NickyColferC: Son 24 capítulos y gracias por tus review, me encanta leerlos :)
CAPÍTULO 14
-Bueno, supongo que no es tan latente después de todo.
-Seeh, Smith tiene la mierda hasta el cuello. Jamás he conocido a nadie que no quisiera hacerlo, mamar una polla de esa manera.
-Anderson es un hijo de perra con suerte.
Le tomó un momento comprender lo que los otros Needlers estaban murmurando, pero cuando lo hizo, Kurt sintió enrojecer su rostro. A pesar que había conseguido bloquear a todos, salvo a Anderson mientras estaba realizando la "mamada", ahora que ya había acabado, él volvía a estar aquí y ahora. Y sólo le llevó un momento darse cuenta que estaba de rodillas con el pene de otro hombre en su boca.
Podría haberlo manejado si él y Anderson hubiesen estado a solas, pero el hecho de que cada Needler de La Academia hubiera visto el espectáculo de hambre de polla que tenía... Con todo su deseo disipado, y su propio eje desinflándose rápidamente dentro de su pegajoso uniforme, de repente fue demasiado para él.
Se retiró a toda prisa y tropezó al ponerse de pie, centrando su vista en el suelo para no cruzar la mirada con nadie que hubiera sido testigo de su actuación. Lo que se reducía básicamente a todos los asistentes que había en la sala. Dios, ¿cómo podía haber hecho esto? Era tan malo y embarazoso...
-¿Kurt? -la voz de Anderson atravesó el repentino ataque de culpabilidad y vergüenza y Kurt lo miró con recelo. ¿Qué pensaría su compañero de él ahora?
-¿Sí? -se las arregló para preguntar, todavía tratando de evitar mirar a nadie a los ojos.
-¿Estás bien? -la voz profunda de Anderson era amable y la mirada que le dedicó tenía matices de incertidumbre-. Eso fue... -sacudió la cabeza-, fue increíble.
-Estoy bien, de verdad -mintió Kurt, evitando el cumplido no deseado-. Escucha, se está haciendo tarde y realmente quiero ver el vídeo que me envió mi familia. ¿Te importa si regreso a nuestra habitación antes de que sea demasiado tarde? -estaba muerto de miedo de que Anderson insistiera en ir con él, ya que lo único que quería era tiempo para estar sólo e intentar resolver el torrente de sentimientos confusos que lo habían inundado. Pero el veterano cadete sólo le dedicó una larga y calculadora mirada antes de asentir.
-Claro, adelante. Tengo que hablar con algunos de los compañeros antes de irme.
-Bien -Kurt no podía abandonar la sala lo suficientemente rápido. Incluso la sensación de la mirada ámbar de su compañero en su espalda no consiguió hacer que se girara, a pesar de que sabía que Anderson estaba esperando algo, algo que por el momento Kurt no estaba preparado para entregar.
Corrió por los pasillos, evitando los ojos curiosos de los pocos cadetes con los que se iba cruzando. «Lo saben. Ellos saben lo que hice», no podía dejar de pensar en eso, aunque sabía que aquello era ridículo. Ninguno de los otros cadetes tenían ni la más vaga idea de lo que había pasado en el salón de los Needlers. Sin embargo, la sensación de ser observado y el sentimiento de vergüenza cuando su lujuria hubo pasado, no lo abandonarían tan fácilmente.
«Tal vez Anderson tenía razón», pensó fugazmente, casi corriendo cuando giró al pasillo que conducía a sus cuarteles. Tal vez Kurt no había estado preparado para tocarle, masturbarle y chuparle. Al menos no en un sitio tan público. Pero él siempre había sido bueno en seguir sus instintos primero y lamentarse de las consecuencias más tarde.
Probablemente eso era parte de lo que le hacía ser tan buen tirador. Para cuando atravesó la puerta de su habitación, la mente de Kurt era una confusa vorágine de vergüenza, culpa, deseo y auto-recriminación. Todo lo que quería era olvidar lo que había hecho ¿y qué mejor manera que viendo el video familiar? Rápidamente colocó el reproductor en el desvencijado tocador de fórmica y pulsó el botón de encendido. De repente un holograma del rostro de su madre, su corto cabello castaño despeinado a la moda, apareció delante de él.
-¡Oh, Burt! -dijo ella, llamándolo por el nombre que sólo ella y su padre usaban-. Tu padre dice que no podemos hacer un video muy largo, por lo caras que son las tarifas de envío a la Luna, pero yo sólo quería recordarte que te quiero. Te quiero sin importar lo que pase o lo que tengas que hacer, mi dulce bebé -comenzó a llorar y Kurt pudo oír la voz de su padre de fondo.
