CAPÍTULO 9

La puerta de la galería de tiro de los Needlers estaba más allá de la que llevaba al salón. Kurt entró furtivamente y en silencio, casi conteniendo la respiración y esperando que ninguno de los otros Needlers entrase o saliese justo en ese momento. Por hoy no necesitaba ningún otro conflicto o confrontación, a pesar de que aún tenía ganas de pelea. El único Swing* que había logrado darle a Karofsky había sido satisfactorio pero la tensión de la escena en el comedor estaba lejos de disiparse. Aun así, si obtenía más deméritos no sería capaz de mejorar su calificación a menos que permaneciese en La Academia hasta que tuviese noventa años.

« ¡Si tan sólo pudiera tener algo de tiempo en privado, quizás no estaría tan al límite todo el maldito tiempo! ». No era la primera vez que tenía ese pensamiento pero parecía imposible hacer su deseo realidad. Durante el día estaba constantemente en algún tipo de actividad en grupo y después de que las clases terminaran cenaba con Anderson y pasaban las horas hasta que las luces se apagaban en la galería de tiro. Después de eso se duchaban juntos y Anderson atendía las manos de Kurt, lo cual consistía en masajearlas con una crema hidratante especial para hacerlas más sensibles a los mandos JP y ayudar a Kurt a ponerse un par de guantes blancos de seda y algodón. Kurt había protestado desde la primera vez diciendo que eso era algo que podía hacer por sí mismo, pero Anderson le dijo que era una tradición para un piloto el cuidar las manos de su artillero cada noche y, gradualmente, Kurt había empezado a disfrutar el proceso.

Era tranquilizador el tener las manos masajeadas y atendidas a fondo, además, Anderson siempre parecía menos enfadado mientras realizaba ese servicio para Kurt. Durante los quince o veinte minutos que tardaba, lucía más como la primera noche cuando Kurt había llorado y menos como el satírico hombre de clase alta que lo ridiculizaba con su sarcasmo durante el resto del día. Pero por mucho que le gustara el tener las manos masajeadas, eso significaba que todo el tiempo libre disponible que tenía lo pasaba con su compañero, sin dejarle nada de tiempo a solas. «Nada de tiempo para masturbarse. Nada en absoluto», pensó Kurt tristemente. Y sus sesiones de prácticas diarias con Anderson de pie detrás de él, los brazos rodeando su cintura, susurrando en su oído, producían en Kurt suficiente tensión como para justificar el masturbarse varias veces al día: si hubiese podido, claro. No le gustaba considerar por qué el contacto con su compañero lo estaba poniendo tan tenso y sexualmente sobreexcitado. Prefería aceptar la explicación que Anderson le había dado el primer día, que era joven y tener un cuerpo cálido, cualquier cuerpo cálido, presionado contra el suyo estaba destinado a causar una reacción. El problema era que se trataba de una reacción sobre la que no podía hacer nada. Desde que compartía la cama con Anderson, temía masturbarse bajo las sábanas por la noche, y sabía que si se metía en el cubículo de ducha el tiempo suficiente como para ocuparse de sus asuntos, su compañero sabría lo que estaba haciendo y no dudaría en molestarlo con ello sin misericordia. Así que en definitiva, había pasado casi una semana desde que Kurt había tenido algún tipo de alivio y se estaba volviendo un poco loco.

«Esa es la razón por la que le di un puñetazo a Karofsky», admitió para sí. «Es por eso por lo que no pude dejar simplemente que la mierda que estaba diciendo me resbalara».

Por un momento consideró tratar de encontrar un baño vacío y tomar ventaja del tiempo que tenía ahora. Después de todo, estaba saltándose las clases imprudentemente, cosa que no se hacía en La Academia. Si era atrapado podría estar en serios problemas. Pero la razón por la que se las saltaba, se recordó a sí mismo, era para aumentar sus calificaciones. Matemáticamente, si anotaba otras diez faltas por faltar a clase sin una excusa tan solo importaría si era capaz de hacer desaparecer las cincuenta que había acumulado durante la reyerta en el comedor. Si pasaba el precioso tiempo libre que había robado, masturbándose, estaría literalmente malgastando cualquier ventaja que hubiese ganado al romper las estrictas normas de La Academia. Por lo tanto, era hora de dejar de perder el tiempo y dedicarse a lo suyo. Abrió la puerta que conducía a la galería de tiro y se percató de que se dirigía a un zigzagueante corredor que escondía efectivamente la galería de la vista, hasta que se había recorrido el laberíntico pasillo.

