Habían pasado casi dos años desde que Naruto emprendió su viaje de entrenamiento y Hinata se esforzaba día a día para intentar ser una mejor kunoichi . Ése día quiso aprovechar que no tenía misiones para salir de entrenamiento y, premonitoriamente, ése día, se levantó pensado es Sasuke.
Su intención era llegar hasta un lugar algo alejado de la villa en el que había estado de misión con su equipo hacía poco, ya que, en cuanto lo vio pensó que era perfecto para el entrenamiento que quería realizar esa mañana. Se trataba de un entrenamiento duro, pero esperaba que fuera de provecho. De hecho, tanto se concentró en éste que no se percató ni del paso del tiempo ni del avance de unas nubes oscuras desde el horizonte hasta que empezaron a caer las primeras gotas.
Nada más sentir el contacto de las primeras gotas en su piel se puso en marcha, pero ya era demasiado tarde. La cortina de agua la impedía avanzar y se tuvo que resguardar en una de las remas de un árbol cercano, esperando que el temporal hiciera un receso.
Estando allí de pie tuvo un mal presentimiento y decidió examinar la zona con detenimiento a través de su byakugan. Lo que descubrió la asustó de forma profunda pues, a pocos a unos pocos centenares de metros, pudo ver no uno sino dos escuadrones de ninjas enemigos
Ante esto, la joven se vio inmersa en un mar de dudas. ¿Qué hacían esos ninjas en una zona neutral como ésa? ¿Qué objetivo tenían? ¿Desde cuándo estaban allí? ¿Habían localizado ya su presencia? Pero sobre todo sentía culpabilidad ¿cómo podía haber sido tan confiada estando fuera de la villa?
Inmersa en estos pensamientos no se percató que alguien la observaba desde arriba hasta que fue demasiado tarde y éste se colocó justo a su lado. Ante esta situación tan ventajosa, el misterioso ninja no tuvo problemas en reducir a la joven, quién, un momento antes de desmayarse, pudo distinguir los inconfusibles ojos de Sasuke Uchiha, con el sharingan activado.
