Iiluc: Tampoco se porque no apareces tus review, pero al correo si me llegan, es muy extraño, y me alegro que te guste la historia. No la abandonare.


CAPÍTULO 7

-¡Oye, marica! -el comedor estaba repleto de cadetes en sus uniformes negros de La Academia sentados en largas mesas, por lo que le tomó un minuto a Kurt notar que el desagradable comentario estaba dirigido a él. Por primera vez se encontraba solo, ya que Anderson comió en la segunda ronda y él en la tercera. También tenían diferentes clases, Anderson estaba en Dinámica de vuelo avanzada mientras que Kurt todavía se encontraba en los cursos básicos de primer año. Estaba aliviado por ello; tal como era, ya pasaba demasiado tiempo con su compañero en su opinión. Aun así, quizá hubiera sido favorable tener al alto e indomable cadete a sus espaldas justo ahora. Por el contrario, no tenía a nadie.

-¡Dije, oye marica!

Kurt giró, con la bandeja metálica de lo que La Academia consideraba comida en sus manos, encontrándose mirando fijamente la roja cara y los saltones ojos del cadete que había encontrado gritándole a Anderson en el corredor, su primer día en la Academia. ¿Cuál era su nombre? Oh, sí, Karofsky.

-Sí, marica, te está hablando a ti -uno de los cadetes con corte rapado, obviamente uno del grupo de Karofsky, le sonrió retadoramente.

Kurt sintió su mandíbula tensarse, pero eran cinco de ellos y él uno solo. Además, se encontraban en la mitad del repleto comedor y no necesitaba un montón de deméritos en su primera semana en La Academia.

-Mira, acabo de llegar hace pocos días. Ni siquiera te conozco, así que ¿por qué no me dejas solo y podré comer mi comida? -preguntó, dirigiéndose a Karofsky, ya que obviamente era el líder. Trató de pasar a un lado pero Karofsky se movió rápidamente para bloquearle el paso.

-Quizá no nos conozcas, pero nosotros si te conocemos Hummel, eres un Needler, ¿cierto?

-Sí, lo soy -Kurt señaló hacia la insignia en su chaleco-. ¿Celoso?

-Oh, sí, seguro, realmente celoso -Karofsky le lanzó una horrible, sonrisa de reptil que hablaba más de odio que de ninguna otra cosa-. En efecto, hemos escuchado que te colocaron con el Halcón. ¿Es eso cierto? -la forma en que dijo el apodo de Anderson lo hizo sonar como una maldición.

-Sí, es cierto -Kurt cuadró los hombros-; ¿Y qué?

-Entonces eres su nuevo artillero, ¿verdad?

-Sí, ¿y qué? -se encogió Kurt de hombros, pero empezaba a sentirse mal en el estómago.

-Entonces significa que en el Needle, le toca ir detrás de ti -Karofsky estaba sonriendo más ampliamente, si eso era posible.

-Aún no he estado en un Needle -Kurt evitó la pregunta, pero la sensación enfermiza en su interior, estaba creciendo-. Necesito más entrenamiento primero.

-Pero a él le toca ir detrás de ti -insistió Karofsky-. Entonces aquí va mi pregunta, Hummel. ¿Ya te la metió en el trasero o solo le estás chupando la polla? ¿Ya sabes, para propósitos del entrenamiento? -su pregunta fue recibida con un rugido de risas escandalosas de su grupo y miradas socarronas por otros de los cadetes sentados en las largas mesas cercanas.

Kurt sintió el sonrojo extenderse por sus mejillas. Estaban empezando a atraer la atención. Lo peor era que las odiosas acusaciones de Karofsky, no estaban por completo erradas. Cada día pasaba horas en la práctica de tiro con los brazos de Anderson enrollados alrededor de su cintura, mientras luchaba por subir su ranking. Y cada noche se duchaban y dormían juntos, desnudos. Súbitamente sintió que cada persona en el comedor, conocía su vergonzoso secreto; que no sólo hacía esas cosas con su compañero, si no que estaba empezando a acostumbrarse. Casi a gustarle, murmuró una voz en su cabeza pero él la empujo lejos rápidamente.

-No hacemos esa clase de mierda -dijo claramente, mirando fija y desafiantemente a Karofsky-. Es más, por lo que he oído por aquí, tú y tu pequeño grupo son los chupa pollas del lugar.

