Teresa2569: No es una traduccion, es una adaptacion de un libro de Evangeline Anderson, tiene el mismo nombre.

NickyColferC: Veras muchos avances y retrocesos de Kurt, a mi aveces tambien me dan ganas de golpearlo :P

En un rato subire mas capitulos :)


CAPÍTULO 16

"Uno de nosotros debería estar muerto ahora..." Las palabras de Anderson le obsesionaban. Había algo tan perdido en su expresión, tan desolado.

¿Fue debido a lo que Karofsky reconoció haber hecho a Elijah? ¿Y por qué Anderson se tardaba tanto en la ducha? Kurt le había estado evitando durante tanto tiempo que le pareció incorrecto entrar precipitadamente y violar la privacidad del otro Needler. Pero como el sonido del agua seguía y seguía, comenzó a ponerse nervioso ¿Que estaba haciendo Anderson ahí adentro? ¿Estaría bien? «Sólo entraré y hablaré con él», se dijo a sí mismo Kurt, «necesito disculparme otra vez de todas maneras, necesito restablecer la comunicación. Se supone que mañana debemos salir juntos en un Needle». En el momento no pudo reunir nada de la excitación o el temor que había estado sintiendo ante la idea de estar en un espacio cerrado con su compañero. Sólo sabía que quería hablar con Anderson de nuevo para decirle cuánto lo sentía por actuar como un tonto la semana pasada, «Lo quiero», pensó, pasando una mano por su corto cabello «No sé si quiero hacer... todo. Pero lo deseo, quiero estar con él de la forma en que estuvimos antes». Era la primera vez que admitía sus verdaderos deseos a sí mismo en vez de buscar excusas o tratar de decirse que sólo quería estar con el otro hombre por el bien de la conexión de la red neuronal. Ahora sabía que él había deseado las manos de Anderson sobre su cuerpo, el placer de su toque, aunque no tuvieran que hacer volar una Needler juntos. «Lo quiero, ¿pero me querrá él todavía a mí?». Solo había una manera de averiguarlo. Tomando una profunda respiración, Kurt se levantó y abrió la puerta del cubículo.

-¿Anderson? -preguntó con voz todavía ronca por los abusos que había recibido antes-. ¿Anderson, estás bien? -el aire estaba lleno de vapor y era difícil ver algo. Tosiendo un poco por la densa humedad, Kurt avanzó y abrió la cortina de la ducha. Anderson estaba de pie, desnudo en la ducha, pero no levantó la vista cuando Kurt abrió la cortina. Estaba mirando fijamente a algo que sostenía en la palma de su mano derecha. Algo largo y plano de plata que brilló débilmente a la pálida luz artificial. Kurt dio un paso adelante, viendo que era una navaja de afeitar antigua, pero no pensó que Anderson se estuviera afeitando con ella.

-Oye -dijo con nerviosismo-, esa cosa parece afilada. ¿Por qué no lo dejas y vienes a la cama?

-Así es como Elijah lo hizo -dijo Anderson, más para sí mismo que para Kurt. Su voz profunda era suave e introspectiva, llena de dolor, vergüenza y odio a sí mismo.

-¿Cómo hizo qué? -Kurt quería mantener la conversación. Quería mantener a Anderson hablando mientras decidía si era seguro intentar agarrar la mortalmente afilada navaja de afeitar de su mano ¿Podría él lograr eso sin que los dos terminaran hechos trizas?

-¿Qué crees tú? -Anderson lo miró brevemente y luego volvió a bajar la vista a la navaja que yacía en su palma -la trajo de su casa, creo que era de su abuelo, sin embargo él nunca la utilizó. No hasta que... -se calló moviendo la cabeza

-Anderson... Blaine, por favor. Deja eso. Ven a la cama -manteniendo sus entrenados ojos en los de su compañero, Kurt comenzó a despojarse de su uniforme. Tenía la sensación de que estaba a punto de mojarse por segunda vez esa noche.

