Un día en familia

«¡Reginaaaaa, date prisa, vamos a llegar tarde!»

Esa vigésimo cuarta llamada de Emma desde debajo de las escaleras hizo sonreír a Regina. A pesar del hecho de que cada año, en ese día, Emma era como una pila eléctrica, la alcaldesa se asombraba aún de ver a su compañera excitarse cada vez más a medida que la hora se acercaba.

«Emma, cariño, si no dejas de molestarme, sin duda me retrasaré. Así que, deja de estar detrás de mí, vete a comprobar que no nos olvidamos nada y deja de gritar, bajo en cinco minutos» gritó ella mientras se peinaba delante del espejo.

Emma dejó las escaleras gruñendo y volvió a la cocina para comprobar que los platos cocinados por Regina estaban todos preparados.

«Deja de estar detrás de mí, deja de estar detrás de mí…por lo general estás muy contenta cuando estoy pegada a ti…» murmuró ella toqueteando el papel aluminio que recubría la lasaña «hay incluso veces en que…»

«¡Emmaaaa, te estoy escuchando!» dijo Regina divertida

Descubierta en el acto, la rubia se sentó en una silla resoplando, colocando los platos de lasaña en una bolsa.

Diez minutos más tarde, subida en sus altos tacones, Regina bajó las escaleras, su bolso en la mano

«Ves, princesa, cuando me das tiempo para prepararme, es mucho más sen…»

Dejó de hablar cuando vio el rostro de Emma con una expresión de felicidad muy característica.

«Sí, mi vestido me está bien» dijo ella dando media vuelta sobre sí misma «Sí, estoy sexy como el diablo» añadió acercándose lascivamente a Emma «pero no, no, no y no, no tenemos tiempo para que intentes quitarme mi vestido con los dientes y aún menos para jugar a la jefa y su secretaria» terminó con un guiño

«Hey, yo no iba a decir eso» resopló Emma un poco ofendida

La mirada que le lanzó la morena, las cejas levantadas, la hizo sonreír

«¡Nooo, es verdad, te lo prometo!» añadió ella levantando la mano derecha.

Sorprendida, Regina tomo la bolsa que estaba encima de la mesa y se dirigió hacia la puerta, mantenida abierta por su compañera

«¿Eso quiere decir, mi princesa, que te has vuelto razonable con la edad?»

«No» respondió Emma con una gran sonrisa «de hecho pensaba jugar a "adivina qué hay bajo mi falda"» añadió ella mientras caminaban hacia el coche «pero no pasa nada, lo haremos esta noche…»

Regina no pudo evitar reventar de risa mientras cerraba la puerta. Decididamente su compañera no crecería nunca…

Después de algunos minutos de camino, llegaron al parque de Storybrooke. El parking ya estaba bastante lleno, a Regina le costó mucho encontrar sitio.

«Ve, si hubiéramos cogido mi coche, ya habríamos aparcado, es mucho más pequeña» dijo Emma con una gran sonrisa

«Cariño» respondió Regina sin girar la cabeza «la única razón por la que la cosa a la que tú llamas coche está todavía aparcada en nuestro porche es que me costaría más caro destruirla que mantenerla. Porque tu smartie amarillo, más allá del hecho de que es feo, es totalmente invendible» terminó de decir sonriendo.

«¿Sabes lo que te diría mi smartie?» replicó Emma bajito mirando por la ventana

«¿Mmmm?» preguntó Regina, no habiendo comprendido, pero imaginándose que la réplica de la rubia no sería ciertamente muy poética.

«Decía» dijo Emma girando rápidamente la cabeza hacia la conductora «que estoy ansiosa de que llegue la tarde para ver a Henry»

Su sonrisa hipócrita reforzó las dudas de Regina sobre su respuesta precedente.

«Sí, yo también, le echo mucho de menos» suspiró «es duro verlo solo durante las vacaciones esco…»

«¡Allíii, un sitio, allí, allí!» gritó Emma, sobresaltando a la morena

El Mercedes estacionó en el sitio libre, y las dos pasajeras descendieron rápidamente, caminando hacia el monumento a los muertos, erigido en el centro del parque.