-¡¿Qué?, tú, pequeña mierda! -uno de los otros cadetes del grupo avanzó hacia él, pero Karofsky levantó una mano para detenerlo.

-Di lo que quieras, Hummel, pero todos conocemos la jugada. Eres la pequeña perra de Anderson ahora, justo como lo fue antes Elijah. Por eso es que conservas tu lindo cabello, ¿no? ¿Para qué así él tenga algo que sostener mientras folla tu dulce boca? -extendió una mano para pasarla por el enmarañado cabello oscuro, pero Kurt retiró su cabeza hacia atrás, aun mirándolo fijamente, midiendo al otro cadete con sus ojos. Karofsky era mayor, pero no mucho más grande que él y tampoco muy musculoso, más bien gordo en verdad. «Podría ganarle», pensó Kurt. Y súbitamente la sensación enfermiza en su estómago se fue, siendo reemplazada por una creciente rabia.

-Hablas bastante cuando tienes a tus chicos para protegerte, Karofsky -dijo, luchando por mantener su voz baja, para mantener su rabia contenida-. Pero ¿qué tal si fuéramos solo tú y yo? ¿Qué tal si llevamos esto a algún otro lado y lo terminamos?

Karofsky palideció un poco y Kurt sintió un momento de triunfo. Lo sabía desde un comienzo, Karofsky era un matón, pero un cobarde. Sintió sus dedos tensarse a los lados de la bandeja de metal, los nudillos tornándose blancos de la tensión. No podía esperar para golpear a este bastardo.

-Oh, te gustaría eso, ¿no? ¿Te encantaría tenerme a solas y enseñarme algo de lo que Anderson te ha enseñado, tal como, como chupar una polla? -aulló Karofsky, obviamente sintiéndose aun a salvo con su grupo alrededor.

Eso era. A Kurt ya no le importaba que estuvieran en el repleto comedor o cuántos deméritos pudiera recibir. Cuidadosamente colocó la bandeja de metal con la comida enfriándose en la mesa más cercana y giró para enfrentar el grupo.

-Ven -llamó a Karofsky con una mano, la otra apretada en un puño-. Vamos a ver qué tanto hablas con un labio partido.

Por el rabillo del ojo notó que los otros cadetes del tercer turno, habían dejado de comer y hablar. El comedor se encontraba casi en completo silencio, mientras observaban qué pasaría a continuación. Por el momento, no había profesores alrededor, pero Kurt sabía que eso podía cambiar en cualquier momento. Solo esperaba poder obtener un buen golpe antes que alguien de autoridad supiera qué estaba sucediendo.

-¡Vamos, Hummel! ¡Patéale el trasero! -gritó alguien desde el fondo del comedor. A Kurt le sorprendió que alguien más además de los Needlers conociera su nombre, pero eso le dio una sensación de confianza.

-Dije ven, Karofsky -le llamó otra vez-. Sólo tú y yo, uno contra uno.

Karofsky giró los ojos observando a su alrededor se lamió los labios nerviosamente.

-Lo haría, pero no vales los deméritos -dijo, aun tratando de sonar desafiante.

-¿O quizá estás asustado de que te patee el trasero delante del comedor lleno? -espetó Kurt-. Vamos Karofsky. Veamos qué es lo que tienes. Si no eres un gran mariquita para pelear.

Era un desafío muy grande para que Karofsky pudiera ignorarlo. Con un rugido como un toro, se abalanzó sobre Kurt. Copiando un movimiento de Anderson, Kurt se apartó hábilmente. Para el momento que el voluminoso Karofsky había girado para otro ataque, ya estaba listo para el otro cadete. Le dio a Karofsky un sólido golpe en el rostro, sintiéndose en la gloria por el satisfactorio crunch, al tiempo que su puño conectó con la bulbosa nariz de Karofsky. Al mismo tiempo sintió algo en su mano derecha, cerca a sus nudillos, pero ni siquiera le importó. Sólo en ese momento, estaba dispuesto a pasar por cualquier tipo de dolor, mientras le infringiera uno mayor a Karofsky.

