntele! -chilló Filch, volviendo a Harry su cara con manchas y llena de lagrimas.

- Ningún estudiante de segundo curso podría haber hecho esto - dijo Dumbledore con firmeza.- Es magia negra muy avanzada.

- ¡Lo hizo el! -saltó Filch, y su hinchado rostro enrojeció.

- ¡Harry no ha podido ser! -gritó Jess dándole un susto a David. Dumbledore y Snape se giraron hacia donde estaba la chica. Miraron a David y Jess a los ojos respectivamente.

- ¡Mierda!. ¡Legeremancia! -exclamó Hermione dentro de la cabeza del muchacho. -¡Deja de mirarle a los ojos! -David cortó bruscamente el contacto visual con los ojos azules de Dumbledore. Este noto que esa acción no era normal.

- ¡Aquí no hay nada mas que ver! -exclamó la profesora McGonagall.- ¡Prefectos llevad a los alumnos a sus respectivas salas comunes!

No sin ciertas quejas la multitud se fue dispersando en diferentes direcciones.

- Señor Manning, señorita Quake. Quédense por favor. -dijo Dumbledore. Lockhart se adelantó algo asustado.

- Mi despacho es el más próximo, director, nada más subir las escaleras. Puede disponer de el.

- Gracias, Gilderoy -respondió́ Dumbledore. Snape hizo desaparecer la mesa y la silla. Entraron en el despacho de Lockhart despertando a todas las fotos del mismo.

- ¡Me da igual lo que diga la niña esa! ¡Ya ha visto lo que escribió en el muro! Él encontró... en la conserjería... Sabe que soy, que soy un... -Filch hacía unos gestos horribles.- ¡Sabe que soy un squib! -concluyó.

- ¡No he tocado a la Señora Norris! -dijo Harry con voz potente, sintiéndose incomodo al notar que todos lo miraban, incluyendo los Lockhart que había en las paredes. -Y ni siquiera sé lo que es un squib.

- ¡Mentira! -gruñó Filch.- ¡Él vio la carta de Embrujorrápid!

- Si se me permite hablar, señor director. -dijo Snape desde la penumbra, y Harry se asustó aun más, porque estaba seguro de que Snape no diría nada que pudiera beneficiarle- Potter y sus amigos simplemente podrían haberse encontrado en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno. -dijo, aunque con una leve expresión de desprecio en los labios, como silo pusiera en duda- Sin embargo, aquí tenemos una serie de circunstancias sospechosas: ¿por qué se encontraban en el corredor del piso superior? ¿Por qué no estaban en la fiesta de Halloween?

Harry, Ron y Hermione se pusieron a dar a la vez una explicación sobre la fiesta de cumpleaños de muerte.

—... había cientos de fantasmas que podrán testificar que estábamos allí́.

- Pero, ¿por qué no os unisteis a la fiesta después? - preguntó Snape. Los ojos negros le brillaban a la luz de las velas.- ¿Por qué subisteis al corredor? Ron y Hermione miraron a Harry.

- Porque..., porque... -dijo Harry, con el corazón latiéndole a toda prisa; algo le decía que parecería muy rebuscado si explicaba que lo había conducido hasta allí una voz que no salía de ningún sitio y que nadie sino el había podido oír- ... porque estábamos cansados y queríamos ir a la cama -dijo.

- ¿Sin cenar? - preguntó Snape. Una sonrisa de triunfo había aparecido en su adusto rostro.- No sabia que los fantasmas dieran en sus fiestas comida buena para los vivos.

- Sin ser irrespetuoso, profesor Snape. Harry, Ron y Hermione llegaron un poco mas tarde que nosotros a la segunda planta directamente desde las mazmorras. Aunque hubieran querido cenar -el rugido de las tripas de Ron hizo que la desagradable sonrisa de Snape se ensanche más.- no hubieran llegado a tiempo. -mintió David descaradamente mirando al suelo para evitar la Legeremancia. Snape le miro como si le acabara de despertar de un sueño maravilloso.