A su derecha había una fila de taquillas, suponía que para que los Needlers pusieran sus libros u otros objetos personales mientras practicaban. Ninguna de ellas tenía cerrojo, pero cada taquilla tenía un nombre escrito en una cinta adhesiva en la parte superior. Para sorpresa de Kurt, vio que una tenía su propio apellido, Hummel, en ella. Estaba justo al lado de la de Anderson, por supuesto, las taquillas se basaban aparentemente en la asociación de Needlers en vez de en el orden alfabético. Dos de las taquillas, etiquetadas como Duval y Sterling, colgaban abiertas y Kurt atisbó un sedoso uniforme negro colgando de la percha en cada una. « ¿Qué demonios? », se preguntó inquieto. ¿Había algún tipo de traje especial que se supusiera que debiera vestir mientras practicaba allí? Miró alrededor pero no vio nada para cambiarse. Bueno, quizás Duval y Sterling habían traído una muda con ellos. ¿Pero por qué? Caminó lentamente pasando las taquillas y atravesó el corredor, aguzando el oído incluso aunque sabía que el simulador no hacía ningún sonido. Pensó que había oído el murmullo bajo de voces masculinas pero no pudo entender qué estaban diciendo. Era ridículo estar preocupado por tropezarse con otros Needlers, se dijo a sí mismo firmemente. Tan sólo entraría en el campo, cogería un par de gafas y elegiría un simulador tan lejos de los otros dos cadetes como pudiese. Si intentaban tener una conversación les diría que tenía que trabajar en sus calificaciones. Y si intentaban besarlo como saludo… bueno, lo mejor que se podía hacer era agarrar rápidamente un simulador y meter su cara en el casco de metal inteligente de forma que fuese imposible. «Sí, eso es lo que haré». Kurt sintió como una parte de confianza en sí mismo volvía mientras levantaba la barbilla y doblaba tranquilamente la última esquina y entraba en la galería de tiro. Agarró un par de redondos anteojos negros y ya estaba caminando hacia el final de la galería para tomar un simulador cuando comprendió que algo no estaba bien con los otros dos Needlers en la sala.

La galería de tiro era alargada y estrecha y pobremente iluminada, así que era imposible estar seguro de que estaba viendo lo que creía que estaba viendo sin acercarse un poco más. Kurt no quería, pero no pudo evitarlo. Fue avanzando lentamente por la larga y sombría habitación, con los ojos fijos en las dos figuras al final de todo. Era difícil de decir, pero pensó que Sterling, el cadete alto y delgado que había saludado a Kurt y a Anderson en la puerta del salón, era el artillero. Su cara estaba cubierta con la máscara de elegante metal y su largo y delgado cuerpo estaba cubierto por el de su compañero, un cadete al que Kurt no recordaba haber sido presentado antes. Era casi tan alto como Sterling pero considerablemente más musculoso, con el cabello oscuro y una espalda ancha. Sin embargo, el hecho de que estuvieran de pie tan próximos, no sorprendió a Kurt. El hecho de que los dos cadetes estuviesen en pelotas lo hizo. Totalmente desnudos y… «Jesús… ¿qué están haciendo?» Kurt se había acercado silenciosamente sin querer hasta que los pudo oír y lo que escuchó confirmó sus sospechas.

-¿Me sientes en ti, pequeño? -murmuraba en la oreja de Sterling el musculoso castaño, que debía de ser Duval-. ¿Me sientes profundo dentro de tu pequeño y estrecho culo?

-Sí, Dios, sí -la voz de Sterling era alta y teñida de pasión mientras su compañero bombeaba dentro de él, obviamente follándolo mientras practicaban. Pero incluso a pesar de que las caderas de Duval se estaban moviendo y sus nalgas se apretaban en un ritmo duro y riguroso, las manos de Sterling continuaron manipulando los mandos JP con habilidad y precisión mientras tomaba lo que parecía ser un embate brutal.

