Capitulo 14. David contra Tom.

David no podía creer lo que le acaba de decir McGonagall. Jessica había sido atacada por el basilisco y estaba petrificada igual que el resto. La siguió como un autómata hasta la enfermería. La profesora McGonagall le dejo allí al cuidado y vigilancia de la señora Pomfrey diciendo que tenia que reunirse con los profesores.

David se acerco a la cama donde estaba su amiga. Se había quedado petrificada en un rictus de concentración con los ojos ligeramente levantados mirando hacia un lateral. Era como si estuviera leyendo un libro y solo hubiera levantado la vista para mirar por un espejo. La misma situación que con Hermione y la prefecta de Ravenclaw.

Al ver a su amiga en esa situación sintió como la rabia empezaba a hervir en su interior. Por intentar mantener la historia mas o menos intacta, su mejor amiga había sido atacada y no había muerto de milagro.

- Tranquilízate David. -le dijo Hermione en su cabeza. Estas palabras provocaron una muda explosión de odio en la mente del chico.

- ¡¿QUÉ ME TRANQUILICE?. -grito mentalmente el chico.- ¡No puedo tranquilizarme!. ¡Jessica ha sido atacada!. ¡Yo podía haberlo impedido! ¡Yo sabia desde un principio lo que pasaba!

- Recuerda que tienes una misión mas importante. - le regaño la chica.

- ¡A LA MIERDA LA MISION! -dijo furioso.- ¡Esto se acaba aquí y ahora!.

- Pero David… - intento razonar Hermione.

- No quiero peros. Hermione tu solo eres un recuerdo dentro de mi mente, así que ahora escóndete. Si quieres metete en el Santuario. Pero no intentes detenerme ahora o lo cuento todo. -dijo fríamente. Ante tal amenaza, Hermione corrió a esconderse en el Santuario. No reconocía al chico y lo peor de todo le daba miedo.

David volvió a mirar el cuerpo petrificado de Jessica. ¡HAN ATACADO A JESS!. La ira, la furia y la rabia se acrecentaban por momentos hasta que las tres explotaron a la vez en su interior liberando un terrible poder. La mente del chico fue invadida por una oscura influencia que ensombrecía todo. Esta presencia le prometía poder para cumplir todos sus deseos. David dejo que le llenara. Sentía como fluía por sus venas, como reforzaba su magia… Al ver como le permitía el chico el acceso, esta oscuridad quiso adueñarse de su ser, pero algo se lo impedía. Examinó que era esa barrera y cuando la vio, la oscuridad supo que no podía hacerle frente. Eran todos los recuerdos que tenia de Jessica. Su risa, sus ojos, sus lagrimas… De repente toda esa barrera tomo la forma de la cara de Jessica que decía:

- No dejes que te domine, David. Yo te ayudare.

Los recuerdos se extendieron por todo su ser, filtrando la oscuridad. Este filtro permitía aprovechar el poder puro que guardaba esta oscuridad, pero impedía que la misma dominara a David.

El metamorfomago se levanto y se dirigió sigilosamente fuera de la enfermería. Cuando paso por delante de un espejo, se quedo paralizado por el reflejo que veía. Sus poderes metamórficos hacían visible el poder oscuro que latía en su interior. Su pelo se había acortado hasta conseguir la forma de un corte de pelo militar, su musculatura había aumentado ostensiblemente... pero lo mas impactante eran sus ojos; todo el ojo se había coloreado de negro, un negro salido de la mas tenebrosa de las pesadillas del ser mas oscuro que jamás hubiera hollado el mundo. Solo se librara de este tono su iris, que ahora refulgía con un color rojo sangre.

Liberándose de la parálisis que le había provocado esta imagen, dirigió sus pasos hacia el cuarto de baño de Myrtle la Llorona; donde sabia que Ginny, poseída, estaría escribiendo su propio epitafio siniestro. Era momento de terminar con todo a su manera.

Allí estaba la hermana de Ron, escribiendo con sus dedos la ultima palabra de tal macabro mensaje: "Sus huesos reposarán en la cámara por siempre."

- ¡Tom, libérala! - dijo David con una voz fría como un tempano de hielo y tan carente de sentimientos como una piedra. Ginny se dio la vuelta. Sus ojos estaban grises y su sonrisa torcida y siniestra era antinatural para una niña de 11 años. Su mano derecha estaba manchada de pintura mientras con la izquierda sujetaba el diario que estaba abierto por la pagina de hoy.