-Él se sentía como tú. Ambos lo hacíamos al principio. Sentíamos que era incorrecto, repugnante y antinatural estar tan cerca, tener que tocarnos tan íntimamente con el fin de hacer volar un Needle. Pero eso cambió. Con el tiempo cambió -murmuró Anderson.

-Yo... yo no me siento ya de esa manera. No sé si en el fondo alguna vez lo he hecho -dijo Kurt en voz baja.

Anderson lo miró brevemente. -¿Cambiaste de opinión al parecer, Hummel?

-Yo... -Kurt tragó saliva-. Te extrañé -dijo simplemente-. Por favor Blaine, necesito decirte que lo siento. Necesito demostrarte que estoy arrepentido.

-Demasiado tarde -Anderson negó con la cabeza y volvió a mirar la navaja-. Es demasiado tarde.

-¡No es demasiado tarde! -Kurt dio un paso adelante-; no es demasiado tarde para ti, tú llegaste justo a tiempo esta noche, sin ti habría sido carne muerta.

Anderson lo miró de nuevo, sus ojos dorados brillaban. -Pero es demasiado tarde para Elijah. ¿No lo entiendes? Yo ni siquiera sabía lo que Karofsky y su pandilla le habían hecho. Nunca me lo dijo. Sólo estuvo muy callado, muy introvertido y luego, una noche se fue a la ducha sin mí y yo oía el agua corriendo y corriendo... -sacudió su cabeza, sus ojos se llenaron de una agonía imposible de expresar.

-¿Qué sucedió? -preguntó Kurt a pesar de que ya lo sabía. Preguntó porque sentía que Anderson necesitaba decirlo, después de dejar durante seis meses el dolor encarnarse en él, necesitaba sacarlo afuera.

-Cuando llegué a él, ya se había cortado una muñeca -la voz de Anderson estaba entumecida, inexpresiva-. Había sangre por todos lados. Tanta sangre -tragó saliva-. Le grité y me metí a la ducha, intenté sacar la maldita navaja de afeitar de su mano y se volvió loco. Empezó a gritar que era un juicio, un castigo, que él tenía lo que se merecía, que ambos lo tendríamos. Él hizo esto -señaló la blanca cicatriz que arruinaba el lado derecho de su cara -casi perdí mi ojo, todo el tiempo estuve luchando con él tratando de quitarle la navaja, tratando de agarrar su muñeca y poner un poco de presión sobre ella para detener el flujo.

-Dios mío -Kurt sacudió la cabeza incapaz de expresar su compasión. Podía imaginar la sangrienta escena demasiado bien. Sólo esperaba que no estuvieran a punto de tener una repetición de la misma aquí y ahora.

Anderson sacudió la cabeza.-No pude detenerlo. Se llevó la hoja a su garganta y... -negó con la cabeza y miró hacia abajo por un largo rato-. Para cuando conseguí ayuda, ya estaba muerto - dijo finalmente con una voz tan baja que Kurt apenas podía oírlo sobre el agua corriendo -. Por eso es que conservé la cicatriz, para recordarme que llegué demasiado tarde para salvarlo.

-Anderson... -Kurt quería ir con él. Quería entrar en la cascada de agua y quitarle la larga navaja de afeitar de aspecto malvado de su mano, pero no se atrevía a hacer movimientos bruscos. El alto y desfigurado cadete tenía una mirada fija, muerta en sus ojos ámbar que le daba miedo. Era la mirada de alguien que ha perdido la esperanza.

-Debería haberlo sabido -murmuró Anderson obviamente hablando solo de nuevo-. Debí haberlo impedido. Fue mi culpa.

-No fue tu culpa ¿Que más podías hacer tú? Casi perdiste un ojo por como sucedió todo -señaló dando un paso cuidadoso más cerca.