«Probablemente acertando cada maldito objetivo al que apunta», pensó Kurt enfermizamente, contemplando la exhibición. La voz de Anderson sonó en su cabeza. «Algunos de los otros Needlers, y probablemente no tengo que decirte cuales, han dominado la técnica de concentrarse a través de un orgasmo». Bien, la prueba estaba justo ahí. Kurt recordó a los mellizos diciéndole que las cosas podían ponerse un poco "raras" en el campo de tiro de los Needlers. «Un poco raras. Y una mierda. Qué jodido eufemismo. Literalmente» Sabía que debía regresar, debía arrancar los ojos de la visión frente a él y volver por donde había venido, pero de algún modo estaba pegado en el sitio. « ¿Y si fuéramos Anderson y yo? ». El pensamiento llegó sin ser invitado y una vez allí se negó a marcharse. Kurt sacudió la cabeza, como si pudiera liberarse de la idea indeseada sacudiéndola físicamente fuera, pero era inútil, su estúpido cerebro ya le estaba mostrado imágenes.

La visión de los dos cadetes delante de él, follando, no lo afectaba del modo en que la idea de tener a su compañero moreno de pie detrás de él desnudo en el simulador, follando mientras practicaban, ciertamente lo hacía. Kurt sintió como su pene se endurecía como una roca mientras imaginaba a Anderson susurrándole al oído mientras se movía dentro de su cuerpo. «Usaría esa voz suave, la tranquilizadora. Sonaría del modo en que lo hizo después de que me alterara tanto esa primera noche, del modo en que lo hace cuando masajea mis manos», pensó, incapaz de parar de recrear la fantasía. Casi podía oír a Anderson susurrándole al oído mientras lo sostenía muy cerca y se movía dentro de él. «Fácil y sencillo, Hummel, Tan sólo ábrete para mí. Concéntrate en los objetivos y déjame follarte, Ojos Verdes…».

«Dios, tengo que dejar de pensar de ese modo… ¡Tengo que marcharme!». Kurt contrajo las manos en puños, a pesar de que la mano derecha herida gritó en protesta. Pero incluso a pesar de que sabía que tenía que irse, sencillamente no podía apartar la vista… no podía dejar de fantasear y escuchar la conversación de los otros dos Needlers, si se podía llamar así.

-No pares -estaba gimiendo Sterling, sus dedos volando en los mandos JP-. No pares, bebé… Ya casi llego. ¡Estoy tan malditamente cerca!

-No voy a parar hasta llenar tu dulce culo con semen -gruñó Duval, incrementando su ritmo-. Mantenlo… les estás dando a todos. Acaba la práctica con una puntuación perfecta y esta noche te haré una mamada que nunca olvidarás, lo juro.

-Dios, sí… quiero tu boca en mí. Oh Nick… ¡Nick, me vengo! Me vengo tan fuerte. Los agudos gemidos de Sterling parecieron romper la parálisis de Kurt. Dando la espalda a la espeluznante escena, estuvo a punto de correr hacia la salida pero en vez de eso se encontró chocando contra la dura pared del pecho de alguien.

-Bueno, bueno, bueno. Los mellizos dijeron que podría encontrarte aquí a pesar de que había esperado no hacerlo -Anderson levantó su ceja cicatrizada-. Así que ¿estabas buscando un lugar para practicar o un espectáculo gratuito? Porque diría que conseguiste dos por el precio de uno, Ojos Azules.

-Cristo. ¡Casi me matas del susto! -Kurt pasó la mano sana a través del cabello, o lo que quedaba de él, sintiendo un rubor de vergüenza que fluía hasta calentar sus mejillas. Ser atrapado mirando lo que había estado mirando… y pensando lo que había estado pensando. No es que Anderson pudiera saber eso, gracias a Dios. Pero aun así… era absolutamente embarazoso. Su gesto debió atraer la atención hacia su nuevo corte de cabello porque Anderson miró su cabeza rapada y entrecerró los ojos dorados.

-Así que finalmente has visitado al podador, ¿no?

-Sí, lo hice -Kurt entrecerró sus propios ojos, pero en realidad estaba más que feliz de tener otro tema de conversación, cualquier otro tema, aparte de la escena que aún estaba sucediendo detrás de él entre Sterling y Duval-. Perdón si no te gusta -dijo sarcásticamente-, pero pensé que era hora de un recorte.

-Lo que haces con tu cabello es asunto tuyo. Tan sólo estoy defraudado de que decidieras conformarte de un modo tan aburrido -Anderson sacudió la cabeza-. ¿Y puedo asumir que sentiste la necesidad de este radical corte de cabello nuevo después de la reyerta que tuviste en el comedor con Karofsky donde te llamó marica y te acusó de coger por el culo? -su voz era dura.