- Su opinión esta de mas aquí, señor Manning, no hable de lo que no sabe.- se giró hacia Dumbledore que seguía con la mirada fija en la Señora Norris.- Tengo la impresión, señor director, de que Potter no está siendo completamente sincero -dijo.- Podría ser una buena idea privarle de determinados privilegios hasta que se avenga a contarnos toda la verdad. Personalmente, creo que debería ser apartado del equipo de quidditch de Gryffindor hasta que decida no mentir.

- Francamente, Severus, -dijo la profesora McGonagall bruscamente- no veo razón para que el muchacho deje de jugar al quidditch. Este gato no ha sido golpeado en la cabeza con el palo de una escoba. No tenemos ninguna prueba de que Potter haya hecho algo malo.

Dumbledore miraba a Harry de forma inquisitiva.

- Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, Severus - dijo con firmeza. Snape parecía furioso. Igual que Filch.

- ¡Han petrificado a mi gata! -gritó. Tenía los ojos desorbitados.- ¡Exijo que se castigue a los culpables!

- Podremos curarla, Argus. -dijo Dumbledore armándose de paciencia.- La señora Sprout ha conseguido mandrágoras recientemente. En cuanto hayan crecido, haré una poción con la que revivir a la Señora Norris.

- La haré yo. -acometió́ Lockhart.- Creo que la he preparado unas cien veces, podría hacerla hasta dormido.

- Disculpe, -dijo Snape con frialdad- pero creo que el profesor de Pociones de este colegio soy yo. -Hubo un silencio incomodo.

- Podéis iros -dijo Dumbledore a Harry, Ron, Hermione, Jess y David.

Salieron intentando no aparentar que ocultaban algo. A David le pareció, de forma siniestra, irónico que Harry estuviera preocupado porque nadie descubriera lo de la voz en las paredes cuando el que mas tenia que ocultar era el que sabia lo que pasaba. Entraron en una clase vacía un par de plantas por encima del despacho de Lockhart.

- ¿Creéis que tendría que haberles hablado de la voz que oí?

- No -dijo Ron sin dudar.- Oír voces que nadie puede oír no es buena señal, ni siquiera en el mundo de los magos. Había algo en la voz de Ron que hizo que Harry le preguntase: - Tú me crees, ¿verdad?

-Por supuesto -contestó Ron rápidamente.- Pero... tienes que admitir que parece raro...

- ¿Que es eso de la voz? -pregunto Jess.

- Luego te lo explico, Jess. -respondió David.

- Sí, ya sé que parece raro - admitió Harry.- Todo el asunto es muy raro. ¿Qué era lo que estaba escrito en el muro? «La cámara ha sido abierta.» ¿Qué querrá decir?

- El caso es que me suena un poco - dijo Ron despacio.- Creo que alguien me contó una vez una historia de que había una cámara secreta en Hogwarts...; a lo mejor

fue Bill.

- Hermione, tu que te habrás leído Historia de Hogwarts doscientas veces. ¿Dice algo sobre una cámara en ella? -la pregunto Jess. Todos se quedaron expectantes mirando a la morena que intentaba hacer memoria.

- Algo si que recuerdo haber leído sobre una cámara secreta. Creo que es una de las leyendas que surgieron alrededor de los fundadores. -respondió Hermione frustrada por no recordar nada mas.

- Bueno pues mañana vamos a la biblioteca y lo miramos. -dijo David.

- ¿Y qué demonios es un squib? - preguntó Harry. Para sorpresa de todos, Ron ahogó una risita.

- Bueno, no es que sea divertido realmente... pero tal como es Filch... -dijo.- Un squib es alguien nacido en una familia de magos, pero que no tiene poderes mágicos. Todo lo contrario a los magos hijos de familia muggle, sólo que los squibs son casos muy raros. Si Filch está tratando de aprender magia mediante un curso de Embrujorrápid, seguro que es un squib. Eso explica muchas cosas, como que odie tanto a los estudiantes. -Ron sonrió con satisfacción.- Es un amargado.

