Capitulo 16. La fragilidad de David.
Dumbledore cerro la puerta tras ver alejarse a David en dirección a la enfermería. Se dio la vuelta e hizo aparecer los colmillos de basilisco que había extraído del animal en la Cámara. Hizo levitar uno y paso la punta del mismo por ambas caras de la hoja de la espada de Godric Gryffindor.
- Por si acaso. -susurro mientras volvía a colocar la espada en la vitrina.
David iba andando en dirección a la enfermería. Mientras andaba podía oír bullicio que llegaba del Gran Comedor, lo cual indicaba que la fiesta ya había empezado. No le importaba llegar tarde, ahora solo quería ver a Jess. Los nervios le atenazaban el estomago. A pesar de que sabia que la poción funcionaba, ya que había visto de lejos a Colin que se dirigía al Gran Comedor, no podía evitar tener miedo. Seguía sintiéndose culpable, por mucho que Hermione intentara quitarle ese sentimiento hablando y dándole razones en su cabeza. Además de la culpa debida al ataque, también le afectaba el haber incumplido la promesa que le hizo a Jess...
Ya veía a lo lejos la puerta de la enfermería, los brazos empezaron a temblarle ligeramente... Faltaban solo diez metros para llegar, cuando se abrió la puerta de la enfermería; por ella salió Jessica, de espaldas al pasillo mientras se despedía agradecida de la enfermera Pomfrey y la abrazaba. Se dio la vuelta y sonrió al ver a David; este al ver esa sonrisa, se quedo paralizado en medio del pasillo. Jessica se acerco sonriendo aun mas y se planto delante del metamorfomago mirándole a la cara.
El ver esos ojos, provoco que fuera incapaz de mantener controlados la miríada de sentimientos que se agolpaban en su interior... miedo, remordimiento, culpa y aunque, no lo supiera aun... amor, un amor tan profundo por ella, como el conocimiento de la realidad en la que vivía. Todo eso estallo de una forma que nadie, ni siquiera el mismo, esperaba. Cayo de rodillas abrazándose a la cintura de la chica, enterrando la cara en su estomago, mientras las lagrimas anegaban sus ojos. Jessica no sabia que hacer, esta situación solía ser a la inversa; normalmente, era ella la que buscaba en el, la calma y el consuelo.
Levanto a David sin esfuerzo, parecía que había perdido toda fuerza, y lo llevo a la clase mas cercana, cerrando la puerta tras entrar. El se sentó apoyando la espalda contra la pared y enterrando la cabeza entre los brazos. Jessica se sentó junto a el mirándolo, desconcertada, incapaz de decir nada. Le dolía ver a David tan deshecho y no saber como aliviarle. Le puso la mano en el hombro, nerviosa por cual seria la reacción del chico. Este, al sentirlo, levanto la cabeza y se volvió a abrazar a la chica sin dejar de llorar.
- ¿Que te pasa David? -pregunto Jessica haciendo acopio de toda su entereza. Este no respondió ni se movió, solo seguía llorando abrazada a la chica. - David, cuéntamelo por favor. -suplico la chica levantándole la cabeza. Pero nada podía calmar el torrente de lagrimas del chico. - David, me quedare aquí contigo hasta que quieras contármelo. Tu siempre has estado conmigo en los peores momentos y no te voy a dejar. -afirmo Jessica mientras apoyaba la cabeza del chico en su hombro y le pasaba el brazo por su hombros acercándoselo a su cuerpo, arropándole.
Tras unos minutos en los que el tiempo parecía que se había detenido dentro de la clase y la imagen de David y Jess parecía plasmada en la eternidad, dejaron de oírse los sollozos del metamorfomago. Este levanto la cabeza con los ojos rojos e hinchados, miro a Jess y vio en sus ojos un sentimiento de eterno cariño y ternura. El calor volvió a recorrer su cuerpo. David se dio cuenta en ese momento, aunque no fuera consciente de lo que significaba, que moriría y mataría por esa mirada. Jess volvió a sonreír ampliamente.