-Sí, bueno, supongo que no puedo culparle por hacer suposiciones, ¿o puedo? -Kurt oyó la amargura en su propia voz y no le importó-. Por supuesto, no estaría teniendo tantos problemas con él si todos los demás Needlers no fueran tan jodidamente anormales. Y si no estuviese emparejado contigo. Para su sorpresa, en vez de una réplica sarcástica, Anderson suspiró y sacudió la cabeza.

-No, probablemente no los tendrías. Debería haberte advertido sobre él, Hummel. Él y yo estábamos en la misma clase en casa y vinimos en el mismo trasporte cuando me instalé por primera vez en La Academia. Él estaba seguro de que iba a ser un piloto de Needle; como cualquier otro novato que viene, yo incluido. Cuando en vez de eso fue enviado a trabajar en los motores de los vehículos, estaba furioso. Nunca ha sido capaz de perdonarme por hacerme piloto cuando él no pudo. Para ser honesto, probablemente ni siquiera estaría aquí si su padre no fuese el Ministro de la Tierra por el Mantenimiento de la Paz. Kurt recordó a Karofsky gruñendo "¿sabes quién es mi padre?" en el comedor cuando estaban siendo reprendidos por pelear. -Bueno, supongo que eso responde a un montón de preguntas -dijo.

-Hey, Anderson, Hummel. No os oímos entrar. La voz detrás de él hizo que Kurt se girara justo a tiempo para ver a unos muy desnudos Sterling y Duval caminando hacia ellos. Duval estaba hablando pero Sterling intervino, obviamente completamente indiferentes a la idea de que alguien podía haberlos visto teniendo sexo.

-Sí, estábamos algo ocupados -soltó una risita aguda que puso a Kurt nervioso y entonces se inclinó para darle a Anderson un beso rápido en la mejilla. Duval hizo lo mismo y Anderson devolvió sus saludos sin comentarios.

-Hey, si estáis aquí para practicar, manteneos alejados del simulador dos -avisó Duval-. El mando JP derecho está algo flojo. Hace falta que suba alguien de mantenimiento y le eche una ojeada -se inclinó hacia Kurt, quien dio involuntariamente un paso atrás. «Juro por Dios que si este idiota intenta besarme…».

Anderson se puso ingeniosamente entre Kurt y los otros dos hombres. -Lo siento, mi compañero aún es un poco tímido. Aun así ha sido agradable verlos.- Sterling hizo un mohín.

-Bueno, no seas huraño, Blaine. Ya no te vemos por el salón. Algunos de los otros Needlers están empezando a tener la impresión de que crees que eres mejor que tus compañeros.

Anderson dibujó una sonrisa que no alcanzó sus ojos. -No, tan sólo he estado ocupado enseñando a mi nuevo artillero los trucos -puso un brazo alrededor de los hombros de Kurt y lo acercó.-Oh, comprendo. Aún estáis en la etapa de luna de miel -Duval asintió con facilidad-. Probablemente, ahora, vosotros dos no podáis tener lo suficiente el uno del otro. Kurt abrió la boca para protestar pero Anderson le apretó el hombro y respondió por él. -Sí, algo muy parecido. Pero los veremos pronto chicos. Díganle a todos que decimos hola -su tono era tan falso que Kurt no veía como engañaba a Duval y Sterling, pero los otros dos cadetes parecieron satisfechos y se alejaron en dirección a la salida, riendo y hablando. Estaba sorprendido cuando, en vez de seguirlos, Anderson se giró para encararlo, su rostro aristocrático blanco de ira.

-Muy bien, esto termina ahora.

-¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando? -Kurt miró a su compañero, confundido de verdad-. ¿Qué termina ahora?

-Tus ridículos intentos de evasión. Sé que no te gusta la forma en la que los Needlers se saludan unos a otros, pero el hecho es que ahora eres uno de nosotros y necesitas superarlo.

-Mira, no me importa lo que digas, no voy a besar a otro tío, mucho menos en la boca -Kurt retrocedió un paso, intentando librarse del agarre de Anderson sobre su hombro y fallando.

