Sasuke Uhiha no podía parar de maldecirse una y otra vez por haber sucumbido a sus debilidades. Ya que se encontraban en una base cercana a la villa, no pudo evitar durante los entrenamientos de ese día acercarse un poco a ésta. No pudo evitar, ante la sorpresa de encontrar a Hinata allí, quedarse viendo todo su entrenamiento mientras pensaba en lo hermosa que se había vuelto la Hyuuga. Por último, tampoco pudo evitar seguirla cuando la joven decidió regresar a la villa, intentado alargar un poco mas ese momento.

Pero las cosas de le estaban escapando de las manos. El escuadrón de ninjas que siempre le seguía estaba empezando a sospechar y las cosas se podrían haber puesto peor cuando la kunoichi se percató de la presencia de dicho escuadrón. De manera que, lo único que pudo hacer el Uchiha entonces fue alejarla a la fuerza del peligro.

Eso, que parecía ser lo mejor, acabó complicando las cosas aún más. Al forcejear con ella pudo notar su cuerpo caliente, empapado por la lluvia, muy cerca del suyo y esto le hizo hervir la sangre de una manera desconocida e inconfesable.

Y allí estaban los dos, en una cueva cercana. Él de pie y ella tendida en el suelo con una capa por encima. Al dejarla allí le había resultado complicado resistir la tentación de quitarle la ropa con la excusa de evitar que se resfriara, pero al final no lo hizo intuyendo que eso sólo complicaría más las cosas. A cambio, extendió por encima una capa que llevaba guardada y encendió un pequeño fuego con algunas ramas que encontró en la cueva.

Llevaba ya un rato así cuando escuchó que la Hyuuga se movía y empezaba a volver en sí y, cuando se giró para comprobar su estado la joven le miraba con actitud tranquila y expresión triste, pero sin ningún rastro de odio o miedo.

-¿Por qué lo has hecho?

El Uchiha o no supo responder a esta pregunta o no se atrevió. Dio media vuelta con la intención de emprender la marcha, pero Hinata se levantó y se colocó entre él y la salida.

-No lo entiendo- dijo la joven- se que eres un buen chico, aunque haya gente que no piense igual. Pero tus acciones no se corresponden a lo que hay en tu interior, porque, aunque siempre quieres lo mejor para todos nosotros no haces las cosas de la manera correcta.

Después del pequeño discurso de la Hyuuga los dos se quedaron mirando durante largo rato

-¿Sabes?-Dijo Sasuke al fin- Hay algo que hace tiempo que quiero decirte y quizá nuestro pequeño encuentro de hoy sea una señal para que por fin me decida a hacerlo. Me gustas desde la primera vez que te vi, de tal manera y con tal intensidad que no he podido evitar quererte.

Cuando escuchó esto Hinata se quedó callada, con la cara colorada como un tomate y sin saber dónde mirar

-Sasuke…yo-Empezó a decir la joven, pero fue interrumpida por el Uchiha

-No digas nada, se que también guardas se ciertos sentimientos hacia mí, pero también sé que esos sentimientos no son igual de intensos que los míos ya que ese tipo de sentimientos los reservas para otra persona. Pero no me importa, de hecho, incluso me parece bien porque yo ahora no soy el tipo de persona adecuada para ti, pero algún día lo seré. Te daré ese tiempo para que intentes algo con ese idiota pero, si cuando esté preparado tú no has conseguido nada con él, no me conformaré con esto.

Dicho esto, Sasuke puso sus manos en la cara de Hinata y la besó en los labios sin que ella pudiera reaccionar. Luego, dejando a la joven parada por la impresión y con una sensación cálida en los labios y en el corazón, salió de la cueva.

Mientras se alejaba de allí el Uchiha sonreía, sintiéndose el orgulloso ladrón del primer beso de Hinata y esperando, algún día, poder robar algo más.