CAPÍTULO 5

-Bienvenidos al salón de los Needlers. ¿Puedo traerte algo? ¿Una infusión de cafeína? ¿Cigarrillos? ¿Antidepresivos, para evitar que a tu Novato le dé un ataque? -el cadete alto y delgado que estaba de pie en el estrecho marco de metal de la puerta le dio a Kurt una mirada apreciativa, que Kurt devolvió frunciendo el ceño.

-Muy divertido, Sterling. Sólo déjanos entrar -Anderson no parecía divertido.

-Bien, que así sea. Entren -Kurt miró sorprendido como Sterling, obviamente otro Needler, le daba a Anderson un beso casual en la comisura de los labios y se hacía a un lado. Anderson pasó a su lado pero cuando Sterling se inclinó para darle un besito también a Kurt en la boca, la mano de Anderson se disparó y golpeó al delgado Needler directamente en el pecho.

-No lo toques.

-¿Por qué no? - Sterling frunció el ceño-. Ahora también es un Needler, ¿no?

-Lo será -los ojos de Anderson fluctuaron sobre Kurt por un instante-. Pero eso no importa. Él está fuera de los límites, Sterling. Corre la voz.

-Lo haré -Sterling lo estaba mirando ahora con más interés, como si Kurt fuera una nueva exótica confitura que le gustaría probar.

Apretando los dientes, Kurt le devolvió la mirada. No estaba acostumbrado a que otros hombres le dedicasen esa mirada. La misma mirada que él le daría a una chica bonita si estuviese en la Tierra.

-Y deja ya de mirarlo como si quisieras lamerlo o tendrás una pelea entre manos -la voz de Anderson era llana. Agarró a Kurt por el brazo y lo arrastró dentro de la pequeña sala más allá del alto y delgado Needler.

Kurt, que había estado apretando los puños, se sintió tan aliviado como decepcionado. Cenar en el desordenado salón con un centenar de ruidosos cadetes no había hecho nada para aliviar la increíble tensión que había acumulado en la galería de tiro. Mientras su nuevo compañero hacía comentarios insulsos sobre el diseño y las propiedades de vuelo del Needle estándar de Clase M, Kurt estaba que echaba humo. Lo que realmente quería era una buena pelea para quitarse la tensión de encima y algún idiota intentando besarle le habría dado una excusa perfecta para empezar una. Por la expresión en los ojos de Anderson, cuando giró su cabeza para mirarlo, él sabía exactamente lo que Kurt había estado pensando.

-Vamos, Hummel-murmuró, tirando del brazo de Kurt-. Te traje aquí para hacer amigos, no enemigos. Te guste o no, ahora eres un Needler y vas a necesitar el apoyo de tus camaradas para lograrlo.

-No necesito a nadie -murmuró Kurt con resentimiento. Pero se dejó remolcar dentro de la pequeña habitación con paredes de metal, completamente diferente de cualquier otro espacio que hubiera visto en La Academia.

Parecía que quienquiera que hubiese decorado el salón de los Needlers no pudo decidir si utilizaba más la parte izquierda o derecha de su cerebro. La zona estaba sembrada de coloridos cojines de aire que de hecho parecían confortables en contraste con el resto de los muebles que Kurt había visto desde que llegó. Como para compensar el color a ras de suelo, las paredes estaban decoradas con los aburridos planos de diagramación en blanco y negro de las especificaciones del Needle. También podía oír lo que sonaba como una dulce cítara eléctrica emitiéndose desde uno de los altavoces, lo cual era sencillamente raro. Aparentemente los otros Needlers tenían gustos muy eclécticos. Kurt empezó a sentirse como si hubiera entrado en un mundo diferente, uno tan distinto, de la ordenada y pragmática fachada exterior de La Academia, como era posible. La pregunta era, ¿realmente pertenecía él a este lugar?

Varias personas estaban sentadas tanto en los cojines de aire sobre el suelo, el cual estaba cubierto con una alfombra de piel sintética de un profundo azul, y hablaban tranquilamente. Unos cuantos tenían el tradicional corte de cabello de estilo militar que llevaban los cadetes de La Academia, pero la mayoría, como Anderson, tenían el cabello largo. De repente Kurt no vio su decisión de mantener su propio cabello intacto como algo tan especial y diferente. ¿Dónde estaba la gracia si todos los demás Needlers también llevaban el cabello más largo que los cueros cabelludos rapados?