- No es que sea yo el mayor admirador de Filch pero si es verdad lo que dices, no me sorprende su actitud. -comento David sintiendo una leve chispa de pena por el celador. De algún lugar llegó el sonido de un reloj.

- Es medianoche - señaló Harry.- Es mejor que nos vayamos a dormir antes de que Snape nos encuentre y quiera acusarnos de algo más.

David se echo en la cama y se dirigió a la Hermione de su cabeza.

- ¿Legeremancia?. -preguntó entre asustado e interesado.

- Si David. Legeremancia. Es una rama de las artes mágicas que trata sobre la capacidad de entrar en las mentes ajenas y ver sus recuerdos. Cuídate de ella. -respondió Hermione.

- No veo que problema hay. Me dijiste que el Santuario es inexpugnable. -recordó David.- Bueno, no del todo el Sombrero Seleccionador pudo entrar.

- Si es cierto. Y no se porque, pero como te dijo el año pasado que no va a decir nada no hay problema. -apunto Hermione.

- ¿Entonces que pasa con la Legeremancia? -preguntó.

- Que aunque no pueda entrar en el Santuario, pueden ver tus últimos pensamientos y recuerdos. Si has pensado en un punto concreto de la información, un simple comentario mental como el "Ya empieza el show" que has hecho al ver a la Señora Norris petrificada o la pequeña conversación que hemos tenido antes; el practicante de Legeremancia podría ver todo eso y tendríamos que responder a preguntas no muy adecuadas.

- Entiendo. ¿Y lo de mirarle a los ojos? -continuo preguntando David.

- Es necesario que haya contacto visual para practicar la Legeremancia. -contestó Hermione. - Si tienes mas dudas consulta el quinto libro.- Hermione desapareció en su cabeza y David se echo a dormir intentando tranquilizar las dudas.

Durante unos días, en la escuela no se habló de otra cosa que de lo que le habían hecho a la Señora Norris. Filch mantenía vivo el recuerdo en la memoria de todos haciendo guardia en el punto en que la habían encontrado, como si pensara que el culpable volvería al escenario del crimen. Harry le había visto fregar la inscripción del muro con el Quitamanchas mágico multiusos de la señora Skower, pero no había servido de nada: las palabras seguían tan brillantes como el primer día.

- Era obvio. Lo que sea que haya petrificado a la Señora Norris, no creo que permitiera que su "mensaje" se borrara tan fácilmente. -reflexionó Seamus cuando Harry lo conto en la sala común.

Cuando Filch no vigilaba el escenario del crimen, merodeaba por los corredores con los ojos enrojecidos, ensañándose con estudiantes que no tenían ninguna culpa e intentando castigarlos por faltas imaginarias como "respirar demasiado fuerte" o "estar contento". Si ya era incomodo encontrarse con Filch normalmente, ahora era insoportable. Tanto que mas de una vez, David se encontró que los pasadizos secretos ya no eran tan "secretos" y estaban más transitados de lo normal.

Aquel acto vandálico también había afectado a Hermione. Ya era habitual en ella pasar mucho tiempo leyendo, pero ahora prácticamente no hacia otra cosa. Jess estaba segura que andaba como desesperada buscando información sobre lo de la cámara.

Harry encontró a Ron junto a David y Jess al fondo de la biblioteca, revisando desesperadamente un par de pergaminos mientras media sus deberes de Historia de la Magia. El profesor Binns les había mandado un trabajo de un metro de largo sobre «La Asamblea Medieval de Magos de Europa».

- No puede ser, todavía me quedan veinte centímetros... -dijo furioso Ron soltando el pergamino, que recuperó su forma de rollo- y Hermione ha llegado al metro y medio con su letra diminuta.

- ¿Dónde está? - preguntó Harry, cogiendo la cinta métrica y desenrollando su trabajo.

- En algún lado por allá -respondió Ron, señalando hacia las estanterías.- Buscando otro libro. Creo que quiere leerse la biblioteca entera antes de Navidad.