- ¿Quién eres tu?. ¿Cómo te atreves a llamarme así? - respondió a través de la boca de Ginny, una voz aguda y casi tan fría como la de David.

- Lo se todo sobre ti, miserable trozo de la podrida alma de Voldemort. -esta revelación reflejo el pánico en la cara de la chica.- Tanto que alardeas de ser el mago mas poderoso de todos los tiempos… ¡Enfréntate a mi cara a cara y no utilices a esta pobre muchacha!. ¿O tienes miedo de un sangre sucia de segundo curso?

Estas palabras provocaron lo que David venia buscando. Ginny dejó el diario en el suelo y cayó de rodillas. Sin previo aviso, empezó a convulsionarse al mas puro estilo de las películas de Hollywood y empezó a salir de ella un extraño gas de color grisáceo que se asentó sobre las paginas abiertas del diario. Cuando todo el gas salió del cuerpo de Ginny, esta recupero su conciencia.

- David… - dijo desorientada mirando al chico. Este saco su varita rápidamente y apuntó a la chica.

- ¡Somnium!. - Un rayo morado golpeo a la chica que cayo dormida. De repente la sombra de un muchacho alto, de pelo negro se abalanzó sobre Ginny extrayendo su varita mágica de uno de los bolsillos de su túnica. David reacciono rápidamente.

- ¡Expelliarmus! - el rayo rojo golpeo al recuerdo como si fuera real y la varita de Ginny salió volando hacia David que la cogió al vuelo. - No Tom, no te daré oportunidad. - dijo David mientras se acercaba a la puerta del baño para impedir que Tom entrara en el baño y se escondiera en la Cámara Secreta.

- ¡Quítate de mi camino! - le ordenó el recuerdo. David se echó a reír. Su risa no era alegre, estaba tan muerta como su voz. Sin embargo, provocó el efecto deseado. Tom estaba muy furioso.

- Haber absorbido tanta energía vital de Ginny, te ha hecho lo suficientemente tangible como para no poder atravesarme, ¿eh Tom?. Se acabó, has perdido una vez mas. Sin una varita no puedes hacer nada.

- ¡No se ha acabado!. ¡Nunca conseguirás destruir mi recuerdo! -dijo con voz demente.- ¡Volveré a dormir en el diario y cuando tu no estés, regresaré para acabar mi trabajo!

- Eres un iluso Tom. Voy a darte unos datos: este diario, el anillo de los Gaunt, el relicario de Slytherin, la diadema de Ravenclaw, la copa de Hufflepuff y… Nagini. - con cada objeto que decía, el recuerdo de Voldemort daba un paso hacia atrás alejándose del diario y David se acercaba cada vez mas al mismo.- ¿Te suenan Tom?. Son tus queridos Horrocruxes. - dijo mientras se agachaba cogiendo el diario.

El recuerdo intento abalanzarse sobre el pero David lo apunto con su varita, frenando su ímpetu.

- No lo intentes Tom. Se que no puedo librarme de ti sin destruir el diario pero, como ya he dicho antes, te has vuelto lo suficientemente corpóreo como para poder desmayarte y obligarte a que vuelvas a entrar en él.

- Da igual todo eso. ¡Volveré!. -dijo intentando aparentar seguridad.

- Fuego maligno. -dijo David provocando que la cara de Tom palidecería- Veo que lo reconoces. Te dije que lo se todo sobre ti. Y ahora… ¡es tiempo de que desaparezcas! ¡Desmaius! - grito el chico apuntando al recuerdo. El rayo rojo golpeo a Tom haciendo que se transformara en el gas grisáceo que había salido de Ginny. David lo cogió con la varita y con un giro brusco de muñeca lo volvió a introducir en el diario, cerrándolo bruscamente.

David no tenia tiempo que perder. A pesar de que había conseguido introducir el fragmento de alma a su recipiente, no sabía cuanto tiempo le podía quedar a Ginny de vida mientras no se destruyera el diario. Levitó el cuerpo dormido de Ginny y fue todo lo deprisa que pudo hacia el despacho de Dumbledore. Al verle llegar la gárgola despertó.

- Tengo que ver a Dumbledore. - exigió David. La gárgola se limitó a volver a cerrar los ojos. - ¡De acuerdo!. Quería hacerlo de la forma discreta pero no me dejas otra elección. - se apuntó con la varita a la garganta y dijo en voz baja: ¡Sonorus!.