Anderson se hizo cargo de él y lo presentó a algunos de los otros Needlers, besándolos a todos de forma casual en la mejilla o en la boca mientras saludaba a cada uno. Esa rara exhibición estaba empezando a poner nervioso a Kurt. Pero como todos los demás en la habitación parecían tomarlo como algo rutinario, no dijo nada incluso cuando se le ponía el vello de punta cada vez que veía dos bocas masculinas colisionar.

-Y estos son Thad y Wes Harwood y Smith y Clarington -la voz de Anderson penetró el curso de sus pensamientos y le hizo alzar la mirada para ver a quienes señalaba su compañero. A pesar de que reconoció los nombres de Smith y Clarington como el equipo líder y la tripulación a batir, fueron Thad y Wes quienes llamaron primero su atención. Ellos eran obviamente el uno para el otro. Estaban sentados cómodamente juntos, compartiendo un pequeño sofá de aire con los brazos descansando en forma casual sobre los hombros del otro.

-Hola. Encantado de… -empezó uno de los mellizos cuando Kurt asintió en su dirección.

-Conocerte –el otro terminó por él y luego ambos le dirigieron a Kurt idénticas sonrisas. Kurt se sintió devolviéndoles la sonrisa casi contra su voluntad y susurrando que también estaba encantado de conocerlos. Esos dos parecían sencillamente tan normales en lo que Kurt había empezado a sentir como una habitación llena de bichos raros y se percató de que ninguno de ellos intentó besarle ni a Anderson, lo cual era un gran alivio.

-Smith, Clarington, este es mi nuevo artillero, Kurt Hummel -dijo Anderson, apartándolo de los chicos. Kurt estaba un poco sorprendido de que su nuevo compañero incluso supiera su nombre de pila. Entonces quedó demasiado atrapado mirando a la tripulación del Needle que encabezaba el ranking de los mejores, como para pensar en ello.

Clarington era un alto y musculoso cadete que parecía que levantara pesas en cada minuto libre. Sus bíceps y muslos hinchaban el delgado material negro del uniforme de La Academia y su cabello castaño oscuro estaba cortado en un estricto corte militar a diferencia de la mayoría de los otros Needlers. Sentado a su lado, o más bien echado encima de él, puesto que el cojín de aire que estaban compartiendo en realidad tan sólo era lo suficiente grande para uno, estaba Smith.

El compañero de Clarington era tan esbelto y delgado como Clarington era voluminoso y musculoso. Tenía una mata de cabello castaño pálido que estaba cuidadosamente peinado a la moda en púas con ayuda de gel y sus ojos eran de un verde pálido que Kurt nunca había visto antes. Cuando Anderson los presentó, ambos hombres se pusieron de pie como si fueran uno. Clarington se inclinó y le dio un rápido besito en la mejilla a Anderson, lo que para Kurt era el equivalente oral de un corto apretón de manos. En cambio, Smith inmediatamente enlazó los brazos alrededor de Anderson y lo acercó para un beso largo y profundo que hizo que el estómago de Kurt se revolviera.

No le molestaba tanto el sensual beso, porque incluso aunque era entre dos hombres. No, lo que lo disgustó fue la manera posesiva en que el hombre abrazó a Anderson y la obvia pasión sexual en el beso compartido. « ¡Él es mi compañero! » se sorprendió pensando y entonces se preguntó qué demonios estaba mal en él. ¿Por qué le debería importar una mierda si Anderson decidía jugar al hockey con las amígdalas de uno de los Needlers? Aparte del hecho de que era asqueroso, por supuesto, se recordó.

-Eso es suficiente, Sebastian -dijo Anderson finalmente, apartando al otro cadete-. Hummel, aquí, ya se siente lo suficientemente raro sin tener que verte intentando hacerme una extracción molar con tu lengua.

-Pero tu boca es tan bonita. Fue hecha tan sólo para ser besada -Smith le dio unas palmaditas a Anderson en la mejilla antes de desplazar su atención a Kurt-. Mmm, pero veo que tu nuevo juguetito también tiene un bonito par de labios.