-Puedes y lo harás -Anderson lo fulminó con la mirada-. ¿No te dije que ibas a necesitar la aceptación de tus compañeros de rango? Si no hubieras estado evitando a todos los otros Needlers como si fueran una plaga quizás habrías tenido a alguien cuidándote la espalda en vez de tener que ocuparte de Karofsky y toda su pandilla sin ayuda esta tarde. Kurt recordó que había visto algunos rostros familiares en el comedor durante la pelea, caras que probablemente pertenecían a otros Needlers. Aunque nunca se le habría ocurrido pedirles ayuda. En lo que a él respectaba el altercado era tan sólo su lucha.

-No los necesito. Puedo cuidarme solo -murmuró airadamente, convirtiendo las manos en puños e ignorando el palpitante dolor en la derecha.

-Claro que puedes. Y tan pronto como Karofsky y su grupo te agarre solo sin amigos alrededor verás exactamente cómo de bien funciona esa filosofía tuya -los penetrantes ojos dorados de Anderson destellaron como estrellas en su oscuro rostro-. ¿No lo captas, Hummel? Es nosotros contra ellos, Needlers contra todos los demás en La Letrina. Así que necesitamos permanecer unidos. Y eso significa que tú y yo necesitamos hacer una aparición en el salón pronto.

-No quiero…

-Ven aquí -Anderson tiró de él más cerca, forzando a Kurt a obedecer su orden, quisiera o no.

-¿Qué estás haciendo? -Kurt lo miró suspicazmente. Se estaba acostumbrando lentamente a tener al cadete mayor en su espacio personal, pero eso no significaba que le gustase.

-Voy a besarte -la voz de Anderson era severa-. Y después tú vas a besarme de vuelta.

-¡Y una mierda voy a hacerlo! -protestó Kurt. Pero un forcejeo rápido le mostró que era imposible liberarse del agarre de Anderson.

-Permanece quieto -la voz de Anderson era sorprendentemente suave a pesar de que las manos en los brazos de Kurt eran como acero-. Cuánto más rápido lo hagas, más rápido te dejaré marchar. Y de cualquier modo, no es como si te estuviera pidiendo salir conmigo. Un beso rápido en los labios no te matará, Hummel. Kurt sabía que tenía razón, pero aun así era duro permanecer quieto mientras el rostro de Anderson descendía hacía él. Duro, porque pensó que moriría cuando sintiera los labios del otro hombre en los suyos. Duro, porque había un pensamiento secreto rebotando en su cerebro sin cesar. « ¿Y si me gusta? ».

-Rápido e indoloro -murmuró Anderson suavemente. Su aliento, con olor a menta como siempre, acarició suavemente los labios cerrados de Kurt-. Tan sólo un beso rápido para que te vayas acostumbrando a la idea. Su boca delgada pero sensual descendió y Kurt cerró los ojos en el último minuto, incapaz de mirar.

Sintió el tacto suave de la boca de su compañero contra la suya propia, y entonces Anderson estaba besándolo, no sólo presionando su boca contra la de Kurt, si no besándolo activamente de un modo en el que Kurt nunca había sido besado antes. Estaba acostumbrado a la sensación de la boca de una chica bajo la suya, a la sensación pegajosa del brillo labial o del lápiz de labios y a la suave presión de pechos contra el suyo. Su novia, en la cual no había pensado durante días, comprendió con culpabilidad, siempre se derretía contra él, sus labios resbaladizos y recubiertos de alguna cosa dulce y cerosa con sabor que los hacía brillar como si hubiera estado bebiendo esmalte. A lo que no estaba acostumbrado era a la sensación de un pecho duro contra el suyo y a la firme pero suave presión de una boca masculina contra la suya. Los labios de Anderson no estaban hinchados o recubiertos de brillo y no sabía cómo a algodón de azúcar o cerezas artificiales. En cambio, sus labios eran cálidos y firmes e insistentes en la boca de Kurt, y sabían ligeramente a canela. A pesar de su promesa de hacer breve el beso, su mano se deslizó hasta el hombro de Kurt para sostener la parte de atrás de su cuello, y Kurt percibió que sus propias manos estaban en la cintura de su compañero. Podía oler el perfume de almizcle de Anderson, el aroma masculino de piel, sudor picante y limpio que tanto lo afectaba cada vez que practicaban juntos, y podía sentir el pene del cadete mayor marcándose a fuego contra su vientre. Realmente no podía quejarse por ello, ya que su propio mástil estaba completamente erecto y presionando su dureza contra el muslo de Anderson. « ¿Qué estoy haciendo? ¿Y por qué no puedo parar de sentirme de este modo? », Pensó justo antes de que Anderson se echara atrás, rompiendo al fin el beso.