- Ah, ¿que aun no lo ha hecho? -preguntó Jess mientras revisaba la redacción de Ron. David se aguanto la risa. - Ron mira a partir del centímetro cuarenta de la mia, creo que hay algo que no has puesto. -dijo devolviéndole la suya. Ron la leyó desesperado y empezó a copiar frenéticamente.

Harry les contó que Justin Finch-Fletchey lo había esquivado y se había alejado de él a toda prisa.

- No sé por qué te preocupa, si siempre has pensado que era un poco idiota -dijo Ron, sin dejar de escribir.- Todas esas tonterías sobre lo maravilloso que es Lockhart...

- Desde siempre los idiotas se reconocen entre ellos y terminan juntándose. -dijo Jess.

- Fíjate en Malfoy, Crabbe y Goyle. -apunto David provocando sonrisas.

Hermione surgió de entre las estanterías. Parecía disgustada pero dispuesta a hablarles por fin.

- No queda ni uno de los ejemplares que había en el colegio; se han llevado la Historia de Hogwarts -dijo, sentándose junto a Harry y Ron.- Y hay una lista de espera de dos semanas. Lamento haberme dejado en casa mi ejemplar, pero con todos los libros de Lockhart, no me cabía en el baúl.

- ¿Para qué lo quieres? -le preguntó Harry.

- Para lo mismo que el resto de la gente, - contestó Hermione- para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos.

- ¿Qué es eso? - preguntó Harry al instante.

- Eso quisiera saber yo. Pero no lo recuerdo - contestó Hermione, mordiéndose el labio.- Y no consigo encontrar la historia en ningún otro lado.

- Esta claro, hay una cámara secreta en Hogwarts. -dijo Jess metiendo los libros en la mochila.

- Me han sobrado seis centímetros, ¡bien!. -exclamó Ron devolviéndole las redacciones a Jess y David.

Sonó la campana. Ron y Hermione se encaminaron al aula de Historia de la Magia, discutiendo mientras Harry y David hablaban sobre quidditch.

Historia de la Magia era la asignatura más aburrida de todas. El profesor Binns era el único profesor fantasma que tenían, y lo más emocionante que sucedía en sus clases era su entrada en el aula, a través de la pizarra. Mucha gente decía de él que no se había dado cuenta de que se había muerto. Simplemente, un día se había levantado para ir a dar clase, y se había dejado el cuerpo en una butaca, delante de la chimenea de la sala de profesores. Desde entonces, había seguido la misma rutina sin la más leve variación.

Aquel día fue igual de aburrido. El profesor Binns abrió sus apuntes y los leyó con un sonsonete monótono, como el de una aspiradora vieja, hasta que casi toda la clase hubo entrado en un sopor profundo, sólo alterado de vez en cuando el tiempo suficiente para tomar nota de un nombre o de una fecha, y volver a adormecerse. Llevaba una media hora hablando cuando ocurrió algo insólito: Hermione alzó la mano.

El profesor Binns, levantando la vista a mitad de una lección horrorosamente aburrida sobre la Convención Internacional de Brujos de 1289, pareció sorprendido.

—¿Señorita...?

—Granger, profesor. Pensaba que quizá usted pudiera hablarnos sobre la Cámara de los Secretos —dijo Hermione con voz clara.

Dean Thomas, que había permanecido boquiabierto, mirando por la ventana, salió de su trance dando un respingo. Lavender Brown levantó la cabeza y a Neville le resbaló el codo de la mesa. David y Harry pararon su debate en voz baja sobre que podía ser esa voz misteriosa. El profesor Binns parpadeó.

- Mi disciplina es la Historia de la Magia -dijo con su voz seca, jadeante.- Me ocupo de los hechos, señorita Granger, no de los mitos ni de las leyendas. - Se aclaró la garganta con un pequeño ruido que fue como un chirrido de tiza, y prosiguió.- En septiembre de aquel año, un subcomité de hechiceros sardos...