-No -Anderson negó con la cabeza, su largo cabello castaño estaba pegado a su cráneo y su oscura piel bronceada estaba cambiando a un rojo opaco por el calor-. No, fui yo, fue mi orgullo el que le mató. Yo quería que fuéramos los primeros en las evaluaciones, así que lo insité a hacer cosas que él no quería hacer, al principio al menos. Y luego, cuando Karofsky se convirtió en un problema, mi padre quiso intervenir. Pero no se lo permití. Fui demasiado orgulloso, le dije que yo lucharía mis batallas. Que yo podría manejar al pequeño hijo de puta por mí mismo. Nunca imaginé que él iría tras mi pareja. Nunca soñé...

-Que él haría lo que hizo -Kurt terminó por él. Se sintió mal al pensar por lo que Elijah había pasado, lo mismo que él casi había experimentado esta noche. Pensó que se había librado con unas leves magulladuras alrededor de su cuello, pero se dio cuenta que tenía daños que no podían ser vistos. El recuerdo de lo que casi ocurrió en el cuarto de ducha cubierto de azulejos blancos todavía estaba con él. Se cernía sobre el horizonte de su mente como una oscura nube tormentosa lista para escupir relámpagos afilados y torrenciales de lluvia en cualquier momento. Casi le habían violado. ¡Dios! Karofsky casi había... Empujó el pensamiento lejos bruscamente. No había tiempo para la autocompasión, ni tiempo para lamer sus heridas. Tenía que estar allí para su pareja, tenía que convencer a Anderson y llevarlo de forma segura a la cama.

-Que él haría lo que hizo -se hizo eco Anderson-. Debería haber dejado que Elijah me matara -dijo en voz baja. Su puño se cerró repentinamente sobre la afilada hoja con un movimiento convulsivo. Gotas de color carmesí comenzaron a caer golpeando el piso de la ducha-. Debería estar muerto ahora mismo.

-¡Jesús, Anderson! -Kurt saltó a la ducha, moviéndose más rápido de lo que hubiera creído posible. Mientras el agua hirviendo caía sobre él, tomó la muñeca de su pareja y la golpeó fuertemente contra la pared de azulejos. Anderson dio un gruñido de dolor y su mano se abrió repentinamente y la mortal navaja sonó estrepitosamente en el suelo, la sangre decorando llamativamente la hoja plateada brillante.

En un solo movimiento Kurt se agachó, cogió la navaja, la cerró y la tiró en la tolva de la lavandería. Por un momento pudo escuchar el traqueteo y el sonido metálico de lo que bajaba por el tubo metálico y luego sólo el sonido de la ducha abierta y su misma respiración pesada. El agua en su espalda estaba hirviendo, pero Kurt apenas lo notaba. Estaba demasiado preocupado por su pareja como para preocuparse por cualquier otra cosa.

-Déjame ver tu mano -agarró la muñeca de Anderson de nuevo y desenroscó los largos dedos bien formados, tratando de ver si había un daño permanente. Para su alivio los cortes en la palma del alto Needler eran poco profundos y aunque todavía rezumaban sangre, Kurt pensó que se curarían rápidamente si eran bien cuidados-. Está bien, vas a estar bien -murmuró-, sólo lo vendaremos muy bien y... -se detuvo abruptamente y levantó la vista para ver que Anderson lo miraba con la misma expresión vacía en los ojos.

-¿Por qué me detuviste? -su voz profunda era hosca, llena de dolor. Kurt sentía como si su corazón fuera a estallar. Ahora que estaba aquí, desnudo en la ducha con su compañero, tan cerca de Anderson, tocándole, se dio cuenta que era el único lugar en el que quería estar. Que era el único lugar en el que había querido estar toda la semana. Había tanto que decir, tanto para disculparse, que las palabras casi se le atragantaron. -¿Por qué me detuviste? -preguntó Anderson nuevamente, buscando los ojos de Kurt con los suyos, buscando algo. Necesitando algo que sólo Kurt podía dar.

