CAPÍTULO 12
Nuevamente se encontró atravesando la desordenada sala con gráficos y diagramas en las paredes y cojines de aire en el alfombrado piso color azul pastel. Intentando mantenerse cerca de Anderson, Kurt aceptó unos cuantos saludos de otros Needlers con menos dificultad de lo que había temido. Se dio cuenta que el truco consistía en que si alguien quería darle un beso en la boca, él sólo tenía que girar la cabeza en el último instante para que el beso fuese dado en su mejilla. Pese a que realmente no podía obligarse a sí mismo a devolver el beso, encontró que juntar la mejilla a la de otra persona y besar el aire parecía ser lo suficientemente bueno. Era el modo en que había visto a su madre saludar a sus amigas durante toda su vida y nunca imaginó que algún día la técnica pudiera serle de ayuda. Pero ahora, mientras caminaba por el salón de los Needlers, besaba "al aire", bendijo a su madre por todas las aburridas veladas y fiestas en el jardín a las que lo había arrastrado a lo largo de los años.
Mientras buscaban el modo de atravesar el salón, se encontró observando a los otros Needlers. Aunque ya no alucinaba al ver a dos hombres besándose o tocándose, tampoco le hacía reaccionar de otra forma. Esa sensación (esa falta de reacción) le aliviaba enormemente. «Yo no soy de esa manera», pensó, siguiendo a su alto compañero a través de la muchedumbre. «No tengo ganas de hacer algo con ninguno de estos chicos. Yo sólo quiero hacerlo con él. Con Anderson». No sabía si querer sólo a un hombre en vez de a muchos le convertía en gay, en latente o en lo que fuera, pero le hacía sentir mejor de un modo que él no podía definir. ¿Quizás no había nada equivocado con él, después de todo? O quizás no tanto como él había pensado.
Al final encontró un sitio junto a Thad y Wes, quienes estaban compartiendo un cojín de aire verde claro, con sus brazos rodeando al otro como de costumbre.
-Hey, Hummel...-comenzó Wes.
-Parece que tu cabello está empezando a crecer de nuevo.
-¿Vas a…
-Cortarlo otra vez?
-Uh, no. No creo que lo haga. A mí, uh, piloto le gusta largo -Kurt echó una mirada rápida a Anderson, quien permanecía de pie a pocos pies de él hablando con Sterling y su compañero Duval, para ver si él lo había oído, pero el alto cadete no dio señal de lo uno ni lo otro.
-Menos mal…
-…que crece rápido entonces.
-Te queda mejor largo -dijeron los mellizos a la vez.
-Bien, uh, gracias -Kurt sonrió, disfrutaba con ellos a pesar de su extraño método de comunicación.
-Tu mano parece…
-Mejor también -los mellizos apuntaban a su mano derecha al mismo tiempo y Kurt asintió con la cabeza.
-Sí. El técnico médico puso un estimulador de desarrollo de huesos. Se arregló inmediatamente. -dobló sus dedos y sonrió-. Ahora con que ese hijo de puta de Karofsky no se meta en mi camino de nuevo, no tendré que romperla en su cara otra vez.
Los ojos de los mellizos se ensancharon. -Sí, nosotros oímos que fue a él a quien…
-Pegaste -dijeron-, deberías ser cuidadoso, Hummel, ¿No sabes…
-Quién es su padre?
Kurt se encogió de hombros. -Sí, he oído hablar de eso. Así que su papá está en el Consejo. ¿Y qué?
-Así Karofsky puede hacer lo que quiera…
-Y salirse con la suya -sus ojos se ensancharon-. Él ha esparcido un montón de mierda, especialmente sobre nosotros, los Needlers. Pero la Administración…
-Sigue ignorándolo. Ellos solo lo barren…
-Debajo de la alfombra.
Kurt frunció el ceño. -Bien ¿Por qué nadie se queja? Él no puede ser el único cadete con contactos. ¿Ninguno de los Needlers tiene a alguien en el exterior que pueda hacer algo sobre eso?
Los mellizos se miraron el uno al otro, intercambiando una de esas miradas inescrutables con las que obviamente se decían todo y entonces volvieron a mirar a Kurt.
-Bueno, de hecho…
-El padre de Anderson quiso procesarlo hace aproximadamente un año porque…
-Estaba metiéndose siempre con Anderson y Elijah.
Kurt elevó una ceja. -¿Anderson? ¿Mi Anderson? Quiero decir, Blaa… -no, eso no sonaba bien del todo. Sacudió su cabeza, para ocultar su confusión-. Quiero decir, ¿el padre de Anderson…?
-Está en el Consejo también -los mellizos asintieron solemnemente, al unísono
-. Y él quiso…
-Hacer algo sobre Karofsky. Pero Anderson…
-No lo permitió. Dijo que era su propia…
-Batalla para librar.
-¿De verdad? -Kurt sintió una repentina oleada de interés. Estaba a punto de hacer más preguntas cuando una mano agarró su hombro y una voz familiar murmuró en su oído.