Dadas de la mano, la sonrisa en los labios, saludaron y besaron calurosamente a cada persona que se encontraron. Regina dejó la bolsa de las lasañas en la mesa que servía de buffet, mientras que Emma cogía en brazos a una niña, fingiendo que le comía la mejilla, lo que hizo que la niña estallara en risas.

«¿Dónde está tu madre?» preguntó haciéndole cosquillas a la pequeña

«Allí abajo, con papá» mostró la pequeña rubia señalando con el dedo un puesto de tiro de carabina.

Emma siguió la dirección indicada por su hermana pequeña, y vio a su madre visiblemente enfadada, gesticulando hacia David, que no las tenía toda consigo.

«¿Qué ha hecho ahora papá?» preguntó Emma dejando a su hermana en el suelo.

«Leroy quería intentar disparar a un cigarro colocado en la nariz de Happy» explicó la pequeña riendo «Papá quiso impedírselo, le dijo que no sería capaz de hacerlo, entonces Leroy se enfadó y tiró sin apuntar…» dijo encogiéndose de hombros

«¡Oh! Ohhhh» dijo Emma de repente en estado de pánico «¿y entonces?»

«Entonces «dijo la pequeña con una gran sonrisa, dando media vuelta y yéndose saltando «papá ha dicho que los pircings estaban muy de moda»

Emma no pudo retener una carcajada y se dirigió hacia su madre, que estaba sentada en una silla, con cara de exasperación. Su expresión cambió inmediatamente cuando vio a su hija mayor acercarse a ella.

«Emma, cariño, estás aquí» gritó ella abrazándola

«Sí, mamá» respondió la rubia algo incómoda «pero, sabes, nos vimos ayer, no vale la pena que te exaltes tanto»

«Lo siento, cariño» Snow soltó a su hija «pero tu padre es tan cansino que me da gusto verte, para pensar en otra cosa» dijo en voz baja

«Lea me ha contado lo que ha pasado» explicó Emma «Por lo que he comprendido, papá no tiene la culpa, es Leroy quien, una vez más, ha hecho de las suyas»

«Leroy no hubiera disparado si tu padre no le hubiera dicho que era incapaz de darle a un dragón en un pasillo» suspiró Snow «sabe muy bien que no hay que contrariar a los enanos, sobre todo a Leroy…» añadió ella suspirando.

«Hablando de papá, ¿a dónde se ha ido?» preguntó Emma buscando con la mirada

«Ha ido a ver cómo estaba Happy» respondió Snow aún nerviosa «Bueno, ya hemos hablado mucho de las hazañas de tu padre, ¿dónde está el resto de mi familia?» preguntó con tono alegre

«Regina ya viene» respondió Emma «ha ido a ver si todo estaba listo para el discurso. Henry llegará por la tarde, deseaba venir en coche, pero ha tenido una avería a principios de semana, así que vuelve en tren son Grace»

«¡Oh!» la tristeza aparece en el rostro de Snow «se van a perder el homenaje a los desparecidos y el discurso de Regina que dará comienzo a las fiestas»

«Sí, mamá» Emma tomó a su madre de la mano, llevándola hacia la dirección del monumento donde se había levantado el escenario «pero no es tan grave, llegaran un poco después, ¡no te preocupes!»

Regina las vio sentarse tranquilamente en las sillas colocadas delante del pequeño escenario, una gran sonrisa apareció en sus labios. David se unió a ellas en seguida, llevando sobre sus hombros a la última incorporación de la familia, y se sentó al lado de Snow después de haberle dado un beso a su hija.

La Señora Alcaldesa se unió a ellos algunos minutos después, besó a su compañera en un gesto tierno, después a sus futuros suegros y a su cuñada de cuatro años. A pesar de todo el tiempo transcurrido, ese pensamiento la hizo sonreír, y a su pesar, le provocó un escalofrío por la espalda.

Después, tras lanzar una última mirada a Emma que le dio su más bella sonrisa, se colocó ante el estrado y cogió el micrófono.