-Por la misma razón que tú intentaste detener a Elijah, supongo -murmuró-, Blaine, lo siento. Todo -tentativamente puso sus brazos alrededor de su pareja inseguro sobre cómo respondería Anderson. Por un momento el alto Needler se quedó allí, indiferente en sus brazos. Y entonces tiró más cerca de Kurt y se abrazó a él presionando su largo y duro cuerpo contra el de Kurt. Sus anchos hombros temblaban mientras el luchaba con una emoción difícil de describir. Kurt le devolvió el abrazo sin reservas, sin importarle que ambos estuvieran a desnudos y mojados o que podía sentir el eje del otro hombre contra su muslo. Se dio cuenta que era ahí adonde pertenecía, a los brazos de Anderson. Todavía no se sentía preparado para consumar su relación, pero al menos sabía que quería tener esa relación. Quería admitir que era más que simplemente una alianza de conveniencia. Quería permitirse sentir, admitir las emociones que tenía por el alto hombre desfigurado que estaba en sus brazos sin nada de vergüenza. Quería dejar sus límites atrás, tanto como pudiera, de cualquier modo y simplemente abrazar a Anderson y ser abrazado por él. Quería amarlo y dejarse amar y si al resto del mundo no le gustaba, entonces, el resto del mundo podría irse a la mismísima mierda. Por supuesto, no había manera de decir todo eso, así que Kurt ni siquiera lo intentó. En su lugar, cerró el agua y salió de la ducha. Se secó y después, tal como Anderson le había hecho a él tantas noches, secó completamente con la toalla el cuerpo musculoso de su pareja. Por un momento se permitió a sí mismo admirar la elegancia masculina de la figura de su compañero como nunca lo había hecho antes, permitió que sus ojos permanecieran en el largo pene sin circuncidar que yacía quieto entre sus muslos. No había nada suave sobre Anderson, salvo tal vez su largo cabello rizado. Pero a Kurt ya no le importaba, ya no quería algo suave, delicado y femenino, no quería volver a casa con Brittany. Quería sentir ese pecho duro presionando contra su espalda, el sonido de esa voz profunda en su oído. Deseaba a Anderson.

-Vamos -dijo suavemente, conduciendo a su compañero hasta el dormitorio. Vendó la mano lastimada de Anderson y a continuación ambos se metieron en la cama. Por un momento se quedaron allí con los brazos alrededor del otro y a continuación Kurt se atrevió a atraer la cabeza de su pareja y depositó un suave beso en los estrechos pero sensuales labios de Anderson.

- Hummel... Kurt... - la profunda voz estaba indecisa mientras Anderson se despegaba suavemente del beso-. No lo hagas.

-Por favor -Kurt sintió su corazón golpeteando en su pecho. ¿Y si Anderson hubiera cambiado de parecer? ¿Y si ya no se sentía de la manera que solía, o que Kurt pensaba que solía, antes de que esta última semana desoladora hubiera tenido lugar?

-No -la voz de Anderson era suave pero firme-. No, yo no quiero hacer nada. No esta noche. No puedo soportar otra semana como ésta. Ahora no.

-No habrá más semanas como ésta -prometió Kurt-. Maldita sea Anderson, dije que lo siento. Sólo... sólo déjame tocarte. Te he extrañado.

-También te extrañé, ojos azules -la voz de Anderson era ruda, pero atrajo a Kurt otra vez y le besó larga y profundamente en la boca.

Kurt sintió un calor removiéndose en su interior y su polla estaba repentinamente dura como una roca y palpitando contra el muslo de su compañero.

-Extrañé tus manos en mí -admitió jadeante-. Extrañé tu manera de tocarme.

-Me temo que estoy en mala forma para masturbarte esta noche -Anderson hizo un gesto con su mano vendada-, pero puedo hacer esto -empujando hacia atrás los cobertores, se recostó sobre Kurt y tomó su duro eje con su mano ilesa-. Estoy a tu servicio -susurró y luego con un largo y lento movimiento intencionado, tomó toda la polla de Kurt en su boca.