-¡Ow! ¡Hijo de perra! -Karofsky dejó a un lado cualquier pretensión de lucha y se sujetó su torcida nariz que era una fuente de sangre. Las palabras sonaron como "igo de perra", lo que hizo reír a Kurt, ganándole una mirada asesina del otro hombre.

Los otros cadetes del grupo de Karofsky estaban avanzando, obviamente con la intención de terminar lo que su temerario líder había empezado. Kurt no tenía idea de cómo iba a luchar con los cuatro, pero en ese momento con la adrenalina rigiendo a través de su sistema, estaba más que dispuesto a intentarlo.

-¿Qué está pasando aquí? Deténganse -la voz del capital Emil, el profesor de historia militar de Kurt, súbitamente se escuchó por encima de los gritos y burlas de los otros estudiantes. Alcanzó el punto en el que Kurt y Karofsky estaban y colocó sus manos en sus caderas-. ¿Alguien quiere decirme qué está sucediendo aquí?

-Me golpeó sin ninguna razón -contestó Karofsky señalando a su hinchada nariz como prueba.

-Señor, el cadete Karofsky me estaba provocando -dijo Kurt, tratando de parecer inocente-. Creo que está celoso porque estoy en el programa Needle y él no.

-Eso no es cierto, yo… -comenzó furioso Karofsky.

El Capital Emil, levantó una mano para detenerlo. -Ya está bien, he escuchado suficiente. Cadete Karofsky -giró hacia la roja cara de Karofsky, con el ceño fruncido-, se le ha llamado la atención una y otra vez por molestar a los estudiantes del programa Needle. Le doy quince deméritos. Si escucho de otro incidente, será expulsado.

Karofsky le dirigió al profesor una fea mirada. -No puede expulsarme. ¿Sabe quién es mi padre? Tendrá suerte de mantener su estúpido empleo aquí en La Letrina, cuando le diga que dejó que Hummel me rompiera la nariz y me dio a mí, deméritos.

El Capitán Emil se paralizó. -Otros quince deméritos por responder, cadete. Y para que lo sepa, no me importa quién es su padre, si no puede obedecer órdenes será expulsado de esta Academia. ¿Me expliqué claramente?

-Sí, Señor -Karofsky dio un rudo saludo con la mano ensangrentada, mirando fijamente todo el tiempo a Kurt.

-Cadete Hummel -el Capitán Emil giró hacia Kurt, quien le devolvía la fija mirada a Karofsky. Con un esfuerzo se forzó a sí mismo a apartar la vista de los saltones ojos azules y enfrentar a su profesor.

-¿Sí, Señor? -dijo respetuosamente, vagamente consiente que su mano derecha había empezado a hincharse.

-Quince deméritos por pelear en el comedor. Y confió en que sepa que esto afectara sus estadísticas.

Kurt suprimió un gruñido. ¡Como si no ocupara un puesto lo bastante bajo ya! Si hubiera sabido que los deméritos afectaban directamente su clasificación, quizá lo hubiera pensado un poco más antes de lanzar ese golpe, no importando cuan furioso lo hubiera puesto Karofsky. Además su mano realmente estaba empezando a doler.

-Sí, Señor -dijo otra vez-. Lo siento Señor. No volverá a suceder otra vez.

-Más vale que no. Ahora ustedes dos, váyanse. Karofsky a la enfermería y Hummel vuelva a su comida y no quiero escuchar más sobre esto. -El Capitán Emil hizo un movimiento fuerte con su mano. Súbitamente el nivel de sonido del comedor volvió a la normalidad cuando los otros cadetes notaron que el espectáculo había terminado.

Kurt recogió la bandeja de metal con la ahora fría comida en ella. No tenía interés alguno en comer, pero al menos era algo que hacer. Estaba a punto de ir a la basura y arrojar los restos de su comida en el sumidero de desechos cuando por el rabillo del ojo, vio a Karofsky aun mirándolo fijamente, un odio asesino en sus ojos saltones. Cuando vio que Kurt lo miraba, formó las palabras, "Esto no está acabado", antes de girar e irse.

Un frio dedo de terror corrió a todo lo largo de su columna pero lo ignoró. Después de todo, Karofsky ya había probado que no podía aguantar un golpe. ¿Por qué debía Kurt asustarse de él en el futuro?

Estúpido eres Kurt no se juega con Karofsky