-Atrás -Kurt puso una mano para rechazar los avances del afeminado Needler-. Quiero decir, tío, aléjate de mí.

Smith dio un pasito afectado hacía atrás, llevándose una mano a la boca. -Oh Dios -dijo, mirando a Anderson con una platinada ceja alzada-. ¡Pobre bebé! No puedo creer que ellos te hayan dado un latente.

-¿Un qué? ¿Qué me has llamado? -Kurt pudo sentir sus puños apretándose de nuevo. Por alguna razón realmente quería golpear a ese idiota.

-Cálmate, Hummel -Anderson puso una mano en su brazo y sacudió la cabeza.- Recuerda que necesitas cuidar las manos y darle un puñetazo a Smith no sería exactamente el mejor modo de hacerlo.

-Sólo quiero saber qué quiere decir -Kurt aún respiraba con dificultad, aun sintiéndose atrapado en esa situación extraña y enfadado por lo inútil que era para salir de ella.

-Un homosexual latente, querido -dijo Smith, con un tono de burla-. Alguien quien aún no ha admitido lo que es en realidad.

-¿Me estás llamando marica? -Kurt estaba ahora más que listo para arrojarse sobre el hombre. Rebasó a Anderson y presionó su rostro contra el de Smith agresivamente. Pero de repente, en vez de los extraños ojos ambarinos del Needler, él se encontró mirando el amplio y esculpido pecho de Clarington.

-Es suficiente -la voz de Clarington era tranquila pero llena de amenaza-. Retrocede y deja a mi artillero en paz. Ahora.

-Mejor que des marcha atrás, Novato -Anderson tiró de él hacia atrás, sacudiendo la cabeza-. He visto a Clarington noquear a tipos más grandes que tú por menos. Tan sólo está conteniéndose contigo porque eres nuevo.

-Y porque eres un latente -se mofó Smith, sus dorados ojos riéndose desde atrás de la amplia espalda de su compañero.

Kurt se sintió como si alguien le hubiera llenado la boca de tachuelas y le hubiese dicho que las tragará, pero se obligó a retroceder y quedarse de pie al lado de Anderson a pesar del ardor en su estómago. -Lo que sea -murmuró furioso-. Pero no soy un… lo que dice que soy.

-Por supuesto que lo eres, querido -Clarington y Smith estaban sentados de nuevo en el almohadón de aire y Smith estaba echado sobre el regazo de su musculoso compañero-. ¿Por qué otra cosa crees que fuiste seleccionado para la tripulación de un Needle? Los reflejos súper-rápidos y una coordinación mano-ojo como de un dios no son suficientes, no cuando se trata del sistema de red neuronal del Needle. Y no creas que sólo porque parezcas hetero no tienes ninguna inclinación. Mira a mi dulce Hunter, aquí -le dio un codazo en las costillas a Clarington juguetonamente.

Clarington emitió un gruñido que sonaba enfadado. -Sebastian, vamos… -sonaba cansado y no muy feliz.

Kurt sintió frío por todas partes. ¿Podría Smith estar diciendo la verdad? ¿Era ése el por qué su polla se había puesto tan dura mientras Anderson lo tocaba y…? Apartó el pensamiento. No, eso no era verdad. Él no era como esos bichos raros. Tan sólo era un chico normal que había sido lanzado con ellos por accidente. Se giró hacía Anderson quien tenía una expresión neutral en el rostro.

-Me dijiste que no todos los Needlers son… de esa forma -dijo acusador-. Me dijiste que no tenía que ser de ese modo entre nosotros.

-Tiene que serlo si quieren ser los mejores -Smith le dirigió a Kurt una sonrisa envenenada y le lanzó un beso- Díselo, dulzura. Vamos -volvió a darle un codazo a Clarington y sonrió. El musculoso cadete parecía extremadamente incómodo pero finalmente asintió, sin que sus ojos nunca encontraran los de Kurt.

-Es cierto que una conexión física con tu compañero, fuera del Needle, conlleva una ventaja definitiva en un vuelo y en una situación de combate -dijo secamente. Kurt pensó que sonaba más como un profesor dando una lección de tácticas de combate que un hombre perdidamente enamorado de su compañero. Miró de reojo a Anderson para ver cómo se lo estaba tomando su propia pareja, pero el alto cadete había acercado un cojín de aire azul y estaba tranquilamente sentado atendiendo la conversación sin ninguna expresión en su rostro. A regañadientes, Kurt acercó un cojín verde y se sentó a su lado.

