CAPÍTULO 2

-Compañerismo. Compromiso. Trabajo de equipo. Estos son los principios que nosotros valoramos mucho aquí en La Academia Lunar Dalton. Si desean sobresalir aquí, harán bien en valorarlos también.

El instructor, un hombre llamado Coronel Marten, repetía una y otra vez, mientras se paseaba de un lado a otro frente a la pantalla donde sus palabras eran instantáneamente reproducidas en letras holográficas rojas. La sala era del mismo aburrido color gris metálico que el resto de la nave y sin ninguna decoración en las paredes más que las obvias franjas de luces direccionales de colores.

Kurt pegó una cabeceada y se sacudió para volver a prestar atención, tratando de no dormirse sobre su duro pupitre de madera sintética. Davidtenía razón en una cosa, él estuvo despierto algo así como quince horas antes y después del arduo viaje y entre la prisa por conseguir los uniformes y las asignaciones para las clases, estaba agotado. Todo lo que pudo hacer fue arrastrarse fuera de su litera, en las barracas de los cuarteles que compartía con otros catorce nuevos reclutas, al escuchar el toque de diana en los altoparlantes.

Todo lo que vio a su alrededor fueron cabezas recién rapadas asintiendo mientras otro nuevo recluta trataba de no distraerse. « ¿Y por qué ellos debían permanecer despiertos? », pensó con resentimiento. Hasta ahora nada de lo que había oído sobre la orientación en La Academia era muy diferente de cualquier palabra de aliento que hubiera recibido de todos los entrenadores que tuvo en la Tierra. En cualquier momento esperaba oír que "no existe el Yo en el trabajo en equipo" y "si tu fallas al planear tu planeas fallar".

Esto era aburrido, nada parecido a lo que se había imaginado cuando los reclutadores vinieron a decirle que ellos necesitaban unos pocos buenos hombres y que él era uno de los que querían.

-Asignación de compañero y clasificaciones permanentes, así que escuchen, tropa.- Las palabras del Coronel Marten, quien parecía estar en la mitad de la treintena con cabello prematuramente encanecido, finalmente captaron la atención de Kurt. Marten vestía el flamante uniforme negro y plateado del personal de La Academia y caminaba de un lado a otro frente al podio de madera sintética como si inspeccionara las tropas, lo que, en una palabra, se suponía que ellos eran.

-Ahora escuchen -Marten continuó-: No quiero oír ninguna queja acerca de estas asignaciones. Yo sé que todos ustedes piensan que están aquí para ser Almirantes de la Flota y están seguros de que su mejor amigo desde el jardín de infantes debería ser su compañero permanente, pero yo estoy aquí para decirles que este no es necesariamente el caso. La Academia les hizo un extenso examen psicológico y de aptitud antes de que subieran al transporte para venir aquí, y déjenme decirles, los exámenes nunca se equivocan. No valen los "y sí" y tampoco los "peros" -mientras hablaba recogió una planilla de información del podio y la agitó en el aire para demostrar su punto-. Así que empecemos -observó la planilla y aclaró su garganta-. Aldridge estará en nuestro cuerpo de ingenieros y su compañero asignado es Wakens.

-¿Disculpe, Señor? -el recluta de dientes prominentes junto a Kurt levantó la mano, agitándola casi frenéticamente.

-¿Sí, Aldridge? -el instructor gruñó-. ¿Problemas ya? ¿Piensa que Wakens tiene mal olor corporal y no puede aguantar convivir con él?

-Oh, no Señor. Yo… estoy seguro que Wakens huele estupendo.

Hubo varias risas sofocadas y el indignado Wakens al fondo de la habitación murmuró: -Condenadamente cierto.

-Bien. ¿Entonces? -el Coronel Marten frunció el ceño-. ¿Le importaría compartir su problema con el resto de la clase?

-Uh, es solo que… que… -Aldridge se sonrojó y comenzó a tartamudear-. Uh… yo sé que usted dijo que no había ningún error en la lista, pero es solo que me dijeron que yo sería un piloto Needle cuando fui reclutado. Y yo solo pensé…

-¿Y usted solo no está interesado en la ingeniería? -Marten puso una expresión de fingida comprensión-. Auch, Aldridge, que terrible. ¿Me está diciendo que nosotros aquí en La Academia estamos pateando sus preciados sueños y esperanzas, dándole la mejor educación en el área que tendrá? -consulto su planilla de información-, ¿un noventa y seis por ciento de probabilidades de tener éxito, bastante mejor que dejarle jugar a ser piloto y probablemente conseguir que lo maten en su primer vuelo?