-¡Casi se pone interesante! -susurro Jess intentando volver a coger una postura cómoda en la que dormirse.

De nuevo, en el aire, se agitaba la mano de Hermione.

- ¿Señorita Grant?

- Disculpe, señor, ¿no tienen siempre las leyendas una base real? -El profesor Binns la miraba con tal estupor, que Harry adivinó que ningún estudiante lo había interrumpido nunca, ni estando vivo ni estando muerto.

- Veamos, -dijo lentamente el profesor Binns- sí, creo que eso se podría discutir. - miró a Hermione como si nunca hubiera visto bien a un estudiante.- Sin embargo, la leyenda por la que usted me pregunta es una patraña hasta tal punto exagerada, yo diría incluso absurda...

La clase entera estaba ahora pendiente de las palabras del profesor Binns; éste miró a sus alumnos y vio que todas las caras estaban vueltas hacia el. Era desconcertante ver tal cantidad de interés.

- Muy bien -dijo despacio.- Veamos... la Cámara de los Secretos... Todos ustedes saben, naturalmente, que Hogwarts fue fundado hace unos mil años (no sabemos con certeza la fecha exacta) por los cuatro brujos más importantes de la época. Las cuatro casas del colegio reciben su nombre de ellos: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Los cuatro juntos construyeron este castillo, lejos de las miradas indiscretas de los muggles, dado que aquella era una época en que la gente tenia miedo a la magia, y los magos y las brujas sufrían persecución. Se detuvo, miró a la clase con los ojos empañados y continuó:

- Durante algunos años, los fundadores trabajaron conjuntamente en armonía, buscando jóvenes que dieran muestras de aptitud para la magia y trayéndolos al castillo para educarlos. Pero luego surgieron desacuerdos entre ellos y se produjo una ruptura entre Slytherin y los demás.

- ¡Que sorpresa! -ironizo Seamus en voz baja.

Slytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Lo desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza. Un día se produjo una seria disputa al respecto entre Slytherin y Gryffindor, y Slytherin abandonó el colegio. El profesor Binns se detuvo de nuevo.

- Esto es lo que nos dicen las fuentes históricas fidedignas -dijo- pero estos simples hechos quedaron ocultos tras la leyenda fantástica de la Cámara de los Secretos. La leyenda nos dice que Slytherin había construido en el castillo una cámara oculta, de la que no sabían nada los otros fundadores.

"Slytherin, según la leyenda, selló la Cámara de los Secretos para que nadie la pudiera abrir hasta que llegara al colegio su auténtico heredero. Sólo el heredero podría abrir la Cámara de los Secretos, desencadenar el horror que contiene y usarlo para librar al colegio de todos los que no tienen derecho a aprender magia."

Cuando terminó de contar la historia, se hizo el silencio, pero no era el silencio habitual, soporífero, de las clases del profesor Binns. Flotaba en el aire un desasosiego, y todo el mundo le seguía mirando, esperando que continuara. El profesor Binns parecía levemente molesto.

- Está molesto porque se ha dado cuenta de que es la primera que consigue la atención de todos los alumnos y es por culpa de un hecho "no fideligno" -dijo Dean Thomas a David.

- Por supuesto, esta historia es un completo disparate. -añadió.- Naturalmente, el colegio entero ha sido registrado varias veces en busca de la cámara, por los magos mejor preparados. No existe. Es un cuento inventado para asustar a los crédulos. Hermione volvió a levantar la mano.

- Profesor... ¿a qué se refiere usted exactamente al decir «el horror que contiene» la cámara?

- Es la primera vez que agradezco las preguntas de Hermione. -susurro Ron haciendo reír quedamente a Jess.

- Se cree que es algún tipo de monstruo, al que sólo podrá dominar el heredero de Slytherin -explicó el profesor Binns con su voz seca y aflautada. La clase intercambió miradas nerviosas. - Pero ya les digo que no existe - añadió el profesor Binns, revolviendo en sus apuntes. -No hay tal cámara ni tal monstruo.