- ¡Albus, escúchame!. –la voz retumbó en todo Hogwarts.- ¡Sal ahora mismo de tu despacho!. ¡Lo se todo sobre el cuarto trastero de Salazar! - bajo la voz y dijo: ¡Quietus!.

Inmediatamente, la gárgola giró y salieron Dumbledore y McGonagall que lo apuntaban con sus varitas. Al ver a Ginny flotando al derecha del chico, McGonagall se acerco a ella sin perderle de vista.

- ¿Quién eres tú?. ¿Qué has hecho con ella? –pregunto con templanza la jefa de los leones.

- Me siento decepcionado Minerva, mira que no conocer a un alumno de tu casa. - dijo sardónicamente David mientras levantaba la vista para mirar a Dumbledore. Este al ver la cara del metamorfomago, bajó la varita.

- David, ¿qué ha pasado? - preguntó Dumbledore.

- Creo que será mejor que entremos en tu despacho. Ya esta enterado todo el colegio de mi mensaje anterior. Por cierto, Minerva, solo esta dormida.

Subieron los tres en silencio por las escaleras de madera de la gárgola y entraron en el despacho. Fawkes miro a los ojos a David y al ver la negrura en ellos desapareció con un estallido de fuego. McGonagall conjuró una cama donde colocó a Ginny y se quedo de pie apuntando con la varita al chico. Dumbledore se sentó enfrente del chico, le miró a los ojos y sacando su varita como un rayo exclamó:

- ¡Legeremens!.

Dumbledore se encontró en una nada oscura que ocupaba toda la mente del chico. Aplico más fuerza al hechizo para eliminarla pero le fue imposible.

- No podrás. No sin mi ayuda al menos. - dijo una voz alegre. De repente se materializo en el aire una cara que Dumbledore reconoció como la de Jessica Quake.

- Así que eras tu el filtro del Doppleganger. - dijo Dumbledore con un tono mezcla de comprensión y diversión.

- Si. Y también quiero que David salga de esto. Así que lo haremos a la de tres. Uno, dos, tres… - los recuerdos de Jess cerraron el filtro y Dumbledore aplicó toda la fuerza de la que disponía hasta que la oscuridad se retiró otra vez hacia lo mas profundo de la mente del chico.

El rostro de David volvió a la normalidad instantáneamente, pero algo en su mente había cambiado. David hizo un repaso rápido y comprobó como el paso de la oscuridad por su mente había provocado que las barreras mentales que protegían el Santuario, se habían extendido mas allá y ahora protegían todos sus pensamientos y recuerdos.

- ¿Qué era esa oscuridad? - preguntó David desconcertado.

- Era tu Doppleganger. - respondió Dumbledore tranquilo mientras McGonagall palidecía. - Tranquila Minerva, -dijo al ver la reacción de su amiga- ya paso todo. Por suerte, también estaba el filtro. - volvió su mirada al metamorfomago.- Ahora David, cuéntame eso del cuarto trastero de Salazar. - dijo riéndose Dumbledore.

David inspiro hondo y empezó a relatar todo lo que había pasado. Omitió, los detalles que daban a entender que lo sabía todo. Al llegar a la parte del diario, se lo entrego a Dumbledore que lo miró con desconfianza.

- Tom Ryddle. Soberbio -dijo con suavidad mientras leía el nombre en la encuadernación del diario-. Por supuesto, él ha sido probablemente el alumno más inteligente que ha tenido nunca Hogwarts. -Se volvió hacia Minerva, que lo miraba perpleja-. Muy pocos saben que lord Voldemort se llamó antes así. Yo mismo le di clase, hace cincuenta años, en Hogwarts. Desapareció tras abandonar el colegio... Recorrió el mundo..., profundizó en las Artes Oscuras, tuvo trato con los peores de entre los nuestros, acometió peligros, transformaciones mágicas, hasta tal punto que cuando resurgió como lord Voldemort resultaba irreconocible. Prácticamente nadie relacionó a lord Voldemort con el muchacho inteligente y encantador que recibió aquí el Premio Anual.

- ¡Señor, debe destruir el diario!. El recuerdo de dentro poseyó a Ginny alimentándose de su fuerza vital y temo que no sobreviva.

- Lo se David y lo hare ahora mismo. Después continuaremos con la charla… creo que aun no me lo has contado todo sobre la cámara. - miro a McGonagall.- Minerva, voy a necesitar tu ayuda.