-Bueno, ¿dejamos la conversación aquí, Hummel? Me pitan los oídos*…
-Seh, nosotros estábamos hablando de ti -Kurt le miró descaradamente-. Tú nunca me dijiste que tu papá estaba en el Consejo.
Anderson frunció el ceño. -Nunca surgió el tema. Nosotros no somos precisamente cercanos, mi querido viejo y yo. Él es uno de los pocos civiles que realmente saben lo que ocurre aquí arriba en el programa Needle. Puedes imaginar lo emocionado que estaba cuando fui nombrado piloto.
-Oh -Kurt asintió con la cabeza para demostrar que él entendía. Su propio papá poseía una cadena de ferreterías y era bastante conservador también. Sólo el pensamiento de su viejo sabiendo lo que él estaba haciendo aquí arriba y con quién estaba haciéndolo, hizo a Kurt removerse incómodo en su cojín de aire. Durante las pasadas tres semanas él había logrado empujar tales pensamientos al fondo de su mente y no era cómodo sacarlos ahora. Estaba seguro de que él nunca podría haber permitido a Anderson echar abajo sus barreras si él no supiera que su familia y amigos estaban a miles de millas, en la Tierra. Puede que esa fuera una de las consideraciones cuando La Academia fue construida en la órbita de la Luna en vez de en la Tierra. No le habría sorprendido a Kurt lo más mínimo.
-Bien, si es el Pequeño Lord Latente, volviendo a mirar donde juegan los chicos grandes -Una aguda y desagradable voz interrumpió sus pensamientos y Kurt se volvió para ver a Smith y Clarington andando a zancadas dirigiéndose hacia ellos. Al menos Clarington andaba a zancadas. Smith estaba caminando tan delicadamente como si pensara que el suelo estaba caliente y no pudiera apoyar sus pies calzados en un lugar durante demasiado tiempo.
-Tranquilo, Hummel. -Anderson apretó su hombro suavemente y le habló en voz baja-. Él está intentando hacerte perder los estribos. No se lo permitas.
-En absoluto. Estoy bien -Kurt se sacudió la mano de Anderson y se levantó del cojín de aire donde había estado sentado para colocarse a su lado.
-Hola, hola -Smith les dirigió una petulante sonrisa, sus ojos pardos brillando-. Cuánto tiempo sin vernos.
-Te vimos el otro día en la galería de tiro, Sebastian -dijo Anderson suavemente.
-Aun así, los saludos son obligatorios. Claro, ya sé que mejor no tratar de saludar a tu dulce y pequeño artillero. Viendo que él es demasiado bueno para el resto de nosotros, los maricones -Smith habló en voz alta, obviamente queriendo ser el centro de atención. Para gran incomodidad de Kurt, lo logró. Cada Needler en el salón estaba mirando el espectáculo que se desarrollaba en su esquina.
-Smith… -Anderson le lanzó una mirada de advertencia, pero Smith estaba en su papel, obviamente disfrutando la escena que él estaba montando.
-Tú, sin embargo, querido amigo mío, juegas limpio -continuó, recostándose repentinamente en Anderson. Kurt miraba con irritación como el esbelto Needler castaño presionaba su cuerpo entero contra la forma alta y musculosa de Anderson y lo besaba de lleno en la boca. Pero mientras el beso continuaba sin final a la vista, la irritación se convirtió en algo más -otra emoción que ardía en la boca de su estómago y hacía que sus manos se apretaran en puños- y antes de saber lo que estaba haciendo, se había metido entre los dos hombres.
-Es suficiente. Él es mi compañero, Smith. Entiéndete con tu propio piloto si estás tan condenadamente caliente, ¿de acuerdo? -empujando a Smith, permaneció protectoramente delante de Anderson, su pecho subiendo y bajando con ira.
-Está bien, Hummel, te dije que intentaría hacerte perder los estribos. Él sólo está siendo un idiota -murmuró Anderson en su oído.
-Bien, deja que siga siendo un idiota en otro sitio -dijo Kurt. No sabía por qué le disgustaba tanto ver a Anderson besando a otra persona de una forma más que casual, pero lo hacía, maldición.
Estaba demasiado ocupado para analizar sus acciones, no importaba lo irracional que éstas pudieran ser. Él solo sabía que quería hacer un agujero a través de la cara sonriente del castaño Needler, pero la forma maciza de Clarington de pie al lado de Smith le recordó que podría no ser una idea tan buena después de todo.
-Bien, perdóname por intentar dar a tu piloto algo del afecto que tú tan obviamente le niegas -dijo Smith en voz alta, aun pavoneándose delante de la multitud.
-Tú no sabes de qué mierdas estás hablando -dijo Kurt despectivamente-. Yo, uh, lo saludo, besándole, todo el tiempo -no podía creer que estuviera admitiendo directamente en voz alta que besaba a otro hombre, pero al menos sabía que todos los demás en la habitación, con la posible excepción de Thad y Wes, hacían lo mismo.