- Pero, profesor, - comentó Seamus Finnigan- si sólo el autentico heredero de Slytherin puede abrir la cámara, nadie más podría encontrarla, ¿no?.

- Tonterías, O'Flaherty, - repuso el profesor Binns en tono algo airado- si una larga sucesión de directores de Hogwarts no la han encontrado...

- Pero, profesor, - intervino Parvati Patil- probablemente haya que emplear magia negra para abrirla...

- El hecho de que un mago no utilice la magia negra no quiere decir que no pueda emplearla, señorita Patati -le interrumpió́ el profesor Binns.- Insisto, si los predecesores de Dumbledore...

- Pensé que nunca lo diría, pero es un punto para Binns, Parvati. -dijo David. La chica le miro con el ceño fruncido.

- Pero tal vez sea preciso estar relacionado con Slytherin, y por eso Dumbledore no podría... - apuntó Dean Thomas, pero el profesor Binns ya estaba harto.

- Ya basta - dijo bruscamente- ¡Es un mito! ¡No existe! ¡No hay el menor indicio de que Slytherin construyera semejante cuarto trastero! Me arrepiento de haberles relatado una leyenda tan absurda. Ahora volvamos, por favor, a la historia, a los hechos evidentes, creíbles y comprobables.

Y en cinco minutos, la clase se sumergió́ de nuevo en su sopor habitual.

A la salida todo el mundo discutía sobre la Cámara de los Secretos.

- Pues yo estoy con Dean. -comento Jess haciendo sonreír al moreno.- Si la cámara la creo Salazar, es mas que lógico que quien quiera usarla tenga relación con la casa de Slytherin, si no directamente con el propio Salazar. -David la miro sorprendido, sabia que Jess era inteligente pero no hasta ese punto. La rapidez con la que se había dado cuenta que la frase "solo el heredero de Slytherin podría abrir la cámara" podía ser interpretada de manera literal era asombrosa.

- Ya se sabía que Salazar Slytherin era un viejo chiflado y retorcido - dijo Ron a Harry y Hermione, mientras todos se abrían camino por los abarrotados corredores al término de las clases, para dejar las mochilas en la habitación antes de ir a cenar.- Pero lo que no sabia es que hubiera sido el quien empezó todo este asunto de la limpieza de sangre. No me quedaría en su casa aunque me pagaran. Sinceramente, si el Sombrero Seleccionador hubiera querido mandarme a Slytherin, yo me habría vuelto derecho a casa en el tren.

- A mi la verdad no me sorprende nada. -confeso David.

- ¿A que te refieres? -pregunto Hermione interesada.

- A que no me sorprende, que lo de la limpieza de sangre la empezara Salazar. Simplemente, los que ahora tienen esa idea siguen los pasos de su "maestro". -explico David, remarcando lo de maestro de forma teatral.

Harry tenia la cabeza en otro sitio. Se le notaba en su mirada ausente. Si David no recordaba mal, estaba casi seguro que ahora mismo se estaría comiendo la cabeza sobre lo que le dijo el Sombrero Seleccionador el año pasado.

Mientras caminaban empujados por la multitud, pasó Colin Creevey.

- ¡Eh, Harry!

- ¡Hola Colin! -dijo Harry sin darse cuenta.

- Harry, Harry.., en mi clase un chaval ha estado diciendo que tú eres... -Pero David le cogió de los hombros y se le llevo a un lado del pasillo arrastrándolo a través de la marea de gente que iba de camino al Gran Comedor.

- ¡A ti te estaba buscando! -le dijo David alegremente.

- ¡Hola David!. ¿Que tal estas? -pregunto un poco sobresaltado.

- Bien. ¿Como llevas nuestro pequeño trabajo?. ¿Has podido descubrir algo? -Colin le miro desconcertado un momento y luego se le iluminaron los ojos de comprensión.

- Algo he avanzado. Estoy siguiendo un par de opciones. Cuando sepa algo mas te aviso. -dijo sonriendo.

- ¿Crees que lo podrás tener para antes de Diciembre?.