Dumbledore se levanto de la mesa y con un giro de varita echó hacia un lado del despacho todos los muebles e instrumentos dejando un gran espacio libre en el medio. Coloco el diario en el suelo y se alejo siete pasos mientras lo apuntaba con su varita.

- ¡Fiendfyre! - exclamó. De la punta de la varita salió una figura de un fénix de fuego que empezó a consumir todo en su camino hasta el diario. Cuando lo envolvió entre sus alas llameantes, se oyó un grito doloroso que perforo los tímpanos de los presentes.

- ¡Ahora Minerva! ¡Los dos a la vez! - exclamó Dumbledore.

- ¡Fiendlocked! –dijeron los dos magos extinguiendo el fuego antes de que provocara mas daños.

Cuando el humo se disipó pudieron ver como el diario seguía intacto excepto por las tapas que se habían chamuscado.

- ¿Qué magia contenía ese diario? - pregunto McGonagall sorprendida de que el fuego maligno no lo hubiera consumido.

- No lo se, Minerva. Pero sospechaba que era muy poderosa. Por eso use el fuego - dijo Dumbledore mientras volvía a colocar su despacho como estaba y se acercaba a Ginny que empezaba a recuperar el color.- Parece que se pondrá bien. Minerva, busca al señor Potter y al señor Ron Weasley. Yo avisare a Molly y a Arthur.

- ¿Y al resto de los Weasley? -pregunto McGonagall.

- No quiero agobiar a la señorita Weasley mas de lo necesario y creo que tanto las bromas de los gemelos como la excesiva seriedad del mayor, serian… como decirlo… contraproducentes.

La profesora salió por la puerta ondeando su túnica verde. Dumbledore seguía mirando a Ginny. Hizo un giro de varita y la chica se despertó.

- Tranquila Ginny. Ya ha pasado todo. - dijo Dumbledore con una sonrisa tranquilizadora. La pelirroja se incorporo en la cama aun perdida.

- Lo siento, ha sido todo culpa mía… el diario… Ryddle… los ataques… - dijo Ginny llorosa tapándose la cara con las manos.- Ahora me echaran… Siempre quise estudiar en Hogwarts, desde que vino Bill, y ahora tendré que irme y… ¿qué pensarán mis padres?.

Fawkes aprovecho ese momento para regresar y se apoyó en el hombro de Dumbledore que le entrego un trozo de pergamino.

- Querido amigo, tienes que entregarle esto a Molly y Arthur Weasley. - le dijo Dumbledore mientras le acariciaba el pico. Fawkes emitió una trémula nota de afirmación y desapareció con un estallido de fuego.

Se oyó un rugido en la chimenea y aparecieron los señores Weasley que se abalanzaron sobre Ginny y la abrazaron. Se abrió la puerta del despacho y entraron Harry y Ron. Harry se quedo mirando perplejo a David mientras Ron se unía a su familia en el abrazo a Ginny.

- Bien, ahora que estamos todos podemos seguir hablando. Señor Manning, si es tan amable. - dijo Dumbledore mientras hacia aparecer suficientes sillas.

- Profesor, el monstruo de la Cámara de los Secretos…

- ¡Es un basilisco! - gritó Harry. Dumbledore lo miro sorprendido.

- ¿Está seguro? ¿Cómo lo sabe señor Potter? pregunto McGonagall.

- Tu también viste la nota de Hermione, ¿no?. - dijo David mirando al ojiverde que afirmo con la cabeza mientras sacaba una hoja de un libro muy viejo y se la entregaba a Dumbledore que la leyó en voz alta.

De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijasen su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. Las arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.

Cañerías

- La nota a pie de pagina es de Hermione, profesor. - apuntó Harry.

- Minerva, quizás debería de cambiar el numero uno en mi lista de alumnos más inteligentes que hayan pasado por Hogwarts. - bromeo Dumbledore.

- Profesor, durante todo el año he escuchado una voz en las paredes. Todo encaja, el basilisco se desplaza por las cañerías y solo yo la escuchaba ya que puedo hablar pársel. La entrada de la Cámara de los Secretos esta en los lavabos del baño de las chicas de la segunda planta, donde esta el fantasma de Myrtle.

Dumbledore se quedó pensando unos minutos mientras todos le miraban expectantes.

- Esto es lo que haremos. La profesora McGonagall, el profesor Snape, el profesor Lockhart y yo entraremos en la Cámara de los Secretos y nos enfrentaremos al basilisco.