-¿Ves? -estaba respirando pesadamente, las pupilas de sus ojos dilatadas de modo que el dorado de su iris estaba casi ahogado en el negro-. Te dije que no te mataría.- Kurt tragó con dificultad antes de poder responder.

-Su…supongo que no… -murmuró al final. Pero aún podía sentir el fuego de la boca de Anderson contra la suya y el latido en su pene. Estaba bastante seguro de que incluso si se las ingeniaba para acostumbrarse a besar a otros hombres en la boca a modo de saludo, ninguno de los otros Needlers le afectaría de ese modo. Había algo acerca de su bajo y oscuro compañero que hacía reaccionar a Kurt; reaccionar de maneras que nunca habría soñado posibles cuando estaba en la Tierra.

-Ahora tú -le indicó Anderson, pero Kurt tan sólo se le quedó mirando estúpidamente, aturdido por el beso e inseguro de lo que su compañero estaba diciendo. Anderson suspiró, obviamente irritado, pero la mirada en sus taladrantes ojos no estaba tan cercana al enfado como sonaba-. Bésame tú a mí -explicó, señalando a Kurt de nuevo-. Finge que soy uno de los chicos en el salón y que vas a saludarme.

-Yo… -Kurt lo miró con inseguridad. Anderson se encogió de hombros y dio un paso atrás, liberando a Kurt de su agarre.

-O no lo hagas si no quieres -dijo inesperadamente-. Es tu elección, Ojos Azules, pero debes practicar si no quieres marginarte la próxima vez que vayamos al salón. Lo cual será pronto, te lo prometo.

«Me está dando a elegir. Podría terminar esto justo ahora». En lo más profundo Kurt sabía que simplemente debía hacerlo y terminarlo, pero de algún modo no podía. Se preguntó si Anderson estaba realmente tan imperturbable por el beso que habían compartido unos momentos antes como estaba pretendiendo, y entonces recordó el duro pene del otro cadete contra su vientre. Dio un paso adelante lentamente y levantó el rostro, inclinándolo hasta alcanzar los labios de su alto compañero. Un pensamiento rápido, «no puedo creer que esté haciendo esto», destelló a través de su cabeza como un meteorito y se fue. Y entonces estaba besando a Anderson, besando a otro hombre por elección propia por primera vez. Durante la semana que había pasado en La Academia, Kurt había sido sometido a experiencias que nunca habría buscado por su cuenta si hubiera permanecido en la tierra.

El modo en que Anderson lo tocaba, lavándolo cada tarde en la ducha, atendiendo sus manos, durmiendo en la misma cama con él toda la noche… todas esas eran prácticas ajenas, cosas que habrían hecho correr a Kurt en dirección contraria si hubiese tenido alguna elección en el asunto. Pero esta era la primera vez que había respondido voluntariamente, la primera vez que había extendido la mano hacia Anderson en vez de al revés, y eso casi le hacía marearse con alguna emoción que no podía nombrar. Que estaba asustado de nombrar.

Al principio apenas rozó los labios de Anderson con los propios. Entonces, entretejiendo los dedos de su mano sana en el espeso cabello castaño de su alto compañero, tiró hacia abajo a Anderson y profundizó el beso. Para su sorpresa, el cadete mayor no se resistió en lo más mínimo. Fluyó hacia Kurt como el agua, inclinando la boca sobre la de Kurt, apretándose de modo que Kurt pudiera sentir una vez más la barra de acero ardiente del pene de Anderson palpitando contra su bajo vientre. Era una sensación extraña e intoxicante el ser el agresor por una vez, y se le subió a la cabeza. Sin saber lo que iba a hacer, separó los labios, cambiando el curso del beso completamente e invitando a Anderson. El cadete mayor tomó la invitación con calma y antes de que Kurt se diera cuenta, estaba explorando su boca, saboreándolo, poseyéndolo como nunca había sido poseído antes.