- Si todo sale bien, no habría problema. -repuso Colin.- Ah, dile a Harry que la gente comenta que él es el heredero de Slytherin. ¿Lo harás? -pregunto inquieto.

- Dalo por hecho. - se inclino un poco para mirarlo a los ojos y le dijo: - Gracias Colin, es importante para mi.

David alcanzó a los demás subiendo a la segunda planta por las escaleras.

- ¿Qué es lo crees que quería decirte Colin sobre lo que decía un chaval de su clase? - preguntó Hermione.

- Que soy el heredero de Slytherin, supongo - dijo Harry, y el corazón se le encogió́ un poco más al recordar cómo lo había rehuido Justin Finch-Fletchley a la hora de la comida.

- La gente aquí es capaz de creerse cualquier cosa - dijo Ron, con disgusto.

- Y tanto. -dijo David con la voz entrecortada por la carrera.- Es eso exactamente lo que me ha dicho Colin.

- Por cierto, ¿que tienes tú con Colin? -pregunto Jess.

- Negocios. -respondió sin inmutarse el metamorfomago.

- ¿Cómo que negocios? -insistió Hermione. Ron y Harry se divertían viendo la escena.

- Hermione, es un secreto. -aclaró condescendientemente. -No te lo voy a contar. Pero estad tranquilos, se resolverá pronto. - Hermione viendo que no iba a poder sacarle nada, resopló indignada.

- Eso espero. -dijo Ron.- Porque con la Cámara Secreta ya tenemos suficiente cosas que descubrir.

La masa de alumnos se aclaró, y consiguieron subir sin dificultad al siguiente rellano.

- ¿Crees que realmente hay una Cámara de los Secretos? - preguntó Ron a Hermione.

- No lo sé - respondió ella, frunciendo el entrecejo.- Dumbledore no fue capaz de curar a la Señora Norris, y eso me hace sospechar que quien quiera que la atacase no debía de ser..., bueno..., humano.

Dumbledore estaba sentado en la silla de su despacho, mientras meditaba lo ocurrido con la Señora Norris. Alguien llamó a puerta.

- Pasa Severus, te estaba esperando. -respondió Dumbledore.

- Director. -dijo con un imperceptible movimiento de cabeza.- Sigo insistiendo en que Potter y sus amigos nos ocultan algo. Deberían de quitárseles ciertos privilegios hasta que nos lo cuenten.- Dumbledore lo miró intensamente.

- Severus, no te he llamado para escuchar tus reclamaciones sobre castigos y retirada de privilegios.-dijo severamente.- Pero estoy de acuerdo en que nos ocultan algo. No solo los señores Potter y Weasley junto a la señorita Granger. Creo que el señor Manning también oculta cosas.

- ¿Manning?. -pregunto Snape sorprendido.- ¿Que puede ocultar un chico como ese?.

- Es un metamorfomago, Severus. Y en su familia no ha habido ningún pariente mágico en siete generaciones.

- ¿Siete? -exclamo Snape perturbado.- Lo siento, señor, pero no es posible.

- Si es posible Severus. -dijo enseñándole la copia de la foto que se habían hecho en Halloween.- Si no lo recuerdas, la señorita Tonks estuvo el año pasado mucho por Hogwarts. Fue para enseñarle al señor Manning a desarrollar su poder. -Snape observo en la foto como el pelo de David cambiaba de color y se ponía de punta. Era indudable que tenia que ser un metamorfomago. Ningún alumno de segundo curso, ni siquiera el propio Dumbledore, tenía esas capacidades a tan temprana edad.

- De acuerdo, pero creo que tiene un indicio para poder afirmar que el señor Manning nos oculta algo. -inquirió Snape.

- Solo uno, débil, puede que incluso sin sentido, pero es un indicio. -respondió Dumbledore mientras se levantaba acercándose al mueble donde guardaba el pensadero. Se puso la varita en la sien y saco una hebra de pensamiento fina y brillante que deposito en el mismo.