- Pero para abrirla necesitan a alguien que hable pársel. -interrumpió David.

- No se preocupe señor Manning. Tenemos a alguien, ¿no es así Salazar? - dijo mirando al Sombrero Seleccionador. El Sombrero se enderezo en su sitio y una voz grave pero alegre salió de la rasgadura del ala.

- Hola Albus. Soy Godric. Salazar esta ahora mismo… un pelín… "indispuesto" -dijo la voz irónicamente. - Albus, dame unos minutos y lo convenceremos, ¿verdad chicas?. -dos voces femeninas salieron también del Sombrero.

- Por supuesto. -dijo severamente una de ellas. Su voz tenia un tono de seriedad muy parecido al de McGonagall.

- Claro que si. Aunque le tenga que dar con el cucharon de la sopa. - dijo una tercera. Ron dio un respingo al escucharla, se parecía mucho a la de su madre cuando iba a castigarlos. Todos se habían quedado atónitos al escuchar la conversación entre Dumbledore y las voces del Sombrero.

- Profesor, ¿esos eran los fundadores de Hogwarts?. - pregunto Ron aun sin creérselo.

- Si, señor Weasley, eran ellos. Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw y Helga Hufflepuff. Salazar no ha podido salir debido a la indisposición que nos ha comentado Godric. -dijo sonriendo.- Estoy seguro que terminara apareciendo, se cuenta que tanto Godric como Salazar le tenían verdadero pavor al cucharón de Helga. - comento riéndose a carcajadas.

- ¿Cómo puede ser que estén ahí, Albus? - preguntó McGonagall.

- Parece ser que cuando crearon el Sombrero Seleccionador, introdujeron en él algo mas de lo que tenían previsto en un principio. -explicó.- Hasta que Salazar aparezca tenemos un rato para prepararnos. Minerva, acompaña a los Weasley a la enfermería. Ginny ha pasado por una experiencia terrible y necesitara descansar. Los señores Potter y Manning se quedaran en mi despacho hasta que yo regrese de avisar a todos los profesores y dar las instrucciones requeridas a los prefectos.

- ¿Por qué nos tenemos que quedar aquí? - saltaron los dos chicos indignados.

- Porque si les dejo salir tardaran menos de un segundo en contarles a todo el mundo lo que saben y no voy a permitir que haya una montaña de alumnos esperando en el cuarto de baño de las chicas del segundo piso como si fueran espectadores de un partido de quidditch. - explico con firmeza Dumbledore. Se acerco a Fawkes y le dijo unas palabras que nadie mas escuchó. Creo una redoma de vidrio y la dejo abierta sobre el soporte del fénix.

Salieron todos del despacho dejando a David y a Harry solos. El ojiverde quiso decir algo pero David intuyendo que le iba a preguntar sobre lo que había pasado se le adelanto.

- No creerías que Ron y tu sois los únicos que echabais de menos a Hermione. El resto ha sido simple casualidad. - dijo antes de contarle todo lo que había pasado.

- Jess también fue atacada y tu descubres que tienes un poder oscuro dentro de ti. - dijo Harry.

- Es un buen resumen. - contesto David provocando la risa de los dos chicos. David se seco las lágrimas con la túnica y se fijo que Fawkes estaba llorando y sus lagrimas caían en la redoma de vidrio. - ¿Por qué llorara el fénix de Dumbledore?- Harry giro la cabeza y se alzó de hombros.

- Si estuviera Hermione seguro que lo sabría.

- Es el único antídoto que existe para el veneno de basilisco. - respondió una voz detrás suya. Ambos chicos se dieron la vuelta. La respuesta venia del Sombrero Seleccionador. Al verle, David tuvo una idea. Se levanto de la silla y lo cogió.

- ¿Qué haces David? - pregunto Harry alarmado.

- Solo quiero saber si Helga le ha pegado con el cucharon a Salazar. - dijo inocentemente el metamorfomago mientras se lo ponía. - ¡Ey!. Sabes como yo que es el momento de que Harry saque la espada de Gryffindor. Mira a ver como lo haces. - pensó fuertemente David para que el Sombrero lo oyera.

- No hace falta que grites. - respondió el Sombrero.- Tranquilo tengo un plan. -David se quito el sombrero poniendo cara de decepción para que Harry no sospechara.

- Nada, no ha habido suerte. - dijo con resignación el chico.