-¡Por el amor de Dios, Elizabeth! Deja de actuar como si estuvieran convirtiendo al niño en algún tipo de asesino sin sentimientos. Sé le está enseñando un poco de disciplina. Será bueno para él. Aquí, déjame aparecer en el vídeo.
El rostro de su madre desapareció para ser sustituido por los rasgos toscos de su padre, la cara enmarcada por su gorra. -Nos han dicho los de La Academia que has sido elegido para ser artillero de Needle -estalló el Hummel mayor-. Y sabemos que aproximadamente sólo uno de cada mil reclutas que van hasta allí logran entrar al programa de pilotos de Needle, así que buen trabajo. Sólo queríamos hacerte saber que estamos orgullos de ti, hijo. ¡Jodidamente orgullosos!
-¡No maldigas! -la voz de fondo de su madre reprendía a su padre-. Hay que guardar algo de espacio para Brittany. Le prometí que dejaría tiempo para que ella pudiera también saludar, Burt.
-De acuerdo, entonces. Adiós hijo. Cuídate y mantén limpia tu nariz -su padre desapareció de repente, sólo para ser sustituido por el rostro sonriente de su novia desde hacía largo tiempo, Brittany. Kurt habría reconocido aquel rostro de grandes ojos azules, nariz impertinente y largo cabello rubio en cualquier sitio.
Después de todo, habían estado saliendo durante cuatro años. Esperaba que le golpeara una oleada de emoción al ver el rostro hermoso de su novia y se sorprendió al no sentir nada.
-Kurt -ella le hizo un guiño de complicidad, como si compartieran un secreto-. No tengo mucho tiempo pero de todos modos tampoco hay mucho qué decir. Sólo que te amo y te extraño. Me ofrecí a llevar este vídeo a la oficina de correos y participar en él, para así poder hacer algo para que me recordaras -miró a ambos lados, como si intentara asegurarse de estar sola y luego levantó su top de flores amarillas, dejando al descubierto sus pechos. Donde fuera que estuviese debía hacer frío, ya que Kurt pudo ver sus rosados y maduros pezones convertidos en pequeños puntos rígidos. Ella mantuvo el top levantado durante unos diez segundos antes de bajarlo de nuevo y dedicarle una mueca mitad avergonzada, mitad traviesa-. ¡No me olvides!, ¿de acuerdo? -ella rió, un atractivo y burbujeante sonido que siempre hacía reír también a cualquier otra persona que estuviera cerca-. Vale, como si pudieras. Por lo menos no tengo que preocuparme de que me dejes ya que allí no hay mujeres, ¿verdad? -ella rió otra vez-. ¡Bueno, te amo! Te tengo que dejar. Estoy a punto de quedarme sin tiem... -el video se cortó abruptamente, dejando a Kurt con la mirada vacía por encima del espacio del proyector.
Por un momento se quedó allí aturdido. Luego, la oleada de emociones comenzó de nuevo, sólo que esta vez se sentía como un maremoto. La voz de su madre se hizo eco en su cabeza, "te quiero, no importa lo que hagas". Y su padre, "estamos orgullosos de ti, hijo. Condenadamente orgullosos". ¿Cómo de orgullosos estarían si supieran las cosas que Kurt había estado haciendo? ¿Y su madre, lo querría de verdad sin importar lo que había hecho? ¿Incluso si averiguara que había tenido una relación física con otro hombre? Pero lo peor de todo fue Brittany diciendo que no tenía que preocuparse de que la engañara porque en La Academia no había mujeres. ¿Qué diría ella si supiera lo que estaba sucediendo? ¿Qué pensarían ellos, si hubieran podido ver la forma en la que se había hincado de rodillas, tan ansioso por chupar la polla de Anderson? ¿Alguno de ellos lo seguiría queriendo aún, seguirían preocupándose por él aun sabiendo que había disfrutado realmente haciéndolo? ¿Que el acto de hacer correrse a Anderson le había hecho correrse él mismo también?
Ese pensamiento recordó a Kurt que todavía estaba mojado y pegajoso dentro de su ajustado uniforme negro. Anderson iba a llegar en cualquier momento y Kurt sabía que no quería compartir esta noche la ducha con su compañero, no podría soportar estar tan cerca físicamente del alto y desfigurado cadete, sobre todo después de lo que acababa de suceder entre ellos.