-Yo… yo solo… -Aldridge negó con la cabeza, su cara se veía tan roja como si alguien la hubiera teñido como un huevo de Pascua.

-Yo no creo eso -gruñó el instructor-. Así que prosigamos. Wakens, además de ser el nuevo mejor amigo y compañero de Aldridge, usted también estará en el cuerpo de ingenieros.

Por la mirada de ira reprimida en la cara de Wakens, Kurt pudo ver que él también estaba decepcionado por su asignación. Así que David había tenido razón otra vez. Aparentemente los reclutadores les habían dicho a todos aquellos que llegaron a La Academia Lunar lo que ellos querían oír. Y cuando los reclutas firmaron el extenso y vinculante papeleo legal, no había nada que ellos pudieran hacer. Le gustara o no, Kurt iba a estar atascado aquí durante los próximos dos a cuatro años de su vida, probablemente aprendiendo a tener cuidado al saltar o leyendo aburridas cartas de navegación estelar. Suspiró y se removió en su silla. « ¡No puedo creer que renuncié a West Point por esto! ».

El instructor continúo en orden alfabético y Kurt esperó a que su propio apellido, Hummel, fuera nombrado. Pero él fue pasado por alto mientras los otros catorce reclutas fueron clasificados en siete parejas de cabreados compañeros. Como Kurt había sospechado, ni uno solo de ellos fue asignado a la tripulación de un Needle, ni como piloto ni como artillero, y ninguno parecía muy feliz tampoco con la elección de su pareja.

Cuando el último par fue nombrado, se preguntó que iba a pasar con él. No se le había ocurrido antes que había un número impar de reclutas, pero ahora que él era el hombre sobrante, se sentía incómodo e inseguro. Tal vez los exámenes habían demostrado que no necesitaba un compañero, pensó con inquietud. Tal vez él era la rara excepción que iba a estar solo durante sus años en La Academia.

Justo cuando estaba casi seguro de que así sería, el instructor los despidió, y Kurt se levantó para salir con los otros, pero fue llamado hacia el frente del aula.

-No tan rápido, Hummel -Marten ladró mientras los demás reclutas salían-. ¿Pensó que se iría sin asignación ni compañero, verdad?

-No Señor -Kurt respondió aunque eso era exactamente lo que esperaba.

-Bueno, no es así -dijo el instructor, como si Kurt hubiera respondido afirmativamente-. Tenemos algo especial para usted, Hummel. Algo que pienso que le calzara perfectamente.

Kurt sintió que su pulso saltaba pero trató de mantener una expresión impasible. -Sí, Señor -dijo parándose derecho.

-Bien -el Coronel Marten asintió y luego frunció el ceño-. Hummel, ¿por qué aún no ha visitado las tijeras? -él señaló muy disgustado el cabello de Kurt -Como el resto de los nuevos reclutas, ¿llegó muy tarde anoche?

-No, Señor -Kurt tragó -Me dijeron que un corte de cabello no era necesario, por eso elegí dejarlo como está.

-Eligió mantenerlo así, ¿verdad? -gruñó Marten-. Hmmm, otro rebelde. Bien, el que lo deje así o no será decisión de su piloto. Dependerá de si le molesta cuando ustedes vuelen.

-¿Mi piloto? -el corazón de Kurt comenzó a palpitar con fuerza-. ¿Usted quiere decir el piloto de un Needle, Señor?

Marten le dirigió una sonrisa de tiburón. -Claro que sí, hijo. A diferencia del resto de esos revoltosos, tú fuiste traído aquí porque tienes una habilidad muy específica. He visto las estadísticas de tu práctica de tiro y son malditamente impresionantes. De hecho, te vamos a poner con un cadete veterano y te incorporaremos directo al programa Needle. Esperamos verte en tu propio Needle para fin de mes.

-Eso es… grandioso. Gracias, Señor -Kurt tomó la mano del instructor y la sacudió con mucho entusiasmo. De repente una sensación de aprensión lo golpeó-. Pero, uh, si no le importa que pregunte, ¿quién será mi piloto?

-Ese sería yo, si te acepto. Cosa que no haré. Marten, esto es una vergüenza -la profunda y cansina voz era horriblemente familiar. Kurt se volvió con un nudo en la boca de su estómago para ver a Blaine Anderson, el Halcón, recostado contra la puerta abierta del salón de clases, con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido en su oscuro rostro.