-No lo creo -dijo manteniendo la voz baja y la vista sobre Clarington en vez del lascivo Smith-. No creo que La Academia alistara de verdad solo a cadetes con conocidas… tendencias para pilotar sus más caras y complicadas naves, a propósito.

Smith soltó una alta y gorjeante risa. -Mira a tu alrededor, dulzura. El programa Needle es el mayor "No preguntes, No hables" de todas las fuerzas armadas. Ya sabes, trataron usando hombres y mujeres en vez de dos hombres pero su química cerebral era sencillamente demasiado diferente para funcionar. Al igual que con dos tipos heteros que no querían tener nada el uno con el otro. Así que aquí tenemos una habitación llena de Needlers y ni un solo hetero en la zona… tú incluido.

-Nosotros somos heteros -dijo una voz, cortando la furiosa réplica que iba a hacer Kurt. Alzó la vista para ver a los otros chicos sonriéndole de nuevo. Thad y Wes habían acercado más sus cojines de aire, aparentemente queriendo entrar en la conversación.

-Por supuesto que son heteros -dijo Smith desdeñosamente-. Son mellizos.

-¿Qué tiene eso que ver? -Kurt levantó una ceja hacía Anderson pero fue Thad o Wes quien contestó.

-Nuestra química cerebral ya es tan parecida que… -comenzó uno de ellos.

-No nos necesitamos conectar a un nivel físico para funcionar en la red neuronal -el otro mellizo, quien Kurt reconoció como Thad, terminó.

«Hmm, quizás no tan normales después de todo», pensó Kurt.

-¿Por qué preocuparse por todo esto? -dijo Anderson de repente y Kurt percibió que los ojos de su compañero estaban llenos de dolor. Pero cuando intentó mirarle más de cerca, la expresión de Anderson se puso abruptamente en blanco.

-Oh pobre bebé. Todos sabemos que todavía extrañas a Elijah -Smith se estiró para palmear la rodilla de Anderson pero el alto cadete le apartó la mano-. Fue tan trágico lo que sucedió. Quiero decir, pensar que él de hecho…

Kurt quería saber desesperadamente qué había pasado, pero antes de que Smith pudiese continuar hablando sobre ello, Anderson lo interrumpió.

-No necesito tu compasión, Sebastian. Sólo vine para presentar a mi nuevo artillero a todos ustedes -suspiró-. Pero me temo que ahora que los ha conocido, él preferiría tomar un paseo espacial sin traje antes que aprender a volar un Needle.

-Lamento si nosotros asustamos a tu Novato -Smith sorbió-. Hunter y yo no podemos evitar hacer públicos nuestros sentimientos. ¿Verdad, Hunter? -besó a su musculoso piloto en la mejilla y Clarington hizo una mueca de dolor.

-Claro -dijo con voz inexpresiva-. Absolutamente.

Anderson sacudió su cabeza y se puso de pie con un movimiento fluido. -Bien, será mejor que nos vayamos. Hummel tiene clases mañana con el resto de los novatos y luego necesita estar más tiempo en el simulador de prácticas.

Kurt se levantó con un sentimiento de intenso alivio. ¡Al menos estaban dejando ese jodido show atrás! E incluso si eso significaba más de las terriblemente incómodas prácticas de tiro con el simulador, sólo quería alejarse de Smith y sus raras e incómodas acusaciones.

-Vamos, Hummel -Anderson sacudió su cabeza en dirección a la puerta-. Nos vamos.

-Hasta la vista*, dulzura -gritó Smith detrás de ellos-. Vuelve muy pronto y no seas un extraño.

Pero cuando la puerta de metal de la sala se deslizó detrás de él, Kurt pensó que si nunca más regresaba a la sala de los Needlers sería demasiado pronto. Por la expresión en el rostro de Anderson, tampoco era su lugar favorito. ¿Entonces por qué lo había llevado allí? ¿Qué esperaba lograr?

Kurt no tenía ni idea, pero no tenía la intención de volver, sin importar lo que su alto, oscuro e introspectivo compañero dijese.


*Hasta la vista: Dicho en español origina.