Rápidamente se levantó y se despojó de su uniforme, arrojándolo en la tolva de la lavandería, junto a la ducha. Giró el termostato hasta que el agua salió hirviendo y se metió bajo el humeante chorro. Pero incluso el agua súper caliente golpeando en su cabeza no pudo alejar los pensamientos llenos de vergüenza. Kurt apoyó su cabeza en las baldosas frías y dejó que todo saliera de golpe.
-¿Qué estoy haciendo? -murmuró para sí mismo, incapaz de mantener las palabras en su interior-. Ni si quiera llevo aquí un mes y ya estoy actuando como un... como un maricón.
La última palabra le dejó un mal sabor de boca, pero no sabía otra manera de expresarlo. Tenía los ojos firmemente cerrados, tratando de aislarse del mundo exterior, de modo que casi saltó fuera de su cuerpo, cuando una voz le respondió. -¿Es algo tan terrible serlo, Hummel? ¿Es realmente el fin del mundo si te gustan los hombres en lugar de las mujeres?
Kurt abrió los ojos para ver que Anderson había apartado la cortina de la ducha y le contemplaba con aquella expresión neutral en el rostro marcado, el tipo de mirada que parecía esconder algo.
-¡Déjame en paz! -trató de cerrar la cortina, pero Anderson no se lo permitió.
-Fui educado de la misma manera que tú -dijo, todavía observando a Kurt-. No te acerques demasiado a tus amigos, no los toques y por amor de Dios, nada de abrazos o besos. En cuanto a chupar pollas, bueno, olvídalo. No había nada peor que llamar a otro chupapollas. A no ser que quisieras tener una buena pelea entre manos.
-¿Y? ¿Por qué me estás diciendo esto? -exigió saber Kurt-. Estoy tratando de tomar una ducha aquí.
-Estás tratando de borrar lo que ocurrió esta noche. Pero tengo noticias para ti, ojos azules, este tipo de cosas no se lavan. Y te estoy diciendo esto porque a pesar de cómo me educaron, llegué a un acuerdo con lo que soy y lo que quiero. Pensé por un momento esta noche que tú también lo estabas consiguiendo, pero creo que estaba equivocado.
Kurt sentía como si su cabeza fuera a explotar. -¿Sabes?, desde el primer momento en que llegué aquí y nos emparejaron, has estado encima de mí -dijo, señalando acusadoramente con un dedo a Anderson-. Sólo hablas de eliminar mis límites y cómo lo estamos haciendo físicamente a fin de fortalecer nuestra conexión para cuando estemos en el Needle, pero creo que todo es una mentira de mierda -podía oír su voz elevándose en un grito pero no parecía poder hacer nada al respecto-. Sólo querías estar cerca de mí, para poder corromperme como te corrompieron a ti. Pero yo no soy como tú, Anderson. ¡No quiero las mismas cosas que tú quieres, no quiero ser así!
Esperaba que el veterano cadete le gritara a su vez, pero Anderson sólo sacudió la cabeza, una mirada cansada en su rostro. -Sabía que no estabas preparado- murmuró llegando a rozar la mejilla de Kurt, que estaba húmeda tanto por las lágrimas, como por el agua de la ducha-. Sabía que no tendría que habértelo permitido.
Kurt se sacudió del gentil toque. -Y otra cosa, ¡deja la mierda de estar tocándome todo el tiempo! ¡Estoy jodidamente harto de ello! ¿Es que no puedes simplemente dejarme en paz?
Esperaba que Anderson reaccionara a esto, tal vez incluso uniéndose a él en la ducha y forzándole a soportar su toque como hizo esa primera noche que masturbó a Kurt. Para su vergüenza y confusión, el recuerdo de aquel momento hizo a su polla erigirse entre sus piernas y supo que una parte de él estaba esperando que Anderson se metiera en la ducha con él y le forzara a permanecer quieto mientras se la sacudía.
« ¿Qué está mal conmigo? », se preguntó. « ¿Por qué deseo eso? Ser sujetado, tocado, tomado, forzado. Y por otro hombre. ¿Cómo me volví así? ¿Y por qué lo ignoré tanto tiempo? »
-Bien -la voz de Anderson le interrumpió, apartándole de sus vergonzosos pensamientos. Kurt alzó la mirada para encontrar ira y dolor escritos en la cara de Anderson. Pero la reveladora expresión fue sustituida casi de inmediato por la neutra mirada en blanco que lo ocultaba todo-. ¡Bien, Novato! -la voz profunda de Anderson peligrosamente suave-. No volveré a tocarte hasta que me lo pidas. ¿Por qué debería importarme si volamos en pedazos la primera vez que salgamos juntos al espacio profundo? Mi vida no vale una mierda de todas maneras. No si... - se detuvo bruscamente, sacudiendo su cabeza.