Kurt gimió cuando el calor húmedo lo envolvió por completo. Cerró los ojos y apretó las sábanas con sus manos... Dios, se sentía tan bien, tan bien... Pero entonces, la deliciosa sensación desapareció de repente.

-No, Kurt -la voz de Anderson era baja pero firme-, abre los ojos. Quiero que observes mientras hago esto. Mira mientras te chupo y me trago tu leche. Necesito saber que puedes manejar esto, que no vas a perder el control y separarnos a ambos debido a ello. Por causa de lo que estamos haciendo.

-De acuerdo -Kurt asintió con la cabeza, comprendiendo la veracidad de la petición de Anderson. Su compañero necesitaba estar seguro de él, necesitaba saber que Kurt no lo haría pasar a través de otro tiempo doloroso de tortura y negación como el que tuvieron la semana pasada. Abrió los ojos y miró hacia abajo conteniendo el aliento ante la visión erótica delante de él. Anderson se inclinaba sobre él, el duro eje de Kurt acunado relajadamente en su gran mano. Su largo cabello rizado húmedo caía sobre su rostro y sus labios estaban rojos y ligeramente húmedos de mamar la polla de Kurt. Sus ojos estaban dilatados y las negras pupilas casi se tragaban el ámbar de sus ojos cuando se encontró con la mirada de Kurt y la sostuvo. Acarició una vez más desde la raíz a la punta, provocando un suave gemido de los labios de Kurt y luego se inclinó y lamió suavemente la cabeza de la polla de Kurt, lamiendo las gotas de presemen con obvio placer.

-Por favor... -la voz de Kurt era jadeante, pero tenía que decir esto, tenía que dejar que Anderson supiera cómo se sentía, lo que quería-. Por favor, Anderson... Blaine... Por favor, deseo... Tengo ganas de saborearte también.

-¿De verdad? -Anderson le dirigió una mirada calculadora con sus ojos penetrantes

-. ¿Estás seguro esta vez, ojos azules? -Kurt asintió con la cabeza y tragó saliva-. Entonces quiero oírtelo decir. Dime exactamente lo que quieres hacerme -exigió Anderson con voz suave

-Quiero... -Kurt volvió a tragar-, quiero chupar tu polla -dijo de forma alta y clara. No podía creer que él en verdad estaba diciendo las palabras, diciéndolas y queriéndolas decir, pero eran absolutamente ciertas-. Tenías razón antes -dijo a Anderson. El hombre mayor lo miró interrogante y él se apresuró a explicar-. Tenías razón en que yo no estaba preparado para hacer esto... para chupar tu polla... en público. Deberíamos haberlo hecho primero aquí, juntos. A solas. Sólo tú y yo. De esto es lo que se trata, de todos modos. Solo tú y yo juntos... «para siempre» -terminó en su cabeza, pero no fue capaz de decirlo.

Anderson sonrió y puso otro beso suave con la boca abierta en la cabeza de la polla de Kurt que le hizo gemir. -Entonces vamos a hacerlo juntos, solos, tú y yo -él giró sobre su costado, su boca quedó a pulgadas de la polla de Kurt y le indicó a Kurt que hiciera lo mismo.

Sintiéndose repentinamente tímido, Kurt lo hizo y fue recompensado con la visión de la dura polla sin circuncidar empujando entre los muslos de Anderson. Podía sentir el calor irradiando del rígido mástil y una vez más pudo oler el delicioso almizcle de su compañero. Su boca se hizo agua y su propia polla se endureció aún más en el cálido agarre de Anderson.

-Así -Anderson instruyó suavemente. Inclinándose hacia adelante, succionó de nuevo profundamente la polla de Kurt, haciéndole quedarse sin aliento y estremecerse en contra de él. ¡Dios, pero eso se sentía bien! Entonces recordó el duro eje frente a él. Agarrándolo sin apretar en su puño, se inclinó hacia adelante y lamió la cabeza, saboreando el amargo y salado sabor de su compañero en su lengua antes de tragar profundamente el grueso sexo de Anderson dentro de su boca y chupar.