- Severus, quiero que veas esto conmigo. -le invitó Dumbledore. Ambos hombres se introdujeron en el recuerdo.

El recuerdo empezaba el momento en que habían descubierto a la Señora Norris y terminaba después de que Dumbledore despidiera a los cinco alumnos del despacho de Lockhart. Cuando salieron del pensadero, Dumbledore se quedó mirando a Snape.

- ¿Notaste algo raro? -le pregunto con una media sonrisa. Snape hizo una pausa valorativa intentando recordar hasta el mas mínimo detalle.

- Nada en particular. -contesto Snape. Dumbledore saco su varita e hizo un complicado movimiento apuntado al aire. Apareció una pantalla nebulosa de color blanco brillante. Snape sintió un ligero escalofrió. No era la primera vez que veía este hechizo que proyectaba la "niebla" del pensadero en el aire, pero siempre le producía inquietud.

El anciano director cogió el pensamiento del pensadero y lo arrastró a la pantalla proyectada. Hizo un movimiento de arrastre y pasó el pensamiento.

- Aquí, Snape. -dijo ralentizando la imagen mas. Mostraba el momento en el cual Snape y Dumbledore miraban hacia David y Jess cuando la chica defendió a Harry. - Fíjate como el señor Manning rompe el contacto visual.

- Estaba avergonzado... -explicó Snape con normalidad. Dumbledore negó con la cabeza.

- No era por estar avergonzado. Si te das cuenta, el señor Manning no baja la cabeza como es normal en gente avergonzada. Se limita a girar la cabeza lo justo para romper el contacto visual.

- ¿Y que se supone que significa eso? -pregunto Snape desconcertado.

- Suena un poco inverosímil y forzado pero creo que temía que le hiciéramos Legeremancia. -comento levemente. El esfuerzo que hizo Snape para no soltarle a Dumbledore un "no me tomes el pelo" sorprendió al propio profesor de Pociones.

- Sin duda, es inverosímil. -dijo con la voz mas neutra que pudo poner. -Aunque conociéndole como le conozco, Dumbledore, tendrá un ojo encima de él.

- Por supuesto. -confeso Dumbledore con una sonrisa traviesa.

Comentarios.

Hola a todos. Por fin acabo mañana los exámenes de la uni, ¡que tortura!. No se si acelerare el ritmo de subida, pero podré escribir mas tranquilo (aunque creo que no es posible, jajajaja).

En el tema de reviews y esas cosas, ha sido una cosa de locos. De repente me encuentro ayer con nueve correos nuevos. Asi que agradecimientos para Aizea Brooke Onix y ficlius por sus múltiples añadidos a favoritos, alertas y comentarios. Respuestas a los mismos:

Aizea Brooke Onix: Ya que en el libro no cuentan nada donde estaba Ginny, yo supuse que escribió el mensaje durante el banquete y simplemente llego un poco mas tarde al mismo. Si te fijas cuando entran al banquete David y Jess, Ginny no va con ellos. Aparece ya en el banquete a la hora de la foto.

Ficlius: No voy a ser tan hipócrita de no agradecerte que pienses que mi fic es de los mejores. Pero yo diferencio entre historias con las que te lo pasas bien e historias buenas. Por ejemplo: Dios Emperador de Dune, me parece un gran libro, pero es difícil que te lo pases bien con el, es demasiado denso. Por otro lado, Guía de Supervivencia: Zombie, es un libro con el que me lo paso pipa (libro que recomiendo a todo el mundo que lea. Empiezas a leertelo de cachondeo y en la pagina 35 sales a comprarte un bate de béisbol, por si acaso.) pero no me parece un gran libro en cuanto a calidad. Y es probable, que mi fic sea entretenido pero por ejemplo cualquiera de los fics de mi amiga Ginevre (metiendo publi aquí, jajaja) están mucho mejor escritos que el mío.

Como veis Dumbledore empieza a sospechar de David, pero aun no tiene una prueba...

Espero que os guste el capitulo.

Un bratzo, xotug.