-No si... ¿qué? -Kurt se preguntó si Anderson iba a decir algo acerca de su antiguo compañero, Elijah, ahora muerto. Sin embargo, Anderson sólo movió la cabeza de nuevo.
-No importa. A partir de ahora, haz lo que quieras. Toma las duchas tú solo, duerme en el suelo si es lo que quieres, practica solo en los simuladores... Me importa una mierda -se dio media vuelta y salió del cuarto de baño, dejando a Kurt sintiéndose, si eso fuera posible, incluso peor que antes.
Salió de la ducha, notando que su piel blanca estaba ahora de un color rojo intenso, debido al agua hirviendo, y se secó. Mantuvo la toalla en la cintura, y se dirigió a la habitación donde Anderson ya estaba en la cama.
-¿Vas a dormir esta noche en el suelo, Hummel? -le preguntó sin abrir los ojos-.¿Tienes miedo de que si dormimos juntos tus tendencias ocultas salgan a flote?
Kurt había pensado seriamente en la posibilidad de dormir en el suelo, pero las palabras burlonas de Anderson hicieron que pareciera infantil e inmaduro. -No -dijo con frialdad, mientras se metía en la cama junto a su compañero y se aseguraba de dejar espacio entre ellos-. Voy a dormir aquí. Sólo guárdate para ti mismo tus malditas manos y tu polla.
Anderson se dio la vuelta y lo observó, sus dorados brillaban. -¿Quieres decir la polla que estuviste chupando no hace más una hora, Novato?
-¡Hijo de puta! -Kurt apretó sus manos en puños, pero Anderson ya estaba preparado. Antes de que pudiera siquiera lanzarle un swing, Kurt estaba boca abajo sobre la cama, inmóvil con los brazos por encima de su cabeza, ambas muñecas estaban atrapadas por los largos dedos de la mano de Anderson. Pero en vez de sentarse encima de él, esta vez su compañero estaba tumbado sobre él. Kurt se endureció cuando sintió la caliente rigidez de la polla de Anderson marcándole a fuego y luego acomodándose justo en la ranura de su trasero.
-Pensaba que ya habías aprendido tu lección la primera noche -Anderson ni siquiera estaba respirando con dificultad. Su pecho era tan duro como una pared contra la espalda de Kurt y su polla era una barra de hierro escarbando en la hendidura entre sus nalgas.
-¡Suéltame! -se las arregló como pudo para que su voz pareciera firme, aunque su corazón latía a mil por hora. « ¿Va a follarme?, ¿es eso?, ¿lo hará? ». La idea se mantuvo dando vueltas y vueltas en su cabeza y Kurt sintió vergüenza cuando descubrió que estaba tan ansioso como asustado ante la perspectiva. Podía sentir la rígida polla contra él, y sabía que Anderson sólo tendría que reposicionarla un poco y dar un fuerte empujón y estaría dentro de su cuerpo. ¿Lo haría? ¿Quería Kurt que lo hiciera? « ¡No, Dios, no! ». Entonces, ¿por qué estaba su polla dura como una roca y las primeras gotas de presemen estaban siendo absorbidas por la sábana? ¿Por qué su respiración era entrecortada y su corazón latía en cada parte de su cuerpo al mismo tiempo?
-Así es como va a ser -Anderson suspiró en su oído, embistiendo contra él, empujando su polla peligrosamente cerca de la estrecha abertura del cuerpo de estemos en el Needle, así es como va a ser. Conmigo encima de ti, sujetándote, dominándote. Mi polla contra tu culo, mis manos sobre todo tu cuerpo. Así que puedes evitarme la próxima semana si quieres, Novato. Sólo recuerda que tendrás que esperar con ilusión por esto al final de ella.
-¿Vas a... follarme ahora? -Kurt odió la nota de impaciencia que detectó en su propia voz, pero no parecía ser capaz de evitarlo. No quería pensar en sí mismo de esta manera, deseando esas cosas. Pero si Anderson le quitaba la decisión de las manos entonces cualquier placer que sintiera no sería culpa suya. No es que realmente quisiera que su compañero lo hiciera, se dijo a sí mismo, pero si lo hacía...