- ¿Que te pasa David? -susurro Jess, haciendo un nuevo intento y secándole las lagrimas con toda la delicadeza del mundo. El chico inspiro y espiro profundamente.
- Te he fallado Jess. -confeso el chico. El rostro de la chica se quedo petrificado en un gesto de incredulidad que pronto se transformo en otro de cabreo.
- ¡¿QUE ME HAS FALLADO?! ¡¿A QUE VIENE ESTA ESTUPIDEZ?! -pregunto. David se alejo de ella asustado por esa reacción.
- Lo siento, David. -dijo Jess acercándose a el. - No quería gritarte. Pero me parece tan absurdo lo que acabas de decir, que no he podido aguantarme. -se acerco un poco mas a el y volvió a pasarle el brazo por los hombros.
- Pero es verdad. -insistió el mirando al suelo.- Te prometí que te protegería y que estaría contigo siempre. No he podido cumplirlo... -Jess le miro emocionada por lo que acababa de escuchar. Sabia que David la quería pero no hasta este nivel. Le miro enternecida y le abrazo con fuerza.
- No la has roto, David. Es mas, la cumples cada día. Siempre que estas conmigo, siempre que me acompañas a clase, siempre que me ayudas con los deberes, siempre que me haces reír... -el chico la miro sorprendida.- ¿Que te pensabas? -pregunto riéndose.
- Pero, pero... -mascullo el.
- Nada de peros. -le interrumpió ella.- Hay cosas de las que no vas a poder protegerme y muchas mas de las que no quiero que me protejas. No soy una princesita de cuento a la espera de un príncipe azul. Se valerme por mi misma. Así que nada de remordimientos, nada de culpas por cosas que no puedes controlar... ahora es momento de disfrutar... tenemos un banquete al que ir. -David intento replicar.- No hay replica posible... no quiero escuchar nada... acabo de volver a la vida, como quien dice, y quiero pasármelo bien.
Jess se levanto y le ofreció una mano a David para que se levantara. Este la miro, y sin poder reprimir una sonrisa, cogió su mano y se levanto. Bajaron cogidos de la mano y entraron en el Gran Comedor justo en el instante en el que Justin se levantaba de la mesa de Hufflepuff y se acercaba velozmente a Harry para estrecharle la mano y disculparse infinitamente por haber sospechado de él. Gracias a esto pocos se dieron cuenta de la entrada de ambos. Sin embargo, algunos integrantes de la mesa de Gryffindor si se fijaron en el gesto de sus manos cogidas, y empezaron a cuchichear en voz baja.
- El que haga algún comentario, pasará lo que queda de curso en la enfermería. -amenazo sacando la varita antes de sentarse.- ¿Ha quedado claro? - No se volvió a escuchar una palabra. Hermione si que le pregunto a David sobre ello.
- ¿Que pasa entre vosotros? ¿Por que ibais cogidos de la mano?
- No tengo muy claro que es lo que insinúas, Hermione. Pero si es lo que yo creo, la respuesta es no. -dijo David con la poca calma que había conseguido acumular.
David echo una mirada hacia su entorno, todos iban en pijama excepto los petrificados, Harry, Ron y el mismo. La celebración duró toda la noche. Los momentos cumbre se sucedían uno tras otro; como cuando Hagrid llegó, a las tres y media, y dio a Harry y a Ron unas palmadas tan fuertes en los hombros que los tiró contra el postre provocando las; o cuando dieron a Gryffindor los cuatrocientos puntos ganados por él y el trio de oro con lo que se aseguraron la copa de las casas por segundo año consecutivo; o cuando la profesora McGonagall se levantó para anunciar que el colegio, como obsequio a los alumnos, había decidido prescindir de los exámenes («¡Oh, no!», exclamó Hermione); o cuando Dumbledore anunció que, por desgracia, el profesor Lockhart no podría volver el curso siguiente, debido a que tenía que ingresar en un sanatorio para recuperar la memoria. Algunos de los profesores se unieron al grito de júbilo con el que los alumnos recibieron estas noticias.
- ¡Qué pena! - dijo Ron, cogiendo una rosquilla rellena de mermelada.- Estaba empezando a caerme bien.