- Por supuesto. No estoy aquí para cumplir los caprichos de cualquiera. - respondió el Sombrero poniendo el perfecto tono de indignación. -Por cierto señor Potter dentro mío hay alguien que quiere que dejes de preocuparte por tu elección del año pasado.

Harry miro incrédulo a David que le señaló el sombrero animándole a que se lo pusiera. El chico se acercó, cogió el sombrero y se lo encasqueto bien en la cabeza.

- Así que tu eres el famoso Harry Potter. -dijo una voz dentro de la cabeza del chico.- El Gryffindor que sabe hablar pársel. Encantado, soy Godric. - Harry no pudo responder de la emoción, el fundador de su casa le estaba hablando.- Examinemos de donde vienen esas dudas. - Harry volvió a sentirse igual que hace un año en la Ceremonia de Selección. - ¡Vaya!. Normal que mi sombrero lo tuviera tan difícil. Pero no te voy a decir si estuvo bien o mal tu decisión. Te voy a dar un regalo para que te convenzas tu mismo. ¡Cuidado!

De repente el sombrero se puso rígido y se hizo mas pesado. Algo salió de el golpeando a Harry en la cabeza en la que aun tenia puesto el sombrero. El chico se lo quito tocándose la zona golpeada y extrajo del mismo una espada plateada y brillante, con la empuñadura llena de fulgurantes rubíes del tamaño de huevos. Los dos se quedaron con la boca abierta.

- ¿Y eso? - preguntó David.

- No se. Godric me ha hablado a través del sombrero y me ha dicho que iba a dar una muestra de que era un verdadero Gryffindor. - explico Harry aturdido mientras miraba la espada.

- A ver pásamela, que quiero verla. - pidió David. Harry se la entrego por el filo sin darse cuenta, así que David tuvo que levantársela y quitarse de las manos para poder cogerla por la empuñadura, mientras le daba en el hombro. David se hizo el loco admirando la hoja de la espada antes de ir a la empuñadura donde sabia que estaba grabado el nombre de Godric Gryffindor.

- Ya se porque te ha dado esta espada Godric. Mira aquí. -dijo enseñándole el grabado de la empuñadura. Harry leyó en voz alta las letras. - Ves, no creo que le hubiera dado su espada, un símbolo de valentía del fundador de la casa de los leones, a alguien que no fuera un verdadero Gryffindor. Así que sea lo que sea que te preocupe, olvídalo, eres un Gryffindor de pleno derecho.

- Bien dicho señor Manning. -dijo Dumbledore desde la puerta de su despacho.

- ¡Profesor! - dijeron sorprendidos los chicos. - ¿Cuánto tiempo lleva ahí? - pregunto David preocupado.

- Desde que el señor Manning cogió de las manos del señor Potter la espada de Godric Gryffindor. Luego me contara el señor Potter como la ha conseguido y terminaremos la conversación sobre el Doppleganger. - dijo Dumbledore a los dos mientras recogía la redoma que ya estaba llena.

- Albus, Salazar ya esta disponible. - anunció la voz de Godric Gryffindor.

- Perfecto - dijo recogiendo el Sombrero Seleccionador.- Es hora de trabajar.

Comentarios.

Hola a todos. Bueno, este capitulo creo que se podría definir como... ¡A tomar por culo la historia normal!... jajajajajaja

Antes de que empiecen las cartas bombas y de que contratéis a mafias diversas para que me den palizas, prometo que David no volverá a quitarle protagonismo a Harry (y si... esto va por ti, Ginevre).

No se que os parecerán los cambios que he hecho, pero quiero explicar unas cuantas cosas:

1. David no ha llegado a ser tan poderoso como para poder usar el Desmaius, el hechizo de sueño y devolver el trozo de alma al diario, como el que se bebe un vaso de agua. Si lo ha podido hacer es debido al Doppleganger.

2. Sobre el Doppleganger, habrá explicaciones sobre el, en el próximo capitulo. La relación entre David y el, es bastante parecida a la de Naruto con el zorro de nueve colas. Los dos son la parte oscura de la persona y al igual que Naruto tiene el recuerdo de su padre como protección antes de que salga la novena cola pues aquí los recuerdos de Jess cumplen la misma funcion. También esta basado en el capitulo de Naruto cuando este, esta luchando contra Pain e Hinata se medio sacrifica por el.

3. Insisto mucho en que David trabaja en la sombra, solo que estaba vez el ver a Jess petrificada... pues le saca de sus casillas.

Espero vuestros comentarios, sugerencias y demas.

Un bratzo, xotug.