« ¡Mierda! » El estómago de Kurt se sentía como si hubiera tragado un tazón lleno de palomitas de maíz hechas de plomo, pero trató de mantener su expresión en blanco.

-Señor -dijo, dirigiéndose al Coronel Marten-. No he estado aun ni veinticuatro horas en La Academia pero ya he escuchado rumores acerca de…

-¿Rumores acerca de qué, Novato? -Anderson preguntó lentamente, con sus dorados ojos destellando.

-Rumores acerca de lo que le pasó a tu última pareja -replicó Kurt-. Tu último artillero.

-¿Cuál es tu problema, Ojos Azules? -Anderson se veía fríamente divertido-. ¿Temeroso del gran Needler malvado?, ¿miedo de que te parta en pedazos y alimente contigo a las Langostas una vez que estemos juntos en el espacio profundo?

-Nadie se preocupa ya por las Langostas -dijo Kurt con desprecio.

-Si por nadie te refieres a ti, entonces eres más tonto de lo que pareces -Anderson enarcó su ceja desfigurada, los brazos siempre cruzados sobre el pecho-. Ellas están regresando y nosotros los Needlers vamos a ser la última línea de defensa. ¿Por qué aspiras a ser un artillero si no crees en lo que estás haciendo? ¿Qué estás protegiendo?

-Lo que estoy protegiendo es mi propio trasero -espetó Kurt-. No voy a ir a la habitación contigua contigo, y mucho menos al espacio profundo, hasta que consiga garantías de que lo que le pasó a tu última pareja no me pasará a mí.

-Eso depende de ti -gruñó Anderson-. No tienes nada que temer de mí mientras cumplas con tu parte.

-¡Caballeros, por favor! -el Coronel Marten se interpuso entre ellos, poniendo una mano sobre ambos pechos. Su tono era como un trueno-. Usted -dijo, dirigiéndose a Anderson -aceptará lo que le demos. Puede ser el mejor piloto que ha pasado por La Academia en los últimos treinta años, pero no está exento de ser expulsado y está caminando sobre una delgada línea en estos momentos. Y usted -se volvió a Kurt -aprenderá de Anderson, aquí, y deje que sus superiores se preocupen por las cuestiones de seguridad -puso una mano sobre el hombro de Kurt y su voz bajó un poco-. Tenga la seguridad, Hummel, de que no pondríamos otro cadete con Anderson si tuviéramos alguna duda respecto a la seguridad de este cadete. Anderson es su piloto y su pareja ahora, tendrán que aprender a confiar el uno en el otro, si van a volar un Needle de manera eficaz. Ahora... -el Coronel Marten dio un paso atrás y miró a ambos-. ¿Está claro?

-Sí, Señor. -Kurt sintió que las palabras se le atragantaban en la garganta.

-Supongo -Anderson arrastró las palabras. Con una mirada irascible de Marten se enderezó y le dio un saludo demasiado elaborado-. Disculpe. Quiero decir ¡sí, Señor! -ladró, con su gran y musculoso cuerpo rígido en posición de firme.

El obvio sarcasmo del Needler de cabello oscuro, fue captado por el Coronel Marten, pero solo asintió con la cabeza. -Correcto. Ahora dense la mano.

Kurt tendió su mano a regañadientes y esperó que Anderson la ignorara como había hecho la noche anterior. Pero el veterano cadete la tomó de muy buena gana. Kurt apretó, esperando una respuesta a su apretón, o tal vez incluso una competición de fuerza. Pero Anderson sólo sostuvo su mano, mirándole a los ojos como si lo estuviera midiendo de alguna manera.

Igual que la noche anterior, Kurt quería bajar los ojos y alejarse de aquella mirada tan intensa como un láser, pero de alguna manera no podía. Levantó la barbilla y miró a Anderson de lleno a sus gélidos ojos dorados, devolviéndole el desafío. Mantuvo su mirada a pesar de que se sentía incómodo y mal, parado allí sosteniendo la mano de otro hombre y mirándolo a los ojos. El Coronel Marten no dijo nada, simplemente observó el silencioso comienzo de la lucha. Por último, el cadete más antiguo asintió con la cabeza y dejó caer su mano.

-Muy bien -dijo, como si Kurt hubiera pasado algún tipo de prueba-. Consigue tus cosas y te llevaré a nuestro alojamiento.