Pero Anderson no lo hizo. En lugar de eso, bajó la voz y susurró suavemente al oído de Kurt: -¿Te gustaría que lo hiciera, verdad? Te gustaría que clavara mi dura polla en lo más profundo de tu apretado culo virgen. Pero estás mortalmente asustado por ello, asustado por desearlo.
-Yo no lo deseo -Kurt podía oír la mentira en su propia voz, y al parecer, Anderson también podía.
-Tonterías. No lo olvides, Novato, yo ya he estado donde estás tú ahora. Sé lo que es tener sentimientos que no quieres admitir, ni siquiera a tú mismo. Te sientes enfermo por dentro, disgustado. Pero, al mismo tiempo, la polla te arde.
Escuchando sus sentimientos más profundos descritos con tanta precisión Kurt se sintió como si tuviera un trozo de hielo del tamaño de su puño en las tripas. -No -negó sin aliento-. Estás equivocado, Anderson. Yo no quiero nada de esto. No quiero nada de ti.
-¿Es eso cierto? -Anderson deslizó una mano entre el cuerpo de Kurt y las sábanas húmedas para capturar su rígido eje-. ¿Es porque me tienes encima de ti que te estás poniendo tan duro, Novato? ¿Es por eso que con unas pocas caricias saltarías por el borde? -bombeó toscamente la polla de Kurt desde la raíz hasta la punta y Kurrt gimió, incapaz de negar el placer que le recorría por entero, mientras la mano grande y caliente de Anderson le acariciaba.
-Por favor… -dijo con voz entrecortada y luego fue incapaz de continuar.
-Déjame decirte algo -le murmuró Anderson al oído-: Te hice una promesa. Te prometí que no te follaría a menos que tú me lo rogaras o que nuestras vidas dependieran de ello. Así que no voy a follarte esta noche, no importa cuánto lo desees. Porque aún no puedes pedirlo. Pero eso no significa que no vaya hacer que te corras, que te corras duro mientras piensas en quién te está acariciando, y de quién era la polla que chupaste esta noche -su mano continuaba moviéndose, acariciándole con una gentil tosquedad que estaba llevando a Kurt peligrosamente cerca del borde.
El pánico se apoderó de su mente. A pesar de todas las otras veces que Anderson le había hecho correrse, no quería que lo hiciera ahora. Porque si lo hacía, si la mano de Anderson en su polla le hacía acabar, era como aceptar todo lo que el cadete de mayor edad le había dicho. Y Kurt no podría soportarlo. Abrió la boca, no muy seguro de lo que estaba a punto de decir, pero queriendo decir algo, cualquier cosa, para que Anderson se apartara de él.
-¿Es esto lo que le hiciste a Elijah? ¿O es que realmente lo sujetaste y te lo follaste?
En el mismo momento que las palabras salieron de su boca, Kurt sabía que había ido demasiado lejos. Muy lejos, demasiado lejos. Se tensó, esperando el estallido inevitable de Anderson, pensaba que iba a ser destrozado por el hombre más grande y más fuerte. Pero en lugar de retorcer las bolas de Kurt y obligarle a comérselas, Anderson se quedó súbitamente quieto.
-No deberías hablar sobre cosas que no entiendes -le dijo, su voz tensa. De repente, soltó a Kurt y rodó de encima de él. -Voy a tomar una ducha antes de que apaguen las luces -salió de la cama, entró en el cubículo de la ducha y cerró la puerta tras él, con un golpe sordo. Entonces Kurt escuchó el agua que empezaba a correr de nuevo mientras permanecía aturdido en la cama, su polla erecta todavía palpitante contra el colchón.
«Dios, ¿qué está pasando conmigo?» Se dio la vuelta sobre su espalda, un brazo sobre los ojos intentando contener las lágrimas calientes que querían derramarse por los lados de su cara. Se sentía en carne viva en su interior, rasguñado y sangrante. Con una herida que no podría o no querría cicatrizar. Y, sin embargo la sensación de tener a su alto compañero, con su cuerpo musculoso presionándole, empujándose contra él todavía era demasiado, aún demasiado cercano, y no se podía relajar.
Finalmente Kurt se dio por vencido y tomó su eje en una mano. Trató de pensar en Brittany, en sus pechos redondos y en los pezones duros mientras se acariciaba a sí mismo, pero lo único que pudo ver fue a sí mismo de rodillas en el suelo, tomando la dura polla de Anderson profundamente en su boca, chupándola, tragando y disfrutando cada minuto..