El resto del último trimestre transcurrió bajo un sol radiante y abrasador. Hogwarts había vuelto a la normalidad, con sólo unas pequeñas diferencias: las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras se habían suspendido («pero hemos hecho muchas prácticas», dijo Ron a una contrariada Hermione) y Lucius Malfoy había sido expulsado del consejo escolar. Draco ya no se pavoneaba por el colegio como si fuera el dueño. Por el contrario, parecía resentido y enfurruñado. Y Ginny Weasley volvía a ser completamente feliz.
Muy pronto llegó el momento de volver a casa en el expreso de Hogwarts. David, Jess, Harry, Ron, Hermione, Fred, George y Ginny tuvieron todo un compartimento para ellos. Aprovecharon al máximo las últimas horas en que les estaba permitido hacer magia antes de que comenzaran las vacaciones. Jugaron al snap explosivo, encendieron las últimas bengalas del doctor Filibuster de George y Fred, y jugaron a desarmarse unos a otros mediante la magia. Harry estaba adquiriendo en esto gran habilidad, sin embargo no era el mejor... Jess era infalible. Todos sin excepción fueron desarmados por la chica. Estaban llegando a Kings Cross cuando Harry recordó algo.
- Ginny… ¿qué es lo que le viste hacer a Percy, que no quería que se lo dijeras a nadie?
- ¡Ah, eso! - dijo Ginny con una risita.- Bueno, es que Percy tiene novia. A Fred se le cayeron los libros que llevaba en el brazo. - ¡¿Qué?!
- Es esa prefecta de Ravenclaw, Penélope Clearwater -dijo Ginny.- Es a ella a quien estuvo escribiendo todo el verano pasado. Se han estado viendo en secreto por todo el colegio. Un día los descubrí besándose en un aula vacía. Le afectó mucho cuando ella fue..., ya sabéis..., atacada. No os reiréis de él, ¿verdad? -añadió.
- Ni se me pasaría por la cabeza -dijo Fred, que ponía una cara como si faltase muy poco para su cumpleaños.
- Por supuesto que no - corroboró George con una risita.
- Lo de Percy es la leche. -exclamo Ron aun sorprendido.- Solo el es capaz de, teniendo una novia, parecer aun mas aburrido.
El expreso de Hogwarts aminoró la marcha y al final se detuvo. Harry sacó la pluma y un trozo de pergamino y se volvió a Ron, Hermione, David y Jess.
- Esto es lo que se llama un número de teléfono —dijo Harry, escribiéndolo tres veces y partiendo el pergamino en tres para darles un número a cada uno.- Tu padre ya sabe cómo se usa el teléfono, porque el verano pasado se lo expliqué. Llamadme a casa de los Dursley, ¿vale? No podría aguantar otros dos meses sin hablar con nadie más que con Dudley...
- Que según nos cuentas, tampoco es que sea un gran orador. -bromeo David. Harry afirmo con la cabeza sonriendo.
- Pero tus tíos estarán muy orgullosos de ti, ¿no? - dijo Hermione cuando salían del tren y se metían entre la multitud que iba en tropel hacia la barrera encantada.- ¿Y cuando se enteren de lo que has hecho este curso?
- ¿Orgullosos? - dijo Harry.- ¿Estás loca? ¿Con todas las oportunidades que tuve de morir, y no lo logré? Estarán furiosos...
- Si es que no tienes corazón, Harry... -ironizo Jess.
Y juntos atravesaron la verja hacia el mundo muggle.
Comentarios.
Hola a todos. Este es el ultimo capitulo del segundo año. Como dice el titulo, queria mostrar otra cara de David. La que muestra que es un ser humano normal, mas alla de las circunstancias que le han tocado; que no es el mago que puede con todo... esa maquina imparable, impenetrable, que va un paso por delante de todos como podia parecer hasta ahora... sobre todo en el capitulo 14.
Tambien muestro aqui algo sobre amorios y demas. No voy a adelantar nada por aqui... aunque por privado o en algun review... quien sabe. XD
Espero vuestros comentarios y demas.
Un bratzo, xotug.