-¿Oh, así que le besas como saludo y despedida? Dios, qué amable por tu parte -Smith abrió sus ojos verdes como platos con fingida sorpresa-. Pero ¿Qué más haces aparte de eso? ¿Nunca atiendes a sus necesidades? ¿Lo atiendes de alguna manera con regularidad?
-¿Atenderle? -Kurt frunció el ceño, no completamente seguro de lo que Smith quería decir con la palabra. Ya le había aclarado a Smith en una ocasión anterior que él y Anderson no estaban teniendo sexo pero el afeminado Needler parecía usar el término de un modo diferente.
-¿Le tocas? ¿Se la chupas? ¿Le das algún alivio en absoluto? Quiero decir, sabemos que tú piensas que eres demasiado bueno para dejar que te folle -Smith sonrió maliciosamente y Kurt sintió un frío puño de pánico cerrándose alrededor de su garganta mientras comprendía que todos los ojos en el salón estaban puestos en él. ¿Cuántas veces había sido llamado maricón por Neandertales como Karofsky y sus amigos desde que estaba en La Academia? Y ahora Smith estaba acusándole de ser lo contrario - de no ser gay- O de no cuidar de su compañero. Le asustaba comprender que su acusación le hería más que nada de lo que Karofsky le había dicho. Quizás porque era cierto.
-Te lo dije, yo no…
-No es asunto tuyo lo que Hummel y yo hagamos o no -interrumpió Anderson suavemente-. Ocúpate de tu compañero y yo me ocuparé del mío.
-Pero se trata de eso, Blaine-ronroneó Smith-. Él no se ocupa de ti. Yo te he visto a su servicio en la galería de tiro pero ¿Él nunca te devuelve el favor? Me temo que no, o tú no estarías paseándote por ahí con una erección todo el tiempo, pobre bebé. Apuesto que no te has corrido en semanas -no desde que conseguiste ese joven latente como compañero en primer lugar.
-Sebastian -Anderson dijo como advertencia, y hasta Clarington colocó una mano en el hombro de su compañero pero Smith claramente no había terminado todavía.
-No puedes ser las dos cosas -le gruñó a Kurt, sus ojos pardos brillando-. O eres uno de nosotros o no. O cuidas de tu compañero o no. Y dejarle que cuide de ti no cuenta. Déjame decirte, cariño, hay un montón de heterosexuales aquí arriba en La Letrina que amarían dejarme hacerles una paja o chupársela. Demonios, la mayoría de ellos saltaría ante la oportunidad de follarme. Pero si le pidiera a alguno de ellos que me lo hiciera a cambio, Dios, oh Dios, tendría una pelea entre manos. Porque cómo me atrevo a sugerir, alguno de ellos puede ser lo bastante gay para chupar un pene o ser enculado, como tú tan encantadoramente expresaste el otro día.
-De acuerdo, Smith, ya lo has dicho -Anderson frunció el ceño-. ¿Has terminado?
-Oh, he terminado de hablar, pero creo que las acciones dicen más que las palabras. Así que me gustaría desafiar a tu lindo pequeño compañero latente a una competición.
-Estamos listos -Kurt, que había permanecido allí echando humo, dio un paso adelante. Estaba seguro de que sabía que sucedería a continuación. Smith iba a desafiarlo a una competición de puntería en los simuladores. Era un juego para el que Kurt se sentía más que preparado y no podía esperar para limpiar el suelo con el artillero de cabello platino.
-Oh yo lo estoy cariño, pero dudo que puedas seguirme el paso -Smith estaba riendo con malicia y Anderson intentó poner una mano disuasiva en el hombro de Kurt.
-Hummel, no -dijo con urgencia, pero Kurt ya no escuchaba.
-¿Piensas que te tengo miedo? -él puso tanto desdén y desprecio en su voz como pudo-. Vamos, Smith, no eres una mierda tan caliente. Todo lo que tú puedas hacer, yo puedo superarlo. Así que venga, vamos.
-Mmm, es agradable verte tan lleno del espíritu de la competición -Smith estaba aún sonriendo afectadamente, como si estuvieran jugando a las cartas y él tuviera todos los ases-. Entonces bien, comencemos.
-Bien -Kurt avanzó hacia la puerta pero para su sorpresa, Smith no le siguió. Se giró, frunciendo el ceño-. ¿Acobardándote ya, Smith? ¿Temes que patee tu culo en el simulador?
Smith abrió sus ojos dramáticamente. -¿Quién dijo nada acerca de los simuladores, chico latente? Yo estoy desafiándote a una mamada -él cayó sobre sus rodillas delante de Clarington y comenzó a bajar la cremallera del ajustado uniforme negro de su compañero-. El primero que haga correrse a su compañero gana.
*Me pitan los oídos: Expresión para referirse que están hablando de uno mismo.