La lengua de Anderson sabía a menta con una pizca de sal, un sabor que fue instantáneamente adictivo por lo que concernía a Kurt, Parte de él no podía creer que estuviera haciéndolo, no podía creer que estaba besando de buena gana a otro hombre, y no tan sólo besándolo, si no aceptando la lengua de Anderson en su boca y disfrutándolo, de hecho. Pero otra parte, una parte mayor, tan sólo quería que el momento jamás acabase y así no tuviese que pensar sobre ello, no tuviese que analizarlo para entender qué decía eso sobre él.

«Tan sólo es una práctica, como dijo Anderson. No significa nada», se dijo a sí mismo cuando el rudo y delicioso beso siguió y siguió. Pero su dolorido pene, apretada y duro contra el muslo de su compañero, no pareció captar el mensaje. Finalmente el beso terminó, aunque Kurt no estaba muy seguro de quien lo terminó. Abrió los ojos y encontró que estaba de pie con los brazos alrededor del cuello de Anderson, mirando dentro de los ojos dorados de su compañero. Su boca se sentía hinchada por el apasionado intercambio, y su pene estaba tan duro que pensó que podría arder.

-No está mal para tu primer intento, Novato.- Las palabras de Anderson eran sarcásticas pero su voz era baja y sensual.

-Gra-gracias -Kurt se las ingenió para murmurar y entonces de algún modo desprendió sus brazos del cuello de su compañero y se tambaleó hacia atrás. En realidad no quería poner distancia entre ellos, aunque era consciente de que eso era exactamente lo que debería desear. Pero estaba asustado de que pudiera correrse justo allí, contra el muslo de Anderson, si no se apartaba. A Anderson no pareció importarle su paso atrás.

Continuó sosteniéndole la mirada a Kurt mientras hablaba.-Desde ahora, cuando estemos solos en nuestra habitación, me saludaras de ese modo, con un beso. Necesitas acostumbrarte a hacerlo con una base diaria y casual hasta que no te afecte. Límites, Hummel. Tienes que perderlos.

-Eso no es exactamente… -la voz de Kurt salió como un graznido, se aclaró la garganta y volvió a empezar-. Eso no es exactamente lo que me está afectando ahora mismo.

-¿Qué, aún te está molestando esto, Ojos Azules? -Anderson extendió la mano y apretó casualmente la tensa erección de Kurt a través del fino material negro de su uniforme.

-¡Dios! -Kurt dio un salto atrás como si se hubiera quemado y ahogó un gemido ante el toque burlón.

-Mm-hmm, eso pensaba -Anderson asintió a sabiendas-. Pensé que te había dicho que no te preocuparas por eso. Tu cuerpo está condicionado a reaccionar a veces a las cosas que hacemos. Es todo parte de ser un Needler. Tan sólo apártalo de tu mente y mantén los ojos fijos en la meta, ¿de acuerdo?

-Sí, claro. Lo que tú digas -Kurt asintió y tragó con dificultades-. Uh, ¿puedo volver a la habitación ahora?

-Difícilmente -Anderson sonrió de forma molesta, como si supiera por qué Kurt estaba desesperado por volver a los dormitorios-. Te has saltado la clase para trabajar en tus puntuaciones, ¿no? Eso es lo que he dicho a los dos profesores que te has saltado, de cualquier modo. Posiblemente es la única excusa que te evitará el seguir acumulando aún más faltas así que es mejor que sea cierto. Kurt asintió de nuevo. -Sí, pero iba a practicar, uh, yo solo. Pensé… es el único modo de aumentar las puntuaciones.

Anderson frunció el ceño. -Pero eso no refleja con precisión tus puntuaciones. Para hacer eso, me necesitas contigo. Así que vamos, ¿quieres practicar? Practicaremos - agarró la mano de Kurt y empezó a tirar de él hacía la línea de simuladores. Pero la mano que cogió era la derecha, la que Kurt se había herido al golpear a Karofsky.

-¡Hijo de puta! - Kurt hizo una mueca y apartó la mano antes de poder contenerse.

-¿Qué ocurre? ¿Qué está mal con tu mano? -Anderson se detuvo de repente y atrajo la mano de Kurt hasta el nivel de sus ojos. Era difícil de decir con la luz tenue pero parecía tener aproximadamente dos veces el tamaño que debería haber tenido. Kurt no podía creerlo pero se había olvidado completamente del dolor durante el interludio con su compañero. Ahora éste volvió rápidamente, junto con la aprensión cuando se preguntó cómo reaccionaría Anderson a su herida. No tuvo que esperar mucho.

-¿Y por cuánto tiempo planeabas esconderlo de mí? -Anderson levantó la mirada, los ojos de un fuego dorado, las pupilas como puntas de alfiler de nuevo.

-No sé -Kurt de repente se encontró a la defensiva y todos los extraños e inquietantes sentimientos que había estado teniendo por el cadete mayor se desvanecieron de repente-. No pensé que fuera tan malo.

-¿No pensaste que fuera tan malo? Evidentemente está rota, Hummel. ¿Qué demonios está mal contigo?

-Sí, bueno, deberías ver la nariz de Karofsky -Kurt se apresuró para responder-. Está muchísimo más rota que mi mano.

-Pequeño idiota. Karofsky no tiene que pilotar un Needle con la nariz -la voz de Anderson era baja pero sorprendentemente furiosa-. ¿No te he estado diciendo que tienes que cuidar tus manos? ¿Qué pasa si los técnicos médicos no pueden arreglarlo? ¿Qué demonios crees que va a pasarnos cuando nos metamos en un Needle dentro de tres semanas? Kurt se encogió de hombros de mal humor.

-No lo sé. Supongo que me descartarán y te conseguirán un nuevo compañero. ¿No es eso lo que quieres? ¿Alguien que sepa lo que está haciendo? ¿Alguien que no sea un "idiota"?

-¡No! -explotó Anderson, alzando al fin la voz. Deslizó una mano a través de su cabello castaño distraídamente y tomó una profunda bocanada de aire, obviamente obligándose a calmarse-. Mira, Hummel, no creo que entiendas el procedimiento aquí. Los test que hace La Academia son muy específicos. No emparejan a dos cadetes tan sólo porque son compatibles. Las características de la personalidad tienen que encajar exactamente.

-Así que… ¿qué significa eso? -preguntó Kurt, cruzando los brazos sobre el pecho.

-Significa que he estado esperando por ti durante meses -la voz de Anderson era un gruñido irritado-. Significa que después de que Eli… después de que mi antiguo compañero muriera, nunca pensé que encontraría a nadie de nuevo por el que pudiera sentir… quiero decir nadie con quien emparejarme. No podía creerlo cuando me dijeron que tenían a alguien para volar conmigo de nuevo.

- No parecías muy feliz por ello en ese momento - le recordó Kurt, rememorando el modo en que Anderson se había negado a tomarlo como compañero al principio.

Anderson dejó escapar un bufido de frustración. -Porque eres tan completamente diferente de lo que esperaba. Eres todo lo opuesto a El… a mi antiguo compañero. Él era tranquilo y tímido e inseguro desde el principio. Tuve que enseñárselo todo. Y tú… tú eres un gallito y estás muy seguro de ti mismo, y supe la primera vez que te vi disparar que eras el mejor tirador que ha venido a La Letrina en mucho tiempo.

Era la primera vez que Anderson le había hecho algún tipo de cumplido y Kurt no sabía si debería estar halagado o sospechar. -Si soy tan bueno, ¿por qué me dijiste que no llegaba ni a la suela de los zapatos de Elaj… de tu antiguo compañero? -preguntó, deteniéndose justo a tiempo.

-Porque aún lo echo de menos -los ojos de Anderson estaban repentinamente desolados-. Han pasado seis meses desde que murió pero no puedo olvidarlo, no importa qué haga, no importa lo mucho que lo intente.

-Hey, amigo, lo siento -Kurt se sintió repentinamente avergonzado. Nunca había visto a Anderson sin su coraza de sarcasmo, y el dolor desnudo en el rostro del veterano cadete tocó algo dentro de él. Pero tan rápidamente como Anderson lo mostró, se desvaneció de nuevo.

-Eso no importa ahora, Novato. Es agua pasada. Venga, vamos a llevarte a la enfermería y esperemos que puedan arreglar lo que sea que le hiciste a tu mano - sacudió la cabeza en dirección a la salida y se giró para marcharse sin comprobar si Kurt lo seguía.

Perplejo, Kurt se arrastró tras él. Pero no pudo evitar preguntarse qué le había pasado exactamente al antiguo compañero de Anderson y si el otro cadete llegaría a confiar lo suficiente en él como para contárselo algún día.

*Swing: Término utilizado en boxeo para describir un golpe en concreto.